sábado, 31 de octubre de 2009

BUD SPENCER, EL HÉROE DEL "SPAGHETTI WESTERN", CUMPLE 80 AÑOS

En la foto: Bud Spencer (der) y Terence Hill (izq), en el filme "Le seguían llamando Trinidad", de 1971

Bud Spencer, cuya trayectoria también hizo historia en el cine junto con Terence Hill, cumple 80 años, mientras actúa como comisario de Policía en una serie italiana de televisión. Constituyeron uno de esos dúos clásicos como Abbot y Costello, o el Gordo y el Flaco.
Sus comedias de acción lo llevaron a la fama mundial, sobre todo en sus peleas del lejano oeste.
"Hasta un chimpancé podría hacerse actor así", opinó alguna vez Bud Spencer sobre sí mismo y su carrera cinematográfica. "Cada toma se repite 25 veces. A mí me alcanza con 40, 50 palabras para sacar adelante toda una película". El sábado 31 de octubre de 2009, el actor nacido en Nápoles con el nombre de pila de Carlo Pedersoli cumple 80 años.

Bud Spencer en la década de 1950, fue reiteradas veces campeón italiano de natación, y hasta llegó a competir en los Juegos Olímpicos.

Además, en su juventud Spencer estudió abogacía y obtuvo un doctorado. Por miedo a que se le subieran los humos a la cabeza a causa del éxito deportivo, en 1957 dejó Italia y vino a Sudamérica como obrero de la construcción, en busca de sí mismo: "Quería saber quién soy".

De vuelta a Italia, casado y ya padre de dos hijos, en 1967 un conocido de su esposa buscaba a un hombre corpulento para una película. Se trataba del director Giuseppe Colizzi. El film se tituló "Dios perdona... yo no”, y así comenzó la era del "spaghetti- western".
Junto a Spencer se sumó como figura clave otro italiano escuálido de ojos azul hielo, cuyo nombre artístico es Terence Hill, pero cuyo nombre real es Mario Girotti.
Bud Spencer hacía casi siempre de cabezón flemático, fortachón y bondadoso, mientras que Hill hacía el papel de ágil, elegante y guapo.

Los éxitos se sucedieron en serie para ambos, como en "Le seguían llamando Trinidad" (1971), "¡Más fuerte, muchachos!" (1972), "Dos misioneros" (1974). Spencer también protagonizó solo algunas películas, como en la producción germano-italiana "Banana Joe" (1981). La última película que ambos héroes rodaron juntos fue "Botte di Natale" (1994).

"En algún momento pesé 160 kilos. Mi caballo se tiraba de espaldas, desesperado, en cuanto me veía venir", contó el obeso héroe. El público esperaba siempre el golpe infantil y pesado. "Durante mis películas, jamás vi a un niño salir corriendo de la sala. Los chicos se ríen porque no se toman en serio la violencia. Nadie se muere y casi no corre sangre. Cuando en mis filmes se golpeaba a gente, la mayoría de las veces las personas vuelven a levantarse y salen corriendo", dijo el italiano revelando el secreto de su éxito en una entrevista televisiva.

El jubilado héroe del western vive hace años nuevamente en Italia. Se dice que pesa tan sólo 120 kilos. Inactivo no llegó a estar nunca, y a sus 80 años actúa en una serie de TV como Comisario.

DURANTE EL GOBIERNO DEL MATRIMONIO KIRCHNER QUEBRARON 57 MIL EXPLOTACIONES AGROPECUARIAS



Unas 57.000 explotaciones agropecuarias desaparecieron entre 2002 y 2008, según datos parciales y con "salvedades técnicas" difundidos por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC). Según se indica, al momento de censo había 276.581 explotaciones agropecuarias , cifra que representa 56.951 menos que en 2002 (-17 por ciento) y 144.640 por debajo de 1988 (-34,3 por ciento).

Las cifras corresponden al Censo Nacional Agropecuario 2008, que concluyó el 30 de septiembre pero sobre el que "aún se están volcando datos", aclaró el INDEC.

