Por Tcnl. José Javier de la Cuesta Avila (LMGSM 1 y CMN 73)
"Tu hija que te quiere y que reza todo el tiempo por ti"
Lucrecia (*)
Por Lucrecia Rego de Planas *
Manipulación que han hecho los traductores (tanto de L´Osservatore Romano, como de la Editorial Herder) para acomodar las palabras del Papa a lo que ellos querían escuchar.
El título de este artículo es falso, pero pienso que si fuera cierto, significaría una gran noticia para la Iglesia.
Y no por lo que el Papa ha dicho en el libro-entrevista, sino por lo que los traductores del texto al español, por negligencia, ignorancia o malicia, han querido poner en labios del Papa.
Ya se ha hablado bastante del error en la traducción del párrafo en el que el Papa habla del uso del preservativo como herramienta para evitar el contagio del SIDA.
Fue una grave falta editorial que llevó a la confusión a una gran cantidad de personas, pero no es el único error de traducción que hay en el texto ni el más grave de todos.
Como muestra, basta un botón:
¿Qué dijo el Papa en su libro acerca de la Humanae Vitae?
Veamos el párrafo que publicó L’Osservatore Romano el 20 de noviembre:
Las perspectivas de la "Humanae Vitae" siguen siendo válidas, pero otra cosa es encontrar caminos humanamente practicables. Creo que habrá siempre minorías íntimamente convencidas de la exactitud de esas perspectivas y que, viviéndolas, quedarán plenamente satisfechas de modo que podrán ser para otros un fascinante modelo a seguir. Somos pecadores. Pero no deberíamos asumir este hecho como una instancia contra la verdad, cuando esa alta moral no es vivida. Deberíamos buscar hacer todo el bien posible, y apoyarnos y soportarnos mutuamente. Expresar todo esto también desde el punto de vista pastoral, teológico y conceptual, en el contexto de la actual sexología e investigación antropológica, es una gran tarea a la cual es necesario dedicarse más y mejor.
Es un párrafo confuso, en el que parece que el Papa justifica de alguna manera a las personas que no viven de acuerdo con las enseñanzas de la Humanae Vitae.
Leamos ahora el texto que aparece en el libro de Herder que se puede descargar en versión electrónica en www.todoebooks.com y que (supongo) debe ser el mismo texto de la edición impresa:
Las perspectivas de Humanae Vitae siguen siendo correctas. Ahora bien, encontrar nuevamente los caminos para poder vivirlas, es algo diferente. Creo que siempre habrá núcleos que se dejen realmente convencer y llenar íntimamente por ellas y que después, contribuyan a sostener también a otros. Somos pecadores. Pero no deberíamos tomar como instancia contra la verdad el que esta elevada moral no se viva. Deberíamos intentar hacer todo el bien que podamos y sostenernos y soportarnos mutuamente. Decir también todo esto pastoral, teológica y conceptualmente en el contexto de la sexología y la antropología actuales de tal modo que sea comprensible es una tarea en la que se está trabajando y en la que hay que trabajar todavía más y mejor.
Un texto aún más confuso que el anterior.
A simple vista se ve que existen muchas diferencias entre una traducción y otra:
válidas V.S. correctas
caminos humanamente practicables V.S. los caminos para poder vivirlas
núcleos V.S. minorías
no deberíamos tomar este hecho [refiriéndose a "somos pecadores"] como instancia para... V.S. no deberíamos tomar [refiriéndose a "el que esta elevada moral no se viva"] como instancia contra...
Y muchas diferencias más.
Las interpretaciones de los dos párrafos pueden ser totalmente diversas. ¿Cuál traducción es la correcta? ¿La uno, la dos... ninguna?
Es imposible que el Papa, habiendo hablado unas páginas atrás en contra de "la dictadura del relativismo", hable luego de "la relatividad" de las enseñanzas de la Humanae Vitae.
Forzosamente se trata de una mala interpretación, una mala traducción o una manipulación del texto.
Lo único lógicamente posible es que el Papa haya dicho en alemán algo como esto:
"Debemos pensar nuevamente en las enseñanzas de la Humanae Vitae y encontrar el lenguaje adecuado para expresarlas, (desde el punto de vista pastoral, teológico y conceptual ) de modo que los que viven inmersos en el contexto actual de la sexología y antropología, puedan comprender sus enseñanzas, que continúan siendo absolutamente válidas. Somos pecadores, pero esto no debe ser usado como pretexto para justificar que esta elevada moral no se viva. Debemos siempre buscar hacer el bien y ayudarnos y apoyarnos mutuamente para lograrlo."
