miércoles, 30 de noviembre de 2011

CRÓNICA DE LA DELINCUENCIA POLÍTICA




Por Cosme Beccar Varela
Buenos Aires, 30 de Noviembre del año 2011 - 1075

Basta ver las fotografías de los personajes más importantes de la política local, en todos los niveles y en todos los órdenes, para tener una primera impresión de repugnancia invencible. 

Dicen que las caras son el espejo del alma. Creo firmemente que esa afirmación es rigurosamente exacta y, por lo tanto, puede concluirse que el poder en la ex-Argentina está en manos de individuos cuyas almas son repugnantes. No hay uno que escape a este denominador común.

Ahora bien, si esto es así y ellos son supuestamente elegidos por el "pueblo", aplicando otro principio según el cual "simil similia gaudiunt" (los que son semejantes se complacen mutuamente), debemos deducir que el pueblo que habita este suelo ha caído tan bajo que se complace en ser representado y gobernado por personas repugnantes.

Algún ingenuo objetará que no es culpa del pueblo porque "no se puede hacer nada" y que esto "es lo que hay". A ese ingenuo (a quien llamo así para no calificarlo directamente como cretino) le respondería que hay que distinguir entre "no poder" y "consentir calmamente en no poder".

El que no puede impedir que esta banda de malhechores domine todo el poder (político, periodístico, empresarial, sindical, etc.) pero sufre con la situación ("sufrir" no es lo mismo que "quejarse-porque-está-de-moda-quejarse") y se empeña con todas sus fuerzas para "hacer algo", merece mi respeto y toda mi comprensión. Pero así, de memoria, debo admitir con pena que no podría nombrar ni a uno solo de esos conciudadanos respetables. 

Yo quisiera ser uno de esos y por tal razón insisto en escribir esta página y procuro estar siempre dispuesto para hacer lo que se pueda con quienes quieran hacerlo. Aunque reconozco que estoy muy lejos de ser como debería ser y que me cabe una parte no pequeña de la culpa general. Si fuera un héroe tal vez habría otros que lo serían porque como dice otra tesis de la sabiduría popular, las palabras convencen (a veces) pero el ejemplo arrastra.

A falta de heroísmo intentaré, por lo menos, ver las cosas tal cual son y no dejarme engañar por el "pensamiento único", ni por la prensa, ni por los "politicólogos", esas cotorras útiles a la tiranía que se han equivocado mil veces sin que eso les haya hecho perder ni un miligramo del falso prestigio de que gozan.

Durante muchos años los Obispos, los "moralistas" de la política (¡hasta de eso hay en esta infeliz nación!) y el incauto electorado, convencido por aquellos, han sostenido que cuando todas las opciones políticas son malas, hay que elegir el "mal menor". El éxito de la banda de malhechores arriba mencionada se debe a la aplicación constante de esa teoría, acompañada de la otra teoría del "voto útil" que descarta votar por algún candidato decente simplemente porque se presume que tendrá pocos votos.

(Es curioso que ahora, cuando ya es tarde, uno de los voceros más calificados de la teoría del "mal menor" acaba de descubrir que eso está mal. Su editorial de hoy 30/11/2011 se titula así: "Otro grave error al elegir jueces. Es inadmisible la tesis del mal menor esgrimida por un miembro del Consejo de la Magistratura para justificar su actuación". Me pregunto por qué la tesis es mala para elegir jueces y es buena para elegir Presidente, gobernadores y legisladores. Pero ese sería pedirle coherencia a "La Nación" lo cual es como pedirle peras al olmo...)

Es así que todos los cargos electivos están ocupados por individuos indeseables, desconocidos y capaces de todo, menos de hacer el bien. Esos individuos integran la "dirigencia" corrupta e inepta que, según definición sincera de Duhalde, es toda una m..... y a él -dijo- "naturalmente" (sic) le cabe el mismo calificativo ("La Nación" 16/11/2000).

Esa m..... se divide en tres sub-especies cloacales:
a) la que integra el peronismo kirchnerista;
b) la que forma la "oposición" variopinta de peronistas remodelados, socialistas, "progresistas" al estilo de Carrió, comefrailes radicales y otros que se me quedan en el tintero; y
c) los peronistas "centristas", niños mimados de la prensa a cuya cabeza (si se puede usar ese sustantivo tratándose de quien se trata) se encuentra Macri y su orquesta de "nenes bien" que se les ha dado por la política, sin que en ese capricho tenga nada que ver ni el amor a la Justicia, ni al bien común, ni a la Patria.

