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domingo, 22 de agosto de 2010

EL DESPOJO INGLÉS O HACIENDO CUENTAS

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Por Silvio H. Coppola

Carlos Enrique Roberts, era un argentino de origen inglés, que nació en Buenos Aires en 1872 y falleció en 1942, dejando como legado a la república, un valiosísimo material relativo a las invasiones ingleses, que había logrado reunir a lo largo de su vida. Pero su mayor contribución al país, fue su libro, el más completo en la materia, “Las invasiones inglesas del Río de la Plata (1806-1807) y la influencia inglesa en la independencia y organización de las provincias del Río de la Plata”.

Tomando la obra publicada por Emecé Editores SA, Buenos Aires, 2000, nos enteramos leyendo la página 257, que el tesoro tomado en Buenos Aires cuando la primera invasión y llegado a Inglaterra el 17 de septiembre de 1806, cuando fue desembarcado en Portsmouth, “...se cargó en ocho carros, llevando cada uno cinco toneladas de pesos plata, y arrastrado por seis caballos”, yendo enseguida para Londres para su resguardo y reparto, llegando a la capital el día 20. Allí fue dispuesto de acuerdo a los intereses del gobierno y de conformidad a la participación que a cada uno de los filibusteros actuantes le correspondía.

Tenemos así que eran ocho carros, con cinco toneladas de pesos plata cada uno, lo que nos da un total de 40.000 toneladas.

Actualmente la onza de plata de 28,3495 gramos, vale 17,94 U$S.

Un kilo contiene 35,27 onzas.

O sea que un kilo de plata vale 632,74 U$S (17,94 x 35,27).

40.000 kilos de plata valdrán en consecuencia 40.000 x 632,74 o sea la cantidad de U$S 25.309.600.

Si a esa cantidad, de la que fuéramos despojados en 1806, le sumamos hasta la actualidad un modesto interés del 5% (recordemos que el empréstito Baring de 1824 llevaba un interés del 6%), por 204 años, sin ningún tipo de capitalización (anatocismo), llegamos a un módico 1020 %.

Así que tendríamos U$S 25.309.600 x 1020 = U$S 25.815.792.000.

Suma esta debida por el Reino Unido a la República Argentina, sin agregar ningún otro concepto que los mencionados, ni incluir reparaciones de ningún tipo.

Repito: veinticinco mil ochocientos quince millones setecientos noventa y dos mil dólares estadounidenses

Para que se sepa.

LA PLATA, agosto 13 de 2010.

"ME ACOMPAÑA EL SILENCIO CÓMPLICE DE LOS COBARDES" ¿QUÉ ESTAMOS ESPERANDO?

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Por el Brig. (r) Alberto Simari

Cuando me comunicaron mi retiro, ni me inmuté, no por ausencia de dolor sino por comprender que había cumplido mi ciclo .

¿Por que tendría que tener esperanza conociendo el sentimiento de venganza que a diario expresaban los políticos hacia las FF.AA ?

¿Por que creer, respirar, si me ahoga la injusticia?

Hoy no es que piense diferente, me duelen las mismas cosas, solo que tengo un poco de luz en la conciencia y se que no puedo cambiarlas.

Me acompaña el silencio cómplice de los cobardes...

La trascendencia de malestar en las FF.AA, sin necesidad de inmolarse sino simplemente siendo vocero del sentimiento de sus integrantes, obliga a difundirlo y esto debería ser un motivo de preocupación para quienes tienen que atender sus necesidades. La pasiva aceptación de medidas que atentan contra la responsabilidad de  la Defensa Nacional por parte del sector militar, convencidos que este quehacer es exclusivo de quienes gobiernan, desmerece el cumplimiento de su misión y compromete la defensa del país. !Todos somos responsables y mas aun los que  han sido armados para la defensa.!

La intensa acción psicológica utilizada para desprestigiar a los militares sería ratificada si en la defensa de nuestra soberanía las FF.AA fracasaran en el cumplimiento de su misión, ¿a quien le echarían la culpa...? son responsables y deben estar preparadas para disuadir y si es necesario combatir con posibilidades de triunfar.

