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viernes, 29 de octubre de 2010

ASUME LA NUEVA COMISIÓN DIRECTIVA PROVINCIAL DE UPCN

a UPCN

El próximo lunes 1 de noviembre a las 11hs. se realizará en el cine del Edifico Bicentenario de UPCN, Av. 13 entre 56 y 57, el acto de asunción de autoridades de la nueva Comisión Directiva provincial.

Luego de las elecciones internas celebradas el pasado 27 de mayo en todo el territorio provincial, la Comisión Directiva electa entrará en funciones.

La nueva Comisión Directiva y tendrá la responsabilidad de definir los destinos de esta entidad gremial en el período 2010 - 2014. 

CONDOLENCIAS DE LA MASONERÍA POR LA MUERTE DE NÉSTOR KIRCHNER

kirchner-todopoderoso

La Masonería de Argentina expresó sus condolencias por la muerte de Néstor Kirchner mediante una publicación necrológica en el Diario La Nación el día 29 de octubre de 2010.

Se trata de la Gran Logia de Libres y Aceptados Masones de la República Argentina, quien expresa sus consideraciones sobre el difunto diputado, calificando el deceso como “una pérdida importante para la democracia, el debate de las ideas y los proyectos de la República”.

El texto es el siguiente:

“KIRCHNER, Néstor Carlos, Dr. , q.e.p.d., falleció el 27-10-2010. - La Gran Logia de Libres y Aceptados Masones de la República Argentina expresa su profundo dolor por el fallecimiento del ex presidente de la Nación, Néstor Carlos Kirchner. Su muerte es una pérdida importante para la democracia, el debate de las ideas y los proyectos de la República. Acompaña en el dolor a nuestra presidenta de la Nación, Dra. Cristina Fernández de Kirchner, y familia.”

EL BLOG DE DIARIO PREGÓN DE LA PLATA SUPERÓ LOS 200.000 VISITAS DESDE EL 1 DE JUNIO A LA FECHA

Visitas a Diario Pregon de La Plata

El Blog de Diario Pregón de La Plata continúa creciendo sostenidamente en el número de visitantes. En lo que va del mes, hasta el 29 de octubre hemos alcanzado 80.146 páginas vistas del Diario. En la jornada contabilizada por Blogger como correspondiente al 29 de octubre, se alcanzaron 10.927 visitas.

Dado que el sistema de conteo de visitas anterior quedó anulado debido a reformas que Blogger realizó modificando la configuración de las páginas, habíamos quedado imposibilitados de contar a nuestros visitantes. Sin embargo, al mismo tiempo Blogger incorporó el conteo de estadísticas para saber la cantidad de visitantes y su perfil.

Entre el 1 de junio y el 29 de octubre de 2010, hemos recibido un total hasta el momento de 206.099 visitantes, una cifra que muestra el nivel de crecimiento del Blog de Diario Pregón de La Plata.

La noticia más leída fue “Florencia Kirchner habría usado el Tango 10 en ida y vuelta a Río Gallegos como única pasajera”, contabilizando 30.332 visitas. La mayoría de las visitas provienen de google.com.ar, de google.com.mx, google.com y google.com.co. A su vez, las palabras clave de búsqueda más utilizadas son “Florencia Kirchner” (1.487 veces) y “Cristina Kirchner” viene en segundo lugar.

En cuanto al público lector, hay 112.777 visitantes al momento de Argentina, seguidos por 21.674 de México, 11.008 de Colombia, Perú con 9.666, Chile con 8.390, España con 7.805, Estados Unidos que contabiliza 5.230 visitas, Venezuela con 3.421, Ecuador con 1.249 y Brasil con 729.

El navegador más utilizado por los visitantes es Internet Explorer (el 61% por 127.010 usuarios), seguido de Firefox (23% por 48.197 visitantes), el Chrome (usado por 24.393 visitantes que representan el 11%). Otros navegadores utilizados son Safari, Opera, Java, Jakarta Commons-HttpClient, FirePHP, OneRiot y Mobile.