Los de la sub-especie (a) gozan de la conducción estratégica de una secta neo-marxista que tiene todas las ideas y mueve los hilos del poder desde atrás de las bambalinas encontrándose en su arsenal de medios de acción el fraude electrónico gigantesco (ya cometido varias veces), el soborno, la amenaza, el robo, la mentira descarada y el crimen.

Los de la sub-especie (b) tienen una simpatía irrefrenable por la inspiración neo-marxista, atea e inmoral del oficialismo por lo cual colaboran con él tanto como pueden sin desdibujar su razón de ser separada de la sub-especie (a), cosa perjudicial para ellos porque les haría perder las varias prebendas de que gozan.

Y los de la sub-especie (c), como carecen de todo y cualquier principio, cada día son más amorfos y más inútiles, como puede comprobarse por el caos que es la ciudad de Buenos Aires que los tiene a ellos en el poder. Macri, ha dicho: "cada día soy más peronista". Podría haber dicho: "cada día estoy más dispuesto a traicionar a quienes creen que soy un opositor" y hubiera sido lo mismo.

Para confirmar su total falta de confiabilidad vemos cómo después de ser reelecto Intendente, aumentó hasta un 300% el impuesto inmobiliario. Lo extraordinario es que lo votaron todas las señoras y señorones que van a Misa los Domingos siendo que este pájaro y su partido Pro aprobaron el homonomio, la "salud reproductiva" (o de "prostitución inducida"), la educación sexual y como el moño de ese repulsivo paquete, Buenos Aires es considerada por la comunidad homosexual del mundo como ciudad "gay friendly", con varios hoteles de lujo a su disposición.

Confirmando la desvergonzada complicidad de las sub-especies (b) y (c) con la sub-especie (a), ninguna de ellas denunció el fraude escandaloso de Agosto y de Octubre de este año que le dio un falso triunfo a la usurpadora presidencial ni le ha pedido el juicio político que obviamente le cabe por las razones que expliqué en el número  1073 de este periódico, del 23/11/2011 al cual me remito.

Y ahora, según dice "La Nación" (que es el "Boletín Oficial" de las tres sub-especies) todos los partidos de las sub-especies (b) y (c)  han dicho que en "los próximos meses sus planes pasarán por mirar hacia adentro. De construir hacia afuera, nada". ("La Nación", 30/11/2011, pag. 12).

O sea, el oficialismo puede gozar de la suma del poder fraudulentamente obtenido sin ser inquietado ni por asomo por estos "héroes" de albañal y el "pueblo" que dicen representar puede esperarse sentado si cree que va a recibir algún alivio de las inmensas penurias que le esperan, precisamente en los próximos meses, a causa de la revelación de la verdadera cara del "modelo" kirchnerista, o sea: inflación, caos social, delincuencia en las calles y en el gobierno, y caída vertical en la pobreza de la ilusa clase media.

Los "partidos" estarán "mirando hacia adentro", o sea, contemplando su propio ombligo, cosa que, por otra parte, siempre han hecho.

Espero que de una vez por todas los ex-argentinos se convenzan de que darle poder a cualquier rufián se paga caro, muy caro.

Cosme Beccar Varela   

e-mail: correo@labotellaalmar.com

“YO, EL OBISPO QUE QUIEREN CONVERTIR AL ISLAM”





Monseñor Coutts, dirigente de los religiosos paquistaníes
«En las escuelas hay presiones para las conversiones. Yo mismo he recibido cartas que me invitan a abandonar el catolicismo».
Incluso a un obispo católico le llegan “presiones” para que se convierta al islam. Sucede en Paquistán, en donde monseñor Joseph Coutts, religioso de Faisalabad y presidente de la Conferencia episcopal nacional, cuenta que le han llegado invitaciones personales en las que se le aconsejaba que abandonara el catolicismo. En una entrevista con Ayuda a la Iglesia que Sufre (AIS, la obra de derecho pontificio que lleva a cabo proyectos para apoyar a las comunidades eclesiales de todo el mundo) el obispo Coutts habla de la discriminación y del aumento de la intolerancia hacia los cristianos y subraya el odio interreligioso que alimentan muchos libros de texto que se usan en las escuelas paquistaníes. «Es justamente en las escuelas –dice mons. Coutts– en donde los chicos soportan las presiones para que se conviertan al islam. Yo mismo he recibido cartas en las que se me invita a abandonar mi religión».

