martes, 19 de agosto de 2008

Nuevamente se amotina un sector del Ejército en Campo de Mayo.




Fuente: Boletín Nuestra Historia 70, Nº 145


El jueves 1ro de diciembre de 1988, se produjeron varios acontecimientos que volvieron a intranquilizar a la población y a afectar la gestión d el gobierno de Alfonsín, quien se encontraba en México de paso a EEUU donde tenía previsto un encuentro con el presidente el ecto de ese país, George Bush. Entre el los el conocimiento de que 50 comandos pertrechados pertenecientes al grupo “Albatros” de la Prefectura Naval al mando de un subprefecto se retiraron de su destino en el puerto de Olivos con destino desconocido, mientras que en dos unidades d el Ejército pertenecientes a la Brigada de Infantería 10 con asiento en La Plata se producían actos de indisciplina protagonizados por oficiales y suboficiales.

En la madrugada d el día siguiente la situación comenzó a complicarse ya que, a las 6 de la mañana, se conoció la existencia de un motín a cuyo frente estaba el coron el Mohamed Sein el dín que había terminado su comisión en Panamá y anticipado su llegada al país sin aviso previo. El grupo inicial se dirigió a la Escuel a de Infantería en Campo de Mayo que estaba amotinada y donde, a las 16 horas, se le plegaron los “Albatros” de Prefectura.

El día 2 Sein el dín difundió una proclama en la que se desconocía la autoridad d el general Caridi como Jefe del Estado Mayor General del Ejército. De resultas de esta situación el Estado Mayor General d el Ejército ordenó el movimiento de tropas para cercar a los rebeldes, entre el las la Brigada de Caballería Blindada 1 de Tandil al mando del general Cáceres, que sufrió algunas deserciones.

Esa tarde hubo tiros de morteros y armas largas en Campo de Mayo entre distintas facciones del Ejército que, según un comunicado posterior de la institución, ocasionaron heridas graves al teniente primero Eduardo Pita y heridas de menor consideración a un capitán médico y dos suboficiales.

La información existente decía que el coronel Sein el dín había solicitado el cumplimiento de 3 puntos:

1.- Ley de amnistía o pacificación nacional.
2.- Suspensión de los juicios en proceso o por iniciarse.
3.- Aumento d el presupuesto militar.

El motín pasa a Villa Martelli. Incidentes con activistas de izquierda.

El sábado 3 de diciembre Sein el dín se desplazó a los emplazamientos d el Batallón Logístico 10 y Compañía de Arsenales 10, de Villa Martelli, que también se habían plegado al movimiento. Posteriormente, efectivos de tres Brigadas leales al general Caridi se instalaron rodeando los cuartel es del lugar, así como fuerzas de la Policía de la Provincia Bs As que trataban de contener a centenares de activistas de izquierda que se concentraron allí agrediendo verbalmente a los amotinados.

A las 4 de la madrugada de ese día 3, el Regimiento de Infantería 6 con asiento en Mercedes, (Pcia Bs As) había sido copado por personal d el mismo al mando de un mayor que detuvo al jefe de la unidad.

Este día comenzaron intensas negociaciones por iniciativa d el coronel (R) Diaz Loza quien - actuando como mediador - logró reunir las partes enfrentadas (por los leales el general Cáceres, y por los amotinados el coronel Toccalino, compañero de Seineldín, a quien se había unido el día anterior). Dicha reunión se llevó a cabo en horas de la tarde y culminó con el compromiso de una nueva reunión en el puesto de comando d el Batallón de Ingenieros 601 al día siguiente a las 4 de la tarde.

En horas de la tarde, en proximidades de los cuart el es de Villa Mart el li, hubo varios episodios de enfrentamientos entre los activistas de izquierda, la policía que trataba de contenerlos y los amotinados que estaban en la guardia y sus proximidades

A las 21 de ese sábado el presidente regresó en forma anticipada de su visita a EEUU. Su vocero oficial anunció por radio y televisión que había ordenado al general Caridi que reprimiera a los rebeldes.


El día domingo 4 de diciembre, luego del silencio de información oficial y rumores de una reunión entre el general Cáceres y el coronel Seineldín, el Comandante de la 4ta Brigada Aerotransportada con asiento en La Calera (Córdoba) general Patricio Etchehun difundió un comunicado solicitando al Poder Ejecutivo que finalizaran los juicios por la lucha contra la subversión, que finalizara la campaña de acción sicológica contra el Ejército, que se aumentara el presupuesto acorde a las posibilidades para un mínimo adiestramiento y capacitación para la defensa d el país, que se dieran remuneraciones dignas a los cuadros y que se reivindicara la gesta de Malvinas. También aclaraba que sus fuerzas respondían al general Caridi pero que no se sumarían a la represión de los amotinados de Villa Mart el li, cuyos reclamos compartían.

