lunes, 18 de julio de 2011

CONSEJOS DE MI AMIGO EL CURA

Bendiga la mesa, también cuando coma fuera de casa o con amigos.


Ponga una imagen de la Virgen en su hogar.

 En el restaurante, pregunte al mozo los viernes qué platos de abstinencia le recomienda. Explíquele luego el porque de la pregunta.


 Recuerde al kiosquero de su calle que la ley prohíbe exponer a la vista revistas pornográficas.

Ayuda al que no tiene...en lo material y en lo espiritual.

 Si usted es casado, no se limite a solicitar en el colegio la enseñanza de la religión para sus hijos: compruebe lo que les enseñan y proteste –como cualquier consumidor estafado- si les dan gato por liebre.

Cuando se pasa ante una imagen de la Virgen hay que decir: Te saludo, María. Saluda a Jesús de mi parte.

 Si usted es religioso, recuerde que el hábito queda de lo más testimonial.
Sacúdale el polvo y llévelo de la mañana a la noche.


 Cambie de canal o apague la T.V  , no compre mas esa revista, y el país tendrá un manipulado menos.



Enseñe con orgullo a sus ocho hijos, y pregunte a sus amigos, desconsolado, si ellos no han logrado tener más que esa parejita.


Si es sacerdote, pase ocho horas diarias en el confesionario. Si no lo es, pásese cinco minutos semanales por el confesionario.


 No diga “hola”, diga “adiós”. No diga “menos mal”, diga “gracias a Dios”. No diga “quizá”, diga “si Dios quiere”


 Escriba de lo que sabe, con sentido cristiano. Los que escriben sin sentido cristiano tampoco son escritores.


 Sea postmoderno. Atrévase a elogiar ante sus amigos la santa pureza, la mortificación corporal, la virginidad o la obediencia al Papa, y deje que los que tengan complejos vayan al psiquiatra.

El tiempo transcurrido en glorificar a Dios y en cuidar la salud del alma, no será nunca tiempo perdido. 

Reza, espera y no te preocupes. La preocupación es inútil. Dios es misericordioso y escuchará tu oración.

 En Navidad ponga, si quiere, árbol en su casa; pero no deje que sustituya al Belén (o Pesebre). Y envíe para Navidad tarjetas con un Nacimiento, no con niños cursis jugando con la nieve.

Recuerda que es terrible la justicia de Dios. Pero no olvidemos que también su misericordia es infinita.

 En verano, tape sus vergüenzas en la playa y, mejor aún, veranee en el monte.

Ama.. no amar es como herir a Dios en la pupila de Su ojo. ¿Hay algo mas delicado que la pupila? 

 No se cuelgue un colmillo al cuello. Aparte de que es vulgar, el día de su entierro comprobará que era más práctica una medalla-escapulario.


 No pierda el tiempo viendo cómo se cuece un huevo. Un huevo pasado por agua estará en su punto en el tiempo de un Credo.


. Repase el catecismo con sus hijos, que le vendrá muy bien a usted. 


 Vaya por la calle de la mano de su novia, y regálele una bufanda si es que pasa frío.


Con la misma desenvoltura con que usted cita a Mahoma, Gandhi o Martin Luther King, pruebe con la Epístola a los Filipenses, el Evangelio de San Mateo o San Cirilo de Jerusalén.


 No regale el libro más vendido sin comprobar antes que no se trata de la última basura del planeta. Busque mejor una obra clásica de espiritualidad o la Biblia.


 El sacerdote no es Paco o Manolo, sino Cristo. Muestre su veneración a los sacerdotes, tratándoles de Usted.


En su automovil en lugar de una cinta roja que no significa nada, lleve una medallita.


Dé siempre y pida la bendicíon.

Diga siempre la verdad, pero recuerde que no estamos obligados a convencer de ello a los necios.

 Sonría. Una Argentina más cristiana es una Argentina más alegre.

Si alguien te pregunta por tu fe, llévalo a la Iglesia y muéstrale los iconos.

 No se queje. Haga algo.