El informe precisó que la superficie agropecuaria estimada total es de 180.345.568 hectáreas. Sobre ese total existen 24 millones de hectáreas en explotaciones agropecuarias "de las cuales no se han obtenido cuestionarios censales".
Eduardo Ambrosetti, economista jefe de la Sociedad Rural Argentina remarcó que " la provincia más afectada por las políticas anti campo del kirchnerismo fue Corrientes, donde el número de establecimientos agropecuarios se redujo en un 66,1 por ciento entre 2002 y 2008, pasando de 15.244 a 5.163".

Añadió que "la segunda provincia más afectada resultó Buenos Aires", cuyos establecimientos agropecuarios se redujeron en un 37,9 por ciento, pasando de 51.116 a 31.753, entre 2002 y 2008.

Ambrosetti indicó asimismo que "también resultaron muy afectadas Santiago del Estero y Tucumán, que hoy cuentan con un 25,6 y un 23,8 por ciento de establecimientos menos.

UNA RESPUESTA OBLIGADA (ANTE OFENSAS A CRISTO DE PÁGINA 12)



No respondemos ofensas personales pero no podemos actuar del mismo modo cuando se burlan de nuestros suscriptores; infinitamente más grave sería callar cuando se agravia a Cristo.

Intentando descalificar a los que se oponen a la legalización del “matrimonio homosexual”, Página 12 describió nuestra última alerta como una cadena de mails “con sabor a hostia y color a misa de domingo en latín”, entre otras burdas befas. Muchos suscriptores, de distintas confesiones, nos han manifestado su repudio a la mencionada nota.

Hacemos propias las reflexiones del Dr. Mario Caponnetto (*) sobre la nota de Horacio Cecchi titulada Un derecho en debate, que publicamos a continuación:

EL DIABLO Y LOS POBRES DIABLOS

Sartre, el sumo pontífice del ateismo contemporáneo, escribió en El ser y la nada: “no hay esencias porque no hay Dios que las conciba”. No se puede pedir mayor coherencia. Si Dios no existe nada es, propiamente; es decir, nada hay que tenga una mínima consistencia. Por eso, siguiendo esta línea argumental, tampoco hay naturaleza. Por qué, ¿qué es la naturaleza? Simplemente el modo, el peso, la medida del ser y de actuar de cada cosa. Y es en orden a su naturaleza que puede decirse que cada cosa tiene un fin propio al cual tiende.

¿Qué queda entonces tras esta negación? Sólo el hombre como pasión inútil y una libertad absoluta que no le sirve para otra cosa que encaminarse, cuanto antes, a la muerte y, en el mientras tanto, construirse, desconstruirse y reconstruirse a su antojo. Hasta aquí Sartre (y con él la posmodernidad) más o menos. En las antípodas, la filosofía del ser, afirma que hay Dios, hay esencias, hay naturalezas y hay fines en las cosas. Esta filosofía tiene veinticinco siglos, dato histórico que muchos parecen olvidar a la hora de identificarla, sin más, con el Catolicismo, la Misa tridentina y el “sector conservador” del Vaticano. Aristóteles, hasta donde llegan nuestras investigaciones, nunca fue bautizado por Monseñor Lefevre. Tampoco por el Obispo Williamson.

Si llevamos este debate profundo al plano de la sexualidad humana, se abren dos posiciones y sólo dos: o bien se afirma que hay una naturaleza humana, que es sexuada, femenina y masculina, y que el fin de ella es la unión de los sexos en orden al amor humano y la subsistencia de la especie. O bien, no hay tal naturaleza, y la sexualidad es simple y llanamente el fruto de las innumeras volteretas de una libertad inútil, vitalmente aburrida, que construye y desconstruye a su antojo.

En estos días, ha comenzado en el Parlamento Argentino el debate sobre una ley que consagre el matrimonio homosexual. Pero los defensores de esta alternativa no tienen ni, de lejos, la coherencia de Sartre. Tal el caso del periodista Horacio Cecchi que en Página 12, del 29 del corriente, escribe un artículo, torpe y lamentable, que desnuda hasta el fondo la incurable pobreza intelectual de nuestra llamada “progresía”. ¡Cómo se burlaría Sartre de estos, sus lejanísimos e ignotos sudacas “epigonetes” (según la célebre expresión del inolvidable Alberini) detrás de sus lentes de miope y las volutas de su pipa!

