domingo, 31 de enero de 2010

VARON O MUJER SE NACE


Por Emilio Nazar Kasbo

Cada vez más se ve el fenómeno de chicas jóvenes que se casan con personas maduras. Las cosas se dan así, pero ¿por qué?
Sucede que en el "mercado afectivo" hay cualquier cosa en la calle, en particular muchos varones amanerados y muchas chicas machonas, y esta es la gran dificultad. Al momento de elegir un varón que quiera sostener una familia o una mujer para cuidar de esa misma familia, y que ambos se encuentren, resulta ser algo cada vez más difícil.
De hecho, muchas uniones fracasan porque no saben salir de la inmadurez que imponen los medios de comunicación social. Los católicos bautizados no prestan tanta atención al Sacramento del Matrimonio, y erróneamente hasta a veces llegan a asimilarlo a cualquier otra unión.
Muchas veces llegan al matrimonio desconociendo las obligaciones de una familia, como si fuese un juego o con una concepción folklórica que acabará luego asesinando la misma unión.
Hay hombres ya maduros que no se casan por no hallar a la persona adecuada, a una mujer que quiera serlo, por considerar que no es positivo casarse con una mujer que pretende ser un varón, o competir con el varón... cuando un matrimonio es una relación de amor, no de competencia.
Y hay chicas jóvenes que al mirar a su alrededor sólo contemplan inmadurez y amaneramiento, y cuando desean casarse no hallan con quién, ya que buscan la solidez y la madurez de un varón que sea un varón, y no esperan casarse con un falto de carácter y amanerado que va a estar horas "arreglándose".
La mezcla es de juventud, frescura y asombro ante el conocimiento de una persona que tiene madurez, experiencia y que conoce de Historia por haberla vivido. Es una forma de complementariedad también.
A una misma edad, las chicas son más maduras que el varón, porque mientras un muchacho de 18 años solamente piensa en divertirse y en sus amistades y salidas (que por lo general incluyen también mujeres), las chicas de 18 años pueden estar pensando incluso con quién casarse y formar una relación seria... inquietudes que no encuentran entre los de su edad.
La madurez en el varón asegura además la perdurabilidad de la relación, porque desde la madurez se puede ejercer la paciencia, en vez de la mera impulsividad juvenil que puede provocar riesgos a la continuidad de la relación.
Es que como dicen por ahí, la juventud es una enfermedad que se cura con el paso de los años. Aunque uno diga: quiero ser maduro, o quiero comportarme con madurez, aunque uno se lo proponga, no lo logra. La edad otorga a los varones un mayor aplomo, pero sólo en quienes desarrollan su personalidad como varón. Los amanerados y las machonas se quedan en ese estado, no progresan, jamás alcanzan madurez y muestran rasgos de enfermedad mental: exacto, y vivien como una permanente adolescencia, no saben hacia dónde ir ni tienen estabilidad
Obviamente, hablamos de amanerados, de varones con modales femeninos, de afeminados, afrancesados, no de putos.
El lesbianismo y los putos padecen de una paranoia: la construcción de un mundo paralelo irreal. Una mujer es una mujer, y si piensa que es un varón, que es Cleopatra o una rata, está loca; y un varón es un varón, y si piensa que es una mujer, que es Napoleón o un ratón, está loco. Así de simple y básico. Pero no hablamos de estos casos, sino de afeminamiento en varones y de modales de machonas en las mujeres.
San Pablo dice que los afeminados no entrarán al Cielo, que se condenan. "Ni los afeminados, ni los sodomitas, ni las prostitutas...". Lógicamente está además la conversión y el Sacramento de la Confesión para quien desea cambiar el rumbo de su vida en pos de la Felicidad que Dios propone desde el Evangelio.
El aplomo lo consigue solamente el varón que vive su personalidad, y la mujer que vive su femineidad consigue madurez (no aplomo). El aplomo es una seguridad en el hablar y en el movimiento. Los movimientos del varón son seguros, rídigos, fuertes. La firmeza del movimiento del varón se contrapone con la delicadeza y suavidad del movimiento femenino.
Las mujeres pierden su femineidad en el trato y en los movimiento, impulsadas por sus gustos en el vestir (o no vestir, lo cual es peor aun). En general, las mujeres lo han perdido porque ya no saben ni lo que es una prenda de vestir: miran desfiles de "moda" en que las modelos se pasean carentes de toda prenda por la pasarella... ¡Y yo que creía que la moda era de ropa!
