lunes, 28 de enero de 2013

BENITO MUSSOLINI “HIZO COSAS BUENAS”




“Hizo cosas buenas” Benito Mussolini, es la frase que está recorriendo el mundo, la cual fuera pronunciada por Sivio Berlusconi, quien en sus declaraciones dijo que lo peor del dictador Benito Mussolini fueron las leyes raciales pero que también "hizo cosas buenas".
El autócrata italiano (1883-1945) aprobó las leyes raciales, una serie de medidas legislativas y administrativas por las que se persiguió a los judíos, a los gitanos y a los homosexuales, y cerca de 7.000 italianos acabaron deportados a los campos de concentración nazi. Además estableció leyes contra la usura, implementó un régimen corporativista, hizo el Tratado de Letrán, y llevó a los trabajadores representados por sus gremios al poder, trayendo prosperidad económica y social con equilibrio económico, entre otras medidas.
La comunidad judía y políticos de todos los sectores condenaron la afirmación del candidato a premier en las próximas elecciones
En plena campaña para las elecciones del próximo mes, Silvio Berlusconi no tuvo mejor idea que elegir el Día Internacional del Holocausto para hacer un elogio de Benito Mussolini, y precisamente en el marco de la conmemoración de esa fecha tan trágica. "Mussolini hizo cosas bien", elogió Berlusconi.
 “Por el temor a la potencia alemana” el Gobierno de Mussolini “prefirió ser aliado de Hitler que oponerse", dijo Berlusconi durante la ceremonia celebrada en Milán en conmemoración de la Jornada en “Memoria de las víctimas del Holocausto” (en referencia al genocidio contra los judíos llevado a cabo en Alemania), evento en el cual el ex presidente de Italia cabeceó hasta quedarse dormido.
Se durmió durante los actos y las cámaras lo registraron. El acto se hizo en una terminal ferroviaria desde la que los nazis enviaban los trenes con los judíos italianos hacia los campos de concentración.
“Como parte de esa alianza se hicieron imposiciones, como la guerra y  el exterminio de los judíos", prosiguió Berlusconi, líder del Pueblo de la Libertad (PDL). "Las leyes raciales fueron el peor error de Mussolini” pero “lo hizo bien en otros campos", ha afirmado el político.
Horas después de que estallase la polémica, Berlusconi aseguró en un comunicado que es un "amigo de Israel" y que condenaba todas las dictaduras. Además, denunció la "especulación política" con sus palabras de cara a la campaña electoral que vive Italia ante las elecciones previstas para el 24 y 25 de febrero.
Después de la conmemoración en la ciudad de Milán, un periodista preguntó al ex primer ministro qué se le puede decir a los jóvenes sobre la responsabilidad de Italia durante el fascismo y la guerra. Berlusconi entonces respondió: "Es difícil ahora ponerse en los zapatos de quien decidió entonces, y ciertamente aquel gobierno, ante el temor de que la potencia alemana se materializase en una victoria general, prefirió ser aliado de Hitler en lugar de oponerse. Dentro de esa alianza, el exterminio de los judíos fue una imposición. Por tanto, el hecho de las leyes raciales (italianas) es la peor culpa de un líder, Mussolini, quien tantas otras cosas hizo bien", en su gestión de gobierno. Berlusconi, un populista de derecha que lucha por ser reelegido en las urnas, también trató de limitar la responsabilidad italiana en la II Guerra Mundial. "Italia no tiene las mismas responsabilidades que Alemania, pero hubo al inicio una connivencia no del todo consciente", afirmó.
Urge la reivindicación y la aplicación del revisionismo histórico en Europa, ya que ese es el único modo de que la verdad salga a la luz, de que se den precisiones científicas a las afirmaciones y se enseñe sin exageraciones ni minimizaciones cuáles fueron las acciones del gobierno de Benito Mussolini en Italia y de Adolfo Hitler en Alemania durante sus gobiernos.

Diario La Capital, Corriere della Sera, Infobae

JUICIO A KLARÍN.




Por Carlos Belgrano

Amigos:

Nuestra corporación de Medios es monocorde, voluble, mediocre y guarda una consonancia tan simétrica entre sus propietarios y accionistas que nos impide, establecer un distingo singular, que nos habilite para acudir en el rescate de alguno de sus integrantes.

Porque todos tienen un pasado tan ominoso y medroso, por la complacencia a la que se prestaron en algún tramo de nuestra historia reciente.

