martes, 7 de agosto de 2012

PERDER EL TEMOR.



 Por Alberto Medina Méndez

Hay que animarse a desterrar el miedo. El cambio viene cuando se dejan de lados ciertos temores. La apatía, el desánimo y la resignación, son aliados funcionales de quienes pretenden que nos quedemos en casa.
Ellos, los verdaderos conservadores, los que no quieren que nada se modifique, apuestan a eso, a que la gente se entregue, que la impotencia le gane a la voluntad y la desidia a las convicciones.
Los dueños de la política, esos que hicieron de esta actividad su espacio propio, ese lugar desde el cual someten a todos intentando convencerlos de que están ahí, en esa situación de mando, por la voluntad de los más, trabajan con ahínco y perfeccionan a diario esta idea de miedo.
Por eso intentan amedrentar, intimidar, asustar. El arte que conocen es ese, el de mantener a raya a la sociedad para que no se anime a desconocer ese poder que usan atemorizando a todos, imponiendo miedo y no respeto.
Ellos conocen este juego hasta en sus más mínimas expresiones. Saben del desencanto de la sociedad con sus decisiones. Conocen también el desprestigio que los rodea como clase dirigente.
Pero también entienden que para que ese poder siga vigente, la estrategia es evitar que los valientes triunfen. Por eso, de tanto en tanto, eligen alguna víctima, para desplegar sus armas y disuadir a los que se animan.
Su poder no se sostiene sobre la autoridad que le confieren sus cualidades, conocimiento o talento, y mucho menos la que proviene de su integridad personal. Se les teme por lo que pueden hacer con el poder que disponen.
Una de las tantas herramientas que han desarrollado para aplicar sus perversas habilidades, es ocuparse de que la sociedad sienta culpa. Han hecho un culto de esta forma de hacer política y ejercer el poder.
La tarea consiste en que los ciudadanos de a pie, sientan que han cometido algún error en sus vidas, de orden legal, empresarial social y hasta íntimo: esquivar algún impuesto, haber recibido un favor estatal, tener un emprendimiento con cierta precariedad, contraer una deuda, haber pasado por tribunales, aunque sea como testigo, o porque no cometer el pecado de ganar mucho dinero y no contribuir con los humildes. A veces inclusive caen en aquello de hostilizar con cuestiones de la vida privada. Todo sirve para poner fuera de juego a los críticos, a los peligrosos, a los que son una amenaza para la continuidad de sus negocios políticos y económicos.
Se han especializado en esto de invalidar a los rebeldes recurriendo a lo que sea. Son muy buenos en ese esquema. Tienen los medios del Estado, cuentan con la información precisa y sobre todo no tienen escrúpulo alguno, ni mínimo código moral, para disponer de lo que sea y usarlo sin remordimiento alguno cuando de sus fines se trata.
Pero en realidad, todo eso que parece estar a su favor, se transforma en realmente importante solo cuando los ciudadanos, acompañan ese juego.
El temor al escrache, a la represalia del poder, a perder dinero u oportunidades por decir lo impropio, hace que los más se llamen a silencio.
Dicen en privado lo que no se animan a repetir en público. Critican al poder, pero no se animan a enfrentarlo en el terreno apropiado y concluyen haciendo lo que los poderosos esperan. El silencio y el manso repliegue.
En realidad, el arma de quienes imponen estas reglas, no es como parece, su supuesto poder, la información, los medios económicos y recursos del Estado. Su poder radica en nuestro temor. Es eso lo que los hace fuertes. No es lo que puedan decir o hacer, sino como impacta esa posibilidad en nuestras vidas cotidianas. Y en esto pasa a tener un rol clave, la comodidad, esa que nos hace aferrarnos al presente por el pánico que nos genera la incertidumbre del futuro.
Los héroes, esos que hicieron lo adecuado, lo necesario, los que se expusieron a todo, inclusive perdiendo las más de las veces, no midieron los pasos. Solo hicieron lo que sentían que tenían que hacer. Muchos de ellos perdieron mucho, inclusive sus vidas en el intento. Pero dieron la batalla, y gracias a ellos muchos hoy gozamos de cierta libertad, pero por sobre todo de un ejemplo a seguir.
No se trataba de seres humanos extraordinarios, sino justamente de seres ordinarios, cuya diferencia era que estaban dispuestos a hacer lo correcto, sin poner excusas mundanas, argumentos pobres desde lo intelectual, o supuestas cuestiones superiores que impidieran obrar en consecuencia.
A riesgo de repetir la frase, nunca más pertinente aquella que una película inmortalizara cuando el protagonista dijera “lo difícil no es hacer lo correcto. Lo difícil es saber qué es lo correcto. Cuando se sabe que es lo correcto, hacerlo es inevitable”.
Los poderosos lo son, no solo por ese arsenal que disponen de un modo ilegitimo cuando se apropian del Estado, sus dineros y recursos. Son poderosos, porque han quebrado moralmente a los ciudadanos, haciéndolos claudicar en sus convicciones, rendirse, resignarse, invirtiendo los roles.
Son ellos los que imponen esas reglas a los ciudadanos que le han delegado ese poder transitoriamente para administrarlo con equidad y criterio. Son los gobernantes quienes deberían rendir cuentas y tener temor.
En realidad lo tienen. Saben que cuando la sociedad despierta, su poder artificial de gobernantes a préstamo, se esfuma. Por eso se esmeran en asustar, en intimidar, en arrinconar a los ciudadanos.
El miedo es la matriz con la que gobiernan. Sin ella estarían dando explicaciones como corresponde. Pero es un papel que les queda incómodo y no les sirve a sus perversos objetivos.
Buena parte de esto pasa porque los ciudadanos bailamos a su ritmo. Hacemos lo que la política espera de nosotros, somos funcionales. Hay que intentar comprender la dinámica. Son ellos los que deben temer a los ciudadanos y no los ciudadanos al poder. Para eso hace falta coraje, sentido de la libertad y sobre todo, una alta dosis de dignidad. El primer paso es entenderlo, para que luego podamos estar dispuestos a enfrentar de modo personal e indelegable, esta decisión de animarnos a perder el temor.

