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martes, 7 de diciembre de 2010

LAS TRES CARAS DE LA IZQUIERDA

Lucha de clases

Por Aníbal D'Ángelo Rodríguez

Testigo de cargo

Como es sabido, se comienza a hablar de izquierda y derecha a partir de la Revolución Francesa, cuando en la Asamblea Nacional se sientan en esas posiciones los partidarios del cambio rápido y profundo y los del cambio evolutivo.

A través del siglo XIX surgirá la primera cara de la izquierda, en torno a tres características principales: uno, predominio de los intelectuales en el diseño de las bases teóricas y en la conducción política; dos, adopción de principios socialistas; tres, definición de la lucha obrera y de la huelga como método principal de lucha.

Estas características deben ser explicadas: a principios del siglo XIX los intelectuales burgueses son un puñado (abogados, literatos y los primeros periodistas).  De allí que la conciencia de su número exiguo les hiciera buscar una “tropa” que les permitiera participar en las contiendas políticas democráticas y también en las que no lo eran.  Esa tropa la proporcionó  el proletariado creado por la revolución industrial.

El paradigma central sería el marxismo, que tenía la ventaja de proporcionar una teoría grandiosa que  explicaba todo y convertía la lucha de la izquierda en una batalla ganada de antemano por formar parte de unas “leyes de la historia” de cumplimiento necesario.

Esta línea de pensamiento se continuó en el siglo XX, tras pasar los avatares del revisionismo, en la social democracia que primero excluyó del marxismo la necesidad de la revolución y luego excluyó al mismo marxismo de sus fundamentos partidarios. (El primero fue el socialismo alemán en Bad Godesberg, 1959).

Marxista a veces, revisionista otras, esta es hoy la primera de las caras de la izquierda en todo el mundo, incluyendo nuestro país. Quiere ser una cara amable, civilizada y progresista (el caso argentino clásico es el socialismo de Binner) pero la traiciona su solidaridad con la segunda izquierda, solidaridad que la ha llevado a seguir sin protestar la venganza de los epígonos de nuestra guerrilla urbana y rural contra los militares que la derrotaron.

Dicho más claramente: no hubiera habido juicios a los militares, no se hubieran tolerado las aberraciones jurídicas en las que se basan sin la complicidad de la izquierda supuestamente civilizada, de los Binner pero también de los Alfonsín, Carrió y demás.

La segunda cara de la izquierda es la que se desarrolló en el siglo XX, la torva cara revolucionaria cuyo principal teórico fue  Lenín.  Esa cara tomó los elementos proféticos del marxismo pero varió principalmente el método de la lucha, que pasó de la huelga a la guerra revolucionaria.  Lo cual creó un tipo humano diverso del intelectual de la primera cara.  Ahora era el “revolucionario profesional” el protagonista, la “máquina fría de matar”, como lo definiría uno de ellos, el llamado “Che” Guevara.

Hay que agregar, sin embargo, que este nuevo tipo humano era el resultado de una conversión del anterior.  La mayoría de los revolucionarios profesionales eran primero intelectuales, si se da de ellos una definición suficientemente amplia.  Y esa definición nos la proporciona la realidad social.

En la tercera década del siglo XX, en los países que hoy llamamos desarrollados, se produjo un acontecimiento de la mayor importancia.  Por primera vez en la historia las personas ocupadas en el sector terciario (servicios) superaban a las empleadas en el primario (extractivo) y el  secundario (transformador).

Dicho de otra manera, quedan en minoría los campesinos (que habían sido mayoría durante siglos) y los obreros industriales (que lo habían llegado a serlo en el XIX).

Ese “terciario” es —como se sabe— un cajón de sastre.  Cabe todo lo que no es extractivo o transformador.  Pero lo que en verdad oculta es primero, que los otros dos sectores dependían cada vez más, de la ciencia y la tecnología y que éstas exigían un crecimiento de personal ocupado acorde con tal circunstancia.  Y que ciencia y tecnología dependía también de un vasto mundo de enseñanza, profesores, libros y los que los escriben, conferencias, academias, simposios, congresos, publicaciones, correspondencia.  Todo lo cual creaba una enorme cantidad de empleos del terciario.

