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martes, 31 de enero de 2012

LA “EXPERIENCIA RELIGIOSA” O “MODERNISMO” DE MASAS (PARTES I, II y III)


Los denominados “movimientos religiosos” que se dan en la actualidad, en los cuales algunos miembros de la jerarquía cifran neciamente sus esperanzas para el futuro de la Iglesia, son, en realidad, formas de modernismo popular, como que se fundan en una falsa “experiencia religiosa” en la que un sentimentalismo emocional e ilusorio suplanta a las virtudes teologales.

LA VERDADERA EXPERIENCIA RELIGIOSA

El padre Cornelio Fabro (+1999) explica en la Enciclopedia Católica (Ciudad del Vaticano, 1950, voz “Esperienza religiosa”, vol. V. cois. 601-607) que la experiencia religiosa es cierto “contacto” que la conciencia humana busca tener con Dios. Hay, con todo, una noción de experiencia religiosa ortodoxa y conforme con la sana teología mientras que hay otras que son heterodoxas.

La noción ortodoxa de experiencia religiosa coincide con la mística, o tercera vía de los “perfectos”, que fue estudiada por la patrística, luego por la escolástica y, finalmente, por los doctores místicos por antonomasia: Santa Teresa de Ávila (+1582) y San Juan de la Cruz (+1591). El padre Reginald Garrigou-Lagrange (+1964) sistematizó y sintetizó no hace mucho la doctrina católica sobre la naturaleza de la verdadera mística en sus obras Perfección cristiana y contemplación, y Las tres edades de la vida interior, preludio de la del cielo: tratado de la teología ascética y mística. La auténtica experiencia religiosa supera toda falsa “inmanencia”, cualquier técnica gnóstico-esotérica o filosofía orientalizante con la que el hombre se forja la ilusión de poder alcanzar la autodivinización mediante sus propias fuerzas. En efecto, Dios es trascendente y, por ende, inalcanzable para las fuerzas naturales por hallarse a una distancia infinita de toda capacidad creada, tanto humana como angélica. Es creador incondicionado y redentor en uso de su libérrima voluntad, al que nada constriñe ni determina. Dios está “presente” en todo lugar y, por ende, también en el hombre, no viceversa, como pretende, según parece, la concepción antropocéntrica e inmanentista, al decir de la cual el hombre está en Dios y coincide necesariamente con Él. Además de la “presencia natural” de Dios o ubicuidad (Dios está presente en todas las cosas por el conocimiento, por el influjo o poder y por la sustancia), se da una “presencia espiritual” o racional de Dios en la inteligencia humana, la cual, partiendo de las criaturas, se remonta mediante un silogismo hasta el Creador en tanto que causa primera y lo ama con un amor natural. Se da, asimismo, una “presencia sobrenatural” de Dios en el alma de los justos por medio de la gracia santificante, en cuya virtud el hombre participa realmente de la vida divina. Dios se encarnó y nos redimió por pura misericordia, lo cual excluye toda técnica catártica o purificación iniciática por parte del hombre. Dios, además, aún teniendo en sí mismo una relación personal ad intra, quiere, ad extra, hacer participar de su vida a las criaturas racionales.
Ad intra, el Padre, al conocerse, engendra al Hijo, Verbo o Idea del Padre; el Verbo conoce al Padre a su vez, y de tal conocimiento mutuo nace un amor sustancial y recíproco: el Espíritu Santo, que procede del Padre y del Hijo (o es espirado por ambos).
Ad extra, Dios, se hace real o físicamente presente de manera sobrenatural, mediante la gracia santificante, en el alma del justo, quien conoce a Dios por conducto de la verdad infusa de la fe y lo ama gracias a la virtud sobrenatural de la caridad. El hombre puede llegar a la mística o vida unitiva, que es la única experiencia religiosa verdadera, por las virtudes teologales de la de , la esperanza y la caridad, reforzadas por los siete dones del Espíritu Santo. Además, Dios redentor nos brinda los medios suficientes (oración y sacramentos) para alcanzar la unión con Él (una unión creada y participada; limitada, por tanto), con lo que nos da la capacidad real de observar los diez mandamientos; ya que “es muerta la fe sin obras” (Santiago 2, 26).
La mística es el desarrollo ordinario de la vida espiritual, a la que son llamados todos los bautizados, mientras que los fenómenos místicos extraordinarios (visiones, estigmas, levitaciones…) son completamente accidentales y no forman parte de la naturaleza de la perfección o santidad.
La vida sobrenatural o presencia de Dios en el alma de los justos no cae de suyo bajo la conciencia humana natural, pero puede suceder que se experimente la presencia de Dios en el alma merced al don de sabiduría “Gustate et videte quoniam suavis est Dominus” (Ps, 34, 9); “El recuerdo de Jesús es dulce (…) pero su presencia es más dulce que la miel y que todas las cosas (…) el que hace la experiencia de Jesús puede decir qué es amarle” (San Bernardo de Claraval). Con todo, sería un grave error hacer de la experiencia religiosa un criterio necesario y absoluto de la vida espiritual.

FALSA EXPERIENCIA RELIGIOSA

La concepción heterodoxa de la experiencia religiosa es, sobre todo, la del subjetivismo protestante y modernista. El protestantismo introdujo en la religión con Lutero (+1564), el subjetivismo en las relaciones con Dios, igual que Descartes (+ 1560) lo introdujo en la filosofía y Rosseau (+ 1778) en la política. Martín Lutero repudió la razón y, por ende la fe en tanto que acto sobrenatural de la inteligencia y de la voluntad, y apeló a la subjetividad de la sola fides, la cual no es virtud teologal de la fe como acto de adhesión intelectual y volitiva a la verdad objetiva revelada por Dios, sino que es una “fe fiducial”, es decir, la confianza subjetiva de salvarse por sola la fe, lo que no es otra cosa, en realidad, más que la “presunción de salvarse sin méritos”. La fe fiducial y el “testimonio del Espíritu Santo” se identifican, según Lutero, con el sentimiento individual y subjetivo, que constituye para él el único criterio y objeto de la religiosidad (un objeto que coincide con el sujeto y se pierde en él). El padre Fabro define tal teoría como “disociación de la conciencia del contenido objetivo de la fe”.
En el ámbito filosófico, la modernidad laicista elevó la experiencia religiosa a criterio absoluto e independiente de todo dato objetivo. El fundador de dicha escuela fue Kant (+1804) para quien Dios mismo no es un ente real y objetivo, independiente del ser humano, sino que es tan sólo un postulado de la “razón práctica”, que siente la necesidad de una experiencia religiosa de la divinidad que la “razón pura” o teórica no puede alcanzar.
Nació de Kant una doble orientación del pensamiento: una más filosófica y racionalista: el idealismo trascendental de Fichte (+1814), Schelling (+1854) y Hegel (+1831), que pretende, siguiendo a Kant, subordinar la religión a la filosofía subjetivista; otra más bien espiritual y misticoide: el irracionalismo fideísta de Schleiermacher (+1889), que sigue a Kant sobre todo en privilegio del sentimentalismo subjetivista religioso; más aún, para Shleiermacher el “sentimiento es el único criterio de la verdad”, por la cual “la fe es puro sentimiento inmediato”.
Tal concepción subjetivista y sentimentalista comienza a tomar con el modernismo -como veremos con pormenor en la segunda parte del presente artículo-, una orientación cada vez más irracionalista; la experiencia religiosa sustituye por completo a la recta razón como a la revelación divina y a la fe teologal.
 
El protestantismo francés y Auguste Sabatier (1839-1901) con su obra Esbozo de una filosofía de la religión (París, 1879) fueron el elemento penetrante y decisivo, determinante, de la teoría subjetivista irracionalista, que insiste en el primado de la vida y de la experiencia religiosa subjetiva sobre la razón especulativa y la fe objetiva. El influjo de Sabatier fue tan fuerte que la teoría evangélica protestante estribó esencialmente, durante los pasados ciento cincuenta años, en una fenomenología de la experiencia.
Maurice Bondel (1861-1949) introdujo en el campo católico el subjetivismo y el primado de la experiencia religiosa conla nueva definición de la verdad cual adequatio rei et vitae (adecuación de la realidad y de la vida) y no ya rei et intellectus (realidad e inteligencia). El vitalismo de Henri Bergson (+1941) disolvió la religión en una experiencia psicológica íntima, mientras que el pragmatismo, con William James (1842-1910) y el ecumenismo o modernismo ascético, redujo la religión a sentimiento subjetivo que irrumpe desde la “subconciencia”, hundiéndose así cada vez más en el inmanentismo sentimentalista o racionalista y abriendo las puertas al psicoanálisis cabalístico-freudiano, que en la escuela de Francfurt convirtió en un fenómeno de masas.

EL MODERNISMO: LAS PRIMERAS ESCARAMUZAS

 
Recurrimos otra vez al padre Cornelio Fabro para su definición (Enciclopedia Cattólica, Ciudad del Vaticano. 1952, vol. VIII, voz “Modernismo”, columnas 1196-1199). Éste lo define, siguiendo a la encíclica Pascendi de San Pío X, donde apareció tal término por vez primera, como “orientación heterodoxa que se proponía renovar, poner al día y reinterpretar la doctrina católica en armonía con la filosofía moderna” (ibi, col. 1188). El modernismo es un conjunto bastante complejo de errores en todos los campos de la doctrina cristiana, pero San Pío X logró reducirlo en la Pascendi a su núcleo esencial y le dió la denominación común de “modernismo” por la manía de querer poner al día la doctrina católica en función de las exigencias del pensamiento “moderno”.
Históricamente, se traslucía ya el modernismo en la rerum novarum cupiditas, o manía de novedades, que se presentó en el siglo XIX en el ámbito católico, bajo los pontificados de Gregorio XVI, Pío IX y León XIII. Se caracterizaba por la intolerancia para con la filosofía y teología escolásticas, especialmente las tomistas. Se condenó el indiferentismo o liberalismo de Lamennais (1834); después se reprobó el fideísmo o tradicionalismo de Bautain (1840) y de Bonetty (1855) junto con el racionalismo de Hermes (1835) y  Günter (1857) y, por último, le tocó el turno al ontologismo de Gioberti (1861) y Rosmini (1887). Pío IX compendía en el Sílabo (1864), condenándolos, todos estos errores, que eran a la sazón nada más que los signos precursores de una tempestad que se desencadenaría con toda su violencia unos cuarenta eños después, bajo el pontificado de San Pío X.
El concilio Vaticano I, aunque se interrumpió a causa de la invasión de Roma por parte de las fuerzas saboyanas (1870), contuvo durante algún tiempo esta crecida de errores mediante la doctrina definida sobre las relaciones entre la fe y la razón, la fe como virtud teologal infusa, la infabilidad del magisterio pontificio y el primado  de jurisdicción del romano pontífice. Las primeras escaramuzas con el modernismo se verificaron en Francia, después de Ernest Renán (+1892) y con Alfred Loisy (+1940), quien ya había sido apartado de la enseñanza en 1893, bajo León XIII. Loisy proponía como criterios fundamentales para interpretar las Sagradas Escrituras, la historia comparada de las religiones, el examen filológico “mondo y lirondo” del texto sagrado y la arqueología bíblica.
León XIII procuró remediar tales desviaciones con la encíclica Providentissimus (1893), pues, caso de triunfar, habrían reducido la exégesis a mero análisis filológico, y el libro sagrado, a un libro humano cualquiera. El papa Pecci instituyó asimismo, en 1902, la Pontificia Comisión Bíblica para hacer frente a la orientación racionalista que estaba tomando la exégesis católica. No obstante ello, Loisy siguió  ”modernizando”, y el modernismo arraigó también en Inglaterra con Tyrrell (+1909) y en Italia con Murri (+1944), Buonaiuti (+1946) y Fogazzaro (+1911).

