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sábado, 21 de agosto de 2010

LA CAÍDA: SIN PRISA PERO SIN PAUSA

a dolar es papel higienico

Por el Dr. Marcelo Castro Corbat

         Argentina sufre desde hace por lo menos seis décadas el proceso de la rana en agua que se va calentando lentamente hasta que se muere. Se inició con la “justicia social”, que repartió irreflexivamente la riqueza acumulada por la sociedad y desató la corrupción. Fue época de gloria política, añorada por los justicialistas. La crisis de 1952 mostró la destrucción de riqueza por el  reparto. Desde entonces, el pueblo argentino se sumerge en la pobreza. 

         Hasta 1945, Argentina era el país más rico de Latinoamérica y el que tenía el mayor ingreso por habitante, duplicando, estimativamente, el de los otros países.

         En 2008, el ingreso  anual por habitante en miles de dólares, era: México 10,2; Chile 10,1; Uruguay 10; Argentina 8,2; Brasil 8,1; Panamá 6,7; Colombia 4,9; Perú 4,4. Todos progresaron a pesar de sus tremendos problemas y limitaciones y Argentina fue  decayendo, sin prisa pero sin pausa.

         Las causas son: a) El gigantismo del Estado que impide producir y exportar, dilapida riqueza  y corrompe valores; b) Las corporaciones,  gremiales, políticas y empresarias, en pelea por sacarle plata al pueblo;  y c) La invariable mentira a la ciudadanía, propagando ficciones.

         El sensato pueblo argentino demostró políticamente su rechazo. Falta que los dirigentes políticos lo comprendan.      

* 20/08/10

Centro Segunda República

segundarepublica@fibertel.com.ar

“PAPEL PRENSA EN SU ORIGEN FUE COMPRADO CON DINERO DE LOS MONTONEROS”

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En la foto: tapa de la revista Somos con la foto de David Graiver, banquero de los montoneros.

 

Escosor causó en muchos las declaraciones afirmando que Papel Prensa “en su origen había sido comprado con dinero de Montoneros” que efectuó Elisa Carrió.

Tales manifestaciones significan de manera clara que la operación de compra de Papel Prensa implicó un “blanqueo” de dineros obtenidos por medios ilícitos de los operativos que realizaba el grupo subversivo terrorista. Robos, secuestros, extorsiones, chantajes y todo otro tipo de maniobras eran utilizadas por la subversión para financiarse cuando el régimen comunista dejó de sostenerlos con dinero.

La diputada hizo una grave denuncia: dijo que el Gobierno “va a tratar de detener a directivos de empresas como hizo Hugo Chávez en Venezuela” y alertó que ahora “intentará tomar Papel Prensa en un operativo siniestro y sin precedentes” . Lo asoció a una mecánica de “mentiras y atropellos”.

Carrió salió con mucha dureza a cruzar al oficialismo en diálogo telefónico con el canal de noticias TN . “El Gobierno está iniciando una embestida brutal para terminar con la libertad de expresión como un mecanismo de persecución y destrucción del Grupo Clarín . y de otros medios y de los periodistas que quieran opinar. Detrás de eso está la destrucción de la oposición. Finalmente, quieren el silenciamiento de una sociedad crítica del Gobierno”.

Carrió también se refirió a la avanzada contra Fibertel. “Hoy es Fibertel, a la tarde Papel Prensa y la semana que viene no sabemos”. En ese sentido, le pidió a la sociedad que esté alerta a cualquier movimiento que venga del Gobierno porque “esto sigue la semana que viene”.

La diputada dijo que leyó muchos informes sobre Papel Prensa y contó que “en su origen había sido comprado con dinero de Montoneros”. A la vez, dijo estar trabajando en “acciones internacionales que vamos a desplegar como oposición”.

El bloque de la Coalición Cívica había difundido antes de la palabra de Carrió un comunicado en el que varios de sus principales diputados señalaron que la actitud de Guillermo Moreno fue “ilegal, violenta y patoteril”.

Por su parte, la diputada radical Silvana Giudici opinó que “la nueva irrupción de Moreno no es tolerable en un estado de derecho” y agregó que “impulsaremos la moción de censura para remover a Moreno de su cargo”.

LA MORAL CRISTIANA EN CONFRONTO (1)

a Leonardo Castellani

Por el P. Leonardo Castellani

La moral cristiana se ha desleído y edulcorado en el ambiente común. El Liberalismo lo ha hecho. Las virtudes se han amansado y aneciado. Incluso la palabra “virtud” suena un poco ridícula y ya no significa “fuerza” y “virilidad” como entre los romanos y griegos (“virtus”, “aretée” de vir y de anéer, varón) sino más bien debilidad. La virtud actual es una cosa para viejas; y en la mujer se reduce a la castidad externa, o sea a la “defensa de su honra”, lo cual no diré que no sea importante. No es todo.
No olvidar que el Liberalismo es una herejía cristiana: pasa por alto el pecado original, cree que el hombre es naturalmente bueno, y por ende no necesita de Sacramentos, ni de la oficina de los Sacramentos, la Iglesia, aunque la religión en sí puede tolerarse; pero todas las religiones son buenas… lo cual equivale a decir, vive Cristo, que todas las religiones son malas.
El Catolicismo Liberal emasculó y ablandó las virtudes católicas: el liberal es muelle. Incluso las falsificó introduciendo una falsa Prudencia – Justicia – Fortaleza – Templanza. Le sigue hablando de… e incluso se sigue alabando al Prudente, al Valiente, al Moderado; pero esas palabras ya no significan lo mismo que en los grandes siglos cristianos, cuando Martín Fierro distinguía tan bien entre la Prudencia y la Astucia, entre la valentía y el matonismo –en que él cayó de joven.


A ningún hombre amenacen
porque naides se acobarda…


puesto que la Fortaleza nunca agrede, nunca “empieza” como dicen los chicos:


El hombre no mate al hombre
ni pelee por fantasía,
tiene en la desgracia mía
un espejo en que mirarse:
saber un hombre guardarse
es la gran sabiduría.