Además, la reducción de las horas de trabajo y la extensión de la alfabetización habían creado un vasto mundo de información, diversión y ocio que produjo la primera explosión de los medios de difusión.  Es decir diarios, revistas y (ya en el XX) radio.  Y luego TV, teatros, cines y fiestas.  Y un largo etcétera que el lector conoce bien porque es su mundo.  El crecimiento del terciario implicaba que ahora la izquierda tenía una tropa propia y que ya no se necesitaba al proletariado.  Porque la mayoría de los que integraban el nuevo terciario podían definirse como intelectuales ya que eran, por lo pronto, hombres que no se inclinaban sobre el surco ni sobre el torno.

Así surgió la tercera cara de la izquierda.  Si podemos llamar marxista a la primera y leninista a la segunda, esta tercera merece el nombre de gramsciana.  Si Lenín salió a corregir a Marx para explicarlo, Antonio Gramsci corrige a Marx  y Lenín y pretende superarlos. Es por lo pronto una toma de conciencia del crecimiento de una clase intelectual con poder propio.

El objetivo final no es ahora la sociedad sin clases sino el triunfo de la inmanencia sobre la trascendencia, la edificación de un hombre absolutamente autónomo, que no necesite nunca más de un Dios que lo limite y lo esclavice.

Y el método de lucha ya no es la huelga ni la guerra sino el predominio en los mecanismos del conocimiento, la constitución de una clase de “intelectuales orgánicos” que adoctrine a todos los hombres por igual.

ADÓNDE ESTAMOS

Esta es la situación actual. La primera izquierda subsiste en los políticos socialdemócratas. La segunda en las torvas mesnadas de los infinitos grupúsculos de la zurda piquetera y en las cálidas ilusiones del socialismo del siglo XXI.

Pero la tercera es la vigente: las tres p, la tropa de “pensadores”, profesores y periodistas que predomina culturalmente en las sociedades desarrolladas (y en muchas que no lo son, como la nuestra) aunque políticamente fracase una y otra vez.

No reincidiré en la descripción de estas nuevas huestes de la izquierda reciclada. Lo he hecho muchas veces y el lector las conoce por diaria experiencia. En realidad todo esto fue un exordio para referirme a un caso puntual.

En el diario “Clarín” del 23 de enero pasado (2010) se nos relata que habrá “bodas gay al pie del Everest” y se nos explica que el máximo dirigente del Partido Comunista de Nepal en el poder planifica estas bodas gay para obtener “fuertes beneficios económicos” aumentando la afluencia de turistas,  por lo cual su iniciativa “ha sido acogida con gran fervor por el capitalismo nacional”.  Habrá, pues, en el Everest y “otras montañas, casi todas altísimas… fiestas exóticas con los contrayentes y los invitados que van y vienen montados en elefantes (con) música nepalesa y rock”.

Dos cosas formidables nos muestra esta noticia. La primera es la confluencia final de las tres caras del izquierdismo. El régimen nepalés tiene algo de social democracia porque subsiste un “capitalismo nacional”.  Algo de leninismo porque se trata de un Partido Comunista, nombre característico de la etapa siglo XX. Y por último está en la lógica del gramscismo, la destrucción de la vieja sociedad y la entronización del hombre soberano que no reconoce leyes ni obligaciones de ninguna clase.
Pero por sobre todo este minúsculo episodio dibuja la curva de la izquierda. Sus objetivos grandiosos han quedado empantanados en el charco de los vicios pequeñoburgueses que producían horror a los primeros socialistas. La discordancia entre los ideales primigenios y los casamientos gay en Nepal —con elefantes y rock— es de tal magnitud que allí donde quede un adarme de sentido común tiene que producir un rechazo visceral.

PERO A SU VEZ

En “La Nación” del 30 de enero luce a toda página un artículo (uno más) de nuestro conocido Mario Vargas Llosa.  Se refiere a “El triunfo de Piñera” en Chile y desde el subtítulo nos tranquiliza (o por lo menos tranquiliza a las lectoras de “La Nación”) aclarando que es “la  reafirmación de la economía de mercado”.