NO DEBEMOS JUZGAR NI HABLAR MAL DE LOS SACERDOTES, PERO SÍ HACERLES ENTENDER QUE SON CRISTO EN LA TIERRA.
UNA MISA TRADICIONAL SIN ABUSOS, LA VESTIMENTA DEL CURA  ADECUADA, AGRADA A DIOS.
(EL DIRECTOR)
 
Fuente:  http://fetradicion.blogspot.com/2011/07/consejos-de-mi-amigo-el-cura.html

ACTO POR LA REVOLUCIÓN ESPAÑOLA EL 18 DE JULIO EN EL INFIP

 
Estimados amigos:
 
El Instituto de Filosofía Práctica, conjuntamente con el Centro de Estudios Nuestra Señora de la Merced realizará un acto con motivo de los 75 años de la Revolución Española, en el que el Dr. Bernardino Montejano hablará sobre "La evolución política de José Calvo Sotelo" y el Dr. Juan Luis Gallardo leerá la poesía "Al Alzamiento de Julio", de la cual es autor.
Dicha reunión tendrá lugar el día lunes 18 de julio a las 19.15 hs, en la sede del INFIP, Viamonte 1596 (1er.piso) CABA.
Esperamos contar vuestra presencia, solicitándoles tengan la amabilidad de confirmar si podrán asistir, respondiendo a este mail o llamando al 4371-3315.
Saludamos a Uds. muy atentamente.
 
Comisión Directiva

domingo, 17 de julio de 2011

¡FASCISTAS!


Por Denes Martos

Cuando se enteraba de las noticias de la Argentina, San Pedro siempre luchaba con sentimientos encontrados. Por un lado disfrutaba del ingenio, la espontaneidad y el humor algo corrosivo de esas almas pero, por el otro lado, le molestaban sobremanera las eternas disputas, las constantes reyertas y las eternas discusiones bizantinas.

Por ejemplo, hacía unos días y después de una elección perdida en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, un famoso cantautor había publicado en un diario de izquierda un artículo en el que afirmaba que la mitad de la ciudad "le daba asco" por haber favorecido con su voto a un candidato "fascista". Inmediatamente, desde el otro bando, le contestaron que no aceptar "el veredicto de las urnas" constituía una "típica actitud fascista".

— No deberían enzarzarse en esta clase de controversias estériles quienes tienen un país tan maravilloso como el que le ha conferido el Señor a los argentinos– solía decir San Pedro, sacudiendo la cabeza en un gesto de incredulidad.

— Realmente. Quienes, mal o bien, han tenido por destino a la Argentina no deberían discutir lo que podría haber sido y no fue. – asintió San Martín – Creo haberlo dicho bastante claramente en aquella oportunidad cuando señalé que "Serás lo que debas ser, o no serás nada". Los argentinos, hoy por hoy, todavía no han conseguido ser lo que deben ser y por lo tanto . . .

El Padre de la Patria se interrumpió al advertir que el final de la frase sería un poco demasiado fuerte y no estaba en su ánimo contribuir a exacerbar los ánimos.

— Sin embargo, deberíamos hacer algo para unirlos. Al menos un poco. – especuló el Santo.

— Honestamente, Pedro, no se me ocurre nada viable. Yo mismo tuve que abandonar el país porque me negué a participar de una pelea entre hermanos. Y ni hablemos de las discusiones que estallaron cuando le legué mi sable a uno de los pocos que, más allá de los altercados internos, defendió la soberanía nacional frente a las ambiciones extranjeras.

— ¡Ya sé! – exclamó de pronto San Pedro – Les enviaré dos buenos cristianos que contribuyeron mucho a lograr la independencia del país. Quizás ellos logren convocarlos para una concordia general.

Así fue como resultaron enviados Fray Justo Santa María de Oro y Fray Luis Beltrán con la misión de intentar la conciliación de los argentinos. Ambos con sólidas credenciales para ello: el primero como firme defensor de la soberanía popular republicana frente a las intenciones monárquicas de otros patriotas como Belgrano y su "Plan del Inca"; el segundo como incansable proveedor de armas y logística para el ejército del Libertador.

Sin embargo, forzoso es admitir que no encontraron mucho eco las gestiones que los dos frailes hicieron ante legisladores y miembros del Poder Ejecutivo invocando la necesidad de fortalecer las instituciones republicanas y la urgencia de reforzar la capacidad operativa de las Fuerzas Armadas para garantizar la defensa de la soberanía nacional. El único medio que se dignó mencionar la gestión de ambos sacerdotes fue Página 12 y no lo hizo precisamente en términos halagadores. Un editorial bastante vitriólico mencionó cosas tales como la "inaceptable intromisión de la Iglesia en los asuntos del Estado", recalcando además "el más terminante rechazo de la escandalosa glorificación del armamentismo militarista", para terminar protestando enérgicamente por la "doble provocación fascista" que – según el diario – constituía la intervención de los dos eclesiásticos.

