miércoles, 13 de abril de 2016

CONTRA LA NUEVA EXHORTACION APOSTOLICA AMORIS LAETITIA DEL PAPA FRANCISCO




Por Emilio Nazar Kasbo

La unión sexual extra-matrimonial es un pecado grave, que se agrava por el uso de anticonceptivos. Es doctrina largamente tradicional que el pecado de la fornicación se agrava cuando el acto sexual se realiza contra la naturaleza, es decir, haciendo imposible la procreación (Santo Tomás, STh II-II, 154,1 y 12). Pero ahora, parece que los divorciados vueltos a casar pueden comulgar… prácticamente sin distinción y sin límites, y eso según el juicio propio de cada Obispo.
¿Hay cambios en el magisterio del documento sobre la Comunión de los divorciados, la exhortación del Papa Francisco sobre la familia, Amoris Laetitia?
"Se trata de una simple reflexión personal", afirma el Cardenal Raymond Burke despreciando dicha exhortación papal: al afirmar que "No es un texto magisterial", es decir que no atañe el Magisterio de la Iglesia, pese a que la exhortación firmada por el pontífice es el fruto de dos consultas a los obispos de todo el mundo, recalca indignado el purpurado. Es “música para piano” esa exhortación, como diría un conocido sacerdote argentino.

CASTIDAD
El matrimonio civil es considerado un concubinato para la Iglesia, ya que no han recibido el Sacramento, y además es un pecado grave. Sin embargo, al aceptar la Iglesia el matrimonio civil, se introduce el problema antes inexistente de “dos clases de matrimonio”, cuando la Iglesia siempre se guió antes de modo exclusivo por su propia legislación. Es decir, la Iglesia siempre legisló para el católico en Comunión con la Iglesia, no para quienes rechazan el Evangelio, asumiendo las consecuencias.
Fornicación, adulterio, concubinato, matrimonio civil, son pecados y también son vicios. El Matrimonio Civil es pecado en las condiciones en que es legislado, puesto que no reconoce el Sacramento de la Iglesia, pero en el tiempo la Iglesia lo terminó asumiendo, y muchos subordinan el Sacramento a que los contrayentes antes se casen por civil, porque de lo contrario no otorgan el Sacramento.
El tema en el fondo, en una parte del problema, es la castidad que enseña la Iglesia. Están pretendiendo que el escándalo público y el mal ejemplo se solucionan con la castidad. Pero eso produce un desastre "pastoral", sobre todo en adolescentes y jóvenes.

MAL EJEMPLO Y ESCÁNDALO
Con la castidad se soluciona el problema personal, de quien vive en una situación irregular. Pero tomar públicamente la Comunión en ese caso, está señalando que es posible ser un picaflor o una adúltera y luego "tras un discernimiento" tomar la Comunión… tal vez para luego reincidir.
El otro problema, viene también del divorcio civil, provocado ello porque es aceptado el matrimonio civil, y en este caso se trata del divorciado inocente y que no "rehace su vida", sino que permanece fiel al Sacramento.
TODO ESTO VIENE POR ACEPTAR EL MATRIMONIO CIVIL EN ESTAS CONDICIONES. Los Obispos hoy se sujetan a la Ley Civil en materia de Matrimonio, de Familia, y de Educación. NINGÚN OBISPO Y REPITO, NINGUNO, SE RIGE EXCLUSIVAMENTE POR LA LEY QUE LE CORRESPONDE: EL CÓDIGO DE DERECHO CANÓNICO.
Los Obispos en la práctica viven como en la herejía de la "doble verdad" (teológica y racional), pero en el ámbito legal, como si hubiese dos legislaciones independientes y válidas recíprocamente entre sí, la legislación del Estado, y el Código de Derecho Canónico, siendo además privilegiado el Estado por sobre la Ley Canónica. Y esto involucra además una postura ante la Fe, una postura ante la Gracia que indudablemente debe ser revisada por sus graves carencias.
Aceptado el primer principio falso, que es el matrimonio civil, lo demás es una consecuencia, como puede ser el matrimonio entre homosexuales ajeno al Derecho Canónico. Veamos: ¿un homosexual casado por civil con otro que se divorcia, puede comulgar?
Respuesta pastoral no magisterial ni dogmática del Papa: "¿quién soy yo para juzgar?”. El problema es que esta “respuesta pastoral no magisterial”, confunde y atenta contra el “sí sí, no no”, atenta contra la claridad del mensaje del Evangelio, es decir, atenta contra Jesucristo.

HEREJÍA PASTORAL ECLESIAL
El texto lo que hace es atentar contra el Magisterio del Papa, en contra del Concilio Vaticano I. Es decir, la autoridad en esta materia ya no es el Papa, sino el Obispo, cada Obispo, por lo cual se producirá una anarquía y habrá Obispos que dirán que pueden comulgar hasta los incestuosamente “casados”, o los “casados” con animales porque los “aman” donde estas posibilidades sean admitidas, que ya están comenzando a serlo… porque "todo es amor" ¿verdad?
Y el problema está ahí. El problema es doble: atenta contra el Amor de Dios, y atenta contra la única Iglesia fundada por Jesucristo.
Eclesialmente, no es puntualmente la herejía del "Conciliarismo", sino la herejía de la "Sinodalidad", que es un derivado de aquélla, ya que si un Concilio tiene autoridad sobre el Papa (excepto en el caso del Papa hereje, Antipapa, siendo esta una cuestión debatida), el Concilio manejado por una "sub-Iglesia" de Episcopados conformados por Sínodos nacionales individuales y Regionales o Universales convocados, también estarán por sobre la autoridad del Papa. Esto no es "humildad", esto es degradación de la Autoridad de Cristo puesta en cabeza del Papa.
Se trata de un atentado a la unidad de la Iglesia, pretendiendo una inadmisible “democratización” que atomiza a la unidad orgánica que es la Iglesia unida a su Cabeza que es Jesucristo mismo y cuyo Vicario es el Papa. Hay una "herejía Pastoral", que es "no dogmática" ni forma parte del Magisterio, y que por tanto debe ser rechazada.

martes, 12 de abril de 2016

EXPEDIENTE PROPONIENDO ACCIONES AL JEMGE PARA EL PERSONAL RE





Buenos Aires,   11 de abril 2016

Al Señor Jefe del Estado Mayor General del Ejército  
EXPEDIENTE  ZZ 16-0425/5                                      
 Objeto: Proponer acciones  vinculadas al prestigio
Institucional y sobre el personal retirado.

De mi mayor consideración:
Me dirijo al Sr. Jefe del Estado Mayor con la finalidad de proponerle la elaboración de un programa de recuperación del prestigio militar a ser sometido a la aprobación del Ministro de Defensa y dentro del mismo la creación de un PLAN INTERNO DE ACERCAMIENTO GENERACIONAL MILITAR con el objeto de aventar pasadas diferencias dentro de la institución y reforzar el espíritu de cuerpo de la misma y fundamentalmente recuperar el prestigio social del ejército argentino ante la sociedad. El mismo comprenderá la participación y concurrencia del Ejército a actos y ceremonias que se efectúen para recordar y homenajear hechos del pasado en los cuales hayan intervenido las Fuerzas Armadas como en particular las próximas ceremonias a cumplirse en Tucumán con motivo del Bicentenario de la Independencia Nacional. De esta manera, mediante desfiles militares y actos del ceremonial castrense, el Ejército debe buscar un protagonismo específico que renueve sus virtudes y muestre su real valía como institución dentro del país y recuerde a los próceres y guerreros que con su accionar dieron cabida a la evolución socio-económica de la comunidad argentina.