En horas de la tarde activistas de izquierda ubicados frente a los puestos de guardia del Batallón de Ingenieros 601, en Villa Martelli, atacaron con bombas molotov, piedras y algunas armas de fuego a los efectivos militares y de la Prefectura Naval. Como consecuencia d el enfrentamiento hubo tres muertos: el policía Sergio Alderete y los civiles Jorge Nicolás y Rogelio Rodríguez, este último militante d el Partido Comunista y 19 heridos de bala , algunos graves[1]

Con un acuerdo, finalizó el motín.

La reunión propuesta el día anterior se llevó a cabo a la hora prevista participando en el la el Grl Caridi, el Grl Cáceres, el Cnl Seineldín y el Cnl Toccalino . Después de varios intentos se consensuó un acuerdo equilibrado entre los objetivos de ambas partes sobre la base de un borrador acordado verbalmente (no se firmó ningún documento). También se concensuó un comunicado para el público interno en el cual se expresaba que cesaban las operaciones.

Si bien el acuerdo no fue firmado , se conoce que la decisión era la de no enfrentar unidades del Ejército que fracturaría definitivamente las FFAA, teniendo en cuenta que ambos sectores compartían los objetivos de los amotinados aunque diferían en la forma de obtenerlos (eran , en general, los enumerados en Semana Santa de 1987).

También se acordó que el coron el Sein el dín, responsable de la operación, fuera el único sancionado y que el general Caridi pidiera el retiro antes de fin de año por no haber logrado cumplir las previsiones derivadas de los anteriores motines.

Muchas preguntas quedaron sin respuesta al caer el día, cuando el presidente Alfonsín anunció que la situación había sido superada al deponer su actitud el coron el Seineldín sobre la base de negociaciones con el general Cáceres. En un breve discurso, Alfonsín expresó que seguía depositando toda su confianza en el general Caridi y que no había concesiones de ninguna naturaleza. Además expresó su reconocimiento al Ejército por la forma en que se realizó la operación, evitando derramamientos de sangre.

El lunes 5 de diciembre, el mayor Hugo Reinaldo Abete que estaba amotinado y a cargo d el Regimiento 6, por pedido d el coron el Sein el dín, comunicó al personal subordinado que deponía su actitud. Ese día, el diputado radical Jaroslavsky descartaba nuevamente una amnistía para los militares, expresión confirmada al día siguiente por el Comité Nacional de la UCR en un comunicado.

Al mismo tiempo el doctor Carlos Menen, candidato presidencial por el justicialismo, afirmaba que las falencias d el gobierno en materia castrense y de defensa impedían mantener al país en paz y tranquilidad y acusó a sectores oficialistas de alentar una permanente confrontación con las FFAA.

El martes 6 el coron el Sein el dín quedó detenido en el Primer Cuerpo de Ejército. La justicia militar entendía en los amotinamientos en Campo de Mayo y Villa Martelli, y la justicia federal en todo lo relacionado con la Agrupación Albatros de la Prefectura Naval.



Reunión de Alfonsín con los mandos del Ejército. Secuelas de los hechos.

Al día siguiente, según Clarín del día 8 en su página 3, Alfonsín, el día anterior, le había expresado a Caridi y los mandos reunidos en Buenos Aires, que él se ocuparía personalmente de las siguientes cuestiones:
· Juicios abiertos contra el personal militar por la lucha contra la subversión.
· Cese de la campaña apoyada por medios oficiales contra las FFAA
· Salarios de los cuadros
· Presupuesto de Defensa.
Todas éstas, eran preocupaciones “crónicas” de las FFAA desde el inicio del gobierno alfonsinista.

Indicios de negociaciones.

El 11 de Diciembre, no obstante las declaraciones d el gobierno negando la existencia de negociaciones, se otorgó un aumento d el 20% a los cuadros de las FFAA más una suma fija de 1.500 australes, y el 20 de diciembre el teniente general José D. Caridi solicitó su pase a retiro. El 23, tres días después, se despidió del Ejército en ocasión d el aniversario d el ataque de 300 terroristas d el ERP con refuerzo de Montoneros al Batallón de Arsenales 601 en Monte Chingolo, oportunidad en que finalizó su mensaje expresando: “[…] la guerra contra la subversión nos ha dejado heridas y cicatrices muy profundas, pero éstas deben cerrarse de una vez para siempre, merced a u un reencuentro franco y sincero entre todos los argentinos movidos por un espíritu de grandeza

El 26 de diciembre asumió como nuevo Jefe de Estado Mayor d el Ejército el general de división Francisco Gassino, a quien le tocaría apaciguar los espíritus dentro de su arma y cohesionar la misma dando testimonio y consolidando el ya probado respaldo del Ejército al sistema institucional vigente.

Consideraciones sobre este nuevo motín.

Con el cumplimiento de parte de lo acordado en el encuentro entre el coron el Seineldín, intérprete del malestar institucional y el general Caridi, que era la máxima autoridad d el Ejército, este tercer motín desatado por la inadecuada e inequitativa política adoptada por Alfonsín en relación a las secu el as de la Guerra contra la subversión terrorista, salió del riesgo de enfrentamiento armado entre distintos sectores del Ejército que, aunque pensaban prácticamente de igual forma, diferían en la metodología para lograr los objetivos.