En los “consejos” de Martín Fierro se encuentran las cuatro virtudes cardinales –con más acento la Justicia.


La Prudencia
Veámoslo brevemente: se introdujo una Prudencia remirada, egoísta y cobardona: el “no te metas”, p.e. pero esta Primera de las virtudes, sin la cual ninguna es virtud, es un conocimiento, el conocimiento de lo hacedero y de lo faciendo, de lo agendo, de lo que hay que hacer; y este conocimiento está cimentado en el conocimiento de la Realidad; no es un mero timoratismo, es un conocimiento.
Cuando hacemos una imprudencia, malconocemos lo agendo; cuando malconocemos lo agendo, desconocemos la realidad; cuando desconocemos la realidad, pecamos. El que peca se pone delante como un bien lo que en realidad es un mal; de modo que se puede decir que “el Bien es lo real, el mal es una equivocación” acerca de lo real realísimo, conforme al viejo apotegma de Sócrates d que todo pecado es un error. Si uno dice: “es nada más que un error”, se equivoca; pero si dice “es un error”, dice bien.
La Prudencia pues, siendo “el ojo que encuentra el camino”, no tiene por qué ser ni astucia ni picardía ni sobrecautela ni precaucionismo ni cálculo ni continuo desconfío y avizoro, ni mucho menos cobardía; al contrario, la Prudencia no existe sino junto con su hermana la Fortaleza o Valentía. Al contrario del proverbio italiano de que “soldado que huye sirve para otra vuelta” y del proverbio catalán “de los que dispararan, algunos se salvan”, la Prudencia sabe que en muchos casos lo más imprudente de todo es disparar; y lo más prudente, acometer. Y así Mussolini, que era italiano, dijo una vez que la primera virtud del Gobernante era la Prudencia; pero la segunda, sin la cual la primera no sirve, era la imprudencia; queriendo decir que la prudencia no excluye, antes reclama el brío, la osadía, la valentía, el golpe; en una palabra: la virtud de la Fortaleza.
No olvidemos pues que la Prudencia es la “recta ratio agibilium”, la recta apreciación de lo agendo y agible, o sea, la guía para hacer el bien; y el bien a veces pide lucha, esfuerzo, osadía; el bonum arduum que decían los antiguos, el bien arduo, como lo son todos los bienes grandes, y en realidad de verdad todos los bienes verdaderos.
Yo he recogido en mi vida religiosa demasiada experiencia de la falsa prudencia, que San Pablo llama prudencia según la carne2: la prudencia catalana que consiste en disparar siempre. Tres veces el original de un libro me ha sido devuelto por un religioso editor con las palabras: “es una buena obra; nos gustaría publicarla pero no podemos por prudencia: tenemos miedo”. Palabras textuales de una tarjeta acerca del Evangelio de Jesucristo. La primera vez me dio rabia y dije: “Los Padres del Verbo Divino tienen miedo del Verbo Divino”; pero la segunda vez me consolé diciendo: “Puede ser señal de que es literatura viva y no literatura muerta. Como es viva se mueve; y ellos al ver un „bulto que se menea‟ creen que puede ser un tigre o una víbora; y es un perro guardián, un manso y leal mastín”.
La Prudencia del Liberalismo, la “prudencia según la carne” está aguada; la Justicia del liberalismo está mutilada: es meramente negativa y se reduce a la llamada Justicia Conmutativa; y ésa, no entera ni completa.


La Justicia
La Justicia burguesa se reduce al contrato: do ut des, doyte para que me des: considera un cambio de bienes al modo comercial; yo te doy 10.000 pesos, pero me debes devolver 15.000, o bien otro bien equivalente, o al menos una ilimitada gratitud, alabanzas, favores, servicios o lo que sea. El Liberalismo ha ido tan lejos en esto que ha llegado a definir el Estado y la Nación como un CONTRATO, el Contrato Social. (Éste es un disparate fenomenal, que no voy a refutar ahora. La Nación no surge de un contrato ni explícito ni implícito entre todos los connacionales –como imaginan Rousseau y también Suárez-, sino que surge de un movimiento natural del hombre, “animal político” que dijo Aristóteles, el cual movimiento requiere la Autoridad, causa eficiente de la sociedad, y por ende el Mando y la Obediencia. Y en ese sentido solo decimos que “la Autoridad viene de Dios”, no inmediatamente, sino a través de la Natura, creada por Dios 3).
De modo que el Liberalismo elimina la Justicia Distributiva (del Jefe para los súbditos) y la Justicia Legal (de los súbditos para con el Jefe): y una vez hecho el Contrato Social (elegido el Presidente), los súbditos no tienen más deberes para con él, y él puede hacer lo que se le antoja. Lo único que queda es el “ordo partium ad partes”4, eliminando el “ordo partium ad totum”5 y el “ordo totius ad partes”6, que son las más importantes partes de la Justicia, la cual exige al gobernante que distribuya bien los castigos, premios, trabajos, puestos y privilegios, según los méritos, y que busque y alcance el Bien Común de todos, lo cul le es exigido acérrimamente, es su deber más estricto, o sea, el orden del todo a las partes, o Justicia Distributiva. Y a su vez los súbditos deben al gobernante legítimo respeto, apoyo y obediencia, o sea el orden de las partes al todo, o sea, Justicia Legal; y estos dos órdenes son mucho más transcendentes que el orden de las partes a las partes o Justicia Conmutativa.
Ni este orden siquiera guarda el Liberalismo, pues este orden no se reduce a cumplir los contratos, pagar las dudas y no emitir cheques en blanco, lo cual desde luego debe hacerse. La Justicia cristiana tiene dos partes, negativa y positiva; y la Justicia actual se contrae a una parte de la parte negativa: “no dañes”. Es poco.
La Justicia cristiana está toda ella encerrada en la norma conocida: “No hagas al otro lo que no quisieras te hagan a ti”, que encontramos en boca de Jesucristo, y en la Ley de Moisés, y en el antiquísimo libro chino “Las Analectas de Confucio” traducido por A. Waley. Es negativo: dice “no hagas”, no dice: “Haz a los otros lo que quisieras te hicieran a ti”, porque eso es falso: yo no puedo querer para todos los otros lo que quiero para mí, p.e., que escriban libros o que digan misa, porque cácual es cácual. Yo quiero que se editen mis libros, pero no puedo querer, por ejemplo, que se editen los libros del P.P. o del P.R.R., los cuales sin embargo se editan antes que los míos. Pero eso no es justicia ni positiva ni negativa.
El famoso Proudhon, en su libro La Justicia en la Revolución y en la Iglesia, reprocha a la Iglesia su Justicia puramente negativa, según él, porque estaba rodeado el año 1858 de la Justicia del Capitalismo y el Catolicismo Liberal, y creía ésa era toda la Justicia cristiana. Pedro José Proudhon, el famoso autor de La Propiedad es un Robo (y debajo: “Este libro es propiedad del autor”), fue un anarquista, pero un proletario honrado y de buena fibra; de una ignorancia impresionante. A pesar de haber sido seminarista, ignoraba la parte positiva de la Justicia cristiana, la más esencial. Donoso Cortés lo tiene por un demoníaco. Puede ser. Pero más parece un ignorante, sembrado de “virtudes cristianas que se han vuelto locas”.

