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domingo, 21 de octubre de 2012

LEER EN FAMILIA



El pensamiento de Mons. Richard Williamson
Obispo de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X
Número CCLXXV (275) - 20 de Octubre de 2012
Cuando hace poco estos “Comentarios” aconsejaban a los lectores transformar sus casas en fortalezas en caso de que los bastiones públicos de la Fe lleguen a ser una cosa del pasado a causa de la maldad de la época, algunos lectores escribieron para preguntar de qué manera sus casas podrían ser fortificadas. De hecho, se han sugerido en números anteriores de los “Comentarios” un cierto número de medios espirituales y materiales para defender casa y familia, particularmente, por supuesto, el Santo Rosario, pero se ha dejado de mencionar una fortificación que pienso que yo probaría en lugar de la televisión si tuviera una familia que defender: cada noche leer en voz alta a los niños capítulos seleccionados del Poema del Hombre-Dios de María Valtorta. ¡Y cuando hayamos llegado al final del último volumen, me imagino a nosotros recomenzando desde el principio, y así sucesivamente hasta que todos los niños hayan dejado el hogar!

Sin embargo el Poema tiene muchos y elocuentes enemigos. El Poema consiste de episodios de las vidas de Nuestro Señor y de Nuestra Señora, desde la concepción inmaculada de ella hasta su asunción al Cielo, tales como fueron vistos en visiones recibidas creíblemente del Cielo, durante la Segunda Guerra Mundial en el norte de Italia por María Valtorta, una mujer soltera de edad madura inmovilizada en una cama para enfermos, permanentemente lisiada debido a una herida en su espalda recibida varios años antes. Las notas incluidas en la edición italiana (que comprende más de cuatro mil páginas en 10 volúmenes) muestran cuán temerosa ella estaba de estar siendo engañada por el Diablo, y muchas personas no están convencidas de que en realidad el Poema venga de Dios. Veamos tres importantes objeciones.

En primer lugar, el Poema fue puesto en el Index de libros prohibidos por la Iglesia en los años de 1950, es decir antes que Roma se vuelva neo-modernista en los años 1960. La razón dada para su condenación fue que a los eventos del Evangelio se les daba un enfoque romántico y sentimental. En segundo lugar, se acusa al Poema de innumerables errores doctrinales. En tercer lugar, el Arzobispo Lefebvre le objetaba al Poema que el dar tantos detalles físicos de la vida diaria de Nuestro Señor le hace a El demasiado material, y nos lleva demasiado por debajo del nivel espiritual de los cuatro Evangelios.

Pero, en primer lugar, ¿cómo pudieron los modernistas haber tomado el poder en la Roma de los años 1960, como lo hicieron, si no hubieran ya estado bien establecidos en la Roma de los años 1950? El Poema, como los Evangelios (por ejemplo Jn. XI, 35, etc.), está lleno de sentimiento, pero siempre proporcionado a su objeto. El Poema es para cualquier juez objetivo, en mi opinión, ni sentimental ni romántico. En segundo lugar, los supuestos errores doctrinales no parecen difíciles de explicar, uno por uno, como ya ha sido hecho por un teólogo competente en las notas que se encuentran en la edición italiana del Poema. Y, en tercer lugar, y, por supuesto con todo el debido respeto a Monseñor Lefebvre, yo diría que el hombre moderno necesita de los detalles materiales para que él pueda creer de nuevo en la realidad de los Evangelios. ¿No es verdad que demasiada “espiritualidad” ha lanzado a Nuestro Señor al piso superior, por así decirlo, mientras que el cine y la televisión, ocupando el piso material en que vivimos, falsifican todo sentido de lo que es verdaderamente espiritual? En cambio como Nuestro Señor era verdadero hombre y verdadero Dios, así el Poema es a cada momento tanto plenamente espiritual como plenamente material.

De la lectura real y no electrónica del Poema en la casa, puedo imaginar muchos beneficios, además del contacto vivo y real entre padres que leen y niños que escuchan. Los niños se empapan de lo que los rodea como las esponjas se empapan con el agua. A partir de la lectura de capítulos del Poema seleccionados según la edad de los niños, puedo imaginar el casi sin fin de lo mucho que podrían aprender de Nuestro Señor y de Nuestra Señora. ¡Y las preguntas que ellos harían! ¡Y las respuestas que les tocaría a los padres encontrar! Creo realmente que el Poema podría en gran manera contribuir a hacer de su casa una fortaleza de la Fe.

