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lunes, 7 de marzo de 2011

ARZOBISPO DE ROSARIO ADVIERTE QUE ENCUENTRO INTERRELIGIOSO DE GRUPOS ANTIVIDA “NO CUENTA CON EL AVAL NI CON LA PARTICIPACIÓN” DE SU JURISDICCIÓN ECLESIÁSTICA

Mollaghan

En la foto: Mons. Monseñor José Luis Mollaghan

El arzobispado de Rosario advirtió que "II Encuentro interreligioso Nacional Argentino", organizado por la entidad "Religions for peace" y previsto para hoy y mañana en Rosario, “no cuenta con el aval ni con la participación” de esa jurisdicción eclesiástica, según informó AICA.

Asimismo, expresó “preocupación” por cientos temas presentes en la “nota conceptual” difundida por los organizadores, sobre todo que se diga que se buscará promover en el país los reglamentos para la aplicación del protocolo facultativo de la CEDAW, objetado por la Iglesia por sus recomendaciones a favor de la legalización del aborto y por oponerse a la objeción de conciencia de los profesionales de la salud.

“Lamentablemente, el arzobispado de Rosario debe hacer esta clarificación y advertencia en orden a que un Encuentro Interreligioso, de este modo no se encuentra en la línea de la defensa de la vida desde el seno materno hasta la muerte natural, como reiteradamente nos señaló el siervo de Dios Juan Pablo II y actualmente el Santo Padre Benedicto XVI”, concluyó en un documento.


Texto del comunicado

Ante la realización del   "IIº Encuentro interreligioso Nacional Argentino" organizado por la entidad "Religions for peace", a realizarse en Rosario la semana próxima,  que incluye entre sus participantes a miembros y autoridades de diferentes confesiones religiosas, entre ellos sacerdotes y laicos católicos procedentes de diversas diócesis,  el Arzobispado de Rosario se ve en la obligación de manifestar  con preocupación que dicho Encuentro  no cuenta con el aval ni con la participación  del mismo, ni tampoco que  sus organizadores se hayan dirigido a las autoridades del Arzobispado para recabar su parecer o intervención.

Asimismo, considerando su organización y extensión, estima que un encuentro interreligioso a nivel nacional, en el que participan además autoridades civiles cualificadas de nivel provincial y nacional,   debería  contar con el parecer previo  y consideración  de los organismos eclesiásticos y comisiones competentes de la Iglesia Católica a nivel nacional.

El Arzobispado de Rosario  ve aún con mayor preocupación que, si bien los temas a abordar son de interés en la sociedad, muchos de los que se incluyen en la Doctrina Social de la Iglesia; sin embargo  no puede apoyar que  uno de los resultados esperados del Congreso Interreligioso, como dice la "Nota conceptual" del mismo sea  "promover en varias provincias y municipalidades del país la promulgación de los reglamentos para la aplicación de la CEDAW y la Convención de Belem do Pará; cuando al respecto la Iglesia católica expresó, fiel a su posición en defensa de la vida desde el seno materno,  su desacuerdo al aprobar el protocolo facultativo CEDAW y  se advirtió que no es sólo una posibilidad, sino una comprobación, que el comité internacional de aplicación “ha hecho realidad recomendaciones a favor de la legalización del aborto en varios países y en contra de la objeción de conciencia de los profesionales de la salud" (C.P. CEA, 13.XII.2006).

     Esta preocupación llevó a los Obispos a exponer reiteradamente las razones por las que no era necesario ni conveniente ratificar el mencionado Protocolo. Por ello, la voz de los Obispos y sus aportes, lejos de afectar la legítima promoción de la mujer, en realidad  intentan tutelarla y asegurarla.

     En este sentido se debe considerar que " el propósito laudable de luchar contra toda discriminación que afecte a la dignidad y derechos de la mujer, no puede servir de cobertura para promover cambios negativos en la cultura de nuestro pueblo, en contra de valores fundamentales que son apreciados por la inmensa mayoría de los argentinos. Nos referimos concretamente a la defensa de la vida humana desde la concepción; a la familia fundada en el matrimonio, entendido como unión estable del varón y la mujer; a la maternidad, que expresa una vocación propia e insustituible de la mujer en la sociedad".

    Por ello, la inquietud manifestada " se basa en la autoridad legal que el Protocolo de la CEDAW otorga a un Comité internacional con capacidad de recibir denuncias y hacer recomendaciones a los países signatarios, en orden a que se introduzcan cambios en sus leyes y costumbres. Este peligro, que el Episcopado  ya había denunciado en varias ocasiones, no es sólo una posibilidad. Hemos comprobado, en efecto, que se han hecho realidad recomendaciones del Comité a diversos países en favor de la legalización del aborto y en contra de la objeción de conciencia de los profesionales de la salud. Ese organismo también ha considerado la maternidad como un estereotipo cultural y ha llegado incluso a recomendar la supresión del “Día de la Madre” y de aquellas políticas de Estado que protejan el embarazo y la maternidad".