La cuestión es que el módico Cecchi, con inocultable sorna, comienza diciendo: “Hoy, si Dios lo permite, tendrá lugar la primera reunión de comisión para debatir la inclusión del matrimonio entre personas del mismo sexo dentro de la ley de matrimonios en el vetusto Código Civil”. Este pobre señor Cecchi está tomando en vano el nombre de Dios. Es un necio. Por eso, en vez de dar argumentos coherentes se limita a insultar a los que, ejerciendo con toda legitimidad su derecho de ciudadanos, han hecho llegar, mediante correos electrónicos, a los legisladores su rechazo a la iniciativa parlamentaria de marras. Resulta que para Cecchi, esos e-mails tienen un “inocultable sabor a hostia y color a misa de domingo en latín”. ¡Vaya! ¿Dónde probó Cecchi la hostia y con que lente cromática miró la misa dominguera en latín para afirmar semejante cosa con tanta seguridad? Así que oponerse a una ley que viola el sentido común, destruye la naturaleza del matrimonio y la familia es propio de quienes consumen hostias y misas latinas. Y para que no quede dudas de que este es el único argumento del escriba Cecchi, repite más adelante: “El mail de la hostia partía de una curiosa idea de negar la discriminación al grito de «a éstos no los queremos acá»”. Semejante argumento lo dice todo. Mala fe, torpeza, presuntuoso sentido del humor carente de inteligencia.

Pero, ¿hay algo más? Sí, señor, lo hay. Es el odio a Dios y el odio al Catolicismo que aflora por todas partes. Porque esta empresa contra el Orden Natural es, en definitiva, una empresa contra Dios. Por eso todo, al final, siempre acaba en lo mismo: tiren contra Cristo, contra la Iglesia, contra la Eucaristía, contra la Tradición, contra las Catedrales en cuyas paredes escriben los graffiti de siempre sin ninguna variación ni menos imaginación. No van más allá: se trata de tirar contra la última defensa de la libertad y la dignidad del hombre, contra el blanco que molesta, que no se soporta. Y todo en nombre de la no discriminación, el pluralismo y demás achaques de la sociedad contemporánea.

El hombre sabio no se sienta en el consejo de los necios, dice la Escritura. Por eso, albergamos serias dudas de que en los conciliábulos parlamentarios, en marcha a partir de ahora, pueda prevalecer algún adarme, ya no de sabiduría, pero siquiera de buen sentido. Aunque, por fortuna, habrá quienes intenten hacerlo y vaya para ellos nuestro incondicional apoyo.

Fiel a su necedad proverbial disfrazada de sense of humor de baja calidad rioplatense, el infortunado Cecchi concluye su nota diciendo: “Rachid (se refiere a María Rachid, la titular de la Federación Argentina de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Trans) alienta expectativas y contabiliza números favorables. No tiene intención de que el Diablo meta la cola”. Queremos llevar tranquilidad a Cecchi y compañía: el diablo es algo serio. No suele ocuparse de los pobres diablos.

Mario Caponnetto *

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* El autor es médico, especialista en cardiología y doctor en filosofía.

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NOTIVIDA, Año IX, Nº 628, 31 de octubre de 2009

Editores: Pbro. Dr. Juan C. Sanahuja y Lic. Mónica del Río

Página web http://www.notivida.org

Email notivida@notivida.com.ar

SACERDOTES SIN SOTANA LLEVAN A LA DESACRALIZACIÓN



«De los miles que han abandonado el sacerdocio después del Concilio Vaticano II, prácticamente ninguno abandonó la sotana el día antes de irse: lo habían hecho ya mucho antes».

"Fíjese si el impacto de la sotana es grande ante la sociedad, que muchos regímenes anticristianos la han prohibido expresamente. Eso debe decirnos algo. ¿Cómo es posible que ahora, hombres que se dicen de Iglesia desprecien su significado y se nieguen a usarla?"