En cuanto a los sistemas operativos más utilizados por los usuarios son "Windows (199.182 visitantes que representan el 96%), seguido por Macintosh (el 1% compuesto por 3.659 usuarios), siendo los otros sistemas que no alcanzan al 1% los de Otro de Unix, BlackBerry, IPhone, IPad, IPod, Linux, PlayStation Portable y Nokia.

EMPALAGOSA HIPOCRESÍA

Kirchner pirata

Por Nicolás Kasanzew

Escribo tratando de desembarazarme de la empalagosa hipocresía que chorrea de la radio, del televisor y de los diarios, como una melaza espesa y adulterada.

Siempre creí que la muerte no convierte a un miserable en buena persona sino en un miserable muerto.

Néstor Kirchner fue, según mi exclusiva e intransferible opinión, una persona malvada, vengativa y mezquina. Un tipo básicamente destructivo y profundamente egoísta.

Dos de cada tres habitantes de este país tenía de él una imagen negativa, con niveles de desaprobación ciertamente dispares. De estos dos tercios, alguna porción probablemente importante debe compartir mi opinión sobre su persona.

Por supuesto, la muerte conmueve, hasta la del enemigo. Las personas de bien cubren con un tapiz de piedad los costados oscuros de los que mueren y prudentemente callan sus opiniones si estas no favorecen al muerto.

También es cierto que desde ciertas posiciones institucionales o representativas resulta sensato hacer comentarios de ocasión y presentar cristianas condolencias a los deudos.

Les hablaba de mi empalagamiento, porque desde ayer escucho hablar de un “apasionado luchador”, de un “político de raza”, de un “defensor vehemente de sus ideas” y varias otras calificaciones de tinte épico. Y estas calificaciones no provienen de sus partidarios (que por otra parte se turnan para llorar en la radio) sino de gente que hasta ayer luchaba para no ser destruida por las perversas andanadas del furor exterminador de Néstor Kirchner.

Todavía faltan dos días para su entierro y creo que esto recién empieza.

Escuchar a tipos como Scioli o Alberto Fernández (que han sido ninguneados, maltratados, desautorizados, erosionados, boicoteados, extorsionados y manipulados por el “apasionado luchador”), hacer pucheritos en la radio hablando del amigo que se les fue, me remite al trágico síndrome de la mujer golpeada. A ellos trato de comprenderlos desde la patológica necesidad que tienen los políticos, en especial los peronistas, de subirse al tren que más les convenga.

Ni que hablar de los muñequitos de torta que integran el gabinete y que compiten entre sí para ver cuál de ellos hace la declaración de dolor más desgarradora, mientras esconden la calculadora con la que tratan de deducir cómo quedarán parados en el nuevo escenario.

Sin embargo, la cobertura periodística parece reflejar la muerte de Juan Pablo II, en todos los medios, aún en aquellos que tuvieron que pelearla para no ser devastados por la furia vengativa del “político de raza” y sus Chirolitas. No me animé a sintonizar Canal 7 por temor al shock melífluo.

Los invito a hacer un breve ejercicio de inferencia e imaginar qué hubiera ocurrido si el muerto hubiera sido otro.

Por ejemplo Cobos:
· El Calafate estaría de fiesta, con banderines en la calle.
· Aníbal Fernández declararía que “el vicepresidente arde en el séptimo círculo del infierno, reservado a los traidores”.

· Página12 titularía: “Un traidor menos”
· Le negarían todos los aviones de la flota presidencial para el transporte del féretro a Mendoza

Por ejemplo Menem:
· Néstor concurriría al funeral sólo para hacer los cuernitos y tocarse los testículos para evitar la mufa, ante las risotadas de dos o tres “espontáneos”
· Página12 titularía “Murió el culpable de la miseria de los 90”
· En “6, 7, 8” harían un programa especial describiendo cómo Néstor y Cristina combatieron el neoliberalismo y fueron feroces opositores al difunto durante toda la década infame.

Y esto podría seguir. Sin embargo, quiero resistirme a tratar a los miserables con su misma miseria, porque me educaron de otra manera. Por eso escarbo en las profundidades de mi espíritu tratando de hallar algo de compasión.

Sólo encuentro un poco para nuestro país.