El presidente Carlos Pellegrini, entre otras cosas decía: " El militar tiene otros  deberes y otros derechos que los del ciudadano" " Está armado, tiene el privilegio de estar armado en medio de los desarmados"  " ... para vestir ese uniforme lleno de dorados y galones, que sería un ridículo oropel sino fuera el símbolo de glorias, de abnegación y de sacrificios, que obligan como un sacerdocio a quien lo lleva" "... A el le confiamos nuestra bandera, a el le damos las llaves de nuestras fortalezas, de nuestros arsenales."...para saber si tienen la talla moral necesaria para ceñir la espada que es el legado mas glorioso de aquellos héroes que  nos dieron patria..."

La situación podría privarnos de alcanzar totalmente el fin ,pero eso no impide que tendamos o nos acerquemos a el. Las FF.AA son responsables de la Defensa Nacional y desde la revolución de mayo han dado testimonio de su presencia, no se pueden conformar con su ineptitud y reaccionar cuando sea demasiado tarde, no es necesario ser un estratega para darse cuenta que nos estan destruyendo, si hasta la comparación en la sociedad del sueldo ,que es una valoración del servicio prestado, quita una motivación que da seguridad para mantener una familia dignamente y para elegir tan desvalorizada profesión.

La globalización ha hecho impensable que se considere a la Argentina o cualquier otro país aislado del resto del mundo. Seria absurdo. Un elemento de comparación debe necesariamente estar presente. La mayoría de los países no hacen con sus Fuerzas Armadas lo que sucede en la Argentina...militares encarcelados o siendo juzgados por haber cumplido ordenes, escasa o nula capacidad militar para defender la Nación...condenas basadas en falsos testimonios y usados como venganza.

Los que nos representan e integran los poderes del Estado deben comprender que las heridas abiertas solo pueden cicatrizar si evitamos las parcialidades.

EL PECADO DE NO TENER PASADO.

a Presos Politicos

Por Tcnl. José Javier de la Cuesta Ávila

(Prom LMGSM 1 y CMN 73)

       La irrealidad de una realidad que asoma en la sociedad argentina llena de asombro y causa también congoja. En los últimos tiempos, ciertos personajes que tienen la posibilidad de acceder a los medios de comunicación masiva, se han dedicado empeñosamente a aportar datos "inéditos" con el "altruista" fin de mostrar lo que ellos califican como la "verdad histórica".

     En general, estos mensajeros del ayer, tratan de mostrar los personajes y los hechos en el escenario actual y calificar su desarrollo conforme a como se los objetiviza en el presente. Lógicamente, al cambiarse el escenario, el pasado adquiere una forma caleidoscópica diferente y se deforma, conforme la relación de tiempos y circunstancias que se elija. El problema es, no el aporte de nueva información, sino que intentan de una manera poco clara, cambiar o modificar lo ya pasado, dándole una valorización diferente.

   Este proceso, que podemos calificar de maligno, se dirige a los jóvenes y confunde a los mayores, motivando dudas y llevando a una valorización modificada. En este juego de irrealidad, olvidan las circunstancias, capacidades y posibilidades y las construyen a su manera. En verdad, tanto el personaje como el hecho ya esta instalado en el desarrollo y es materialmente imposible modificarlo.

   En este afán del revisionismo, se cometen errores de apreciación y se desvaloriza las capacidades, de aquellos que actuaron, lo que, en cierta manera, es una forma de ofensa hacia ellos ya que no tienen la posibilidad de justificarlo o exponer sus razones para actuar. Lo mas notable se produce cuando se quiere cambiar la denominación de calles y espacios públicos, claro esta para asignarles uno diferente, de acuerdo a la mentalidad o la ideología de los proponentes.

  En los países de larga historia se observa la perpetuidad del reconocimiento al pasado ya que el mismo es la razón lógica de la existencia del presente y, sin dudas, será el basamento racional para el futuro. Nuestra Patria, que como nación tiene una vida breve, como comunidad, ella se enristra con la de muchos otros países que fueron quienes nos dotaron de la cultura y la población.

   Es necesario que aquellos argentinos que tenemos idea de nuestro origen y pasado, no nos dejemos dominar por aquellos que olvidan que lo que son se lo deben al ayer y, con su mentalidad alienada, quieren reconstruir lo ya construido, claro esta conforme a sus conveniencias.

MENÚ INVERNAL EN EL CÍRCULO MILITAR

Menú invernal, viernes y sábados por la noche en el Círculo Militar. Menú:

- Empanadas de carne cortada a cuchillo.