Atrás quedó la etapa de las valentías manifiestas, como la de la familia Gainza Paz, cuando Perón les expropió La Prensa, por sus vibrantes editoriales contra el Régimen de aquéllos difíciles años.

Nunca se repitió ese gesto de estoicismo en el universo del periodismo.

En lugar de ello, tuvimos, tenemos y tendremos a Clarín, que para sintetizar a todo el resto, es la quintaesencia de trasvetismo mediático, que coqueteó con todos los gobiernos, hayan sido éstos civiles y/o militares por igual.

El abandono voluntario, malicioso y porque no también cobarde, de explotar la ciclópea capacidad de inserción en una opinión pública en estado catatónico, los hace tan responsables como a los K, de todos los desmanes en los que nos vemos involucrados como Sociedad.

Porque al fin de cuentas, Magneto y sus amigos, son cómplices necesarios en la idiotización de un Pueblo naif, al que en dosis cada vez más abundantes, le inoculan más de Tinelli.

Cuando en circunstancias extremas, como las actuales, mucho más nocivas que los más aciagos tiempos del peronismo de los cuarenta y cincuenta, por la inexistencia de una contrapropuesta de esa forma autocrática de gobernar, que con sus más y con sus menos, existía entonces, un Imperio como el que regentea este sujeto, tiene que anteponer su voracidad crematística, para otros menesteres.

Que deberían de principiar con una línea editorial, ácida, mordaz, que transforme a ese Medio, en una barricada, un estandarte, que de una forma muy singular, fuese la voz aleccionadora para "avispar" a esta Argentina, cada vez más adormilada e inconexa.

Este Señor Magneto, que es ya archimillonario, nada tiene que perder, salvo la inefabilidad de su deceso y sin embargo con una estructura física, digamos en etapa exánime no renuncia a la voracidad, que lo aleja de lo más trascendente que debería de guiar estos últimos tramos de su sinuosa existencia mortal.

He esbozado esta contracara de un panegírico, por la desbordante velocidad de influencia que el grupo Clarín malogra privilegiando sus fiducios.

Si dos ignotos periodistas del Washington Post, pusieron en fuga a un Todopoderoso como Nixon, a mitad del retiro de los yankees del sureste asiático, por mucho menos, este sujeto Magneto, si se lo propusiera y sin esfuerzo, haría caer a este malandroso gobierno.

Si desiste de hacerlo, es porque sus motivaciones, evidente es, que están en lo absoluto divorciadas del interés colectivo.

Y de ser así, ese renunciamiento volitivo a combatir abiertamente este tsunami de vulgaridades e indemnidades, con que nos inunda a diario la Presidente, ninguno de sus colegas tomará la iniciativa y esta latencia en el que reposa el Bien Común, será tan eterna como insondable en el tiempo.

Por ello creo que debemos de iniciar un

JUICIO A KLARÍN.

Atentamente Carlos Belgrano
lacuchillanacional@yahoo.com

ES MORAL Y ES POLÍTICO (EL PROBLEMA)