Pero los muchachos de Página 12 no calcularon con la testarudez del guardián de las llaves celestiales. Ni corto ni perezoso, apenas enterado del fracaso de sus dos embajadores, San Pedro tomó inmediatamente la decisión de insistir con otro emisario. Esta vez la elección recayó sobre Juan Bautista Alberdi.

— Es el padre de la Constitución Nacional. – razonó San Pedro – Tendrán que pensarlo dos veces antes de denostarlo.

Desgraciadamente también esto resultó en un pequeño error de apreciación. (Hasta a los grandes santos les sucede a veces). Porque, o bien San Pedro había olvidado lo que Alberdi escribiera oportunamente en su magnum opus, o bien nunca leyó sus "Bases y puntos de partida para la organización política de la República Argentina ", ese texto fundamental que sirvió de borrador para la discusión de la Constitución de 1853.

El hecho es que, apenas arribado, Alberdi comenzó a recitar su argumento favorito en cuanto a que "gobernar es poblar". Pero, recordando seguramente lo que había escrito casi 160 años atrás, no tuvo mejor idea que especificar su propuesta afirmando:

— "Poblar es civilizar cuando se puebla con gente civilizada, es decir, con pobladores de la Europa civilizada. Por eso he dicho en la Constitución que el gobierno debe fomentar la inmigración europea. Pero poblar no es civilizar, sino embrutecer, cuando se puebla con chinos y con indios de Asia y con negros de África." [ 1 ]

¡Para qué!

Al día siguiente el escándalo fue tan mayúsculo que las páginas de los medios no alcanzaron para dar lugar a las mayúsculas de los titulares. Las madres, las abuelas, las tías y hasta las primas de la Plaza de Mayo repudiaron "el chauvinismo retrógrado impregnado de xenofobia y de prejuicios cavernícolas contra nuestros hermanos latinoamericanos y afroamericanos". El INADI sacó un comunicado impugnando "el espíritu discriminatorio de neto corte fascista y antidemocrático" del orador y hasta la DAIA se sumó al repudio denunciando que "criterios racistas como los del Señor Alberdi constituyen la antesala del nazifascismo y preanuncian la siempre latente posibilidad de un nuevo Holocausto". Hubo al menos media docena de presentaciones ante la Justicia solicitando el procesamiento de Juan Bautista Alberdi por violaciones a la Ley 23592, al Art.20 de la actual Constitución Nacional, a la Declaración Universal de los Derechos Humanos, a la Ley 17722 y la Convención Internacional sobre la Eliminación de todas las formas de Discriminación Racial, solicitando además la urgente intervención del Comité para la Eliminación de la Discriminación Racial según lo dispuesto por la Ley 26162.

La cuestión es que Alberdi tuvo que partir raudamente y dejar el país huyendo de masas de piqueteros que al grito de "¡Fascista provocador!" no sólo cortaron todos los accesos al aeropuerto internacional de Ezeiza sino que hasta amenazaron con mantener cortada la Avenida Ricchieri por tiempo indefinido, al menos hasta tanto el gobierno no declarase persona non grata al otrora ilustre prócer. Algo que, naturalmente, sucedió poco después mediante un Decreto de Necesidad y Urgencia promulgado ad hoc por la Presidencia en vista de la inusitada gravedad del caso. Aunque cabe señalar que, antes de eso, el Jefe de Gabinete criticó duramente a La Nación y a Clarín que en sendos editoriales habían calificado toda la movida contra Alberdi como un atentado facsista contra la libertad de expresión y la prensa independiente. Incluso, fuentes generalmente bien informadas comentaron que el Secretario General de la CGT había amenazado con bloquear el Congreso con una barrera de camiones si a los legisladores se les ocurría promover una reforma constitucional de neto corte fascista según las ideas alberdianas. Finalmente, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, un activo y dinámico legislador propuso cambiarle el nombre a la Avenida Juan Bautista Alberdi, pero el proyecto fracasó porque los demás legisladores, después de catorce horas de arduo debate, no consiguieron ponerse de acuerdo en el nombre del prócer reemplazante.