Es necesario acotar que si bien la Armada y la Fuerza Aérea permanecieron ajenas en cuanto al desarrollo del conflicto, sus miembros pensaban también como el grueso d el Ejército.

La duda que perdura aún hoy es si los que pergeñaron la estrategia del gobierno de Alfonsín sobre las violaciones a los derechos humanos durante la guerra librada, no midieron las derivaciones de la misma en el futuro o, si por el contrario, todo formaba parte de un estudiado plan que, puesto en ejecución iba a conseguir destruir las fuerzas armadas y permitir la venganza por la derrota sufrida por las armas de los sectores terroristas de los 70 y de los que los apoyaban desde la izquierda política,

La férrea oposición de esos sectores, incluyendo el oficialismo, a una amnistía amplia (dictada al final del gobierno militar y anulada por Alfonsín) que recomiendan y apoyan los tratados internacionales, nos hace pensar que no hubo confusión ni intromisiones de la justicia no previstas, sino una intención del iberada de producir el daño a las FFAA , vulnerando para ello , ex profeso y desde el principio (juicio a las Juntas Militares), los derechos y garantías que establece nuestra Constitución.

Las dirigencias de las FFAA, que aceptaron por el bien de la República que se juzgara con el Código Penal lo que fue una guerra interna no convencional y reconocida por los combatientes enfrentados, no quisieron imponer la ley por la fuerza ya que el lo hubiera implicado la repetición de viejas intervenciones e intromisión en la política argentina.


Las FFAA confiaron en la buena intención de los dirigentes políticos que tenían la responsabilidad de encarar el reencuentro de todos los argentinos mediante el cumplimiento de la Constitución Nacional y en especial de su Artículo 16, que dice que todos los ciudadanos son iguales ante la ley, o como dice el refrán popular “ley pareja no rigurosa”.

Lo políticamente correcto y la metapolítica


Por Alberto Buela (*)

Buenos Aires, 16/08/08.- En estos días nos ha llegado desde varios lados un reportaje al militar franco-ruso, ahora devenido ensayista, Vladimir Volkoff sobre lo políticamente correcto. Las respuestas que da Volkoff son acertadas pero insuficientes, pues él limita lo políticamente correcto a un problema del decir: "circula a través de nuestro vocabulario. El vocabulario políticamente correcto es el principal vehículo de contagio".
Es cierto que lo políticamente correcto, en inglés denominado political correctness, tiene que ver con una forma de decir; por ejemplo a un negro llamarlo "hombre de color", hablar de interrupción del embarazo en lugar de aborto, invidente en lugar de ciego. Pero hay que dar un paso más en busca de su fundamento, sino simplemente nos quedamos en la descripción del fenómeno.
Así lo políticamente correcto es todo eso que dice Volkoff: el "todo vale", el cristianismo degradado, el socialismo reinvindicativo, el freudismo antimoral, el economicismo marxista, el igualitarismo como punto de llegada y no de partida, la decadencia del espíritu crítico, lo practican los intelectuales desarraigados, confunde el bien y el mal. Pero todo ello no alcanza para asir su naturaleza, esencia y fundamento. Incluso Volkoff afirma que: es de imposible definición.
Además, está el hecho bruto e incontrovertible de que existen temas y problemas políticos de mucho peso en la historia del mundo que no son tratados por ser políticamente incorrecto hacerlo, por ejemplo: el poder judío en las finanzas internacionales y en los medios masivos de comunicación o el poder de las sectas e iglesias cristianas al servicio del imperialismo. Vemos con estos solos ejemplos como lo políticamente correcto no se limita al decir o al dejar de decir, como sostiene Volkoff.
Además hay temas y muchos, que no son tratados ni mediática ni privadamente por ser políticamente incorrectos: la jerarquía, el disenso, la disciplina, el arraigo, la pertenencia, las virtudes, el deber, el heroísmo, la santidad, la lealtad, la autoridad, etc.
Nosotros sin embargo creemos que lo políticamente correcto se apoya y tiene su fundamento en el denominado pensamiento único. Pensamiento que encuentra su justificación en los poderes que manejan y gobiernan este mundo terrenal y finito que vivimos hoy.
Podemos definir lo políticamente correcto como la forma de hacer y decir la política que se adecua al orden constituido y al statu quo reinante. Es por ello que el simulacro y el disimulo, la amplia calle de la acción y el discurso político contemporáneo, tiene en lo políticamente correcto su mejor instrumento. Hoy la política es entendida y practicada como "un como sí" kantiano. Se piensa y se actúa "como si " se pensara y se actuara de verdad. Es por ello que los gobiernos no resuelven los conflictos sino que, en el mejor de los casos, los administran. Nos tratan de mantener siempre en una pax apparens como agudamente ve Massimo Cacciari, el filósofo y actual intendente de Venecia.
¿Y por qué hablamos de pensamiento único? Porque hay una convergencia de intereses de los distintos poderes que manejan este mundo que necesita ser justificada y su justificación se halla en el pensamiento único, que está constituido por el pensamiento social, política y académicamente aceptado. Esto prueba como lo han demostrado intelectuales "políticamente incorrectos" como Michel Maffesoli, Massimo Cacciari, Danilo Zolo, Alain de Benoist, Günter Maschke, y tantos otros, que existe una "policía del pensamiento" (los Habermas, Eco, Henry-Levy, Gass, Saramago -en nuestro país los Aguinis, Sebrelli, Verbisky, Feinmann, Grondona, etc.-) que determina en forma "totalitariamente democrática" quienes son los buenos y quienes los malos. A quien se debe promocionar y a quien denostar o silenciar. Es le totalitarisme doux propre des démocraties occidentales del que nos habla Mafffesoli.
Esta policía del pensamiento es una, como es uno el pensamiento único y como lo es también uno el sistema de intereses de los poderes mundiales, más allá de sus aparentes diferencias ideológicas. Perón a esto lo llamaba sinarquía, que el pensamiento políticamente correcto se encargó de negar y burlarse.
No se puede hablar en profundidad de lo political correctness sin estudiar aquello que constituye la pensée unique tan bien descripta por Alain de Benoist, Ignacio Ramonet o Vitorio Messori. Y no se puede hablar del pensamiento único sin hacer referencia a la unitaria madeja de intereses que sostiene el funcionamiento de los poderes indirectos, en muchos casos más poderosos incluso que los mismos Estado-nación. Todo ello a su vez tiene una fuerza coercitiva que es "la policía del pensamiento" que funciona en forma aceitada hasta en el último pueblito de la tierra.
Esta tenaza poderosa de dinero, poder político y prestigio intelectual es la que presiona sobre la vida de los pueblos para el logro de la homogenización del mundo y las culturas en una sola. Esta tenaza es la expresión acabada de un mecanismo perverso de alienación existencial de las naciones que pueblan la tierra. Y es en vista a la denuncia de este mecanismo perverso, donde se juntan lo políticamente correcto, el pensamiento único, los poderes indirectos y la policía del pensamiento, que buscamos hacer una observación crítica a lo sostenido por Volkoff.
La tarea de desmontaje de lo políticamente correcto es una tarea correspondiente stricto sensu a la metapolítica pues esta disciplina con el estudio de las grandes categorías que condicionan la acción política de los gobiernos de turno es la que nos brinda las mejores condiciones epistemológicas para el conocimiento de aquello que nos hace padecer lo políticamente correcto como vocero del pensamiento único impuesto a su vez por la policía del pensamiento. Lo políticamente correcto al transformar sus propuestas y temas en "el lugar común", puede ser desarmado con el uso de la metapolítica que para Giacomo Marramao "convierte a la divergencia en un concepto de comprensión política".
Con lo cual llegamos finalmente a constatar que para comprender acabadamente la política y lo político estamos obligados a desmantelar el andamiaje de este círculo vicioso conformado por lo políticamente correcto, el pensamiento único, los poderes indirectos y la policía del pensamiento que se retroalimentan entre sí en una totalidad de sentido, que en nuestra opinión produce ese gran sin sentido que caracteriza a la política mundial de nuestro tiempo.

