martes, 14 de diciembre de 2010

JORGE TODESCA PRESENTA SU CANDIDATURA PARA LA CIUDAD DE BUENOS AIRES

Jorge Todesca

En la foto: Jorge Todesca

El próximo día jueves 16 de diciembre de 2010, en el centro Unione e Benevolenza, se llevará a cabo el lanzamiento oficial de la candidatura de Jorge Todesca para la Ciudad de Buenos Aires. A su vez, se presentará la pre candidatura de Federico Addisi como comunero para la Comuna 13 de la ciudad. Del acto participará la Corriente Resistencia Peronista, agrupación que estará presente identificándose con la chomba de la organización.

INTERNA PERONISTA

Rumbo Justicialista se anuncia en la web (http://www.rumbo-justicialista.com.ar/) “es una agrupación conformada por jóvenes con ganas de trabajar y adultos con experiencia y trayectoria que nos planteamos como meta unificar esfuerzos, luchar y trabajar intensamente sobre los problemas que aquejan a los vecinos de cada comuna”.

Se trata de “una corriente interna del peronismo, cuyo objetivo es recuperar la doctrina justicialista y convertirla en un Proyecto Programático para la Argentina actual” “…con el fin de recuperar la presencia política de nuestro Movimiento en las estructuras del Gobierno porteño”.

Esta corriente interna justicialista, se enmarca en el Peronismo Federal que tiene como uno de sus referentes al expresidente Eduardo Duhalde.

Federico Addisi con el P Alfredo Saenz

En la foto: Federico Addisi con el P. Alfredo Sáenz

EL CANDIDATO ADDISI

Federico Gastón Addisi, quien es precandidato a comunero de la ciudad de Buenos Aires, nació en la ciudad de Buenos Aires el 25 de diciembre de 1973. Cursó la carrera de abogado en la Facultad de Derecho de la Universidad del Salvador (USAL), y fue asesor ad honorem de Daniel Scioli cuando éste era diputado. Se acercó al revisionismo histórico, y se integró en el año 2000 al Instituto de Investigaciones Históricas Juan Manuel de Rosas.

Investigador, conferencista y escritor, ha dado innumerables charlas y conferencias, y publicado varias de sus notas en medios históricos y políticos, como las publicaciones de Falange Española en Argentina "CAFE" (Camaradas Arriba Falange Española) y en Hispanoamérica "Boletín de Noticias".

Por la crisis del 19 y 20 de diciembre de 2001, fundó y dirigió la Asamblea Popular de (el barrio porteño) Colegiales. De 2002 a 2005 militó en Peronismo Militante y escribió artículos para la revista de dicha agrupación, "Sudestada", y en el año 2004 fue distinguido por la Comisión nacionalista de Homenaje Permanente a Juan Facundo Quiroga, por su lealtad y patriotismo, con la Gran Cruz "Religión o Muerte".

en el año 2005 fundó en el Instituto J. M. de Rosas su rama juvenil: "Los Jóvenes Revisionistas". Presidiendo ese grupo hasta la actualidad, es el editor responsable su publicación histórica, el boletín "La Reconquista".

En el mismo año fundó junto a Andrés Berazategui y otros compañeros la Organización Resistencia Peronista (O. R. P.), encuadrada dentro de la ortodoxia peronista y levantando sus banderas históricas de soberanía política, independencia económica, justicia social y nacionalismo cultural.

Es asesor ad honorem en la parte histórica del Instituto de Formación Política y Sindical "José Ignacio Rucci" de la UOM (Caseros). A principios de 2008 apareció su primer libro, "San Martín-Rosas-Perón. Un homenaje a Fermín Chávez". La O. R. P. comenzó a emitir un boletín sobre defensa a principios de 2009 llamado "La hora de la espada", con gran repercusión en el sector nacional y popular (contrapuesto al liberal-masónico) de las Fuerzas Armadas argentinas, del cual el Coronel Mohamed Alí Seineldín fue su máximo exponente durante los últimos veinticinco años.

