miércoles, 12 de septiembre de 2012

EL GOLPE... MORAL



Por Carlos Belgrano

Amigos:

Estamos a once y pasado mañana será trece, esto es, casi en la víspera de un llamado en cadena para que sin importar dónde estemos, cada uno de nosotros, exprese y materialice su repudio hacia la validación de esta ex "cabaretera parlamentaria".

Muchos a quienes reconozco y estimo, utilizan este mismo medio para incitar a nuclearnos una vez más para marchar unidos hacia la Plaza de Mayo.

Pero en verdad advierto, que lo hacen arengando nuevamente a reiterar los bocinazos y el rugir de las cacerolas.

¿Otra vez? y ¿para que?

Tal vez, ¿para que Kretina y su lúmpen se rían de todo el Pueblo como lo hacen cotidianamente?

El tiempo de lo testimonial nos ha excedido hace mucho.

Arriba ya otro momento de nuestra maltrecha y descolorida historia.

Los Militares, solo nos están midiendo; examinando, tomando nuestro pulso social.

Están tan hartos como cualesquiera de nosotros mismos.

Pero no están del todo seguros de nuestro arrojo, de nuestra iniciativa, de nuestro discurso colectivo.

En todas las anteriores y bizarras movilizaciones, nadie de la oposición, se mezcló entre la multitud.

¿Acaso alguien detectó a Macri, a Carrió, a Biolcati, a Morales ó a tantos otros que "trabajan de opositores"?

No, porque ellos no arriesgan el pellejo, toda vez que disgustan de lo popular, de la espontaneidad.

Caminan con lentitud, porque -como lo aleccionaba Don Quijote a Sancho Panza- temen que si se dan prisa se les rompa su ego.

Ahora solo nos resta dirimir, si estamos dispuestos a tolerar y asumir con mansedumbre la absurda esclavitud voluntaria que acuñamos, con grilletes tan firmes como indelebles ó recuperar la libertad perdida, olvidada que suena como demasiado hueca, aguda y sin tono.

Churchill, que a pesar de su ingenuidad, manejaba bien la pluma, solía decir que "un pesimista encuentra un fracaso en cada oportunidad y un optimista, una oportunidad en cada fracaso".

¿Cuántas horas, días, meses ó años, seremos el reflejo del primer acertijo?

Amigos, no confiemos en que esta Mujerzuela se convierta en una estatua de sal como la mujer de Lot, ni que un Concilio Médico la declare incapaz, ni que un rayo flamígero, con forma de un vórtice de fuego convierta en cenizas esa Casa de Caifás, pintada de rosada.

Nada de ello acontecerá.

Lo único que podrá suceder es que mayoritariamente y sin retroceder un centímetro, cuando lleguemos a las inmediaciones de la Pirámide, demos decididamente

EL GOLPE... MORAL

Atentamente Carlos Belgrano.-
lacuchillanacional@yahoo.com

LOS SECRETOS DE CRISTINA FERNÁNDEZ DE KIRCHNER




Por Sylvina Walger y Laura Di Marco

¿Cuáles son las claves secretas de la expropiación de YPF?
¿Por qué la presidenta de Argentina se embarca en una aventura tan arriesgada?
¿Quiénes son los jóvenes que han asaltado el poder con esta maniobra?
La biógrafa de Cristina Fernández de Kirchner y la única periodista que ha conseguido adentrarse en el enigmático círculo que la rodea nos revelan quién manda (de verdad) en la Casa Rosada.
De luto, con un collar de perlas adornando la cicatriz en el cuello de su reciente operación de tiroides y con una imagen de Eva Perón a sus espaldas, amparándola.
Es una escenografía muy estudiada para anunciar la expropiación de YPF.
Cristina Fernández de Kirchner se apropia del icono de Evita.
En sus discursos televisados siempre aparece su retrato.
En realidad hay dos imágenes, según sea el tono de la alocución.
Si es una noticia de la que el pueblo debe alegrarse, aparece una Evita dulce y sonriente. Cuando ataca a alguien o anuncia recortes, la imagen es seria y enérgica.
La Evita de la nacionalización sonríe bondadosa.