Por supuesto se trata de una "componenda" que yo estoy haciendo para que las palabras del Papa sean acordes con el Magisterio, pero es sólo un invento, una suposición, un deseo sincero de seguir creyendo en la rectitud intelectual y moral de nuestro Supremo Pastor.
Quiero encontrar el texto en alemán ¿alguien lo tiene?
Además, no puedo creer que el Papa haya usado el término "sexología", pues es una palabra sin sentido.
En estos días está viviendo en mi casa una chica alemana de 24 años (la adoptamos como hija durante seis meses para que realice su servicio social en México) y ella nos ha explicado (en la vida familiar, tratando de que mis hijos y yo aprendamos algo de su lengua) que el idioma alemán no puede traducirse literalmente, palabra por palabra, pues cada palabra en una oración cobra sentido sólo al leer la oración en su totalidad.
Esto nos da esperanzas de que el traductor haya interpretado mal las palabras del Papa y las haya traducido a lo que a él mismo le acomodaba.
¿Cómo podemos estar seguros de lo que realmente respondió el Papa?
Comparemos las dos traducciones de un solo renglón del párrafo anteriormente citado:
L´Osservatore
Deberíamos buscar hacer todo el bien posible, y apoyarnos y soportarnos mutuamente.
Todoebooks
Deberíamos intentar hacer todo el bien que podamos y sostenernos y soportarnos mutuamente
"Buscar" es muy diferente de "intentar"
"posible" es muy diferente a "que podamos"
"apoyarnos y soportarnos" es diferente a "sostenernos y soportarnos"
Y ¿es "soportarnos" la traducción correcta del verbo "support" (o el que haya usado el Papa en alemán)? ¡Por supuesto que no! "support" no es "soportar" sino "apoyar"
Veamos la traducción al inglés, publicada por American Magazine:
The basic lines of Humanae Vitae are still correct. Finding ways to enable people to live the teaching, on the other hand, is a further question. I think that there will always be core groups of people who are really open to being interiorly convinced and fulfilled by the teaching and who then carry everyone else. We are sinners. But we should not take the failure to live up to this high moral standard as an authoritative objection to the truth. We should try to do as much good as we can and to support and put up with each other. We should also try to express the teaching pastorally, theologically, and intellectually in the context of today’s studies of sexuality and anthropology so as to create the conditions for understanding so that people can realize that this is a great task on which work is being done and on which even more and better work needs to be done.
Se entiende bastante mejor que cualquiera de las citadas traducciones al español.
Si traducimos este texto, directamente del inglés al español, se leería así:
Las líneas básicas de la Humanae Vitae siguen siendo correctas. Encontrar caminos para que las personas sean capaces de vivir esta enseñanza es una cuestión que queda pendiente. Pienso que siempre existirán grupos nucleares de personas realmente abiertas, interiormente convencidas y plenas con estas enseñanzas y cuyo testimonio puede arrastrar a los demás. Somos pecadores. Pero no podemos basarnos en nuestras faltas para desechar este altísimo estándar moral como si fuera una objeción autoritaria a la verdad. Debemos tratar de hacer todo el bien que podamos y apoyarnos y animarnos unos a otros. Debemos también tratar de expresar esta enseñanza pastoralmente, teológica e intelectualmente, en el contexto de los estudios actuales acerca de la sexualidad y de la antropología, creando así las condiciones adecuadas para el entendimiento, de modo que estas personas puedan darse cuenta que es una gran tarea en la que estamos trabajando y en la cual se debe trabajar más y mejor.
Este texto no contiene ningún asomo de relativismo, ni deja abierta la menor duda acerca de la actualidad, vigencia y exigencia de las enseñanzas de la Humanae Vitae.
Pero… ¿qué fue lo que respondió realmente el Papa? ¿Palabras nebulosas y relativistas como las que aparecen en las traducciones al español? ¿o palabras claras y certeras como las de la traducción al inglés? ¿o algo distinto a las dos?
Tendremos que ir al original en alemán.
