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viernes, 20 de abril de 2012

2011: HUBO UNA SOBREOFERTA DE 700 MILLONES DE LITROS DE LECHE EN EL MERCADO INTERNO









Comparada con la del año 2010, hubo una mayor exportación de lácteos en el año 2011.
Por: Ing. Agr. Néstor E. Roulet (*)
Una de las banderas que enarbola el Gobierno Nacional es que el año pasado se exportó un mayor volumen de lácteos que en el 2010; indudablemente el argumento es cierto pero la pregunta que se debe responder es: ¿se exportó lo suficiente para sacar el excedente de la producción de leche obtenida durante el año 2011?.
Si evaluamos las exportaciones realizadas en 2010 y en 2011 veremos que la diferencia entre uno y otro año es de 97.748 toneladas (Cuadro 1); traducida al equivalente en litros de leche, la diferencia es superior a los 794 millones.
Cuadro 1: Exportaciones de lácteos años 2010 y 2011.
Elaboración propia – Fuente: SENASA.
Sobreoferta en el mercado interno por no exportar el excedente productivo.
Teniendo en cuenta que en el término de un año la producción aumentó en 1.294 millones de litros de leche (Cuadro 2) y que lo exportado equivale a 794 millones de litros, la sobreoferta de leche en el mercado interno fue, aproximadamente, de 700 millones de litros.
Cuadro 2: Sobreoferta de leche en el mercado interno.
Elaboración propia – Fuente: MAGyP-CIL.
La sobreoferta en el mercado interno trajo aparejado un desaliento en la competencia entre las industrias lácteas, que se manejaron con total tranquilidad para la compra de la materia prima.
Al mismo tiempo, las Pymes lácteas sufrieron los efectos de la sobreoferta de los productos lácteos en las góndolas; la única manera de hacer frente a esta circunstancia - para poder competir con las grandes marcas - fue bajar el precio de sus productos (el queso cremoso bajó de 18 $/Kg. a 14 $/Kg.) y, al mismo tiempo, disminuir el precio abonado al productor, generando un círculo vicioso que hizo que la producción primaria pasara a cobrar menos de 1,45 $/litro de leche (Cuando cobraba 1,5 $/litro de leche).
¿Hay mercados para sacar el excedente al exterior?; la repuesta es rotunda: Sí; la leche en polvo es un commodity para el que siempre hay mercado, el problema es la capacidad de secado instalada en la Argentina – la misma que en el año 1997 - por falta de inversiones en el rubro. Las excusas de la industria láctea por esta inacción son la falta de previsibilidad y las constantes trabas a las exportaciones.
En cuanto a los demás productos lácteos – incluido el queso - la falta de continuidad y los cambios de reglas comerciales jugaron en contra de la apertura de nuevos mercados.
Pérdida económica para el país.
¿Cuánto más que en el año 2010 se debería haber exportado para no sobre ofertar el mercado interno?. Se tendrían que haber exportado 183.834 toneladas más (Cuadro 3), lo que explica porqué las 97.748 toneladas más que se exportaron en el año 2011 con respecto al 2010 no alcanzaron para sacar el excedente de producción.
Esta acción, que generó graves consecuencias para la producción primaria, a la cual le disminuyeron el precio del litro de leche y para muchas PyMES lácteas que no pudieron afrontar la competencia con las grandes empresas lácteas, provocó - al mismo tiempo - que el país perdiera ingresos de divisas por 336 millones de dólares.
Cuadro 3: Pérdida en el ingreso de divisas al país por no exportar el excedente productivo de leche.
Córdoba, 17 de abril de 2012.
(*) Presidente Confederación de Asociaciones Rurales de la Tercera Zona
Fuente: Pregón Agropecuario

lunes, 14 de septiembre de 2009

"ES MENTIRA QUE EL GOBIERNO HAGA TODO PARA DEFENDER EL BOLSILLO DE LOS ARGENTINOS", DICE ROULET


En la foto: El Ingeniero Néstor Eduardo Roulet, vicepresidente de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), inauguró la 116 ª Exposición de Ganadería, Comercia e Industria de Gualeguaychú.