La oleada reciente de intolerancia anti-cristiana preocupa al dirigente de los obispos paquistaníes. «Aquí, las minorías siempre han estado en desventaja, pero nunca como ahora». El religioso recuerda, como ejemplo, que a muchos estudiantes no musulmanes se les niega la posibilidad de aumentar su promedio escolar mediante algunos crétidos extra para los que frecuentan las lecciones sobre el Corán.

Mediante AIS, Coutts pide que los cristianos sean finalmente tratados como el resto de los ciudadanos y que se les reconozca el papel que tienen en la sociedad. En una población de 180 millones de habitantes, los católicos son apenas 1,2 millones, pero es la Iglesia la que dirige la mayor parte de los servicios sociales, educativos y sanitarios, además de las ayudas que ofrece para el desarrollo. Solamente la diócesis de Faisalabad administra 82 escuelas, «estructuras de las que se benefician todos los paquistaníes, sea cual fuere su fe».

Pero no son exclusivamente las minorías religiosas las que sufren el aumento del fundamentalismo. En el noroeste del país han sido destruidos algunos institutos, sobre todo para escuelas para chicas: «Están dispuestos a todo –explica el obispo de Faisalabad–, a matar y a morir. E incluso muchos musulmanes que no estaban con ellos han sido asesinados».

A pesar de tener clara la gravedad de la situación, monseñor Coutts ve algunos signos de esperanza en el deseo de que haya paz que manifiesta la mayor parte de los paquistaníes y en el aumento de las posibilidades para el diálogo interreligioso. «Los extremistas no son más que una minoría –explica el religioso– y, a pesar de las enormes dificultades, la Iglesia católica continuará a promover servicios para el bien de la sociedad». Una sociedad en la que cada quien tendría que poder elegir y vivir libremente su propia religión. Incluso los obispos.
Mauro Pianta/Vatican Insider
Fuente: Religión en Libertad

ENTREVISTA A MONS. FELLAY SOBRE EL PREÁMBULO DOCTRINAL




Entrevista con Mons. Bernard Fellay, Superior general de la Fraternidad San Pío X.

¿Por qué está rodeado con tanto secreto el Preámbulo doctrinal que le entregó el cardenal Levada el pasado 14 de septiembre, ya sea por parte de la Congregación de la fe como por parte de la Fraternidad San Pío X? ¿Qué oculta este silencio a los sacerdotes y los fieles de la Tradición?

Esta discreción es normal para cualquier trámite importante, pues garantiza su seriedad. Resulta que el Preámbulo doctrinal que se nos entregó es un documento que, como indica la nota que lo acompaña, puede recibir aclaraciones y modificaciones. No es un texto definitivo. Dentro de poco vamos a entregar una respuesta a este documento, indicando con franqueza las posturas doctrinales que nos parece indispensable mantener. Nuestra preocupación constante desde el principio de nuestras conversaciones con la Santa Sede –y nuestros interlocutores lo saben bien– ha sido la de presentar con toda lealtad la postura tradicional.
Por parte de Roma, también se impone la discreción, pues es probable que este texto –incluso en su estado actual, que requiere muchas aclaraciones– provoque la oposición de los progresistas, que no admiten ni siquiera la idea de una discusión sobre el Concilio, porque consideran que dicho concilio pastoral es indiscutible o «no negociable», como si se tratara de un concilio dogmático.

A pesar de todas estas precauciones, las conclusiones de la reunión de los superiores de la Fraternidad San Pío X en Albano el día 7 de octubre se han divulgado en Internet, a través de fuentes diversas pero concordantes entre sí.

¡No faltan las indiscreciones en Internet! Es verdad que no podemos avalar este Preámbulo doctrinal, aunque se prevea un margen para una «legítima discusión» sobre ciertos puntos del Concilio. ¿Cuál es la extensión de ese margen? La propuesta que voy a hacer en estos días a las autoridades romanas y su respuesta nos permitirán evaluar las posibilidades que nos dejan. Y sea cual sea el resultado de estas conversaciones, el documento final que se haya aceptado o rechazado se dará a conocer públicamente.

