martes, 21 de enero de 2014

LA ESTETICA ARGENTINA.


Por Carlos Belgrano

Amigos:

Podemos olvidar por algún tiempo que el dólar ya arribo a los 12 pesos y que seguirá en ascenso, conforme los guarismos de la inflación, con un plus adicional, estigmatizado en la inequívoca circunstancia que quien capta verdes, no los reingresa al circuito. 

Incluso pasar por alto que los Gendarmes, enviados hoy a Córdoba, serán "calesitas humanas", cuando atemperadas las cosas en esa Provincia, deban de trasladarse próximamente a Entre ríos, luego a Tucumán, a La rioja, Jujuy y así sucesivamente, hasta que el "asunto policial" vuelva a explotar con más saqueos en toda la Nación, cuando se aproxime el nuevo ciclo lectivo.

Como nuestra casuística, dejó de serla, para erigirse como una cotidianeidad, estos y otros desbordes, están diagramados en la misma sintonía que su notoria previsibilidad.

Porque lo ordinario y lo vulgar ha desplazado a cualquier imaginario correctivo.

Que Etchegaray haya disfrutado sus vacaciones en Rio, recomendando a los demás Argentinos que lo hagan en balnearios nacionales, es similar en tiempo y espacio a Menem, quien afirmó que con su familia optaban por Punta del Este, porque seguramente allí los fenómenos climatológicos, que mutilaron las vidas de cuatro personas en Villa Gessell no acontecen.

Así de burda es esta Argentina, por demás inescrutable.

En la que la "cumbia villera" como expresión del Arte, desplazo al Tango y al Folclore.

En 1976 "Isabelita" que con absoluta inexistencia de un miligramo de cociente intelectual, nos hizo suponer a todos que esa heredera forzosa que Perón nos impuso, sería una excepción a la regla, no lo fue, sino que sería superada y en mucho por el desperdicio femenino que hoy padecemos, debe enseñarnos que hemos perdido la noción del tiempo.

Que por lo general restaña los errores del pasado.

El Gobierno Militar, habiendo expuesto el pellejo de miles de sus subordinados, cientos de los cuales, cayeron en el cumplimiento del deber, ahora podemos advertir que nada de utilidad nos ha legado.

A poco que contemplemos, los primates demócratas que los sucedieron.

Y que no solo se han multiplicado en esta sevicia treintañal, sino también perfeccionado y fortalecido.

Si reagrupamos las fotos de todos los peronistas que supimos conseguir, por analogía podríamos confeccionar un abultado álbum, como los que posee cualquier fuerza policial, en sus Divisiones de Robos y Hurtos.

Y si lo hacemos con las de los radicales, pues podríamos compaginar uno prontuarial de Levantadores de juego clandestino.

Esa es la actual y devaluada radiografía de la Pampa que Ezequiel Martínez Estrada, inmortalizó cuando la Argentina era la elegida para inmigrantes que procuraban alcanzar algún día la prosperidad.

Hoy, todos son proyectos de remiendos, como los servicios públicos, deflagrados por el menemismo y acentuado por estos malditos.

La gente promedio, convengamos que se encuentra voluntariamente aturdida e inconexa.

Y observo en ese inexplicable fenómeno, cierta explicación plausible, por descabellada que parezca en una primera lectura.

El Argentino de la actualidad se ha transformado en un mutante primario que se adecua a todo tipo de cambios, por inclementes que ellos sean.

No tiene acceso al crédito hipotecario y como respuesta bovina, se toma vacaciones en el exterior y/o cambia de vehículo o simplemente opta por la adquisición de bienes suntuarios.

Y limita a esa conducta rupestre, su protesta como prisionero del sistema.

Cuando los recientes episodios de los cortes de suministro eléctrico, las víctimas directas. disciplinadamente optaron por interrumpir el tránsito en los sectores afectados, botando de una manera exasperante, la posibilidad de una movilización masiva hasta Olivos o la Rosada, toda vez que los damnificados fueron millones, tan solo en el ejido de la ciudad de Buenos Aires.

Dentro de ese ideario temeroso, son incapaces de pergeñar, una reprimenda de proporciones épicas, como prenderle fuego al Congreso y a la casa de gobierno conjuntamente, sabedores que desde esas dos usinas, la primera por omisión y la segunda por acción directa, son las causantes que los trenes descarrilen, que los ultimen en las puertas de sus domicilios, que carezcan de una educación mínimamente decente para sus hijos, que sean legítimos usuarios y por ende beneficiarios de una corroída provisión eléctrica, que los timen con los impuestos, que carezcan de una red hospitalaria básica y en fin que les hagan padecer todo tipo de atropellos y destratos. 

Y por encima de todo ello y mucho más que omito para no indigestar al Lector, que la vida del ciudadano común, sea como una suerte de castigo divino.

Esto es que involuntariamente deba transcurrir una innecesaria vida miserable como un penitente irredento.

Y en estos párrafos culminantes me pregunto ¿Por qué el Argentino de Bien, que trabaja, que invertirá nuevamente cuando deje de temer la confiscación de su patrimonio, vive como un mi*rda, como un desclasado, como un simple cafre, contando con todos los elementos para revertir estas maldiciones de la que es objeto?

Creo contar con algunas respuestas parciales a esos curiosos acertijos.

El "no te metas" es uno de ellos y de una fortaleza ciclópea.

Y el restante que admito no cierra debidamente el círculo, es un desaguisado indigerible de esperanza.

Como que la pros*ituta no aguantara mucho más y carece de delfines.

Y que de alguna curiosa manera, como vinieron, finalmente se irán.

Y peor aún, esto es, que cuando desaparezcan, la madeja asfixiante impositiva y desfalcadora se realineará por carriles, levemente tolerables.

En resumen, el Argentino, acostumbrado como está, a períodos de bonanzas como de estrecheces, está dispuesto a apostar por un futuro, aunque ignore si será más escalofriante y ruinoso o por el contrario más atemperado.

Está demasiado adherido a los vaivenes de los vientos de cola, de la soja, de un dólar que algunos creen, será nuevamente barato, por su depreciación internacional o simplemente porque Magoya, descenderá del firmamento y arreglara este entuerto.

Y este pobre iluso prójimo, del que todos tenemos un poco, ignora que con tantas "villas", con pretensión de ingresar en una nueva planimetría urbanística, ha perdido definitivamente, lo que antes era un motivo de orgullo nacional, como en el insondable pasado fue

LA ESTETICA ARGENTINA.

Atentamente Carlos Belgrano.-


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