Publicó el libro (Roberto "Toto") "Estévez, vida de un cruzado", mientras Raúl Scalabrini Ortiz (hijo) le encargó la compilación de un libro veraz sobre su padre, que culminó en una obra publicada bajo el título "Raúl Scalabrini Ortiz. Su lucha y sus enseñanzas", prologado por Mario "Pacho" O'Donnell.

Asimismo, adhirió su organización política a las 62 Organizaciones Gremiales Peronistas cuyo secretario general es Gerónimo "Momo" Venegas.

Datos del acto:
Centro Unione e Benevolenza
Dirección: Tte. Gral. Juan Domingo Perón 1372
Día y hora: Jueves 16 de diciembre, a las 17:30 horas

ALERTA POR POSIBLE PÉRDIDA DE COMBUSTIBLE DE UNA ESTACIÓN DE SERVICIOS EN LA PLATA

Juan Pedro Chaves

Según trascendidos, la estación de servicio Texon que se encuentra ubicada en calle 520 y 139 de La Plata tendría pérdidas de combustible.

La situación habría causado alarma entre los vecinos por el peligro que implica.

El concejal Juan Pedro Chaves, solicitó al Departamento Ejecutivo, a través de la dependencia que corresponda, que realice una inspección en dicha estación de servicio Texon, por la posible perdida de combustible.

LO QUE FALTABA: EL ANTIRROSISMO ABORTERO

Fusilamiento de Camila O'Gorman

Por Antonio Caponnetto

Respuesta a Rodolfo Braceli

El aborto de la intelligentzia nativa

Cuando transitando del siglo XIX al XX, el novelista ruso Piotr Boborykin popularizó el término intelligentzia para referirse a cierto tipo de intelectual inconformista, no imaginó nunca que en nuestros pagos el término sólo podría aplicarse a los inconformistas con la sensatez y la veracidad. A esas legiones del pensamiento único, bien rentadas y mejor promovidas, caracterizadas por el innoble arte de hacer pasar por cultura lo que es macaneo, y por ciencia lo que no resulta sino tarada nadería.

Lo mismo se diga del malaventurado Theodoro Geiger, estratificando a los miembros de la intelligentizia como pensantes proyectados sobre el poder. De no haber muerto en 1952, habría constatado que, en la Argentina del presente, la intelligentzia come y engrosa del poder, por cierto; se nutre de la corrección política oficial, oronda, estulta e impune siempre. Pero lo de pensantes es una categoría que excede con holgura a quienes la representan. Apenas si podríamos catalogarlos como vulgares vendedores de patrañas, y esto para no faltar al destratado decoro idiomático.

A sendas reflexiones nos llevó la lectura dominical del suelto “Abortos anteriores y posteriores”, obra de Rodolfo Braceli, y publicado por La Nación Revista, nº 2162, del 12-12-2010, en las páginas 78 a 82. Porque pocas veces se aúnan tan armónicamente en un solo y desaliñado exabrupto, el infundio y la ignorancia, la desvergüenza del zote y la insidia del impío.

Trillados sofismas

Preñado de lugares comunes, de incongruencias y de baratijas emocionales, Braceli ataca a quienes se oponen al aborto porque –según su sesera- gritan “la vida es sagrada […] pero nada dicen de la sagrada Vida [mayusculado en el original] de la madre que entrega el cuerpo y el corazón del alma en ese desgarramiento”.

De no haberse usado en vano la aludida mayúscula, tendríamos entonces dos clases de vida. Una menor y profana, la del bebé, a cuyo exterminio llama “interrupción del embarazo”, y otra mayor y sacra, la de la madre que aborta. Es curiosa esta explícita demarcación de desigualdades en quien principia por declarar su apoyo al “matrimonio igualitario”. Dos sodomitas pueden tener la “igualdad” conyugal ideológica que la naturaleza les niega, pero la madre que decide abortar y su víctima no tienen el mismo rango ontológico que la naturaleza les concede. El “desgarramiento del cuerpo” de la criatura indefensa destrozada, no merece mención. El de la madre sí. Ha llegado la hora maniquea y trágica de sufrir por los victimarios y descalificar a los custodios de las víctimas.

