martes, 19 de agosto de 2008

Lo políticamente correcto y la metapolítica


Por Alberto Buela (*)

Buenos Aires, 16/08/08.- En estos días nos ha llegado desde varios lados un reportaje al militar franco-ruso, ahora devenido ensayista, Vladimir Volkoff sobre lo políticamente correcto. Las respuestas que da Volkoff son acertadas pero insuficientes, pues él limita lo políticamente correcto a un problema del decir: "circula a través de nuestro vocabulario. El vocabulario políticamente correcto es el principal vehículo de contagio".
Es cierto que lo políticamente correcto, en inglés denominado political correctness, tiene que ver con una forma de decir; por ejemplo a un negro llamarlo "hombre de color", hablar de interrupción del embarazo en lugar de aborto, invidente en lugar de ciego. Pero hay que dar un paso más en busca de su fundamento, sino simplemente nos quedamos en la descripción del fenómeno.
Así lo políticamente correcto es todo eso que dice Volkoff: el "todo vale", el cristianismo degradado, el socialismo reinvindicativo, el freudismo antimoral, el economicismo marxista, el igualitarismo como punto de llegada y no de partida, la decadencia del espíritu crítico, lo practican los intelectuales desarraigados, confunde el bien y el mal. Pero todo ello no alcanza para asir su naturaleza, esencia y fundamento. Incluso Volkoff afirma que: es de imposible definición.
Además, está el hecho bruto e incontrovertible de que existen temas y problemas políticos de mucho peso en la historia del mundo que no son tratados por ser políticamente incorrecto hacerlo, por ejemplo: el poder judío en las finanzas internacionales y en los medios masivos de comunicación o el poder de las sectas e iglesias cristianas al servicio del imperialismo. Vemos con estos solos ejemplos como lo políticamente correcto no se limita al decir o al dejar de decir, como sostiene Volkoff.
Además hay temas y muchos, que no son tratados ni mediática ni privadamente por ser políticamente incorrectos: la jerarquía, el disenso, la disciplina, el arraigo, la pertenencia, las virtudes, el deber, el heroísmo, la santidad, la lealtad, la autoridad, etc.
Nosotros sin embargo creemos que lo políticamente correcto se apoya y tiene su fundamento en el denominado pensamiento único. Pensamiento que encuentra su justificación en los poderes que manejan y gobiernan este mundo terrenal y finito que vivimos hoy.
Podemos definir lo políticamente correcto como la forma de hacer y decir la política que se adecua al orden constituido y al statu quo reinante. Es por ello que el simulacro y el disimulo, la amplia calle de la acción y el discurso político contemporáneo, tiene en lo políticamente correcto su mejor instrumento. Hoy la política es entendida y practicada como "un como sí" kantiano. Se piensa y se actúa "como si " se pensara y se actuara de verdad. Es por ello que los gobiernos no resuelven los conflictos sino que, en el mejor de los casos, los administran. Nos tratan de mantener siempre en una pax apparens como agudamente ve Massimo Cacciari, el filósofo y actual intendente de Venecia.
¿Y por qué hablamos de pensamiento único? Porque hay una convergencia de intereses de los distintos poderes que manejan este mundo que necesita ser justificada y su justificación se halla en el pensamiento único, que está constituido por el pensamiento social, política y académicamente aceptado. Esto prueba como lo han demostrado intelectuales "políticamente incorrectos" como Michel Maffesoli, Massimo Cacciari, Danilo Zolo, Alain de Benoist, Günter Maschke, y tantos otros, que existe una "policía del pensamiento" (los Habermas, Eco, Henry-Levy, Gass, Saramago -en nuestro país los Aguinis, Sebrelli, Verbisky, Feinmann, Grondona, etc.-) que determina en forma "totalitariamente democrática" quienes son los buenos y quienes los malos. A quien se debe promocionar y a quien denostar o silenciar. Es le totalitarisme doux propre des démocraties occidentales del que nos habla Mafffesoli.
Esta policía del pensamiento es una, como es uno el pensamiento único y como lo es también uno el sistema de intereses de los poderes mundiales, más allá de sus aparentes diferencias ideológicas. Perón a esto lo llamaba sinarquía, que el pensamiento políticamente correcto se encargó de negar y burlarse.
No se puede hablar en profundidad de lo political correctness sin estudiar aquello que constituye la pensée unique tan bien descripta por Alain de Benoist, Ignacio Ramonet o Vitorio Messori. Y no se puede hablar del pensamiento único sin hacer referencia a la unitaria madeja de intereses que sostiene el funcionamiento de los poderes indirectos, en muchos casos más poderosos incluso que los mismos Estado-nación. Todo ello a su vez tiene una fuerza coercitiva que es "la policía del pensamiento" que funciona en forma aceitada hasta en el último pueblito de la tierra.
Esta tenaza poderosa de dinero, poder político y prestigio intelectual es la que presiona sobre la vida de los pueblos para el logro de la homogenización del mundo y las culturas en una sola. Esta tenaza es la expresión acabada de un mecanismo perverso de alienación existencial de las naciones que pueblan la tierra. Y es en vista a la denuncia de este mecanismo perverso, donde se juntan lo políticamente correcto, el pensamiento único, los poderes indirectos y la policía del pensamiento, que buscamos hacer una observación crítica a lo sostenido por Volkoff.
La tarea de desmontaje de lo políticamente correcto es una tarea correspondiente stricto sensu a la metapolítica pues esta disciplina con el estudio de las grandes categorías que condicionan la acción política de los gobiernos de turno es la que nos brinda las mejores condiciones epistemológicas para el conocimiento de aquello que nos hace padecer lo políticamente correcto como vocero del pensamiento único impuesto a su vez por la policía del pensamiento. Lo políticamente correcto al transformar sus propuestas y temas en "el lugar común", puede ser desarmado con el uso de la metapolítica que para Giacomo Marramao "convierte a la divergencia en un concepto de comprensión política".
Con lo cual llegamos finalmente a constatar que para comprender acabadamente la política y lo político estamos obligados a desmantelar el andamiaje de este círculo vicioso conformado por lo políticamente correcto, el pensamiento único, los poderes indirectos y la policía del pensamiento que se retroalimentan entre sí en una totalidad de sentido, que en nuestra opinión produce ese gran sin sentido que caracteriza a la política mundial de nuestro tiempo.