Fuente: Por la Paz del Campo
Nota: Por la Paz del Campo reenvía el escrito del Sr.  Alberto Medina Méndez, y se solidariza con los conceptos allí manifestados.

UN CAPITULO



El pensamiento de Mons. Richard Williamson
Obispo de la Fraternidad San Pío X
Número CCLXIV (264) - 4 de Agosto de 2012

Como muchos de ustedes saben, un cierto obispo fue excluido del Capítulo General, o sea la reunión de los jefes de la Hermandad San Pío X, que tuvo lugar el mes pasado en Écône, Suiza. Para confirmar la exclusión parece que se citó la adaptación por el “Comentario Eleison” (#257, 16 de Junio) del deseo aparentemente homicida de San Pablo de “cortar” a los corruptores de la Fe católica (Gálatas V, 12). En realidad, los Santos Ambrosio, Jerónimo, Agustín, Justino y Crisóstomo, todos piensan que este deseo expresado por San Pablo en el contexto de Gálatas V, 1-12, apunta a la amputación de la virilidad de los Judaizantes (o sea que se mutilasen del todo ya que tanta importancia daban a esa operación de la circuncisión), y no apuntaba a quitarles la vida. Crisóstomo lo interpreta como una broma de San Pablo.

Entonces cuando escuché que el relato de esta broma de San Pablo fue reportado justo antes de empezar el Capítulo, y fue leído como no tratándose de una broma, debo admitir que tuve una visión traviesa: Imaginé a mis nobles colegas en el cuartel general de la Hermandad SPX mirando por la ventana en la noche para ver si no se encontraría un espigado Inglés episcopal, ferozmente disfrazado como Jack el Destripador, rondando entre los matorrales con un largo cuchillo de jardinero brillando en el claro de luna buscando alguien a quien despedazar. Estimados colegas, duerman tranquilos – No tengo ambiciones homicidas. ¡De verdad!

Pero el Capítulo fue un asunto serio. ¿Que produjo? Por encima de todo una Declaración hecha pública algunos días mas tarde, y las seis Condiciones para cualquier futuro acuerdo Roma-FSPX filtradas en el Internet poco después (dado cuantas almas están al presente confiando su Fe y su salvación a la guía de la Fraternidad SPX, encuentro que tal filtración no parece tan irracional). Ahora bien, todo honor a los buenos hombres del Capítulo que hicieron seguramente todo lo posible para limitar los daños, pero si la Declaración y las Condiciones nos dan el estado de espíritu actual del conjunto de los líderes de la Hermandad, entonces hay motivos para inquietarse.