Tampoco se entiende bien a qué alude el escriba con lo de “la madre que entrega el cuerpo y el corazón del alma en ese desgarramiento”, pidiendo hacia ella la conmiseración que –siempre según su parcializada testa- no tendrían los grupos pro vida. A juzgar por una frase anterior : “la decisión siempre desgarradora de interrumpir un embarazo”, el desgarramiento aquí aludido y convertido en objeto de piedad, es el acto de cometer el filicidio. Algo así como si dijéramos que los abogados defensores de los asesinados por un descuartizador serial “enarbolan” el “argumento absoluto” de que “la vida es sagrada”. Pero callan ante el desgarramiento sufrido por el descuartizador, que pone todo su corazón y su alma en tan fatigoso empeño, y que a veces incluso puede salir lastimado, sea porque la víctima tiene el tupé de resistirse, o por un mal cálculo de los filosos cuchillos.

Pero está desactualizado Braceli. Si hubiera leído la tenebrosa nota publicada en Perfil el pasado 5 de diciembre, justo una semana antes de la aparición de la suya, titulada “Famosas cuentan sus historias sobre el aborto”, habría advertido que aquello de “entregar el cuerpo y el corazón del alma en ese desgarramiento" es una antigualla propia de los tiempos en los que existía el remordimiento o el temor de Dios.

Superados ahora tales tabúes –y superadas al parecer las mismas penalizaciones que rigen para quienes cometen un delito y lo confiesan ostensiblemente- las nuevas estrellas del aborto no manifiestan ningún “desgarramiento” al proclamar su homicidio. Antes bien, cuentan su experiencia con la misma frescura del que narra que ha tenido que concurrir al dietista para que le ayude a quitarse algunos lípidos sobrantes. “Ninguna se arrepiente, y se exponen en pos de apoyar el derecho a decidir”, es la conclusión de las dos periodistas que hilvanaron las declaraciones de las brutales y salvajes hembras.

El otro argumento braceliano –y eje de su regüeldo- es que quienes se oponen al aborto “nada dicen de los otros abortos, los posteriores. Los convalidan mediante la complicidad del silencio y la indiferencia”. Y como el lector perplejo puede preguntarse a qué ha dado en llamar aborto posterior este cernícalo de la neoparla progresista, la respuesta llega con una detallada aunque no exhaustiva lista. La misma incluye desde “la desnutrición cerebral” y “la bala fácil” hasta el “misil que despedaza una escuela”, pasando por “el analfabetismo”, la “frivolidad”, “la guerra preventiva” o “la indiferencia ferozmente egoísta”, sin olvidarse, claro, del “aborto posterior” que se comete “cuando se tortura y se mata y se desaparece y encima se deja al muerto sin la identidad de la sepultura”. Ya se sabe que el Proceso tuvo la culpa del Diluvio y la tendrá del Apocalipsis.

Si el primer argumento de Braceli constituye el típico sofisma ad misericordiam (consistente en mover el sentimiento de lástima hacia quienes merecerían una sanción, para disimular sus culpas, en un giro extra-lógico como lo llama Alexander Bain); el segundo es la típica falacia de cambio de asunto, ya reprobada por Aristóteles bajo el nombre de exo tou prágmatos, esto es, argumento no atinente o extraño a la cuestión en debate.

Lo haremos sencillo para que Braceli lo capte. Planteándose como se plantea la bondad o la maldad de la legalización del aborto, ¿qué tienen que ver la desnutrición cerebral, el analfabetismo, la insolidaridad, el gatillo fácil, el belicismo yanky o la desaparición de personas? Segundo. Supuesto tengan que ver , y que la semántica sea tan laxa y tan traslaticia que, a partir de ahora, serán considerados “abortos posteriores” todos estos casos que enumera, ¿por qué –y en pertinente asociación analógica- la nómina no incluye a los asesinados por los delincuentes que el garantismo protege y libera; a las miles de víctimas fatales de la guerrilla marxista, o a los policías barridos por la guerra social cruelmente en marcha, patrocinada por el actual gobierno? ¿Por qué su lista maniquea y facciosa –que contiene muertes espirituales e intelectuales y no sólo corpóreas- se cierra sin mencionar la letalidad de la descristianización compulsiva de las costumbres, de la cultura y de las leyes? ¿Por qué si “hay aborto posterior cuando se convalidan tantas barbaridades”, dejar afuera de las mismas los múltiples atropellos a la lógica y a la verdad cometidos a mansalva por estos genuinos bárbaros de la intelligentzia?