EL UNGIDO

KIRCHNER-el loco Napoleon

“Cuando muere el hombre impío perece su esperanza”

Prov. 11,7

Por ANTONIO CAPONNETTO

No siendo especialistas en tanatología –como de pronto parecen serlo todos nuestros conciudadanos- apenas si un par de reflexiones podríamos hilvanar ante la muerte de Néstor Kirchner.

La primera es que su deceso es un bien inmenso para el país, como lo sería el de todos aquellos de su laya que viven y obran para ultrajar a Dios y a la Patria. Disimular, omitir o atemperar este juicio nos conduciría a pagar un tributo al cinismo que no estamos dispuestos a oblar.

El difunto (ya lo dijimos largamente mientras vivió) ha sido una de las encarnaduras más completas cuanto deleznables de la degeneración intelectual, moral y política; y en un decurso histórico como el nuestro, en el que no es fácil competir por la náusea, se ha quedado limpiamente entre los primeros puestos. No dejó crimen por auspiciar, latrocinio por cometer, impiedad por poner en práctica, mentira por difundir y rencores torvos por ejecutar malignamente. Suyas fueron todas las características del hombre espiritualmente contrahecho. Desde la dicción soez y el gesto atrabiliario, hasta el corazón irreligioso y la mente ganada por las cóleras más ruines.

Halló solaz en propiciar la contranatura y sintió desdicha por las virtudes tradicionales. Gozó con la fiesta sacrílega del mundo, y lo amargaron las celebraciones genuinamente sacras. Supo odiar la identidad hispanocriolla y católica de estas tierras con el mismo frenesí con que amó la causa de los asesinos de nuestra estirpe. Encanallecido, indigno y cargado de locuras furiosas, si algún epítome abarca sus pluriformes miserias y vicios sin cuento, el mismo fue acuñado el 6 de julio de 2010 por uno de sus indiscutibles y empecinados apologistas. Dijo entonces Luis D’Elía: “Néstor Kirchner es un hijo de puta, pero es nuestro hijo de puta”. “Nuestro”, es decir de ellos, fue sin duda, el abanderado y el adalid.

La segunda reflexión guarda consonancia con la primera. Un hombre de tan negrísimo talante no podía sino creerse invulnerable y sin necesidad alguna de sobrenaturales socorros. La conciencia de la vulnerabilidad es propia de quien posee la virtud de la fortaleza, enseña el Aquinate. Mientras que, por el contrario, el pusilánime finge que nada puede ocurrirle. Para el cobarde henchido de soberbia, enfermarse no le está permitido; y llamarse a sosiego o a reposo, o mostrarse frágil con humano y humilde verismo, es una señal de derrota que no puede admitir.

Por eso Kirchner y su endemoniado entorno, a cada paso de la enfermedad que al fin acarreó la muerte, rechazaron cualquier signo sacramental que invocara la posibilidad ineludible de las postrimerías. Negado a la trascendencia y dado a la publicidad, el mensaje del patagón no podía ser el de un paciente necesitado de preces y de auxilios médicos, y en consecuencia engrandecido en el dolor y en la enfermedad. Sí, en cambio, el de una máquina ganadora que se hacía algunos ajustes técnicos para seguir compitiendo hasta la recta final. Como el acróbata que es dueño de una risa estéril y falsa, de comisuras tiesas, para probar que está intacto tras las mil volteretas, así reía Kirchner tras cada golpe que le propinaba su irremisible dolencia.

El cajón cerrado –con o sin sus restos, lo mismo da- fue el último signo de esta incapacidad de mostrarse vulnerado. Para descubrir al pueblo el rostro muerto, primero hay que estar convencido de que hay un Divino Rostro que me aguarda, transfigurante de mis miserias corporales todas. El rigor mortis, públicamente retratado como preanuncio paradojal de una movilidad aquende el féretro, es propio de quienes mueren piadosamente. Contrario es el caso de los desesperados. La mors certa, hora certa sed ignota, los tortura más que el instante súbito que los arranca definitivamente del tiempo. No saben ni quieren prepararse a bien morir, porque el activismo exitista que los domina los vuelve incapaces de todo ocio contemplativo.