Todo el largo texto se dedica a razonar este hecho evidente: La dictadura de Pinochet impuso una línea económica exitosa que sepultó el intento socializante de Allende.  La paradoja de la Concertación que sucedió al gobierno militar fue que debía denostar a Pinochet pero seguir cuidadosamente su política económica.  Llegó el momento en que parte de los chilenos se preguntó ¿para qué seguir a unos imitadores si tenemos a los auténticos?

Es evidente que la reciente batalla electoral en Chile se dio sobre todo en torno a esta cuestión.  Cualesquiera hayan sido las salvedades y prevenciones de Piñera con respecto a Pinochet, se referían exclusivamente a lo político pero en lo económico tenía todo el derecho de presentarse como un intérprete —y continuador— más fiel que sus adversarios.  Así lo entendió la mitad más uno del pueblo chileno y le dio la victoria.

Pero en este panorama (triunfo de un liberal lejano en lo político de los militares pero fiel seguidor de su economía) queda vacante un asunto: lo cultural.  Vargas Llosa también nos tranquiliza: Piñera no es “la derecha cavernaria, autoritaria y conservadora”, Piñera, que según Vargas Llosa “es un católico practicante”, apoya “medidas como la píldora del día siguiente y las uniones legales entre parejas gay”.

Sin estas precisiones quedaría incompleto el panorama pintado en las notículas que anteceden.  Lo que hoy se llama derecha coincide plenamente con la tercera cara de la izquierda en materia cultural.  Es más, desea ni plantearse esas cuestiones.  Se las saca de encima como engorros molestos que le impiden dedicarse a la gestión eficiente de la economía.  La actitud de Macri en relación con el matrimonio gay es bien clara.  Con toda seguridad el Jefe del Gobierno porteño se asombró cuando Bergoglio le reprochó su actitud. ¿Cómo, se dijo, por qué hacen tanto lío con esto? No entienden nada, si consigo inaugurar tres líneas nuevas de subte tengo la elección asegurada.  Lo terrible es que tiene razón.  Y lo prueba la experiencia del Alcalde de Madrid, un hombre de derecha de la misma escuela que nuestro Mauricio. Ha hecho una gestión eficiente y el electorado de derecha lo premia con reelección tras reelección. ¿A quién le importan los bebés abortados? ¿Votan? Entonces sean realistas, sigan al empresario exitoso. Se llame Berlusconi, Macri o Piñera y lo demás se dará por añadidura.

O sea que Vargas Llosa apuesta al hombre que “es fuente de creación de empleo y de riqueza y (cuyos) éxitos revierten sobre el conjunto de la sociedad”. Gracias a Piñera (y sus iguales) Chile será muy rico. Eso sí, habrá cada vez menos chilenos ya que “habrá dejado el subdesarrollo y será el primer país de América Latina en incorporarse al Primer Mundo”. Y ya sabemos las consecuencias demográficas de tal hazaña. Me temo que ese galardón no viene solo y no se ve por qué Chile sería una excepción. Menos chilenos, el sinsentido de la vida, todos los “pequeños” inconvenientes que trae consigo eso que llaman desarrollo cuando la conducción cultural está en manos de la izquierda y los éxitos económicos los obtiene la derecha.

La tragedia del mundo actual no queda dibujada con la sola descripción de la izquierda dominante en lo cultural. Se completa con la consideración de lo que ha llegado a ser una derecha que tuvo, en sus tiempos, algunas consideraciones de carácter moral, aunque más no fuera a partir de una  cierta idea del orden de las sociedades. Todo eso se vino abajo, entre otras razones por la debilidad de los argumentos con que se sostenía.

jueves, 4 de noviembre de 2010

REVISTA CABILDO: TRAMOYA PARLAMENTARISTA EN CONTRA DE “LA TRAMOYA DEL PARLAMENTARISMO”

Hay un diputado al cual la Revista Cabildo no le agrada, y por tanto quiere aplicar un repudio como moción de censura en el Congreso de la Nación contra esa revista, en nombre de… ¿la libertad de prensa?