(*) Filósofo (mejor arkagueuta). Centro de Estudios Estratégicos Suramericanos. Federación del papel. Escuela de Gobierno Pcia. de Bs.As.

domingo, 17 de agosto de 2008

LAS CRISIS FINANCIERAS Y EL DINERO EN UNA ECONOMÍA NACIONALISTA

Por Guillermo Rojas

A comienzos de los años 70 se produjo la primera gran crisis económica de posguerra, lo que evidenció el agotamiento del modelo de crecimiento que hasta entonces había prevalecido. Sin embargo, las crisis no se hacen evidentes hasta que no se produce un acontecimiento que las manifieste públicamente. Esta circunstancia se produce como efecto acumulativo de una serie de parámetros desviados del sistema que tienden a converger en el tiempo, a lo que coadyuvan otros factores que agudizan dicha tendencia operando como catalizadores y detonantes definitivos de la crisis, produciendo ese salto de nivel que la hace salir del estado de latencia para exteriorizarse y hacerse patente.


Pero antes que nada es necesario definir el concepto de crisis, cuyo origen lo encontramos en la medicina hipocrática, en la que se hacía referencia al desajuste a alguno de los cuatro tipos de "humores" que tiene el cuerpo humano. Hacía referencia, entonces, a una situación patológica de cualquier organismo vivo. En el plano económico esto se traduce en una situación de desajuste en las relaciones entre las variables económicas.


Las crisis no tienen un único origen ni una sola causa determinante, sino que, como ya hemos dicho, confluyen diferentes factores en su aparición que producen un desajuste pudiendo llegar a desestabilizar el sistema en su conjunto.