El grito general de la naturaleza; el consentimiento unánime de todos los pueblos, la facultad de pensar que nos distingue de los brutos y nos hace superiores a cuanto nos rodea; la creencia general de que la virtud tiene que ser recompensada y castigado el vicio (…) el vacío inmenso que dejan en el corazón humano las cosas de la tierra; la filosofía, la fe, el sentimiento íntimo, todo nos dice y asegura que nuestra alma es inmortal, que hay otra vida.
Monseñor Ezequiel Moreno y Díaz

EL DIQUE DE SAN PÍO X Y SU DESMANTELAMIENTO


Le tocó a San Pío X afrontar la herejía modernista, que ya emergía con claridad, y lo hizo ante todo con el decreto Lamentabili (3 de julio de 1907, Denzinger B., nn 2001-2065), que compendiaba en 65 artículos los nuevos errores, y luego  con la encíclica Pascendi (8 de septiembre de 1907). Con todo, el Papa debió intervenir nuevamente muy pronto, mediante el motu proprio Præstantia Scripturæ (18 de noviembre de 1907), pero esta vez contra las alteraciones que se intentaba hacer sufrir el decreto Lamentabili y a la encíclica Pascendi. Fulminó la excomunión contra quien los contradijera, y declaró que los contumaces u obstinados en los errores modernistas eran culpables de herejía puesto que el modernismo atentaba contra los fundamentos de la fe (Denzinger B., nn. 2114). Por último, remitiéndose a los dos documentos susodichos, publicó la fórmula del juramento antimodernista con el motu proprio Sacrorum Antistitum (1 de septiembre de 1910), para evitar que ambos textos doctrinales se quedaran en la letra muerta y no se aplicasen en la práctica.
Este juramento resumía los puntos principales de la doctrina católica y los errores modernistas que se le oponían. Los modernistas entonces se quitaron la máscara publicando un documento anónimo titulado Programma dei modernisti (Turín, noviembre de 1907), cuya idea esencial era la que mediaba una oposición irreductible entre la tradición eclesiástica y la filosofía moderna, que debía resolverse en provecho absoluto de ésta última.
San Pío X siguió construyendo el “dique contra los errores modernos” que había empezado a edificar Pío IX con el Sílabo (8 de diciembre de 1864) y que acabó Pío XII con la Humani generis (12 de agosto de 1950), la cual condenaba a la “neoteología” o neomodernismo. Por desdicha, tal dique de contención lo abrió después Juan XXIII, quien rehabilitó a todos los neomodernistas que Pío XII había condenado apenas diez años antes. La puesta al día y el diálogo con el mundo moderno fueron las preocupaciones “pastorales” principales del papa Roncalli, a quien siguió en esto Pablo VI, que concluyó la obra iniciada por su predecesor, es decir, el desmantelamiento del dique de contención que se había erigido contra los errores modernos y postmodernos.

“UNA EXPOSICIÓN MAGISTRAL Y UNA CRÍTICA MAGNÍFICA”


El modernismo procuró siempre esconderse, no aparecer, quedarse en la indeterminación para no ser condenado y poder transformar a la Iglesia ab intrínseco, desde dentro, llegando hasta la cumbre. San Pío X, sin embargo, sobre todo con la Pascendi, expone la doctrina modernista de una manera concisa y sistemática, con un dominio impresionante de la terminología y de la técnica de los adversarios (incluso de la oculta). El valor de esta encíclica lo reconocieron hasta filósofos inmanentistas como Giovanni Gentile, que la definió como “una exposición magistral y una crítica magnífica”. 
La encíclica consta de dos partes: la primera es doctrinal, y la segunda, rica en instrucciones disciplinares contra los modernistas, ya que sin modernistas no habría modernismo, y para combatir a este último es menester debelar los primeros (actiones sunt suppositorum). “Condenar el error pero amar al que yerra en cuanto tal” es una aberración semejante a la de los católicos liberales, “que adoran a Dios y respetan a Satanás”. (Pío X). Al que yerra se le ha de amar cuanto hombre capaz de conversión y de abjuración del error, nunca en cuanto a extraviado, porque de lo contrario, se amaría también su extravío.
La primera parte de la Pascendi, la doctrinal, se divide en tres puntos, en los cuales se analizan las principales etapas del modernismo.

PRIMER PUNTO: EL “FILÓSOFO” MODERNISTA

a) Primera etapa: El subjetivismo y el relativismo individual y absoluto.
b) Segunda etapa: El sentimentalismo religioso de cada cual como criterio único para interpretar el significado del dogma.
c) Tercera etapa: La evolución intrínseca e ilimitada del dogma, leído a la luz de la emoción religiosa subjetiva. La consecuencia es la desfiguración de la religión católica, que se interpreta a la luz de una exaltación subjetiva y de un inmanentismo teórico radical.

SEGUNDO PUNTO: EL “CREYENTE” MODERNISTA

a) Primera etapa: El fiel se desvincula de toda objetividad y de toda autoridad extrínsica a él.
b) Segunda etapa: El fiel cae por eso en el subjetivismo, en el agnosticismo o nihilismo teológico, por lo cual toda religión depende de la conciencia subjetiva del creyente.
c) Tercera etapa: El inmanentismo, vivido por el creyente tal y como había sido teorizado por el filósofo.

TERCER PUNTO: EL “TEÓLOGO” MODERNISTA

a) Primera etapa: El teólogo aplica a las formas dogmáticas el inmanentismo teorizado por el filósofo y vivido por el creyente, las cuales se transforman así en “símbolos” y “aproximaciones” de la conciencia subjetiva del hombre, junto con la que se mudan continuamente.
b) Segunda etapa: También la Iglesia, los sacramentos y las Sagradas Escrituras son puros símbolos de la conciencia colectiva de los hombres y caminan con ella.
c) Tercera etapa: Atañe a las relaciones entre la Iglesia y el Estado en la óptica de la separación absoluta.
Salta a la vista que el modernismo demuele a la religión católica en su totalidad, no sólo en algunos de sus dogmas; de ahí que San Pío X lo calificara de “compendio de todas las herejías”. En efecto, sustituye el magisterio eclesiástico por la opinión  o el arbitrio subjetivo, por lo que del agnosticismo teológico se pasa al ateísmo, o directamente al nihilismo religioso (“La teología de la muerte de Dios”), con la consiguiente abolición de toda religión positiva, en especial, de la única y verdadera religión revelada, la católica-romana. Todo sazonado, como explica el padre Fabro, con un “extraño batiburillo de aspiraciones sospechosas, que valiéndose de un barniz pseudomístico (…) pretendían sostener, como lo hizo Murri en Italia, la política de la democracia moderna, que había de reemplazar la acción de la Iglesia”. Es lo que hizo luego la democracia cristiana desde de Gasperi en adelante.
La gravedad del modernismo estriba en el hecho de que procura transformar la Iglesia desde dentro y, secretamente, a la “chita callando”, transformar la noción misma de religión, de fe, de dogma y de verdad objetiva mediante el inmanentismo, que es al ama de la filosofía moderna (que va desde Descartes hasta Hegel). El padre Fabro pone de relieve que, con vistas a alcanzar tal fin, los modernistas rara vez expresan sus principios claramente y de manera sistemática, para poder así pasar inadvertidos y no ser condenados. Prefieren el método historicista al teórico, pero, por lo demás, el primero no deja de estar atiborrado de subjetivismo y relativismo; de ahí que, entre el teórico Rahner y el historicista Ratzinger, el más intrínsecamente modernista sea el segundo aunque parezca mas conservador (se podría decir parafraseando a Lenin, que “el extremismo es la enfermedad infantil del modernismo”). Fruto de tal subjetivación de la fe es la transformación de la religión cristiana y su “transubstanciación” en una vaga religiosidad inmanentista antropocéntrica y antropolátrica, que reduce toda realidad a instinto subjetivo, como la pseudorreforma luterana. El padre Fabro parangona el modernismo, y con razón, al gnosticismo del siglo II, porque ambos tienen en común la pretensión de encerrar en un principio el conocimiento o “gnosis” subjetiva y mistérica de la verdad natural y sobrenatural, de lo que se sigue la relatividad de todas las fórmulas dogmáticas y la unidad trascendente de todas las religiones.
El padre Fabro nos enseña asimismo que el peligro del modernismo, así como del esoterismo, estriba en su ductilidad, esto es, en su indefinibilidad, la cual pretende esquivar toda calificación precisa y determinada tanto en filosofía como en teología, por lo que se mantiene en lo vago, “mítico”, o poético.
Se pretende hacer pasar la “gnosis” de marras por un conocimiento íntimo, privado, secreto, por cuya virtud el hombre se autodiviniza. Tamaño inmanentismo rechaza la trascendencia, a despecho de su pretensión de no ser sólo “inmanencia” y de conciliar teocentrismo y antropocentrismo, visto que, en realidad, disuelve al hombre en Dios y deviene panteísmo o pancristismo teilhardiano. Se lee a este propósito lo siguiente en el Programa de los modernistas (Turín, 2- edición, 1911, p. 101): “el inmanentismo no es ese error grosero que la encíclica Pascendi quiere hacer creer”. Por desgracia, Juan Pablo II también afirmó algo parecido en su segunda encíclica, de 1980, Dives in misericordia (nº 1):
“Mientras que las diferentes corrientes del pensamiento humano del pasado y del presente fueron y siguen siendo proclives a separar el teocentrismo y el antropocentrismo y aun en contraponerlos, la Iglesia, en cambio, procura casarlos de una manera orgánica y profunda. Éste es uno de los puntos fundamentales, acaso el más importante, del magisterio del pasado concilio”.
El Programa de los modernistas decía también (21ª edición, pág. 127) que no rechazaba ni la Sagrada Escritura ni la Tradición, sino sólo su interpretación (o “hermenéutica”) escolástica y, sobre todo, tomista, que, en su opinión, había sido superada por el subjetivismo de la filosofía moderna. Por eso se está en sintonía plena con el Programa de los modernistas cuando se afirma, sin probar, la “hermenéutica de la continuidad”. Importa trancribir, a éste propósito, las siguientes palabras del padre Fabro (ibi, col. 1195):
“De nada sirven las protestas de aceptación íntegra de la doctrina católica que profieren algunos modernistas, ya que el modernismo introdujo, con el “principio de la inmenencia vital”, un veneno corrosivo no sólo de la esencia de la fe y de sus verdades, sino también del valor objetivo de cualquier verdad absoluta, ya se trate de una verdad de hecho o de razón, y volvió al principio de Protágoras según el cual “el hombre es la medida de todas las cosas”.
El modernismo, además, rechazó el sano realismo greco-cristiano del conocimiento, la distinción entre el orden natural y el sobrenatural, el valor lógico y ontológico de los principios primeros, evidentes de suyo, y, con ellos, la sana lógica y toda metafísica. (C. Fabro, ibi. col. 1195)
No obstante todo ello, hemos de concluir con el p. Fabro que “el modernismo, si bien deriva del subjetivismo del pensamiento moderno, con todo, no presenta ninguna consistencia teórica porque no se compromete a fondo ni lo pretende con ningún sistema o filosofía determinada, de manera que se reduce a un fenómeno de “contaminación teórica” y de concordismo superficial” (ibi).