Lo positivo de la Justicia cristiana está contenido simplemente en el precepto: “Amarás al prójimo como a ti mismo” 7, lo cual es mucho más que decir “no dañarás al prójimo”. Decir “como a ti mismo” es decir que yo soy uno y el prójimo es otro, y después equipararlo conmigo, lo cual es el efecto propio del amor. Eso significa que el prójimo tiene cosas suyas que son distintas de las mías, y no se reducen solamente al dinero, y esas cosas positivamente yo se las debo, no de limosna sino de Justicia: si tiene, hambre, yo le debo una parte de mi pan; si está perseguido, yo le debo mi defensa; si merece un puesto, yo debo dárselo y no excluirlo para ponerme yo; si es ignorante, yo le debo mi saber. Deste modo, la definición pagana de la Justicia: “dar a cada cual lo suyo” (unicuique suum) se amplía por obra del amor maravillosamente. En la Justicia natural, el tener yo saber no me crea ninguna obligación, lo imparto o comparto si quiero; pero en la Justicia cristiana, que considera el saber un don de Dios, nace la obligación de Caridad de trabajar para compartirlo. –Pero entonces es Caridad y no Justicia. –La Justicia en el cristiano está envestida de la Caridad, o sea el Amor, lo mismo que todas las otras virtudes, como veremos. “Dad a los que no os pueden devolver nada”, dijo Jesucristo, “ni siquiera gratitud” 8. Nace el Buen Samaritano. El buen samaritano da compasión, ayuda, dinero, tiempo y cuidado a un desconocido que topa y que es, religiosamente, su enemigo. “Bien, ése es tu prójimo”, dice Jesucristo 9.
En suma, la Justicia cristiana consiste en reconocer al otro como persona, no como algo mío, sino como EL EN SÍ, munido de toda clase de derechos; y entonces volverme dese modo “deudor de todo el mundo”, como decía San Pablo de sí mismo 10. Lejísimos de la ruin Justicia burguesa, comercial y liberal, que tiene como máxima alabanza: “Yo no debo nada a nadie: este hombre no debe nada a nadie”. La alabanza verdadera es: “Yo me debo a todos”.
El efecto de la Justicia es conservar el orden en las relaciones humanas; y ese orden después de Jesucristo no se puede conservar sino por el amor, digamos por una exageración del despego de sí mismo, para lo cual es necesaria la Fortaleza.

La Fortaleza
"Todo el mérito de la Fortaleza viene de la Justicia" -dice Santo Tomás. Fortaleza significa simplemente Valentía y se define: "la aptitud para acometer peligros y soportar dolores". De Luis XVI de Francia escribió Hipólito Taine: "Tenía todas las virtudes de un cristiano, pero no las de un Rey". Se equivocaba grandemente: la Fortaleza, que le faltó a Luis XVI (aunque no en el momento de su muerte santa), es estrictamente una virtud del cristiano, aunque no del cristiano liberal. La cobardía puede ser pecado mortal y Jesucristo tenía verdadera inquina a la cobardía. En el Apokalypsis San Juan enumera una cantidad de condenados al fuego, y entre ellos pone "los mentirosos y cobardes" 11, que faltan a la Justicia y a la Fortaleza.
La falsificación liberal de la Fortaleza consiste en admirar el coraje en sí, con prescindencia de su uso, o sea, prescindiendo de la Prudencia y la Justicia.
Pero el coraje aplicado al mal no es virtud, es una calamidad, es "la palanca del Diablo" dice Santo Tomás.
El coraje en sí puede ser una cualidad natural, una especie de furor temperamental, una ceguera para ver el peligro, o una estolidez en soportar males que no se deben soportar. Entre nosotros, por ejemplo, es usual admirar y encarecer a Sarmiento porque era corajudo. Está bien, pero falta ver todavía si aplicó ese coraje, que le venía simplemente de haber nacido sanjuanino, a una buena causa o a una mala causa, como por ejemplo, la exaltación soberbia de sí mismo; si la aplicó a buenas causas lo nombraremos prócer. En un discurso para la inauguración de un busto de Rosas en Sáenz Peña (Chaco) Marianito Grondona dijo que estaba dispuesto a reconocer a Rosas como un héroe si los rosistas reconocían a Sarmiento como un héroe, aunque no con estas palabras. Dijo literalmente: “Debemos venerar y honrar a todos nuestros próceres, porque somos una nación joven, que no tiene muchos, prescindiendo de sus defectos, de sus fallas y hasta de sus crímenes”, dijo el orador. Un momento: un héroe que hace crímenes no es héroe; y nosotros no podemos prescindir de sus crímenes. Mejor es que caigan Rosas y Sarmiento, antes que amontonarlos a los dos en una coyunda común. Ninguno de los dos fue prócer, en todo caso, Marianito.
Lavalle era un prócer y mató a Dorrego; pero Dorrego también es un prócer y los dos tienen su estatua en la misma calle a 300 metros de distancia. En la realidad estuvieron tan distantes como la Muerte y la Vida; pero ahora están juntitos “en el abrazo luminoso de la inmortalidad” que dice Marianito Grondona. Creo (y corríjanme si me engaño) que Lavalle no tuvo más virtud de Fortaleza que el coraje para pelear en la guerra, fue un “buen sable”, la virtud del tigre y del toro, no la virtud del cristiano, incluso tomando “cristiano” en el sentido criollo de humano, de hombre racional. Fue un poco bobo.
La Fortaleza no excluye el miedo, solamente lo domina; al contrario ella está fundamentada en un miedo, en el miedo profundo del mal definitivo, de perder mi propia razón de ser. La Fortaleza se basa en que el hombre es vulnerable, el ángel no puede tener Fortaleza porque no puede recibir heridas. La Fortaleza consiste en ser capaz de exponerse a las heridas y a la muerte (el martirio, supremo acto de la virtud de Fortaleza) antes de soportar ciertas cosas, de tragar ciertas cosas y de hacer ciertas cosas. No existiría la Fortaleza o Valentía si no existiera el miedo:

“el miedo es natural en el prudente,
y el saberlo vencer es ser valiente”,


y tampoco si no existiera la vulnera-bilidad. ¡Qué palabra más fea!
(PARÉNTESIS acerca de nuestra lengua. Hemos perdido el latín “vulnus”, que significa “herida”, y tenemos “vulnerable” y “vulnerabilidad”, palabra sexquipedal. El castellano perdió muchísimas de las palabras raíces, el sustantivo o el verbo corto y simple, y conservó los derivados, a veces larguísimos y para la mayoría incomprensibles; sobre todo en países donde no se estudia el latín en las escuelas. ¿Países, dije? País hay uno solo, la Argentina: hasta los rusos estudian ahora latín; así que nuestra lengua en nuestras bocas se va derruyendo. La gente usa las palabras a bulto, sin comprenderlas exactamente, incluso los periodistas, los locutores ¡y los políticos! No digamos “totalitarismo”, por ejemplo: no es palabra castellana, es un barbarismo. “Totalismo” sería, en todo caso; “tota-lita-rismo” es casi impronunciable, y el vulgo cree que es el nombre de dos bailarinas. Dicen “irrefragable” queriendo significar “inevitable”: irrefragable significa “lo que no se puede votar en contra”, viene de “suffragari”, votar a favor (sufragio), y “refragari”, votar en contra (“refragio” deberíamos tener). Irrefragable es algo que no se puede negar ni rechazar ni objetar ni siquiera discutir; y así “opinión irrefragable” está bien, pero “acontecimiento irrefragable”, como dice Bernardo Vogelman, está pésimo. Y así “indeleble” lo he visto usado por “inolvidable”; “indeleble” es lo que no se puede borrar; pero el colmo es “latente”: los cagatintas creen que viene del verbo latir y lo usan en el sentido de palpitante; y viene del verbo later, que se perdió, y significa “estar escondido”. No es lo mismo. –Y esto ¿qué tiene que ver con la virtud de la Fortaleza? –La Fortaleza que se necesita para escuchar “Radio” y leer los diarios).
La virtud de la Valentía no supone no tener miedo; al revés, supone un supremo miedo al último y definitivo mal, y el miedo menor a los males de esta vida captados en su realidad real; de acuerdo a la palabra de Cristo: “No temáis tanto a los que pueden quitar la vida del cuerpo; temed más al que puede cuerpo y alma condenar para siempre” 12. No dice: “No temáis nada”, porque eso es imposible: el prudente naturalmente teme los males naturales captados en su realidad real, no en imaginaciones… Dice Cristo: “temed menos”; y en caso de conflicto que el temor mayor venza al menor, impidiéndonos “perder el alma”, aun a costa de perder la vida.
De ahí que los dos actos precipuos de la Fortaleza son acometer y aguantar; y este último es el principal; dice Santo Tomás inesperadamente. ¿Cómo? ¿No es mejor siempre la ofensiva que la defensiva, la actividad que la pasividad? Santo Tomás parece apocado, parece aconsejar agacharse y aguantar más bien que atacar; y el mundo siempre ha tenido el ataque por más valeroso que el simple aguante.
Santo Tomás tiene por más a la Paciencia que al Arrojo; pero no excluye el Arrojo cuando es posible, al contrario; con otra proposición paradojal dice que la Ira trabaja con la Fortaleza y hace parte della.
¡Oh argentinos, que no sois capaces de airaros y os refugiáis en la pasividad resentida! No sois fuertes, ni sois tan siquiera pacientes.
En la condición actual del mundo, en que la estupidez y la maldad tienen mucha fuerza, hay muchos casos en que no hay chance de lucha; y aun para luchar bien se necesita como precondición la paciencia; y a veces el sacrificio. “He aquí que os envío como corderos en medio de lobos” 13. El acto supremo de la virtud de la Fortaleza es el martirio, pero la Iglesia ha llamado siempre al martirio “triunfo” y no derrota.
La Ira reta arroja al hombre recto al ataque, o al menos lo mantiene en su puesto: “airaos sin pecar” dice San Pablo14, de lo cual el dio grandes ejemplos, o sea, indignaos ante el Mal sin frenesí ni desorden. El hombre que no puede indignarse no es hombre, ni tampoco mujer: es un cuitadillo. La recta indignación es el permanente motor del paladín: ella presta y aumenta las fuerzas. La Ira desordenada es uno de los pecados capitales; pero la Ira de suyo es una pasión natural, que como todas ellas puede ser o buena o mala según sea o no gobernada por la razón. Me gustaría verlo a Illia iracundo algún día.
Existe un concepto vulgar de que la virtud consiste en la ausencia de pasiones y la santidad en la eliminación de las pasiones: es erradísimo. Las pasiones son las fuerzas naturales del hombre, sin las cuales no podemos hacer nada grande –ni chico, no podemos caminar: “los afectos son los pies del alma”, dice San Agustín. El burgués se disgusta ante cualquier apasionamiento, le parece que se quiebra la corrección o la buena educación: “¡Vamos, paz, paz, querido: no te atufes: despacio, despacio!”. Esta virtud pacata que consistiría en la eliminación de las pasiones es el falso concepto de los estoicos antiguos, de los modernos liberales, y de la religión y cosmovisión budista: un Schopenhauer, por ejemplo; pero eso no es virtud, será corrección a lo más, y a lo menos es debilidad, insensibilidad y apatía. Para que triunfen los malos en el mundo, basta que los buenos no hagan nada. Por eso en la Argentina los malos gobiernos se ponen a gritar: “¡Paz, tranquilidad, reencuentro de todos los argentinos buenos y malos!” Pero eso, la mescolanza del bien y del mal en la falsa tranquilidad burguesa, ése es el reencuentro en la ignominia –y no en la Paciencia.
“Ten cuidado con el hombre paciente: es peligroso” –dijo uno. ¿Por qué? Porque espera su momento. La paciencia consiste formalmente en no dejarse derrotar por las heridas, o sea, no caer en tristeza desordenada que me abata el corazón y perturbe el pensamiento; hasta hacerme abandonar la Prudencia, abandonar el bien o adherir al mal; y en eso se ejerce una actividad enorme. “Soportar es más fuerte que atacar”; y por eso las mujeres tienen muchas veces más fortaleza que los varones: y por eso una buena mujer que ha soportado toda la vida a un mal marido ha hecho quizá una hazaña mayor que si le hubiera dado un garrotazo; aunque esto también puede servir a veces.
Otra vez volvemos los ojos al error moderno y plebeyo; considerar la paciencia como la actitud lacrimosa y pasiva del “corazón destrozado”, que dicen. Al contrario, la paciencia consiste en no dejarse destrozar el corazón, no permitir al Mal invadir mi interior. Por tanto en el fondo se basa en la convicción o en la fe en mi última “invulnerablez”, en mi inmunidad definitiva. Pase lo que pase, al fin yo voy a vencer, cree el cristiano; y hasta el fin nadie es dichoso. Aunque sea a través de la muerte, si es inevitable; pero si no es inevitable, no. Como dijo Don Pío Ducadelia al morir:

Oíd, mi Padre Confesor
y parentela entera:
si hay que morir, yo muero por…
fuerza, no porque quiera.

De donde se ve que la Paciencia pisa y pende de la virtud de la Esperanza sobrenatural, lo mismo que la Fortaleza, y no del apocamiento y la debilidad.

Sufra y aguante,
tenga paciencia,
que con paciencia
se gana el cielo,

dice el tango: pero la paciencia no consiste en el sufrir sino en el vencer el sufrimiento: “eso no lo sufro yo” –dijo el Valeroso. Sufrir y aguantar no es lo mismo: aguantar es activo, y es pariente de “aguardar” y “aguaitar”.
Con razón dice el filósofo Pieper que la Fortaleza o Valentía atraviesa los tres órdenes humanos, el Pre-orden, el Orden, y el Super-orden, y está integrada en ellos. El Pre-orden en este caso es el coraje natural, el instinto de agresión en el varón sobre todo, y de resistencia en la mujer sobre todo, que lo poseen lo mismo el ser humano que el león o el mastín, y depende mucho del cuerpo, temperamento y temple; el Orden es el coraje ordenado por la razón y devenido valentía o valor; y el Super-orden es la virtud moral de la Fortaleza, pendiente de la virtud supernatural de la Esperanza, la cual informa a los otros dos órdenes y los robustece o se los incorpora; de tal modo que puede darse un hombre tímido, cansado, entristecido y castrado de lo natural, que haga grandes fortalezas en virtud de su virtud sobrenatural –como se ha visto en débiles mujeres y enfermas, de llapa –como aquella santa que estaba embarazada y era una esclava- en el tiempo de los triunfos de los mártires.
Una ilustración de todo esto puede ser una novela policial del irlandés yanqui Day Keene (no sé si es varón o mujer) llamada Naked Fury (Desnuda Furia), que leí poco ha en alemán, donde ninguna mención se hace de la Virtud ni de la Religión, pero en sí misma es de inspiración católica. No es una policíaca yanqui en puridad, sino una tragedia shekspiriana y sofoclea a la vez. El héroe es una Magnánimo, un caudillo político de una pequeña ciudad yanqui, que hace bien a todos y por ende es seguido de todos; cuya suprema aspiración de su vida, por la cual lucha y se sacrifica, es ver al suburbio miserable, hediondo y malsano donde nació, saneado y convertido en un barrio humano y decente por medio de elecciones y electoralismo –democracia.
Es el Magnánimo de Aristóteles, que tiene que enfrentar a la política corrompida y criminosa, es engañado por ella, cae en una trampa, está a punto de claudicar; y de repente es poseído de un sacro furor a una palabra de su mujer: “Pero él todavía tiene corazón”; y con la fuerza de la ira recta, mata y muere, a la vez fiscal y verdugo; pero vence al morir.
No es un santo, es un pecador, pero tiene el magno ánimo o señorío, que es una gran virtud natural o mejor dicho es la tierra de todas las virtudes. Está juntado con una pobre mujer, que es tan magnánima como él o más, con la cual propone casarse y retirarse a vivir tranquilo, una vez acabado su combate, al cual sacrifica todo; y cae al final en un delito de adulterio, del cual abomina al instante, pero cae con la atenuante de una tentación tremenda. Por tanto, es un hombre humano y defectuoso, no es un estoico ni un superhombre, pero es un hombre, como dice un periodista al final, en presencia de su cadáver y de su mujer: “No fue un santo; ya ha sido juzgado de sus yerros en otra parte; pero fue un hombre; y amaba a los hombres”. Y a la mujer le dice: “No llores” –y ella contesta: “No lloro”.
Es una obra de arte perfecta, como nos dan de vez en cuando los yanquis, que constituye como una ilustración pagana (digamos) de la virtud de la Fortaleza y las otras virtudes cristianas.