No hemos dicho todo. El primer sofisma de Braceli parte de la arbitraria base de que quienes se oponen al aborto se desentienden de la madre que aborta. Nada más falso, como surge de las múltiples recomendaciones doctrinales y de las no menos acciones concretas de asociaciones cristianas Pro Vida, empeñadas en predicar la ilegitimidad del aborto con el lema de que en él siempre muere por lo menos una persona. Una razonable familiaridad con estas aludidas asociaciones podría haberle evitado el escarnio de propagar estupideces.

El segundo sofisma intenta sostenerse en un burda petición de principios, según la cual, los que se oponen al aborto “nada dicen de los otros abortos, los posteriores; los convalidan mediante la complicidad del silencio y de la indiferencia”.

Braceli no quiere decirnos a quiénes se refiere, pero no cuesta mucho colegirlo. Los malos de esta comedia co escrita con Manes son los católicos. Los impolutos, una vez más, la nueva y deificada clase de los progresistas. Pues bien; repasen él y sus lectores la nómina de los “abortos posteriores” que trae a colación, y encuéntrese un solo documento de la Iglesia a favor de la desnutrición, del gatillo fácil, del analfabetismo, de las guerras preventivas, de las sepulturas sin identidad o del mal que se le ocurra mencionar. Hagan el ejercicio inverso y se llevarán la sorpresa de encontrarse con que los mismos que repudian el aborto abominan de muchos más casos de “abortos posteriores” que los que antojadizamente menciona el notero. Y hágase incluso un tercer ejercicio, y se encontrará a la Iglesia como el blanco más emponzoñadamente apuntado y dañado por los artífices mundialistas de “abortos posteriores”.

Aclárese al fin que si Braceli quiere amontonar en su bolsa a católicos y procesistas, no cuente conmigo y con los muchos que delimitamos los campos otrora y ahora. Y esto, no sólo porque repudiáramos el “aborto posterior” de desaparecer a quien fuere, si no porque lo que deseábamos fervorosa y explícitamente es que que los guerrilleros fueran ajusticiados en público y de un modo ejemplar por un gobierno soberano, y no "chupados" clandestinamente siguiendo las órdenes de un generalato liberal.

Pacifismo ramplón

Párrafo aparte merece una burrada descomunal de Braceli. Es aquella según la cual, uno de los peores “abortos posteriores” sería el cometido por quienes “le roban atribuciones al Dios que dicen venerar, implementando la pena de muerte”. Y sin cansarse de hacer papelones agrega: “¿cómo compatibilizan los antiabortistas su amor a la vida con la aceptación de la pena capital? ¿Están ciegos o se tapan los ojos?”.

Si Braceli, en vez de estudiar a Nicolino Locche, a Mercedes Sosa, al fútbol –según declara orondo en su propia web- se hubiera consagrado a leer –digamos menos: a ojear- a los representantes de la Patrología o de la Escolástica, y aún menos, al Catecismo de primeras nociones o a un simplísimo manual de moral cristiana, se hubiera evitado esta ignorancia cósmica.

Porque la respuesta a su objeción es sencillísima. El Dios que veneramos es el que nos enseña la legitimidad y la justicia de la pena de muerte, 55 veces contadas en el Antiguo Testamento, y no menos de 6 en el Nuevo Testamento. El Dios que veneramos es el que nos manda a distinguir en el Libro del Éxodo entre la muerte de un inocente y la de un culpable, y a través de todo el corpus escriturístico y del Magisterio, entre la justicia de que la autoridad siegue la vida de quien delinque, dadas ciertas condiciones, requisitos y circunstancias, y la siempre injustificable decisión de matar a un inocente.