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Precio final por persona: $ 38-

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LA POLÍTICA

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Por Ricardo Díaz

“Un mal que he visto debajo del sol es un desacierto que emana del soberano. Es puesto el inepto en muchos puestos elevados y los aptos se sientan abajo”. (Eclesiastés 10, 5-6)

¿Qué es la política? Es la ciencia arquitectónica y gobierno al servicio del Bien Común. Es lo primero en el orden natural. Es la actividad más noble en la cual puede aspirar un hombre. Es el arte de lo posible, es decir, es la obra bien hecha.

Pero, además de ciencia y arte es, principalmente, por tener como fin al bien común, una actividad moral. Prueba de ello es que cuando se deja de lado la moral deviene en una simple actividad para el bien propio y para alcanzar el poder por el poder mismo, y si ya se lo tiene, para conservarlo el mayor tiempo posible, sin reparar en los medios para lograrlo, tal como le aconsejó Maquiavelo al príncipe en el siglo XVI, dando así origen a la degradación de la política que continúa hasta nuestros días.

Luego, en el siglo XVII, John Locke, en Inglaterra, difunde el criterio de acuerdo al cual la política es rebajada al rango de instrumento del comercio. Y en 1789, en Francia, se profundiza la degradación de la política, a través de la Revolución que pone a la libertad al frente y por sobre el bien común. Luego resultó que dicha “libertad” consistía en la libertad de guillotinar a todo aquél que pensara distinto.

Contemporáneamente asistimos a una nueva y mayor y más sofisticada degradación de la política: la tecnocracia. Ajena totalmente a la moral del orden social en nombre del progreso y la democracia, robotizando todo y programando la vida de cada individuo dentro de una planificación universal, dentro de una aldea global.

Y así hemos arribado, a través de varios siglos, a todo lo contrario de los conceptos vertidos al principio de esta nota respecto de qué es la política. Por eso, para muchas personas, actualmente, política es sinónimo de corrupción; de promesas preelectorales incumplidas; en idioma argentino: de chanterío. Pero, sería muy saludable que no nos quedemos en la queja sufriendo el dolor que nos causa todo esto, y busquemos la forma de restaurar la política en todos sus valores y principios.

Y uno de esos valores, o principios ó virtudes, es el patriotismo. Otra palabra igualmente manoseada, mal entendida por muchos. El amor a la patria, con todos sus bienes materiales y espirituales, es lo fundamental de la política, necesaria a todo miembro de la sociedad y, sobre todo, si se quiere llegar a ser un buen gobernante. Patriotismo, entrega al bien superior, y espíritu de servicio, son las bases esenciales para la buena política.

Otro valor, actualmente olvidado, es la prudencia política, antiguamente llamada sabiduría, que no es lo que observamos hoy en los políticos, a los cuales sólo se les puede reconocer una cierta “habilidad”. Habilidad para las intrigas, los contubernios; los negociados; las coimas; etc., sino la sabiduría que, en el orden práctico, dirige a una sociedad, de manera efectiva y de acuerdo a sus necesidades reales. Hoy día tenemos gobiernos que imprudentemente satisfacen “necesidades” que, en realidad, son lujos, como el restaurar un teatro aristocrático mientras en antiguos colegios estatales se caen los techos, ó muchos hospitales están mal equipados; ó no invertir en la infraestructura de la ciudad en que, tras una mañana de lluvia se convierte en una nueva Venecia. Entonces, como vemos, es fundamental la prudencia política para saber poner prioridades tendientes siempre al Bien Común.

Otro valor o principio de la política bastante olvidado también, es el orden. El orden es lo mejor que tienen las cosas. Si hay orden en el universo, para su mejor gobierno, también debe haber orden en el universo político. Donde hay desorden hay confusión; donde hay confusión no hay tranquilidad; y donde no hay tranquilidad no hay paz.

Desde sus primera páginas, la Biblia nos muestra que en el principio de la creación, Dios pone orden en todas las cosas, y separa la luz de las tinieblas; la tierra del agua; y así sucesivamente y prudentemente y en orden, cada cosa en su tiempo respectivo. Cuando todo estuvo en orden descansó. Por el contrario, si todo hubiese estado desordenado el Creador no hubiera estado tranquilo, no hubiera tenido paz. Entonces no pretendamos tenerla nosotros, cuando todo a nuestro alrededor es un caos total e infernal, en que todo se subvierte, incluido lo natural, y llegamos al fondo del abismo, por ejemplo, con los casamientos de hombres con hombres y mujeres con mujeres. Entonces ¿qué paz, qué tranquilidad puede haber en semejante desorden? : ninguna.