Asimismo se debe recuperar la dirección por parte del personal militar de las empresas que constituyen Fabricaciones Militares y el Instituto Geográfico Militar dando de esta manera una renovación estructural a las mismas, incrementando sus capacidades y fortaleciendo su desarrollo.
Los ex Liceos Militares, convertidos en CEM (Centros Educacionales Militares), actuando como unidades presenciales de un amplio sistema virtual de educación preuniversitaria, que da en sus aulas posibilidades de formación militar, como policial y de servidores públicos con nuevas instalaciones que busca la obtención del dirigente para las empresas privadas y organismos públicos del Estado Nacional como Provincial y Municipal.

De esta manera el Ejército contribuirá a la comunidad argentina, como lo hizo siempre siendo la avanzada del progreso, del trabajo y de la educación de las nuevas generaciones y volverá a ocupar el rango de excepción que el mismo se merece.

Dentro del mencionado  PLAN INTERNO DE ACERCAMIENTO GENERACIONAL MILITAR sugiero las posibilidades siguientes vinculadas con su propio personal que pasa así a ser verdaderos núcleos potenciales de un mañana argentino mejor:

1.- Crear el sistema de destinos honorarios de manera tal que el personal al pasar a retiro pueda optar por los mismos entre los que hubiera tenido durante su carrera militar. Esto significará modificar el retiro militar fraccionándolo en retiro efectivo y retiro absoluto. Este último implicará el cese de toda actividad y podría ser concedido a partir de una edad calendario dada. La edad calendario podría fijarse en los 65 años, como es el régimen civil nacional o, 75 años como lo aplica la Iglesia Católica en relación a los sacerdotes que se ajusta a la actual situación de implemento de las expectativas de vida.

2.- Crear un comité consultivo militar con la responsabilidad de asesorar al Jefe del Estado Mayor en temas o materias no castrenses vinculadas a la defensa nacional integrando el mismo con personal militar retirado con antecedentes de las mismas y eventualmente personal civil calificado.
De esta manera se dará inicio a un proceso de acercamiento militar generacional al dar cabida al personal militar retirado en las acciones y decisiones del ejército.

Saludo a Ud. atentamente.


José Javier de la Cuesta Ávila
                                                                                      Tcnel (R)      
DNI 4.765.433
Email: josedelacuestaavila@gmail.com

jueves, 7 de abril de 2016

DE MOLINO A CONDOHOTEL: AMERIAN DE GUALEGUAYCHU SIGUE BUSCANDO INVERSORES





Durante todo el año 2014 fue divulgado en los medios entrerrianos y en otros especializados, que la firma cordobesa Amérian iba a expandirse y a armar un Hotel en Gualeguaychú, y especulaban con su apertura en 2017. Han sido grandes anuncios, pero al momento no hay nada en concreto, para transformar un Molino en el Condohotel. En concreto, solo hay una web que anuncia el proyecto, con presentaciones, dibujos, planos, costos de inversión, y todo a la espera de inversores que no terminan de aparecer: 

EL LUGAR
Según informaron fuentes de Pregón de La Plata, el sitio elegido para el Condohotel es el predio correspondiente a Molinos Ross SA, ubicado en calle España 649 de Gualeguaychú, en la Provincia de Entre Ríos.
En dicho espacio, ubicado exactamente frente al Corsódromo y en la misma dirección de la Pista, ofrecerá en los pisos superiores una adecuada vista. Cabe destacar que la pista es la continuación de la Avenida Parque de Gualeguaychú, sobre la cual también se encuentra de Molinos Ross SA y su Planta.
El molino abarca el espacio entre la calle Goldaracena y la Avenida Parque y entre las paralelas calle España con su continuación en calle Estrada configurada como Boulevard, y calle Alberdi. Dicho espacio sería el elegido por el emprendimiento, pero a la fecha sólo hay planos y dibujos del mismo.

UN CONDOHOTEL
La palabra condohotel proviene de la mezcla de los términos condominio y hotel, y designa una fórmula de alojamiento en la que se combinan el alojamiento en una propiedad y en un establecimiento, de manera que el particular es dueño de la habitación pero ésta es gestionada por la cadena hotelera. Según la web “Invertir en Ladrillos”, la cadena cordobesa Amérian estimaba invertir 10 millones de dólares para construir un condohotel, proyecto que comenzaría en julio de 2014. Se trataría del séptimo emprendimiento de la firma Amérian, posicionándola como la primera en el país en el rubro de condohoteles.
La estimación era de construir 88 habitaciones de categoría Cuatro Estrellas Superior, implementando el establecimiento mediante el sistema de franquicias tras un acuerdo de la firma con el grupo Molino Ross, que es dueña de los terrenos donde se pretende construir el Hotel. Es un gran emprendimiento para una ciudad que tiene unos 95 mil habitantes, y la inversión proyectada por Amérian es la más importante desembolsada en esta localidad en toda su historia.
Los condohoteles dan la posibilidad de ser titular de habitaciones del Hotel, generando ganancias que duplican la de una locación tradicional, en una suerte de alquiler temporario, y cuyo costo se actualiza permanentemente, sin perder valor en un contexto inflacionario, actualizando periódicamente su valor. A su vez, los inversores participan de las ganancias generales del emprendimiento, aunque su habitación no haya sido ocupada.

INVERSIÓN INMOBILIARIA
Según el Diario El Argentino de Gualeguaychú, los encargados del proyecto “Amerian Gualeguaychú” junto con autoridades de la cadena de hoteles presentaron en el Centro de Defensa Comercial e Industrial las características del emprendimiento y la propuesta de inversión que rondaba en aquél tiempo en aproximadamente los diez millones de dólares. Al evento asistieron operadores turísticos, autoridades locales e integrantes de Instituciones del lugar.
Según Fernando Gaido, director General de Amerian, “Gualeguaychú tiene todas las condiciones para acoplarse al circuito que propone Amerian”, detallando que esta cadena tiene 27 hoteles de los cuales 7 son proyectos y 20 están en operación. La cadena había inaugurado en enero de 2014 Amerian Rosario, y en ese año proyectaban habilitar el Amerian San Telmo y antes de fin de ese año otra unidad en Río Gallegos. “La hotelería es un negocio básicamente inmobiliario que resulta muy beneficioso para cualquier ciudad. A diferencia de las cadenas internacionales, Amerian busca armar una red de hoteles que cubra todo el territorio nacional, sobre costos que se ajustan al mercado argentino” explicó.
“El centro de convenciones que tiene en particular este hotel es algo que todas las municipalidades quieren tener en sus ciudades. El lugar beneficia no sólo al hotel que dispone del espacio, sino también al resto de los hoteles de la zona, porque la cantidad de gente que participa de estos encuentros siempre es mayor a la capacidad en plazas alojamiento” agregó.
Gaido explicó que “El que invierte en un hotel se convierte en un inversor inmobiliario sofisticado. La rentabilidad debe duplicar una renta de un inmueble común. Pero duplicar no quiere decir que sea siempre igual. Quiere decir que cuando los alquileres están en un 3 o 4% el hotel debería estar en 6 o 7%”. En cuanto a la inversión, el ejecutivo explicó que “Si la zona crece en valor inmobiliario la inversión también crecerá”, y que “la propiedad se puede vender en cualquier momento. Un hotel quizás sea difícil de vender. Un hotel de 10 millones de dólares tiene pocos compradores, pero una habitación tiene muchos. Hay unidades que administramos que han ido cambiando de dueño sin inconvenientes” dijo.