Creo que ha quedado demostrado, con este pequeño ejemplo, la manipulación que han hecho los traductores (tanto de L´Osservatore Romano, como de la Editorial Herder), por error, ignorancia o malicia, para acomodar las palabras del Papa a lo que ellos querían escuchar en sus posiblemente deformadas conciencias.
Por lo pronto creo, sinceramente, que se deberían retirar del mercado los ejemplares de la traducción española, para no confundir a los fieles.
Gracias. Que Dios les llene de bendiciones.
* Dirección
Catholic.net
lplanas@catholic.net
Por Lucrecia Rego de Planas
Es una parte importantísima en el camino hacia la falta de fe y que forma parte de la estrategia dictada por Antonio Gramsci: destruir a la familia para erradicar de la vida del hombre sus creencias y tradiciones sagradas.
Esta destrucción familiar para acabar con los criterios cristianos les interesaba a muchas personas, no sólo a los comunistas. A ella se sumaban intereses racistas, comerciales y económicos de muchas personas, que incluían algunos grupos judíos y masones… entre muchos otros. Por eso, el apoyo económico a la estrategia fue inmenso.
Si tratamos de imaginarnos una familia verdaderamente destruida, terriblemente destruida, completamente destruida, podríamos imaginar a una en la que los esposos se lastiman, se engañan y se separan; una familia en la que las madres abandonan a sus hijos, o tal vez, una en la que las mamás matan a sus pequeños y éstos matan a sus padres enfermos.
Suena algo terrorífico, pero… eso era lo que buscaba Gramsci.
Era un reto grande: ¿Cómo hacer para que familias latinas, sólidas, unidas, aferradas a sus creencias, tradiciones y valores cristianos y familiares se desintegraran?
No podían sacar de repente anuncios que dijeran: "Maridos, abandonen a sus mujeres; mamás, maten a sus hijos; nietos, maten a sus abuelos". Nadie les hubiera hecho caso.
Así que se preguntaron: "¿qué es lo más sagrado en la familia, lo que más aprecian estas familias conservadoras?". Los hijos, fue la respuesta. "Arremetamos contra ellos y convenzámoslas de que tener un hijo es lo peor que les puede suceder. Después de eso, el resto será fácil".
Usaron dos estrategias: una, disfrazada de ciencia, para llegar al ámbito económico y de las empresas, que desarrolló Malthus con su teoría demográfica de la sobrepoblación y la carestía: "Si la población sigue creciendo, no habrá alimentos suficientes para todos".
Aunque era totalmente ridícula, porque la historia del mundo económico demuestra lo contrario, la propagaron por todos los medios, con fotografías desgarradoras y gráficas llamativas, de manera que pareciera la pura verdad. Y el mundo… se lo creyó. Ahora vemos las consecuencias en las poblaciones envejecidas de Europa.
La otra estrategia fue una campaña publicitaria dirigida directamente a cambiar la mente del pueblo, en el que ya existía un gran interés por tener cosas materiales. La campaña consistía en un solo mensaje aparentemente aceptable y poco dañino, que decía así: "La familia pequeña vive mejor".
Cualquiera que analice la frase racionalmente, un solo segundo, se dará cuenta de que es mentira, pues todos conocemos familias grandes y pequeñas que viven bien y también conocemos familias grandes y pequeñas que viven fatal. Así que nada que ver con la verdad. Pero nos la repitieron tanto, tanto, tanto, tanto… durante tantos, tantos, tantos años (más de 20), que nos la creímos.
La frase aparentemente nada dañina, tenía dos fines muy bien planeados:
1) Que la gente relacionara e igualara "vivir mejor" con "tener más cosas", de esa manera el hombre olvidaría que "vivir bien" significó algún día "portarse bien", "ser bueno".
2) Que la gente empezara a ver a los hijos como los enemigos del bienestar.
Con esto, el hijo dejó de ser un don maravilloso de Dios y pasó a convertirse, en la mente de las personas, en el enemigo potencial del bienestar familiar.
Como la gente olvidó que "vivir bien" tenía mucho que ver con "ser bueno", las virtudes y valores familiares pasaron a un segundo plano casi olvidado (exactamente lo que buscaba la estrategia de Gramsci) y fueron sustituidas por el "si quiero vivir bien, debo tener pocos hijos para poder tener más cosas".