Ante el cariz de los acontecimientos, San Pedro no tuvo más remedio que admitir que la situación lo había desbordado. Convocó, pues, al Consejo Asesor Celestial en pleno y solicitó recomendaciones.

Los debates fueron largos y engorrosos. Después de mucho cabildear, sopesar alternativas y conscientes de que esta vez la cosa no debía fallar, al final el voto mayoritario se inclinó por Don Domingo Faustino Sarmiento.

— Es el Maestro de los Maestros. – opinaron varios – Nadie puede tener algo sustancial en contra de la educación. Además, el hombre siempre fue un gran polemista. Si alguien lo critica, seguramente se encontrará con la horma de su zapato. No les va a ser fácil discutir con Sarmiento.

De modo que el Gran Sanjuanino lió sus petates, partió hacia la tierra e inició su misión. Y no le fue tan mal. Es decir: no le fue mal mientras se mantuvo dentro de los márgenes de lo educativo y defendiendo la labor de los docentes, aunque – la verdad sea dicha – le costó un poco adquirir el vocabulario políticamente correcto y llamarlos "trabajadores de la educación" como se estila ahora. El aquelarre de órdago se armó recién cuando, citándose a si mismo, declaró:

"El pueblo judío. Esparcido por toda la tierra ejerciendo la usura y acumulando millones, rechazando la patria en que nace y muere por un ideal que baña escasamente el Jordán (. . .). Este sueño que se perpetua hace veinte o treinta siglos, pues viene del origen de la raza, continua hasta hoy perturbando la economía de las sociedades en que viven, pero de las que no forman parte. Y ahora mismo en la bárbara Rusia como en la ilustrada Prusia se levanta el grito de repulsión contra este pueblo que se cree escogido y carece de sentimiento humano, el amor al prójimo, el apego a la tierra, el culto del heroísmo, de la virtud, de los grandes hechos donde quiera que se producen." [ 2 ]

La descripción, aun somera, del despiporre que generaron estas palabras requeriría un espacio del que lamentablemente no disponemos aquí. La condena y el espanto fueron prácticamente universales. No sólo las instituciones locales rechazaron las declaraciones del sanjuanino en los más duros términos. Al repudio local se sumó la B'nai B'rith internacional, la ADL norteamericana, el Museo de la Historia del Holocausto en Yad Vashem y la Conferencia Mundial contra el Racismo, la Discriminación Racial, la Xenofobia y las Formas Conexas de Intolerancia. Hasta el Gran Maestre de la Masonería Argentina tomó distancia del asunto declarando que las expresiones de su predecesor en el cargo no reflejaban en absoluto el pensamiento de la masonería actual. Con lo cual se compró un regio problema porque al día siguiente salieron todos a preguntar si – contrario sensu – esas declaraciones no reflejarían, acaso, el pensamiento de la masonería antigua.

La cuestión es que Sarmiento resultó expulsado del país por racista, discriminador y xenófobo.

Además de nazifascista, por supuesto.

San Pedro se mesó los cabellos. Había llegado prácticamente al agotamiento de sus recursos. Terco y temperamental como era, no quiso, sin embargo, darse por vencido. Consultó con cuantas almas se pusieron a su alcance y poco a poco un último nombre fue emergiendo del conjunto de los posibles candidatos. Con todo, antes de tomar una decisión definitiva, hizo una última consulta.

— ¿Qué le parece doctor? ¿Lo logrará el General?

Ricardo Balbín se rascó la barbilla.

— Es difícil decirlo, Pedro. En mi época yo, por mi parte, hice todo lo que estuvo a mi alcance y hasta admito que incluso puede decirse que me excedí un poco en eso de tratar de lograr la unidad nacional. En aquél momento el proyecto fracasó no tanto por culpa de nosotros sino por los propios partidarios del General que primero se agarraron a balazos y después tuvieron que ser echados de la plaza. Y prefiero no recordar lo que siguió a continuación.

— Pero pasó mucho tiempo y ahora son gobierno – trató de argumentar San Pedro.

— ¿Lo son? No sé, Pedro. Es arriesgado. Es todo lo que puedo decir.

Después de varios días de cavilaciones y consultas adicionales, San Pedro se decidió por fin a hacer un último intento. Entrevistó al General personalmente, conversó largamente con él, lo llenó de recomendaciones, le rogó por todos los Santos del cielo que se moderase en sus dichos, cruzó los dedos y, finalmente, lo envió a la tierra. Con ello, como quien dice, disparó su último cartucho.