MEGAINVERSIÓN
Por su parte, el Diario El Día de Gualeguaychú informaba en septiembre de 2014 que se invertirían 170 millones de Pesos en el megahotel, anunciando que sería inaugurado en el año 2017. Según este medio, el Hotel contará con 117 habitaciones, seis pisos y una sala de convenciones. Días atrás fue presentado en Buenos Aires para sumar inversionistas interesados en el proyecto. Estiman que en el verano de 2015 podría comenzar la construcción que durará dos años aproximadamente.
Amérian comenzó en Córdoba en 1992 y actualmente cuenta con 28 hoteles en todo el país. La cadena se expande bajo dos formatos: Mérit – de 3 estrellas superior- y Amérian, de 4 y 5 estrellas. La Empresa trabaja en conjunto con Orlando J. Ferreres & Asociaciados S.A.(OJF) para el desarrollo de sus hoteles. El director de OJF, Marcelo Plana, contó que “se realizó la presentación del negocio de la Cadena Amerian; respecto al proyecto de Gualeguaychú, Plana indicó que “no sería propiedad de Amérian, sino que se trata de un condo-hotel, por lo cual estamos buscando inversores. Esta es la tarea que hemos hecho hasta ahora –fundamentalmente en Gualeguaychú- y ahora lo estamos lanzando a nivel nacional. El hotel que se instalará en la ciudad, será operado íntegramente por la cadena Amérian”.
El Director de Orlando J. Ferreres & Asociados, declaró que “hay tres inmobiliarias que están trabajando con nosotros en Gualeguaychú: Dacal; Moussou Open y Alexis Neuwirt”. Las unidades se escriturarán a nombre de cada uno de los inversionistas, con un convenio de administración conjunta en el proyecto hotelero.

U$ 23 MILLONES
La inversión total para hacer el hotel se estimó en 170 millones de pesos (esta valoración corresponde al mes de mayo de 2014 e incluye el terreno) lo que equivalía a unos 23 millones de dólares.
Se especificó nuevamente que el proyecto cuenta con 117 habitaciones, 6 pisos y un auditorio o sala de convenciones para 300 personas. Será un hotel de 4 estrellas superior; tendrá con un amplio local comercial, 50 cocheras, restaurant, confitería, pileta, spa, gimnasio y espacio público.
Estimaban que la construcción podría comenzar en el verano de 2015. “No sé si vamos a llegar a esa fecha; porque necesitamos una masa de inversores que nos aseguren que una vez que comencemos con la construcción, vamos a tener continuidad. Necesitaríamos alrededor del 70% de los inversionistas, para largar con la obra, pero la idea es empezar en el verano de 2015”, fecha que ya transcurrió sin novedades al respecto.

EL PROYECTO
En sí, se trata de un proyecto de renta hotelera, organizado a través de la figura de condominio hotelero y ejecutado mediante la figura de un fideicomiso al costo. El resultado será un hotel de 4 estrellas superior, que distribuirá sus dividendos entre sus inversores.
La inversión es totalmente en pesos, con un anticipo del 15% y el restante 85% en 24 cuotas mensuales, corregidas por el Índice de Variación de Costos de la Construcción, que elabora la Cámara Argentina de la Construcción.
El proyecto se financia como un Fideicomiso al Costo, esto es que los inversores (fiduciantes) aportarán los fondos necesarios para la construcción al costo, de acuerdo con proyecto previo y un presupuesto detallado. Todo un proyecto que aún no ha comenzado, para convertir un Molino en un Condohotel.

domingo, 3 de abril de 2016

DIPUTADA SOLICITA QUE LA GOBERNADORA VIDAL INFORME SOBRE LA APLICACIÓN DE LA LEY DE CUPO LABORAL TRANS



La diputada bonaerense Karina Nazabal (FpV) presentó una Solicitud de Informes al Poder Ejecutivo provincial para conocer los mecanismos que se están articulando en la puesta en marcha de la ley 14.783, de Cupo Laboral para Personas Trans “Diana Sacayán”.  
Según la información de prensa de la diputada, "dicho pedido se enmarca en la campaña de visibilización que están llevando adelante las organizaciones del colectivo LGBTTTI que, a 5 meses de su sanción, están exigiendo la aplicación dicha normativa".
Entre los principales puntos, la diputada solicita saber "si ya fue constituida una autoridad de aplicación destinada a implementar y garantizar el cumplimiento de este derecho fundamental para que la población trans pueda acceder a un puesto de trabajo en las reparticiones públicas en una proporción no inferior al 1% de la totalidad de su personal", sostiene en un comunicado.
Otro de los puntos, tiene que ver con las políticas que buscan garantizar el bienestar integral de la población trans: “Comunicar la existencia de programas de gobierno que tengan como finalidad la promoción de ciudadanía plena (acceso a la vivienda, trabajo y salud) hacia las personas travestis transexuales y transgénero”. Es decir, se trata de una discriminación al resto de la población que carece de acceso a esos mismos derechos, privilegiando a esta minoría particular, la cual es opuesta al Orden Natural.
Al respecto, la diputada Nazabal expresó: “Nos parece urgente que el Poder Ejecutivo implemente esta ley que fue aprobada por mayoría en ambas cámaras, teniendo en cuenta que la población trans históricamente fue gravemente vulnerada y excluida”. Cabe destacar que no sólo la Ley fue aprobada por mayoría legislativa, sino que además no fue vetada por la misma Gobernadora María Eugenia Vidal.
El pedido de informes fue confeccionado a raíz de la preocupación de las organizaciones LGBTTTI, entre ellas Conurbanos por la Diversidad, ALITT, ABOSEX, MAL y Futuro Transgenérico, que acompañaron a la mentora de dicha ley, Amancay Diana Sacayán. 
Según la diputada kirchnerista, “Es preocupante, y hasta peligroso, que gran parte de la sociedad aun no conozca ni se apropie de la normativa nacional y provincial que busca garantizar el respeto hacia la comunidad LGBTTTI (Lesbianas, Gays, Bisexuales, Travestis, Transexuales, Transgéneros, e Intersex)”.
Es decir, la vida privada de estos grupos debe ser hecha pública, debe imponerse sobre la vida del resto de la sociedad, y su forma de vida debe ser alabada, reproducida y expandida socialmente. Bajo el lema de "garantizar el respeto hacia la comunidad LGBTTTI", se esconde la imposición social para que desde la más tierna infancia se obligue a los menores no sólo a aceptar sino a vivir según pautas de vida homosexuales.
Simplemente hay que sacar las cuentas: el 1% del plantel docente y directivo de los colegios católicos deberá ser LGBTTTI, y quien incumpla las normativas será sancionado, les quitarán los subsidios y además el Estado le quitará muy probablemente la habilitación de los títulos.

domingo, 20 de marzo de 2016

ACERCA DE LA TEOLOGIA DE LA HISTORIA





Por Emilio Nazar Kasbo

Al estudio teológico del sentido de la Historia, se lo llama “Teología de la Historia”. Esto significa y parte del supuesto de que la Historia tiene un sentido, que hay un sentido Sobrenatural de la Historia, y que ese sentido puede ser conocido. Asimismo, presupone que tal conocimiento involucra un acto de Fe en la Verdad Sobrenatural, sin la cual no hay Teología. La Teología de la Historia, epistemológicamente, es una ciencia, y debe ser considerada como parte de la Teología.