Esta no es una noticia actual, pero es una noticia vigente. Muchos no lo saben, o no se han dado cuenta, pero la Revista Cabildo hace varios meses que no puede ser editada, publicada y distribuida por falta de recursos económicos. Idéntica situación padecen numerosas publicaciones impresas ya sean nacionalistas, católicas o nacionalistas católicas.

TRAMOYA PARLAMENTARIA

Acerca de la Revista Cabildo, fue presentado un proyecto de Resolución ante la poco honorable Cámara de Diputados de la Nación, cuyo N° de Expediente es 3494-D-2010 siendo su trámite parlamentario de fecha 20 de mayo de 2010 bajo el N° 060. En dicho proyecto se expresa un “repudio por el Editorial titulado ‘La Tramoya del Parlamentarismo’, publicado en la Revista Cabildo en la edición abril-mayo 2010”.

El firmante es el diputado Antonio Arnaldo María Morante, en que plantea que la Cámara exprese “su más enérgico repudio a la prédica antidemocrática y golpista del editorial titulado "La Tramoya del Parlamentarismo",firmado por el director de la revista Cabildo, Antonio Caponnetto, en su edición abril-mayo 2010”.

En sus fundamentos resalta la actividad de la revista, que fuera incluso clausurada en tiempos del Proceso Militar, mezclando argumentos ciertos con falacias introducidas en busca de rédito político.

En la introducción expresa: “Cabildo es una revista Argentina considerada como el principal organismo de prensa del catolicismo nacionalista en el país. Publicada por primera vez en los años setenta y luego inactiva durante la mayor parte de los noventa, la revista se ha vuelto notoria por su prensa xenofóbica y anti-semita”. Lo primero es cierto (es el principal órgano de prensa del catolicismo nacionalista del país, que diera inicio en la década de 1970, y que estuvo inactiva durante casi todo el gobierno de Menem. Lo segundo, que se trata de “prensa xenofóbica y anti-semita”, es falso. En primer lugar porque el catolicismo nacionalista condena la xenofobia y el racismo, y en segundo lugar porque sigue la Doctrina Social de la Iglesia en su ortodoxia que también condena ambos errores. No existe odio alguno al extranjero, pero sí un llamado a la defensa de la propia Soberanía. Por otra parte, no se ha de calificar de “anti-semita” a un medio que denuncia los tejes y manejes con repercusión nacional de algunos miembros de la colectividad judía, y que son miembros además del sionismo internacional como movimiento político mesiánico con el que la mayoría de los mismos judíos no están de acuerdo. Por otra parte, decir que los judíos siguen un error teológico que niega Mesías Jesucristo, quien fue el Rabí condenado por la Sinagoga y el Imperio Romano, tampoco puede ser calificado de “antijudaísmo”.

CENSURADA POR LOS MILITARES

En sus fundamentos, el anteproyecto informa: “Una de las pocas revistas políticas autorizadas por el régimen militar de 1976-83, Cabildo fue brevemente suspendida en 1977, ocasionando una protesta internacional que incluyó notas en The New York Times, Le Monde y Time… Cabe señalar que, en 1980, Cabildo se vendía más que cualquier otra publicación política y, si bien perdió su preeminencia con la restauración de la democracia, aún tiene predicamento en ciertos círculos”.

Un extraño párrafo del proyecto, en que cita al Dr. Cosme Beccar Varela explica la situación cultural vigente: “la subversión existe y es corrosiva; usted no se da cuenta porque ya fue cooptado; los terroristas no ganaron la batalla militar, pero al convencerlo a usted de que somos malos ganaron la batalla cultural. O como decía Cosme Béccar Varela con más elegancia, "usted ya es un comunista, sólo que no se da cuenta".”

Acerca de los artículos, el proyecto menciona: “El staff de Cabildo muestra continuidades notables. El director fue Ricardo Curutchet hasta su muerte, acompañado de Juan Carlos Monedero como secretario de redacción y tesorero. Entre los colaboradores se puede ver, ya hace treinta años, a Antonio Caponnetto, actual director, y a plumas como el médico Hugo Esteva, profesor de cirugía en la UBA y colaborador en publicaciones afines como Patria Argentina.”