     Lamentablemente, el arzobispado de Rosario debe hacer esta clarificación y advertencia en orden a que un Encuentro Interreligioso, de este modo no se encuentra en la línea de la defensa de la vida desde el seno materno hasta la muerte natural, como reiteradamente nos señaló el siervo de Dios Juan Pablo II y actualmente el Santo Padre Benedicto XVI.

sábado, 12 de septiembre de 2009

EL ARZOBISPO DE ROSARIO SE PRONUNCIÓ CONTRA LAS UNIONES HOMOSEXUALES EN SU PROVINCIA



En la sesión del 5 de agosto la Cámara de Diputados de Santa Fe le dio media sanción al proyecto de Ley de Unión Estable de Parejas (exp. Nº 22.440) (Vid Notivida 609).

El expediente fue girado al Senado e ingresó para su estudio en la Comisión de Derechos Humanos que preside el justicialista José Baucero, senador provincial por el Departamento de San Javier.

El proyecto garantiza el registro de convivientes “con ostensible trato familiar, con independencia de su sexo u orientación sexual”. En materia de beneficios sociales (previsional, laboral, salud pública, vivienda) los unientes tendrían “un tratamiento similar al de los cónyuges”.

En el día de ayer el Arzobispo de Rosario, Mons. José Luis Mollaghan, afirmó que equiparar estas uniones al “matrimonio, unión estable del varón y la mujer”; “es minimizar su valor, así como el de la familia”. “No es suficiente que la ley exprese la voluntad del legislador o de una mayoría”, destacó. “La ley no puede prescindir de la moral”. “La verdadera ley” debe conducir a un “verdadero bien”.

A continuación el comunicado difundido hoy por el Arzobispado de Rosario:

EN RELACIÓN AL PROYECTO DE LEY DE UNIÓN ESTABLE DE PAREJAS

El Arzobispo de Rosario Monseñor Dr. José Luis Mollaghan instó nuevamente como pastor de la Arquidiócesis de Rosario, a reflexionar sobre el bien común, y en particular sobre la invalorable riqueza del matrimonio y la familia, a la hora en que se debate en la Provincia un Proyecto de unión estable de parejas; y pidió en una carta principalmente al Secretariado arquidiocesano de la Familia, a la Universidad Católica Argentina en Rosario, y a la Pastoral Social a continuar reflexionando en la responsabilidad que, principalmente como laicos, les corresponde en esta hora.

Es necesario subrayar la necesidad de clarificar los conceptos, ya que la confusión impide visualizar lo que significan en realidad estas diferentes uniones estables, en el presente y en su proyección futura. No se ve cómo se puede aceptar en el derecho sin más, cualquier autodeterminación para su reconocimiento, sin un fundamento ético y cultural que lo justifique.

Es necesario precisar que estas relaciones estables, en cuanto expresan vínculos que se quieran asemejar al matrimonio, naturalmente no lo son ni lo pueden ser. Podemos decir que “el matrimonio es el fundamento de la comunidad más amplia de la familia, ya que la institución misma del matrimonio y el amor conyugal están ordenados a la procreación y educación de la prole, en la que encuentran su coronación” (Gaudium et Spes, nº 50).

Equiparar estas uniones estables a la riqueza del matrimonio, que es la unión estable del varón y la mujer, con su valoración ética y su integración en la cultura, aún antes de una concepción religiosa o sagrada de éste, es minimizar su valor, así como el de la familia; e inclusive desnivelar la condición de los hijos en el seno matrimonial y familiar.

Por otra parte, una legislación en tal sentido no puede prescindir de la relación profunda a la moral, ya que el bien debe ser un componente de toda ley. En este sentido la verdadera ley, no es suficiente que exprese la voluntad del legislador o de una mayoría, sino que es necesario que tenga una dimensión axiológica, y conduzca a un verdadero bien.

En los momentos que atraviesa nuestra sociedad, un tratamiento provocado y acelerado de este tema, motiva un gran desconcierto en una parte de ésta, que sólo advierte una vez más cómo se debilita su propia consistencia; y destacó que conviene aclarar que un proyecto de esta naturaleza no hace necesariamente a la sociedad más inclusiva.

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NOTIVIDA, Año IX, Nº 613, 12 de septiembre de 2009

Editores: Pbro. Dr. Juan C. Sanahuja y Lic. Mónica del Río

Página web http://www.notivida.org

Email notivida@notivida.com.ar