El debate sobre la pena de muerte puede tener y tiene más de un punto discutible. Pero ninguna incompatibilidad hay en quienes piden esta sanción extrema y claman a la vez categóricamente contra el aborto. Pues en el primer caso se trata de una facultad que puede tener la autoridad legítima para resguardar el bien común de quienes delinquen probadamente. Facultad, repetimos, que sólo se concede dadas ciertas condiciones, requisitos y circunstancias extremas. Y en el segundo caso, se trata de maldecir la legalización del conjetural derecho de asesinar a un ser indefenso y carente de toda culpabilidad. “¿Están ciegos o se tapan los ojos” que no quieren ver las diferencias?

El antirrosismo en acción

Una postrera ridiculez le faltaba a la saga braceliana, y como está escribiendo en los feudos mitristas, qué mejor que inspirarse en los tópicos gastados y enlodados de la historia oficial. Si cómo decía un cómico ahora demodé, “total la gente qué sabe”.

Llegan entonces unos larguísimos y cursis parrafetes dedicados a repudiar el fusilamiento de Camila y Ladislao, ocurrido “el 18 de agosto de 1848, en un sitio de la Argentina que todavía se llama Santos Lugares”.

El imperdonable crimen –“muerte contra natura” lo llama, quien no debería creer en algo tan retrógrado como la contra-naturaleza- lo estremece más de la cuenta, no sólo porque Rosas le puso fin a un amor prohibido ("el amor de los amores” lo califica, sin inocencia lingüística), sino “porque ella, al momento de ser apresada y sentenciada, estaba bien preñada, poniéndose gruesa como diosmanda”. Devenido súbitamente en ginecólogo de nuestra historiografía, el escriba, que a esta altura del relato “todavía se llama” Rodolfo Braceli, nos regala una asombrosa precisión: lo de Camila fue un “aborto en gestación, a los tres o cuatro meses de vida”. Todo esto “fue comunicado para amortiguar la sentencia. Pero la sentencia igualmente se cumplió. Y a morir los tres”.

El estrambote del libelo es francamente antológico; quiere decir que no debería faltar en ninguna antología de la canallada. No conforme con haber inventado lo del embarazo de Camila, hace hablar al presunto hijo fusilado, y resulta que se trata de un bebé zurdo, librepensador y kirchnerista. Así, la tierna criaturita de ficción matada por Rosas, empieza por celebrar el pecado de sus padres, continúa cuestionando el celibato, la Ley de Dios y la santa madreiglesia (con minúsculas); se alegra de que “la cruz que le han puesto entre sus manos” a su mamá “se le cae y no intenta levantarla, y las manos ya libres de cruz las pone sobre su vientre”; para terminar lamentándose de todo lo que quedará trunco en su vida, como por ejemplo, enterarse de “cómo iba a ser el grito aterrado de un desaparecido”. No hay dudas; Camila y Ladislao habían engendrado a Marcos Aguinis o a Federico Andahazi, o a Hebe de Bonafini, o tal vez en próximas lucubraciones Braceli nos informe que eran rubicundos trillizos.

La mentira del embarazo de Camila O’Gorman

Lo del embarazo de Camila fue una fábula, urdida por los unitarios para agravar la calumnia de la “inmisericordia del déspota”, una vez que el ajusticiamiento se consumó. Primero habían adoptado otra estrategia consistente en pedir la pena máxima para los concubinos, a efectos de que quedara en evidencia “la horrible corrupción de las costumbres bajo la tiranía espantosa del Calígula del Plata”. Así escribía, por ejemplo, El Mercurio del 3 de marzo de 1848, periódico enemigo de Rosas. También es posible que la versión del embarazo haya sido blandida por Manuelita para intentar trocar el castigo capital en otro más leve. Y es muy posible asimismo, que la versión del embarazo, o haya sido una treta de Camila para convencerlo a su amante de huir y vivir juntos, o haya existido de veras y se perdiera accidentalmente en las peripecias de la fuga y la captura. Pero una cosa parece probable: al tiempo de la muerte el tal embarazo no existía.