HISTORIA Y PATRIA
La Patria es la Historia misma de la Patria, afirmaba el filósofo argentino Jordán Bruno Genta, quien a su vez definía la esencia como “la cifra de Eternidad que Dios ha puesto en las cosas”. Si profundizamos ambas definiciones y las entrelazamos, descubriremos que como personas nacemos en el marco de una Patria, que la Patria es una herencia recibida por Tradición de nuestros padres, y que por tanto no es algo que simplemente es un presente, sino que también es un pasado actualizado.
La esencia de la Patria, es la cifra de Eternidad que Dios ha puesto en la Historia misma de la Patria. La investigación surge inicialmente de una pregunta, y la buena investigación depende de saber preguntar. Se trata de la pregunta formulada por una persona, que surge de la admiración ante la contemplación de algún objeto o suceso. No hay investigación sin la búsqueda que surge de la pregunta, y todo ello surge de la admiración arraigada en la contemplación, en el necesario ocio contemplativo organizador. Así, escribir la Historia es contemplar el pasado que explica nuestro presente.
Escribir la Historia es reivindicar una continuidad que subyace bajo los cambios, y desde una adecuada Teología de la Historia, el tiempo resulta una contingencia vista a la luz de la Eternidad de Dios. La Historia es escrita por el hombre, pero quien la escribe desde el hombre y para el hombre, lo que en definitiva está haciendo es inmanentizar la “cifra de eternidad” que hay en la esencia de la Patria o de la Humanidad en su conjunto.

CÓMO REDACTAR LA HISTORIA
La Historia de la Antigua Alianza ha sido escrita por inspiración de Dios; el Nuevo Testamento relata la plenitud de los tiempos en que tras la Encarnación Jesús ha vivido hasta su muerte real, como verdadero hombre que era, en la Cruz.
Entre los antiguos paganos, tanto en sus novelas épicas como en sus relatos históricos, los dioses estaban siempre presentes junto con una “ley del equilibrio” o de la “razón” (logos) que guiaba los hechos y ofrecía una línea de interpretación. Cada vez que el orden era quebrado, una acción ya sea humana o inspirada por los dioses obligaría a restaurar ese equilibrio roto. Una Ley que si la viéramos desde Dios, señalaría los excesos que Dios corregirá o castigará, o buenas acciones que bendecirá.
En el Antiguo Testamento y en el Nuevo los protagonistas son aquellos a quienes Dios se ha dirigido de modo particular, y que han aceptado ser instrumentos de Su Gracia. En la Historia posterior, los protagonistas son los santos. Es colocándose en su lugar, reconociéndolos, como se establecen los hilos de la Historia.
Es decir, el esqueleto de la Historia es la vida de los santos, en su faz privada o pública. Desde allí, se estructura enmarcándose en la Historia de la Iglesia, así como en la realidad social en que cada santo ha vivido. Tal realidad social remitirá luego a los héroes que han forjado la Patria, a la acción política y militar, y a la cultura imperante en su tiempo. Pero todo el acento ha de estar puesto en la vida de los santos y el momento histórico de la Iglesia.

LA MIRADA HISTÓRICA
La Historia de Argentina está llena de héroes patriotas que han tenido acciones y gestos católicos. Resaltar tales hechos, no significa que se esté desarrollando una cosmovisión, ni que se esté encuadrando teológicamente la Historia. Y no es que a tales sucesos se les haya restado importancia, puesto que son objetivos. Pero algo falta.
Hubo en la América Precolombina, Prehispánica, una cultura con un sistema social que tenía muchísimas virtudes y muchísimos defectos a la vez, sobre todo por la característica espiritual de un desconocimiento absoluto de Jesucristo. Esa historia ha sido un clamor para que el Amor de Dios llegara a ellos mediante la Iglesia, para vivir la Caridad y la Misericordia en su dimensión de virtudes sobrenaturales. La llegada de los españoles también llevó muchísimas virtudes y a la vez muchos defectos que son fruto del Pecado Original y de la debilidad humana, pero entre las cosas buenas llevaron la Fe. Desde entonces cambió la vida en América y en Argentina, a la vez que hay numerosísimas personas que han vivido y muerto con fama de santidad. Es alrededor de estas personalidades que se construye la Historia. Las personas que han muerto con fama de santidad han tenido una vida que debe ser enmarcada en lo político, lo militar, lo social, lo cultural y lo económico, y tales personalidades otorgan una guía y un sentido al tiempo en que han vivido.
Lamentablemente, un vicio carcome las ciencias: considerar que sólo son ciencias si hacen abstracción de la Fe Católica y se dedican a una recopilación de datos como enseña el positivismo. Esto responde además a la teoría protestante de la doble verdad: el error de afirmar que una es la verdad teológica de la Fe que no responde a la racionalidad humana, y otra es la verdad científica que nada tiene que ver con la Fe. Por tanto, no son los Gobiernos o las acciones públicas las que marcan el esqueleto de la Historia, sino la vida de los Santos, en el marco de una Teología de la Historia.

PIEDAD E HISTORIA
A raíz de na preocupación sobre las cuestiones de ayunos cuaresmales, y sobre los antiguos ayunos que se realizaban, puede observarse una decadencia del Occidente Cristiano (Católico) a escala social, acompañado de la caída en el ayuno, la mortificación y la espiritualidad católica. Sobre una línea del tiempo se coloca, en la parte superior, todo aquello que hace a la Vida de la Gracia en la Iglesia y en la sociedad, y en la parte inferior, todo aquello que lo entorpece, se traza una línea en que se anotan las disposiciones en materia de prescripciones para la vida, cuyo punto máximo se encuentra en la etapa previa a que los Penitenciales se convirtieran en una especie de fariseísmo durante la Alta Edad Media, coincidiendo con el momento en que vivió Santo Tomás de Aquino. Desde allí en adelante, el Rito Latino ha ido disolviendo las costumbres en pos de evitar el fariseísmo, hasta reservar las abstinencias de carne sólo para los días viernes y los ayunos al Miércoles de Ceniza y Viernes Santo (todos los cuales además pueden ser suplidos por otras alternativas, por lo cual acaban incluso sin cumplirse), y eso ya en el Código de Derecho Canónico de 1917. Así se llega a la actualidad, en que haciendo gala de espíritu "del publicano" se tacha toda práctica de piedad, de ayuno, de oración, de abstinencia de carne (y de sus derivados), de mortificación o de limosna, como actos de "fariseísmo" (y que además hay quienes predican que son inútiles porque no "producen" nada, excepto la limosna que debe ser hecha de lo superfluo sin empobrecer a quien da, ya que sería un acto "antieconómico"). Luego, este espíritu "del publicano" en realidad se trata de una espiritualidad gnóstica que desprecia todo lo demás, sumida en el subjetivismo.
Mientras a su vez se predica la "libertad", sin que haya prohibición alguna para las antiguas prácticas “preconciliares” (incluso para las mantillas en la Misa usadas por las mujeres). De hecho, así lo expresó el Papa Benedicto XVI: nada ha sido derogado, porque existe una "continuidad", lo cual es dicho “en teoría”, pero en la práctica se vive bajo el signo de la discontinuidad o ruptura.
Sucede lo mismo en la Argentina. La caída de la Fe personal y social, lleva a la crisis en el las áreas políticas, económicas, morales y culturales. De un clero netamente católico y manifiestamente antimodernista, aparece un clero de "manga ancha", con el "espíritu del publicano" y en rechazo al "fariseísmo" que en realidad predica ideas de una “piedad gnóstica”. De semejante herejía, se deriva que en el plano moral todo es comparado con "la playa". Es decir, lo socialmente aceptable en cuanto a la modestia del vestir, está dado por el parámetro "playero". Así, ingresan por la "puerta de la Misericordia" de las Catedrales gente de malla y ojotas. En la Edad Media, en Medio Oriente, las grandes Catedrales e iglesias tenían una puerta de hierro (cerrada) sumada a una pequeña puerta de un metro de altura (abierta) por la cual se excluía a todos aquellos que pretendían entrar con sus caballos, o que pretendieran ingresar sin postrar su rodilla sobre el suelo (como es el caso de islámicos y paganos). Esa pequeña puerta era la que permitía el ingreso a un lugar Santo, donde está Cristo mismo, y ante quien toda rodilla debe doblarse. 
El clero argentino que condenó a la Masonería a mediados del Siglo XX, en el Siglo XXI ya no existe, siendo esta una muestra del cambio vivido en la Argentina para evaluar y diagnosticar los tiempos históricos.