Al principio todo fue aceptablemente bien. Hubo grandes convocatorias masivas, actos, discursos, entrevistas y reportajes en los que el General – para mayor o menor satisfacción de sus partidarios – esgrimió con su usual picardía aquello de "No es que nosotros hayamos sido tan buenos. Lo que pasó fue que los que vinieron después fueron tan malos que, en comparación, resultamos óptimos". Hubo bastante discusión acerca de quiénes serían exactamente "los que vinieron después", pero la cosa no pasó de diatribas más o menos históricas y la sangre no llegó al río.

Lo que causó la explosión fue la conferencia que el General pronunció en la CGT.

Después de reseñar los factores internos que hacen a la unión de todos los argentinos, pasó al ámbito de la política internacional y allí, sacando del bolsillo un ejemplar de "La Hora de los Pueblos" leyó textualmente lo que había escrito unos 43 años antes:

"Este desarrollo intenso de la política internacional, dentro y fuera de los países, ha impuesto la necesidad de crear los instrumentos para manejarla y así han surgido las "Grandes Internacionales". El capitalismo y el comunismo soviético no son sino dos de ellas, aparentemente contrapuestas pero, en realidad de verdad, perfectamente unidas y coordinadas. Para comprobarlo, basta recordar 1938 cuando se aliaron para aniquilar a un "tercero en discordia" representado entonces por Alemania e Italia. No es menos elocuente lo que sucedió en la Conferencia de Yalta en la que ambos imperialismos se ponen de acuerdo y coordinan sus futuras actividades de dominio y explotación. Pero es que todo tiende a internacionalizarse alrededor de ello, lo que, en último análisis, es un triunfo del internacionalismo comunista. La masonería, el sionismo, las sociedades internacionales de todo tipo, no son sino consecuencia de esa internacionalización del mundo actual. Son las fuerzas ocultas de la revolución como son las fuerzas ocultas del dominio imperialista." [ 3 ]

La conferencia terminó razonablemente bien con grandes aplausos y el canto de la marcha. ¡Pero al día siguiente . . . ! Ustedes no tienen ni idea del desquicio que se armó. La Nación tituló: "El peronismo regresa a sus orígenes fascistas". Clarín salió con: "Perón justifica al terrorismo en Medio Oriente". La embajada israelí sacó una solicitada a dos páginas completas desmintiendo su participación en cualquier clase de "dominio imperialista". Página 12 publicó un extenso editorial sobre las "perimidas teorías conspirativas fascistoides ". El Partido Obrero emitió una declaración en la que afirmaba que el General "está tan cegado por sus prejuicios burgueses y por su odio fascista que ya no distingue entre táctica y estrategia de masas". Un prestigioso intelectual de izquierda publicó un largo artículo en el que hizo malabarismos dialécticos para demostrar que el peronismo del '45 no tenía nada que ver con el socialismo del Siglo XXI y que el socialismo nacional de los '70 fue malentendido por todos los que pensaron que no era más que un nacional socialismo con el nombre al revés.

Al final, San Pedro no tuvo más remedio que llamar urgentemente de regreso a su enviado antes de que La Cámpora tomara las armas y la cosa pasara a mayores.

— No me diga que no se lo advertí. – comentó Balbín ante un Pedro completamente abatido – Le dije que era arriesgado.

El santo quedó largo rato pensativo y, al final, estalló:

— ¡Qué sé yo! Puede ser que yo no sepa distinguir demasiado bien a los fascistas. Pero, por lo visto, es imposible enviarles a alguien que no lo sea.

— Non hanno capito niente!! Inoltre, sono tutti ladri!! ­– exclamó, con fuerte acento sammarinese y algo de ironía, una voz a lo lejos.

— Veramente. . . – masculló San Pedro a regañadientes.

Y con eso abandonó definitivamente el proyecto.


Notas:

1)- Juan Bautista Alberdi, "Las Bases", Páginas Explicativas, Disponible en: http://www.laeditorialvirtual.com.ar/Pages/Alberdi/Alberdi_Bases_00.htm

2)- D.F. Sarmiento; "Condición del extranjero en América"; en: "Obras de Sarmiento, publicadas bajo los auspicios del gobierno argentino", tomo XXXVI. Editor A. Belin Sarmiento. Imprenta y Litografía "Mariano Moreno" - Bs. As., 1896 — D.F. Sarmiento; "Condición del extranjero en América"; Obras completas, tomo XXXVI. Luz del Día, Bs. As., 1953. — Artículo titulado "Somos extranjeros", en el Censor, Buenos Aires,1886.