EL SEÑUELO DE LAS MALVINAS
Su pensamiento es nacionalista.
Por ejemplo, odia a Chile.
Le gusta que la seduzcan intelectualmente, siempre que sea con un discurso patriótico.
Cuando expropia a Repsol, habla de «recuperación de la soberanía». Antes ya había ondeado la bandera nacionalista con el asunto de las Malvinas.
Lanza ese señuelo porque la economía se desploma. Intenta `malvinizar´ la Cumbre de las Américas, pero nadie le hace caso.
«¡Te olvidaste de las Malvinas!», le reprocha al presidente de Colombia.
Regresa de Cartagena de Indias antes de tiempo y con la cara transfigurada por el despecho.

ATAQUES DE IRA
Tiene mucha facilidad para desquiciarse.
Y más desde que le operaron y le quitaron la glándula tiroides.
Si no estás bien medicado, sufres cambios bruscos de humor.
Tiene ataques de ira.
Les pega a las criadas.
Entonces no recibe a nadie, se encierra.
Hacía semanas que no aparecía ante las cámaras de televisión dando un discurso.
Suele hacerlo cada día cuando está en forma, incluso mañana y tarde.
A veces da la impresión de ir empastillada.
¿Litio?
Hay un debate sobre si sufre un trastorno bipolar: pasa de la depresión a estados de euforia; llora en público.
La secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, pidió un informe sobre su salud mental.
Se supo por los cables de WikiLeaks que Estados Unidos la considera «una líder visceral, que sufre de nervios y ansiedad» y toma decisiones influida por su estado emocional.
Cristina es impredecible.

EL CÁNCER QUE NO FUE
Su operación nos enloqueció a todos.
Primero dijeron que se trataba de células cancerosas, luego que no lo eran.
Se especula que lo del cáncer lo inventaron sus asesores para movilizar a su favor a la población.
Uno de esos melodramas que tanto nos gustan a los argentinos.
Sale del hospital en vísperas de la quita de subsidios.
Todos los servicios públicos estaban subsidiados desde el año 2001.
Y entonces anuncia la subida del gas, la electricidad, el agua, la telefonía... porque el Banco Central tiene las arcas vacías.
Argentina es un país al borde de la quiebra y con ocho millones de pobres.
Su popularidad ha caído.
Y más aún desde el terrible accidente ferroviario en la estación de Once: 51 muertos, 700 heridos.
El 'tren de las criadas'.
La gente está furiosa.
Achacan el siniestro a la corrupción reinante en todo el país.
Cristina Fernández teme que le va a costar caro. No se presentó en el escenario de la tragedia ni en los hospitales.

RENCOR SOCIAL
Cristina padece una especie de resentimiento de clase.
Se avergüenza de su padre, conductor de autobuses, hijo de emigrantes españoles. Lo llamaban El Colorado Fernández, pero el vecindario le decía Co-Co por su tartamudez. Cristina evita hablar de su familia.
Su madre, Ofelia, quedó embarazada siendo novia de Fernández.
No se casaron hasta que la hija cumplió cinco años.
Cristina se enamora a los 16 años de un jugador de rugby.
Y empieza a codearse con un estrato social más alto.
Termina la secundaria en un colegio privado.
Pero en su forma de hablar sigue teniendo la impronta del barrio humilde, a pesar de los profesores de dicción.

ENCANTADORA CON LA OLIGARQUÍA
En cambio, cuando está con la oligarquía, es simpática.
Cuando la conocí, era una abogada y diputada combativa.
Una mujer valiente que clamaba contra Menem y se ganaba a los periodistas invitándolos a su despacho, donde podían fumar.
Me pareció encantadora y moderna.
No me percaté del personaje.
Su gusto por el lujo está relacionado con ese complejo que arrastra desde niña.
Cuando viaja a Francia, las grandes tiendas le llevan bolsos, joyas y ropa a la habitación del hotel.
Le chiflan Louis Vuitton, Hermès y Bulgari.
Puede llevar encima 50.000 euros en alhajas.
«No tengo que vestirme como una pobre para ser una buena política», se justifica.