La afirmación no surge solamente de la documentación aportada por Antonino Reyes (cfr. Manuel Bilbao, Vindicación y Memoria de Don Antonino Reyes, Buenos Aires, Freeland, 1974), sino de la simple cronología de los hechos. Veámoslo.

Cuenta Adolfo Saldías, amparado en su indiscutible archivo de primera mano, que “un día de diciembre de 1847, Camila le balbuceó a su amante que se sentía madre. Y a impulsos de la fruición tiernísima que a ambos les inspiró el vínculo que los ligaba ya en la tierra, resolvieron atolondradamente irse de Buenos Aires” (cfr. Adolfo Saldías, Historia de la Confederación Argentina, Buenos Aires, Orientación Cultural, 1958, vol. VIII, p. 147).

El 12 de diciembre de 1847 se produce la fuga aparejada a la decisión de vivir juntos, decisivamente motivada por la certidumbre de la maternidad. Es decir que la señorita O’ Gorman llevaba como mínimo –mínimo- un mes y medio de gestación para poder sospechar su estado y decirle al cura que “se sentía madre”. No tenemos el ecógrafo retrospectivo de Braceli, pero los métodos habituales para que en pleno siglo XIX una mujer se diera cuenta de que estaba encinta, no permitían otra cosa más que medir el atraso del ciclo menstrual y empezar a advertir los primeros síntomas. Todo esto demandaba por lo menos un bimestre. Vale decir que de ser cierta la especie y no lo negamos, Camila tuvo que haber quedado embarazada a mediados de octubre de 1847.

El fusilamiento tuvo lugar, como se sabe, el 18 de agosto de 1848 –próximamente el Día del Derecho Sacerdotal a la Fornicación, y feriado largo- , es decir, habiendo transcurrido prácticamente 10 meses desde la fecha presumible de la preñez. O el niño ya debería haber nacido. O la gestación no podía estar de 9 meses como dijeron a gritos ciertos unitarios. O la gravidez duraba mucho más en tiempos de Don Juan Manuel, porque los párvulos se negaban al alumbramiento dado el clima de represión imperante. No sólo duraba más sino que se notaba menos, o nada. Porque no se explica por qué, de ser cierto lo del “avanzado estado” denunciado por la pasquinería unitaria, decidieron someter a la joven a revisación médica para verificar si era cierta o no su inminente maternidad.

Camila más, Ladislao menos, el propósito de Braceli es el de todos los de su laya. Injuriar a los héroes y a los santos, y alimentar el fogón maloliente de la revolución gramsciana. Pero no es para todos la bota de potro, y el único resultado que ha obtenido el escriba ha sido el de dejar en evidencia su propia insustentabilidad intelectual.

En su página Autorretrato, queriendo ser ingenioso ha escrito: “Soy agnóstico los días pares y ateo los días impares”.

Ahora sabemos algo más: los domingos, desde La Nación Revista, es cipayo y mentiroso.

lunes, 13 de diciembre de 2010

EL BOOM INMOBILIARIO VILLERO

boom inmobiliario de okupas

Por Carlos Belgrano

Amigos:

Hace minutos, una fuente cercana nos confirmo la trama de estas megaocupaciones de predios.

La ecuación es bastante sencilla.

Consiste en que unos doscientos cincuenta militantes de La Cámpora, están tentando a quienes residen en las villas cercanas a descampados, para que los intrusen.

A cada grupo familiar se les otorga, mas o menos el equivalente a 1.000 pesos.

Se les encomienda la custodia de lo intrusado, junto con el loteo individual del mismo.

La contraprestación que reciben a esta hora y en las porvenir, es la posesión legitimada, para cada familia ocupante, previo pago a la gente de este Máximo K, de unos $ 20.000.

Que merced a su madre, cuenta con esos y más recursos para tal efecto.