Kyrie eleison.

MONS. AGUER DENUNCIÓ ACTUALES IDEAS EXTRAVAGANTES SOBRE EL HOMBRE




Mediante una comunicación telefónica MONS. HÉCTOR AGUER, Arzobispo de La Plata y uno de los 36 Padres Sinodales designados expresamente por el Papa Benedicto XVI, se refirió en su habitual columna televisiva semanal, en el programa “Claves para un Mundo Mejor” (América TV), a su participación en ese extraordinario acontecimiento de la Iglesia de todo el mundo que es la XIII Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos que tiene como tema de análisis “La nueva evangelización para la transmisión de la fe cristiana”, y que culminará el 28 de octubre.

En diálogo con el periodista Tito Garabal, conductor del programa, analizó la importancia de este Sínodo y del Año de la Fe, dio detalles de los primeros días de trabajo en el Vaticano, sintetizó su exposición en la Sala Sinodal y comentó sus encuentros con el Santo Padre Benedicto XVI a quien definió como “un hombre de Dios, realmente es un hombre espiritual y de una dimensión teológica y pastoral extraordinaria. Se lo ve muy bien al Papa”.

El prelado platense dijo que “lo más impresionante es que uno tiene aquí un panorama de la vida de toda la Iglesia porque hay obispos de todo el mundo, no solamente del rito latino sino también de las iglesias orientales católicas, del norte y del sur de los cinco continentes. Por eso uno advierte que caminos están siguiendo las distintas iglesias particulares”

Aseguró que se percibe “un gran entusiasmo por hacer las cosas bien, por hacerlas mejor, por corregir los errores, por superar las limitaciones y tratar de superarnos continuamente en esto porque cuando hablamos de transmisión de la fe estamos pensando en la continuidad de la Iglesia. La misión de la Iglesia comenzó el día de Pentecostés y no terminará hasta que Cristo vuelva, de tal manera que estamos nosotros insertados en esa historia viviente y esto es apasionante”

Monseñor AGUER y el PAPA
Explicó que si bien no habló a solas con el Sumo Pontífice porque son unas “300 personas en la sala Sinodal” como está ubicado “enfrente del Papa, a unos pocos metros de él y lo veo todos los días muy de cerca. Además tuvimos un almuerzo con el Papa en el Aula Paulo VI, una momento muy grato”.

De inmediato, Mons. Héctor Aguer agregó: “Al Papa se lo ve siempre bien, siempre lúcido. Se notan también sus años pero se lo ve con un vigor y una viveza magnífica como siempre. Él comienza cada día las deliberaciones del Sínodo y todas las mañanas rezamos la hora tercia del inicio de la Liturgia de las horas y, el primero día, el Papa hizo una meditación improvisada bellísima, extensa. No hay dudas que es un hombre de Dios, realmente es un hombre espiritual y de una dimensión teológica y pastoral extraordinaria. Así que se lo ve muy bien al Papa”.

Exposición de Mons. AGUER en la Sala Sinodal
En esta primera etapa de las deliberaciones del Sínodo Mundial de Obispos cada uno de los Padres Sinodales tiene un tiempo de exposición sobre temas que consideran relevantes. El Arzobispo de La Plata comentó durante el reportaje televisivo que encaró su ponencia “sobre la relación entre fe y conocimiento, haciendo alusión al cuidado que hay que tener para que el conocimiento de la fe se transmita rectamente. Y, por tanto, como tenemos que cuidar que la formación intelectual de los sacerdotes y de los agentes pastorales esté de acuerdo con el Magisterio de la Iglesia”.

Destacó que le pareció “valioso hacer notar la importancia que hoy tiene la concepción cristiana del hombre. Y por tanto también el valor de la filosofía ante la problemática que existe. Es decir: las ideas extravagantes acerca de lo que el hombre es y que circulan en la cultura actual”. Explicó que señaló “la necesidad de elaborar un nuevo discurso a favor de la fe. Es decir que los fieles tengan argumentos como para afirmar que la fe no es un mito, no es una ocurrencia extravagante sino que tiene una base racional. Y que la tradición de la Iglesia nos invita a penetrar cada vez más las verdades de la fe. Me parece que esa es otra de las cosas que debiéramos plantearnos en este Año de la Fe”.