No fue pues, el de Kirchner, ese consumirse como un cirio para alumbrar a otros, en un sacrificial, oblativo y extremo acto de servicio. No fue un gastarse y desgastarse sin medir las consecuencias. Esto quedará para la mitología partidocrática, siempre pronta a catalogar sandeces. Fue, sencillamente, lo que escribe Gracián en El Criticón: ”los sabios mueren, los necios revientan”. Reventó agarrotado por sus tirrias y fobias, creyendo que la muerte no era para él, sino un mal siempre conveniente y deseable para sus enemigos. Tal vez no le faltó razón, puesto que Dante, en el Canto III del Infierno, localiza a un tipo de personajes que, en virtud de sus felonías, “ni tienen la esperanza de morir”.

La tercera reflexión es sobre aquellos que, desde el instante mismo de su muerte, y olvidando que hasta otros instantes previos lo habían despreciado o maldecido, se dedicaron a glorificarlo, ya desde los medios masivos o rindiéndole homenaje presencial. Hablamos ante todo de esas muchedumbres mórbidas e informes que desfilaron ante su túmulo, brindando el espectáculo decadente que suscitan habitualmente estos carnavales. Masas sin veleta ni rumbo, volubles por definición e hijas de la hez democrática, esas oleadas que integraron su cortejo, ora asistieron rentadamente por disciplina sindical, ora por saltimbanquismo populista, ora por funesta afinidad con el rufián que partía. Ayer lo hicieron ante la momia de Alfonsín o de Mercedes Sosa. Mañana por quien sea el turno de rentar el olor de multitud. La Argentina real e invisible no estaba en ese cortejo desencajado y ciego. Estaba trabajando silente en vastísimas e incalculables legiones de sufridos brazos, lamentando esta Patria nuestra, material y espiritualmente corrompida por el tirano que acaba de reventar.

Pero llegue también nuestro desprecio, ya no al tropel sin riendas que incensó durante horas el ataúd del déspota, entonando sin proponérselo la Marcha fúnebre para una marioneta -mas sin los sones afinados de Gounod- sino al llamado arco opositor, político o periodístico, cuya obsecuencia lacrimógena para con el occiso y sus deudos sólo prueba lo que ya sabemos de memoria: que uno solo es el Régimen, del que medran por igual oficialistas y antagonistas, en una entente trágica, maloliente y rapaz. Un único y despreciable sistema forman las llamadas derechas e izquierdas, conjugadas al unísono para que, más allá de las muertes individuales, perdure y sobreviva el infectado y podrido conjunto.

Sea la última reflexión para medir lo más grave. Aquello que verdaderamente nos sobresalta y aqueja hasta el desgarrón literal del alma. Y es constatar que, una vez más, la Iglesia no ha sabido estar a la altura de las circunstancias.

Cierto que de Roma llegaron pésames híbridos, redactados al modo de un formulario eventual. Pero algo más hacía falta decir, porque el difunto fue un persecutor explícito de la Fe Católica, a la que ofendió cuanto pudo con saña manifiesta y procaz. ¿Por qué callar que Kirchner tipificó el desdichado caso de quienes pecan contra el Espíritu, de quienes pecan con faltas que al Cielo claman, de quienes pecan sin que les sea posible merecer el perdón? (Mc 3,29; Mt 12,32; Lc 12:10).  ¿Por qué callar que tanto él como su viuda, su partido y sus gobiernos, son la quintaesencia de la endemoniada juntura de capitalismo y marxismo, de progresismo y liberalismo, de gramscismo y cultura de la muerte? ¿Por qué callar en vez de distinguir y condenar con toda la energía y la contundencia que puede y debe hacerlo la Madre y Maestra?

A su turno, el Cardenal Sandri, y siete sacerdotes argentinos, celebraron una misa por Kirchner, en la Iglesia Nacional Argentina de la Ciudad Eterna. También callaron cobardemente lo que debían decir, y afirmaron lo que no debían afirmar. Verbigracia, que el occiso se destacó por “el apasionado empeño en la vida política”, dejándonos con su partida “en la pena y la sensación de desamparo”. La pena y el desamparo –entérense de una vez desaguisados y felones pretes- lo padece la Patria argentina en su conjunto, como consecuencia, precisamente, del “apasionado empeño” destructor llevado a cabo por el pérfido que acaba de finiquitar, y que han decidido convertir en héroe súbito.

