martes, 28 de julio de 2009

CRISTINA KIRCHNER ADELANTARÍA LAS ELECCIONES SEGUN UN RUMOR

En la foto: El helicoptero en que Fernando de la Rua abandonó la presidencia de la Nación.


Según un rumor,desde el laboratorio intelectual del matrimonio presidencial se estaría planeando adelantar las próximas Elecciones Presidenciales.Ya no queda presupuesto nacional disponible pues se ha gastado todo en el primer semestre, con importantes erogaciones en las Elecciones. A ellos se suma la elaboración de índices que no responden a la realidad en el INDEC, en variables que hacen cerrar la Macroeconomía pero que generan un índice de necesidades básicas insatisfechas (NBI) que ocultan un gigantezco nivel de miseria en la población. Las personas que se encuentran por debajo del índice real de pobreza a causa de su sentimiento de frustación contra el gobierno actual resulta blanco fácil para la agitación de la ultraizquierda que podría generar movimientos violentos de masa.

Otro ingrediente de este coctel es la inseguridad en que vive la población, tanto en los estratos mas humildes como en las clases altas, tanto en las ciudades como en el ámbito rural.Una educación que ya lleva varios años de instrucción en el libertinaje y la promoción de las adicciones sexuales en los colegios y escuelas abarcando incluso algunos jardines maternales, ha producido en estos mas de seis años una generación carente de intelectualidad y de incentivos para el Exito, no sólo en el ámbito personal sino también en el espiritual. Ésta generación fruto de la cultura implementada desde los sucesivos gobiernos ha generado a estos inocupables, carentes de toda responsabilidad. Ésta es la generación más fácil de manipular por cualquier ideología creada especialmente para atacar a la Iglesia Católica, a partir de su ignorancia que los lleva a la credulidad en las leyendas negras históricas o fogoneadas por el periodismo de la "nueva izquierda".

Como si esto fuera poco, la principal actividad económica del país se encuentra colapsada: la agroesdustria. El dibujo de los indicadores del INDEC produce que las actividades no sean rentables. No hay demanda por la gran cantidad de pobres y de personas sumidas en la miseria cuyos recursos son insuficientes para generar una demanda racional. La exportación también se ve impedida por la burocracia y las medidas que el Gobierno ha adoptado.

Y todavía hay más, existe un enfrentamiento con la cúpula eclesiástica, además de una persecución desde los medios de comunicación a los sacerdotes, obispos, y laicos que buscan vivir la Fé Católica con integridad y coherencia según la Tradición. Tal es el caso por ejemplo, de Monseñor Antonio Baseotto, o del Pbro Ramiro Saenz, quiénes han sido objeto de una campaña mediática difamadora.

Se suma a toda la gestión gubernamental, el gigantesco descontento en las Fuerzas Armadas. asumidas como enemigos públicos desde el inicio del Gobierno del matrimonio presidencial en el año 2003. Las Fuerzas Armadas han sido virtualmente desarmadas, carecen de capacidad operativa, se han disuelto numerosas funciones que les son propias poniendo a su mando a personal civil incompetente. los haberes son indignos y los retirados cobran menos que lo prescripto legalmente por las sumas abonadas "en negro" al personal en actividad, sin respetarse siquiera el correlativo porcentaje. En el marco del Partido Justicialista, tras el sometimiento de la voluntad de quiénes decían seguir a los Kirchner, ha venido una gran oleada de desertores y de disidentes que se configuran como una fuerza interna opositora.

Las Elecciones pasadas dejaron un saldo pobre al oficialismo que se verá obligado a negociar con numerosos oponentes en el Congreso, lo cual lo posiciona en la debilidad política. El panorama futuro es de ingobernabilidad.
El análisis realista de todos los factores mencionados y tantos otros que no se han referido como las acusaciones de alto índice de corrupción administrativa y económica, han llevado según un rumor proveniente de allegados a la Sociedad Rural que han dado cuenta a este medio de la intención de convocar a nuevas Elecciones Presidenciales, en un trascendido surgido desde ámbitos gubernamentales.
Tal convocatoria otorgaría un tiempo al matrimonio presidencial para evaluar su destino, a la vez que impediría que Julio Cobos asuma la Presidencia y con él toda la oposición.