Y ¿por qué actualmente se han perdido todos estos valores ó principios mencionados?. Hemos dicho anteriormente, que desde Maquiavelo al día de hoy, la política se fue degradando continuamente, poniendo como verdades principales aquellas cuestiones que no lo son, entonces, lógicamente, devino un desorden en todos los aspectos de la vida que terminan abrumando al hombre y llevándolo al borde del abismo. Por lo tanto, el no tener en cuenta estos principios es no haber entendido en absoluto que es la política. Señores políticos: lean de nuevo, si es que alguna vez lo leyeron, el Génesis, y en ese primer libro de la Biblia aprenderán que es la prudencia y el orden, es decir, aprenderán qué es la política.

BARENBOIM, NO SÉ SI TOCA BIEN, PERO SABE LO QUE DICE

a Alberto Buela

Por Alberto Buela

No es la nuestra una vocación artística y menos aún musical, pero por un tema de politesse, como dicen los franceses, siempre leemos lo que sucede en dicho espacio.

El mundo musical y sobre todo el de la música clásica nos está vedado. Nos resulta incomprensible, aburrido y hasta chocante.

Es sabido que el gusto se educa. Así aparecen los gourmets o gustadores de comida, los somelliers o catadores de bebidas, los críticos de arte plásticas, etc. Y el gusto musical mucho más fugaz y sutil que el resto supone, esto ya lo hizo notar Platón, una educación mucho más esmerada y constante.

Hace muchos años leí declaraciones perdidas por ahí del director Herbert von Karajan que la música clásica estaba invadida por la estética judía, que definitivamente la ha desnaturalizado. El hecho bruto, o mejor brutal, es que la inmensa cantidad de directores, ejecutores y compositores de origen judío es apabullante en el campo de la música clásica. De esto se queja, aunque en otro sentido, el israelí Metha cuando afirma que la inmigración rusa a Israel en los años 70 se hizo a través de los “judíos rusos con un violín debajo del brazo”.

Recientemente la preguntaron a Mehta, director de la orquesta de Jerusalén, “¿cómo explica la historia entre los judíos y la música clásica?. Proviene de Europa. Los judíos siempre han apoyado la cultura desde que se abrieron los guettos de Amsterdan, Francfort y otros; se convirtieron en hombres de negocios y quisieron formar parte de la visión cultural, lo que es parte de la sociedad. Quieren mezclarse, quieren asimilarse. De repente se encuentran judíos en Alemania en el siglo pasado que ponen a sus hijos nombres mitológicos. Sigmund y Sigfried se convierten en nombres judíos. Y esto nunca había pasado antes… Me arrepiento de haber intentado tocar Wagner en Israel porque la música transporta a los judíos a los años de terror que sufrieron y además el director se identifica con el compositor que está interpretando”. (La Vanguardia de Barcelona, 16/8/98).

En estos días está de nuevo en Buenos Aires Daniel Barenboim, director de la orquesta Divan, el nombre no podía ser más emblemático para un argentino de origen judío (no olvidemos que somos la capital mundial de psicoanálisis) quien vino a ofrecer una serie de conciertos populares. Una contradictio in terminis. Los conciertos y más aún los de música clásica nunca son populares, para ello está la música popular.

Como dijimos, nosotros no estamos en condiciones de juzgar a Barenboim como músico pero sí sus declaraciones y éstas han sido estupendas, pues han mostrado el carácter argentino de este director.

Él ha hecho un esfuerzo extraordinario al conformar una orquesta como la Divan compuesta por músicos judíos y palestinos para mostrar que la música no tiene fronteras y que puede ser ejecutada por todos. Esto le ha valido críticas furibundas de las autoridades israelíes pero “nuestro paisano” continua, irreductible al desaliento.

En sus declaraciones contó que había nacido en Buenos Aires donde vivió hasta los 12 años para luego trasladarse con sus padres a Israel. Fue de las primeras camadas en irse para allá, muy pocos años después de la fundación del Estado judío en 1948. Pero que nunca olvidó su origen argentino. Y que su próximo concierto en la avenida 9 de julio lo emociona muchísimo pues está muy cerca de la calle Arenales, lugar donde nació y vivió sus años de infancia.