Resaltar mejor las dificultades y las soluciones.

Como este documento, según usted, es poco claro, ¿no sería más sencillo señalar a sus autores que queda desestimada su demanda?

Tal vez sería lo más sencillo, pero no lo más honrado. Como la nota que lo acompaña prevé la posibilidad de hacer aclaraciones, me parece necesario pedirlas en lugar de rechazarlas a priori, lo cual no constituye prejuicio alguno sobre la respuesta que vamos a dar.
Como el debate entre Roma y nosotros es esencialmente doctrinal y versa principalmente sobre el Concilio, y como no concierne únicamente a la Fraternidad San Pío X sino también a toda la Iglesia, las precisiones que logremos o no, tendrán el mérito no desdeñable de resaltar mejor dónde están las dificultades y dónde están las soluciones. Éste es desde luego el espíritu que ha guiado constantemente nuestras conversaciones teológicas en estos dos últimos años.

Este documento sirve de preámbulo a un estatuto canónico; por lo tanto, ¿no significa renunciar implícitamente a la hoja de ruta que había trazado usted y que preveía primeramente una solución doctrinal antes de cualquier acuerdo práctico?

Se trata precisamente de un preámbulo doctrinal, cuya aceptación o rechazo será la condición para obtener o no un estatuto canónico. De ninguna manera estamos relegando la doctrina. Y antes de comprometernos con un eventual estatuto canónico, estudiamos de modo preciso este preámbulo con el criterio de la Tradición, a la que estamos fielmente vinculados, pues no olvidamos que son precisamente divergencias doctrinales las que constituyen el origen de la divergencia entre Roma y nosotros desde hace 40 años. Dejarlas de lado para lograr un estatuto canónico nos expondría a ver resurgir inevitablemente esas mismas divergencias, haciendo que el estatuto canónico se vuelva, más que precario, sencillamente invivible.

Por lo tanto, en el fondo, ¿no ha cambiado nada después de estos dos años de conversaciones teológicas entre Roma y la Fraternidad San Pío X?

Estas conversaciones han permitido a nuestros teólogos exponer sin rodeos los puntos principales del Concilio que plantean dificultad a la luz de la Tradición de la Iglesia. Paralelamente, y tal vez gracias a estas conversaciones teológicas, durante estos dos últimos años, se han dejado escuchar otras voces además de las nuestras, formulando críticas que se unen a las nuestras sobre el Concilio. Por ejemplo, Mons. Brunero Gherardini, en su libro Vaticano II, una explicación pendiente, ha insistido sobre los diferentes grados de autoridad de los documentos conciliares y sobre el «contra espíritu» que se deslizó en el concilio Vaticano II desde su comienzo. Igualmente, Mons. Athanasius Schneider, durante un congreso en Roma a finales de 2010, tuvo el valor de pedir un Syllabus que condene los errores de interpretación del Concilio. En el mismo espíritu, el historiador Roberto de Mattei, en su libro Vaticano II, una historia jamás escrita, ha mostrado bien las influencias contrarias que se ejercieron sobre el Concilio. Habría que citar también la Súplica dirigida a Benedicto XVI por los intelectuales católicos italianos que reclaman un examen profundo del Concilio.
Todas estas iniciativas e intervenciones manifiestan claramente que la Fraternidad San Pío X ya no es la única que ve los problemas doctrinales que plantea Vaticano II. Este movimiento se va extendiendo y ya no se va a detener.

Sí, pero estos estudios universitarios y sabios análisis no dan ninguna solución concreta a los problemas que plantea en concreto este concilio.

Estos trabajos manifiestan las dificultades doctrinales que plantea Vaticano II y, consiguientemente, muestran por qué la adhesión al Concilio es problemática. Esto constituye un primer paso esencial.
En la propia Roma, las interpretaciones evolutivas que se dan sobre la libertad religiosa, las modificaciones realizadas sobre este particular en el Catecismo de la Iglesia Católica y en su Compendio, las correcciones que actualmente se están estudiando para el Código de derecho canónico… todo lo cual manifiesta la dificultad que resulta de atenerse a toda costa a los textos conciliares y, desde nuestro punto de vista, muestra claramente la imposibilidad de adherir de modo estable a una doctrina en movimiento.