   
Fuente
http://eccechristianus.wordpress.com/2012/01/20/la-experiencia-religiosa-o-modernismo-de-masas-ia-parte/
http://eccechristianus.wordpress.com/2012/01/22/la-experiencia-religiosa-o-modernismo-de-masas-2a-parte/
http://eccechristianus.wordpress.com/2012/01/29/la-experiencia-religiosa-o-modernismo-de-masas-3a-parte/

HACIA EL PODER TOTAL - CUATRO


Por Silvio H. Coppola 

    Al fin de acuerdo a los augurios, el Negro Moyano dejó la presidencia del PJ bonaerense. Los ruegos del gobernador de la provincia fueron infructuosos, porque ya desde arriba estaba dispuesta otra cosa. Así que entonces aquél se encuentra enfrascado en la lucha sindical. En consecuencia mientras se difiere para la próxima semana el problema sindical de los camioneros, anclado en el Ministerio de Trabajo, Moyano redobló la apuesta, a todas luces perdida, contra el gobierno nacional. Y así pudo decir ayer públicamente, muchas verdades de peso: Que no se aceptarán  “porcentajes absurdos”, para las negociaciones salariales de este año; que la inflación desde el último aumento de salarios, ha sido mucho más alta que el 18% que sugiere el gobierno como aumento; que en consecuencia la pauta la darán los índices del supermercado (de todas maneras como nota del firmante, se puede aclarar que los trabajadores en general, se conforman  sólo con no perder –ni hablemos de ganar- poder adquisitivo en sus ingresos); que “muchos han dado porcentajes que son vergonzosos” (el muchos no precisa mayor aclaración); que los funcionarios y ministros son “che pibes, a los que les dicen tenés que hacer tal cosa y salen a decir cualquier cosa”, como ventrilocuos, chirolitas; que en consecuencia insta a los trabajadores a no renunciar a la actitud de lucha, no descartándose por ello  medidas de fuerza. Todo muy bien y muy cierto. Aunque su mandato de Secretario General de la CGT es hasta julio, considero que es a lo más en el tiempo, a lo que puede llegar. Y por lo que se ve en el ambiente político, es la casi única oposición que tiene este régimen del doble discurso, de la obsecuencia, de los negocios particulares y de la sumisión incondicional, así que su defenestración es un paso más al poder total.

    Todo ello corroborado por el señor vicepresidente, cuando después de hablar de una reforma de la constitución nacional que sería urgente, tuvo que desdecirse por orden superior y afirmar que ello no era así, sino que quedaba en carpeta. Y esto cuando nadie había hablado del tema, pero el señor vicepresidente quiso adelantarse a todos en la carrera del chupamedismo, porque así apuntaba a una nueva e hipotética reelección de la señora presidente. Lo que aseguraría las funciones sine die del elenco gobernante y de todos sus satélites, en especial La Cámpora, con lo que ello significa en poder, figuración y claro está, también en el bolsillo. Pero queda pendiente el tema. No hay enemigos de fuste a la vista, salvo el mencionado arriba. Pero este año que aparece como muy difícil,  va a ver indudablemente un aumento de la inflación, disminución del poder adquisitivo de los salarios y segura y lamentablemente, mucha gente en la calle, reclamando sus derechos o inventándolos para sacar un provecho desmedido de cualquier situación. Año difícil para todos y amenazado también el país por la situación financiera internacional, la que seguirá derroteros que son impredecibles. Lo que sí es asaz predecible, es el interés del gobierno de buscar recursos como sea, para pagar todo lo que se le reclama por la deuda externa y en consecuencia poder seguir contrayendo nuevas deudas, para poder pagar viejas deudas. El cuento de la buena pipa, de una deuda que nunca se auditó y que por parte de este gobierno y aún de los anteriores, es aceptada a libro cerrado con tal de poder seguir optando por ingresar nuevamente al mercado internacional de capitales.

LA PLATA, enero 29 de 2012.

DESDE SOEME PIDEN UN MÍNIMO DE $ 4.000



Los estatales bonaerenses están esperando la convocatoria del Gobierno a paritarias, liderados por su secretario general desde el Sindicato de Obreros y Empleados de la Minoridad y Educación (Soeme), el ingeniero Marcelo Balcedo, quien sostiene que “las dilaciones y comunicados del Ministerio de Trabajo acerca de que los técnicos están analizando las propuestas salariales para las próximas paritarias para nada ayudan a tener una negociación abierta y transparente a la mayor brevedad posible”.
Balcedo adelantó que la próxima semana SOEME realizará Asambleas en todos los distritos bonaerenses para definir las acciones que se seguirán.
El sindicalista, ratificó que SOEME no reclamará por porcentajes, sino por un valor de salario mínimo, según criterio expuesto en las últimas reuniones técnicas realizadas en diciembre de 2011.
“En el caso de los auxiliares que dependen de la Dirección General de Escuelas, el salario pretendido será de $ 4.000 de mínimo, para después proyectarse en el escalafón vigente. En tanto, para los trabajadores de Desarrollo Social, Teatro Argentino y otras dependencias, el salario mínimo pretendido será de $ 5.000”.
Además, Balcedo instó a las autoridades provinciales a que realicen una convocatoria urgente a fin de iniciar las negociaciones pertinentes. “El incremento del costo de vida y el proceso inflacionario que se registra en el país hace que se torne indispensable el otorgamiento de forma inmediata de una recomposición salarial, que permita paliar la pérdida del poder adquisitivo de los trabajadores”, concluyó el dirigente.

¿QUÉ ES LA WEB E.0? UNA BREVE APROXIMACIÓN


Por Alcides Aguirre
Por estos días estamos presenciando y viviendo en internet el paso desde la web 2.0 hacia la web 3.0 también conocida como web semántica. 
La web 2.0 es algo así como un entorno de trabajo digital donde el consumidor de información se convierte en “prosumidor” es decir no solo consume información sino que además la produce mediante las redes sociales, blogs y wikis.
“La Web Semántica (o Web 3.0) es la nueva generación de la Web, por medio de la que se intenta realizar un filtrado de manera automática pero precisa de la información. Es necesario hacer que la información que anida en la Web sea entendible por las propias máquinas. En concreto se atiende a su contenido, independientemente de la estructura sintáctica. O lo que es lo mismo, se atiende a diferentes ámbitos, se tiene en cuenta el conjunto de lenguajes, a la vez que los procedimientos para poder añadir esa semántica a la información para que, de esta manera, sea entendible por los agentes encargados de procesarla. Además, se tiene en cuenta el desarrollo y la construcción de los agentes encargados de procesar esa información y de filtrar adecuadamente cuál de todas ellas es la útil para los usuarios o para los agentes que tienen que realizar una función concreta. Con todo ello, los agentes deben recuperar y manipular la información pertinente, lo que requiere una integración sin fracturar la Web, pero sin dejar de aprovechar totalmente las infraestructuras que existen. En concreto, a través de esta modalidad de Web semántica o 3.0 se pueden obtener soluciones a problemas habituales en la búsqueda de información gracias a la utilización de una infraestructura o proceso común, mediante la cual, es posible compartir, procesar y transferir información de forma sencilla.” Citado de Wikipedia.
Para comprender mejor veamos estos ejemplos: en la web 2.0 cuando deseamos información sobre viajes de placer “googleamos” lo que queremos buscar y nos aparecen 500.000 opciones. En la web 3.0 conocida también como web inteligente alcanza con “googlear” “matrimonio con hijo menor quiere hacer viaje de placer a las sierras y dispone de 5.000$” para que la búsqueda filtre sola las respuestas que màs se ajustan a mis necesidades. En Argentina una de las empresas de celulares en su sitio  ofrece que armes un menú de opciones que se ajustan a tus necesidades para que el programa automáticamente te ofrezca el celular que mejor se adapta a tus necesidades. 
La 3.0 es la web con contenido inteligente y Tim Berners Lee, el creador de la www la bautizó “semántica”.
En este sentido, desde fines del 2011 y comienzos del 2012 las redes sociales, y los buscadores de internet, vienen actualizando su tecnología para adaptarse apropiadamente a estos cambios.
Estos avances en el manejo de la información cambiarán nuestra forma de hacer las cosas de siempre, y en este sentido, gobiernos, empresas, instituciones y personas deberán prepararse para convivir con estos cambios.