3)- Juan D. Perón, "La Hora de los Pueblos", Ed. Norte, Madrid 1968, pág.22 - Disponible en: www.juventudconvergencia.org/web/libros/lahora.pdf 
Consultado el 22/05/2011.



Denes Martos
http://www.denesmartos.com.ar
17/Junio/2011

sábado, 16 de julio de 2011

MONS. AGUER HABLÓ DE LA “DEFORMACIÓN DE LA DEMOCRACIA” Y DE LAS ELECCIONES EN ARGENTINA




En su reflexión televisiva semanal, en el programa “Claves para un Mundo Mejor” (América TV), Monseñor Héctor Aguer, Arzobispo de La Plata, se refirió a la responsabilidad del cristiano ante las elecciones, explicando que evoco “la enseñanza de Juan Pablo II” que “ha sido sugerir que no hemos de guiarnos sólo por aquellas “sensaciones” más inmediatas y perceptibles, sino que debemos fijarnos también en las “sensaciones” espirituales fundantes de las cuales depende el futuro de la sociedad argentina”.
Indicó que en la Encíclica Centesimus Annus el Papa “se refiere en primer lugar al estado de derecho. Es un llamado de atención sobre la importancia del bien común político… El bien común político es algo importante que debe ser tutelado, y su conservación y mejoramiento debería ser una aspiración que influya en la elección de los ciudadanos”.
Mons. Héctor Aguer rescató que “el Papa habla de una recta concepción de la persona humana como base de una verdadera democracia. Este dato tiene que ver con la problemática cultural que se va imponiendo. La frase que he leído de la “Centesimus Annus” procede del capítulo de la encíclica en que el Papa habla de la relación del estado con la cultura”.
Al respecto recordó que “muchas veces, desde esta columna, yo he alertado sobre un proceso de transformación casi inadvertida de los paradigmas culturales, del modo de pensar y de sentir de la gente, que es provocado por la acción transversal de varias fuerzas políticas pero que se ha hecho sistemático en los últimos años y que va cristalizando en leyes contrarias al orden natural”.
Ejemplificó con “lo que ha ocurrido el año pasado con la sanción de la ley del mal llamado matrimonio igualitario” y con la actual “amenaza” con el “peligro inminente la legalización del aborto y los ideólogos encaramados en posiciones de poder aspiran a mucho más. Esta transformación inadvertida  funciona de tal modo que la mayor parte de la sociedad se entera luego de que ha ocurrido tal o cual cosa que no responde a sus convicciones más profundas. Esto es algo que debe preocupar en el momento de emitir el voto”.
Por último dijo: “Cualquiera de ustedes me podría argüir: ¿cómo nos enteramos de lo que piensan los candidatos? En las listas para diputados, por ejemplo, tanto para el Congreso nacional como para las legislaturas provinciales uno tiene que votar a gente que no conoce. ¿Y qué piensa esa gente? Los partidos políticos antes se preocupaban mucho por exponer sus plataformas, pero me parece que hoy día ya no ocurre así. Es éste un problema muy serio, una grave deformación de la democracia; la ausencia de un debate claro favorece que los ciudadanos sean solicitados como clientes a ciegas de un mercado electoral”.