Las palmas de la iniquidad, por supuesto, se las llevó Bergoglio, a estas alturas, y ya sin tapujos, devenido en el Patriarca de una secta judeo cristiana. Compartiendo el presbiterio catedralicio con el rabino Bergman, y el altar con otros varones de ínclita talla, se atrevió a sostener en su homilía del 27 de octubre, que “las manos de Dios lo acompañaron [a Kirchner], lo amaron, acariciaron su vida y lo recibieron”; y que nadie debería cometer la “grande ingratitud” de olvidar que “este hombre fue ungido por la voluntad popular”. Mérito sacro e intangible de inequívoca raigambre rusoniana, ante el cual, “el pueblo tiene que claudicar de todo tipo de postura antagónica para orar frente a la muerte de un ungido por la voluntad popular”.

Bergoglio ya no merece respuesta alguna. Que Nuestro Señor Jesucristo, el Verdadero Ungido, y a quien en nombre de la voluntad popular, Néstor Kirchner vilipendió en su perdularia vida, le prodigue el perdón, alguna vez, por haber preferido el sacerdocio de Judas al del Dios Verdadero.

Cuentan que refiriéndose a la muerte de Casimir Delavigne -el poeta y dramaturgo francés- su compatriota, el pintor Francois Desnoyer, dijo irónicamente: ”hay muertos a los que conviene matar”. Tal el caso de Néstor Kirchner. Mátese de una vez su legado y su proyecto, para que pueda abrigarse la esperanza, siquiera tenue, de mejores días para esta Patria en llamas. Pero no es tarea que parezca posible en el horizonte inmediato, bien lo sabemos.

Pasadas las fiestas cristínicas del funeral montonero, y enterrado Néstor con su pañuelo blanco del odio marxista, vendrá la cruda realidad de una Nación deshecha, de una mafia acechante, de unos herederos torvos, de un futuro tan ruinoso como el presente aciago que vivimos. Todo reino dividido en sí mismo perecerá (Mt. 12, 24)

Disponga Dios lo necesario para que podamos resistir y resguardar.

NUEVO CARDENAL DESIGNADO POR BENEDICTO XVI JAMÁS REZÓ LA MISA DE LA REFORMA LITÚRGICA, Y CRITICA EL MODERNISMO

Mons Domenico Bartolucci

En la foto: El nuevo Cardenal Mons. Domenico Bartolucci, quien jamás celebró la Misa reformada por Pablo VI y critica los abusos litúrgicos y el movimiento modernista en la Iglesia.

 

Mons. Domenico Bartolucci, actualmente de 93 años, fue nombrado por Pío XII Maestro “ad vitam” de la Capilla Sixtina, y fue alejado del cargo en 1997, concedió una entrevista recientemente publicada por el blog La Buhardilla de Jerónimo. Bartolucci ha sido recientemente designado Cardenal, nacido en Borgo San Lorenzo de Florencia, Italia, el 7 de mayo de 1917. Pero además es músico y prelado de honor, habiendo recibido la ordenación presbiterial en Florencia en 1939.

La designación de Mons. Domenico Bartolucci como Cardenal es una clara señal de lo que pide el Papa: Tradición y Liturgia unida a la Teología y la Doctrina, descartando los abusos litúrgicos y las “modas teológicas” que afectan a la eternidad de la Iglesia. Benedicto XVI avala la orientación que siempre ha mantenido la Iglesia Católica, y por tanto reprueba todo aquello que sea un desvío de la Tradición.

LA MISA DE SIEMPRE

En dicha entrevista, preguntado sobre la publicación del Motu Proprio “Summorum Pontificum”, respondió que la “Misa de siempre… yo siempre la he celebrado ininterrumpidamente, a partir de mi ordenación… tendría dificultad, en cambio, no habiéndola dicho nunca, en celebrar la Misa del rito moderno”.