Alcides  Aguirre
Brisa  Social  OSC
Cátedra libre Teletrabajo & Sociedad UNLP
Director seminario Introducción a la Ciudadanía Digital
Asesor  legislativo
@Alcideslp

EL AVE FENIX


Por Marcos Attias
casasytranqueras@yahoo.com.ar

Resurgirá de las cenizas  del incendio que producirán el “todos contra todos”.
Pretender encorsetar a los trabajadores, para que sigan las reglas del gobierno en la discusión salarial, será indudablemente un factor de fricción que recalentará el ambiente social. 
Encorsetar a los medios  para que no publiquen notas y artículos inconvenientes a la política seguida por el gobierno central, será otro factor de fricción.
Innumerables  conflictos de gran envergadura se desatarán inevitablemente, son focos de fricciones que van a ir sumando el enrarecimiento del clima. 
El pueblo desde la lona ve, oye,  sufre y soporta cotidianamente  la verdadera realidad, que no se la vende nadie porque la vive en carne propia: Este es otro factor importantísimo de fricción.
El pueblo cuando se cansa, es un volcán en erupción que arrasa con todo lo que encuentra a su alrededor.
Horas no muy gratas asoman en el horizonte.

REIVINDICACIÓN DE ROSAS EN EL "HUECO DE LOS SAUCES" POR JÓVENES REVISIONISTAS


PRIMERA ACTIVIDAD DE JOVENES REVISIONISTAS EN 2012

El 3 de febrero de 2012, y en el mismo sitio donde redactara su renuncia (plaza Garay, ex Hueco de los Sauces), Jóvenes Revisionistas va a rendir un humilde homenaje y reivindicación al brigadier general Juan Manuel de Rosas, en el día que comenzaba su vil difamación por haber sido el defensor heroico de la soberanía nacional y las tradiciones de la patria.

Para eso, exaltaremos su figura como dirigente y gobernador, al tiempo que defenestraremos la versión de que a partir de Caseros comenzó la “organización nacional” por parte del unitarismo triunfante.

Mientras que cada 3 de febrero celebran el aquelarre de 1852 los beneficiados con el oprobio que significó derrocar al gobernador patriota, nosotros, Jóvenes Revisionistas, saldremos en día tan infausto para la patria a revalorizar al Restaurador de las Leyes.

LUGAR: Plaza Garay (ubicada en Avenida Juan de Garay y Pte. Luis Sáenz Peña, Ciudad de Buenos Aires).

DIA Y HORARIO: Viernes 3 de Febrero, a las 10:30 AM.

ADHIERE Y ORGANIZA: Jóvenes Revisionistas.


¡Están todos invitados!

Por la Patria y la Verdad.

LA CONTEMPLACIÓN

La contemplación es algo mucho más fácil y natural de lo que se imagina
Es cierto que el hombre, incluso el más disipado, contempla activamente. Para darnos cuenta de esto, bastará que aclaremos qué es concretamente en la vida terrena y en el plano natural una contemplación.

Patio de los Leones
Patio de los Leones
¿Qué hace un hombre cuando se detiene en el camino para ver pasar un desfile militar o una procesión religiosa, para considerar un edificio o un panorama, para observar una escena particularmente grave o pintoresca de la vida cotidiana, para asistir a una obra de teatro? Contempla, esto es, fija la atención sobre determinado objeto, toma conocimiento de lo que en él hay de verdadero o de falso, de bueno o de malo; acepta, consiente, como que asimila en su alma la verdad y el bien; experimenta una disonancia, rechaza, opera una especie de purgación en sí mismo de lo malo que la cosa pueda haberle comunicado.

Viendo a seres relativos y contingentes, que tienen en sí el reflejo del Ser Absoluto, el hombre, por los canales de los sentidos, considera en los seres contingentes algo que existe absolutamente en Dios; como que se apropia de ese bien y, en el propio acto en que los considera, se identifica con este bien. En suma, hace un acto característicamente contemplativo, a pesar de estar marcado por las condiciones inseparables de esta vida terrena. Desgraciadamente, muchos hombres al realizar tales actos de contemplación, no se elevan en modo alguno hasta Dios, y se detienen en la fruición egoísta y circunscrita del ser relativo que tienen delante de sí.
Montblanc
Montblanc
Muchas veces su conocimiento es vicioso, y da acogida al error y no a la verdad; la contemplación los lleva a asimilar el mal y no el bien. Es que, evidentemente, así como hay contemplaciones buenas, hay también contemplaciones malas. Son los triunfos del mundo, del demonio y de la carne. No obstante todo esto, la acción que realizan es esencialmente contemplativa. A pesar de que pueda ser meramente natural, y esto constituye una afirmación de que hay en el hombre una vivaz veta de contemplación.

Esa contemplación trae necesariamente como consecuencia la alabanza o su antítesis, que es la blasfemia: en la Tierra, como en el Cielo, como en el infierno, el hombre es como dijimos exclamativo, es decir, propenso a comunicar lo que lleva en el alma. Y esto conduce al servicio, pues el hombre sirve naturalmente a aquello que ama: la Ciudad de Dios o la Ciudad del Demonio, la verdad o el error, el bien o el mal.
Y es de esta manera que el alma humana realiza desde esta Tierra, para su salvación o para su condenación, las grandes operaciones que será llevada a realizar por toda la eternidad. Claro está que la contemplación, en la medida en que es hecha a la luz de la Fe, es una operación animada por la gracia.
   
Plinio Corrêa de Oliveira
“Cristiandad: Sacralidad en el orden temporal”
Fuente: Acción Familia

lunes, 30 de enero de 2012

HACIA LA SUMA DEL PODER TOTAL- TRES




Por Silvio H. Coppola
 (continuación de las notas del 12 y del 22 de diciembre pasados)

            Mientras el Negro Moyano, con varios conflictos sindicales, anuncia que en caso de que no se solucionen, irá el próximo viernes 27 a la Plaza de Mayo con 30.000 adherentes, luego de haber pasado por el Ministerio de Trabajo y ejercer la presión correspondiente, el ministro del ramo, usando palabras ya empleadas por la señora presidente, lo acusa de extorsión, seguramente previa consulta con la superioridad.



            Como ya habíamos estimado, los días de actuación del Negro están a punto de terminarse. Contra si tiene al gobierno y por consiguiente todo el dinero de que este posee, de toda la publicidad incesante de que dispone, del usufructo de los recientes votos que obtuvo, de su dominio de la justicia y de los jueces y de la impunidad de sus funcionarios y de todos aquellos a que se quiere proteger. Lo que es mucho, mucho más de la fuerza de presión que puede hacer hoy en día el sindicalismo representado por Moyano.



            Además se ataca también su representatividad en el exangue PJ, ya que la presidencia del mismo en la provincia de Buenos Aires, que ejerce el sindicalista, termina próximamente. El oráculo acaba de manifestarse por la boca del ministro del Interior, quien afirma que debe irse y por consecuencia, se irá. Pese a que el cero a la izquierda Scioli, presidente a nivel nacional, siempre inoportuno, pidiera que continuara. Sus ruegos ante el Monte Olimpo, por consiguiente no serán escuchados y sólo servirán para que públicamente se vuelva a hacer notar, la ninguna importancia que tiene el gobernador de Buenos Aires a nivel nacional. Y no estaría demás agregar que tampoco la tiene a nivel provincial, como no sea en su carácter de gobernador, para la simple administración del estado.



            De todas maneras se puede hacer constar que el PJ es cosa del pasado, que ya no sirve ni para tener votos y por consiguiente su disolución de hecho es una realidad, ante la pasividad de los llamados peronistas o ex peronistas, y sólo puede aspirar a conservar las formas. Y en lo que respecta al Negro Moyano, hace ya tiempo que sus días están contados y desde luego, no precisa que una mano invisible como al Rey Herodes, le escriba nada en ninguna pared.



LA PLATA, enero 25 de 2012.

DEL GOBIERNO CENTRAL, NADA…




Por Marcos Attias
casasytranqueras@yahoo.com.ar

No esperen nada. Las provincias no pueden permanecer como tigres encerrados esperando que les tiren un hueso, a cambio de convertirse en alfombras.
Las provincias disponen de una riqueza natural, que las habilita para desarrollarse.
Las provincias precisan de gobernadores y funcionarios, que estén dispuestos a preocuparse  y trabajar para elevar el nivel de vida de sus habitantes.
Cada provincia es una república, y todas juntas hacen a la Nación.
Ha llegado la hora de que las provincias despierten de su profundo y añoso letargo. Gobernadores y funcionarios  tienen el deber, la obligación de romperse la cabeza y el lomo, tratando de convertir cada lugar, en cada rincón de ella,  la mayor modernización, como  hace ya muchos años gozan otros países en Europa.
Hay que competir, carajo. Con San Luis, que ha demostrado que es posible, cuando la política está al servicio del ciudadano y no de los bolsillos de algunos avivados.
Hay mucho por hacer, de lo que ya se debiera haber hecho hace mucho tiempo, y no se hizo solo por esperar que el gobierno central lo resolviera.
Modernizar el transporte dentro de cada provincia, caminos de acceso a los campos para sacar las producciones agropecuarias, colocar vías y desarrollar sistemas de trenes propios, dentro de cada provincia. Es mucho lo que se puede hacer si se es visionario, y se tiene vocación de servicio. El gobierno central, ha significado un atraso, para toda la nación.