Por supuesto, la industria de los anticonceptivos y todos los vendedores de "cosas", de cualquier cosa que pudieran comprar las familias, apoyaron felices esta iniciativa. Significaba mucho, mucho, mucho dinero para ellos. A un cristiano convencido de sus valores difícilmente le puedes vender algo que no necesite, pues sabe del recto uso de las creaturas. Tal vez te lo compre por hacerte el favor, pero nada más.
En cambio, a alguien que ha puesto el materialismo por encima de los valores cristianos, le puedes vender… lo que quieras. Por eso recibió tanto apoyo esta estrategia. Pero todavía no lograban destruir a la familia (sólo la habían hecho chiquita), así que completaron la con una segunda campaña, que sonaba casi igual que la anterior.
De nuevo, una frase solamente, repetida millones de veces por todos los medios y durante mucho tiempo: "Pocos hijos para darles mucho".
Esta segunda campaña, que duró otros 20 años, además de reforzar las ideas de la primera (el hijo como enemigo y el cambio de los valores por el materialismo), trajo como consecuencia una generación de padres que se sintieron obligados a "darles mucho" a sus hijos únicos (todo lo que pidieran) para compensar la falta de hermanos.
Y así crecieron estos niños, egoístas, demandantes y exigentes, acostumbrados a dar nada y recibir mucho (todo lo que quisieran). Ahora estos niños ya son adultos y se están casando con niñas de la misma generación, igual de egoístas, demandantes y exigentes, que no saben dar y se sienten con derecho a recibir mucho (todo lo que se les antoje).
El resultado, ya lo estamos viendo: matrimonios que duran uno o dos años, cuando mucho. Una verdadera epidemia de divorcios. Gramsci era muy listo, sin duda.
Otra consecuencia que trajo esta segunda campaña de los pocos hijos, fue una generación de mamás que se quedaron sin nada qué hacer cuando sus hijos únicos crecieron. Mujeres de 40 años que se encontraron un día con que lo único que tenían que hacer, a falta de otros hijos a quien entregarse, era pensar en ellas mismas, en su autorrealización.
No sólo ésta es la causa, pero sí es una de las raíces del feminismo radical: mujeres cuarentonas que se sienten oprimidas (porque no tienen en quién pensar) y desean liberarse (de su soledad y falta de actividad) para realizarse. En esta generación encuentran una tierra fertilísima el físico culturismo, las cirugías estéticas, los cursos de auto superación y todas las corrientes del New Age que promueven, ante todo, el sentirse bien con uno mismo.
El resultado… miles de mujeres que abandonan sus hogares para "estar bien consigo mismas". Otro triunfo de la estrategia de Gramsci.
Y bueno, ¿a quién se le antoja llegar a una casa en donde sólo vive una señora, operada de pies a cabeza, que vive de apio y agua, habla del ying y el yang, y que sólo piensa en sí misma? A nadie. Creo.
Esta generación de esposos, hombres, significó un mercado hermoso para las industrias de la pornografía y la prostitución. El adulterio… sí… una medalla más para Gramsci.
Una vez que la mente del pueblo aceptó la separación de la sexualidad y la fecundidad, la aceptación de lo demás ya viene por sí sola: de la anticoncepción vienen luego las relaciones sexuales antes y fuera del matrimonio y, ¿por qué no?, la homosexualidad. Si una cosa se vale, la otra también.
Y… una vez que la mente del pueblo aceptó que el hijo es el enemigo del bienestar, entenderá fácil que no sólo hay que evitarlos, sino que también hay que matarlos cuando no los deseamos. El aborto: mamás que matan a sus hijos… corona de laureles para Gramsci.
Aún hay más: si el niño por nacer significa un estorbo para el bienestar, mucho más lo será un anciano, un enfermo o un niño deforme. Eugenesia, selección de embriones y eutanasia: mamás que matan a algunos hijos y se quedan sólo con los sanos y nietos que matan a sus abuelos enfermos… Gramsci, te mereces un aplauso, has destruido a la familia cristiana.
Ahora sí, con la "Revolución sexual", la sociedad latina está lista para la toma de la sociedad política, la fuerza coercitiva. Hay leyes que aprueben todo lo anterior: divorcio, anticoncepción (salud reproductiva), homosexualidad (ideología de género), concubinato, aborto, eugenesia y eutanasia.
Adelante Gramsci, la mesa está puesta para ti, cuando se cumplen 70 años de tu muerte.
lplanas@catholic.net