(*) Filósofo (mejor arkagueuta). Centro de Estudios Estratégicos Suramericanos. Federación del papel. Escuela de Gobierno Pcia. de Bs.As.

domingo, 17 de agosto de 2008

LAS CRISIS FINANCIERAS Y EL DINERO EN UNA ECONOMÍA NACIONALISTA

Por Guillermo Rojas

A comienzos de los años 70 se produjo la primera gran crisis económica de posguerra, lo que evidenció el agotamiento del modelo de crecimiento que hasta entonces había prevalecido. Sin embargo, las crisis no se hacen evidentes hasta que no se produce un acontecimiento que las manifieste públicamente. Esta circunstancia se produce como efecto acumulativo de una serie de parámetros desviados del sistema que tienden a converger en el tiempo, a lo que coadyuvan otros factores que agudizan dicha tendencia operando como catalizadores y detonantes definitivos de la crisis, produciendo ese salto de nivel que la hace salir del estado de latencia para exteriorizarse y hacerse patente.


Pero antes que nada es necesario definir el concepto de crisis, cuyo origen lo encontramos en la medicina hipocrática, en la que se hacía referencia al desajuste a alguno de los cuatro tipos de "humores" que tiene el cuerpo humano. Hacía referencia, entonces, a una situación patológica de cualquier organismo vivo. En el plano económico esto se traduce en una situación de desajuste en las relaciones entre las variables económicas.


Las crisis no tienen un único origen ni una sola causa determinante, sino que, como ya hemos dicho, confluyen diferentes factores en su aparición que producen un desajuste pudiendo llegar a desestabilizar el sistema en su conjunto.