Mons. Domenico Bartolucci ahora es Cardenal. Efectivamente, se trata de un Cardenal que jamás ha dicho la Misa de la Reforma Litúrgica efectuada con posterioridad al Concilio Vaticano II.

El Cardenal reconoce que la Misa de San Pío V nunca fue abolida: “Son las palabras del Santo Padre, aún si algunos fingen no entenderlas y si muchos en el pasado han sostenido lo contrario”.

CRÍTICAS DE LOS DENIGRADORES

Acerca de la crítica efectuada por “los denigradores de la Misa antigua” al afirmar que esta no es “participada”, Bartolucci respondió: “¡No digamos disparates! He conocido la participación de los tiempos antiguos tanto en Roma, en la Basílica, como en el mundo, como aquí abajo en el Mugello, en esta parroquia de este bello pueblo, un templo poblado de gente llena de fe y de piedad. El Domingo, en las vísperas, el sacerdote habría podido limitarse a entonar el “Deus in adiutorium meum intende” y luego ponerse a dormir sobre el asiento… los campesinos habrían continuado solos y los jefes de familia habrían pensado en entonar las antífonas”.

Acerca del “actual estilo litúrgico”, en que muchos consideran que es lícito bailar y cantar alegremente cuando se produce la Pasión y Muerte de Nuestro Señor Jesucristo en la Misa, que se difunde en muchos movimientos actuales, el Cardenal respondió: “uno se pregunta si esta gente leyó alguna vez el Evangelio; Nuestro Señor mismo lloró sobre Lázaro y su muerte. Aquí, con este sentimentalismo insípido, no se respeta ni siquiera el dolor de una madre. Yo les habría mostrado cómo asistía el pueblo a una Misa de difuntos, con qué compunción y devoción se entonaba aquel magnífico y tremendo “Dies Irae”.”

Sobre la crítica de que “la gente no entendía”, pregunta Mons. Bartolucci “¿han leído alguna vez a San Pablo: “no importa saber más allá de lo necesario”, “es necesario amar el conocimiento ‘ad sobrietatem’”. De aquí a algunos años se intentará entender la transubstanciación como se explica un teorema de matemática. ¡Pero si ni siquiera el sacerdote puede comprender hasta el fondo tal misterio!

LITURGIA Y TEOLOGÍA

El Cardenal detalló que los liturgistas no pueden escindir la Liturgia de la Teología, y que hubo una moda en que “todos hablaban, todos “renovaban”, todos pontificaban, en la estela del sentimentalismo, de reformas. Y las voces que se levantaban en defensa de la Tradición bimilenaria de la Iglesia eran hábilmente calladas. Se inventó una especie de “liturgia del pueblo”… cuando escuchaba estas frases, me venían en mente las palabras de mi profesor del seminario que decía: “la liturgia es del clero para el pueblo”, ella desciende de Dios y no sale desde abajo... Las jóvenes generaciones de sacerdotes son, tal vez, mejores que las que las han precedido… están llenos de buenos sentimientos pero les falta formación”.

Acerca del Seminario, expresó que se debe querer el Seminario. “Una retórica tonta dio la imagen de que el seminario arruina al sacerdote, de que los seminaristas, alejados del mundo, permanecen encerrados en sí mismos y distantes de la gente. Todas fantasías para disipar una riqueza formativa plurisecular y para remplazarla luego con nada”.

Además definió claramente: “defender el rito antiguo no es ser del pasado sino ser “de siempre”. Vea, se comete un error cuando a la Misa tradicional se la llama “Misa de San Pío V” o “Tridentina”, como si fuese la Misa de una época particular: es nuestra Misa, la romana, es universal en los tiempos y en los lugares, una única lengua desde la Oceanía hasta el Ártico... Una vez estábamos reunidos en compañía de un Obispo, cuyo nombre no recuerdo, en una pequeña iglesia del Mugello, y llegó la noticia de la repentina muerte de un hermano nuestro, propusimos celebrar enseguida una Misa pero nos dimos cuenta de que sólo había misales antiguos. El Obispo rechazó categóricamente celebrar. No lo olvidaré nunca y reitero que la continuidad de la liturgia implica que, salvo minucias, se pueda celebrar hoy con aquel viejo misal polvoriento tomado de un estante y que hace cuatro siglos sirvió a un predecesor mío en el sacerdocio”.