En cuanto a la Declaración de 2012, basta compararla brevemente con la Declaración de 1974 del Arzobispo Lefebvre para preguntarse que le pasó a su Hermandad. Mientras que el Arzobispo explícitamente y repetidamente denuncia la reforma producida por el Vaticano II (por ejemplo, “nacida del Liberalismo y del Modernismo, envenenada totalmente, proviniendo de la herejía y terminando en la herejía”), palabras que le valieron al Arzobispo la ira de los Papas Conciliares, al contrario la Declaración de 2012 se refiere sólo una vez al Concilio con sus “novedades” solamente “manchadas con errores”, en términos que podríamos fácilmente imaginar Benedicto XVI suscribiéndolos del principio al fin. ¿Acaso la Hermandad piensa ahora que los Papas Conciliares no representan mayores problemas?

En cuanto a las seis Condiciones para cualquier eventual futuro acuerdo Roma-FSPX, ellas merecen un examen detallado, pero basta decir por el momento que la demanda hecha por el Capítulo General de 2006 de la Fraternidad, a saber la necesidad de un acuerdo doctrinal anterior a todo acuerdo práctico, parece haber sido completamente abandonada. ¿Será que ahora en la mente de la Hermandad la doctrina de los Romanos a los cuales se sometería ya no tiene tanta importancia? ¿O es que la misma Hermandad está cediendo a los encantos del Liberalismo?

Para un punto de vista contrario, me permito recomendar una colección de “Sermones y Conferencias Doctrinales” de Su Excelencia Jack el Destripador, de entre 1994 y 2009, ahora disponibles en siete CDs en http://truerestorationpress.com/node/52, con descuentos especiales para quien los compra antes del fin de este mes. No toda palabra de estas 30 horas de grabaciones será de oro, algunas palabras son sin duda excesivas, pero por lo menos el esfuerzo apunta a destripar a los enemigos y no a los amigos de nuestra Fe Católica.

Kyrie eleison.

lunes, 6 de agosto de 2012

DECLARACIÓN DE LA FACULTAD DE CIENCIAS DE LA SALUD Y DEL INSTITUTO DE INVESTIGACIONES BIOÉTICAS DE LA UCALP SOBRE EL PROTOCOLO DE ATENCIÓN INTEGRAL DE LOS ABORTOS NO PUNIBLES DEL MINISTERIO DE SALUD BONAERENSE




Con gran preocupación se ha tomado conocimiento en la Facultad de Ciencias de la Salud de la UCALP de la Resolución Ministerial Nº 3146/12 del Ministerio de Salud de la Provincia de Buenos Aires que habilita el “Protocolo de atención integral de los abortos no punibles”.
Como es de público conocimiento dicho Protocolo tiene origen en el fallo de la Corte Suprema de Justicia de la Nación (F.A.L., s/ medida autosatisfactiva, 13 de Marzo 2012) el cual hace una interpretación amplia de los supuestos de aborto no punible contemplados en el inc. 2 del art. 86 del código penal, comprendiendo a aquellos que se practiquen respecto de todo embarazo que sea consecuencia de una violación, con independencia de la capacidad mental de la mujer. Además, el Ministerio también hace una lectura amplia del primer supuesto de no punibilidad del aborto en el código penal, cuando asume los estándares en materia de salud que fija la OMS, por los cuales la salud debe ser entendida como el “completo estado de bienestar físico, psíquico y social y no solamente la ausencia de enfermedades o afecciones”.
Resaltamos que ésta medida exime de la obligatoriedad de una denuncia policial o constatación judicial de que el embarazo sea fruto de una violación,  por lo que se abre la puerta a declaraciones falaces; además, en caso de menores de edad, limita la patria potestad de los padres, en cuanto que “en caso de que exista una negativa por parte de los mismos, se deberá dar intervención a los Servicios Locales o Zonales de Promoción y Protección de Derechos, a fin de respetar el interés superior del niño”.

domingo, 5 de agosto de 2012

CONFORMARON LA MESA DE UNIDAD BONAERENSE LOS PARTIDOS UNIR–PDP

 

Los partidos UNIR y Demócrata Progresista llegaron a un acuerdo para coordinar acciones.