La crisis de los años 70, debido a su gravedad, condicionó en sobremanera el desarrollo posterior de la economía-mundo hasta el punto de que esta nunca llegó a recuperarse del todo. Tanto es así que desde entonces las sucesivas crisis que se han producido han tenido más bien un carácter coyuntural, fruto, básicamente, de la onda histórica a la que dio lugar aquella gran crisis que supuso un cambio drástico en los mercados y en las formas de producción. Dicha onda ha llegado hasta los mismos años 90, al final de los cuales se creía del todo superadas las consecuencias de aquella crisis por medio del auge de las nuevas tecnologías de la información (telecomunicaciones, internet, etc.). Pero una vez más se volvió a demostrar que ello no era así en la medida en que el crecimiento económico presentaba nuevos desajustes, los cuales se comenzaron a hacer visibles en signos de recesión en la economía de EE.UU. que vendrían a agravarse tras el 11-S.


Los rasgos de especulación e inestabilidad financiera que reflejaba la economía de finales del s. XX, daba cuenta clara del carácter endeble de las bases sobre las que se basaba el crecimiento económico de aquel período. Para 2001 se comenzaba a evidenciar el agotamiento económico de un modelo transformado por obra de las nuevas tecnologías, cuya aplicación se trasladó en su mayor parte al ámbito del mercado financiero.


Tras todo esto subyace un fenómeno de especial relevancia que mantiene una estrecha relación con la problemática del significado del dinero y, también, la naturaleza desestructuradora, alienante y caótica que ha adquirido en la etapa actual del desarrollo económico del capitalismo.


Si hasta hace poco más de una década las crisis económicas que se fueron produciendo (excepciones aparte las constituyen el crack del 29 y la crisis del 73) estuvieron localizadas geográficamente, afectando de este modo a espacios geoeconómicos específicos y permitiendo su contención para que no se convirtieran en crisis globales, la recesión a la que asistimos a principios del s. XXI tiene ya una dimensión planetaria.


Como en los años 70, la economía exige una profunda readaptación que permita al sistema capitalista subsistir, al menos, por unos cuantos años más. La problemática de fondo estriba en la naturaleza depredadora del capitalismo, cuya voracidad no conoce límites y a la que va asociada su naturaleza intrínsecamente inestable y contradictoria. Por este motivo fundamental el capitalismo ha requerido en su desarrollo histórico una permanente adaptación a las circunstancias cambiantes que ha originado, lo que ha supuesto una constante renovación en las formas en las que se ha ido manifestando.


La ausencia de trabas al mercado y de restricciones a nivel internacional para el flujo de capitales financieros, ha engendrado, junto al aporte tecnológico de las telecomunicaciones y la informática, un conglomerado especulativo que se ha desarrollado de forma autónoma con respecto a la economía real y productiva. El efecto multiplicador del dinero bancario se ha agravado como consecuencia de la ausencia de limitaciones, de manera que permanece en constante circulación a lo largo de todo el planeta a través de las diferentes plazas financieras del mundo. Este capital especulativo crece en progresión exponencial, generando ingentes beneficios de actividades en las que el dinero crea de la nada más dinero. La economía productiva se ve desprovista de recursos que permitirían su pleno desarrollo y crecimiento, los cuales, sin embargo, se multiplican a expensas de la especulación sobre la producción y la economía real.


A todo esto se le suma otra cuestión elemental unida a la conversión del dinero en una mercancía más. Ello se debe en gran medida a que el dinero ha perdido cualquier referente sobre el que fundamentar su valor, como ocurría con el patrón oro, convirtiéndose de este modo en una mercancía cuyo valor y significado remite a sí mismo. El dinero no cuenta hoy día con ningún respaldo, de forma que si antes su valor estaba asociado con la función de atesoramiento, hoy, sin embargo, se encuentra ligado a la función de intercambio. Por este motivo la riqueza ha terminado adoptando un carácter abstracto e intangible, pues ha sido reducida a la condición de un número expresado por el precio.


La cualidad es el carácter esencial de un bien o una propiedad, sin embargo la imagen económica lo reduce exclusivamente a una cantidad expresada por el precio, que como valor monetario hace abstracción de la cualidad intrínseca de ese bien. Es así como la propiedad se concibe primeramente y ante todo como un bien de intercambio, cuyo valor se calcula y se reduce a una cantidad numérica.