SRA: "A LOS PRODUCTORES YA NO LOS CONVENCE QUE LOS LLAMEN AL DIÁLOGO"


En la foto: El agro se siente aturdido y cansado de tantos llamados al "diálogo" para "solucionar" los problemas, por el autoritarismo agravado desde la Resolución 125: consideran que sólo es un modo de dilatar medidas de protesta.

El presidente de la SRA en la Provincia, Abel Guerrieri señaló que la bronca de los productores agropecuarios que se evidenció ayer en La Rural se debe a que el gobierno “ha perdido credibilidad hace tiempo” y “no se convencen” con una convocatoria al diálogo.

En diálogo con una FM local, el dirigente explicó que actitudes como las del jefe de Gabinete, Aníbal Fernández; y del gobernador bonaerense, Daniel Scioli, “ponen mal a la gente y por eso los abucheos”.

En ese sentido, indicó por un lado que Scioli “dijo que habló con la presidenta los temas que tocó con nosotros el viernes y después sale Fernández y asegura que no hubo referencias al tema del campo. Estamos siempre den la misma, un cuento de nunca acabar”.

A su vez, Guerrieri se quejó porque Fernández “dijo que la reunión del viernes va a ser para escuchar, anotar y analizar los puntos que llevaremos, y después contestar. Entonces volvemos a lo mismo de siempre. Ellos conocen totalmente los reclamos del campo que llevan más de un año”.

“El gobierno ha perdido la credibilidad ya hace mucho tiempo y a los productores no los convence nada que nos llamen al diálogo”, finalizó.

SANTOS NO EJEMPLARES


En la foto: El P. José María Iraburu, quien distingue los verdaderos santos de los que parecen y no lo son. La conclusión a la que puede arribarse tras leer el artículo, es que no puede ser declarado santo un laico, sacerdote o incluso Obispo que atente contra la Fe católica, en su intelectualidad o en sus obras.


Por José María Iraburu

La gracia de Dios, cuando actúa en un hombre concreto, aunque éste sea perfectamente dócil, no le sana necesariamente en esta vida todas las deficiencias intelectuales, volitivas y operativas de su naturaleza humana, tan herida y enferma. Sana en él todo aquello que viene exigido para su perfecta unión con Dios y para el cumplimiento de su vocación. Pero deja Dios a veces, sin embargo, que perduren en él no pocas deficiencias psicológicas y morales inculpables, que serán, quizá durante toda su vida, una gran cruz de humillación y sufrimiento.

«Alegra esa cara, hombre. La confianza en Dios tiene que echar fuera todas esas angustias. Un santo triste es un triste santo»... Hay personas caritativas que hacen esas consideraciones tan piadosas, y que serían capaces de hacérselas en Getsemaní al mismo Cristo: «vamos, Jesús, menos pavor, angustia y sudor de sangre, y un poquito más de confianza en Dios».
Santos ejemplares.
El Espíritu Santo, que procede del Padre y del Hijo como don supremo, quiere hacer que los hombres, después de haber nacido de sus padres, nazcan de nuevo, nazcan de Dios, de lo alto, del Espíritu (Jn 1,13; 3,5), y vengan a ser una nueva criatura (Ef 2,15; 2Cor 5,17), una raza de hombres no viejos, sino nuevos (Rm 6,6; Col 3,10; Ef 2,15), no terrenos, sino celestiales (1Cor 15,45-46), no ya carnales, sino espirituales (Sant 3,15; 1Cor 2,14; 3,1).
Venir a ser cristiano, por la gracia de Dios, no implica pues un cambio solamente moral, sino antes y más un cambio ontológico. Porque la gracia de Dios cambia el ser del hombre, por eso éste puede y debe cambiar su obrar (operari sequitur esse). Qué bueno sería que esta verdad se afirmara con mucha mayor frecuencia. Cuántas veces se habla del cristianismo sobre todo como de una renovación moral. Enorme error.
La gracia de Cristo sana, perfecciona y eleva la naturaleza humana. El Espíritu Santo, que «de las piedras saca hijos de Abraham» (Lc 3,8), ha de sanar, perfeccionar y elevar la razón del hombre («nosotros tenemos la mente de Cristo», 1Cor 2,16), su voluntad, es decir, su amor («por la fuerza del Espíritu Santo que nos ha sido dado», Rm 5,5), y también sus afectos y sentimientos («tened los mismos sentimientos de Cristo Jesús», Flp 2,5). Más aún, hasta la memoria, la imaginación y los fondos subconscientes del cristiano han de ser sanados e iluminados por su gracia. Y, por supuesto, también sus obras han de ser santificadas, ya que «la fe sin obras está muerta» (Sant 2,17).
Esto, como sabemos, no se lo creen los luteranos y tampoco los quietistas. Pero el católico cree con firmeza que si quiere co-laborar dócilmente con el Espíritu Santo, y no resistirle, debe empeñarse en reconstruir totalmente su personalidad y su vida. Y cuando esa transfiguración en Cristo, con el auxilio de la gracia, se logra en forma notable, tenemos un santo ejemplar, que incluso a veces será canonizado por la Iglesia.