UN NUEVO OCCIDENTE
El nuevo Occidente ateo, agnóstico, multicultural, próximamente islámico a un plazo no mayor de 20 o 30 años, sólo tiene una vía para resurgir: la prédica de Jonás en Nínive y la reacción del gobernante y sus súbditos. Ante la prédica de Jonás, esa generación respondió adecuadamente, pero la generación siguiente pereció, y pereció por el abandono de aquella espiritualidad, que tal vez haya sido basada más en el temor que en un verdadero Amor a Dios. Las persecuciones a la cosmovisión católica, la persecución a Cristo, se incrementan cuando en la sociedad se abandonan las prácticas que conducen a buscar el Reino de los Cielos y no las añadiduras. A veces puede depender de una pequeña familia, como la de Abraham en Sodoma o la de Noé en un mundo donde "todos compraban, vendían y se casaban" (pero Dios estaba ausente de esa sociedad, por lo cual pereció en el diluvio).
Es desde esta base que se ilumina la Teología de la Historia, que no es una Historia de la Iglesia, pero sí es parte de la Historia de la Salvación que llega hasta el Apocalipsis (siendo este final cuando Dios lo dispone). Es una Historia con los arquetipos que mueven a los demás en la sociedad, es una Historia en que se vive la espiritualidad católica socialmente (hacia su apogeo en la dimensión de la Eternidad en Dios, o hacia su extinción en el inmanentismo que preludia la perdurable condenación).
¿Cómo se desenvolvió la historia espiritual de la Argentina, en el marco del relato de los hechos históricos puntuales? ¿Cuál es la dimensión teológica de las medidas que toman los gobiernos, es decir, cómo afectan a la relación con Dios, con Jesucristo, con la Iglesia? ¿Cómo es la espiritualidad en la sociedad ante corrientes favorables o desfavorables a la Fe? ¿Cómo influyen las prácticas de Fe Católica de los arquetipos en cada momento histórico? ¿Cómo atiende Dios las plegarias de sus fieles, escuchándolos o no haciendo lugar a sus peticiones? Entiendo que todo esto es parte de la Historia, y no de una Historia "paralela" a la inmanentista, sino parte de la Historia vital, de la verdadera Historia, vista desde la Fe.

TIEMPO Y ETERNIDAD
El tiempo es la medida del movimiento, que se divide en un “antes” que es pasado, un “ahora” que es presente, y un “después” que es futuro. Pero el tiempo carece de sentido sin el ser humano, el tiempo es de las personas y para las personas.
Se puede escribir una “historia geológica”, describiendo los movimientos que hay en el planeta, o una “historia climática” detallando los registros de los cambios atmosféricos, por ejemplo, pero obligadamente esa historia, esa cronología, es efectuada por personas que contemplan tales datos objetivos, y su utilidad. Los animales carecen de Historia, y los ángeles intervienen en el tiempo humano, entendiendo además que Dios mismo ingresó en la Historia como verdadero hombre, mediante la Encarnación del Verbo.
Prescindir de la Eternidad como sentido de la Historia es convertir los hechos en efímeros episodios humanos carentes de relevancia y trascendencia, aunque pueda considerarse una inmanentista trascendencia social con alcances políticos, económicos o culturales. Por ello, la Historia tiene un principio, tiene un desarrollo y tiene un fin, una culminación, que según la Revelación es el Apocalipsis. Ver las cosas no con ojos inmanentistas sino con los ojos de Dios, es hacer Teología de la Historia

HISTORIA DE LA SALVACIÓN
Podemos hallar esta Teología de la Historia en la Revelación de Dios, estudiando al Pueblo Elegido en el Antiguo Testamento, y a la Iglesia fundada por Jesucristo que transita este tiempo hasta llegar al Apocalipsis. Es decir, la Historia de la Salvación. Pero también podemos hallar esta Teología de la Historia en la Revelación Natural, en el modo en que la Providencia ha querido inculcar y enseñar principios a otros pueblos diversos de los que son mencionados en la Tradición Católica, propio de los pueblos gentiles.
De este modo, podemos clasificar la Teología de la Historia en la Historia de la Salvación o Historia Bíblica y Eclesial, y en la Historia de la Revelación Natural entre los pueblos gentiles. Revelación natural es la manifestación de la verdad divina a través de las criaturas, y que es posible conocer por el uso natural de nuestra razón, por lo cual resulta accesible no solamente a quienes tienen Fe, sino también a los paganos y a quienes afirman no tener Fe alguna. Es decir, se trata del modo en que diversos pueblos no católicos reciben la Revelación Natural, marcando así su Historia con el sello de Dios.
En la Historia de la Salvación, que después de la Tradición escrita que se halla en la Biblia, continúa con la Historia de la Iglesia, podemos advertir que el Catolicismo en su fax de ortodoxia se expande geográficamente desde Pentecostés hasta nuestros tiempos. El destino perdurable del alma tras la muerte revelado por Jesucristo, se encuentra presente en las persecuciones iniciales, en los pueblos cristianos y en sus gobernantes, ya que el gobernante católico conoce su responsabilidad en esta materia, y no puede salvar su alma sin ser instrumento de Dios para la salvación del alma de los demás.

HISTORIA ECLESIAL Y DEL MUNDO
A su vez, el destino perdurable del alma también se halla presente en los paganos, conformando la cultura propia de cada tiempo y lugar, y en esto también debe incluirse la conducta omisiva de este destino, y ello resulta extensivo a los gobernantes, que son quienes en realidad sellan con su impronta el criterio de toda una Nación. En ellos se encuentra como incógnita, como respuesta más o menos acertada, o como un tema “tabú” que no debe abordarse para no dañar una vida hedonista actual. Cada postura ante este tema configura una cosmovisión que se reflejará en el desarrollo histórico de cada pueblo, incluyendo en ello posturas racionalistas o materialistas.
Ver la Teología aplicada en la Historia de la Salvación y en la Historia de la Iglesia, es una cuestión que rebasa lo histórico humano, que en su sentido hasta resulta aleatorio o accesorio, para dar paso al protagonismo de Dios mediante su Gobierno del Mundo, Su Providencia, y Su Predestinación. Es decir, Dios crea el mundo y le impone leyes, y también Dios crea al hombre y pone medios suficientes para que salve su alma (como actos de Su Providencia).
La Teología de la Historia es parte de la Teología, que considera los datos de la Historia. Es la visión teológica de la Historia, que no se ciñe a meros hechos materiales, más o menos acreditados o comprobables, sino que eleva su mirada para analizar los fundamentos teológicos de las acciones tanto correspondientes a la vida de una persona en particular como arquetipo o como muestra de la vida de un habitante “promedio” de la sociedad, ya sea de la vida social en un momento particular del pasado.