La Templanza
A la Fortaleza sigue la más chica de las virtudes cardinales, la Templanza o Temple (propongo se denomine a las virtudes cardinales Discriminación, Ecuanimidad, Valentía y Temple), la más pequeña pero la más urgente y cotidiana: la más pequeña porque dice respecto a sí mismo y no en relación con los demás, es individual y no comunitaria; pero su falta estropea o debilita todas las otras virtudes, hasta hacerlas desaparecer a veces. La Lujuria, por ejemplo, produce imprudencia, injusticia y cobardía –estropea las otras virtudes.

La Templanza, para el burgués, consiste en no hacer excesos peligrosos, evitar el escándalo y, si acaso, no ser casto pero ser cauto: usar el “preservativo”; en suma: “ser moderados en todo”, como dicen, dando a “moderado” el sentido de “mediocre”. O sea, la Templanza burguesa se vuelve puramente negativa, como la Prudencia burguesa, la Justicia burguesa y la Fortaleza burguesa. Pero la Templanza es una virtud positiva, consiste en el recto uso de los placeres y también, por supuesto, en la recta exclusión de algunos placeres; tanto es así que entre las ramas de la Templanza existe una virtud poco conocida hoy día que los griegos llamaban “eutrapelia”: la virtud de “saberse divertir”, el arte de divertirse bien, es decir, mucho. Esto no es una broma o una ocurrencia, Santo Tomás diserta muy sabiamente acerca de la eutrapelia, que creo que para él consistía principalmente en leer libros y dar clases; y para mí consiste en escribir novelas que es mucho más divertido que leerlas. Leer novelas, aunque sean novelones, es un deleite lícito y humano; contra la opinión del P. Luis Martín, General S.J., que las llama “fábulas estúpidas y lascivas”.


“Yo he dado en Don Quijote pasatiempo
al pecho melancólico y mohíno
en cualquiera lugar y en todo tiempo…”,


porque la Templanza, así como comprende la abstinencia, la continencia y la renuencia, también comprende la eutrapelia, la afabilidad, la sociabilidad, la gracia en el hablar, el viajar, el cantar (pero cantar bien), el nadar, el domar potros (aunque esto tiene algo de la Fortaleza), el gusto artístico, el huir de los necios, el no comprar diarios y… la buena cocina. La mala cocina es un pecado contra la Templanza.
-¡Cómo que m´hi divertío anoche! –dijo el salteño. -¿Y qué hiciste? –Comí arroz con leche.
La Templanza es católica, la moderación es protestante. Si la Templanza consistiese en la mera corrección externa del burgués, entonces los puritanos serían prodigios de virtud; y el Puritanismo, que rechaza todos los placeres o se avergüenza de los inevitables o indispensables, condena el teatro, la pintura y todas las bellas artes y se pasa la vida oprimiendo a sus hijos y a sus prójimos, no es virtud sino vicio: es el fanatismo de la negatividad. Esos dos grandes escritores ingleses, Chesterton y Belloc se pasaron la vida alardeando de su afición a la cerveza y su afición al vino respectivamente; y sus adversarios los tachaban de bohemios, viciosos y borrachos; y en realidad era el gusto de reírsele en la cara al Puritanismo inglés; y creo que hicieron más apología cristiana con sus vidas alegres que con todos sus libros de Apologética. Belloc escribió un largo poema al vino, “The Wine”, que es una de las cumbres de la poesía inglesa, tan rica hoy día; donde junto con el vino anda el viajar, el dirigir un velero, el hacer bromas, el hacer versos, el cenar con los amigos, el corregir los deberes de los hijos, pelearse con la mujer, polemizar con los protestantes –toda la eutrapelia, podía llamarse en vez de “The Wine”, “The Eutrapely”- para acabar con la buena muerte y el Santísimo Sacramento. Al pobre Belloc le vino por permisión de Dios un diluvio de desgracias al fin de la vida y tuvo que ejercitar la paciencia mucho más que la eutrapelia; pero sus cincuenta o sesenta años de eutrapelia no se los quita nadie. San Hilario Belloc: Hilario significa alegre, de donde viene “hilaridad”; y es otra de las palabras latinas que hemos perdido, hílaro, alegre.

Conclusión
En suma, el Liberalismo corrompió las virtudes cardinales naturalizándolas (puesto que el Liberalismo es Naturalismo religioso) y mutilándolas (puesto que el Liberalismo es falta de grandeza, es la idiosincrasia del comerciante); y en consecuencia suprimió las virtudes teologales, la Fe, la Esperanza y la Caridad.
La virtud es lo más allá que un hombre puede ser; el ensanchamiento, la plenitud del ser humano en cuanto humano; pero Cristo añadió otra plenitud, la plenitud del ser humano en cuanto sobrehumano, o sea elevado al orden sobrenatural. Desto, más adelante, si Dios quiere.

NOTAS:

1) Extraído de “Castellani por Castellani”, pp. 330-342, BAJO EXPRESO PERMISO DEL POSEEDOR DE LOS DERECHOS DE AUTOR. Hemos respetado el formato íntegro del original en papel: jorgeabosco@gmail.com

2) Romanos 8, 6.

3) Sobre esto, ver La Autoridad y sus Funciones, p. 82. [sic en el original en papel]
4) El orden de las partes a las partes.
5) El orden de las partes al todo.
6) El orden del todo a las partes.

7) Mateo 22, 39; Lucas 10, 27.
8) Lucas 6, 35.
9) Lucas 10, 29-37.
10) Romanos 1, 14.
11) 21, 8.

12) Lucas 12, 5.
13) Mateo 10, 16.
14) Efesios 4, 26.

LA DECISIÓN ARGENTINA (ALGO SOBRE SÁENZ PEÑA)

a Alberto Buela

Por Alberto Buela

En una serie de trabajos [1] venimos tratando de aproximarnos al tema de la decisión política. ¿sí existe?, ¿cómo se toma?, ¿cuándo se toma?.

