Por Carlos Manuel Acuña
El kirchnerismo ha continuado con
la ruptura de dos barreras constitucionales: la del derecho de propiedad y la
patria potestad de los padres sobre sus hijos. Otras rupturas están en marcha y
es posible que los próximos días aporten evidencias de una magnitud
considerable. En el primer caso, el principal instrumento es la AFIP, el ente
recaudador de impuestos cuya operatividad política ha sido descubierta por la
Casa Rosada. El tema está lleno de ejemplos sucedidos y de medidas en plena
ejecución además de otras prometidas y planificadas según los trascendidos
deslizados desde el mismo gobierno. La iliquidez y la exigencia de las primeras
provincias por recibir los recursos federales que les corresponde, aceleró este
proceso llamado a generar definiciones políticas cuyo dibujo se inició tiempo
atrás y fue vaticinado desde el comienzo del modelo. Hoy ya tienen problemas
para los sueldos y encarar algunos gastos inevitables.
A esta altura de las
circunstancias es difícil establecer hasta donde un ciudadano cualquiera puede
ejercer las más simples prerrogativas constitucionales en esta materia básica.
La AFIP, cuyo titular Echegaray se repone de un disgusto cardíaco provocado por
las tensiones en que debe desempeñarse, ha dictado numerosas medidas - y
prometido otras - con destino a varios sectores. Para no excedernos, nos
detendremos en algunas simples y rápidamente mensurables. Por ejemplo, el uso
de las tarjetas de crédito que responde a un contrato inicial entre el usuario
y la tarjeta seleccionada, acordado oportunamente y con todas las formalidades
clásicas de estos actos. Entre ellas, los límites del gasto - en el caso de las
tarjetas de crédito - que obedece a los riesgos y necesidades evaluados entre
las partes. Pues bien, a partir de ahora, el titular de este medio de pago sólo
podrá gastar hasta un límite de mil pesos por una operación determinada con una
misma tarjeta. Así, si se compra un traje, este deberá adquirirse por partes -
es una forma de describir el hecho -
excepto que la venta se concrete mediante el uso de dos o más tarjetas,
según sea la capacidad de los clientes. Aún no estamos en condiciones de
comentar la reglamentación si es que existe, pero sí podemos dejar planteados
los inconvenientes que aporta esta medida. Quien quiera sea usuario de grandes
o pocos gastos, deberá munirse de otros instrumentos complementarios para
concretar sus compras porque hoy por hoy, los argentinos no podemos excedernos
de la cifra mencionada. Al margen, recordemos que también existen en plaza
tarjetas especiales para clientes también especiales, que pueden gastar sin
límite, un tema que hasta ahora no se sabe como quedará resuelto. Dejemos por
el momento librado a la imaginación de nuestros lectores los problemas de este
asunto tan original que también abarca a los extranjeros que residen en el país
- transitoria o permanentemente - y reflexionemos que este asunto es premonitor
de futuras dificultades de insospechados alcances. Por un momento, nos asalta
la figura de los cubanos que deben recurrir a los servicios de los turistas de
buena voluntad para acceder a determinados productos para los que están
legalmente vedados.
Otro impedimento a la propiedad
es la decisión de un productor agropecuario que debe informar con antelación
las superficies que tiene previsto destinar a su actividades, llenar las
planillas correspondientes y elevarlas en tiempo y forma a la AFIP, convertida
en una fiel guardiana de las recomendaciones del joven Axel Killisof y hoy por hoy, convertida en un organismo mayor para
los actos de gobierno. Ya lo tratamos en su momento, pero este es un asunto que
acumula montañas de papeles y horas de trámites y gestiones, sobre todo si las
circunstancias obligan sobre la marcha a modificar los proyectos.
En el ínterin, de la Sota, gobernador de
Córdoba, se mantiene en sus trece y sin dejarse tentar por variables que surgen
del Poder Central. Sus respuestas son "pagan o pagan" y como
trasfondo aparece, tenue por ahora, una cuestión cuya gravedad surge automática
con su sola mención: la unidad de la ex República Argentina. Tiempo atrás
hablamos de esto tan importante pero por ahora diremos que el activo y decidido
cordobés no descansa y este fin de semana largo -como también se dice al
referirnos a la movilidad del recuerdo institucional del Padre de la Patria-
aceleró sus conversaciones para crear un frente con exigencias similares. El de
Corrientes ya dio su respaldo expreso y si bien otros gobernadores respondieron
afirmativamente a la inquietud de Cristina
W. Fernández de Kirchner, es más que sabido que en su intimidad -sobre todo
el de Buenos Aires- también coinciden con esta exigencia que afecta hondamente
a la capacidad de maniobra financiera por parte del gobierno central. Daniel Scioli nada hará por el momento
para presionar sobre la Casa Rosada o sobre Olivos y dejará que los problemas
fluyan y se acumulen en el horizonte kirchnerista -y en el horizonte
institucional, hay que decirlo- en tanto mejora día a día su imagen política y
por ende, la de intención de voto para cuando llegue el momento. Por lo que
vamos a decir al final de este artículo, es probable y es posible que ese
instante llegue más temprano que tarde y no sólo porque se amplía la distancia
favorable de Scioli respecto de Cristina.