Mons. Héctor Aguer agregó que “el Papa dice en la Carta Apostólica “Porta fidei” que debemos aprovechar este año para volver a considerar los contenidos de la fe y por eso recomienda el uso del Catecismo de la Iglesia Católica. Ese discurso a favor de la fe tiene que asumir los aportes válidos de las ciencias de la naturaleza y del hombre de tal manera que se pueda desarrollar en un nivel académico, en los centros académicos y también en un nivel catequístico y popular. ¡No es solamente un camino de la inteligencia es también un camino del corazón!”.

“La verdad de la fe da respuesta a la sed de verdad de los hombres y las mujeres de hoy y debe dar respuesta también a sus grandes inquietudes”, aseguró y recordó que “el Sínodo no es un organismo deliberativo sino consultivo”.

Con el corazón en la Argentina y saludo a las Madres en su día
“Uno está acá pero en realidad siempre está pensando en lo que pasa allá. Y, a través del océano, estamos con el corazón puesto en la patria de tal manera que yo he seguido el inicio de la celebración del Año de la Fe en la Arquidiócesis de La Plata y sigo también todas las cosas que allá van ocurriendo”, dijo.

Luego, Mons. Héctor Aguer afirmó que “este domingo recordaré de una manera especial a las madres de nuestro país. Rezaré especialmente por todas ella desde aquí, en Roma, en la cercanía con el Papa y en la comunión con la Iglesia de todo el mundo”.

Y culminó agradeciendo al programa “Claves para un Mundo Mejor” que “han tenido la ocurrencia de llamarme para estar presente como lo hago todas las semanas. Y además de mi cariño les hago llegar una afectuosa bendición en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo”.

En otro momento del exclusivo reportaje el Arzobispo de La Plata comentó algunas de las celebraciones de las que participó y la importancia del tema sinodal aunado al Año de la Fe propuesto por el Papa Benedicto XVI, que comenzó hace pocos días, y la celebración de los 50 años de Concilio Vaticano II y sus enseñazas.


Adjuntamos el texto completo de las apreciaciones formuladas, desde el Vaticano, de Mons. Héctor Aguer, en esta entrevista exlusiva difundida hoy en el progrma:

“He tenido la posibilidad de vivir primero el inicio de la XIII Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos que tiene como tema “La nueva evangelización para la transmisión de la fe cristiana”. El domingo 7, fue una celebración bellísima en la Plaza de San Pedro, en la que además el Santo Padre proclamó doctores de la Iglesia a San Juan de Ávila y a santa Hildegarda de Bingen”.

“Allí el Papa habló de lo que significa este impulso a la nueva evangelización para la transmisión de la fe y luego, el 11 de octubre, tuvimos allí el recuerdo de los 50 años del Concilio Vaticano II y también esto ha sido una celebración muy importante. Concelebramos con el Papa otra vez y nos volvió a insistir en ese acontecimiento eclesial interpretado en continuidad con la gran tradición de la Iglesia. Es decir esa hermenéutica de la continuidad, de la novedad en la continuidad e insistió en que debemos volver a los textos, a los documentos del Concilio donde encontramos su auténtico espíritu”.

“Por eso vemos que es necesario asociar esos dos acontecimientos: el inicio del Sínodo y el inicio del año de la fe. El Santo Padre Benedicto XVI eligió para iniciar este Año de la Fe el 50° aniversario del comienzo del Vaticano Segundo y el vigésimo aniversario de la publicación del catecismo de la Iglesia Católica en que el Papa insiste que es el catecismo del concilio. Estamos en ese clima”.

“Luego los Padres Sinodales comenzamos las deliberaciones de la Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos que van a continuar hasta el 28 de octubre”.
   
“Lo más impresionante es que uno tiene allí un panorama de la vida de toda la Iglesia porque hay obispos de todo el mundo, no solamente del rito latino sino también de las iglesias orientales católicas, del norte y del sur de los cinco continentes. Por eso, uno, no solo advierte que caminos están siguiendo las distintas iglesias particulares sino el entusiasmo que existe por profundizar la transmisión de la fe y por renovar la pastoral ordinaria de la Iglesia”.

“Yo noto, ante todo eso, un gran entusiasmo por hacer las cosas bien, por hacerlas mejor, por corregir los errores, por superar las limitaciones y tratar de superarnos continuamente en esto porque cuando hablamos de transmisión de la fe estamos pensando en la continuidad de la Iglesia”.