Es sabido o por lo menos es aceptado que la decisión política dentro de la idea de Estado-nación moderno es la última, o primera según como se mire. Es la más importante de todas las decisiones que se toman dentro del espacio geográfico determinado por el Estado. Y ello es así porque tal decisión desprende su abolengo de los rasgos o elementos definitorios del concepto de Estado que son: a) el monopolio de la fuerza; b) el de la representación y c) la soberanía.[2] De modo tal que no existe ni puede existir decisión política que no tenga de su lado estos tres rasgos esenciales.

Obviamente que existen otro tipo de decisiones en la vida – las morales, las técnicas – que no necesitan para existir de estos elementos, pero para la decisión política son imprescindibles.

Si nos limitamos al breve curso de la historia iberoamericana o más específicamente al de la Argentina, vamos a ver que en contadas ocasiones tuvimos o ejercimos una decisión política propia.

En nuestros orígenes la tuvo a) Santiago de Liniers cuando decidió enfrentar a los ingleses en 1806 y 1807. Pero sólo un poco. Él mismo respondía a las necesidades políticas de Francia. b) San Martín en la conquista y liberación de Chile y Perú en 1817. Si, pero condicionado por la logia Lautaro. c) Rosas con su política de restauración del Virreinato del Río de la Plata y guerra contra Inglaterra y Francia. e) Roca cuando decidió en contra de la voluntad inglesa ocupar la Patagonia. f) Roque Sáenz Peña cuando, para la época del centenario, quiebra con su ley del sufragio universal y secreto al régimen “falaz y descreído” del contubernio de los pocos.(*) g) Alguna decisión de Irigoyen, muy pocas y h) el gobierno de Perón, aunque no todo.

De modo tal que, si esta síntesis es correcta, hace alrededor de 55 años (1955 a 2010) que no se toma una decisión política argentina, que reúna los rasgos de soberana, representativa y cuente con la fuerza de aplicación.

NOTAS:

(*) Sobre Sáenz Peña se ha escrito poco y mal, sobre todo desde “el peronismo ilustrado”. Ya hace muchos años que venimos hablando de “la monserga peroniana” que está compuesta por aquellos grandes personajes que forman la oligarquía del partido peronista desde hace medio siglo. El ejemplo típico es Cafiero, su parentela y su entorno. El peronismo adocenado que siempre sale prendido en algo. “Si vais por el cementerio y veis un cirio encendido, es (cada uno ponga el acomodaticio que mejor le parezca), que de muerto sigue prendido”.

En estos últimos años ha aparecido por allí un tal Chumbita que como su nombre lo indica, como historiador es un perro. Éste es el que ha lanzado la idea de que San Martín era indio, cuando nuestro máximo prócer fue hijo de padres españoles y educado en España. Hubo un gorila, que acaba de morir, García Hamilton que resultó ser agente de la Mossad israelí, que sostuvo una tesis parecida: San Martín era hijo natural y no de doña Matorras. Vemos como “el cusco y el espía” coinciden. Como los peronistas ilustrados lo hacen con los requete gorilas.

Ahora bien, respecto de Sáenz Peña, Chumbita lo presenta, bajo la mirada cómplice de un Cafiero viejo (hay foto), como un oligarca que defiende los intereses de su clase, sin aportar ninguna prueba sino sólo apoyado en su conciencia prejuiciosa como en el caso de San Martín.

Mi espíritu criollo se subleva y me obliga a decir que este “historiador perro” es un miserable, pero me tengo que controlar y aducir razones en contra de su afirmación prejuiciosa.

Sáenz Peña fue un patriota y de los mejores que hemos tenido. Fue, lo que se dice, un caballero español siendo él tan argentino. Se opuso abiertamente tanto al contubernio como a Roca y renunció a la candidatura a presidente para dejar lugar a su padre, Luís Sáenz Peña.

Militó toda su vida en el autonomismo, el partido de Adolfo Alsina, que fue lo mejor, lejos, que tuvo la provincia de Buenos Aires en toda su historia. Este miserable de Chumbita soslaya el hecho que luchó contra el fraude y a favor del voto universal y secreto, que durante su presidencia salió por ley. Esta ley que luego permite el acceso, por primera vez, de las masas populares al poder con Irigoyen en 1916. Este “perro puesto a historiador” ignora que Sáenz Peña fue el único presidente argentino herido en combate pues luchó en la Guerra del Pacífico (1879-1883) a favor del Perú. Triunfó en la batalla de Tarapacá y fue el último combatiente del Morro de Arica. Cuenta el mismo oficial chileno que lo tomó prisionero que no lo fusila, como a los otros prisioneros, porque fue el único que no suplicó por su vida. Herido y preso en Chile, tuvo que amenazar Sarmiento, que era presidente, con ir a la guerra si no lo liberaban a él y al presidente cautivo de Perú, García Calderón y su familia. Sáenz Peña fue un guapo y un valiente, fue un criollo a pie firme que defendió a los criollos y su mundo como lo hizo con la sucesión de la familia de Ciríaco Cuitiño, el cuchillero de Rosas. Sucesión que era una brasa ardiente y que ningún abogadito cagatintas se animaba a tomar por temor a la represión desde el poder. ¡Qué sabrá de todo esto, este infeliz chumbador! Llevan en la jeta la marca del orillo del resentimiento.

Lo más grave que este “rrope de historiador falso-peronista” interpreta al revés lo que pretendió y logró Sáenz Peña con su ley de colonización de tierras, que habilito a miles de inmigrantes a poseerlas a través del arriendo previo. Era, en forma paulatina, la manera de quitarle algo de tierras a los terratenientes de la época. Hoy las tierras argentinas, 17 millones de hectáreas están en manos de extranjeros, y el resto en las manos de los Eskenazi, los Eltszain, los Werthein y toda la paisanada. Si hasta un rabino de Nueva York acaba (9/8/10) de comprarse 200.000 hectáreas en Catamarca por 600 mil pesos=150.000 dólares.

Pero sigamos. Sáenz Peña crea en 1884 la revista Sudamérica de ideas americanistas donde defiende la tesis de la Liga Latina (otra vez la tara de “la latinidad” que Sáenz Peña comparte). Viaja como representante argentino al congreso panamericano de Washington de 1890 donde se opone a las propuestas de Estados Unidos de crear una aduana y una moneda única para todo el continente y se niega a hablar en inglés, idioma que conocía a la perfección. A la doctrina Monroe de “América para los americanos” contrapone su “América para la humanidad”. En 1907 participa de la Segunda Conferencia de Paz de la Haya y allí sostiene la posición a favor de la creación de un tribunal internacional de arbitraje.