Para Roulet, “no hay duda que detrás de todos estos últimos anuncios y acciones del Gobierno, hay una gran carga ideológica: de los manejos de los mercados, de las intervenciones constante, de los aprietes telefónicos, de los aprietes con la AFIP, de los subsidios, de las compensaciones, de la concentración de la riqueza, etc. ¿Por qué insistir con estas herramientas que nos llevó en los últimos años a producir menos?”

El vice de CRA explicó que la propuesta de la Comisión de Enlace es “transparentar los mercados y bajar la presión impositiva al sector”. “Luego de observar las últimas señales del Gobierno, no somos para nada optimista, ya que implicaría cambiar drásticamente su postura ideológica ¿dejará de intervenir el Gobierno los mercados? ¿le quitará poder a la ONCCA o a la Secretaría de Comercio Interior?”, se preguntó. Roulet no es optimista ya que a su entender éste proceso “no sucederá y seguirán insistiendo en estas fórmulas dirigista, de aprietes, de concentración de riqueza, que sin duda no benefician a nadie –o benefician a unos pocos-. Porque es mentira que todo esto lo hace para defender el bolsillo de los argentinos”. }

Para Roulet, hay muchos ejemplos que contradicen esta postura: “El consumidor argentino paga el queso de rallar igual que el consumidor francés -8 €/Kg- mientras el productor lechero argentino recibe por el litro de leche en tambo un 60 % menos que el francés ¿Quién se queda con la diferencia?”. Y continúo: “Con lo que rinde de harina un kilogramo de trigo se puede elaborar un Kilogramo de pan, si por el Kilogramo de trigo nos pagan 0,62 $/Kg ¿Por qué el pan vale 4 $/Kg? Si recibimos el mismo precio por el Kilogramo de novillo que en el 2005 -3,3 $/Kg- ¿Por qué la carne en el mostrador aumento más de un 100 %? ¿Es esto defender la mesa de los argentinos? ¿Tienen retenciones los uruguayos, los chilenos o los brasileros? ¿Entonces porque muchos de estos productos están más baratos en estos países?”

“Lo triste de todo esto que este Gobierno pseudoprogresista casualmente usa la bandera de la distribución para hacernos creer a los argentinos de su lucha contra el flagelo de la desigualdad. Habla de hacer un registro de ricos –que con seguridad estarán primero en la lista el matrimonio Kichner y luego todos sus empresarios amigos- cuando en realidad se tendría que preguntar ¿Por qué en un país con tanta posibilidades como el nuestro hay tantos pobres?”, finalizó el vicepresidente de CRA.

viernes, 5 de junio de 2009

ADIÓS AL CHURRASCO

Por Marcela Valente

BUENOS AIRES, may (IPS) - La escasez de incentivos a la actividad pecuaria y la larga sequía en curso provocan una pronunciada caída en la producción de la carne vacuna en Argentina. Ganaderos y analistas advierten que en 2010 puede no haber saldo exportable y hasta quizás sea necesario importar.

La carne vacuna argentina, reina de los mercados mundiales en la primera mitad del siglo XX, perdió ese privilegio en la lista de los principales exportadores en 1971 y quedó relegada a un tercer lugar detrás de Australia y Nueza Zelanda, que dieron un salto en la calidad.

En los últimos años crecieron otros países como los vecinos Uruguay y en especial Brasil, que ahora lidera la lista de mayores exportadores de este alimento en el mundo.

Argentina había logrado en la última década una recuperación sostenida de su stock de animales de la mano de la mejora de los precios internacionales, pero medidas aplicadas desde 2006 por el gobierno con la intención de evitar un aumento desmesurado del valor del producto en el mercado interno llevaron a una merma en la faena que el último año se agravó con la seca.

La producción de carne vacuna, base de la cocina tradicional argentina, pasará del estimado de 3,1 millones de toneladas proyectado para este año a una 2,6 millones en 2010, según estimaciones. Las únicas voces que desestiman la necesidad de importar al parecer son las que, a su vez, vaticinan una merma en la demanda interna por el posible aumento del precio.

La cámara de empresas frigoríficas, como se les llama a los procesadores de carne en este país, admitieron en los últimos días la posibilidad de que no sea necesario finalmente importar este alimento porque la demanda caerá en función del aumento inevitable, según indicaron, de los precios de la mano de la merma de la oferta.