MISA Y HOMENAJE POR EL CUMPLEAÑOS 81 DE MARÍA ESTELA MARTÍNEZ DE PERÓN

 

 

Por Diego Mazzieri

Rosario, Cuna de la Bandera, Pcia. Invencible de Santa Fe, República Argentina, 4 de febrero del año de Nuestro Señor Jesucristo de 2012.Celebración de Santa Misa en acción de gracias por un nuevo cumpleaños de la Ex Presidente María Estela Martínez Cartas de Perón y en petición por su salud.
Lugar: Basílica Catedral Nuestra Señora del Rosario – Rosario, Santa Fe. (19.25 hs)
Reunión Homenaje a la Ex Presidente y Recuerdo del comienzo de Ruptura de Relaciones Exteriores con Gran Bretaña el 4/2/1976.
Lugar: Cenotafio Homenaje a los Héroes que Viven en Malvinas (Parque Nacional a la Bandera, Frente al Monumento Nacional a la Enseña Patria) (20.30 hs, al finalizar la Santa Misa)
Decía el premier inglés Winston Churchil ante la Cámara de los Comunes, que la caída de Perón era el acontecimiento más importante después de la II Guerra Mundial y qué no se le daría tregua ni cuartel ni en vida ni aun después de Muerto.
Medio siglo después Condoleeza Rice decía que “para que el sur del continente pueda desarrollarse, debe olvidarse de Perón, ese demagogo llamado Juan Perón”.
En discordancia con la serie de mandatos que el imperio usurero mundial dispusiera para con el Movimiento Nacional Justicialista y la Nación Argentina desde la acción directa personificada en 1945 con Spruille Braden y sus partidos políticos, además de sus cipayos satélites, constituidos en un sistema de dominación imperante desde su triunfo armado en 1955, los argentinos del S. XXI qué vivimos en el país del cohecho, del tráfico de influencias, de la colonización foránea, de la infiltración gramsciana en todas las instituciones fundamentales del país (inclusive las propias familias), del marxismo apátrida y ateo militante, del narcotráfico y sus gerentes políticos, de la inseguridad diaria, de la delincuencia reinante y omnipotente, del clientelismo político, de la tergiversación, resentimiento y eufemismo histórico, del caos y anarquismo social, en definitiva de una nación socialmente injusta, económicamente esclavizada y políticamente corrupta y cipaya, más que nunca decimos a los secuaces continuadores de la Unión Democrática de 1945, institucionalizada desde 1955, que desde los tiempos de Discépolo aun “no no las pudieron contar”.
Los argentinos del S. XXI, que pretendemos mantenernos libres de todo este régimen “parasitario” y “parasitante”, sabemos comparar aquellos días felices de éstos. Por ello si el Peronismo fue un régimen tiránico, cualquier vulgo del hoy querría ser esclavos de ese tipo de tiranía.
Pero lamentablemente, desde 1955, a Perón lo han destruido hasta en los huesos de su cadáver. Tergiversaron su historia y sus bases. Lo infiltraron. Destruyeron todos sus laureles, sus logros, y así el 2000 nos encontró desunidos y dominados.
Por ello, como Peronistas, desde 1974, sabemos que van contra Perón por medio del constante ataque a su tan valiente esposa Doña María Estela Martínez de Perón.Vergüenza tendríamos que sentir cómo hombres, de todos los padecimientos que padeció y padece esa noble, justa y valiente mujer, Jefa Espiritual única del Movimiento Peronista. Algunos se preguntarán, dónde está la Jefa del Movimiento… preguntémonos primero dónde está el Movimiento. Desde 1976 ya no hay Movimiento Peronista, solo quedamos algunos Peronistas leales que quasi innatamente sabemos que queremos una Patria Socialmente Justa, Económicamente Libre y Políticamente Soberana. Más “pestes” nos tiran más anti cuerpos intelectuales segregamos, y algún día podremos ser vacunas contra estos parásitos, pues más arruinan el país como lo vienen haciendo desde 1955, el contraste con los días felices del General Perón se hace tan notorio que ya no necesitamos argumentos bibliográficos o científicos, pues el sentido común triunfa.
Pero en este combate, quienes nos mantenemos indoblegables, queremos hacer justicia con el Peronismo, y qué mejor que reivindicando a la Señora Esposa del General Perón, Doña María Estela Martínez en los actos que invitamos cordialmente a usted y que rogamos haga extensivo.
Se adjunta al presente una copia del pergamino que se le envió como modesto regalo de cumpleaños y que la Señora y atiene en sus manos en Madrid.
A su vez, más abajo se Adjunta un discurso inédito y profético de la Señora Perón, dicho el 2 de julio de 1975, con el cual impidió en ese entonces la intentona de golpe de estado, y advirtió al pueblo lo que finalmente terminó ocurriendo el 24 de marzo de 1976.
Decía Perón:
1. Si alguna vez llegase a haber otro golpe, el pueblo quedará tan derrotado que la vuelta constitucional servirá solamente para garantizar, con el voto popular, los intereses del imperialismo y de sus cipayos nativos.
2. Yo sé que hay muchos que quieren desviarnos en una o en otra dirección; pero nosotros conocemos perfectamente bien nuestros objetivos y marcharemos directamente a ellos, sin dejarnos influir por los que tiran desde la derecha ni por los que tiran desde la izquierda.
3. Queremos que las futuras generaciones argentinas sepan sonreír desde la infancia… Bajo los gloriosos pliegues de nuestra bandera, no puede ni debe haber niños argentinos que no puedan ir a la escuela, o que tengan que ir a ella mal alimentados. Tampoco los debe haber que vivan desnutridos, en hogares sin luz y sin calor. Luchamos, los hombres de este gobierno, porque vosotros, los niños, podáis vivir despreocupados del presente, entregados a vuestros juegos y a vuestros estudios, amparados en una familia cristianamente constituida, seguros del porvenir”.
Porque renegamos de aceptar las tristes y cumplidas primeras dos citadas frases proféticas del General Perón, más que nunca queremos ser artífices del destino común y ninguno instrumento de la ambición de nadie, excepto de la utópica ambición de una nación justa, libre y soberana, para ser artífices de cumplir la tercera frase citada y el deseo del General Perón y Evita.
Por ello invitamos a entonar las estrofas del Himno Nacional Argentino, la Marcha Peronista, y homenajear cada asistente la figura de nuestra cumpleañera María Estela Martínez de Perón, para luego analizar la situación del Peronismo actual y compartir un grato momento entre compañeros.
“Porque unidad de concepción, es unidad de acción.”
“Hacen más ruidos unos pocos que gritan que millones que callan”
Cada fechas próxima a los 4 de febrero de cada año, los medios de comunicación foráneos y nacionales uniforme, y más CAUSAL que CASUALMENTE, atacan injusta y calumniosamente a la Ex presidente maría Estela de Perón. Este año no fue ajeno a este infame proceder de lacayos ingratos con sus patriotas. Como peronistas pudimos desagraviar a la Ex Presidente y Replicar las nuevas y recientes calumnias.
Como respuesta a la tergiversación histórica impuesta, es que nos convocamos el 4 de febrero a reivindicar voluntaria y conscientemente, el patriótico obrar de la Señora Perón.
Cro. Diego Mazzieri

domingo, 29 de enero de 2012

MÁS ALEGRE




El pensamiento de Mons. Richard Williamson
Obispo de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X
Número CCXXXVII (237), 28 de enero 2012


Su Excelencia, por favor díganos algo más alegre!


Dios existe. Él es todopoderoso, omnisciente, totalmente justo, pero su misericordia es también infinita. Él tiene un perfecto control de todo lo que está sucediendo en el mundo. Ni el Diablo ni sus sirvientes humanos, incluidos los criminales que actualmente dirigen el mundo, pueden mover un dedo sin su permiso. Él conoce cada detalle de sus planes diabólicos y está usando todos y cada uno de ellos para cumplir con su Providencial designio propio.


Pero, ¿cómo entonces puede ser que permita tanto mal en nuestro mundo?


Porque si bien Él nunca quiere el mal, Él quiere permitirlo, a fin de lograr independientemente de ello, un bien mayor. Muchas profecías indican que de la corrupción global actual surgirá mañana, por siempre, el triunfo más grande de la Iglesia Católica, por ejemplo, Nuestra Señora de Fátima: "Al final, mi Inmaculado Corazón triunfará". Lo que está sucediendo ahora es que Nuestro Señor está utilizando a sus enemigos para purificar a su Iglesia.


¿Pero no podía El haber encontrado una forma menos desagradable de purificación de la Iglesia para que no tuviésemos  nosotros que pasar por esta  increíble corrupción actual?


Si dependiera sólo de Él, indudablemente podría haber encontrado otra manera de purificar a su Iglesia, pero si tú y yo conociéramos todo lo Él que sabe "¡pensamiento tonto!", y si encima de todo usted y yo queremos, como El quiere, respetar el libre albedrío que El da a todos los seres humanos, entonces es sumamente probable que usted y yo comprobemos que la forma que Él está eligiendo de hacer las cosas es la mejor.


¿Y justo lo que hace el hombre con su  libre albedrío, tiene que hacerlo con él?


Dios no quiere robots o meramente animales irracionales para compartir con El su felicidad. Ahora bien, ni siquiera El puede dar a sus criaturas una felicidad merecida por la cual no han hecho nada para merecer, porque es contradictorio y porque su poder es sobre todo ser, no sobre el no-ser, puesto que son cosas contradictorias. Pero si las criaturas existen al menos en parte para merecer su felicidad, entonces El debe darles el libre albedrío, que si es para su aplicación de verdad, debe ser capaz de elegir lo opuesto de lo que El quiere para su uso, y si es realmente posible elegir el mal, entonces eso es lo que sucederá, con más o menos frecuencia.


Pero usted dice que la verdadera Iglesia sigue a Nuestro Señor en la enseñanza de que se estrecha el camino que conduce hacia Cielo, y pocos son los que la hallan (Mt. VII, 14). ¿Cómo puede ser digno de Dios que si ha creado, justamente hoy por ejemplo, una masa de seres humanos, relativamente solo alcancen el Cielo unos pocos? ¿Cómo pueden tantos caer en los horrores de Infierno sin  que este sea un precio demasiado alto a pagar por el Cielo para los relativamente pocos que habrán de  llegar?


Porque Dios trabaja en la calidad, no en cantidad. Que tan sólo diez hombres podrían haber salvado de Su ira a toda la ciudad de Sodoma (Génesis XVIII, 32) demuestra lo preciosa que es para Dios una sola alma respondiendo a su amor, entre un gran número que por su propia y libre elección no quieren su amor. "Yo habría pasado por toda la pasión sólo por ti", dijo Nuestro Señor una vez a un alma. El se lo diría a cualquier alma.


¿Quiere decir que si cuando el mundo me preocupa y me atormenta, basta con pegarme lo más de cerca a Dios, de modo que Él lo tenga en cuenta para mí y para los que me rodean? ¡Yo casi podría querer que el mundo fuese aún peor!


¡Ahora tú estás teniendo la idea!
Kyrie eleison.