HISTORIA Y REVELACIÓN
En cierto modo, la Teología de la Historia se enmarca en la Historia de la Salvación, que entronca la preparación del Antiguo Testamento y el Nuevo Testamento para su continuación en la Historia de la Iglesia hasta el Apocalipsis, que debe contemplar también el modo en que ha influido la Revelación Natural (que es imperfecta) en las sociedades no católicas.
Existe un peligro, y es el de considerar como Teología de la Historia a una “investigación” sobre la acción de Dios en la Historia y el sentido del tiempo en la vida del hombre, pero buscando “constantes inmutables del obrar divino”. Es decir, se pretendería hallar una especie de “parámetro matemático” de Dios para explicar desde allí los hechos históricos; sin embargo, esto involucraría un racionalismo inadmisible, ya que no puede explicarse el motivo por el cual Dios otorga o no, actúa o no, en favor de los católicos en el marco de la Historia, o de cómo influencia en líderes, en súbditos o en las sociedades. Dios no responde a una lógica humana, que es locura para Dios, y ello tanto lo es pretender conocer un parámetro de acción de Dios. No obstante ello, Dios ha dejado a la Iglesia con sus enseñanzas tradicionales para que sepamos qué es lo que Dios espera de cada persona y sociedad, y nada puede decirse más sobre ello, porque la enseñanza es para el hombre y la humanidad, no para aplicarla a Dios.
La Teología de la Historia abarca la acción de Dios en la Historia, en todo aquello que la razón humana puede develar o presuponer, sin afectar a lo que estrictamente constituye el Misterio de Dios y de Su Voluntad. El riesgo de inmanentizar a Dios, o de buscar una “utilidad humana” o una “manipulación de la Voluntad de Dios” es grave si no se realiza desde la Filosofía Perennis, particularmente la Escolástica Tomista y la reflexión de San Agustín.

HISTORIA Y GRACIA
El hombre concreto vive en un tiempo determinado, en una sociedad determinada y en un contexto que es heredado; Jesucristo mismo, siendo Dios, asumió la condición temporal. Como ser histórico, existe e influye en su contexto, pero esto no es suficiente, porque se trata de una cuestión material, ya que debe ser esto ilustrado por la cosmovisión que hace al contexto en que la persona vive, sumado a la particularidad de la cosmovisión católica y cómo esta ilustra la vida personal, ya sea de los líderes o de los súbditos, y de la sociedad en general, que puede ser receptiva, indolente y neutral, o refractaria, al Evangelio y su transmisión.
La vivencia espiritual es fruto de la Gracia que Dios otorga y de la respuesta personal o social a ese llamado. No se trata de una cuestión intelectual, de conocimiento de las verdades de la Fe, sino de cómo es llevada a la práctica concreta en un lugar y momento determinado, en lo cual develamos la real dimensión de la Teología de la Historia.
Los paganos y no católicos en general, dirán que se trata de una “mitologización” de la Historia, pues descartan todo lo que hay de Sobrenatural en la Historia y en la Tradición de la Revelación. El inmanentista busca despojar de esta dimensión a la Historia, y los no católicos entre los cuales aún se hallan grupos cristianos no católicos, buscan cuando menos constituir una “doble verdad”, la teológica que corre por carriles separados de la histórica, sin cruzarse en momento alguno.

QUÉ SEÑALA LA PROVIDENCIA
Debemos interpretar la Teología de la Historia no solamente como la acción de Dios en la Historia de la Iglesia, sino en particular la acción de los laicos católicos y su influencia en la sociedad concreta de que se trata. La Iglesia abarcadora de la enseñanza de la Jerarquía y la vida litúrgica sacramental y de piedad, así como de la acción de los laicos en el tiempo, constituyen esta Historia de la Salvación. Mayor espiritualidad o mayor secularización, van marcando tiempos y orientaciones en la Historia de las sociedades católicas. Y esto contradice la afirmación de que la Tradición Católica es sinónimo de estancamiento o de freno al progreso, cuando se comparan los frutos de las sociedades católicas con los trágicos resultados comprobables en sociedades secularizadas e inmanentizadas.
Se trata de la contemplación de Dios en pequeños y grandes eventos, tanto de una biografía personal como en la dimensión de una sociedad concreta. Se trata del esfuerzo de construir la “casa” sobre la Roca que es Cristo, edificando cristianamente la vida de una persona o de la sociedad en la historia. No es Cristo y su Iglesia quienes se deben adaptar a los tiempos, sino todo lo contrario. Y este es el sentido de la Teología de la Historia, y esta es la relación entre lo Eterno trascendente que es Dios y lo temporal e inmanente que es la vida de cada persona y de cada sociedad.
La Historia en la Antigüedad, comenzó con relatos de actuaciones de los gobernantes y de las guerras. Los actos relevantes de los gobernantes, involucran un dilema moral y una resolución de temáticas concretas que sirven como ejemplo a imitar o eludir. A su vez, las guerras incluyen actos de heroísmo. La transmisión histórica tiene el efecto de transmitir tales acciones para reconocerles su cuota de gloria y triunfo.
El historiador refleja su propia cosmovisión en el relato histórico. Muchas veces existen historias contradictorias, las del bando vencedor y las del perdedor por ejemplo, que fundan diversas narraciones. Así, es preciso conocer la cosmovisión del transmisor de la Historia, para conocer su postura como prejuicio o presupuesto desde el cual efectúa su versión.

PREGUNTAS
Indudablemente, la Historia narra sucesos de los hombres y las sociedades, y en su conjunto, aunque no lo crea o se dé cuenta el historiador, involucra un sentido, un hilo conductor bajo el cual los hechos acaecen. Las luchas de los grandes Imperios, los problemas que deben afrontar los gobernantes, y la vida de los súbditos, incluyen un sentido de la Historia, ya que no existe una Historia sin sentido.
En base a ello, surgen una serie de preguntas que la Teología de la Historia debe responder:
¿Cuál es el motor de la Historia? ¿Es la Providencia de Dios? ¿O el poder, las riquezas, la lujuria y el hedonismo? ¿Qué es lo principal y qué es lo accesorio en la Historia? ¿Qué es lo fundamental y qué lo anecdótico? Todo esto señala cuál es el hilo conductor de quien escribe la Historia.
¿Castiga Dios en la Historia, y dónde se siente ese castigo?
¿Hay diálogos entre personalidades líderes en las sociedades que tienen una relevancia y trascendencia suficiente, como por ejemplo cuando abordan el tema del mejor tipo de gobierno?
¿Anuncia Dios de algún modo las desgracias o bonanzas que sobrevendrán, y en su caso cómo lo anuncia, o son estas imprevisibles?
¿En qué influye la confianza o descreimiento en Dios, en el transcurso de la Historia? ¿Cómo se evalúa desde esta óptica la Historia de sociedades no católicas y de las no cristianas? ¿Cómo se comprueba la acción de Dios en las sociedades no católicas?
¿Qué sucede cuando entre los líderes, o en el ambiente cultural social, se creen inteligentes, felices, al punto de que pueden prescindir y obviar la acción de Dios?
¿Existe un destino que se cumplirá indefectiblemente, o la libertad de la persona humana y de su sociedad puede situarse sobre ese destino? ¿Dios es quien establece el destino, o lo construye cada persona y cada sociedad?
¿Existe alguna ley de “equilibrio social”, y en su caso cómo actúa esta ley respecto de la Providencia de Dios? Es decir, ¿pueden establecerse normas para las sociedades, y en caso de que la respuesta sea afirmativa cómo funcionan esas normas sociales en referencia a la Providencia de Dios?
¿Cómo se producen los cambios de fortuna de las personas y de las sociedades, desde la prosperidad y la felicidad hasta la miseria y la angustia, o viceversa? ¿Cómo interviene la Providencia en esas ocasiones y cómo es posible develar esa acción de la Providencia?
¿Se puede “huir” de los planes de Dios? ¿Se puede traicionar a Dios –mediante el pecado ya sea personal o social- y salir indemne de la situación?
¿Cómo ayuda Dios a uno u otro caudillo o a sus pueblos, que se encuentran en bandos antagónicos? ¿Cómo influyen las acciones injustas de los líderes y los vicios de los pueblos?
Si la Justicia es un equilibrio, ¿Cuándo ese equilibrio se rompe en la Historia, luego todo vuelve a la mesura y armonía original? ¿Dónde se ve a Dios en estas acciones?
¿Qué diferencia hay entre la acción humana o social ilustrada por la Gracia de la Fe, de la acción humana o social en que la Gracia está ausente? ¿Cómo influye el odio a Jesucristo y su Iglesia en una sociedad?
¿Cuáles son los anhelos de los pueblos? ¿Cómo vive el hombre que es sujeto de esa cosmovisión social? ¿Cuáles son sus consecuencias?
¿Cómo se combinan las causas humanas con la cosmovisión teológica? ¿Cómo son analizados los problemas económicos o pragmáticos a la luz de la cosmovisión teológica?
¿Existe una ley de equilibrio en la Historia? ¿Existen ciclos históricos? ¿Cómo se produce la ruina de las empresas y de los líderes demasiado ambiciosos? ¿Hay un ciclo o equilibrio entre la guerra de conquista y la opresión de los tiranos?
¿Cómo se efectúa el análisis moral de los acontecimientos? ¿Quién es el que destaca en las batallas o en el buen Gobierno? ¿Cómo se evalúa el sentido de debilidad o de grandeza de lo humano, o lo Sublime de Dios que se refleja en las buenas acciones?