Por Alberto Asseff *

El vuelo es gallináceo;
por eso nos llevamos
puestos todos los alambrados
Creo que todos coincidimos en dos cuestiones: que tenemos un gran problema nacional y que su raíz es política. Llama la atención, pues, que compartiendo el diagnóstico y siendo conscientes de cuál es la terapéutica básica, no acertemos a darle tratamiento a la Argentina enferma.
Generalmente, el tramo más complejo de una patología se halla en diagnosticarla correctamente. Hecho un pertinente encuadre, la curación resulta relativamente más sencilla.
Sin embargo, hace décadas que sabemos – y lo expresamos – que nuestro problema es político y que su origen es moral. El decaimiento de los valores comenzó hace añares. Una vez que empezó esa decadencia se tornó irrefrenable y, peor, se retroalimentó de modo que su profundización creció geométricamente.
¿Qué pasa que no podemos darle solución moral y política al problema moral y político que sufrimos? Sucede que está gravísimamente enfermo el productor de anticuerpos, es decir la política. A un problema político le cabe una solución desde la política, pero hete aquí que la política es el problema. Una encerrona perfecta, peor que un intrincado laberinto. De éste es posible zafar, pero ¿cómo salir de un encierro?
El 8N, por caso, multitudes se autoconvocaron y manifestaron por todo el país. Expresaron una vasta insatisfacción, fuerte indignación y larga protesta. No obstante, erraron en lo esencial: exteriorizaron su repugnancia por todo lo que tenga olor o sabor a política. No impugnaron sólo a la política propia del gobierno de turno, sino a toda la política ¿Cómo, entonces, se puede encauzar, estructurar, darle forma al cambio reclamado?
A la mala política sólo la puede sustituir la buena política. Los argentinos tenemos dolorosísima experiencia del redondo fracaso de los intentos de suprimir la política como consecuencia de la tacha que merecía a la sazón su podredumbre y/o su ineficacia. Cuando el probo y buen administrador presidente Arturo Illia cayó el 28 de junio de 1966 el país entero – o prácticamente – saludó al dictador que lo habría de suceder. Prometía modernizar estructuras y terminar con la mala y vieja política ¿Qué es lo primero que hizo el flamante mandamás? Abolir la política, llegando hasta confiscar los bienes de los partidos disueltos. Y explícitamente lanzó la consigna de los tres tiempos: primero, el tiempo económico; luego el social y, al último, el político. Nunca se produjo un error más fenomenal. Creo que en el mundo entero no existió un yerro de esa dimensión. Si habíamos caído en la frustración producto de la “mala y vieja política”, lo prioritario era construir la buena y nueva política. De entrada, nomás.
Porque el riesgo de postergar la labor de reconstruir la política radicaba en que cuando se dispusiese acometer esa misión, las condiciones la tornarían imposible. Así fue. Antes que llegase “el tiempo político” advinieron el “Cordobazo” y los gérmenes del terrorismo subversivo. El 8 de junio de 1970, el inicialmente gran jeque cayó en la absoluta orfandad. El efecto fue devastador: la ‘mala y vieja política’, que diera lugar al golpe de Estado de 1966, resurgió – empeorada – como si nada hubiese acaecido. El malogro nos retrotrajo. Por eso, apenas un lustro después – en 1976 – otro golpe arribó, también – es inocultable – en un manto de expectativas favorables ¿Qué medidas ‘revolucionarias’ adoptó de arranque el elenco golpista? Disolver a los partidos y “guardar las urnas”, suprimiendo la actividad política. Siete años después, en el marco de las derrotas moral (se combatió al terrorismo con métodos ilegales), sociocultural (los valores morales agudizaron su declinación),económica ( la “tablita” fue letal, junto con el exponencial aumento de la deuda externa ), política (no se erigió la nueva y buena política, limitándose a congelar a la mala y vieja ) y militar (en Malvinas y Atlántico Sur, porque nuestra rendición no sólo nos hizo perder temporariamente las islas irredentas, sino también los otros archipiélagos y los espacios marítimos aledaños), “los reorganizadores” se tuvieron que ir sustituidos por la ‘mala y vieja política” descongelada. Retrotracción, otra vuelta de tuerca decadente.
Nos acercamos a los treinta años de democracia. El balance, muy provisorio y para nada taxativo, indica que tenemos un millón de “ni-ni” – jóvenes que ni estudian ni trabajan -, una incipiente, pero volcánica guerra territorial en las villas que está librando a balacera suelta el narcotráfico, una violencia vandálica y delictiva creciente, una corrupción galopante, una amenazante inflación que habla a las claras sobre agudos desequilibrios macroeconómico-sociales y, por sobre todo, una ineficacia de gestión alarmante. Ésta última es notable en los transportes, especialmente el ferrourbano. Cuantiosísimos subsidios que fueron a parar a la codicia corrupta de muchos delincuentes de guante blanco, simultáneamente con los peores ferrocarriles del planeta, casi sin exagerar.
La Argentina saldrá airosa con buena política. Construirla requiere participación cívico-ciudadana – valga el adrede pleonasmo - y varias C: compromiso, confianza, credibilidad, convicción, cohesión y concertación. Unión, en un solo vocablo.
A la buena política no la trae la cigüeña y tampoco llueve. No viene de arriba, sino que se la labora abajo. No es un milagro, salvo el ‘milagro’ del trabajo que es menester para construirla. Los dirigentes que soñamos tener y disfrutar son los que engendramos nosotros, con nuestra participación y acción. Empero, si tomamos parte y actuamos partiendo de la falacia de que no queremos ‘hacer política’, el resultado es inexorable: la mala y vieja política seguirá en el trono. Que no nos representa y menos satisface, ¡claro que es así! Pero si la queremos representativa y satisfactoria, tenemos que construirla, arremangándonos. No viene por generación espontánea.
Por ahora, el escenario político-social tiene algo mucho peor que el pésimo gobierno nacional actual. Es la falta de una alternativa sólida y, obviamente, confiable. Si lo podemos decir es porque lo hemos pensando. Ya se sabe, a un buen pensamiento le corresponde una buena acción. Es tiempo para ponerse resueltamente manos a la obra.
*Diputado nacional por el partido UNIR-Provincia de Buenos Aires