La crisis de los años 70, debido a su gravedad, condicionó en sobremanera el desarrollo posterior de la economía-mundo hasta el punto de que esta nunca llegó a recuperarse del todo. Tanto es así que desde entonces las sucesivas crisis que se han producido han tenido más bien un carácter coyuntural, fruto, básicamente, de la onda histórica a la que dio lugar aquella gran crisis que supuso un cambio drástico en los mercados y en las formas de producción. Dicha onda ha llegado hasta los mismos años 90, al final de los cuales se creía del todo superadas las consecuencias de aquella crisis por medio del auge de las nuevas tecnologías de la información (telecomunicaciones, internet, etc.). Pero una vez más se volvió a demostrar que ello no era así en la medida en que el crecimiento económico presentaba nuevos desajustes, los cuales se comenzaron a hacer visibles en signos de recesión en la economía de EE.UU. que vendrían a agravarse tras el 11-S.


Los rasgos de especulación e inestabilidad financiera que reflejaba la economía de finales del s. XX, daba cuenta clara del carácter endeble de las bases sobre las que se basaba el crecimiento económico de aquel período. Para 2001 se comenzaba a evidenciar el agotamiento económico de un modelo transformado por obra de las nuevas tecnologías, cuya aplicación se trasladó en su mayor parte al ámbito del mercado financiero.


Tras todo esto subyace un fenómeno de especial relevancia que mantiene una estrecha relación con la problemática del significado del dinero y, también, la naturaleza desestructuradora, alienante y caótica que ha adquirido en la etapa actual del desarrollo económico del capitalismo.


Si hasta hace poco más de una década las crisis económicas que se fueron produciendo (excepciones aparte las constituyen el crack del 29 y la crisis del 73) estuvieron localizadas geográficamente, afectando de este modo a espacios geoeconómicos específicos y permitiendo su contención para que no se convirtieran en crisis globales, la recesión a la que asistimos a principios del s. XXI tiene ya una dimensión planetaria.


Como en los años 70, la economía exige una profunda readaptación que permita al sistema capitalista subsistir, al menos, por unos cuantos años más. La problemática de fondo estriba en la naturaleza depredadora del capitalismo, cuya voracidad no conoce límites y a la que va asociada su naturaleza intrínsecamente inestable y contradictoria. Por este motivo fundamental el capitalismo ha requerido en su desarrollo histórico una permanente adaptación a las circunstancias cambiantes que ha originado, lo que ha supuesto una constante renovación en las formas en las que se ha ido manifestando.


La ausencia de trabas al mercado y de restricciones a nivel internacional para el flujo de capitales financieros, ha engendrado, junto al aporte tecnológico de las telecomunicaciones y la informática, un conglomerado especulativo que se ha desarrollado de forma autónoma con respecto a la economía real y productiva. El efecto multiplicador del dinero bancario se ha agravado como consecuencia de la ausencia de limitaciones, de manera que permanece en constante circulación a lo largo de todo el planeta a través de las diferentes plazas financieras del mundo. Este capital especulativo crece en progresión exponencial, generando ingentes beneficios de actividades en las que el dinero crea de la nada más dinero. La economía productiva se ve desprovista de recursos que permitirían su pleno desarrollo y crecimiento, los cuales, sin embargo, se multiplican a expensas de la especulación sobre la producción y la economía real.


A todo esto se le suma otra cuestión elemental unida a la conversión del dinero en una mercancía más. Ello se debe en gran medida a que el dinero ha perdido cualquier referente sobre el que fundamentar su valor, como ocurría con el patrón oro, convirtiéndose de este modo en una mercancía cuyo valor y significado remite a sí mismo. El dinero no cuenta hoy día con ningún respaldo, de forma que si antes su valor estaba asociado con la función de atesoramiento, hoy, sin embargo, se encuentra ligado a la función de intercambio. Por este motivo la riqueza ha terminado adoptando un carácter abstracto e intangible, pues ha sido reducida a la condición de un número expresado por el precio.


La cualidad es el carácter esencial de un bien o una propiedad, sin embargo la imagen económica lo reduce exclusivamente a una cantidad expresada por el precio, que como valor monetario hace abstracción de la cualidad intrínseca de ese bien. Es así como la propiedad se concibe primeramente y ante todo como un bien de intercambio, cuyo valor se calcula y se reduce a una cantidad numérica.


La reducción de la propiedad a categorías numéricas expresadas por unidades monetarias implica, en última instancia, transformarla en una riqueza que es esencialmente móvil y cualitativamente indeterminada. Los bienes y propiedades son inmediatamente convertidos en cantidades monetarias, pues el dinero se ha transformado en un fin en sí mismo. Esta dinámica impulsa el sistema de intercambios que es el que le confiere su primacía al intermediario, sea este comerciante o financiero. Así es como la sociedad se convierte en un entramado relacional, pues todas las relaciones se sitúan a un mismo nivel, el mercado, a través del que se desarrollan los flujos monetarios.


Se ha pasado de una sociedad de bienes a una sociedad de flujos, pues la centralidad del mercado como sistema de intercambios destruye la espacialidad a la que va unida la propiedad. La propiedad implica definiciones, límites, "clausuras" en definitiva. La propiedad significa la objetivación de la idea de dominio sobre el espacio en el que se ejerce la soberanía. Se trata de un recinto cerrado, claramente delimitado y circunscrito por unas fronteras que demarcan el territorio. Pero para que se produzca progreso y crecimiento económico, en el que la ambición de la búsqueda del máximo de beneficio individual constituye su principal motor, es preciso romper todos estos cerrojos y obstáculos a través de la completa liberalización económica.