Luego de tres reuniones realizadas alternativamente en las sedes de ambos, el Partido Nacionalista Constitucional Unir y el Partido Demócrata Progresista de la provincia de Buenos Aires acordaron constituir la MESA DE UNIDAD BONAERENSE – MUBO.

En el acuerdo participaron los directivos de los dos partidos encabezados por el diputado nacional Alberto Asseff (UNIR) y Hernán Guozden (PDP).

UNIR y el PDP coincidieron en que los tres primeros temas que signarán su coordinación de acciones son seguridad, fondo bonaerense – en sustitución del desactualizado llamado del Conurbano – y Transportes e Infraestructura, una de las más cruciales insuficiencias de la provincia de Buenos Aires.

También, la MUBO tiene previsto entrevistarse con el intendente de Malvinas Argentinas, Jesús Cariglino con la idea de quela provincia necesita un gran Frente de Unidad como alternativa para 2013 y 2015.

Esta Mesa de Unidad prevé invitar a incorporarse a otros partidos y agrupaciones. “La gente pide unión y trataremos de darle una respuesta positiva a ese reclamo”, dijeron los promotores del acuerdo.

FUERA DE LA IGLESIA ¿NO HAY SALVACIÓN?

Pio IX

Fuente: EWTN

( http://ewtn.com/spanish/preguntas/fuera_de_la_Iglesia_no_hay_salvación.htm )

La doctrina de que fuera de la Iglesia no hay salvación, es una que constantemente es malinterpretada por aquellos que no se someten al Magisterio de la Iglesia. La fé no depende de nuestra habilidad de razonar hacia la verdad, sino de nuestra humildad ante la Verdad, presentada a nosotros por aquellos a quienes Cristo encomendó la tarea. Esta es la razón por la cual el Primer Concilio Vaticano nos enseña, que es tarea SOLO del Magisterio, el determinar y exponer el significado de la Tradición, lo cual incluye la de “ Fuera de la Iglesia no hay salvación “.

Concerniente a esta doctrina el Papa del Vaticano I, Pio IX, habló en dos diferentes ocasiones. En una alocución ( dirigida a una audiencia ) en diciembre 9 de 1854 dijo :

Tenemos que aceptar como principio de fé, que fuera de la Iglesia Apostólica Romana no hay salvación; que ella es la única arca de la salvación, y quién no está en ella perecerá en el diluvio; pero debemos también por otra parte, reconocer con certeza que aquellos que están en total ignorancia de la verdadera religión, no son culpables por ello a los ojos del Señor. ¿Quién podrá presumir de establecer los límites de esta ignorancia de acuerdo al carácter y la diversidad de personas, ciudades, mentes y lo demás?

De nuevo, en la encíclica Quanto conficiamur moerore del 10 de agosto 1863 dirigida a los Obispos Italianos, el dijo ;

Nos es conocido a nosotros y a ustedes que aquellos que tienen total ignorancia de nuestra muy santa religión, pero que observan con cuidado la ley natural y los preceptos dados por Dios al corazón del hombre y que estando dispuestos a obedecer a Dios llevando una vida recta y honesta, pueden ayudados por la luz de la gracia divina, alcanzar la vida eterna, porque Dios quién ve claramente, escudriña y conoce el corazón humano, la disposición, los pensamientos y las intenciones de cada uno, en su suprema misericordia y bondad, de ninguna manera permite que nadie sufra el castigo eterno, a menos que por su propia voluntad haya caído en el pecado.

Estas declaraciones son consistentes con el entendimiento de la Iglesia contenido en los documentos del Vaticano II y del Catecismo de la Iglesia, y a la vez aclara la posición rigurosa del Padre Feeney ( que todos tienen que ser miembros actuales de la Iglesia Católica, para salvarse ) la cual ha sido condenada por el Magisterio. Es irónico, que precisamente aquellos que conocen su obligación de permanecer unidos al Magisterio, y para los cuales esta doctrina es moralmente obligatoria, se mantienen separados de la Sede Romana en este punto.

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Respuesta por : Colin B. Donovan, STL