MATRIMONIO DE NEGOCIOS
Cristina y Néstor formaban un matrimonio de negocios.
La propia Cristina reconoce que no les gustaban las demostraciones de afecto.
Cada cual tenía su vida amorosa resuelta por su lado.
A ella se le atribuyen aventuras con un gobernador, un banquero, el jefe de escoltas...
Las de Néstor eran bien conocidas.
Pero los unía el gusto por el poder.
No era una relación de iguales.
Él la dominaba.
Le regaló la Presidencia para que no incordiase mientras él llevaba las riendas en la sombra.
«No le vengan con problemas a Cristina», les decía a sus colaboradores. «Hablen conmigo».
Le dio una bofetada cuando Cristina perdió la votación en el conflicto que tenía con el campo.
Pero tenían un pacto: seguir siempre adelante, pase lo que pase.

LOS DOBLONES DE NÉSTOR
Néstor siempre fue un caudillo patagónico que quería hacer plata.
Era pragmático.
Cristina le ofrenda la expropiación de YPF.
La tentación de solucionar la crisis con el yacimiento petrolífero de Vaca Muerta, que vale 250.000 millones de dólares, es grande.
¿Pero de dónde saldrán los 25.000 millones que se necesitan para explotarlo?
Además, tanto Néstor como ella aplaudieron la privatización.
Y también dieron a la familia Eskenazi el 25 por ciento sin poner un solo peso.
Los Eskenazi iban pagando con lo que iban ganando.
A Néstor solo le importaban las empresas donde había plata.
Teniendo dentro un testaferro, solo quería que entraran en sus arcas los doblones...
El patrimonio de los Kirchner creció de 1,5 a 16 millones de dólares en siete años.

EL MITO MONTONERO
Ella tiene un sesgo ideológico muy marcado.
Le gusta recordarse a sí misma como una militante de izquierda muy activa durante la dictadura.
Pero no fue ninguna subversiva.
Yo fui montonera.
Y tengo que decir que hubo dos demonios: la dictadura militar y los montoneros.
Es la guerrilla más desprestigiada del mundo.
No hay heroicidad en matar por la espalda.
Pero como decimos en Argentina, la juventud «ha comprado el relato».
Ha mitificado a los montoneros.
Ser hijo de desaparecido te da prestigio y también patente de impunidad.
Y estos jóvenes que rodean a la presidenta han idealizado esa época.
Para ellos, el mundo empieza con el 'default' de 2001.
No vivieron la represión.
Cuando sonó el primer tiro, Cristina le pidió a Néstor que se fueran del país.
Pero él decidió volver al sur.
Y allí hicieron fortuna, codeándose con los militares.

LA VIUDA ETERNA
Cristina tiene un coro a su alrededor que la adula.
Para llegar a ella tienes que ser amigo de su hijo, Máximo.
Ni siquiera sus ministros tienen acceso.
Los `muchachos´ de Máximo forman su guardia pretoriana, aunque no son gente de revólver; más bien, burócratas. Niños bien.
Viven en Puerto Madero, visten de marca...
Los kirchneristas suelen ser menores de 40 años.
A los que vivieron de verdad los 70 no se les puede engañar.
La expropiación es una huida hacia delante que nos lleva al ostracismo internacional.
En su primer mandato estuvo más tranquila.
Pero pierde el sentido de la mesura a partir del funeral de Néstor.
Se convierte en la viuda de Argentina.
Arrasa en las elecciones.
Cristina ya no se saca el luto.
Hace bien.
Le ha rendido mucho ser viuda.
Cada día estrena un vestido negro.
El argentino tiene esa vena compasiva.

