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sábado, 11 de diciembre de 2010

PALIZA A LOS APÓSTATAS

Herejes Apostatas y Modernistas

Por José Antonio Gradín

Pequeña anotaciones personales de la acción de la Divina Providencia en el pretendido mancillamiento a la Catedral el día 10 de diciembre de 2010 a modo de acción de gracias a Nuestra Madre Santísima.

"Y bienaventurado aquel que no se

escandalizare de mí." (Mt.XI,6)

A la mañana estaba todo previsto para el gran acto por la democracia, DDHH y otras yerbas: música, escenario, calles cortadas, grandes carteles en toda la Plaza de Mayo, en fin una verdadera demostración de las fuerzas malignas del odio, caos y desintegración nacional.

Luego de la Misa de las 12 y 30 y rezar el rosario con un grupo del p. Pío, al enterarme que el grupo de choque de los sedicientes apóstatas, recién a la tarde intentaría tomar posición en el atrio, para entre otras cosas, continuar manchando con leyendas sacrílegas las ya vergonzosas consignas escritas en las paredes de la Catedral, aproveché el tiempo para dirigencias laborales y regresé lo antes que pude.

Cuando volví nuevamente a las 16hs., un gran chaparrón comenzó a diezmar los descendientes de los viejos criollos, que los avejentados imberbes traían como cansados esclavos después de tantos años de esta mortal democracia partidocrática. Como en la Batalla de Tucumán la Virgen a través de la pertinaz llovizna estaba disponiendo el clima del teatro de operaciones para la paliza que se les venía encima

Luego de dar una rápida recorrida tratando de ubicar alguna cara conocida o al menos identificar algún varón bien plantado en medio de tanta humanidad caída, me llamó la atención un grupo de jóvenes, y algunos no tanto, que oteaban desde el mismo atrio la plaza y alrededores, como buscando alguien que se había perdido o algo extraño que no conocían. Acercarme y conversar dos palabras fue suficiente para que el alma me volviera al cuerpo y corroborar una vez más que no todo está perdido en nuestra querida Patria, sino solamente que nuestro pueblo anda como ovejas sin pastor. Eran apenas un puñado de jóvenes, doce o quince, no más, dos o tres mujeres y dos guapos hermanos gemelos ya cuarentones y un par de nobles almas que estaban al pie del cañón por lo que pudiera acontecer.

Nobleza obliga debo reconocer aquí el trabajo tedioso y tesonero de los que sin conocernos, van difundiendo las proclamas, ya que salvo al hermano de un viejo camarada, los demás acudieron prontos frente a la gravedad de los hechos.

Al rato nomás, un grupo reducido de muchachos descerebrados y desalmados, a modo de vanguardia iluminada (usando su terminología setentista) y mujeres de rudo aspecto portando pancartas y banderas -rojas por supuesto- con inscripciones de apostasía civil y otras incongruencias por el estilo tomaron el atrio para hacerse fuertes, mientras otros le sacaban fotos y filmaban, y el grueso de la movilización esperaba el momento oportuno para el asalto a la Catedral.

Grande fue la sorpresa (aún para mi confieso) cuando los jóvenes católicos, sin decir agua va, les tomaron la banderas, les quebraron los palos y los echaron del atrio a los empujones, no muchos, pues apenas vieron la reacción ellos nomás rajaron a la calle y de ahí gritaban sus baratas consignas.

De ahí en más una pequeña gresca, empujones, en fin, solamente la decisión de plantarse y dar testimonio de la verdad, fue suficiente para que el acto con fotos, discursos contra la Iglesia, el fundamentalismo y dictadura católica que significa la cruz y los signos religiosos en los edificios públicos, etc., etc., se trasladara a la Sede del Arzobispado, donde ahí si, en plena civilidad democrática se les recibió el petitorio, no sin antes discursear largamente sobre el demoníaco plan universal contra la Santa Iglesia Católica.

Hasta acá la síntesis de esta memorable jornada.

Ahora bien. Yo sé que muchos se preguntarán de que memorable jornada estamos hablando, si fue solamente una peleíta entre dos grupos antagónicos por la ocupación del atrio de la Catedral?

1.- En principio debo decir que la acción decidida de este grupo de jóvenes y las oraciones de muchas personas y comunidades religiosas de distintos lugares de nuestra patria, como la gran cantidad de adhesiones a la convocatoria para defender la Catedral del Primado de la Argentina pese a los escasos dos días de antelación del llamado a los hechos, fue lo que permitió plantarse para afirmar la fe de toda una nación.