¿Cómo define el anteproyecto al Nacionalismo? Con las siguientes palabras: “Como el nacionalismo reaccionario, elitista y chupacirios es químicamente piantavotos -acerada definición del Perón de 1946-, sólo mojaban cuando gobernaban por la fuerza las minorías a las que influían. Así fue en 1943 y 1955, y así fue en 1966 y 1976. El sector llega a este nuevo milenio en un estado de marginalidad completa, sin la influencia cultural a la que se habían acostumbrado y pasados por derecha por otros sectores. Sólo les queda algún militar, juez o párroco, que trata de que no se noten sus convicciones”.

Y los anhelos nacionalistas son descriptos del siguiente modo: “El único ambiente donde el nacionalismo católico juega de local es ese arrabal de la Iglesia que sueña con cruzadas de limpieza y piensa que con Franco estábamos mejor. Esto explica que los nuevos héroes de Cabildo sean obispos militarizados como Antonio Baseotto y sus actos de desafío al "régimen" consistan en misas en Luján o ataques a artistas como León Ferrari… Y también explica el vueltero hispanismo de la prosa cabildesca, donde los colaboradores firman sus notas desde "San Luis de la Punta de los Venados" o desde el "Fuerte de San Felipe de Montevideo", escriben de tú o arman diálogos platónicos, como Aníbal D'Angelo Rodríguez, editor de cultura, sobrino de Ivannisevich y racista que se llevó racismo a marzo.”

CABILDO MEDIEVAL

El proyecto transcribe un trabajo de Jorge Saborido, publicado por la Universidad de Buenos Aires y la Universidad Nacional de La Pampa, titulado “El nacionalismo argentino en los años de plomo: la revista Cabildo y el proceso de reorganización nacional (1976-1983)”. Allí se define que “un punto de partida adecuado para iniciar el análisis de las bases del pensamiento de Cabildo es definirlo como una "teología política"; es decir, como un intento de legitimar una determinada praxis política a partir de una doctrina religiosa. Esta doctrina religiosa, de claro sesgo tradicionalista, destaca la existencia de un "orden natural" basado en valores absolutos, que proviene de un orden sobrenatural y pende de éste "como la materia de la forma, como la consecuencia de la causa, como lo accesorio de lo principal". Por lo tanto, la providencia divina es la base de todo lo existente; el mundo humano descansa en un orden eterno, y toda ley humana en la ley eterna. Ese "orden natural" se ha constituido a los efectos de la realización del bien común, asignando "a cada uno su sitio en función del principio del Orden". El "sitio" que ocupa cada uno en la sociedad está establecido en función del todo social preexistente", de una "tradición heredada" que debe ser respetada. El Estado constituye "la unidad totalizadora y perfecta en su orden, armónica y adecuadamente limitada por las sociedades intermedias, en cuyo ámbito se desarrolla la vida de la Nación"… La Historia consiste en el desenvolvimiento de la ley divina y depende de la capacidad del hombre para comprenderla y seguir sus preceptos.”

El texto citado, consigna que “el "orden natural" al que hacen referencia fue alcanzado durante la Edad Media, verdadero momento de plenitud en el que imperaban los valores absolutos…: "antes la Tierra era lo grande y todo giraba a su alrededor. Y era verdad, en un sentido más amplio que el matemático, como que incluía la vida". El universo medieval "era por entero teofanía, es decir, manifestación de Dios y jerarquía". Luego describe malamente el texto la degradación cultural, moral, social y política y espiritual que va desde la baja Edad Media y el movimiento humanista hasta nuestros días, pretendiendo develar una Filosofía de la Historia.