¿Ya no basta el Credo para ser reconocido como católico?

Según usted, ¿qué es hoy estable doctrinalmente?

La única doctrina ne varietur es, evidentemente, el Credo, o sea, la profesión de fe católica. El Concilio Vaticano II quiso ser pastoral; no definieron ningún dogma. No añadió a los artículos de fe: «Creo en la libertad religiosa, en el ecumenismo, en la colegialidad…» ¿Ya no bastaría hoy el Credo para ser reconocido como católico? ¿Ya no expresa toda la fe católica? ¿Se exige ahora a los que abandonan sus errores y vuelven al seno de la Iglesia que profesen su fe en la libertad religiosa, en el ecumenismo o en la colegialidad? Para nosotros, hijos espirituales de Mons. Lefebvre –que siempre se negó a hacer una Iglesia paralela y que quiso siempre permanecer fiel a la Roma eterna–, no hay dificultad alguna en adherir plenamente a todos los artículos del Credo.

En este contexto, ¿podría haber alguna solución a la crisis en la Iglesia?

A menos de un milagro, no puede haber ninguna solución instantánea. Pretender que Dios dé la victoria sin pedir a los hombres de armas que luchen –repitiendo la expresión de Santa Juana de Arco–, es una forma de deserción. Querer el fin de la crisis sin sentirse uno mismo concernido o implicado, es no amar realmente a la Iglesia. La Providencia no nos dispensa de cumplir con nuestro deber de estado en donde nos ha puesto, ni de asumir nuestras responsabilidades y responder a las gracias que nos concede.
La situación actual de la Iglesia en nuestros países otrora cristianos, es la caída dramática de las vocaciones: cuatro ordenaciones en París en 2011, una sola en la diócesis de Roma para 2011-2012; se trata de una escasez alarmante de los sacerdotes: por ejemplo, un párroco de la región de Aude, que tiene que ocuparse de 80 campanarios; son diócesis exangües, a tal punto que en un futuro próximo habrá que reagruparlas en Francia, lo mismo que ya se han reagrupado las parroquias… En pocas palabras, la jerarquía eclesiástica encabeza estructuras que hoy están sobredimensionadas para unos efectivos que están bajando constantemente, lo cual resulta propiamente incontrolable, y no tan sólo desde el punto de vista económico… Para dar una imagen, sería necesario asegurar el mantenimiento de un convento diseñado para 300 religiosas, mientras que en la actualidad ya no son más que 3. ¿Podrá esta situación durar 10 años más?
Algunos obispos y sacerdotes jóvenes que heredan esta situación se van dando cuenta cada vez más de la esterilidad de los 50 años de apertura al mundo moderno. Y no echan la culpa de ello únicamente a la laicización de la sociedad, sino que se preguntan sobre las responsabilidades del Concilio, que abrió la Iglesia a este mundo en plena secularización. Se preguntan si la Iglesia podía adaptarse a tal punto a la modernidad sin adoptar su espíritu.
Tales obispos y sacerdotes se plantean esas preguntas, y algunos nos las plantean a nosotros… discretamente, como Nicodemo. Nosotros respondemos que, ante tal penuria, hay que preguntarse si la Tradición es una simple opción o una solución necesaria. Responder que es una opción, es minimizar o incluso negar la crisis de la Iglesia, y pretender contentarse con medidas que ya han hecho prueba de su ineficacia.

La oposición de los obispos.

Pero incluso si la Fraternidad San Pío X lograra de Roma un estatuto canónico, no podría, a pesar de todo, ofrecer ninguna solución sobre el terreno, pues los obispos se opondrían a ella, lo mismo que han hecho con el Motu Proprio sobre la misa tradicional.