Comienza a ser este negocio, un multimillonario fraude, en el que todos los involucrados saldrán avante.

En el mientras tanto, Macri, aferrado con denuedo a su ignorancia congénita, pretende encontrarle a este entuerto, del que por omisión, es el principal responsable, una solución política.

Los fondos están disponibles, para sufragar lo de Lugano, Bernal y las incontables superficies, pendientes de una toma inmediata.

A eso se reduce este tema, el de la democracia, los derechos humanos y las libertades irrestrictas.

Desgraciadamente la ausencia de liderazgo, en un sentido u otro, es lo que arrastra a estas cosas como posibles, corrijo, como inexorables.

Otro negocio K, toma una nueva forma en este sendero de iniquidades tan extenso y sinuoso.

Pero el problema no se circunscribe al análisis de cuanto percibirá de utilidades el heredero de Néstor, por esta balandronada.

Lo que ya ha dejado de ser un peligro, que se traslado a un nuevo estadio, es el precedente usurpatorio legalizado.

Si el gobierno, que es el principal instigador de esta felonía, en perjuicio de toda la Clase Trabajadora que a duras penas sobrevive, abonando una cuota hipotecaria o un alquiler para vivir decentemente, no detiene esto dentro de las próximas 24 hs, ya nada tendrá sentido.

Las calles serán un verdadero infierno de delincuencia.

Serán cortadas todas las autopistas metropolitanas, las suburbanas y por un mero efecto cascada, las de los grandes bolsones de hacinamiento en Córdoba, Rosario, Santa Fe, Mendoza y La Plata, para indicar algunos al azar.

Pero si nos detenemos unos instantes, tal vez todo este maniKomio que nos están introduciendo estos malditos, como una suerte de enema, no sea tan malo.

Acaso nos sirva para que salgamos de nuestras propias cuevas.

Esas que nos cobijan con el anonimato y la anomia.

Ya que cuando ya no se tiene nada que perder, como la pronta devaluación de nuestras propiedades o bienes en general, nos dispongamos a enfrentar esta cadena de excesos K.

Por ahora, solo podemos observar las jugosas utilidades que les provee a estos demonizados.

EL BOOM INMOBILIARIO VILLERO.

Atentamente Carlos Belgrano

LA ANARQUIA HECHA COSTUMBRE II

anarquia

Por Carlos Alberto Falchi

La grave situación institucional a la que nos referíamos continua, agravada, los representantes del pueblo y de las provincias continúan mirando hacia el costado o en el mejor de los casos “pateando la pelota al corner”,

Repiten incansablemente consignas elementales de la escuela pedagógica del “maestrosiruelismo” mientras pasamos el umbral del infierno.

Este insólito panorama me impulso a escribir esta segunda parte de mis reflexiones sobre el tema,

CAF (12.12.2010)

LA ANARQUIA HECHA COSTUMBRE.- II.-

Como observamos el 17 de septiembre (de 2010 en el blog: http://boletintizon.blogspot.com) “No nos encontramos ante un caso de inexistencia de Gobierno, este existe y opera todos los resortes del poder fomenta la anarquía porque conviene a sus planes.”

“No es casual que organizaciones funcionales a la “banda” que detenta el poder provoquen el caos y la anarquía mientras las autoridades proclaman que no se debe “criminalizar la protesta”, fiscales no promuevan la acción penal correspondiente para castigar a los responsables.”

Como tantas veces, anteriormente, agrupaciones funcionales al oficialismo realizan actos destinados a promover el desorden, la anarquía, con el fin de alcanzar objetivos tácticos o estratégicos de su “pequeña política”.

Como hubiera dicho Leonardo Castellani “para eliminar un mosquito, decidieron atropellarlo con un Tranvía…”. En este caso desarrollan una complicada operación de desplazamiento poblacional con la cortina musical de un coro “políticamente correcto”, coordinado por la Señora Presidente, entonando consignas de desaprobación a la xenofobia.