SENTIDO DE LA HISTORIA
Lo que busca la Historia es un sentido de los acontecimientos, su explicación. La Teología de la Historia es la que ofrece explicaciones a ese sentido de los acontecimientos. Los principios generales de la acción humana, deben ser analizados bajo la óptica de lo que Dios ha dispuesto para el hombre, no como un “prejuicio”, sino como una valoración de acercamiento o alejamiento de Dios.
El tema central de la Historia tal como se desarrolla desde el paganismo o desde el positivismo, es el hombre; el tema central de la Teología de la Historia, es Dios. Así, la Historia se analiza al hombre, como persona y en su dimensión social, ya en la anécdota o en los detalles, ya en sucesos gloriosos, ya en las causas de su ruina tras haber pasado el momento de apogeo y de esplendor para colocar nuevamente los carriles de la Historia en su situación original.
El tiempo es la duración del hombre en el mundo. Del hombre concreto, y del hombre en la sociedad que le toca vivir según la Providencia indica a cada uno. Ese tiempo limitado, es una cifra de la Eternidad de Dios, una participación de Dios que vive fuera del tiempo. Así, el tiempo humano es para Dios, es para la Eternidad que le otorga un sentido, en la cual está el destino de cada persona unido al marco social y la Patria en que nace.

DIOS Y LOS HOMBRES
La tendencia a ver los hechos de los hombres como meros hechos de los hombres, es inmanentista. En todo caso, no puede juzgarse con ese criterio a los hombres de Fe, que buscan iluminar sus acciones por las enseñanzas de Dios en la Biblia, los Diez Mandamientos y la Revelación hecha por Jesucristo, tratando de ser meros instrumentos de la Gracia de Dios. Dios está siempre presente, mediante el Gobierno del Mundo y su Providencia, y de modo excepcional mediante los milagros.
La búsqueda de la Felicidad humana en el orden personal, tiene un correlato en el modo por el cual socialmente se la busca, la cual sólo puede hallarse en el Absoluto de Dios. El modo en que se descubre la misión que Dios pide a una persona o a un pueblo entero, es central en estos análisis. La Historia puede ser de una persona o de una sociedad, y bajo ambos aspectos debe ser estudiada.
Corresponde un análisis teológico de los hechos: Dios interviene en la historia de los hombres mediante sus elegidos predestinados (predestinación en el concepto católico del término), quienes actúan como causa instrumental de Su Gracia, y también interviene en forma directa, ya sea mediante los Milagros o incluso mediante la Encarnación del Verbo en la Historia. Y corresponde un análisis moral de los hechos en la Historia. No puede existir una Guerra o una Política sin análisis moral, aunque se pretenda que este es inexistente.

UNA HISTORIA SIN DIOS
Así como Dios otorga sentido a la vida del ser humano, también otorga sentido a la sociedad. Toda sociedad asume una posición ante Dios, y particularmente ante Jesucristo y su única Iglesia por El fundada.
Tras la crucifixión de Jesucristo, la historia de los primeros cristianos siguió su suerte: la persecución y el martirio. Es la sociedad que odia a Jesucristo la que también odia a sus seguidores, porque en definitiva odia al Amor de Dios, ya que prefiere sumirse en las tinieblas de ese odio a abrirse a la Fe y la Esperanza como respuesta a la Gracia. Sólo una pregunta debería plantearse quien odia a Jesucristo y la Iglesia Católica: “¿Y qué sucedería si todo esto que se predica es cierto?”
Después de la caída del Imperio Romano de Occidente, comenzó a surgir la plenitud de la Iglesia, en la Edad Media, un tiempo en que las personas y la sociedad entera, tenían en cuenta a Dios en sus acciones. No significa que fuese un paraíso ni un tiempo en que fuera desterrado al pecado, o que fuese perfecta en grado absoluto, ya que la naturaleza caída del hombre no puede ser cambiada sino por la Gracia de Dios. Finalmente, con la llegada del Humanismo y del Renacimiento, comenzó gradualmente un semipelagianismo subyacente a dañar la cosmovisión teológica, hasta llegar a la inversión del sentido común, como preludio de una inversión teológica. Fuera del denominado Occidente Cristiano, había sociedades a las cuales la Palabra de Dios aún no había llegado, y todavía hoy se encuentra en esas condiciones. La Historia sin Dios (sin Jesucristo como Señor de la Historia) puede ser relatada por los observadores de esas sociedades carentes de influencia cristiana. Lamentablemente, la Historia en los países cristianos son escritas con los mismos parámetros y criterios.
Que Jesucristo ha venido a traer un mensaje para todas las personas, independientemente de su condición, para que siguiendo sus enseñanzas y mediante la Gracia de Dios puedan salvar su alma, es efectivamente un dato de la Historia. Y ello tanto cuanto Dios no predica la muerte de quien peca, sino que lo invita al arrepentimiento y la reparación en la medida en que ello sea posible. Escribir una Historia prescindiendo de Dios, es construir nuevamente la Torre de Babel, o pretender huir de la prédica como Jonás. La piedad de los santos y de las sociedades marca tiempos históricos, y no el transcurso del tiempo o el paso de un régimen político a otro.