«Las Siete Excelencias de la Sotana», estudio que la Congregación del Clero ha publicado (29/07/2009), en «Annus Sacerdotalis», página oficial del Año Sacerdotal 2009-2010:

Hoy en día son pocas las ocasiones en que podemos admirar a un sacerdote vistiendo su sotana. El uso de la sotana, una tradición que se remonta a tiempos antiquísimos, ha sido olvidado y a veces hasta despreciado en la Iglesia posconciliar. Pero esto no quiere decir que la sotana perdió su utilidad sino que la indisciplina y el relajamiento de las costumbres entre el clero en general es una triste realidad.

La sotana fue instituida por la Iglesia a fines del siglo V con el propósito de darle a sus sacerdotes un modo de vestir serio, simple y austero. Recogiendo esta tradición, el Código de Derecho Canónico impone el hábito eclesiástico a todos los sacerdotes (canon 136).

Contra la enseñanza perenne de la Iglesia está la opinión de círculos enemigos de la Tradición que tratan de hacernos creer que el hábito no hace al monje, que el sacerdocio se lleva dentro, que el vestir es lo de menos y que lo mismo se es sacerdote con sotana que de paisano.

Sin embargo, la experiencia demuestra todo lo contrario, porque cuando hace más de 1.500 años la Iglesia decidió legislar sobre este asunto fue porque era y sigue siendo importante, ya que ella no se preocupa de niñerías.

1º - La sotana es el recuerdo constante del sacerdote

Ciertamente que, una vez recibido el orden sacerdotal, no se olvida fácilmente. Pero nunca viene mal un recordatorio: algo visible, un símbolo constante, un despertador sin ruido, una señal o bandera. El que va de paisano es uno de tantos, el que va con sotana, no. Es un sacerdote y él es el primer persuadido. No puede permanecer neutral, el traje lo delata. O se hace un mártir o un traidor, si llega el caso. Lo que no puede es quedar en el anonimato, como un cualquiera. Y luego... ¡Tanto hablar de compromiso! No hay compromiso cuando exteriormente nada dice lo que se es. Cuando se desprecia el uniforme, se desprecia la categoría o clase que éste representa.

2º - La sotana facilita la presencia de lo sobrenatural en el mundo

No cabe duda que los símbolos nos rodean por todas partes: señales, banderas, insignias, uniformes... Uno de los que más influjo produce es el uniforme. Un policía, un guardián, no hace falta que actúe, detenga, ponga multas, etc. Su simple presencia influye en los demás: conforta, da seguridad, irrita o pone nervioso, según sean las intenciones y conducta de los ciudadanos.

Una sotana siempre suscita algo en los que nos rodean. Despierta el sentido de lo sobrenatural. No hace falta predicar, ni siquiera abrir los labios. Al que está a bien con Dios le da ánimo, al que tiene enredada la conciencia le avisa, al que vive apartado de Dios le produce remordimiento.

Las relaciones del alma con Dios no son exclusivas del templo. Mucha, muchísima gente no pisa la Iglesia. Para estas personas, ¿qué mejor forma de llevarles el mensaje de Cristo que dejándoles ver a un sacerdote consagrado vistiendo su sotana? Los fieles han levantando lamentaciones sobre la desacralización y sus devastadores efectos. Los modernistas claman contra el supuesto triunfalismo, se quitan los hábitos, rechazan la corona pontificia, las tradiciones de siempre y después se quejan de seminarios vacíos; de falta de vocaciones. Apagan el fuego y luego se quejan de frío. No hay que dudarlo: la desotanización lleva a la desacralización.

3º - La sotana es de gran utilidad para los fieles

El sacerdote lo es no sólo cuando está en el templo administrando los sacramentos, sino las veinticuatro horas del día. El sacerdocio no es una profesión, con un horario marcado: es una vida, una entrega total y sin reservas a Dios. El pueblo de Dios tiene derecho a que lo asista el sacerdote. Esto se les facilita si pueden reconocer al sacerdote de entre las demás personas, si éste lleva un signo externo. El que desea trabajar como sacerdote de Cristo debe poder ser identificado como tal para el beneficio de los fieles y el mejor desempeño de su misión.