domingo, 27 de enero de 2013

MONS. AGUER: LEY DE “IDENTIDAD DE GÉNERO” CONFUNDE NATURALEZA HUMANA CON CULTURA Y PLACER




En su reflexión televisiva semanal en el programa “Claves para un Mundo Mejor” (América TV), MONS. HÉCTOR AGUER, Arzobispo de La Plata y miembro de la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas, reflexionó sobre la ley llamada de identidad de género señalando que “en la ley de identidad de género el positivismo jurídico es llevado hasta el extremo. ¿Basta que el legislador quiera que las cosas sean de un modo para que sean así? No, aunque a él se le ocurra, ¡las cosas no son así!”.
Comentó lo llamativo de la definición inicial de la ley donde los legisladores nacionales señalan “que entiende por identidad de género a la vivencia interna e individual del género tal como cada persona la siente, la cual puede corresponder o no con el sexo asignado al momento del nacimiento, incluyendo la vivencia personal del cuerpo” y agregó: “en realidad el sexo desaparece en esta definición, queda absorbido por lo que se llama género y no sólo por el género como algo objetivo, cultural, sino por el género entendido como aquello que la persona siente, la vivencia íntima, el deseo”.
También precisó que siguió “las reacciones que produjo la sanción de esta ley” y los “comentarios de personas que se manifestaron con entusiasmo a favor de esta ley, aprobando el cambio de sexo por género”, manifestando que “desde el punto de vista filosófico se puede observar que en realidad aquí lo que se transforma es la idea del hombre, del ser humano, sin más”.
“Esto implica que según la ideología de género no existe más una naturaleza humana” y se desprende que “la naturaleza ha sido culturizada, se ha convertido en cultura, y las adquisiciones culturales son ahora lo natural”. Por eso de acuerdo a ese planteo “ya no tenemos parámetros razonables, objetivos, para referirnos a la verdadera identidad de la persona humana. Como si no hubiera ya una naturaleza de la persona y de sus actos. Todo puede inventarse”, dijo el prelado platense.
Indicó que otro aspecto importante “es el que tiene que ver con el deseo” pues “el género está considerado en un sentido puramente inmanente, subjetivista, íntimo. En el fondo lo que pasa es que la libertad queda convertida en deseo, en puro deseo. Ya no es algo propio de la voluntad racional. También observo que en la problemática del género así planteada entra el problema de la felicidad que es, en el fondo, el fin del hombre. Algunos comentaristas sugieren que la felicidad es el placer. Un viejo error, que reduce la felicidad al placer”.
Monseñor Héctor Aguer destacó que, en continuidad con lo señalado, “si no hay naturaleza sino cultura, y lo cultural es ahora lo natural; si la libertad es darse el gusto, sacarse el deseo, cumplirlo, entonces quiere decir que la felicidad es simplemente el placer, y no la realización plenaria, de la vida de la persona en todas sus dimensiones, sino el placer y fundamentalmente el placer sexual. Los comentaristas a los que he aludido sugieren que ahora se abre un universo de erotismo totalmente nuevo, nuevas invenciones para darse el gusto, sin parámetro objetivo alguno”.
Sostuvo que el Papa Benedicto XVI tiene razón “cuando insiste en que la problemática principal en la cultura contemporánea es la problemática antropológica, es decir la idea del hombre, ¡la definición del hombre! En el principio Dios creó al ser humano varón y mujer, dice el Libro del Génesis; la idea del hombre, la realidad plena, total del ser humano tiene esta doble imagen diversa y complementaria: varón y mujer. La distinción y la complementariedad del varón y la mujer están orientadas a la continuidad de la humanidad sobre la tierra. En este hecho se expresa un designio divino que el legislador no puede modificar arbitrariamente”.