Ver a estos jóvenes plantarse con decisión y firmeza, fue reconocer toda nuestra historia y afirmar nuestra misión y destino como Pueblo y como Nación gritando a los cuatro vientos:

"¡Que nadie se atreva a poner en duda nuestro amor a Dios y a nuestra Patria!"

"¡Que nadie se atreva!"

2.- Si esta actitud firme y decidida se hubiera tenido de entrada cuando empezó el tironeo en la Capital entre Macri y el Cardenal Bergoglio por el casamiento entre putos, hoy no estaríamos, entre otras cosas, escandalizando y prostituyendo a nuestros niños con la educación sexual "obligatoria" en todas las escuelas públicas argentinas. Es más, si la Conferencia Episcopal Argentina no se hubiera opuesto a la convocatoria a los varones para el día 14 de julio al Congreso Nacional, el mismo día de la votación, en vez de la fiesta naranja que organizaron para el día 13, otro hubiera sido el cantar.

3.- El Cardenal Primado -duele decirlo, pero la situación de indefensión en que se encuentra el pueblo y la amenaza en ciernes de la desintegración nacional, obliga a ser duro en los términos- se equivoca una vez más al pensar que la apostasía de estos pobrecitos es una actitud personal y no una maniobra política de envergadura planetaria que tiene a nuestra bendita Nación Argentina como principal objetivo.

Lo que se pretendía con esta maniobra era una foto con la Catedral colmada de carteles y personas en actitud de apostasía. La prensa y los delincuentes políticos harían lo demás para que una vez hecho público, la prensa oficialista y opositora, radio y televisión comenzaran las famosas encuestas de opinión para corroer un poco mas el alma de los argentinos.

Lo mismo que con los homosexuales, a ellos no les importa la situación legal de la sodomía, ni mucho menos la fe de bautismo, lo que interesa al gobierno mundial, al poder mundano, es la destrucción de la fe, la desaparición del matrimonio y de la familia como Dios manda. Con esto tienen asegurado la desintegración de la Nación.

4.- Belleza y decoro de la Catedral de Santa María de los Buenos Aires.

Debemos comenzar a pensar y reflexionar seriamente, si los sacrílegos escritos y manchas que tiene la Catedral es producto del estado de abandono de nuestro pueblo, o si por el contrario, la falta de cuidado de los valores religiosos traen como consecuencia el caos y la división en nuestro pueblo.

El tema no esta solamente en la pulcritud de las paredes sino en la dignidad que significa la Catedral de la Capital de la Nación Argentina. Entendámonos, no es una cuestión estética. Es una cuestión de fe, que atañe tanto las paredes, como la liturgia y la dignidad del respeto y tratamiento del Santísimo Sacramento, Dios vivo y presente en Cuerpo y Alma. Como visitante que soy en Bs As, me llama la atención que muchos fieles esperan a que el sacerdote se ubique en el altar para dar la sagrada comunión para recién ubicarse en la fila para recibirla de las propias manos de Cristo.

5.- En este tercer domingo de adviento, llamado gaudete ( de alegría), porque la alegría forma parte de este tiempo de esperanza, escuchamos cómo Jesús responde a los enviados del Bautista sobre si es El que ha de venir o tenemos que esperar a otro? Y Jesús responde: los ciegos ven, los paralíticos caminan, los leprosos quedan limpios y los sordos oyen; los muertos resucitan y los pobres son evangelizados; y bienaventurado aquél que no se escandalizare de mí.

Sobre este no escandalizarse, no avergonzarse de Jesús, Señor de la Historia, estriba nuestra alegre y confiada esperanza frente al poder mundano, la Cultura de la Muerte, como la nominaba el beato Juan Pablo, -el mismo que promueve, financia y conduce todas estas políticas contra la familia y la Santa Iglesia Católica-, que no ofrece más que el triste espectáculo de miseria, caos, odio y enfrentamiento, como preámbulo de la desintegración de nuestra bendita Nación Argentina.

En Cristo y María Santísima

José Antonio Gradín.

Excusus: hago público reconocimiento a la firmes convicciones e incondicional lealtad a la causa de Dios y de la Patria de los integrantes de la Agrupación Nacionalista Custodia con un saludo especial a su capellán.