Páginas

jueves, 17 de octubre de 2013

SIEMPRE CON LAS PATAS EN LA FUENTE



Por Francisco Cafiero
Todo 17 de octubre interpela a los peronistas a pensarnos como movimiento y a volver a la fuente que representan el pueblo y la plaza.
Es nuestra fecha fundacional, nuestro génesis, nuestro mito de origen, y nuestro Día de la Lealtad. Pero es, sobre todas las cosas, el momento trascendental de la historia Argentina donde el pueblo selló un vínculo indisoluble con la política a través de la conducción del coronel Perón.
Tal como señala Mariano Plotkin (El día que se inventó el peronismo: la construcción del 17 de octubre, Ed. Sudamericana, 2007) en su investigación sobre el 17 de octubre, no hay coincidencias sobre el número de personas que participaron de aquella jornada: algunos hablan de 120 mil personas y otros se animan a decir que fueron cerca de 500 mil las almas que hasta bien entrada la noche esperaron por Perón. Las diferencias son una muestra más de las múltiples miradas que se produjeron frente a un hecho conmocionante.
Mi abuelo Antonio recuerda en su último libro:
“A eso de las doce y media comencé a presenciar un espectáculo imprevisto. Llegaron primero los empleados de las oficinas, las chicas que dejaban el trabajo en los talleres y marchaban tomadas de los brazos. De pronto, racimos de muchachos con el torso desnudo y las camisas abiertas que por primera vez se los veía aparecer en el centro, cruzaban corriendo la plaza a los gritos de «¡Viva Perón!». No se atacaba a nadie. No había insultos. No se rompían vidrieras” (Antonio CafieroMilitancia sin tiempo, Ed. Planeta, 2011).
El genio de Perón consistió en ver lo que todos, desde la izquierda comunista hasta la derecha conservadora, negaban: los tiempos políticos habían cambiando irreversiblemente, y los actores también. La Plaza de Mayo se desplegaba como espacio público de una manera diferente. Como un espacio capaz de amalgamar la heterogeneidad de un pueblo unido que pedía ser reconocido y escuchado. Roberto Doberti (“Peronismo y espacio público”, en Revista Reseñas y Debates Nº 58) dice que fue en aquel acto fundacional cuando el Espacio Oficial de la oligarquía se convirtió en el Espacio Popular de la comunidad. El peronismo, a partir de allí, modificó radicalmente la cantidad de espacios públicos que garantizaron el acceso irrestricto de las masas, del pueblo. Muchas veces la experiencia totalitaria europea colaboró en la negativización de la categoría de pueblo propia de nuestro movimiento y de nuestra América Latina. Ese eurocentrismo que hasta hoy se refiere peyorativamente a los populismos es el que nunca entendió, y nunca entenderá, que sin un pueblo organizado no hay liberación posible.
Hoy celebramos 68 años de vida. Bien nos recuerda el gastado chiste de que Dios prefirió explayarse sobre la fórmula matemática que dio origen al universo antes que responder qué es el peronismo. El gran Jauretche decía que es “el hecho maldito del país burgués“. No lo sé. Quizás ocurra que el peronismo le escapa a las definiciones académicas por ser ante todo un sentimiento, una pasión, una forma de vivir la vida con otros en torno a una doctrina.  Es un proyecto político y una praxis que busca realizar la justicia social, la independencia económica, la soberanía política y el respeto irrestricto a los derechos humanos. Ni más, ni menos: nunca saquemos las patas de la fuente.