En el plano político el Estado ha sido históricamente la encarnación del principio de soberanía con el que la sociedad ejerce su dominio sobre un territorio, esto ha significado a nivel económico la existencia de diferentes controles y restricciones, teniendo por objetivo la preservación de un orden caracterizado por la durabilidad y estabilidad en el que lo político está intrínsecamente unido a lo espacial, y por tanto a lo territorial. El desarrollo del capitalismo y, simultáneamente, del dinero como valor en sí mismo, ha terminado haciendo saltar por los aires todas las limitaciones políticas existentes sobre la actividad económica y financiera.


La nueva situación expresa con gran claridad la naturaleza de la globalización, que ha desposeído a los Estados de su soberanía eliminando para ello todas las barreras económicas y financieras que posibilitaran cualquier intervencionismo por parte de las autoridades públicas. Esto ha favorecido la formación de un mercado global en el que el dinero se ha implantado como un poder anónimo y abstracto que ha instaurado su propia dictadura.


La falta de garantías ligadas a un valor intrínseco del dinero, unido también a la desaparición de los referentes estables y permanentes por causa de la proliferación del subjetivismo, provoca la aparición de una nueva forma de objetividad que no está ligada al mundo sensible, reduciéndose a una simple cantidad numérica. Es así como el dinero pasa a ser un referente universal que, sin embargo, carece de un soporte real y estable. El dinero vale para todas las cosas porque todas son reducidas a un mínimo común denominador representado por el precio. De esta manera, todo lo que carezca de valor económico susceptible de ser expresado monetariamente a través de un precio no tiene ningún sentido y significado.


La ruptura con lo real ha conllevado la virtualización del dinero. Si la propiedad lleva impresa una personalidad en la medida en que cumple una función social, el dinero sigue una lógica opuesta en la que todo es reducido a cantidades monetarias como parte de un proceso de acumulación. La especulación financiera a la que ha dado origen se refleja claramente en el colectivismo capitalista de las sociedades anónimas, en las que miles de inversionistas son copropietarios de una misma compañía. Dentro de este sistema alienante la empresa no es más que una cifra, una cantidad que expresa su cotización en bolsa y a la que es reducido su valor cualitativo, el cual reside en la función social que desempeña dentro de la economía.


El dinero es la ley universal de un tipo de sociedad que se basa en los intercambios y, consecuentemente, en las relaciones a la que dan origen esos flujos. El dinero está en todas partes y en ningún sitio. La durabilidad y estabilidad han sido sustituidas por la transitoriedad y la no permanencia. La pérdida de soberanía de los Estados ha promovido la velocidad de los intercambios, erigiéndose, finalmente, como el factor decisivo en el mercado global. Se genera la no-situación a la que da origen el tiempo real, que ha suprimido las barreras del espacio-tiempo, pudiendo conocer al instante todo lo que ocurre independientemente del lugar en el que se produzcan los acontecimientos. Es la primacía de lo instantáneo, lo inmediato, que genera la falta de referencia y produce la consecuente desorientación. Se toman decisiones cuyos efectos afectan a cientos de millones de personas, pero nadie sabe a quien ni a dónde acudir. Esto se refleja en las medidas de los grandes grupos financieros globales, las compañías multinacionales, etc. Su presencia es mundial.


La sustitución del espacio real por el tiempo real, o mejor dicho, por el tiempo global en contraposición a los tiempos locales que se dieron en el pasado, ha sido determinante para el flujo incesante del dinero dentro del proceso de acumulación capitalista. La soberanía de los Estados ha sido, en el mejor de los casos, debilitada, lo que ha favorecido la concentración monopolística a escala mundial por medio del mercado global que se ha establecido. Al no existir fronteras que limiten la actividad financiera, tampoco hay trabas para que los nuevos monstruos financieros-corporativos establezcan una dominación sin precedentes sobre los pueblos del mundo. Han conseguido sustraerse a cualquier control o restricción, y eso les ha conferido un increíble poder.


Sin embargo, debido a que el dinero remite a sí mismo como única garantía, su valor queda establecido en función de la cantidad de dinero que exista en el mercado, y la tendencia general es a incrementarse en la medida en que el dinero bancario (especulativo) tiende también a aumentar..


Las tendencias inflacionistas que caracterizan al capitalismo se deben a diferentes y muy diversos motivos, de entre los que destaca de manera especial el vaciamiento de la economía productiva de recursos monetarios, todo ello por medio de los altos intereses que impone la banca. El efecto sobre los precios se manifiesta de dos formas: la inversión decrece, por lo que la oferta de determinados bienes y servicios disminuye fomentando así el alza de los precios; y por otro lado se da la circunstancia de que unos intereses mayores implican, a su vez, un incremento de los gastos en la producción que igualmente se terminan reflejando en los precios finales. Mientras la economía es succionada de sus correspondientes medios de pago, la alta rentabilidad del sistema bancario y financiero ha hecho que la circulación monetaria en este mercado sea extraordinariamente superior a la de mercancías. Este contexto agrava aún más la tendencia inflacionista, pues dicha masa monetaria no tiene contrapartida real, lo que produce la subida generalizada de los precios.