4º - La sotana sirve para preservar de muchos peligros

¡A cuántas cosas se atreverán los clérigos y religiosos si no fuera por el hábito! Esta advertencia, que era sólo teórica cuando la escribía el ejemplar religioso P. Eduardo F. Regatillo, S. I., es demasiadas veces una terrible realidad.

Primero, fueron cosas de poco bulto: entrar en bares, sitios de recreo, alternar con seglares, pero poco a poco se ha ido cada vez a más.

Los modernistas quieren hacernos creer que la sotana es un obstáculo para que el mensaje de Cristo entre en el mundo. Pero al suprimirla, han desaparecido las credenciales y el mismo mensaje. De tal modo que ya algunos piensan que al primero que hay que salvar es al mismo sacerdote que se despojó de la sotana supuestamente para salvar a otros.

Hay que reconocer que la sotana fortalece la vocación y disminuye las ocasiones de pecar para el que la viste y los que lo rodean. De los miles que han abandonado el sacerdocio después del Concilio Vaticano II, prácticamente ninguno abandonó la sotana el día antes de irse: lo habían hecho ya mucho antes.

5º - La sotana supone una ayuda desinteresada a los demás

El pueblo cristiano ve en el sacerdote el hombre de Dios que no busca su bien particular sino el de sus feligreses. La gente abre de par en par las puertas del corazón para escuchar al padre que es común del pobre y del poderoso. Las puertas de las oficinas y de los despachos por altos que sean se abren ante las sotanas y los hábitos religiosos. ¿Quién le niega a una monjita el pan que pide para sus pobres o sus ancianitos? Todo esto viene tradicionalmente unido a unos hábitos. Este prestigio de la sotana se ha ido acumulando a base de tiempo, de sacrificios, de abnegación. Y ahora, ¿se desprenden de ella como si se tratara de un estorbo?

6º - La sotana impone la moderación en el vestir

La Iglesia preservó siempre a sus sacerdotes del vicio de aparentar más de lo que se es y de la ostentación dándoles un hábito sencillo en que no caben los lujos. La sotana es de una pieza (desde el cuello hasta los pies), de un color (negro) y de una forma (túnica). Los armiños y ornamentos ricos se dejan para el templo, pues esas distinciones no adornan a la persona sino al ministro de Dios para que dé realce a las ceremonias sagradas de la Iglesia.

Pero, vistiendo de paisano, le acosa al sacerdote la vanidad como a cualquier mortal: las marcas, calidades de telas, de tejidos, colores, etc. Ya no está todo tapado y justificado por el humilde sayal. Al ponerse al nivel del mundo, éste lo zarandeará, a merced de sus gustos y caprichos. Habrá de ir con la moda y su voz ya no se dejará oír como la del que clamaba en el desierto cubierto por el palio del profeta tejido con pelos de camello.

7º - La sotana es ejemplo de obediencia al espíritu y legislación de la Iglesia

Como uno que comparte el Santo Sacerdocio de Cristo, el sacerdote debe ser ejemplo de la humildad, la obediencia y la abnegación del Salvador. La sotana le ayuda a practicar la pobreza, la humildad en el vestuario, la obediencia a la disciplina de la Iglesia y el desprecio a las cosas del mundo. Vistiendo la sotana, difícilmente se olvidará el sacerdote de su papel importante y su misión sagrada o confundirá su traje y su vida con la del mundo.

Estas siete excelencias de la sotana podrán ser aumentadas con otras que le vengan a la mente a usted. Pero, sean las que sean, la sotana por siempre será el símbolo inconfundible del sacerdocio porque así la Iglesia, en su inmensa sabiduría, lo dispuso y ha dado maravillosos frutos a través de los siglos.

Nota:

Conviene recordar: Muchos sacerdotes y religiosos mártires han pagado con su sangre el odio a la fe y a la Iglesia desatado en las terribles persecuciones religiosas de los últimos siglos. Muchos fueron asesinados sencillamente por vestir la sotana. El sacerdote que viste su sotana es para todos un modelo de coherencia con los ideales que profesa, a la vez que honra el cargo que ocupa en la sociedad cristiana.

