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lunes, 28 de diciembre de 2009

MORIR CON DIGNIDAD



Por el Dr. Juan Carlos Caprile *

Referente al actual Proyecto Legislativo Bonaerense respecto a la llamada “muerte digna” los principios de la Bioética indican que no se deben emplear métodos desproporcionados a las perspectivas de mejoría, evitando padecimientos desmesurados, pero siempre se debe administrar la hidratación y alimentación necesarias. Estas prácticas son un apoyo vital científicamente destinados a aliviar los sufrimientos de los pacientes y sin las cuales mueren a causa de las complicaciones ocasionadas por la deshidratación y desnutrición. como una insuficiencia renal y respiratoria que desencadena en un paro cardíaco y muerte. Estos son casos de Eutanasia por omisión, un homicidio calificado ejecutado con la participación de varios cómplices lo que demuestra que en la actualidad se han acrecentado los atentados contra la vida humana y todo aquello que viola la integridad y dignidad de las Personas.

En la última etapa de la vida, observamos distintas opiniones que tergiversan el auténtico valor de la vida y de la muerte decidiendo arbitrariamente el momento del deceso, justificando la voluntad previa del enfermo, el ejercicio de una presunta piedad ante el dolor del paciente o peor aún por razones utilitarias a los efectos de evitar gastos innecesarios costosos a las obras sociales.

Las decisiones de los pacientes deben ser consideradas a partir de que respete su propia vida y la autonomía moral del médico cuyo oficio no es destruir la vida sino salvarla. En el Juramento Hipocrático el compromiso es ejercer el “Arte de curar” y no “el arte de matar”.

La relación de libertad–responsabilidad entre el paciente y el médico no debe ser concebida en el sentido de que éste sustituya la voluntad del enfermo, pero tampoco que tenga que ser obligatoriamente el ejecutor de la voluntad del paciente respecto a su muerte.

Los actuales adelantos científicos, principalmente los Cuidados Paliativos, otorgan a los integrantes del Equipo de Salud todos los medios necesarios para aliviar los sufrimientos no sólo físicos sino también psíquicos y espirituales de los pacientes, tratando de mantenerlos en una aceptable calidad de vida hasta el momento de su deceso.

No se puede considerar a la muerte como un acontecimiento calculado y programado porque se pierde su auténtico significado. Por ello debemos afianzar nuestro compromiso de “defender la inviolabilidad de la vida desde la concepción hasta la muerte natural”. (S.S. Juan Pablo II).

Cuando un paciente es incapaz de darle sentido al dolor y a la muerte se considera a sí mismo como algo sin valor e indigno de merecer atravesar por tales circunstancias.

Como promotores de la Cultura de la vida debemos procurar el reconocimiento del valor Trascendente que el Ser Humano posee por su condición de Persona, para que sean respetados todos los momentos de su existencia, incluso la muerte y así sea posible “Morir con dignidad”.

* Médico Especialista Magíster en Bioética, Profesor Titular de la Cátedra de Bioética de la Universidad Católica de La Plata.
DNI : 5.172.430

Correo Electrónico juan.caprile1@speedy.com.ar

sábado, 14 de marzo de 2009

"Las células madres y el Derecho a la Vida", por el Dr. Juan Carlos Caprile

LAS CÉLULAS MADRES Y EL DERECHO A LA VIDA

Por el Dr. Juan Carlos Caprile *

El Presidente de EE.UU acaba de autorizar y financiar la investigación con Células Madres. Estas pueden ser de dos tipos: embrionarias y adultas. Son células inicialmente no diferenciadas, pluripotentes que posteriormente al diferenciarse generan células cardíacas, cartílago, nerviosas, musculares, sanguíneas y otras, utilizándose para restituir las funciones específicas a los tejidos deteriorados por enfermedades como la Diabetes, Parkinson, Alzehimer y otras. La extracción de dichas células se realiza por fecundación artificial destruyendo seis a ocho embriones descartados que tienen 5 a 7 días del inicio de su desarrollo como Seres Humanos ocurrido en la Concepción in-vitro. Otra técnica es por Clonación con similar procedimiento.

Ambas no solo tienen consecuencias biológicas sino que es también una inmoralidad ya que afecta el Derecho a la inviolabilidad de la Vida Humana desde la concepción (así lo afirma la Constitución Argentina) utilizándola como materia orgánica desechable.

Es inexplicable que nuestro Ministro nada menos que de Ciencia, Técnica e Innovación Productiva, Luis Barañao, haya dicho:“los embriones humanos no son seres humanos, sino un proyecto, un conjunto de células”. Él, que además es investigador en el tema, como tantas otras personas, avalan dicha medida ignorando u obviando ex profeso el reciente resultado de las Investigaciones del Proyecto Genoma Humano realizado por los 14 países más desarrollados del mundo y 2 laboratorios especializados. Luego de 10 años de trabajo emitieron en junio del 2007 la Resolución final dejando constancia de que el Ser Humano tiene 27.000 genes y la Vida Humana se inicia en la Concepción momento en el se produce el “contacto de membranas” y la penetración del espermatozoide en el óvulo. Esto no es una mera cuestión religiosa católica, coincidente con este veredicto, sino el fruto de un trabajo de “Ciencia, Técnica e Innovación Productiva” avalada por los principales Investigadores del mundo.

Actualmente los adelantos científicos están logrando resultados aceptables realizando otras intervenciones terapéuticas con células madres adultas que pueden ser de dos tipos:

1)las que dan origen a células propias de determinado tejido.

2) las células madres, estaminales adultas que son pluripotentes, capaces de originar diversos tipos de células hemáticas, musculares y nerviosas. En niños y adultos la extracción se hace del mesénquima de varios órganos y en el recién nacido de la sangre del cordón umbilical en el momento del parto. En la médula ósea forman toda la línea de las células sanguíneas (glóbulos rojos blancos, plaquetas). En pacientes pasibles de tratamientos con radiaciones y drogas anti cancerosas (quimioterapia) se las insertan al mismo individuo (autotransplante) reemplazando las dañadas, como por ejemplo en algunos tipos de leucemia. También en tejido nervioso se desarrollan para formar neuronas y células productoras de mielina (glía). Igualmente ha sucedido con células musculares regenerando miocitos. Además se han utilizado para evitar las complicaciones del rechazo inmunológico ya que se extraen y aplican en distintos seres humanos. Actualmente se está investigando sobre ciertas células troncales de la sangre que pueden ser pluripotentes y generar células hepáticas para el tratamiento de enfermedades del hígado.

Sería más conveniente analizar biológica y moralmente (Bioética) la inversión de fondos económicos en profundizar estos últimos adelantos científicos que permiten avisorar un futuro más promisorio sin el costo de vidas humanas que destruye embriones obtenidos por fecundación artificial y clonación. Hoy en día se puede decir que es la época en que más se habla de la defensa de los Derechos Humanos, pero también en la que más se los ataca en forma sistemática y aún en nombre del progreso. Los nuevos adelantos de la ciencia ayudan a diagnosticar y curar muchas enfermedades (Cultura de la vida) pero en algunos casos ponen en grave riesgo su integridad, interviniendo en los procesos vitales no solamente para facilitarlos sino también para dominarlos (Cultura de la muerte).

El embrión es un Ser Humano que debe ser respetado sin vulnerar su derecho a la vida por la dignidad que se merece como Persona constituída integralmente en forma física, psíquica y espiritual con un sentido de Trascendencia.


* Dr. Juan Carlos Caprile

Médico Especialista Magíster en Bioética

Profesor Titular de la Cátedra de Bioética

Universidad Católica de La Plata