NOTA: Traducción del inglés de Diario Pregón de La Plata

sábado, 28 de enero de 2012

EL SENTIDO CRISTIANO DE LA VIDA


Fuente: Blog Fe y Tradición
  
El Profesor Jordán Bruno Genta es el autor de la conferencia cuyos párrafos más salientes reproducimos a continuación, y fueron pronunciados en la localidad argentina de Rosario, en la Provincia de Santa Fe, en el mes de agosto de 1972.
El Profesor Genta fue el formador de más de una generación de hombres de armas que supieron darlo todo, hasta sus vidas, en la guerra contra la subversión marxista que se desató durante la segunda mitad de la década del ’70.
La palabra esclarecida, valiente y enérgica del Profesor Genta fue una antorcha que iluminó el camino de la Verdad en tiempos donde muchos corren tras las fábulas. 
Su sangre (que derramara generosamente en aquella mañana del 27 de octubre de 1974, fiesta de Cristo Rey, cuando los subversivos al servicio del comunismo internacional lo asesinaron a la salida de Misa) refrendó, definitiva y virilmente, el testimonio de una vida que podría resumirse en una frase de San Pablo: “Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir ganancia” (Filipenses, I, 21).


CONFERENCIA: EL SENTIDO CRISTIANO DE LA VIDA

Hoy vamos a hablar de dos programas de vida que tienen una meta, las cuales difieren del uno al otro de un modo tal que son exclusivas y excluyentes entre sí. Uno de los caminos, unos de esos programas de vida está hoy en pleno auge y en pleno desarrollo triunfal en el mundo: es el que se define en el materialismo ateo, o sea los caminos del marxismo.

El otro es el camino del cristianismo, el sentido cristiano de la vida, que humanamente pareciera estar en derrota. Hay un hecho que es evidente. Si el éxito fuera la prueba de la verdad de un sistema, de una concepción del mundo y de la vida, de un programa político, es evidente que el marxismo es el acontecimiento más exitoso de todos los tiempos.

Si uno piensa que el “Manifiesto Comunista” fue publicado a comienzos de 1848, ha pasado apenas un siglo y unos cuarenta años, y en ese tiempo ese manifiesto ha configurado un movimiento ideológico y político que domina la mitad del mundo y que tiene a la otra mitad entre sus garras.

No hay acontecimiento que tenga, digamos así, una extensión mayor que este, dimensiones tan grandes considerado en el plano humano temporal, como el marxismo comunista. El movimiento del comunismo ateo.

Cuando hoy la Iglesia insiste en que el ateísmo es el fenómeno más grave de nuestro tiempo, ese fenómeno está configurado en ese ateísmo sistemático, que es justamente el comunismo, y el comunismo es el éxito, es el triunfo; por eso vemos, inclusive, que hasta en el seno mismo de la Iglesia se suscitan movimientos, como por ejemplo el de los “Sacerdotes para el Tercer Mundo”, los cuales de un modo u otro aparecen con una afinidad, con el afán de asimilarse, de conciliar, de encontrar de algún modo la coincidencia con el movimiento marxista.

Que se llame “Socialismo Cristiano” es lo de menos: objetivamente considerado, el socialismo es exactamente lo mismo que el comunismo, porque en política o en la historia no cuentan para nada las intenciones subjetivas de las personas: lo que interesa son las grandes líneas de fuerza, los grandes movimientos efectivos, objetivos que van cumpliendo sus etapas y realizando sus objetivos. Todo lo demás, es arrastrado, es llevado en ese proceso, en ese impulso, de manera que el éxito, que es evidentemente la prueba de validez, en el terreno de las ciencias exactas y experimentales, no lo es de ningún modo en el terreno social y político, que es del orden moral. La política es moral o inmoral, pero no puede ser una cosa diferente como una piedra o un fenómeno físico.

Es evidente que en el terreno de las ciencias exactas y experimentales, en el terreno de la técnica y de la industria, el éxito es la prueba de la verdad. Si un cálculo está mal hecho, el experimento no sale, si las condiciones en que ha de realizarse un experimento son equivocadas, el experimento no se realiza, hay que rectificar, hay que revisar de nuevo, hasta llegar al cálculo exacto y a las condiciones experimentales precisas para que se produzca esa transformación en el plano de los fenómenos físicos.

En cambio, en el mundo moral, en el mundo del hombre, en el mundo de la sociedad y de la historia, el error y el mal, la mentira y la falsedad, tienen su eficacia. Obran consecuencias, a veces consecuencias irreparables, tanto para la vida de una persona, como para la vida de una nación, porque aquí el éxito no prueba nada: el éxito simplemente puede ser la consagración de la cosa más inhumana, de la cosa más contraria a la naturaleza misma del ser.

Y la mejor prueba de que es así, es que nosotros, los cristianos, adoramos a un Dios hecho hombre en la figura de la derrota, en la figura de la crucifixión.

Aparece en esa figura como derrotado por el mundo, y no olvidemos ese plebiscito tan ampliamente democrático que se produjo cuando Pilatos, en un esfuerzo supremo, quiso salvar a Cristo y entonces lo presentó a la multitud junto al criminal más conocido, el más perverso de Jerusalén. Lo presentó ante la multitud para que ella decidiera quién debía ser eximido de la crucifixión, y la multitud, sin una sola excepción (pues de lo contrario, estaría reflejada en los Evangelios), pidió la muerte para Jesucristo y la libertad para Barrabás.

Ahí tienen ustedes lo que es el éxito en el plano temporal; por eso, para nosotros los cristianos el resultado de nuestros empeños no cuenta principamente. Cuando somos fieles al testimonio de la verdad y cuando combatimos resueltamente el error, podemos caer, podemos perder y eso no ha de contar para nada en nuestra definición y en nuestras decisiones, porque lo que interesa es el testimonio, y no los resultados, aunque los resultados también cuentan y uno lucha para que esos resultados lleguen, pero pueden no llegar, porque además la historia la hace principalmente Dios, y después de Dios, el diablo; y ahí estamos nosotros, como una apuesta entre las dos acciones que gravitan sobre nosotros, y en las cuales se decide nuestro destino.

Ahora bien, hay algo que es evidente en nuestro tiempo, porque tenemos que considerar que la inteligencia es el principio de todo, incluso la creación. El mundo ha sido creado por la virtud del Verbo, de la Inteligencia Divina, y en el orden humano en la inteligencia comienza todo lo grande y todo lo miserable y ruin. Todo principia en la inteligencia: una revolución o una restauración.

Y nosotros tenemos que considerar que el día de hoy, digamos así, se estudia al hombre a través de las ciencias que configuran la antropología, la psicología, la sociología, la economía, el derecho, la historia: todas estas ciencias se han secularizado totalmente. Se estudian prescindiendo absolutamente de Dios, sobre todo del Dios vivo, Nuestro Señor Jesucristo, e incluso se considera que no es científico estudiar por ejemplo el alma, como la estudia San Agustín en el “Tratado de la Santísima Trinidad”, que es un tratado realista acerca del alma.

¿Cómo estudia el alma San Agustín? La estudia desde Dios, porque el alma, aún para los grandes maestros del pensamiento pagano, como Platón o Aristóteles, el alma humana es un principio inmaterial e inmortal, y además nuestra fe nos enseña que el alma de cada uno de nosotros está hecha a imagen y semejanza de Dios, pues San Agustín estudia el alma del hombre desde Dios, como semejanza, como reflejo, como imagen de Dios.

Estudia las grandes facultades y potencias del alma, como la memoria, la inteligencia y la voluntad en analogía, como semejanza de las Personas Divinas. La memoria fiel, la memoria que es algo así como el testimonio permanente de la verdad que hemos ido atesorando en nosotros, en la experiencia y en el estudio, la memoria fiel es como una especie de reflejo del Padre.

La inteligencia que piensa, que define, que concibe, que dice lo que las cosas son, que llama a las cosas por su nombre, es como una imagen y un reflejo de la persona del Padre y del Hijo y todo el desarrollo del “Tratado…”, es desde esa visión. Desde Dios estudia el alma: ¿quién se atrevería, inclusive a hacer ciencia del alma, según este criterio? Estoy hablando de cristianos, no de paganos o de ateos.

Casi toda la psicología que hoy se estudia, incluso en los medios católicos, es zoología pura, porque no se estudia al alma según Dios, la estudian desde el animal. Si la ciencia no es teológica y metafísica, la ciencia del alma necesariamente es zoología pura. Y este punto de vista zoológico de la psicología tiene primacía total.

Sea la psicología, la reflexología, el propio psicoanálisis, la psicología entendida como ciencia experimental, de test, de cuestionario; en general, esa ciencia está encarada para derivar una técnica que maneje las cosas del alma, como la técnica en el orden del mundo físico y material maneja las cosas materiales.

Lo mismo pasa con el estudio de la cosa social y de la cosa política, no se radicalizan los problemas sociales y políticos, reconociéndoles ante todo como problemas religiosos.

Hay algo que es evidente: la presencia del mal en el mundo, las injusticias, las calamidades, las explotaciones del hombre por el hombre, la violencia del hombre hacia el hombre, todas las manifestaciones del mal social, histórico, no se interpretan desde su raíz en el pecado original.

El pecado original ha sido desterrado del campo de la ciencia y de la práctica humana, aún entre los cristianos; y cuando en el siglo XVIII fue sustituido el dogma del pecado original en la conciencia, digamos así, pública y oficial, y eso se ha ido generalizando, a través de las universidades, de las ciencias, de los estudios en el desarrollo de los últimos dos siglos; ese dogma del pecado original fue sustituido por el falso dogma de la inmaculada concepción del hombre.

“El hombre nace bueno, dice Rousseau, y la sociedad lo corrompe”. Entonces, ¿cómo se remedia el mal? Arreglando la sociedad, cambiando las estructuras, como se dice ahora. Es un problema de estructuras sociales. Así como todas las estructuras históricas han sido negativas, funestas, distorsionadoras de ese germen inmaculado, de ese ser inmaculado que es cada hombre al nacer, entonces ahora se trata de modificar esas estructuras, de cambiarlas ajustándolas de tal modo que preserven ese germen bueno del hombre.