Esta oposición de los obispos a Roma se ha expresado de modo sordo pero eficaz con respecto al Motu Proprio sobre la misa tridentina, y por parte de algunos obispos sigue manifestándose obstinadamente con respecto al pro multis del canon de la misa, que Benedicto XVI, en conformidad con la doctrina católica, quiere que se traduzca «por muchos» y no «por todos», como figura en la mayor parte de las liturgias en lengua vernácula. En efecto, algunas conferencias episcopales persisten en mantener esta traducción errónea, como acaba de pasar en Italia.
De este modo, el propio Papa está experimentando la disidencia de varias conferencias episcopales sobre este tema entre otros muchos, cosa que puede permitirle entender fácilmente la feroz oposición que habrá indudablemente contra la Fraternidad San Pío X por parte de los obispos en sus diócesis. Se dice que Benedicto XVI desea personalmente una solución canónica; pues tendrá que querer igualmente adoptar los medios que la hagan realmente eficaz.

La nueva cruzada del Rosario, ¿la ha lanzado usted debido a la gravedad de la crisis actual?

Al pedir estas oraciones, he querido sobre todo que los sacerdotes y fieles estén más íntimamente unidos con Nuestro Señor y su Santa Madre, mediante el rezo diario y la meditación profunda de los misterios del Rosario. No estamos en una situación ordinaria que nos permitiría contentarnos con una mediocridad rutinaria. La comprensión de la crisis actual no descansa en rumores propagados por el Internet, así como las soluciones no competen a la astucia política o a la negociación diplomática. Hay que tener una mirada de fe sobre la crisis. Tan sólo frecuentando asiduamente a Nuestro Señor y a Nuestra Señora podrán los sacerdotes y fieles vinculados con la Tradición guardar esta unidad de enfoque que nos da la fe sobrenatural. Así es como formaremos un bloque en este periodo de gran confusión.
Orando por la Iglesia, por la consagración de Rusia –como pidió la Santísima Virgen en Fátima– y por el triunfo de su Corazón Inmaculado, nos elevamos por encima de nuestras aspiraciones demasiado humanas y superamos nuestros temores demasiado naturales. Situados a esa altura, podremos servir realmente a la Iglesia, cumpliendo el deber que se nos ha confiado a cada uno de nosotros.

Menzingen, 28 de noviembre de 2011

martes, 29 de noviembre de 2011

EL INSTITUTO HUGO WAST FELICITÓ AL FUNDADOR Y PRESIDENTE DE LA EXPOSICIÓN DEL LIBRO CATÓLICO


Buenos Aires, 28 de noviembre de 2011

Señor
Manuel Outeda Blanco
Fundador y Presidente de la Exposición del Libro Catolico

Estimado Manuel: le hacemos llegar nuestras felicitaciones por el éxito de la XIII Exposición del Libro Católico, obra magnífica, fruto de su celo apostólico, que tanto bien ha hecho al espíritu y al intelecto de aquellos expuestos a su influjo a lo largo de los años, y a nuestra patria toda.

Aprovechamos esta oportunidad para agradecer la defensa que ha ejercido de la figura de nuestro admirado Hugo Wast en ocasión del ataque contra su persona por parte de la comunidad judía de La Plata en esta reciente exposición. Lo ha hecho con claridad, inteligencia y valentía.

Dejó en claro usted que Gustavo Martínez Zuviría no era antisemita sin dar demasiadas explicaciones. Esto cae de maduro por sí mismo. Quien ha leído su obra, particularmente El Kahal-Oro, Juana Tabor y 666, puede distinguir fácilmente entre lo que es antisemitismo y lo que es crítica al espíritu farisaico. Espíritu perverso y anticristiano por excelencia como nos lo enseña el Nuevo Testamento.

Lo defendió con inteligencia porque en lugar de perder tiempo en justificaciones innecesarias se remitió al artículo escrito por Monseñor Héctor Aguer en el diario “El Día”, de La Plata, donde explica Su Excelencia con documentos y argumentos irrefutables que los libros de Hugo Wast fueron prohibidos por la Alemania Nacional Socialista justamente por no compartir el autor la visión “nazi” de la cuestión judía. Sabemos también que usted tuvo participación decisiva en este artículo del año 2002.

Luego de leer a Monseñor Aguer ya no queda mucho más que hablar respecto a estos comentarios, pero como usted bien sabe este fariseísmo intolerante no busca la verdad sino acallar lo que molesta. Por eso la contumacia y el ensañamiento con Hugo Wast que florece año tras año, en este caso en cada Exposición del Libro Católico y no descansará hasta la llegada del Señor en toda su gloria cuando dé a cada uno lo que le corresponda según su fe y sus obras.