La reducción de la propiedad a categorías numéricas expresadas por unidades monetarias implica, en última instancia, transformarla en una riqueza que es esencialmente móvil y cualitativamente indeterminada. Los bienes y propiedades son inmediatamente convertidos en cantidades monetarias, pues el dinero se ha transformado en un fin en sí mismo. Esta dinámica impulsa el sistema de intercambios que es el que le confiere su primacía al intermediario, sea este comerciante o financiero. Así es como la sociedad se convierte en un entramado relacional, pues todas las relaciones se sitúan a un mismo nivel, el mercado, a través del que se desarrollan los flujos monetarios.


Se ha pasado de una sociedad de bienes a una sociedad de flujos, pues la centralidad del mercado como sistema de intercambios destruye la espacialidad a la que va unida la propiedad. La propiedad implica definiciones, límites, "clausuras" en definitiva. La propiedad significa la objetivación de la idea de dominio sobre el espacio en el que se ejerce la soberanía. Se trata de un recinto cerrado, claramente delimitado y circunscrito por unas fronteras que demarcan el territorio. Pero para que se produzca progreso y crecimiento económico, en el que la ambición de la búsqueda del máximo de beneficio individual constituye su principal motor, es preciso romper todos estos cerrojos y obstáculos a través de la completa liberalización económica.


En el plano político el Estado ha sido históricamente la encarnación del principio de soberanía con el que la sociedad ejerce su dominio sobre un territorio, esto ha significado a nivel económico la existencia de diferentes controles y restricciones, teniendo por objetivo la preservación de un orden caracterizado por la durabilidad y estabilidad en el que lo político está intrínsecamente unido a lo espacial, y por tanto a lo territorial. El desarrollo del capitalismo y, simultáneamente, del dinero como valor en sí mismo, ha terminado haciendo saltar por los aires todas las limitaciones políticas existentes sobre la actividad económica y financiera.


La nueva situación expresa con gran claridad la naturaleza de la globalización, que ha desposeído a los Estados de su soberanía eliminando para ello todas las barreras económicas y financieras que posibilitaran cualquier intervencionismo por parte de las autoridades públicas. Esto ha favorecido la formación de un mercado global en el que el dinero se ha implantado como un poder anónimo y abstracto que ha instaurado su propia dictadura.


La falta de garantías ligadas a un valor intrínseco del dinero, unido también a la desaparición de los referentes estables y permanentes por causa de la proliferación del subjetivismo, provoca la aparición de una nueva forma de objetividad que no está ligada al mundo sensible, reduciéndose a una simple cantidad numérica. Es así como el dinero pasa a ser un referente universal que, sin embargo, carece de un soporte real y estable. El dinero vale para todas las cosas porque todas son reducidas a un mínimo común denominador representado por el precio. De esta manera, todo lo que carezca de valor económico susceptible de ser expresado monetariamente a través de un precio no tiene ningún sentido y significado.


La ruptura con lo real ha conllevado la virtualización del dinero. Si la propiedad lleva impresa una personalidad en la medida en que cumple una función social, el dinero sigue una lógica opuesta en la que todo es reducido a cantidades monetarias como parte de un proceso de acumulación. La especulación financiera a la que ha dado origen se refleja claramente en el colectivismo capitalista de las sociedades anónimas, en las que miles de inversionistas son copropietarios de una misma compañía. Dentro de este sistema alienante la empresa no es más que una cifra, una cantidad que expresa su cotización en bolsa y a la que es reducido su valor cualitativo, el cual reside en la función social que desempeña dentro de la economía.


El dinero es la ley universal de un tipo de sociedad que se basa en los intercambios y, consecuentemente, en las relaciones a la que dan origen esos flujos. El dinero está en todas partes y en ningún sitio. La durabilidad y estabilidad han sido sustituidas por la transitoriedad y la no permanencia. La pérdida de soberanía de los Estados ha promovido la velocidad de los intercambios, erigiéndose, finalmente, como el factor decisivo en el mercado global. Se genera la no-situación a la que da origen el tiempo real, que ha suprimido las barreras del espacio-tiempo, pudiendo conocer al instante todo lo que ocurre independientemente del lugar en el que se produzcan los acontecimientos. Es la primacía de lo instantáneo, lo inmediato, que genera la falta de referencia y produce la consecuente desorientación. Se toman decisiones cuyos efectos afectan a cientos de millones de personas, pero nadie sabe a quien ni a dónde acudir. Esto se refleja en las medidas de los grandes grupos financieros globales, las compañías multinacionales, etc. Su presencia es mundial.