DE PÍO XII A JUAN XXIII

El Cardenal además se opone terminantemente a una “reforma de la reforma”, señala que el nuevo rito tiene deficiencias y que es una evidencia para todos, además de que el Papa ha dicho y escrito varias veces que se debería “mirar al antiguo” rito. Y concluye: “Dios nos guarde de la tentación de los líos híbridos; la Liturgia, con la “ele” mayúscula, es la que nos viene de los siglos, ella es la referencia, no se la debe corromper con compromisos “a Dio spiacenti e a l’inimici sui” [que desagradan a Dios y a sus enemigos].

Sin embargo, también afirmó que “cuando se renuncia a la perennidad de la tradición para hundirse en el tiempo, se está condenado al cambiar de las modas”.

Relató una anécdota aleccionadora: “Me viene a la mente la Reforma de Semana Santa de los años cincuenta, hecha con una cierta prisa bajo un Pío XII ya cansado. Y bien, sólo algunos años después, bajo el pontificado de Juan XXIII (quien, más allá de lo que se diga, en liturgia era de un tradicionalismo convencido y conmovedor), me llegó una llamada de Mons. Dante, ceremoniero del Papa, que me pedía preparar el “Vexilla Regis” para la inminente celebración del Viernes Santo. Respondí: “pero lo han abolido”. Se me respondió: “el Papa lo quiere”. En pocas horas, organicé las repeticiones de canto y, con gran alegría, cantamos de nuevo lo que la Iglesia había cantado por siglos en aquel día. ¡Todo esto para decir que, cuando se hacen desgarros en el tejido litúrgico, esos agujeros son difíciles de cubrir y se ven! Nuestra liturgia plurisecular debemos contemplarla con veneración y recordar que, en el afán de “mejorarla”, corremos el riesgo de hacerle sólo daños”.

MÚSICA Y LITURGIA

Acerca de la música en la liturgia, denunció que “el melindroso cecilianismo, al cual ciertamente Perosi no fue ajeno, introdujo con sus aires pegadizos un sentimentalismo romántico nuevo, que nada tenía que ver con aquella densidad elocuente y sólida de Palestrina. Ciertas extravagancias de Solesmes habían cultivado un gregoriano susurrado, fruto también de aquella pseudo restauración medievalizante que tanta suerte tuvo en el siglo XIX. Cundía la idea de la oportunidad de una recuperación arqueológica, tanto en música como en liturgia, de un pasado lejano del cual nos separaban los así llamados “siglos oscuros” del Concilio de Trento… Arqueologismo, en resumen, que no tiene nada que ver con la Tradición y que quiere restaurar lo que tal vez nunca ha existido. Un poco como ciertas iglesias restauradas en estilo “pseudo-románico” por Viollet-le-Duc. Por lo tanto, entre un arqueologismo que quería remitirse al pasado apostólico, prescindiendo de los siglos que nos separan de ellos, y un romanticismo sentimental, que desprecia la Teología y la Doctrina en una exaltación del “estado de ánimo”, se preparó el terreno para aquella actitud de suficiencia respecto a lo que la Iglesia y nuestros Padres nos habían transmitido”.

Sobre el canto gregoriano, el Cardenal aclaró que “es modal, no tonal; es libre, no ritmado, no es “uno, dos tres, uno dos tres”; no se debía despreciar el modo de cantar de nuestras catedrales para sustituirlo con un susurro pseudo-monástico y afectado. No se interpreta un canto del Medioevo con teorías de hoy, sino que se lo toma como ha llegado hasta nosotros; además, el gregoriano sabía ser también canto de pueblo, cantando con fuerza nuestro pueblo expresaba su fe”. 

Mons. Bartolucci denunció al final de la entrevista: “veo el persistir de una ceguera, casi una complacencia por todo lo que es vulgar, grosero, de mal gusto e incluso doctrinalmente temerario… El problema litúrgico es serio, no se debe escuchar a aquellas voces que no aman a la Iglesia y que se lanzan contra el Papa. Y si se quiere sanar al enfermo, hay que recordar que el médico piadoso hace la llaga purulenta”.