Si bien es cierto que el hábito no hace al monje, también es cierto que el monje viste hábito y lo viste con honor. ¿Qué podemos pensar del militar que desprecia su uniforme? ¡Lo mismo que del cura que desprecia su sotana!

- Código de Derecho Canónico (1983): Título III. De los ministros sagrados o clérigos 284 Los clérigos han de vestir un traje eclesiástico digno, según las normas dadas por la Conferencia Episcopal y las costumbres legítimas del lugar. 285. 1. Absténganse los clérigos por completo de todo aquello que desdiga de su estado, según las prescripciones del derecho particular. 2. Los clérigos han de evitar aquellas cosas que, aun no siendo indecorosas, son extrañas al estado clerical.

- "Hicieron para el servicio del Santuario vestiduras litúrgicas de jacinto, púrpura escarlata y carmesí", Exodo XXXIX, 1.


* Adaptado de un texto publicado en el Fondo Cultural Católico, Miami, Estados Unidos, en base a textos del P. Jaime Tovar Patrón
Del blog de catolicidad-catolicidad

INAUGURACIÓN DE LA XI EXPOSICIÓN DEL LIBRO CATÓLICO EN LA PLATA


Del lunes 2 de noviembre de 2009 al domingo 15 del mismo mes tiene lugar en La Plata la XI Exposición del Libro Católico, que este año se realiza bajo el lema "Toma y lee el buen libro". La misma se desarrollará en el Centro Cultural Pasaje Dardo Rocha, ubicado en calle 50 entre 6 y 7 de La Plata.
La Exposición se inicia con la Bendición de SER. Mons. Héctor Aguer, Arzobispo de La Plata y Presidente Honorario de la Exposición. A continuación el discurso de Bienvenida del intendente de La Plata, Pablo Bruera, y del Fundador y Presidente de la Exposicón, D. Manuel Outeda Blanco.
La entrega de las distinciones 2009 con la Estatuilla "Padre Leonardo Castellani" al Rvdo. Mons. Dr. José Luis Kaufman y el Galardón "Cruz del Sur" a la Comisión Organizadora de la JUREC junto con la actuación de la Agrupación Coral 440 del Salón Dorado Municipal, forman parte de las actividades del primer día.
El martes 3 de Noviembre se presentará el libro "Sacheri: predicar y morir por la Argentina" del Dr. Héctor Hernández, que estará a cargo del Dr. José María Sacheri (hijo del filósofo asesinado por causa de la Fe) y del Dr. Enrique Díaz Araujo.
El miércoles 4 de noviembre se presenta la colección "Héroes y Santos" en 4 tomos (Isabel La Católica, San Fernando, San Bernardo, San Pablo" del R.P. Dr. Alfredo Sáenz SJ a cargo de la Prof. María Delia Buisel de Sequeiros y del Pbro. Javier Espósito.
El jueves 5 de noviembre se presenta el libro "Beata María Ludovica de Angelis" de Mons. Dr. José Luis Kaufmann, a cargo de Mons. Raúl Rodolfo Gross.
El viernes 6 SER Mons. Antonio Marino, Obispo Auxiliar de La Plata, dictará la conferencia sobre "El sacerdote, ministro de Cristo Sumo Sacerdote, al servicio del Pueblo sacerdotal", en adhesión al Año Sacerdotal proclamado por el Papa Benedicto XVI al conmemorarse los 150 años de la partida a la Casa del Padre de San Juan María Vianney (Santo Cura de Ars)
El sábado 7 de Noviembre se proyectará un documental en conmemoración del 75 aniversario del XXXII Congreso Eucarístico Internacional de Buenos Aires (1934), con exposición de objetos, publicaciones y fotos del Congreso Eucarístico, que cuenta con la Coordinación General del Centro de Estudios Manuel Belgrano.
El domingo 8 de Noviembre se realizarán sorteos de libros entre el público visitante en la Sala de Lectura "Gustavo Martínez Zuviría"