Y todo el mundo está en eso, inclusive están en eso los hombres que profesan la fe de Cristo. Cuando el problema del mal no es un problema de origen histórico-social, al menos no para un cristiano que sea consecuente con su profesión de fe. El problema del mal no es un origen puramente humano, surgido de las relaciones entre los hombres. El problema del mal no comenzó con el problema entre Caín y Abel: Caín lo mata a Abel por envidia. ¿Adónde está la raíz de esa inclinación perversa, de esa decisión final de destrucción y de muerte? La raíz está en el pecado del hombre a Dios, frente a Dios, contra Dios. El problema del mal tiene una raíz teológica, el problema del mal tiene un origen teológico, es un problema del hombre con Dios.

Y la consecuencia de esa desobediencia del hombre a Dios, de ese haberse quedado el hombre separado de Dios, dividido de Él y a sus espaldas, librado a sí mismo y volcado hacia la nada, justamente todos los males entre los hombres son la consecuencia de este mal original, porque el hombre se vuelve inhumano para con los demás hombres y para consigo mismo, en cuanto él pierde la unidad con Dios.

Entonces: ¿dónde está la solución posible, concreta, real, de los problemas sociales y económicos del mundo? Ante todo en la cuestión religiosa; y la solución de la cuestión religiosa es Cristo, por eso cuando se desterró el dogma del pecado original se empezó a promover con aparato científico, el falso dogma de la inmaculada concepción del hombre.

Cristo fue progresivamente eliminado de las ciencias y de la praxis humana, fue eliminado porque si no hay pecado original, y si ese pecado no es una cuestión suscitada entre el hombre y Dios, aunque haya habido un seductor, aunque ahí esté el padre de la mentira incitando al hombre a la desobediencia y a cambiar las cosas, a cambiar esto, a cambiar el hecho de que si Dios, en los planes de Dios, está la deificación del hombre.

Él es el que santifica al hombre, el que en alguna medida lo diviniza, haciéndolo partícipe de su propia vida divina y finalmente de la visión del mismo Dios en la Gloria. El diablo sugirió al hombre que él, desacatándolo, desconociendo a Dios, podía ser Dios él mismo, deificarse a sí mismo.

Si uno analiza lo que está ocurriendo, es lo que dice Paulo VI: “El humanismo laico y profano ha aparecido finalmente en toda su horrible dimensión. La religión del Dios que se ha hecho hombre se ha encontrado con la religión del hombre que se hace Dios”. Que se pretende hacer Dios, que se coloca así en el lugar más avanzado, en la iniciación de todo un proceso evolutivo ascendente que llega hasta él y luego en él el progreso, la evolución se convierte en algo que él protagoniza, que realiza desde sí mismo, por sí mismo, y que lleva adelante como si él fuera el mismo Dios.

“En la cumbre del evolucionismo profano —agrega el Papa— el hombre termina por transformarse en Dios. Hoy el hombre busca su propia gloria y no la Gloria de Dios. La negación de Dios, de pura teoría, se está convirtiendo en práctica pura, en mito de las multitudes. El ateísmo racionalista y escolástico se va siguiendo por el ateísmo materialista y social, es decir, por el comunismo ateo. El hombre sin Dios lo puede todo… y acaba por perderse a sí mismo”.

Como ven, en la psicología que se estudia en cualquier facultad y se encuentra en cualquier tratado, están ausentes el pecado original y el remedio de ese pecado, la consideración de las consecuencias o de los efectos producidos en el hombre, como causa de la Justicia que Dios le aplicó como sanción por su desobediencia y alejamiento.

El debilitamiento, oscurecimiento de la mente, debilitación de la voluntad para obrar el bien aún queriéndolo, la temporalización de la vida del hombre que termina en decrepitud y muerte: toda esta proclividad y mal que hay en nosotros, son consecuencias reales, efectivas. ¿Cómo es posible que una ciencia que estudia el alma no estudie dichas cuestiones y problemas? Hablo de la ciencia profana misma: ¿cómo es posible que prescinda de estas realidades indiscutibles? Como dice Agustín: “Puedes no aceptar el dogma del pecado original, pero no puedes dejar de reconocer la presencia en ti de la inclinación y la proclividad al mal”.

Esto es algo evidente, y sin embargo la ciencia del alma desconoce el pecado original, que el alma es imagen de Dios, que el pecado la ha deshecho y que Cristo la rehace en nosotros al unirla de nuevo a Él. Frente a las ciencias sociales y políticas resulta que se prescinde totalmente del pecado original y de sus consecuencias, del significado profundo de las injusticias sociales por las cuales hoy clama el mundo.

Ese problema no cuenta; ¿qué queda de los fenómenos del hombre, sean personales o sociales, si prescinden de las realidades fundamentales, que llevan necesariamente al plano metafísico y al religioso?

Así se explica la mentalidad dominante, especialmente en el campo superior, en el nivel universitario, la mentalidad de los profesionales y de los estudiantes, aún en los institutos católicos: la ciencia del hombre que se enseña no considera al hombre en su realidad, ni al hombre del pecado, ni al hombre redimido. No considera la incidencia de lo divino en lo humano, y ha sustituido la historia santa por una historia puramente exterior y material.

¿Cómo hemos aprendido historia, desde la primaria hasta la universidad? A través de las ciencias, las técnicas y los medios instrumentales de cada época, y el nombre de cada época es el de su técnica, el de sus instrumentos. Las edades se llaman: de piedra, la del paleolítico y del neolítico, y luego la del cobre y del bronce, la del hierro y hoy estamos en la atómica. ¿Cómo no se nombran las edades del hombre según lo que hace a la ciencia y a su fin último?

El alma que forma, que vivifica, que organiza al cuerpo y con él siente, que se mueve con sus impulsos, es capaz de sobrepasarlo con sus actos de pensamiento y de voluntad.

Entonces, esto nos permite comprender el auge y desenvolvimiento de las generaciones que van llegando, este pensamiento zoológico del hombre, su punto de vista zoológico de las ciencias. Así, claro está, Cristo va siendo desterrado hasta por los mismos que lo confiesan.

Recuerdo un congreso realizado en Entre Ríos, organizado por tres Obispos de allí. El que lo dirigía era un dominico llamado Ramblón, que actuaba con un asistente, el profesor Hander. La última conferencia, en un auditorio con más de 500 asistentes, gran parte de los cuales eran religiosos y sacerdotes llegados de toda la provincia, versó sobre los tiempos actuales, con el problema de las rebeldías de los obreros, de la juventud, de la mujer. Y se llegaron a decir cosas como ésta: que recién ahora, recién en este momento, la mujer había tomado conciencia de qué es ser mujer, ya que hasta ahora la mujer había vivido en una especie de oscuridad acerca de su ser, de su misión, de su presencia en este mundo, que había vivido sometida a esquemas y dictámenes procedentes del varón. Lo más asombroso es que esos cientos de religiosos aplaudían frenéticamente. Ellos, que rezan todos los días el Ave María, que invocan todos los días al Modelo, al Arquetipo de mujer, a la excelencia de todo lo femenino, de todo lo delicado, de todo lo distinguido, de toda la aristocracia y el señorío que comporta la mujer, la mujer que es Señora, que es Reina y que es Madre, resulta que recién ahora están aprendiendo lo que significa el ser mujer.

Este es el grado de confusión, el grado de subversión. Cuando vamos desenvolviendo nuestra conciencia histórica, nacional o universal, los desarrollos son principalmente a través de aquellas actividades del hombre que tienen que ver precisamente con el orden material y temporal de la existencia.

Las edades no se miden por la elevación del hombre o por su degradación, se miden por las ciencias y las técnicas que tienen que ver con el uso de las cosas.

En una época en que son tan extraordinarios los prodigios de la técnica y la organización racional de la producción, ¿acaso habrá ciencia o técnica, habrá máquina o inventos que puedan liberar al hombre del esfuerzo de ser hombre? ¿Acaso el esfuerzo que se necesita para elevarse en la virtud podrá ser realizado por alguna máquina, lo que supone el vencer, doblegar, ordenar todas las pasiones que tienden a dispersarse en nosotros y poder reunir todo eso y empuñarlo para hacerlo servir a la recta razón, a la luz de Dios?

El hombre confunde el ocio que deriva del hecho material y concreto de que una máquina hace las cosas que requerirían muchos esfuerzos y fatigas humanas, y confunde esos esfuerzos con los que le requerirían las disciplinas y exigencias que se reclaman para estructurar una vida conforme a la recta razón.

Así nos vamos aproximando a toda esta falsificación de nuestra perspectiva sobre la vida del hombre y su destino, que va derivando de todas estas ciencias y disciplinas humanas que han dejado de lado a Dios, al sentido del pecado y de la culpa, a la responsabilidad, a la redención. Que han dejado de lado a Cristo y que van elaborando una serie de ficciones acerca de la condición humana y de la vida de los hombres.

Esto explica que hayamos llegado a que sea el ateísmo lo que domine y prevalezca. Para un materialista ateo el sentido de la historia es la evolución inmanente del mundo, que a partir de una nebulosa incandescente ha llegado hasta el hombre, haciendo salir siempre lo superior de lo inferior, lo más rico de lo más pobre, lo más distinguido de lo más indistinto, haciendo surgir las formas, las distinciones, las calidades mejores de las inferiores y subalternas, y así paso a paso se van dando la idea de que lo mejor sale de lo peor, que lo superior sale de lo infieror, que la forma sale de la materia, que aquello que se va elevando del ser resulta apenas una consecuencia de las instancias inferiores que lo determinan. Entonces, claro está, el mineral explica al viviente vegetal; el viviente vegetal, explica al animal, y el animal explica al hombre, que aparece en la culminación y toda la historia del hombre, no es sino la historia de esas técnicas y de esos medios instrumentales que el hombre va creando a través de las ciencias exactas y experimentales de la técnica y de la industria que derivan de ella.

Esa es la historia que nos ha conducido a la idea de que la solución final, el sentido de la felicidad, la alcanzaría el hombre el día en que, gracias a esa prodigiosa ciencia y técnica, como ya está ocurriendo, produzca tal abundancia de bienes, como para colmar las necesidades de todos.

Según Nietzsche, “la humanidad se encamina a la sustitución del sentido de la personalidad humana por el trabajo colectivo elevado a la más alta producción y se encamina hacia una felicidad de potrero verde”. Supongamos que la humanidad colmara sus necesidades materiales, ¿eso significaría la solución de los problemas reales de la vida del hombre?