PROTAGONISTAS DE LA HISTORIA
Las personas desarrollan acciones en una sociedad determinada y en un tiempo histórico determinado. Estos son datos objetivos y medibles, aunque en su análisis puedan existir visiones distintas. ¿Pero son los únicos protagonistas de la Historia? ¿Existe alguna dimensión que no resulta medible? Efectivamente, la espiritualidad del hombre concreto hace a su alma, que es inmortal. La espiritualidad de una sociedad goza también de unas características similares, ya que así como no puede medirse la inteligencia, tampoco puede medirse el “nivel de Gracia” que vive una persona o sociedad, lo cual sólo Dios conoce.
También está la acción de los ángeles en la Historia. Y de su obra y asistencia dan testimonio los santos, que nos permite determinar dónde y cuándo efectivamente han actuado. Lógicamente que bajo una óptica materialista todo esto será considerado una mera fantasía o un “delirio”, puesto que la cosmovisión del ser humano carece de los rasgos cristianos. Sin Dios, serán las pasiones humanas las que guiarán la conducta de los líderes sociales y su influencia en el pueblo, buscando la mayor libertad sin responsabilidad con el riesgo de atropellar el derecho natural ajeno. La historia materialista rechaza a Dios, pero instala una serie de postulados que buscan sustituir la ausencia de Dios sin lograrlo, porque su resultado es la angustia existencial que no tiene remedio, y buscando leyes que guían los hilos de la Historia sólo hallará una lucha por el poder, el dinero y la lujuria como explicación, y sin respuesta alguna a la muerte personal o de una sociedad.
¿Qué sentido tendrá la acción de un gobernante injusto  que vive en medio de excesos porque considera que no tiene límites, embriagado en su propio sentido de grandeza? Tendrá el sentido de lo efímero porque lo único que constatará la Historia es que semejante personaje ha muerto en una fecha determinada, y sin sentido alguno, dejando tras de sí un Imperio que se desintegra o una fuerza social que se atomiza hasta desaparecer. ¿O qué sentido tendrá la acción virtuosa de un gobernante justo que a su muerte deja tras de sí un Reino unificado, organizado y con una clara sucesión que permitirá la continuidad de esa Patria? Desde una óptica materialista sin moral, pragmática, vicio y virtud carecen de diferencia, y la historia no será más que una sucesión de hechos en el tiempo.
Sin embargo, es Dios el verdadero protagonista, y Jesucristo como Alfa y Omega, es el Señor y Juez de la Historia. Una Historia que se predica a todos sin distinción, desde la Caridad y el Amor a Jesucristo. Dios, en la Historia, habla al hombre y constantemente lo invita a la conversión. Pero sin la verdadera Teología de la Historia será imposible entender qué es lo que Dios pide, interpretar lo que El indica.

EL JUICIO HISTÓRICO
El historiador que aplica la Teología de la Historia, tiene por misión juzgar en cada momento teniendo en cuenta los principios que Dios ha revelado en la Biblia, y que la Iglesia Católica actualiza en la Tradición que porta. Son tales principios los que ofrecen la base para evaluar los hechos históricos, que se investigan las consideraciones políticas, económicas o pragmáticas, ya que además mediante éstas a la vez se buscan aquellos principios.
Es decir, Dios ha dado principios para que sean guía en la vida de las personas en el marco de sus familias, y en el marco de la sociedad de su tiempo. A su vez, a través de las acciones humanas, se comprueba la acción de tales principios dados por Dios o la consecuencia del apartamiento de sus disposiciones. Creer y ver la acción de Dios en el mundo es una Gracia, y sin la Gracia es imposible. Al inquirir en las causas, o al estudiar las consecuencias, el historiador comprobará tales principios en la acción humana, no por un “apriorismo”, sino porque los hechos tienen un sentido que debe ser develado, un sentido que desde la Teología de la Historia, es Sobrenatural.
Todo historiador evalúa los acontecimientos y emite juicios sobre ellos, para obtener su sentido. La vida del ser humano, de una familia, de una sociedad, exige un sentido, y si jamás se lo plantea transcurrirá en un frenesí desarrollado al margen de la racionalidad y de la Voluntad de Dios. Las leyes históricas son superiores y trascienden a las leyes sociales, porque les dan un marco de referencia, puesto que las leyes sociales son un “presente”, y las históricas un antecedente del cual se conocen las consecuencias. La experiencia histórica permite orientar las leyes sociales para evitar errores y para buscar soluciones, pero tampoco son leyes matemáticas. Es Dios quien salva una sociedad, una familia o a una persona, más allá de sus penurias o vida próspera, y siempre de un modo que resulta ser un testimonio para contemporáneos y para futuras generaciones.

DEBILIDADES Y GRANDEZAS
Es la admiración por el significado de los hechos la que lleva a escribir la Historia, como un llamado, como una vocación. Analizar la intervención de Dios en el plano Sobrenatural es parte de la Evangelización. Fuera de esta visión, analizar cada batalla y estudiar a quienes más se destacaron, describiendo con detalle su comportamiento, independientemente del bando en el que lucharon, los estilos de vida y costumbres, otorgando un sentido al fugaz tiempo remontándolo hacia la dimensión eterna, sirve para evaluar el sentido de la debilidad y la grandeza de lo humano, y la fuerza y poder de Dios en la acción de su Providencia.
Desde la Teología de la Historia, además, se descubren los falsos principios, las consecuencias de ideas paganas, heréticas o cismáticas, en sus consecuencias morales. Es decir, cuando se deforma lo que Cristo pide a los seres humanos transmitido por la Iglesia Católica, existen consecuencias personales y sociales, hay un cambio de conductas, de ideas, de espiritualidad, para bien si se acercan a Dios o para mal si se alejan. Asimismo, contemplar cómo Dios guía a las personas sin quitarles la libertad, y cómo se extingue la libertad cuando las personas y las sociedades se alejan de Dios.
Las anécdotas, detalles, hechos gloriosos, las ruinas tras el esplendor, van señalando la Causa de tales movimientos en la historia de los gobernantes y sus naciones. Y no significa que el esplendor sea una bendición, o que la ruina sea una maldición, sino que ello debe evaluarse a la luz de la Providencia. El trabajo del historiador, en este sentido, excede el de un mero cronista.

ANALIZAR LOS DATOS HISTÓRICOS
Sin una visión teológica, lo central en la Historia será la narración de hechos referidos a las relaciones entre los Estados, y todo el resto será analizado y contemplado en función de esa realidad. Puede también efectuarse un análisis materialista desde el punto de vista cultural, y el destino del ser humano será visto como bueno en tanto alcance aquello que se considere como afortunado en el tiempo y la sociedad en que le toca vivir. Las culpas y consecuentes castigos, los triunfos y sus causas, la sabiduría y la falsa sabiduría, el destino del hombre en el marco de la inestabilidad de las cosas humanas, las injusticias, son parte de la historia. El hombre religioso ve en todo ello la actuación no de una Ley de Dios que matemáticamente se aplicará, sino una acción de la Providencia para significar algo.
Así como las epopeyas que son escritas sin un criterio católico narran las hazañas de los héroes para darles gloria, desde un punto de vista católico las hazañas de los héroes son para dar gloria a Dios, y en nada contradicen los hechos objetivos que se relatan. Simplemente, lo que cambia es el sentido del análisis, de la inmanencia a la trascendencia, de lo temporal a lo eterno.
Un mundo que por los Imperios que dominaban a otros tiende a una unidad de gobierno, en una tensión hacia un único dueño del orbe entero, en su análisis puede tener una visión inmanentista, pero también ser visto a la luz del Apocalipsis, del gobierno del Anticristo, del cumplimiento de profecías bíblicas.
La Historia, y la Teología de la Historia, deben escribirse con el Apocalipsis en la mano. Y deben escribirse desde la mirada de los santos y de almas de gran piedad en medio de las tribulaciones que siempre han existido en el mundo, y que existirán hasta el fin de los tiempos.