Adjuntamos el texto completo de la alocución televisiva de Mons. Héctor Aguer:
“En este año electoral algunos se preguntan cómo se orienta un cristiano ante el hecho de las elecciones. Un cristiano o cualquier persona de buena voluntad”
 “Se me ocurre que podemos encontrar inspiración en un pasaje de la EncíclicaCentesimus Annus”, de Juan Pablo II”.
 “Dice así: “la Iglesia aprecia el sistema de la democracia en la medida en que asegura la participación de los ciudadanos en las opciones políticas y garantiza a los gobernados la posibilidad de elegir y controlar a sus propios gobernantes, o bien la de sustituirlos oportunamente de manera pacífica. Por esto mismo no puede favorecer la formación de grupos dirigentes restringidos que por intereses particulares o por motivos ideológicos usurpan el poder del estado”... “Una auténtica democracia es posible solamente en un estado de derecho y sobre la base de una recta concepción de la persona humana”.
Mucha gente vota de acuerdo a una tradición ideológica o partidaria que ha heredado de su familia, aunque creo que cada vez son menos los ciudadanos que deciden de esta manera en su opción electoral. Otros se dejan abrumar quizás por la propaganda, que finalmente los convence: el que puede hacer más propaganda y una propaganda que invada todos los medios posibles de comunicación tiene alguna ventaja, porque siempre hay gente que se deja convencer”.
“Me parece que la mayoría de la gente calcula si está un poco mejor o un poco peor; finalmente, la cuestión se reduce a la situación económica personal y familiar. No se especula demasiado, porque no se pueden estudiar las estadísticas para establecer si el país ha progresado efectivamente, si además de crecimiento económico se ha avanzado también en el orden de un desarrollo integral. Actualmente se discute si hay más o menos pobres; desgraciadamente la pobreza se ha convertido en una realidad crónica en la Argentina que parece difícil de superar. Evidentemente influyen todas estas razones”.
 “También hay algunos temas que, en un momento determinado, son o pueden llegar a ser decisivos. Por ejemplo, desde hace varios años, la inseguridad, o para decirlo mejor: la insoportable proliferación del delito. Se ha dicho que la inseguridad es una sensación; muy bien, si la gente siente fuertemente que el Estado no es capaz de custodiar vida y bienes de la población,  trata de producir un cambio valiéndose del voto”.
 “Asimismo, una persona informada o que observa con interés la realidad educativa nacional, advierte que el sistema educativo es un descalabro desde hace años y que las sucesivas reformas lo han empeorado; es lógico que aspire a revertir esa situación y examine qué fuerza política propone un proyecto razonable y no más ideología”.
 “Todas esas causales pueden ser tenidas en cuenta. Sin embargo, en el texto que he citado, el Papa nos ofrece una visión más profunda. Dice que “una auténtica democracia es posible solamente en un estado de derecho y sobre la base de una verdadera concepción de la persona humana”.
Podemos ver en estas palabras una invitación a no fijarnos sólo y primeramente en el bolsillo, en la sensación de inseguridad o en otros temas que son sin duda importantes, sino también en cosas que son, quizás, menos clara o inmediatamente perceptibles pero que, a la larga, resultan decisivas en la configuración del carácter nacional”.
 “Se refiere en primer lugar al estado de derecho. Es un llamado de atención sobre la importancia del bien común político, ahora bien, forman parte de este bien común político las instituciones de la República. El estado de derecho supone la división de poderes. Si en un contexto determinado el Poder Ejecutivo avasalla al Poder Judicial, el cual no puede gozar de una auténtica independencia, o si el Congreso se convierte simplemente en un eco de las decisiones del Ejecutivo, no se puede decir que estamos en un verdadero estado de derecho. Lo mismo se puede afirmar si cualquiera de los poderes del estado manosea la Constitución o si falta la necesaria seguridad jurídica. El bien común político es algo importante que debe ser tutelado, y su conservación y mejoramiento debería ser una aspiración que influya en la elección de los ciudadanos”.
 “Luego el Papa habla de una recta concepción de la persona humana como base de una verdadera democracia. Este dato tiene que ver con la problemática cultural que se va imponiendo. La frase que he leído de la “Centesimus Annus” procede del capítulo de la encíclica en que el Papa habla de la relación del estado con la cultura”.
 “Muchas veces, desde esta columna, yo he alertado sobre un proceso de transformación casi inadvertida de los paradigmas culturales, del modo de pensar y de sentir de la gente, que es provocado por la acción transversal de varias fuerzas políticas pero que se ha hecho sistemático en los últimos años y que va cristalizando en leyes contrarias al orden natural”.
 “Lo que ha ocurrido el año pasado con la sanción de la ley del mal llamado matrimonio igualitario es un ejemplo que debe alertar. Ahora amenaza también, como un peligro inminente la legalización del aborto y los ideólogos encaramados en posiciones de poder aspiran a mucho más. Esta transformación inadvertida  funciona de tal modo que la mayor parte de la sociedad se entera luego de que ha ocurrido tal o cual cosa que no responde a sus convicciones más profundas. Esto es algo que debe preocupar en el momento de emitir el voto”-
“Cualquiera de ustedes me podría argüir: ¿cómo nos enteramos de lo que piensan los candidatos? En las listas para diputados, por ejemplo, tanto para el Congreso nacional como para las legislaturas provinciales uno tiene que votar a gente que no conoce. ¿Y qué piensa esa gente? Los partidos políticos antes se preocupaban mucho por exponer sus plataformas, pero me parece que hoy día ya no ocurre así. Es éste un problema muy serio, una grave deformación de la democracia; la ausencia de un debate claro favorece que los ciudadanos sean solicitados como clientes a ciegas de un mercado electoral”.
“Mi intención al evocar la enseñanza de Juan Pablo II ha sido sugerir que no hemos de guiarnos sólo por aquellas “sensaciones” más inmediatas y perceptibles, sino que debemos fijarnos también en las “sensaciones” espirituales fundantes de las cuales depende el futuro de la sociedad argentina”