La sustitución del espacio real por el tiempo real, o mejor dicho, por el tiempo global en contraposición a los tiempos locales que se dieron en el pasado, ha sido determinante para el flujo incesante del dinero dentro del proceso de acumulación capitalista. La soberanía de los Estados ha sido, en el mejor de los casos, debilitada, lo que ha favorecido la concentración monopolística a escala mundial por medio del mercado global que se ha establecido. Al no existir fronteras que limiten la actividad financiera, tampoco hay trabas para que los nuevos monstruos financieros-corporativos establezcan una dominación sin precedentes sobre los pueblos del mundo. Han conseguido sustraerse a cualquier control o restricción, y eso les ha conferido un increíble poder.


Sin embargo, debido a que el dinero remite a sí mismo como única garantía, su valor queda establecido en función de la cantidad de dinero que exista en el mercado, y la tendencia general es a incrementarse en la medida en que el dinero bancario (especulativo) tiende también a aumentar..


Las tendencias inflacionistas que caracterizan al capitalismo se deben a diferentes y muy diversos motivos, de entre los que destaca de manera especial el vaciamiento de la economía productiva de recursos monetarios, todo ello por medio de los altos intereses que impone la banca. El efecto sobre los precios se manifiesta de dos formas: la inversión decrece, por lo que la oferta de determinados bienes y servicios disminuye fomentando así el alza de los precios; y por otro lado se da la circunstancia de que unos intereses mayores implican, a su vez, un incremento de los gastos en la producción que igualmente se terminan reflejando en los precios finales. Mientras la economía es succionada de sus correspondientes medios de pago, la alta rentabilidad del sistema bancario y financiero ha hecho que la circulación monetaria en este mercado sea extraordinariamente superior a la de mercancías. Este contexto agrava aún más la tendencia inflacionista, pues dicha masa monetaria no tiene contrapartida real, lo que produce la subida generalizada de los precios.


La consecuencia de esta dinámica destructiva y catastrófica son las sucesivas crisis financieras. Se producen, entonces, problemas de liquidez con la retirada masiva de inversiones y depósitos. La economía productiva funciona a expensas de esa economía virtual que crea dinero de la nada, por lo que sus crisis terminan repercutiendo sobre sectores estratégicos de la economía y cuyos efectos se traducen en el crecimiento del desempleo, aumento de la inflación, quiebras de empresas, desabastecimientos, etc...


Frente al modelo económico capitalista sólo cabe anteponer una alternativa en la que la economía como tal esté supeditada a las necesidades de la sociedad. En este sentido dicha alternativa sólo puede concretarse en el ámbito monetario si el Estado recupera su soberanía en la emisión de moneda, lo que le permitiría salir de su actual indefensión frente a las actividades especulativas del mercado financiero y sus nefastos efectos sobre la producción. Por esta razón la emisión de moneda debe atender a las necesidades de producción existentes en la sociedad, de forma que exista una correspondencia entre los bienes y servicios producidos y la cantidad de moneda existente.


De esta manera la moneda adopta un valor cualitativo, pues su emisión responde a las necesidades para las que ha sido creada, contribuyendo a aumentar la capacidad productiva de un país y, simultáneamente, a mantener un valor estable para la moneda.Todo cuanto no contribuya a colmar las demandas y necesidades monetarias de la producción, favorecerá la subordinación de esta a las apetencias de un mercado especulativo en el que el único principio que rige es el de la depredación. Esta senda conduce a la desestabilización social y a la ruptura del sistema, que es lo que al fin y al cabo se necesita.