Adjuntamos el texto completo de la alocución televisiva de Mons. Héctor Aguer:
“Como ustedes saben, hace muy poco el Congreso de la Nación ha votado una ley llamada de identidad de género por la cual un varón que, siendo varón, se siente mujer, puede vestirse de mujer, obtener un documento que lo acredite como tal, someterse a una operación de reasignación de sexo que, además, esté cubierta por las obras sociales. Lo mismo pasa con una mujer que se siente varón y quiere convertirse en varón”.
“Es interesante que al comienzo de esta ley los legisladores propongan una definición de lo que entienden por identidad de género. Dice: “Se entiende por identidad de género a la vivencia interna e individual del género tal como cada persona la siente, la cual puede corresponder o no con el sexo asignado al momento del nacimiento, incluyendo la vivencia personal del cuerpo. Esto puede involucrar la modificación de la apariencia o la función corporal a través de medios farmacológicos, quirúrgicos o de otra índole siempre que ello sea libremente escogido. También incluye otras expresiones de género como la vestimenta, el modo de hablar y los modales”.
“En realidad el sexo desaparece en esta definición, queda absorbido por lo que se llama género y no sólo por el género como algo objetivo, cultural, sino por el género entendido como aquello que la persona siente, la vivencia íntima, el deseo”.
“Parece que para los legisladores el hecho de que uno sea varón o mujer es la suerte que le tocó en una especie de lotería de la vida y, que es, para algunos, una mala suerte”.
“Estuve siguiendo las reacciones que produjo la sanción de esta ley y, especialmente, algunos comentarios de personas que se manifestaron con entusiasmo a favor de esta ley, aprobando el cambio de sexo por género. Desde el punto de vista filosófico se puede observar que en realidad aquí lo que se transforma es la idea del hombre, del ser humano, sin más”.
“Desde un punto de vista filosófico, digo, esto implica que según la ideología de género no existe más una naturaleza humana. Sostienen los comentaristas que la naturaleza ha sido culturizada, se ha convertido en cultura, y las adquisiciones culturales son ahora lo natural, de modo que hay una especie de intercambio entre naturaleza y cultura por el cual la naturaleza queda vaciada en la cultura y la cultura, en este caso lo que uno siente íntimamente, es natural”.
“De acuerdo a este planteo ya no tenemos parámetros razonables, objetivos, para referirnos a la verdadera identidad de la persona humana. Como si no hubiera ya una naturaleza de la persona y de sus actos. Todo puede inventarse”.
“Otro aspecto importante también es el que tiene que ver con el deseo. Aquí el género está considerado en un sentido puramente inmanente, subjetivista, íntimo. En el fondo lo que pasa es que la libertad queda convertida en deseo, en puro deseo. Ya no es algo propio de la voluntad racional. No es algo que tiene que ver con las inclinaciones naturales a la verdad y al bien, con la naturaleza propia del ser humano que es varón o mujer, sino que es lo que yo deseo. Tengo derecho a sacarme el gusto, digamos así, a cumplir mi deseo, porque soy libre; eso es la libertad”
“También observo que en la problemática del género así planteada entra el problema de la felicidad que es, en el fondo, el fin del hombre. Algunos comentaristas sugieren que la felicidad es el placer. Un viejo error, que reduce la felicidad al placer”.
“En continuidad con lo que hemos señalado anteriormente, si no hay naturaleza sino cultura, y lo cultural es ahora lo natural; si la libertad es darse el gusto, sacarse el deseo, cumplirlo, entonces quiere decir que la felicidad es simplemente el placer, y no la realización plenaria, de la vida de la persona en todas sus dimensiones, sino el placer y fundamentalmente el placer sexual. Los comentaristas a los que he aludido sugieren que ahora se abre un universo de erotismo totalmente nuevo, nuevas invenciones para darse el gusto, sin parámetro objetivo alguno”.
“Podemos preguntarnos entonces: ¿a eso queda reducido el ser humano?”.
“¡Qué razón tiene el Papa Benedicto XVI cuando insiste en que la problemática principal en la cultura contemporánea es la problemática antropológica, es decir la idea del hombre, la definición del hombre!”.
“En el principio Dios creó al ser humano varón y mujer, dice el Libro del Génesis; la idea del hombre, la realidad plena, total del ser humano tiene esta doble imagen diversa y complementaria: varón y mujer. La distinción y la complementariedad del varón y la mujer están orientadas a la continuidad de la humanidad sobre la tierra. En este hecho se expresa un designio divino que el legislador no puede modificar arbitrariamente”.
“En la ley de identidad de género el positivismo jurídico es llevado hasta el extremo. ¿Basta que el legislador quiera que las cosas sean de un modo para que sean así? No, aunque a él se le ocurra, ¡las cosas no son así!”