Sostuvo que“ la Argentina es un ejemplo para el mundo y que debemos sentirnos orgullosos pues es el país que ha demostrado que pueden convivir en paz muchas identidades. Que nosotros no somos un multiculturalismo de etnias aisladas unas de otras, sino que somos un interculturalismo, donde muchas identidades viven en nosotros mismos. Que Europa y otros Estados tendrían que aprender de nosotros, y que muchas veces cuando se nos critica (algunas con razón), deberían valorar y no olvidar el aporte argentino al mundo: La convivencia de muchas identidades dentro de un proyecto de nación”.

Barenboin con esta sola declaración está mostrando que el es hijo, como todos nosotros, de esa brillante idea que tenían nuestros viejos maestros de la escuela primaria cuando definían a la Argentina como “un crisol de razas”. Crisol porque se funden en él elementos distintos para conformar un nuevo: ni tan europeo ni tan indio. Esto que somos.

Con este breve pensamiento Barenboim desarmó de un plumazo la idea ruin del multiculturalismo importada a nuestras tierras por los antropólogos anglonorteamericanos, según la cual las minorías valen por el solo hecho de ser minorías y no por el nivel de los valores que encarnan. Y así proponen para nuestros países de América del Sur que los mapuches se aíslen y se independicen, que los guaraníes lo mismo, que los descendientes de italianos, alemanes, españoles, judíos, árabes, franceses o polacos obren de idéntica manera. En una palabra, el multiculturalismo viene, políticamente, a desarmar la idea de Estado-nación que tanto nos costó elaborar. El caso más grave actualmente es el de Bolivia con sus 36 naciones aborígenes en donde se ha cometido el desatino de no incluir al mundo criollo o cholo que es la inmensa mayoría de la población.

Barenboim en pocas palabras viene a decir que somos una intercultura o cultura de síntesis en donde conviven en paz las distintas identidades de origen. Y este es el ejemplo argentino al mundo. Salute.

MISA DE SAN PÍO V EN LA PLATA, TODOS LOS DOMINGOS EN LA PARROQUIA NTRA SRA DE LA MEDALLA MILAGROSA

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La Santa Misa celebrada según la forma extraordinaria del rito latino es celebrada en La Plata todos los domingos.

La Parroquia invita a participar de la celebración de la Santa Misa según la forma extraordinaria del rito latino todos los días domingo a las 12 hs. en la Parroquia de La Medalla Milagrosa (calle 75 e/ 6 y 7), de Ciudad de La Plata.

Quienes no conocen esta forma de celebrar la Misa la podrán vivir concurriendo a la Parroquia, y quienes asistían antes de la reforma litúrgica podrán recordar cómo era la celebración.

EXCELENTE REFLEXIÓN DE MONS HESAYNE SOBRE LA AUTORIDAD

a mujer familia

Por Mons. Miguel Esteban Hesayne

Homilía de monseñor Miguel Esteban Hesayne, obispo emérito de Viedma, para el 12º domingo durante el año (20 de junio de 2010)

El Dr. Mario A. Rosen es médico, investigador, científico, educador, escritor. Nos ha acercado esta reflexión que transcribo. Pienso que con motivo del Día del Padre puede servir para pensar cómo reconstruir el tejido de la vida social argentina comenzando por reconstruir la célula de la Sociedad Humana: La Familia. Los dejo con la lectura de la reflexión siguiente que, puede servir de base, para abrir un diálogo homilético virtual…

“ En mi casa me enseñaron bien.

Cuando yo era un niño, en mi casa me enseñaron a honrar dos reglas sagradas:

Regla N° 1: En esta casa las reglas no se discuten.

Regla N° 2: En esta casa se debe respetar a papá y mamá.

Y esta regla se cumplía en ese estricto orden. Una exigencia de mamá, que nadie discutía... Ni siquiera papá. Astuta la vieja, porque así nos mantenía a raya con la simple amenaza: Ya van a ver cuando llegue papá. Porque las mamás estaban en su casa. Porque todos los papás salían a trabajar... Porque había trabajo para todos los papás, y todos los papás volvían a su casa.