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viernes, 8 de agosto de 2008

Líder de los Caballeros de Colón pide decir "no" a políticos abortistas

QUÉBEC, 06 Ago. 08 / 11:08 am (ACI).- En el discurso de orden dirigido a los líderes y más de 1,000 miembros presentes de los Caballeros de Colón en el marco de 126 convención anual de esta organización, el Caballero Supremo Carl Anderson señaló que es deber de los católicos decirle "no" a los políticos que promueven o aceptan el aborto.
El líder de la organización laical más grande del mundo presentó el informe anual durante su convención, que este año tiene lugar en Quebec (Canadá). En un discurso que fue transmitido en vivo a todo Estados Unidos y Canadá por EWTN, Anderson destacó los logros de los Caballeros de Colón durante el último año, y propuso una visión para el futuro en el que la promoción de valores jugará un papel decisivo.
Luego de leer los saludos recibidos por el Santo Padre a través del Cardenal Secretario de Estado, y de los presidentes de Estados Unidos, México y Filipinas, el Caballero Supremo destacó la sorprendente contribución caritativa de la organización a lo largo del año: más de 144 millones de dólares en dinero y más de 68 millones de horas de voluntariado caritativo desplegado por los 1,75 millones de Caballeros de Colón alrededor del mundo.
Durante su discurso, Anderson pidió a los laicos católicos "hacer brillar una radiante línea de separación entre ellos y aquellos políticos que defienden el régimen del aborto de Roe v. Wade"; en referencia a la decisión de la Corte Suprema de los Estados Unidos que legalizó el aborto.
"Imagínense si este año millones de votantes católicos simplemente dicen 'no'; no a cada candidato de cada partido político que apoya el aborto", dijo Anderson; y agregó que "es tiempo que dejemos de adaptarnos a los políticos pro-aborto, y es tiempo de comenzar a exigir que ellos se adapten a nosotros. ¿Qué candidato o partido político puede soportar la pérdida de millones de electores católicos en esta elección o la próxima?"
El Caballero Supremo concluyó: "los votantes católicos tienen el poder de transformar nuestra política. Y los ciudadanos fieles puede construir una nueva política: una política que no está satisfecha con el estatus quo sino que está dedicada a construir una nueva cultura de la vida". "Existen más de 150 millones de católicos en Norteamérica, y si nos ponemos en pie todos juntos y solicitamos algo mejor de nuestros políticos, podemos transformar la política. Y si tenemos verdadera esperanza en una cultura de vida y una civilización del amor, entonces debemos pensar, y luego actuar, de formas completamente nuevas", dijo finalmente.

En silla de ruedas, Bussi vuelve hoy al juicio

Antonio Domingo Bussi recibió el alta médica, volvió a su casa de un country y hoy deberá sentarse en el banquillo de los acusados en el caso Vargas Aignasse, junto a Menéndez.
Antonio Domingo Bussi recibió el alta médica, y hoy deberá sentarse en el banquillo de los acusados en el juicio por la desaparición del senador Guillermo Vargas Aignasse, en 1976.El ex gobernador de Tucumán salió del Centro Privado de Cardiología, donde pasó 48 horas internado, luego haber sido revisado por el perito médico de la Corte Suprema de Justicia, José María David.

"Actualmente (Bussi) se encuentra compensado y está en condiciones clínicas de participar de la audiencia el día de mañana (por hoy)'', sostuvo David en un informe divulgado por el alto tribunal.

Ricardo Bussi, uno de los hijos del general retirado, se quejó ante los periodistas de que "el médico de la Corte cree que mi padre, con 82 años, está en condiciones de ir a jugar al tenis con David Nalbandian". El estado de salud del ex interventor militar tucumano y ex jefe del Operativo Independencia tuvo una complicación el martes, durante la jornada inaugural del juicio que se le sigue junto a su ex superior y ex comandante del III Cuerpo de Ejército, Luciano Benjamín Menéndez, por el caso Vargas Aignasse.Durante las más de dos horas que duró la audiencia, Bussi había permanecido sentado en el banquillo de los acusados con una mochila de oxígeno y, por momentos, según dijo el secretario de Derechos Humanos Eduardo Luis Duhalde, entrecerraba los ojos y parecía adormecerse.Pero luego del cuarto intermedio del mediodía, el ex general aseguró que sentía dolores en el pecho, por lo que el perito médico Mario Andrés Galvez lo revisó y recomendó su internación a fin de someterlo a estudios y análisis en prevención de "un posible síndrome coronario agudo".