sábado, 26 de enero de 2013

"EL MATE ES UN INVENTO CATÓLICO"




UN SACERDOTE GANO EL CAMPEONATO NACIONAL DE CEBADO
"El mate es un invento católico": El padre Sergio Casas Silva ceba los mejores mates. Las claves de una pasión gaucha.
Nota de fecha 04 de julio de 2007

El mate dulce no es mate". Y debe ser cierto nomás, porque la sentencia salió de la boca del ganador de la 18° Fiesta Nacional del Mate que se realizó este año en Entre Ríos. Un sacerdote fanático de los verdes. 

El padre Sergio Casas Silva empezó a tomar mate con su familia a los 16 años, pero luego en el seminario, además de formarse como sacerdote, se hizo experto en el arte del cebado. Y hasta afirma que el mate con bombilla es un invento católico que nació en las Misiones Jesuíticas. "Aunque los guaraníes ya conocían la planta de yerba mate y la usaban bajo la forma de una infusión -explicó el padre Sergio-, fueron los sacerdotes evangelizadores quienes introdujeron el particular uso de la bombilla que identifica el mate como tal. También a ellos les enseñaron a cultivar la yerba mate en grandes extensiones".

Y afirmó que "es precisamente en el Imperio jesuítico-guaraní, una institución completamente católica, donde nace el mate tal cual lo conocemos y lo entendemos en la actualidad". Recordó también El padre destacó las propiedades digestivas de la infusión criolla, si se la bebe media hora después de las comidas. "Además de contener hierro, calcio, minerales y vitamina C es un gran estimulante nervioso, energizante y diurético", señaló. 

El sacerdote santafecino que pertenece al Instituto Mater Boni Consilii (Madre del Buen Consejo) es, además, periodista en Radio Libertad de Rosario y en el programa "Todos de la mano". Por eso, quiso informarse sobre las características del certamen que elige al mejor cebador y al mejor tomador de mate. Al final él mismo se animó a participar. "Me anoté en el del mejor cebador", dijo al señalar que se ponía en juego la habilidad del cebador para mantener su mate bien cebado en el mayor lapso de tiempo. "Nos dieron 15 minutos que finalmente terminaron siendo 35, en razón de desempatar una final que estuvo dura y pareja", contó. "Sin cambiar la cebadura, sin mover la yerba, y tomando nuestros propios mates, me tocó disputar el primer puesto con el gaucho Blas Zapata de Entre Ríos", agregó. 

El jurado, compuesto por cinco jueces expertos en el arte de cebar, controlaba permanentemente las cebaduras. El premio fueron un diploma y un equipo de mate "de calabaza" y termo forrados en cuero con una bombilla de alpaca pero, "sin despreciarlo -acotó-, el mayor premio fue participar y ser finalista". 

Su entusiasmo por esta infusión traspasó fronteras y océanos. Cuando tuvo que vivir en Italia y EE.UU. por su labor pastoral además de su provisión de yerba, llevó también su pasión por el mate. "En Italia -contó- ya tengo un pequeño número de amigos italianos que lo probaron y gustaron mucho de él como para comenzar un "Club de Fans del Mate Argentino" y en Estados Unidos el mate es el punto de referencia y encuentro con amigos argentinos y paraguayos". 

Si tiene que definir el sentimiento que le produce tomar mate no lo duda: "En lo personal el mate me representa en tierras lejanas, es el cable a tierra argentina, el recuerdo de todo lo más querido, el consuelo en la nostalgia por lo nuestro, por lo autóctono y por lo más folclórico y familiar".

María Montero


Palabra de cebador


Con buena yerba, llenar tres cuartos del mate y, la boca tapada con la mano, zarandear para que el polvillo más fino quede arriba y vayan al fondo los palos más gruesos. Ideal para que el polvillo no tape la bombilla. Luego, un poquito de agua tibia por uno de los costados de la yerba y dejar reposar un minuto para que se vaya humedeciendo esa zona. Se coloca la bombilla en el orificio abierto por el agua y, cuando ésta alcance unos 85 ó 90 grados, se comienza a cebar echando siempre el agua sobre el "pocito" de la bombilla.

Fuente: Diario Clarín,