“La misión de la Iglesia comenzó el día de Pentecostés y no terminará hasta que Cristo vuelva, de tal manera que estamos nosotros insertados en esa historia viviente y esto es apasionante”
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AGUER y el PAPA
“No he podido hablar a solas con el Papa porque somos 300 personas en la sala Sinodal pero yo estoy ubicado prácticamente enfrente del Papa, a unos pocos metros de él y por tanto lo veo todos los días muy de cerca. Además tuvimos un almuerzo con el Papa en el Aula Paulo VI, una momento muy grato”.

“Al Papa se lo ve siempre bien, siempre lúcido. Se notan también sus años pero se lo ve con un vigor y una viveza magnífica como siempre. Él comienza cada día las deliberaciones del Sínodo y todas las mañanas rezamos la hora tercia del inicio de la Liturgia de las horas y, el primero día, el Papa hizo una meditación improvisada bellísima, extensa. No hay dudas que es un hombre de Dios, realmente es un hombre espiritual y de una dimensión teológica y pastoral extraordinaria. Así que se lo ve muy bien al Papa”.
 
EXPOSICIONES DE LOS PADRES SINODALES
“En realidad se publican solamente las síntesis de lo que cada uno expone. Yo he encarado mi exposición sobre la relación entre fe y conocimiento, haciendo alusión al cuidado que hay que tener para que el conocimiento de la fe se transmita rectamente. Y, por tanto, como tenemos que cuidar que la formación intelectual de los sacerdotes y de los agentes pastorales esté de acuerdo con el Magisterio de la Iglesia”.

“También me pareció valioso hacer notar la importancia que hoy tiene la concepción cristiana del hombre. Y por tanto también el valor de la filosofía ante la problemática que existe. Es decir: las ideas extravagantes acerca de lo que el hombre es y que circulan en la cultura actual”.

“He señalado la necesidad de elaborar un nuevo discurso a favor de la fe. Es decir que los fieles tengan argumentos como para afirmar que la fe no es un mito, no es una ocurrencia extravagante sino que tiene una base racional. Y que la tradición de la Iglesia nos invita a penetrar cada vez más las verdades de la fe. Me parece que esa es otra de las cosas que debiéramos plantearnos en este Año de la Fe”.

“El Papa nos decía en la Carta Apostólica “Porta fidei” que debemos aprovechar este año para volver a considerar los contenidos de la fe y por eso recomienda el uso del Catecismo de la Iglesia Católica. Ese discurso a favor de la fe tiene que asumir los aportes válidos de las ciencias de la naturaleza y del hombre de tal manera que se pueda desarrollar en un nivel académico, en los centros académicos y también en un nivel catequístico y popular. ¡No es solamente un camino de la inteligencia es también un camino del corazón!”.

“La verdad de la fe da respuesta a la sed de verdad de los hombres y las mujeres de hoy y debe dar respuesta también a sus grandes inquietudes”.

“Creo que hay que recordar que el Sínodo no es un organismo deliberativo sino consultivo. Tiene que producir una serie de proposiciones que resuman nuestro trabajo para entregárselos al Santo Padre y él determinará, luego, que hace con ellas. Normalmente el Papa luego publica una exhortación apostólica post sinodal donde se recoge todo esto”.

“Pienso que toda esta riqueza puede canalizarse magníficamente en sugerencias bien concretas para que podamos continuar la obra evangelizadora con un nuevo entusiasmo, con nuevas ideas, con un ardor particular. Es decir, poniendo todo el deseo de que efectivamente la fe de Cristo se transmita en las nuevas generaciones, especialmente pensando en los niños y los jóvenes de hoy”.
 
“Uno está acá pero en realidad siempre está pensando en lo que pasa allá. Y, a través del océano, estamos con el corazón puesto en la patria de tal manera que yo he seguido el inicio de la celebración del Año de la Fe en la Arquidiócesis de La Plata y sigo también todas las cosas que allá van ocurriendo. Por eso este domingo recordaré de una manera especial a las madres de nuestro país. Rezaré especialmente por todas ella desde aquí, en Roma, en la cercanía con el Papa y en la comunión con la Iglesia de todo el mundo”

“Quiero agradecer a Claves para un Mundo Mejor que han tenido la ocurrencia de llamarme para estar presente como lo hago todas las semanas. Y además de mi cariño les hago llegar una afectuosa bendición en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo”.