Finalmente, Bussi salió acostado sobre una camilla de la sala de audiencias en dirección hacia una ambulancia, que lo trasladó a un instituto privado de cardiología, mientras muchos manifestantes que aguardaban en la calle gritaban e intentaban golpear el móvil sanitario.Bussi y Menéndez (este último de 81 años, y cumple prisión perpetua por otra causa en Córdoba) afrontan una acusación por los delitos de violación de domicilio; aplicación de tormentos reiterados; homicidio calificado; privación ilegítima de la libertad agravada y asociación ilícita, los que constituyen delitos de lesa humanidad.La etapa de prueba en el proceso iba a abrirse el miércoles, cuando declararía Marta Cárdenas, esposa de Vargas Aignasse y la última persona en verlo con vida.Luego estaba previsto que de su testimonio Alberto Luis Cattáneo, quien se desempeñó como segundo comandante de la V Brigada de Infantería del Ejército y ordenó el traslado del entonces senador a una cárcel, y luego fue secuestrado por desconocidos, según explicaron a su esposa en la época. Según afirmó el fiscal federal Emilio Ferrer, quien intervino en la causa judicial, Vargas Aignasse estuvo "alojado clandestinamente en la Brigada de Investigaciones" y allí "fue sometido a tratos crueles inhumanos e interrogatorios bajo torturas".El senador, padre del actual diputado justicialista Gerónimo Vargas Aignasse, tenía 35 años al momento de su secuestro, y había sido electo legislador provincial el 11 de marzo de 1973 tras integrar la lista del Frejuli.

Según Guerineau, defensor del general Menéndez, sería una irracionalidad culparlo por lo ocurrido en la provincia cuando él estaba en otra: "Menéndez no estaba cuando pasó lo de Vargas Aignasse", consignó. Mientras el legislador Ricardo Bussi adelantó que su padre, Antonio Bussi, ya tiene una sentencia firmada en su contra antes del comienzo del juicio oral, y que el proceso al que está sometido el ex gobernador es "una payasada".
El defensor define a Menéndez del siguiente modo, en una entrevista realizada por un medio gráfico de Tucumán: “Me parece un cristiano, católico, apostólico romano, de primera agua, muy centrado. Supe conocer después el ideario que tenía sobre la democracia, en una famosa conferencia que dio en El Ombú, a principios de los 80. Allí habla de que no se podía repetir un gobierno militar llamado por civiles, porque los militares no están preparados para eso, ni para la represión, sino para el combate y la guerra”.
El abogado afirmará a su turno los hechos públicos acerca de que, durante los años 70 y principios de los 80, la Argentina fue escenario de una guerra indubitada entre las Fuerzas Armadas y grupos terroristas, lo cual consta en todos los medios de comunicación de la época. “En ella perdieron la vida contendientes de ambos sectores. Pero el hecho concreto que escapa al combate excluye cualquier conducta del general Menéndez”, destaca. E inmediatamente aclara que abonan su posición declaraciones como que “esta es una causa huérfana de pruebas o cuando se dice que la víctima no era montonero”. “Se reconoce por implicancia que los insurgentes así embanderados o calificados se encontraban en otro segmento del conflicto que era, sin lugar a dudas, el de la lucha armada”, añade.

Dijo Bussi, luego de presentarse ante la Justicia Federal el jueves 9 de febrero de 1984: “En la guerra no existe represión, existen operaciones militares. Muertos por asesinato no existen en la guerra, existen muertos por combate. En la guerra no hay ese tipo de figuras delictivas. En la guerra hay operaciones militares, hay bajas en combate, hay persecución. En la guerra el límite de las armas no es de carácter jurídico, es de carácter táctico, porque en la guerra, el que no mata, muere”.

Subas, entre lo “filodramático” y los riesgos

COMENTARIO de MERCADOS GRANARIOS, CUASI POLÍTICO Y ECONÓMICO



Por Alejandro Pérez Unzner


Al tiempo en que es inminente la puesta en marcha del Gran Chocador de Hadrones, en la frontera franco-suiza y con el fin de llegar al “quid” de la cuestión materia (esperemos que no a costa de hacer volar el mundo por los aires), los mercados del exterior detuvieron su caída pero lejos están de mostrar un panorama definitivamente claro y ciertas variables financieras sigue golpeando duramente las perspectivas económicas de nuestro país, aparte de la crisis en EE.UU. y por razones más propias que ajenas.