No decimos que no sea necesario un bienestar suficiente, pero de suyo no lo es todo. A veces, en medio de la necesidad extrema, los hombres han dado testimonios mayores y en otros casos han hecho renuncia voluntaria de todas esas cosas para llegar a ser sobre la tierra el testimonio de la existencia de Dios, porque la verdadera historia, como la verdadera psicología y la verdadera sociología, es una historia santa, es la historia de la salvación.

La historia que despreciamos o que ya no leemos ni nos acordamos, todo cuanto se relata en el Antiguo y Nuevo Testamento, todo lo que sigue como historia religiosa, historia de la Iglesia, he ahí la verdadera historia del hombre, y no comienza con una nebulosa, sino que tiene un principio, un centro y un fin: la presencia de Dios en la tierra.

¡Cristo es su centro! En sus tres años de vida pública, en su Pasión, Muerte y Resurrección se ha consumado toda la historia del hombre.

Después de Él, de estos hechos reales, no puede haber nada nuevo en la historia. Todo se consumó en Él y en la Santísima Virgen, y toda la historia que viene después de Él es la historia de la esperanza y del cumplimiento de las promesas que le ha dejado a los hombres, así como todo lo anterior a Él fue una preparación, una prefiguración de su venida.

La historia verdadera del hombre es la historia de la salvación, que se extiende entre la creación y la resurrección final de los cuerpos de los vivos y los muertos, y no lo que dice el“Manifiesto Comunista”. Veamos esa visión de la historia: “La historia de la sociedad, hasta nuestros días, es la historia de la lucha de clases; en las primeras épocas históricas encontramos por doquier una completa división de la sociedad en diversos estamentos, una variada jerarquización social. En la antigua Roma hallamos patricios, caballeros, plebeyos y esclavos. En la Edad Media, señores feudales, vasallos, maestros, compañeros y siervos. Nuestra época, la de la burguesía, se caracteriza por haber simplificado los antagonismos de clase: toda la sociedad se divide cada vez más en dos clases directamente contrapuestas y enfrentadas, la burguesía y el proletariado”.

Todo el esquema de la historia pasada es la explotación del hombre por el hombre; actualmente esa contradicción ha llegado hasta el extremo, y la síntesis final será una sociedad sin clases, ni Estado, ni propiedad privada, ni religión, porque ha sido un invento de la necesidad de los hombres, de su desesperación y angustia.

Mientras la tierra fue un valle de lágrimas, se buscó una contentación ilusoria, un paraíso más allá de la vida; el día que alcancemos la felicidad terrenal, ya no habrá necesidad de ideologías que mistifican el mundo, como la religión, y sobre todo la religión de Cristo.

En una sociedad de iguales, como quería Babeuf, en plena Revolución Francesa, sólo habrá un Estado administrador de cosas, como dice Engels en el “Antudüring”, y nada más.

Tras esta visión de la historia corre hoy la humanidad entera, y hasta las gentes de Cristo se han puesto a correr también detrás de esa promesa ilusoria, de esa cosa tan prometedora y tan radicalmente falsa.

Frente a esta historia está la historia vista como historia de la salvación, la de las grandes obras de Dios consumadas antes de la venida de Cristo, consumadas en Cristo, consumadas en la Iglesia después de Cristo. ¿Acaso las maravillas que Dios suscita en los santos, las obras santas, que tienen como protagonistas a esos instrumentos de Dios, no tienen un alcance infinitamente superior que cualquiera de los inventos, obras y técnicas que el hombre pueda producir?

Ser cristiano es, ante todo, creer en la historia santa, que es la real y verdadera, y creer que lo que Dios obra en el alma de los santos es de un orden infinitamente superior a las mayores obras de los hombres.

Los acontecimientos que se narran en el Antiguo Testamento son la preparación en la historia de la salvación, el cumplimiento pleno son los acontecimientos del Nuevo Testamento, la tercera etapa es la que se va cumpliendo en la Iglesia, la ciudad de Dios, que peregrina en medio de la ciudad de los hombres.

El misterio de Cristo llena el tiempo; todo el tiempo del hombre está ceñido por su presencia y su acción. En la resurrección de Cristo está el cumplimiento, ¿qué puede ocurrir de nuevo en la historia? ¿Qué puede ocurrir que no haya ocurrido ya en Él? ¿Qué cosa puede haber, de cualquier clase que fuere, que pueda considerarse una novedad?

Cuando consideramos la historia en la realidad, vemos que en la Resurrección de Cristo se han cumplido las dos grandes metas de la historia, la glorificación perfecta de Dios y la unión perfecta de lo Divino y lo humano en el hombre. Por esto, la meta no es el hombre total del que habla Marx, la humanidad recuperada de todas sus alienaciones, que está de acuerdo y en armonía consigo misma: la meta de la historia es el Cristo total.

El Cristo total, Él y nosotros, la vid y los sarmientos incrustados en Él, renovados y rehechos interiormente en la redención cumplida por Él, asumida en nosotros y luego proyectada en la ciudad de los hombres. Formar a Cristo en nosotros y formarlo en la ciudad; que la ciudad sea una imagen, aunque lejanamente parecida, del cielo de Dios.

Tal es la meta y camino del cristiano que camina, que transita con las virtudes sobrenaturales y naturales, a través de los dones del Espíritu Santo, y con ese programa viril que son las bienaventuranzas del Sermón de la Montaña.

Con el significado y el sentido de cada una de las virtudes naturales y sobrenaturales vemos que están íntimamente relacionadas con la verdad, o sea con el ser, con lo que es, porque de lo que se trata es de ser fiel a lo que es y al ser por excelencia en el nivel absoluto y trascendente, Dios.

¿Qué es, por ejemplo, la suprema de las virtudes, la virtud de la caridad? Es amar la verdad con el amor de Dios, es amar al otro en ese amor, que es amor de la verdad, porque no hay amor fuera de la verdad. ¿Quién puede amar lo que no conoce? Del conocimiento irradia el amor, y el conocimiento se hace más lúcido y pleno.

La caridad es amar a Dios en la verdad de Dios y amar al prójimo en la verdad de Dios, y no como se dice ahora, que se separa del precepto evangélico la parte de amar a Dios sobre todas las cosas y se deja exclusivamente el amor al prójimo, desgajándolo de su raíz, que es el amor y la caridad de Dios.

¿Qué es la esperanza sobrenatural? Es aquella virtud por la cual Dios urge en nosotros la expectación de esa unión definitiva con Dios en la Eternidad.

¿Qué es la Fe sobrenatural? Esa virtud por la cual conocemos la verdad de Dios en su intimidad, la Encarnación del Verbo, la Santísima Trinidad y la Resurrección y el sentido que representa para nosotros la Vida Eterna.

¿Qué es la virtud de la Prudencia? Es todavía relación con la verdad, es obrar en la verdad, según el ser, es obrar la realidad en todo.

¿Qué es la virtud de la Justicia? Vivir en la virtud con el prójimo.

¿Qué es la Fortaleza? Defender la verdad hasta la muerte.

¿Qué es la Templanza? El ordenamiento interior de las pasiones y de los apetitos a fin de que en el hombre queden removidos los obstáculos interiores, para la contemplación de la verdad.

Y luego vienen los dones del Espíritu Santo, que perfeccionan esas virtudes y permiten la acción en nosotros del espíritu de Dios, de la fuerza de Dios en nosotros.

Una vez en este camino, se nombran las bienaventuranzas, este programa de Dios a los hombres, por el cual Cristo llama a seguir su camino. “Bienaventurados los pobres de espíritu, porque a ellos les pertenece (así, en presente) el Reino de Dios”. ¿Quiénes son los pobres de espíritu? Son los que se han hecho pobres de su propio espíritu, de su propio juicio, de su propia voluntad, son los desprendidos de todos los bienes terrenales y de sí mismos. Desprendidos no quiere decir despreciadores, se trata de no ser esclavos de ninguna cosa terrenal, de juzgar las cosas no con nuestro juicio individual sino con el juicio de Dios.

Pobre de espíritu es ser humilde, que como decía Teresa, es el único que puede estar en la verdad, el desprendido de sí mismo, el que sabe escuchar, el que tiene memoria fiel y es dócil para acatar lo que son las cosas y llamarlas por su nombre propio.

“Bienaventurados los mansos, porque ellos poseerán la tierra”. ¿Quiénes son los mansos? Son los que no corren desesperados detrás de las cosas, codiciosos, lujuriosos, desaforados por tenerlas. Y no corren no porque no las sepan apreciar, sino porque saben que las cosas no son objeto de la codicia sino de la generosidad y disposición de los hombres. Entonces, a esos hombres, a esos mansos, les pertenecerán justamente las cosas de la tierra.

“Bienaventurados los que lloran, porque serán consolados”. Son los varones y mujeres de dolor. ¿Quién que ame en esta vida no es fuente de dolor, como lo fue Nuestro Señor Jesucristo? ¿Qué amor se puede vivir realmente si ese amor no significa, por lo mismo que se vive pendiente y en donación y en entrega total del ser amado? ¿Cómo no se va a sufrir de su sufrimiento, de su muerte, de todo lo que lo pueda afectar? Hasta Cristo lloró en la muerte de Lázaro, a quien iba a resucitar al momento.

“Bienaventurados los que padecen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados”. Esta sí es un hambre que hay que tener, hambre sin límites de justicia. Y esos serán saciados.

Y bienaventurados los misericordiosos, los que han tratado con misericordia, con caridad, con honor a los demás: a ellos los espera la misericordia de Dios.

Y bienaventurados los puros de corazón, los limpios, los despreciados, los que han sosegado y moderado sus pasiones, que son cosas buenas, siempre que estén ordenadas como Dios quiere. Ellos verán a Dios, los limpios; para ellos, la contemplación, el ocio contemplativo.

Y bienaventurados los pacíficos, no los pacifistas, los pacíficos, es decir, aquellos que son portadores de paz, porque la llevan en sí mismos y la irradian como Cristo. Por eso serán llamados hijos de Dios.

Y finalmente, bienaventurados los que sufren persecución por causa de la justicia, por causa de la verdad, por causa de Cristo. A ellos les pertenece, en presente, el Reino de Dios, ya están en el Reino.

Éste es el programa para el hombre, frente al programa de la felicidad de potrero verde. Éste es el programa de los varones y las mujeres de Cristo, éste es el sentido cristiano de la vida: es la transformación de la vida toda en el ser, en la verdad, de todo eso en Dios en el grado eminente, en el grado absoluto y trascendente.