La consecuencia de esta dinámica destructiva y catastrófica son las sucesivas crisis financieras. Se producen, entonces, problemas de liquidez con la retirada masiva de inversiones y depósitos. La economía productiva funciona a expensas de esa economía virtual que crea dinero de la nada, por lo que sus crisis terminan repercutiendo sobre sectores estratégicos de la economía y cuyos efectos se traducen en el crecimiento del desempleo, aumento de la inflación, quiebras de empresas, desabastecimientos, etc...


Frente al modelo económico capitalista sólo cabe anteponer una alternativa en la que la economía como tal esté supeditada a las necesidades de la sociedad. En este sentido dicha alternativa sólo puede concretarse en el ámbito monetario si el Estado recupera su soberanía en la emisión de moneda, lo que le permitiría salir de su actual indefensión frente a las actividades especulativas del mercado financiero y sus nefastos efectos sobre la producción. Por esta razón la emisión de moneda debe atender a las necesidades de producción existentes en la sociedad, de forma que exista una correspondencia entre los bienes y servicios producidos y la cantidad de moneda existente.


De esta manera la moneda adopta un valor cualitativo, pues su emisión responde a las necesidades para las que ha sido creada, contribuyendo a aumentar la capacidad productiva de un país y, simultáneamente, a mantener un valor estable para la moneda.Todo cuanto no contribuya a colmar las demandas y necesidades monetarias de la producción, favorecerá la subordinación de esta a las apetencias de un mercado especulativo en el que el único principio que rige es el de la depredación. Esta senda conduce a la desestabilización social y a la ruptura del sistema, que es lo que al fin y al cabo se necesita.

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viernes, 8 de agosto de 2008

Líder de los Caballeros de Colón pide decir "no" a políticos abortistas

QUÉBEC, 06 Ago. 08 / 11:08 am (ACI).- En el discurso de orden dirigido a los líderes y más de 1,000 miembros presentes de los Caballeros de Colón en el marco de 126 convención anual de esta organización, el Caballero Supremo Carl Anderson señaló que es deber de los católicos decirle "no" a los políticos que promueven o aceptan el aborto.
El líder de la organización laical más grande del mundo presentó el informe anual durante su convención, que este año tiene lugar en Quebec (Canadá). En un discurso que fue transmitido en vivo a todo Estados Unidos y Canadá por EWTN, Anderson destacó los logros de los Caballeros de Colón durante el último año, y propuso una visión para el futuro en el que la promoción de valores jugará un papel decisivo.
Luego de leer los saludos recibidos por el Santo Padre a través del Cardenal Secretario de Estado, y de los presidentes de Estados Unidos, México y Filipinas, el Caballero Supremo destacó la sorprendente contribución caritativa de la organización a lo largo del año: más de 144 millones de dólares en dinero y más de 68 millones de horas de voluntariado caritativo desplegado por los 1,75 millones de Caballeros de Colón alrededor del mundo.
Durante su discurso, Anderson pidió a los laicos católicos "hacer brillar una radiante línea de separación entre ellos y aquellos políticos que defienden el régimen del aborto de Roe v. Wade"; en referencia a la decisión de la Corte Suprema de los Estados Unidos que legalizó el aborto.
"Imagínense si este año millones de votantes católicos simplemente dicen 'no'; no a cada candidato de cada partido político que apoya el aborto", dijo Anderson; y agregó que "es tiempo que dejemos de adaptarnos a los políticos pro-aborto, y es tiempo de comenzar a exigir que ellos se adapten a nosotros. ¿Qué candidato o partido político puede soportar la pérdida de millones de electores católicos en esta elección o la próxima?"
El Caballero Supremo concluyó: "los votantes católicos tienen el poder de transformar nuestra política. Y los ciudadanos fieles puede construir una nueva política: una política que no está satisfecha con el estatus quo sino que está dedicada a construir una nueva cultura de la vida". "Existen más de 150 millones de católicos en Norteamérica, y si nos ponemos en pie todos juntos y solicitamos algo mejor de nuestros políticos, podemos transformar la política. Y si tenemos verdadera esperanza en una cultura de vida y una civilización del amor, entonces debemos pensar, y luego actuar, de formas completamente nuevas", dijo finalmente.

En silla de ruedas, Bussi vuelve hoy al juicio

Antonio Domingo Bussi recibió el alta médica, volvió a su casa de un country y hoy deberá sentarse en el banquillo de los acusados en el caso Vargas Aignasse, junto a Menéndez.
Antonio Domingo Bussi recibió el alta médica, y hoy deberá sentarse en el banquillo de los acusados en el juicio por la desaparición del senador Guillermo Vargas Aignasse, en 1976.El ex gobernador de Tucumán salió del Centro Privado de Cardiología, donde pasó 48 horas internado, luego haber sido revisado por el perito médico de la Corte Suprema de Justicia, José María David.