Es interesante observar que al remitirse usted a este artículo invierte ingeniosamente el esfuerzo y el desgaste al que estos personajes nos tienen acostumbrados haciendo que sean ellos esta vez quienes tengan que defenderse, vaya uno a saber recurriendo a qué alquimia, en una palabra, por ahora hacen oídos sordos al argumento, mas ya inventarán alguna mentira para neutralizar sus efectos. Seguirán irreductibles, ya nos hablaron las Santas Escrituras de su dura cerviz que no perdonó a los profetas ni al Santo de los Santos.

Queremos hacerle saber asimismo que valoramos enormemente su valentía porque hoy en día hay que tener verdadero coraje para expedirse ante esta potestad creciente y omnipresente, más poderosa de hecho que el poder que emana de nuestra propia Constitución Nacional, según palabras de Hugo Wast, con la claridad y contundencia que usted lo ha hecho. “Nuestra Constitución lo permite, pero el Kahal lo prohíbe”, dice nuestro autor.

Nos hemos preguntado muchas veces por qué tal obcecación con Hugo Wast, dado que el Kahal ya ha logrado erradicarlo prácticamente del escenario cultural de hoy en día a través de una persistente persecución y silenciamiento que lleva 75 años. Han convertido a nuestro personaje, que fuera el más leído y premiado de todos nuestros escritores, en un desconocido y lo que es peor aún, en un desconocido para la mayoría de los  católicos modernos aunque esta vez con la ayuda de los clérigos modernistas. Su influencia sobre el pueblo es hoy nula y sin embargo, no cejan en sus ataques y difamaciones. Como si quisieran hacerlo desaparecer completamente, pero para su sorpresa y escándalo no lo logran, porque Dios lo impide valiéndose de católicos vigorosos como usted que responden al llamado de sus conciencias. Hasta aquí han llegado y desesperan dando coces contra el aguijón.

Desesperan quizá porque en esa insignificancia semejante al tamaño de una semilla a la que han reducido su popularidad late el ideal católico, la fe, la fidelidad a Cristo, la Iglesia milenaria y militante y todo lo magnífico de la tradición católica argentina junto a la advertencia sobre el peligro farisaico enquistado en nuestra tierra y por sobre todo porque su obra ha reavivado la esperanza cristiana de la conversión de los judíos. Misterio teológico este. En una palabra, al ánimo de venganza que los mueve, intrínseco a la tradición del Talmud y abolido por Jesucristo en el Sermón de la Montaña, parecería sumarse el temor al poder germinativo que conlleva la obra y la persona ejemplar de Hugo Wast.

Aprovechando la mención sobre los “coces contra el aguijón”, asunto tan afín al problema que nos toca, traemos a colación un escrito que nos ha llegado y nos parece muy interesante:

“Dicen las escrituras que tras el martirio de San Esteban sus ropas fueron puestas a los pies de "un joven llamado Saulo", el cual consentía en su muerte y quien luego encabezara la primer gran persecución que la recién nacida Iglesia (llamada "los del Camino" o "la secta de los nazarenos") tuvo que sufrir. Por alguna razón, creyó  Saulo su deber destruir y desarraigar a ese nuevo grupo y recorrió muchas ciudades y regiones afanado en esa labor.

Saulo llevó a muchos cristianos ante los magistrados oyendo todas sus defensas. Y oyó muchas veces hablar al Espíritu de Dios en boca de estas sus víctimas. Mas el punto culminante hubo de ser la punzante predicación de Esteban. El aguijón se enterraba en su carne más profundamente y necesitaba deshacerse de él. Sus coces (o patadas) se tradujeron en la más dura y encarnizada persecución contra los santos. Necesitaba destruir aquello que encendía una luz en su conciencia, aquellas voces que le evidenciaban en su interior que era vana su auto justificación y que necesitaba una justicia superior, y que el único que podía proporcionarla era justamente Aquel a quien él perseguía, Aquel cuyo Nombre se había propuesto arrancar de toda boca humana para asegurarse de no volver a oírlo. ¡Qué terrible aguijón! Cuanto más daba coces, más se lo clavaba en su conciencia, cuanto más quería callar esa voz, más evidente se le hacía. Y esta lucha acabó cuando a punto de consagrarse en su carrera de fariseo, una luz lo envolvió y le dijo: "Saulo, Saulo ¿por qué me persigues?, dura cosa te es dar coces contra el aguijón" (Hechos 9: 4-5). Y él preguntó, aunque sabía la respuesta, "¿Quién eres, Señor?" y oyó lo que sabía que oiría: "Yo soy Jesús, a quien tú persigues".