No había que pagar rescate o ir a retirarlos a la morgue. El respeto por la autoridad de papá (desde luego, otorgada y sostenida graciosamente por mi mamá) era razón suficiente para cumplir las reglas.

Usted probablemente dirá que ya desde chiquito yo era un sometido, un cobarde conformista o, si prefiere, un pequeño fascista, pero acépteme esto: era muy aliviado saber que uno tenía reglas que respetar. Las reglas me contenían, me ordenaban y me protegían.

Me contenían al darme un horizonte para que mi mirada no se perdiera en la nada, me protegían porque podía apoyarme en ellas dado que eran sólidas... Y me ordenaban porque es bueno saber a qué atenerse. De lo contrario, uno tiene la sensación de abismo, abandono y ausencia.

Las reglas a cumplir eran fáciles, claras, memorables y tan reales y consistentes como eran lavarse las manos antes de sentarse a la mesa o escuchar cuando los mayores hablan.

Había otro detalle, las mismas personas que me imponían las reglas eran las mismas que las cumplían a rajatabla y se encargaban de que todos los de la casa las cumplieran. No había diferencias.

Éramos todos iguales ante la Sagrada Ley Casera.

Sin embargo, y no lo dude, muchas veces desafié las reglas mediante el sano y excitante proceso de la travesura que me permitía acercarme al borde del universo familiar y conocer exactamente los límites. Siempre era descubierto, denunciado y castigado apropiadamente...

La travesura y el castigo pertenecían a un mismo sabio proceso que me permitía mantener intacta mi salud mental. No había culpables sin castigo y no había castigo sin culpables. No me diga, uno así vive en un mundo predecible...

El castigo era una salida terapéutica y elegante para todos, pues alejaba el rencor y trasquilaba a los privilegios. Por lo tanto las travesuras no eran acumulativas. Tampoco existía el dos por uno. A tal travesura tal castigo. Nunca me amenazaron con algo que no estuvieran dispuestos y preparados a cumplir.

Así fue en mi casa. Y así se suponía que era más allá de la esquina de mi casa. Pero no. Me enseñaron bien, pero estaba todo mal. Lenta y dolorosamente comprobé que más allá de la esquina de mi casa había travesuras sin castigo, y una enorme cantidad de reglas que no se cumplían, porque el que las cumple es simplemente un estúpido (o un boludo, si me lo permite decir).

El mundo al cual me arrojaron sin anestesia estaba patas para arriba.

Conocí algo que, desde mi ingenuidad adulta (sí, aún sigo siendo un ingenuo), nunca pude digerir, pero siempre me lo tengo que comer: "la impunidad". ¿Quiere saber una cosa? En mi casa no había impunidad.

En mi casa había justicia, justicia simple, clara, e inmediata. Pero también había piedad.

Le explicaré: Justicia, porque el que las hace las paga. Piedad, porque uno cumplía la condena estipulada y era dispensado, y su dignidad quedaba intacta y en pie. Al rincón, por tanto tiempo, y listo... Y ni un minuto más, y ni un minuto menos. Por otra parte, uno tenía la convicción de que sería atrapado tarde o temprano, así que había que pensar muy bien antes de sacar los pies del plato.

Las reglas eran claras. Los castigos eran claros. Así fue en mi casa.

Y así creí que sería en la vida. Pero me equivoqué. Hoy debo reconocer que en mi casa de la infancia había algo que hacía la diferencia, y hacía que todo funcionara. En mi casa había una Tercera Regla no escrita y, como todas las reglas no escritas, tenía la fuerza de un precepto sagrado. Esta fue la regla de oro que presidía el comportamiento de mi casa:

Regla N° 3: No sea insolente. Si rompió la regla, acéptelo, hágase responsable, y haga lo que necesita ser hecho para poner las cosas en su lugar.

Ésta es la regla que fue demolida en la sociedad en la que vivo...

Eso es lo que nos arruinó. LA INSOLENCIA.

Usted puede romper una regla -es su riesgo- pero si alguien le llama la atención o es atrapado, no sea arrogante e insolente, tenga el coraje de aceptarlo y hacerse responsable. Pisar el césped, cruzar por la mitad de la cuadra, pasar semáforos en rojo, tirar papeles al piso, tratar de pisar a los peatones, todas son travesuras que se pueden enmendar... a no ser que uno viva en una sociedad plagada de insolentes.