En tanto algunos solistas como el barítono (originario… de Villa Crespo) Eduardo Epsztein, expresando la indignación patriótica sur-americana pronuncia su celebre pensamiento y lo envía por su cuenta de TWTTER demostrando su altísima capacidad tecnológico- intelectual:

“Llegan de Italia empresarios chorros y después tienen hijos en el país, cerremos la frontera, Sra. Presidenta”.

Ya a esta altura de los acontecimientos no queda duda, todo este operativo villero ha sido cuidadosamente planificado y ejecutado por punteros del Frente para la Victoria.

La dirigencia partidocrática? Bien gracias, tranquila las jugosas dietas les permiten andar en paseos de compras, haciendo mutis por el foro.

Corrientes de opinión, que podemos denominar extraparlamentarias como la Iglesia Católica, la Comunidad Israelita, las iglesias Cristianas, etc. Se han limitado a sumarse al coro políticamente correcto.

La izquierda, como siempre, organiza sus típicas comparsas de “Obreros y Estudiantes, unidos y adelante”, que tanto apreciaban los integrantes de la Unión Democrática: 100 participantes y 200 pancartas y/o banderas, vociferando “No pasaran…!” y consignas pasadas de moda contra el FASCISMO.

Otros grupos como los “nacionalistas tradicionales” en estos días muy contentos con el tema del feriado del 20 de Noviembre han demostrado, una vez mas, su incapacidad para comprender la Argentina y a su pueblo ante la anarquía imperante , en forma entusiasta se dedican a enchastrar el ciber espacio con un envió referido a “El panteón de los Anchorena en el Cementerio de La Recoleta”.

Considero al aludido apellido criollo, mal que les pese a una legión de resentidos que se escudan detrás de ideologías importadas, para los que son portadores del mismo mi desagravio

Frente a este panorama de anarquía y desintegración encontramos pensamientos sensatos entre los vecinos (¿oligarcas?) de las Torres edificadas frente al parque, o mejor dicho frente a la “VILLA N. K,”.

La ocupación de un espacio público no puede permitirse. “dura lex, sed lex” la ley debe ser cumplida inexorablemente, sin “protocolos” y aunque no sea del agrado del Juez Gallardo.

Mauricio Macri acaba de manifestar, acertadamente, que “cuando abandonamos la ley, abandonamos la libertad”. Comparto plenamente lo expresado a pesar de las críticas o el disenso respecto de su política.

El estado debe identificar a los ocupantes y trasladarlos, por la fuerza- si fuera necesario-, a distintos Albergues, Cuarteles Hospitales, Asilos, o Manicomios según el caso y despejar inmediata mente el espacio publico.

La identificación y el listado deberá efectuarse en el momento del traslado, el censo es una forma de dilatar la aplicación de la ley, es inservible como quedo demostrado en el caso del Albergue Warnes.

No estamos ante la discusión acerca de la función social de la propiedad, el espacio público ya esta cumpliendo una función social para la totalidad del pueblo, en consecuencia no puede ser usurpado por una minoría.

La dirigencia “partidocratica”, elite oligárquica se refiere a “LA GENTE”, adopta la misma actitud de María Antonieta. Utilizan la denominación “LA GENTE” como si fuera un grupo extraño al que “ellos” no pertenecen, ellos son los que discriminan entre los “elegidos” y la gente.

En le día de ayer en “Perfil” se publico una nota de Abel Posse, comparto muchas de sus observaciones por esta razón cierro estas reflexiones concitando el comienzo de dicha publicación, cuya lectura recomiendo: “Argentina va en carreta hacia la catástrofe. La carreta de los condenados sumisos. Desde la educación hasta la más elemental exigencia de orden público, vemos el desbarrancamiento del Estado en anarquía. Anarquía para nada, ni siquiera con fibras de transformación. Todo lo vemos desde nuestro pacto de resignación con los ojos inertes de las vacas que miran desde el alambrado pasar los camiones por la ruta. Todo lo registramos como los notarios eunucos del Celeste Imperio en una infinita crónica sin decisiones.”

CARLOS ALBERTO FALCHI.- Buenos Aires, 12.12.2010.-