Santos no ejemplares.
Pero otras veces, cuando la Providencia divina así lo dispone, pueden darse en el cristiano, de modo inculpable, importantes carencias –de salud mental, de formación doctrinal, de asistencias personales–. Y permite Dios entonces no pocas veces que perduren inculpablemente en el cristiano ciertas deficiencias psicológicas o morales que no afectan a la esencia de la santidad, pues al no ser voluntarias, no resisten la obra de la gracia. Aunque, eso sí, la oscurecen, y la ocultan en cierta medida ante los otros.
Y es que la gracia de Dios, cuando actúa en un hombre concreto, aunque éste sea perfectamente dócil, no le sana necesariamente en esta vida todas las deficiencias intelectuales, volitivas y operativas de su naturaleza humana, tan herida y enferma. Sana en él todo aquello que viene exigido para su perfecta unión con Dios y para el cumplimiento de su vocación. Pero deja Dios a veces, sin embargo, que perduren en él no pocas deficiencias psicológicas y morales inculpables, que serán, quizá durante toda su vida, una gran cruz de humillación y sufrimiento. Y nada expía, purifica y santifica tanto como participar de la cruz de Cristo.
Por tanto, puede Dios permitir, por ejemplo, que un cristiano que está fuerte en la virtud teologal de la esperanza sufra profundas depresiones crónicas de ansiedad y angustia. Puede permitir, y permite a veces, que una persona de gran caridad padezca con cierta frecuencia crisis compulsivas de irritación furiosa con sus prójimos. Y podría poner más ejemplos, entrando también en temas más vidriosos; pero me abstengo.
Pues bien, cristianos como éstos vendrán a ser santos no-ejemplares. Y seguro que la Iglesia no los canoniza. Pero son santos. La Iglesia sólo canoniza a aquellos cristianos en los que la santidad ontológica ha tenido una plena irradiación psicológica y moral, y que por eso son un ejemplo y un estímulo para los fieles.
No siempre es fácil distinguir al pecador del santo no-ejemplar; pero, al menos a la larga, no es tan difícil. El pecador trata de exculparse, se justifica, se conforma sin lucha con su modo de ser («lo que hago no es malo», «recibí una naturaleza torcida y me limito a seguirla», «la culpa la tienen los otros»). El santo no-ejemplar no trata de justificarse, remite sus deficiencias a la misericordia de Cristo, no intenta hacer bueno lo malo, no echa la culpa a los demás, y pone todos los medios a su alcance –que a veces en ciertas cosas son mínimos– para salir de sus miserias.
El santo no-ejemplar, por otra parte, da muestras fidedignas de su virtud, solo en apariencia inexistente. Sufre, por ejemplo, grandes ansiedades y angustias neuróticas, pero permanece en una paz humilde, y ayudado por la gracia, multiplica los actos muy intensos de aceptación de la voluntad divina, de abandono confiado, sabiendo esperar «contra toda esperanza» (Rm 4,18). Y precisamente por esos actos tan intensos crece grandemente en la vida de la gracia, en la configuración a Jesucristo. Con ocasión de esa enfermedad psico-somática, el Espíritu Santo le está purificando y santificando acelerada y profundamente. Está haciendo de esa persona un santo, un gran santo, pero un santo no-ejemplar.