Las mujeres en general, sin importar la edad, han dejado de usar polleras, usan minifaldas muy pequeñas y pantalones. Eso les impide adquirir el movimiento femenino al caminar.
El varón tiene movimientos rígidos, que se basan en su fuerza, como ya hemos dicho, pero el varón amanerado renuncia a la fuerza, y la sustituye por cuidados y delicadezas impropias.
Lo de la inseguridad, es una cuestión psicológica. La mujer es indecisa. Por eso el diablo tentó a Eva. La mujer quiere ver todo, conocer todo, y después elegir, y cuando revisa todo busca hasta en lo que ha descartado y sabe que no quiere ni necesita. La mujer vive pendiente de todos los detalles, y su inseguridad produce los choques. Y no solo al conducir...
Ser un varón tranquilo y pausado, educado, no es ser amanerado. Pero cuando esto es exacerbado en la "suavidad", ya se entra en lo afeminado. Cuando la suavidad es femenina, se cae en el amaneramiento.
No estoy diciendo que el varón sea un salvaje (aunque en ocasiones puede serlo). Pero hay varones que se pintan las uñas, se tiñen el pelo, se ponen cremas y se realizan afeites en grado sumo. ¿qué es eso? "metrosexual"? No, un afeminado. Ha llevado la delicadeza femenina a su vida.
Lamentablemente, su vacío existencial les impide pensar, renuncian a su racionalidad, y prefieren seguir el modelo de la TV. Pero ese no es el comportamiento de un varón, sino de una caricatura de un varón. Y cuando una mujer quiere imitar a esta caricatura de varón, se convierte en un grotesco. Sucede lo mismo a la inversa, cuando una mujer adopta actitudes de varón y se viste como varón, se convierte en una caricatura del varón... y si pretende actuar completamente como un varón, se convierte en un grotesco del varón.
Desde los medios de comunicación se impulsa un proceso de transmitir características antinaturales y contraculturales respecto del varón y de la mujer.
Por otra parte, no hay que confundirse. Una cosa es estar el varón limpio y afeitado, y otra cosa es calzarse zapatos color rosa.
Y quienes siguen esos dictados tienen una manifiesta falta de escrúpulos. Seguir la corriente que va al precipicio para no vivir cuestionado ni cuestionar. Para eso, se deja de pensar. Y la consiguiente falta de reflexión que eso supone, impide la oposición mientras las masas ciegas silencian a las voces aisladas, que pueden estar en lo cierto. Y todo conduce así hacia una involución social en que se resaltan los impulsos primarios y carentes de toda regulación por la razón.
Se sigue así el modelo de la TV, que promete alegrías y que sólo logra pesares: las mujeres matan a sus hijos, los hombres matan a los mayores... Lo dice la Biblia: querrán morir pero no morirán. Esa es la sociedad de los últimos tiempos, en el Apocalipsis lo dice.
Por otra parte, cuando digo mujeres machonas no es en el sentido de "dominantes", porque hay mujeres con carácter fuerte. Hablo de mujeres que imitan al varón en sus exterioridades, porque internamente siempre serán mujeres. Por ejemplo, vistiendo pantalones y el pelo corto, en lo que se desfavorecen a sí mismas, dejando de aparentar lo que son: mujeres.
Y es que la moda "unisex" no existe, porque en realidad se trata de prendas de varón (cuya talla es mayor) y que la mujer utiliza porque se lo venden.
La mujer además pierde su misterio, exhibiendo todo a cualquiera, por ejemplo con faldas cortas que afean su imagen y porte exterior, haciéndole perder su distinción y clase.
La delicadeza en el andar, la suavidad, o el cuidado al sentarse, la finura en el trato, se pierden cuando la mujer ya no utiliza prendas adecuadas a su propio ser.
Moda cristiana verdadera era la medieval. Las mujeres utilizaban vestidos que parecían hábitos de monjas.
Las mujeres exhibiéndose, incitan a lujuria del varón, que tiende a poseer físicamente a la mujer. La lujuria de la mujer está en que la miren (pero que no la toquen).
Pero hablar de estas cosas es una "antigüedad", mientras la sociedad mira hacia otro lado que le plantea la moda de ser infelices.
Esto no es nada de "pacatería" ni de "moralina", porque con tal excusa han derogado toda moral, y dañan todo principio de los restos civilizados que quedan en la cultura. "Moralina" es hacer un culto falso de la moral. Pero de allí a decir que la moral no existe, o a no darse cuenta de la inmoralidad que campea en la sociedad... ¿cuál es el límite?
Y como puede verse, prácticamente todo el contenido de este artículo no está basado en argumentos religiosos, sino en psicológicos, morales y en el sentido común... algo que muchos y muchas han perdido.

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