No desesperemos cuando vuelvan a arremeter contra Hugo Wast como inevitablemente sucederá, recurramos a la fortaleza y a la templanza, virtudes que ha puesto Dios a nuestro alcance y confiemos en El pidiendo la intercesión de San Pablo, perseguido también hasta el último día de su vida por los fariseos, porque está escrito que llegará el día en que el pueblo judío se convertirá a Cristo Jesús.

Reciba una vez más nuestro sincero agradecimiento quedando a su disposición en todo lo que nos sea posible. Sin más, lo saludamos cordialmente en Cristo y María.

Pío Martínez Zuviría                           Guillermo Martínez Zuviría
Secretario                                                   Presidente
                                               
INSTITUTO HUGO WAST

UNA SOLA ALMA




En el hecho siguiente no se sabe qué admirar más, si la vivacidad del diálogo entre el embajador imperial y el Sumo Pontífice, o la espontánea naturaleza del comentario moral que hace Don Bosco.
Se lee en la historia que un poderoso emperador, mandó una embajada al pontífice Inocencio XI, rogándole adhiriera a ciertos deseos suyos contrarios a la justicia. El embajador usó de toda su elocuencia para demostrar al Papa la conveniencia de no disgustar a tan alto príncipe. El Papa lo escuchaba en silencio.
- Santidad, -proseguía el embajador-, mi soberano promete hacer un gran bien a la religión y proteger a la Iglesia.
-     No puedo, -contestó finalmente el Papa.
- Santidad, -pensad que posee inmensas riquezas y que dotará generosamente las basílicas y también a Vuestra Santidad, si lo necesita.
-    No puedo.
-    Santidad, vuestros enemigos os insultarán, y él está pronto a defenderos con todos sus ejércitos.
-    No puedo.
- Santidad, mi soberano podría indignarse y tarde os arrepentiríais de haber incurrido en su indignación.
-   No puedo.
-   Luego…
-   Luego, ya que tanto insistís, volved a vuestro emperador y decidle: -El Papa dice: si yo tuviera dos almas daría una de muy buena gana por él, a la perdición, y me contentaría con salvar la otra; pero yo tengo una sola alma.
¡Gran pensamiento es este y digno del Papa! Lo mismo os digo yo, hijos queridos. Tenemos una sola alma. Si tuviésemos dos, una se la podríamos dar al demonio contentando todas nuestras pasiones. Pero ¡tenemos una sola! ¿Cuál será pues nuestra conclusión? ¿Dársela al demonio? ¡No! Dársela a Dios para que la salve eternamente.
Pero para dársela al Señor es necesario practicar muchas cosas y huir de muchas otras; debemos pues empeñarnos en estudiar cuáles son unas y otras. En gran parte ya os las he enseñado y espero que sacaréis provecho de mis advertencias. Luego, deberéis decir al demonio cuando os pide algo contra la conciencia: “No puedo, no puedo, porque tengo una sola alma”.
Esta es la verdadera lógica cristiana, este es el razonamiento mejor que todos los de los sabios de todo el mundo. Pero, os advierto que el demonio razona también él. El estudió la filosofía, la historia, la teología, la geografía, y sabe razonar con sutileza para presentar las cosas bajo un aspecto seductor para engañar.
El admite que tenemos un alma sola, pero agrega:
-El hombre, nació para gozar; el tiempo de gozar es el de la juventud, por lo tanto coronémonos de rosas.
Pero preguntémosle:
-   Y ¿qué será de nosotros en el porvenir?
-    Oh, -nos contesta- deja el porvenir, PIENSA EN EL PRESENTE.
-    Pero, después que te haya complacido ¿qué me darás en la otra vida?
-    ¡Oh! ¡no hablemos de esto!
Y con estas palabras él sobrentiende: “Haz el mal ahora; en la otra vida yo sé qué es lo que debo hacer; ya te arreglaré”.
Así razona el demonio, y muchos se dejan arruinar.
(de las Memorias Biográficas de Don Bosco, Vol. VII, pág. 506)