La negación de los santos no-ejemplares implica una mala doctrina sobre la gracia y lleva a conductas crueles con uno mismo y con los otros. Es muy importante –en uno mismo, en el director espiritual, en los familiares y amigos– conocer bien que no siempre la santidad substancial produce la expresión accidental que en principio le correspondería tener. Si se ignora esta distinción, pueden causarse grandes daños y sufrimientos: «Alegra esa cara, hombre. La confianza en Dios tiene que echar fuera todas esas angustias. Un santo triste es un triste santo». La persona caritativa que hace a veces esas consideraciones tan piadosas sería capaz de hacérselas en Getsemaní al mismo Cristo: «vamos, Jesús, menos pavor, angustia y sudor de sangre, y un poquito más de confianza en Dios».
Atención a las razones teológicas que siguen.
La gracia perfecciona al alma misma, que es distinta de sus potencias, al menos en la doctrina de Santo Tomás. Y por otra parte, el grado de una virtud como hábito no se identifica necesariamente con su facilidad para ejercitarse en actos. Por eso, identificar sin más grado de virtud y grado de su ejercicio es un grave error, que trae en la vida espiritual prolongadas dudas vanas, muchos esfuerzos fracasados y –sobre todo en quienes buscan con toda su alma la santidad– muchos sufrimientos.
Por su parte, da ocasión a que los prójimos bienintencionados hagan muchas exhortaciones inútiles y perjudiciales, y frecuentes correcciones inoportunas, que pueden confundir al que sufre esas pruebas y hundirlo en la más negra miseria.
Es verdad que, de suyo, un hábito virtuoso facilita el ejercicio de los actos que le son propios. Pero no siempre es así, como advierte Santo Tomás: «Ocurre a veces que uno que tiene un hábito encuentra dificultad en obrar y, por consiguiente no siente deleite ni complacencia en ejercitarlo [como sería lo natural] a causa de algún impedimento de origen extrínseco: como el que posee un hábito de ciencia y padece dificultad en entender, por la somnolencia o alguna enfermedad» (Summa Thlg. I-II,65,2 ad 2m). Aplíquese esta verdad, por ejemplo, al hombre fuerte en la esperanza y lleno de angustias neuróticas, porque padece la hipofunción de no sé qué glándula. Y recuérdese siempre que, después de todo, la plena santificación del hombre se da solo en la resurrección: «Sabemos que cuando [Cristo] aparezca, seremos semejantes a Él porque le veremos tal cual es» (1Jn 3,2).
Los santos saben muy bien todo esto (bueno, y si alguno no lo sabe, será, al menos en esta cuestión, un santo no-ejemplar). Santa Teresa de Jesús, por ejemplo, sabía que algunas personas de mucho espíritu de oración, por dolencias psicológicas o por lo que fuera, eran incapaces de ponerse a orar asiduamente. Y ella les aconsejaba no «atormentar el alma a lo que no puede», haciéndoles entender que estas impotencias «aunque a nosotros nos parecen faltas, no lo son; ya sabe Su Majestad nuestra miseria y bajo natural, mejor que nosotros mismos, y sabe que ya estas almas desean siempre pensar en Él y amarle» (Vida 11,16). Y lo mismo decía San Juan de la Cruz cuando afirmaba que «hay muchas almas que piensan no tienen oración y tienen muy mucha, y otras que tienen mucha y es poco más que nada» (prólogo Subida 6).
Estas verdades, cuando son mal entendidas –como todas–, pueden dar ocasión a graves extravíos espirituales. Por eso hay que poner cuidado en entenderlas bien. Y cuando, con la ayuda de la gracia, se entienden rectamente, acrecientan mucho en el cristiano la paz interior y la libertad de espíritu, la confianza alegre y la perfecta unión con Dios, por un amor lleno de agradecimiento. Por el contrario, los planteamientos voluntaristas pelagianos o semipelagianos, al ser falsos, necesariamente causan graves penalidades y perjuicios en la vida espiritual. Así que habrá que arriesgarse a predicar, a creer y a vivir las verdades católicas sobre la gracia.
*José María Iraburu, sacerdote