Fuente: Finanzas.com (España)
Envío de Tábano Consultora

video

DERECHOS HUMANOS COMO DISVALOR


                                                                                     Por Alberto Buela (*)

Como hace muchos años que venimos escribiendo sobre el tema de los derechos humanos y lo hemos encarado desde distintos ángulos: a) derechos humanos de primera, segunda y tercera generación, b) derechos humanos e ideología, c) derechos humanos o derechos de los pueblos, d) derechos humanos: crisis o decadencia.
En esta ocasión vamos a meditar sobre los derechos humanos como un disvalor o, si se quiere para que sea más comprensible, como una falsa preferencia.

Es sabido que la Declaración Universal de los Derechos Humanos proclamada por las  Naciones Unidas a finales de 1948, afirma en su artículo 3 que:Todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona.
Con lo cual los legisladores correctamente nos vinieron a decir que los derechos humanos proclamados alcanzan al hombre en tanto que individuo, esto es, formando parte de un género y una especie: animal rationale zoon lógon éjon, como gustaban decir griegos y romanos.
Pero, al mismo tiempo, nos dicen que estos derechos son inherentes al hombre como persona, esto es, en tanto ser único, singular e irrepetible. Y acá está implícita toda la concepción cristiana del hombre.[1]
Si bien, este magistral artículo 3, merecedor de una exégesis abundantísima, se apoya, tiene su basamento en una concepción sesgada o parcial del hombre: como sujeto de derechos. Y es acá donde comenzamos a barruntar lo que queremos decir.
El hombre durante toda la antigüedad clásica: greco, romano, cristiana nunca fue pensado como sujeto de derechos, y no porque no existieran dichos derechos, sino porque la justicia desde Platón para acá fue pensada como: dar a cada uno lo que corresponde. Con lo cual el derecho está concebido desde el que está “obligado” a cumplirlo y no desde los “acreedores” del derecho. Es por ello que la justicia fue concebida como una restitutio, como lo debido al otro.
Esto es de crucial importancia, pues sino se lo entiende acabadamente, no puede comprenderse la Revolución Copernicana, que produjeron los legisladores onunianos en 1948.
Al ser lo justo, dar a cada uno aquello que le corresponde y no el obtenerlo para uno, la obligación de realizarlo es del deudor. Y ello está determinado por el realismo filosófico, jurídico, político y teológico de la mencionada antigüedad clásica. Así el peso de realización de lo justo recae sobre aquel que puede y debe realizarlo, el acreedor de derechos solo puede demandarlo.
Al respecto relata Platón cómo respondió Sócrates cuando le proponen fugarse de la cárcel al ser condenado a muerte: Nunca es bueno y noble cometer injusticia (Critón, 49ª5) En cualquier caso es malo y vergonzoso cometer injusticia (Critón, 49b6). Nunca es correcto retribuir una injusticia por una injusticia padecida, ni mal por mal (Critón 49 d7), pues es peor hacer una injusticia que padecerla.
Así, Sócrates no ignora que tiene “derecho humano a conservar su vida”, pero prima en él, el “derecho humano de los atenienses”, de los otros. Pues si se fuga realiza un acto de injusticia, peor aún que la recibida.

Hoy la teoría de los derechos humanos invirtió la ecuación y así viene a sostener la primacía del acreedor de derechos por sobre la obligación de ser justos.

Viene entonces la pregunta fundamental: ¿A qué debe el hombre otorgar primacía en el ámbito del obrar: a ser justo o a ser acreedor de derechos?

Sin lugar a dudas todo hombre de bien intenta ser justo en su obrar, sin por ello renunciar a sus derechos pero, si el acto justo implica posponer algún derecho, es seguro que el justo lo pospone.
Ello nos está indicando la primacía y la preferencia axiológica de lo justo sobre el derecho.
Si invertimos esta relación los derechos humanos terminan siendo concebidos como un disvalor.
De modo tal que, obviamente, no estamos en contra del rescate que los derechos humanos han realizado en cantidad de campos y dominios. Estamos en contra que la vida del hombre se piense limitada y girando exclusivamente sobre los derechos humanos.

arkegueta, aprendiz constante

[1] Es cierto que se han producido éticas ateístas de la persona (Nicolai Hartmann) pero eso no dejó de ser un mero ejercicio filosófico que no jode a nadie.