LA SALUD DE LA PRESIDENTE Y DE LA REPÚBLICA. LA NEGACIÓN, UN ESCENARIO COMPLEJO Y UNA POSIBLE VÍA DE SOLUCIÓN



Por el Ing. Mario Cafiero

La negación:
La salud de la Presidente crea un serio problema político e institucional que debemos afrontar. A pesar que nos quieren tranquilizar con mensajes desde el gobierno de que aquí no ha pasado nada y que todo va a volver a ser como antes; hay hechos que demuestran exactamente lo contrario.
CFK viene sufriendo, especialmente, en los últimos dos años un deterioro progresivo de su salud: tiroides, lipotimia, cefalea, arritmia y ahora hematoma craneal. Parece que su cuerpo le está pidiendo tregua y mandando señales cada vez más fuertes. A favor de ella podemos decir que CFK no tiene una personalidad perversa, ni es psicópata. Pero vive con una profunda disociación -que ella advierte- entre lo que ella dice y lo que ella verdaderamente hace, y lo que sucede, y estas contradicciones se la termina facturando su propio cuerpo.
Pero como muy bien señala mi amigo Javier Llorens: “Los Kirchners son dos personajes de Shakespeare. Guiados por su ambición y pulsión por el poder absoluto y permanente, sin capacidad alguna de delegación, lo ejercen de una manera brutal, en base a la confrontación permanente, la descalificación de quien se le ponga enfrente, la permanente ocupación del centro del escenario, y la apelación a cualquier falacia para justificar sus actos, contaminados muchos de ellos por intereses espurios. Rodeados de una cohorte de ganapanes, que ni se animan a chistar ante ellos, por temor a ser fulminados. Esa salvaje y visceral manera ejercer el poder, de una forma u otra, más temprano que tarde, se tiene que somatizar, como le sucedió a Néstor, y ahora a Cristina, porque no hay cuerpo y alma que lo resista. No solo es tóxico para con los gobernados, sino respecto los mismos gobernantes”.
Cuando una sola persona en soledad absoluta toma decisiones de Estado. Cuando no “existen” ni los ministros, ni los secretarios, ni el gabinete ministerial, ni gobernadores, ni diputados, ni senadores; que hagan de línea de contención a los problemas y las decisiones. Este sistema de poder provoca que el deterioro de la salud de CFK haya ido en paralelo con el deterioro de su gobierno. Los peores errores del gobierno han sido en los últimos dos años. Hay una relación causa-efecto, un círculo pernicioso entre la salud y la gestión. Cuanto peor está uno de su salud, peores son las decisiones que adoptas; cuanto peores son las decisiones que adoptas -las cosas van de mal en peor- y ello repercute en tu salud.

Un escenario complejo:
Todo ello en un escenario muy complejo y adverso. Donde se vienen acumulando problemas serios económicos y muy serios problemas de corrupción, que han tenido fuerte impacto en la sociedad. Un oficialismo que enfrenta una “tormenta perfecta” autogenerada por ellos mismos, con la combinación de inflación; penuria de divisas; atraso cambiario; desaparición del saldo positivo del balance de pagos por la crisis energética y el turismo; y enfrentamiento con los fondos buitres y las justicias del CIADI y Nueva York.
A estos de por sí gravísimo problemas económicos, se agregan los político institucionales, ya que nos encontramos con que la línea sucesoria de la Presidente, tanto Boudou como la senadora tucumana Rojkés no son aptos tanto moral como políticamente para sobrellevar sus funciones. Hay serios cuestionamientos a ambos, incluso dentro del propio oficialismo.

Una posible vía de solución:
NO seria inteligente de nuestra parte NEGAR que puede darse la combinación de un cóctel de factores (deterioro de la salud del Presidente, ineptitud moral de la línea sucesoria, derrota electoral del oficialismo y agravamiento de la crisis económica) que podría crear una crisis político institucional grave.
Es muy probable que CFK supere esta intervención quirúrgica y se restablezca. Pero va ser muy difícil que Cristina pueda volver a ejercer su mandato como Presidente en la forma en que lo hizo hasta ahora. CFK va a poder reasumir como Presidente, pero no va a poder reasumir el sistema de poder hiperconcentrado, porque sencillamente su propio cuerpo se lo va impedir. Y ese vacío de poder que va dejando Cristina no lo puede suplir entre bambalinas su hijo Máximo, a quien nadie eligió.
La dirigencia de un país –la oficialista y la opositora - tiene que anticiparse a los escenarios, ya que alguien dijo que es arte de la política consiste en anticiparse a lo inevitable y hacer todo lo posible para evitar sus aristas más complejas y negativas. No podemos esperar sentados los acontecimientos y debemos actuar preventivamente. Es nuestro deber proponer alternativas de solución a los problemas de la Salud de la República. Y las soluciones deben buscarse dentro del marco de las leyes de la República.
Una vía de solución que proponemos para el debate es la de revitalizar la figura constitucional y el funcionamiento de la Jefatura de Gabinete de Ministros (JGM). El art. 100 de la Constitución Nacional le da amplias facultades al JGM; incluso la Presidencia le puede delegar más funciones de las propias (art.99).
Obviamente que la Presidenta debería buscar una persona NUEVA, de experiencia, y que tenga un amplio consenso en la nueva composición parlamentaria post elecciones de octubre.

También se debería pensar que los problemas del país no pueden esperar al 2015. Y que deben proponerse correcciones inmediatas al rumbo en varias esferas claves. Porque para los argentinos cuanto PEOR, es PEOR para todos. No cuanto peor, mejor.