ACERCA DE LA RECURSIÓN Y LOS RECURSIVOS

Recursión o recursividad es la forma en la cual se especifica un proceso basado en su propia definición. Siendo un poco más precisos, y para evitar el aparente círculo sin fin en esta definición, las instancias complejas de un proceso se definen en términos de instancias más simples, estando las finales más simples definidas de forma explícita.
Nota: aunque los términos "recursión" y "recursividad" son ampliamente empleados en el campo de la informática, el término correcto en castellano es recurrencia. Sin embargo este último término es algo más específico.
En los campos de la lógica matemática y la informática, la palabra recursión es utilizada, a pesar de que no figura en el diccionario de la Real Academia de la Lengua. El término castellano es recurrencia.
Así, equivale a una tautología en lógica, una definición en los mismos términos de lo definido. Pero también, equivale a la postura cínica en Filosofía. Aquella persona que conoce dónde se encuentra el Bien, la Verdad, y la Belleza, pero las rechaza para preferir deliberadamente el mal, la mentira y la fealdad, se convierte en un recursivo. No tiene fundamentos para ello, sabe que se perjudica, pero por espíritu de contradecir, de maldad o por una perversión interna, prefiere lo degradado. Así sucede también con quienes conociendo que la Verdad se encuentra en la Iglesia Católica, prefieren la herejía, prefieren la condena de la propia alma y de las ajenas, antes que salvar su alma para ir a la Gloria de Dios por el Camino, que es la vida del mismo Jesucristo.

COMISIÓN DE AGRICULTURA DE DIPUTADOS SE REUNE CENTRADA EN LA EMERGENCIA AGROPECUARIA


En la foto: La falta de recursos para renovar la tecnología en el agro, los precios elevados de insumos, el bajo precio abonado por los productos agropecuarios, soja, retenciones, inclemencias climáticas, convierten al agro en un sector colapsado muy necesitado de atención.

En el encuentro se intentará emitir un dictamen consensuado para luego llevarlo al cuerpo. Además, se presentará una iniciativa tendiente a paliar las dificultades del sector lechero y no se descarta que la oposición plantee el tema de las retenciones. Asimismo, consideran que la soja tiene alta rentabilidad, por lo que plantean la posibilidad de reducirla.

La reunión, convocada por el titular de la comisión, el kirchnerista Alberto Cantero Gutiérrez, se realizará hoy a las 17 hs en el edifico anexo de la Cámara baja.

Más allá de la agenda formal de la comisión, no se descarta que la oposición intente plantear en la reunión el tema de las retenciones a las exportaciones del agro.

En este sentido, desde el bloque oficialista estiman que si el tema llega a la mesa de la comisión, la idea es que las retenciones deben ser reducidas "en forma importante" para el trigo y para el sorgo granífero, en tanto que para el maíz "deberían disminuirse, pero no tanto".

"La soja es otro tema porque tiene muy alta rentabilidad", dijo Cantero, quien consideró que las retenciones "deben ser analizadas en forma conjunta con la constitución de un programa y un fondo anticrisis para el desarrollo agropecuario y agroalimentario, con especial apoyo a los pequeños y medianos productores".
Desde el radicalismo, el diputado nacional Pedro Morini admitió que en el caso de la soja "la rentabilidad no es mala" y advirtió que habría que "segmentar con cuidado porque no hay que desfinanciar al Estado".

En tanto, los bloques opositores apuran definiciones para llevar propuestas unificadas a la comisión y avanzar en un acuerdo en torno a si deberían reducirse o no los gravámenes, según el tonelaje de producción y comercialización.

En este aspecto, el titular del bloque Solidaridad e Igualdad (SI), Eduardo Macaluse, consideró que hay que diferenciar entre "cuatro y cinco" segmentos, según el tonelaje de producción y exportación.