TURQUÍA CAMBIÓ DE CAMISA

Negacionismo turco del genocidio contra los armenios 1

Por Rupén Berberian(Raymond)

www.arteraymond.com.ar

Cambió de camisa para ocultar sus roñas, pero no la maña. Miles y miles de criaturas huérfanas fueron arrastradas como ganado hacia los establos de los jerarcas turcos, repartidas a sus soldadescas, otras tantas engrosaron los harenes de esas bestias sanguinarias como esclavas sexuales. Los mismos sirios las recogían desfallecientes, arrojadas a las huellas del camino y las comercializaban por monedas y ahora; ahora que ha transcurrido el tiempo, me pregunto ¿qué hay de todo aquello y de nuestras imborrables cicatrices?

Mi madre Chamiram de seis años y su hermanita Areck de ocho, tuvieron la fortuna de ser rescatadas por una voluntaria en Diarbekir y conducidas a Aleppo; pero esta es otra historia; una historia lacrimógena que prefiero evitar antes de compenetrarme en sus escabrosos laberintos.

¿¡Cómo quieren que nuestra diáspora no esté con la sangre en el ojo habiendo vivido en carne propia tantas y tantas atrocidades cometidas por los turcos contra nuestra gran familia!?

Me sorprende que la humanidad sigua estremeciéndose tan sólo ante los crímenes del nazismo y dé vuelta la página ante las depravaciones cometidas contra la armenidad durante siglos de ocupación turca otomana.

Hoy Turquía se acopla una sonrisa hipócrita en la comisura de los labios y se atribuye modernismo y una moralidad propia del que “Yo no fui”, luciendo una camisa nueva, obsequiada por los Estados Unidos en reconocimiento por usar bases militares en su suelo, ante una posible revuelta de los kurdos que no hace mucho todavía constituían la mano izquierda de la fuerza bruta otomana, aliada y socia en el despojo de los bienes de los armenios caídos en desgracia y por acaparar cuántas niñas les cayeran en mano para su uso y abuso.

Hoy los kurdos se encuentran en la mira de los turcos y esta encrucijada es donde lograron entender la magnitud del drama corrido por los armenios y su gran complicidad de haber participado en su exterminio.

Turquía acaba de revelar una vez más su sadismo, saliendo en respaldo de su hermanita de sangre Azerbaidyan con toda la intención de amedrentar a Armenia. Eso me recuerda cuando el león hace que sonríe, porque ya olfatea la carne humana y el mundo, que prefiere mirar para otro costado, calla, y los mandamases van de cacería tras un fantasma que supuestamente haría peligrar la estabilidad económica de sus países. En su Safari aniquilan civiles y arrasan poblados en bien de la humanidad civilizada, poniendo a punto los últimos “Top Models” en armamentos sofisticados. Toda esa apología disfrazada me recuerda lo dicho por Hitler: “¡Quién recuerda a los armenios…!” Y tenía razón. Los únicos que podrían recordar a los armenios somos nosotros, hijos y nietos de los huérfanos sobrevivientes que lograron escapar del infierno. Tal vez dentro de otros cien años o mil, cuando los turcos hayan Dios mediante desaparecido, habrá florecido en el terreno una nueva generación, una raza con mentalidad nueva progresista y humana y allí nos encontraremos hermanados al pie del cañón tras nuestro Paraíso Terrenal…

Que conste que rodando nuestro exilio por el mundo hemos adquirido experiencia y sabiduría; hemos sabido ganarnos el aprecio del mundo; pero, aún así, nos queda la difícil tarea para que este mismo mundo al que hemos abrazado y con el que hemos hallado hermandad y entablado amistad, sepa dedicarnos su atención y comparta nuestros reclamos de justicia. Necesitamos que los hombres de bien sean los jueces en nuestra causa, que no se dejen engañar por las carátulas de cartón prensado de los dirigentes turcos, y se animen a develar sus trapos sucios sobre el genocidio. Aquél entonces nuestra armenidad podrá descansar en paz en el abrazo del tiempo.