Entre otras cosas, esto quiere
decir, que pese al lanzamiento de una campaña propagandística cada vez menos
tenue en favor de una reforma constitucional que facilite tamaña medida, Cristina ve cada vez más lejana la
posibilidad de una reelección, pese a los números que arrojan las encuestas que
la desvelan y a que el colaborador que más influye en la presidencia, el
secretario Legal y Técnico Carlos
Zannini, se exprime la imaginación para encontrar nuevas medida que le
permitan maniobrar políticamente. Como en él prima su ideología maoísta - o trotskista,
da lo mismo - cada vez tiene más trabajo para decidir un curso de acción más o
menos aceptable. Y lo decimos así porque es un hombre inteligente que no puede
ignorar que todas las medidas adoptadas para lograr impactos políticos e
invertir el retroceso en que se desenvuelve el gobierno, siempre terminaron mal
y en los hechos, se volvieron en contra del oficialismo como si fuera una
verdadera maldición. Como es sabido, cuando surgen estas situaciones casi
siempre son imparables, los resultados profundizan su contenido negativo y
hasta surge una suerte de contagio que para muchos se convierte en un sino de
mala suerte, merecida o no.
Así son las cosas y esto ocurre
en cualquier circunstancia parecida. Según parece, el pesimismo cunde entre los
más serenos y capaces, sobre todo debido a otros componentes de la situación.
Por su importancia, vamos a repetir uno de ellos: el estado de la salud mental
de la presidente. Aparentemente, más alicaída que nunca por la forma en que
afecta a su pequeña familia el alejamiento de Florencia que decidió quedarse en el exterior y el descontrol de Máximo que, dicen, estaría realmente
muy enfermo, Cristina entiende una
parte de este escenario descendente, enfermizo e inestable pero antes de llegar
a las prometidas señales adicionales a lo que sostenemos, no podemos pasar por
alto la gravedad de las incursiones de La Cámpora, cuyos jefes bien remunerados
-y no Máximo por las razones
expuestas- han resuelto en una verdadera acción de amedrentamiento, influir
política e ideológicamente en los jóvenes estudiantes hablándoles loas de las
presuntas bondades del kirchnerismo. ¿Cómo podrá influir la opinión de los
imberbes de los jardines de infantes que visitan los camporistas y que provocan
la indignación de los padres? Todo esto ya es sabido y nos exime de más
detalles, pero el caso es que ahora estos jóvenes bien remunerados han resuelto
invadir -¿que otro vocablo podemos utilizar?- a las clínicas de salud mental
cualquiera sea su nivel e importancia pero casi exclusivamente a las privadas.
Allí exigen a la administración -por cierto, en algún momento se desliza la
temida palabra formada por las siglas de la AFIP- para pedir la lista de
pacientes, indagar acerca de sus condiciones socioeconómicas y ofrecer reparos
sin sustento ni derecho alguno, respecto de quienes podrían ser dados de alta y
devueltos a las familias que corren con los gastos de tratamientos e
internación. Curiosamente, hubo ocasiones en que se detuvieron a evaluar los
tristes problemas de intentos de suicidio y por ahora propician que estos
pacientes sean devueltos a sus casas, sin reparar en que siempre intervienen
los jueces en estos problemas. En realidad, una insólita provocación.
Esta curiosidad escandalosa que
nos lleva a comentar con este contenido un análisis político que debería tener
otras andaduras, sólo puede obedecer a la necesidad de amedrentar en función de
alguna desconocida estrategia, pero como lo sostuvimos más arriba, sólo genera
reacciones adversas, enojos justificados que se suman a los que derivan de los
piquetes, el delictivo Batallón Combatiente - o Vatayón MIlitante - la basura
acumulada, la congestión del tráfico por el corte de calles o rutas y algo en
lo que debemos insistir: la agobiante inseguridad y la muerte artera de víctimas
civiles o policiales, de gendarmes sacados de sus lugares de trabajo lo que
favorece al narcotráfico y otro largo listado de calamidades características de
una Argentina que se prepara para las elecciones parciales del año que viene
con sus partidos políticos destrozados, disminuidos, divididos, casi siempre
mudos y obviamente agotados. Por supuesto, siempre hay excepciones que se
destacan aunque casi siempre son los mismos y escasos dirigentes que lo hacen.
Vayamos ahora a lo prometido.
Fuentes más que seguras, nos comentaron que durante las últimas horas la
presidente Cristina mantuvo
prolongadas reuniones con escribanos y contadores con quienes consideró la
situación de sus propiedades, especialmente las adquiridas a partir de la
llegada al poder. Como se sabe, su fortuna creció notablemente, en especial la
que es más fácil reconocer a través de sus bienes físicos. Como no podía ser de
otra manera, lo hablado se mantiene en el más absoluto secreto pero
coincidentemente noticias llegadas de El Calafate, aseguran que existen demoras
en el pago de los sueldos y que no cierran los números respecto de la
rentabilidad financiera de la hotelería que en esa zona controla el
kirchnerismo. No habría preocupación económica pero como se sabe, las formas sí
quedan alteradas. Y de esto hace mucho.
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