Hechos y efectos

Algunos sucesos y consecuencias del conflicto gobierno-campo:


1-En Alicia, Córdoba, “saltó” la mutual CAyFA dejando un tendal cercano a $ 80 millones y afectando a ahorristas de media docena de pueblos vecinos, entre la derivación del dinero recibido (por la confianza de los depositantes) a empresas deficitarias, propias del Club Atlético y Filodramático Alicia, y el paro agrario, que provocó retiros masivos de depósitos y dejó a la mutual sin dinero “fresco”. Más que “filo-”, el caso es dramático por la magnitud económica de cada uno de los afectados, productores chicos, trabajadores urbanos y demás actores de la vida zonal cuyo principal ingreso depende en más o en menos del campo.

2-Los principales títulos de la deuda pública argentina cayeron en hasta 5%, por los rumores de la inminente baja en la calificación de la misma de B+ a B-, grado inmediatamente anterior al default. El riesgo-país roza los 700 puntos, en lo más alto desde la reestructuración de deuda, hace tres años, y en 2009 el gobierno necesitaría de unos u$s 12.000 millones para financiarse (el doble de lo de este año).

3-La gremial de Aceiteros y Exportadores apoyó el que se aclare la situación de sus miembros, en plena disputa con la ONCCA para que se flexibilicen las reglamentaciones para el comercio internacional de granos. De paso, sigue quieto el mercado ante la aplicación, a los precios domésticos, del “riesgo-retenciones”, con la consecuente parálisis operativa. Se sigue diciendo que el gobierno obligará a tributar los derechos al momento de declarar, pero ampliando el plazo para embarcar, en una suerte de punto medio entre la anterior y la actual normativa. También se sigue pensando que sólo podrán subirse a este tren las grandes firmas multinacionales exportadoras, dejando a las restantes en la estación anterior al quebranto.

Mientras, la comisión investigadora de los manejos de la exportación granaria está habilitada para trabajar y es bicameral, finalmente: seis representantes de cada Cámara tratarán de dilucidar cómo, a fin de 2007, cuando los exportadores descontaban a los productores retenciones del 35% en soja derivaron al Fisco una alícuota de 8-10 puntos-% menos con la complacencia del gobierno, que no cerró el registro de declaraciones de ventas, favoreciendo a aquéllos y sin que la normativa sancionada por entonces lo impidiera.


Suba que no calma los nervios

Rebotó a más de 120 dólares por barril el crudo y subió Chicago: no importó que China también ajustará su estimado de cosecha de soja un 6%, a 17,5 mill./t, porque el mercado ya lo tenía asumido; ni que Brasil dijera que obtuvo 60 (y no 58,5) mill./ de soja, rubro que subió unos 6 u$s/t, el maíz 5,50 y el trigo, 20. Ayudó, claro, cierta corrección de la sobreventa, esperable. Y en el caso del maíz, ayudaron las fuertes exportaciones semanales y otro dato USDA, que Argentina cosecharía (en 2009) 21 mill./t., en vez de los 23,5 estimados previamente. Habrá que ver hasta qué punto juega China reduciendo flujo de compras en espera de mayores caídas de precios, sobre todo de soja

Lo concreto: la soja física se habló a $ 845 pero poco y nada se hizo, en maíz algo de oferta a 420 hay, en trigo volvieron los 600 bajo ciertas condiciones de calidad y en zona de Ríos, y girasol y sorgo marcan 860 y 380 pesos, respectivamente. El MATBA acompañó a lo externo, subiendo 2,50 u$s/t en soja y unos 3 en maíz, pero no en trigo, que cayó casi 3 dólares, a 188 el Enero. ROFEX mejoró en ISR casi 2, en 2,75 el IMR y en 0.90 el ITR.


Buena nota. La Argentina es la segunda exportadora mundial de harina de trigo, según el CIG: Kazajstán lidera con 1,9 mill./t en equivalente trigo (o el 18% de 10,72 mill./t globales), Argentina suma 1,4 (13%), la UE quedó tercera.