La insolencia de romper la regla, sentirse un vivo, e insultar, ultrajar y denigrar al que responsablemente intenta advertirle o hacerla respetar. Así no hay remedio.

El mal de los Argentinos es la insolencia. La insolencia está compuesta de petulancia, descaro y desvergüenza...

La insolencia hace un culto de cuatro principios:

- Pretender saberlo todo

- Tener razón hasta morir

- No escuchar

- Tú me importas, sólo si me sirves.

La insolencia en mi país admite que la gente se muera de hambre y que los niños no tengan salud ni educación.

La insolencia en mi país logra que los que no pueden trabajar cobren un subsidio proveniente de los impuestos que pagan los que sí pueden trabajar (muy justo), pero los que no pueden trabajar, al mismo tiempo cierran los caminos y no dejan trabajar a los que sí pueden trabajar para aportar con sus impuestos a aquéllos que, insolentemente, les impiden trabajar. Léalo otra vez, porque parece mentira.

Así nos vamos a quedar sin trabajo todos.

Porque a la insolencia no le importa, es pequeña, ignorante y arrogante.

Bueno, y así están las cosas. Ah, me olvidaba, ¿Las reglas sagradas de mi casa serían las mismas que en la suya? Qué interesante. ¿Usted sabe que demasiada gente me ha dicho que ésas eran también las reglas en sus casas?

Tanta gente me lo confirmó que llegué a la conclusión que somos una inmensa mayoría. Y entonces me pregunto, si somos tantos, ¿por qué nos acostumbramos tan fácilmente a los atropellos de los insolentes?

Yo se lo voy a contestar.

PORQUE ES MÁS CÓMODO, y uno se acostumbra a cualquier cosa, para no tener que hacerse responsable. Porque hacerse responsable es tomar un compromiso y comprometerse es aceptar el riesgo de ser rechazado, o criticado. Además, aunque somos una inmensa mayoría, no sirve para nada, ellos son pocos pero muy bien organizados. Sin embargo, yo quiero saber cuántos somos los que estamos dispuestos a respetar estas reglas.

Le propongo que hagamos algo para identificarnos entre nosotros.

No tire papeles en la calle. Si ve un papel tirado, levántelo y tírelo en un tacho de basura. Si no hay un tacho de basura, llévelo con usted hasta que lo encuentre. Si ve a alguien tirando un papel en la calle, simplemente levántelo usted y cumpla con la regla 1. No va a pasar mucho tiempo en que seamos varios para levantar un mismo papel.

Si es peatón, cruce por donde corresponde y respete los semáforos, aunque no pase ningún vehículo, quédese parado y respete la regla.

Si es un automovilista, respete los semáforos y respete los derechos del peatón. Si saca a pasear a su perro, levante los desperdicios.

Todo esto parece muy tonto, pero no lo crea, es el único modo de comenzar a desprendernos de nuestra proverbial INSOLENCIA.

Yo creo que la insolencia colectiva tiene un solo antídoto, la responsabilidad individual. Creo que la grandeza de una nación comienza por aprender a mantenerla limpia y ordenada.

Si todos somos capaces de hacer esto, seremos capaces de hacer cualquier cosa.

Porque hay que aprender a hacerlo todos los días.. Ése es el desafío.

Los insolentes tienen éxito porque son insolentes todos los días, todo el tiempo. Nuestro país está condenado: O aprende a cargar con la disciplina o cargará siempre con el arrepentimiento.”

En el día del “Padre” en el que la mentalidad consumista, mercantil y superficial viene ofreciendo “regalos” como si “papá” fuera un “muñeco” para adornar, oremos pidiendo que nuestros “papás” reciban lo mejor de hijos e hijas: un cariño colmado de respeto incondicional que les favorezca cumplir con su autoridad que anime y guié hacia un auténtico amor familiar. Que se logra cuando los “papás y mamás” educan con severa ternura que se transforma por osmosis en vigor espiritual de sus hijas e hijos

Un augurio orante para que los “papás” de la Argentina, de hoy, asuman su misión de “padres” para felicidad personal y de su propia familia.

Queda abierto el diálogo virtual sobre este tema y otros relacionados con la re-construcción de nuestra sociedad argentina. El espacio de la homilía semanal, una vez al mes, estará destinado a este fin.

* Obispo emérito de Viedma
(mehm@speedy.com.ar)

Fuente: Aica