Durante su presidencia algunos de sus ministros fueron Indalecio Gómez, Miguel Scalabrini Ortíz, José María Rosa, Carlos Ibarguren, Eleodoro Lobos, José Luís Muratore. Dónde un gabinete como este?.

Obligó a este gabinete y a él mismo, dentro de los festejos del centenario, a concurrir a la serie de seis conferencias sobre el Martín Fierro y la identidad de los argentinos que dictó Leopoldo Lugones en el teatro Odeón en 1912. ¿ Qué presidente hoy va a una conferencia a aprender?.

Existe una página extraordinaria de Sáenz Peña que trae ese gran pensador americanista y antiimperialista como lo fue don Manuel Ugarte, en su libro El destino de un continente que dice así:

“La raza latina (como dijimos antes, toda la generación del centenario se creyó el verso francés de la raza latina) atraviesa, sin duda, momentos de oscuridad y de abatimiento, que contrastan con su pasada grandeza histórica; pero el eclipse es transitorio y la raza que ejerció la soberanía del mundo, difundiendo su aliento poderoso en la inmensidad de los mares y en las regiones desconocidas e ignoradas, ha de recuperar algún día el abolengo de sus energías, de sus iniciativas, de sus empresas y de sus glorias, moviendo los resortes de la voluntad que son atributos de esa alma que Edmond Demolins (educador francés que exaltó el influjo de la educación inglesa) quiere cambiar por otra, sin recordar que ella ha inspirado el heroísmo, la gloria y la grandeza: exploraciones, inventos, artes y ciencias que no son patrimonio del anglosajón y que forman el opulento inventario de la raza latina. La Liga latinoamericana es una concepción que se percibe fecunda y provechosa en los acontecimientos del futuro: ella fue acaso para nuestras repúblicas amorfas, en los días dudosos en que fuera concebida por Bolívar; pero no lo será en el porvenir, como no lo sería hoy mismo, definida como está la soberanía de las naciones, sobre la base de un respeto recíproco. Dentro de estos organismos, cabe políticamente la unidad de destinos y de pensamientos, como cabe la solidaridad de los principios que deben defender las naciones de este Continente, ya que un derecho de gentes especial aspira a presidir su evolución” [3]

La tesis de Sáenz Peña es que dado que nuestros Estados ya están consolidados podemos ahora(en 1912) no solo crear una Liga Latinoamericana sino, sobre ella, “un derecho de gentes especial”. Que sería aquello que le permitiría, antes que nada, construir un gran espacio geopolítico común y tener voz propia dentro del concierto del mundo.

[1] Cfr. En Internet: ¿Cuándo se tomará una decisión internacional en castellano?; Deliberación y decisión; Algo sobre el poder y el poderoso; Vicente Nario: una idea políticamente correcta

[2] Cfr. Thomas Hobbes: Leviatán, cap. XVII

[3] Ugarte, Manuel: El destino de un continente, Buenos Aires, Ed. Docencia, 2008, p.48

I CONGRESO DE DOCTRINA SOCIAL DE LA IGLESIA DE LA ARQUIDIÓCESIS DE LA PLATA

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El plazo de envío de trabajos y resúmenes se extendió hasta el 31 de agosto.

Jueves 16 de septiembre

8:30 hrs. Acreditación de Participantes y Asistentes

9:00 hrs Pósters

11:00 hrs Conferencia Plenaria

  • “El fundamento Antropológico de la DSI”

Disertante: Dr. Joaquín Migliore

14:00hrs Ciclo de cine

15:00hrs Sesiones de trabajo

17:00hrs. Conferencias Semi-plenarias

  • “El trabajo, elemento clave del desarrollo de la economía”.

Disertante: Lic. Eduardo Carrasco

  • “La Familia”

Disertante: Dr. Ludovico Videla

19:30hrs Acto de INAUGURACIÓN

Viernes 17 de septiembre

8:30hrs. Pósters

11:00hrs Conferencia Plenaria

  • “La Acción de la Iglesia”

Disertante: Dr. Nestor T. Auza

14:00hrs Ciclo de cine

15:00hrs Sesiones de trabajo

17:00hrs. Conferencias Semi-plenarias

  • “La Comunidad Internacional”

Disertante: Dr. Jorge Stok Capella

  • "Persona y subjetividad en la educación".

Disertante: Prof. Dr. Alberto Gustavo Palacios.

Sábado 18 de septiembre

8:30hrs. Pósters

11:00hrs Conferencia Plenaria

  • “Los principios de la Doctrina Social de la Iglesia”

Disertante: María Celestina Donadío Maggi de Gandolfi

14:00hrs Ciclo de cine

15:00hrs Sesiones de trabajo

17:00hrs. Conferencias Semi-plenarias

  • "Deuda Publica y Usura"

Disertante: Lic. Héctor Giuliano

  • “Cuidar el medio ambiente es cuidar el futuro”.

Disertante: Dr. Alberto Barlocci

19:30hrs Festival de música

EX GOBERNADOR LLAMÓ A “REBELARSE CONTRA EL AUTORITARISMO” DEL GOBIERNO

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El ex gobernador instó a "rebelarse contra el autoritarismo" del Gobierno nacional por su manera "extrema de concebir el liderazgo" y la falta de un "programa estratégico" a largo plazo según su opinión.

El diputado nacional Felipe Solá, consideró que en la actualidad en la Argentina "hay un `cortoplacismo` permanente, con alto consumo e inflación y cero estrategia de inversión".

Para el ex gobernador bonaerense y precandidato presidencial del Peronismo Federal, el Gobierno "no tiene un solo programa estratégico".

"En Argentina se vive al día, hay una apuesta al consumo y la inversión mínima, y hay una alta especulación que no es de largo plazo ni estratégica", insistió.