Argentina es el primer consumidor de carne vacuna del mundo, con casi 70 kilogramos por habitante al año, pero ese promedio puede bajar por el encarecimiento del producto en los hogares a 55 kilogramos, estiman los empresarios. Toda una prueba de fuerza entre el mercado y la pretensión del gobierno de Cristina Fernández de mantener controlados los precios internos.

"Estamos en una situación verdaderamente crítica", dijo a IPS el ingeniero agrónomo Alberto de las Carreras, experto en comercio internacional y autor del estudio "La aftosa en Argentina" entre otros libros de investigación. "Y la principal causa de estos problemas está en la política agropecuaria" del gobierno, cuestionó.

Por su parte, Néstor Roulet, dirigente de las Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), explicó a IPS que “el sector agropecuario está en un proceso indeseado de liquidación de terneros que comenzó en 2006 por falta de estímulo a la producción”.

Esta asociación de productores agropecuarios, que dice reunir a 109.000 de ellos y que mantiene un fuerte enfrentamiento con el gobierno centroizquierdista, difundió este mes un informe en el que estima que las pérdidas acumuladas por el sector superan los 14.500 millones de pesos" (unos 3.800 millones de dólares).

Roulet aseguró que para 2010 "tendremos que importar carne" debido a la "mala política ganadera implementada por el gobierno desde 2006".

La preocupación es bien conocida por las autoridades. En un estudio de la Dirección de Mercados Agroalimentarios de circulación restringida se advierte sobre la crítica situación. Las cabezas de ganado vacuno pasarían de 55,3 millones este año a 47,9 millones en 2010 y la producción de carne caerá 14 por ciento, dice el informe.

La investigación tampoco descarta "una posible importación en 2010 para abastecer el mercado local".

En relación a las causas de este fenómeno que se precipitó en un lapso corto, De las Carreras señaló que desde 2006 el gobierno procura limitar las exportaciones por distintas vías, a fin de aumentar la oferta interna de carne y mantener a raya los precios en el mercado doméstico.

Primero fue la presidencia de Néstor Kirchner (2003-2007) y luego la de Fernández, su sucesora y esposa, quienes suspendieron periódicamente las exportaciones de carne vacuna o impusieron cuotas.

El organismo de control de las exportaciones obligó posteriormente a las empresas a mantener 75 por ciento de stock para el mercado interno, y se demora 30 días para conceder licencias de exportación de carnes, un plazo sin precedentes para un producto perecedero según los que conocen el mercado.

Kirchner y Fernández establecieron una férrea política de precios "sugeridos", pero en los hechos la modalidad opera como una política de precios máximos, explicó el ingeniero. "Hay gran presión de la Secretaría de Comercio, que todas las semanas recibe a las empresas con los precios sugeridos", dijo.

Así, una leve expansión del stock ganadero que había comenzado a registrarse a comienzos de la última década, se estancó en 2006. La cantidad de animales comenzó a decrecer a partir del año siguiente. Las exportaciones cayeron de 770.000 toneladas en 2004 a 425.000 toneladas en 2008, y este año la caída se prevé mayor.

Una variable clave para proyectar el futuro de la ganadería es la llamada "faena de vientres", según los expertos. Para asegurar la reproducción vacuna se faenan principalmente machos y no más de 45 por ciento de hembras. Pero desde 2006, ese indicador sube y actualmente está en 55 por ciento.

"Estamos liquidando las hembras", alertó Roulet. "Como el gobierno trabó la exportación se incentivó la producción de novillos livianos en lugar de pesados, y como ese tipo de animal produce menos carne, para satisfacer la demanda interna los productores echan mano a hembras y terneros", advirtió.

Es que la ganadería, ante esta situación de contención de precios con trabas a las ventas externas, cedió su lugar en los campos a cultivos mucho más rentables para productores y empresarios agropecuarios, como la soja y otros.

En este contexto, la prolongada sequía del último año, la peor en un siglo, fue el golpe de gracia. Millones de animales se perdieron y el índice de preñez, que aumenta cuando los animales están bien alimentados, "bajó considerablemente", añadió De las Carreras.

"En julio de este año comenzará a verse la reducción de los nacimientos y para el próximo año, si se mantiene el consumo interno en los niveles actuales, habrá que importar, quizás de Brasil y de Uruguay que son los países socios del Mercosur (Mercado Común del Sur, que también integra Paraguay), de donde no habría que pagar aranceles", sostuvo.