"Actualmente (Bussi) se encuentra compensado y está en condiciones clínicas de participar de la audiencia el día de mañana (por hoy)'', sostuvo David en un informe divulgado por el alto tribunal.

Ricardo Bussi, uno de los hijos del general retirado, se quejó ante los periodistas de que "el médico de la Corte cree que mi padre, con 82 años, está en condiciones de ir a jugar al tenis con David Nalbandian". El estado de salud del ex interventor militar tucumano y ex jefe del Operativo Independencia tuvo una complicación el martes, durante la jornada inaugural del juicio que se le sigue junto a su ex superior y ex comandante del III Cuerpo de Ejército, Luciano Benjamín Menéndez, por el caso Vargas Aignasse.Durante las más de dos horas que duró la audiencia, Bussi había permanecido sentado en el banquillo de los acusados con una mochila de oxígeno y, por momentos, según dijo el secretario de Derechos Humanos Eduardo Luis Duhalde, entrecerraba los ojos y parecía adormecerse.Pero luego del cuarto intermedio del mediodía, el ex general aseguró que sentía dolores en el pecho, por lo que el perito médico Mario Andrés Galvez lo revisó y recomendó su internación a fin de someterlo a estudios y análisis en prevención de "un posible síndrome coronario agudo".

Finalmente, Bussi salió acostado sobre una camilla de la sala de audiencias en dirección hacia una ambulancia, que lo trasladó a un instituto privado de cardiología, mientras muchos manifestantes que aguardaban en la calle gritaban e intentaban golpear el móvil sanitario.Bussi y Menéndez (este último de 81 años, y cumple prisión perpetua por otra causa en Córdoba) afrontan una acusación por los delitos de violación de domicilio; aplicación de tormentos reiterados; homicidio calificado; privación ilegítima de la libertad agravada y asociación ilícita, los que constituyen delitos de lesa humanidad.La etapa de prueba en el proceso iba a abrirse el miércoles, cuando declararía Marta Cárdenas, esposa de Vargas Aignasse y la última persona en verlo con vida.Luego estaba previsto que de su testimonio Alberto Luis Cattáneo, quien se desempeñó como segundo comandante de la V Brigada de Infantería del Ejército y ordenó el traslado del entonces senador a una cárcel, y luego fue secuestrado por desconocidos, según explicaron a su esposa en la época. Según afirmó el fiscal federal Emilio Ferrer, quien intervino en la causa judicial, Vargas Aignasse estuvo "alojado clandestinamente en la Brigada de Investigaciones" y allí "fue sometido a tratos crueles inhumanos e interrogatorios bajo torturas".El senador, padre del actual diputado justicialista Gerónimo Vargas Aignasse, tenía 35 años al momento de su secuestro, y había sido electo legislador provincial el 11 de marzo de 1973 tras integrar la lista del Frejuli.

Según Guerineau, defensor del general Menéndez, sería una irracionalidad culparlo por lo ocurrido en la provincia cuando él estaba en otra: "Menéndez no estaba cuando pasó lo de Vargas Aignasse", consignó. Mientras el legislador Ricardo Bussi adelantó que su padre, Antonio Bussi, ya tiene una sentencia firmada en su contra antes del comienzo del juicio oral, y que el proceso al que está sometido el ex gobernador es "una payasada".
El defensor define a Menéndez del siguiente modo, en una entrevista realizada por un medio gráfico de Tucumán: “Me parece un cristiano, católico, apostólico romano, de primera agua, muy centrado. Supe conocer después el ideario que tenía sobre la democracia, en una famosa conferencia que dio en El Ombú, a principios de los 80. Allí habla de que no se podía repetir un gobierno militar llamado por civiles, porque los militares no están preparados para eso, ni para la represión, sino para el combate y la guerra”.
El abogado afirmará a su turno los hechos públicos acerca de que, durante los años 70 y principios de los 80, la Argentina fue escenario de una guerra indubitada entre las Fuerzas Armadas y grupos terroristas, lo cual consta en todos los medios de comunicación de la época. “En ella perdieron la vida contendientes de ambos sectores. Pero el hecho concreto que escapa al combate excluye cualquier conducta del general Menéndez”, destaca. E inmediatamente aclara que abonan su posición declaraciones como que “esta es una causa huérfana de pruebas o cuando se dice que la víctima no era montonero”. “Se reconoce por implicancia que los insurgentes así embanderados o calificados se encontraban en otro segmento del conflicto que era, sin lugar a dudas, el de la lucha armada”, añade.

Dijo Bussi, luego de presentarse ante la Justicia Federal el jueves 9 de febrero de 1984: “En la guerra no existe represión, existen operaciones militares. Muertos por asesinato no existen en la guerra, existen muertos por combate. En la guerra no hay ese tipo de figuras delictivas. En la guerra hay operaciones militares, hay bajas en combate, hay persecución. En la guerra el límite de las armas no es de carácter jurídico, es de carácter táctico, porque en la guerra, el que no mata, muere”.