CUATRO AÑOS! - PRESO POLÍTICO EN COLOMBIA



Comentario de Jorge Mones Ruiz: Como en la Argentina, en Colombia también la justicia revolucionaria vindicativa de los terroristas de izquierda persigue a aquéllos que, en cumplimiento del sagrado deber militar, combatieron y combaten a los que pretendieron instalar un régimen totalitario antidemocrático por la violencia. La carta de la señora esposa del Cnl Alfonso Plazas Vega, héroe militar en la recuperación del Palacio de Justicia en Bogotá en el año 1985, es por demás elocuente. Seguramente puede ser suscripta por muchas señoras argentinas, cuyos maridos hoy son presos políticos y sufren cárcel bajo el régimen jurídico neo-terrorista del kirchnerismo.
Por Thania Vega
 
Bogotá, Julio 16 de 2011
Día de la Virgen del Carmen. Fecha que difícilmente se borrara de mi memoria  mientras tenga lucidez mental, hoy estamos cumpliendo ya cuatro años de esta terrible INJUSTICIA!
Si, cuatro años durante los cuales mi esposo el Coronel Alfonso Plazas ha sido privado de su libertad, el don más preciado que puede tener el ser humano, en los cuales se nos ha robado la vida, no me canso de decirlo, o si no apreciado lector piense por un solo momento todo lo que ha sucedido en su vida en los últimos cuatro años, cuanto ha viajado, cuánto ha vivido, cuántos sucesos buenos regulares y malos han pasado en su vida en este lapso. 
Pues mientras todo eso ha acontecido en su vida, apreciado lector, Alfonso Plazas ha tenido su libertad y su vida paralizadas, sumergido en un proceso creado por un sistema judicial turbio y contaminado, en el cual se ignoró el principio de la cosa juzgada, se le acusó con pruebas desleznables, testigos inventados, y en el cual se le han violado sus derechos más elementales, empezando por el de Presunción de Inocencia y tantos otros que no voy a repetir porque ya son conocidos por la opinión pública.
Cuatro años de ignominia causados por un propósito de venganza de quienes como miembros del M-19 de algún modo estuvieron comprometidos en la toma del Palacio de Justicia y atentaron contra el altar de los jueces. Solo Dios sabe que diferente sería la Justicia en Colombia si ese macabro hecho no hubiera sucedido. No lograron tomarse el poder gracias a la acción del Ejercito de Colombia, pero mataron a la Justicia!
 Cuatro años de perversidad causados por los intereses de un colectivo de abogados de extrema izquierda que buscan millonarias indemnizaciones.
Cuatro años de crueldad y de calumnias seguramente auspiciados por los intereses de unos narcotraficantes a quienes les fueron expropiados sus bienes por el coronel Plazas desde su cargo como Director Nacional de Estupefacientes.
En este momento y después de esos cuatro arduos y sufridos años, se han logrado desvirtuar todas y cada una de las supuestas pruebas con las que fue acusado.  Y hoy el país sabe que se le ha condenado sobre una prueba inexistente, que ha  sido  además desmentida por el propio supuesto testigo quien asegura que nunca dio ese testimonio.
Hasta cuando Dios mío? Me pregunto
Con toda la angustia e incertidumbre que alberga mi corazón ya casi sin fuerzas y casi atrapada en la depresión, veo la imperiosa necesidad de la ayuda Divina, confío en su Misericordia para que la justicia humana actúe pronto y del lado de la verdad, y para que estos cuatro años hagan parte de una historia que jamás ha debido suceder, como tantas otras que lamentablemente están viviendo muchos militares y colombianos de bien.  
Thania Vega