PROGRAMA POLÍTICO

Dicho autor pretende develar un “programa político” de la Revista del siguiente modo:

“- La política social parte del rechazo de "toda concepción que promueva el enfrentamiento social y su consecuencia, la lucha de clases". Para ello, por una parte el Estado "deberá asegurar al trabajador de cualquier especie la obtención de una retribución, que le permita vivir decorosamente, la seguridad en su empleo y la igualdad jurídica respecto de sus empleadores". Por otra, la solidaridad social conduce al agrupamiento de los trabajadores "mediante asociaciones que representen sus intereses y se integren con las demás ramas y jerarquías laborales -obreros, técnicos y patrones- en forma vertical, favoreciendo de ese modo el acuerdo social y el amparo de las fuentes de trabajo y producción esenciales para la Nación".

“- La política económica está encuadrada en su concreción por el "proyecto político nacional", por lo que "debe servir a la Sociedad y a la Nación como instrumento del Bien Común. Para cumplir con esa tarea se hace imprescindible: a) la "efectiva independencia económica que, al desligarnos de las presiones del capitalismo financiero internacional y de sus agentes nativos, haga realidad la nacionalización de nuestra economía", b) la revalorización del "papel del Estado en la economía, por la aplicación sustantiva y no meramente supletoria del principio de subsidiariedad, claramente enseñado por la Doctrina Social de la Iglesia"; c) la implantación de un "decidido proteccionismo industrial, correlativo a rígidas normas referentes al destino del beneficio"; d) el rechazo enérgico de "la economía de lucro", lo que implica que "la economía debe estar al servicio de la persona -materia y espíritu- y no de un conjunto de hombres que, mediante el manejo inmoral de los medios de comunicación, promuevan artificialmente un desenfrenado hábito consumista".

“En resumen: la economía debe "asegurar la justicia distributiva, fomentar la propiedad privada -incluida la de los medios de producción-, potenciar al país para asegurar su independencia, proveer de fuentes de trabajo, hacer posible la honestidad personal y eliminar los factores que degradan el nivel ético general".

- En cuanto a la política exterior, ésta debe partir de ciertas premisas: 1) La Argentina es un país occidental "y no del Tercer Mundo, entendiéndose que Occidente es un orbe histórico-cultural, de signo espiritual cristiano, sin concreción o liderazgo en el mundo actual"; 2) En defensa de los valores espirituales occidentales debe actuar con firmeza e incluso "asumir la iniciativa" en todo lo referente a la amenaza del imperialismo comunista; 3) Dado que las actuales organizaciones de vinculación internacional no responden "a las exigencias del derecho de gentes de las naciones cristianas", la permanencia en ellas "no se estimará como un acto necesario o imprescindible"; 4) El enemigo histórico es Brasil (no adversario, enemigo), a quien, por tanto, la Argentina "debe disputarle todos los espacios en la región y procurar excluirlo del Atlántico Sur y de la Antártida"; 5) Debe ser misión propia del país "la de proyectar su Política Nacionalista en la América hispana, colaborando con todos los gobiernos agredidos por la guerrilla marxista"; 6) Respecto de las vinculaciones con la URSS, un tema caliente en ese momento como consecuencia de las relaciones comerciales anudadas, la política "debe ser de rechazo de todo acuerdo económico, financiero, técnico o cultural, que comprometa la límpida conducta patriótica y occidentalista de la República"; 7) Frente a los contenciosos con Chile y Gran Bretaña, es preciso "una política del hecho consumado, es decir, la recuperación militar de las tierras ocupadas (...), que terminaría concluyente y definitivamente toda cuestión".

- Finalmente, la política cultural y educativa plantea como objetivo "la restauración de la cultura", para la cual deben contribuir tanto la educación como la censura. La nueva política educativa debe reorientarse a fondo para producir "un despertar de la conciencia nacional y católica". En todos los niveles de la educación es preciso "estimular el sentido de pertenencia y arraigo a la comunidad histórica nacional frente a las acechanzas foráneas". A su vez, la censura sobre los medios de comunicación "debe significar la erradicación definitiva de la inmoralidad y la estupidez". Pero, sin duda, la clave de la política educativa es la siguiente: "El Nacionalismo no debe renunciar a su objetivo de extirpar de nuestra Nación la peste del laicismo y con ella la Ley de Enseñanza Laica, devolviendo a la educación el sentido religioso que le es esencial y, además, el propio de nuestra tradición".”

La Revista Cabildo actualmente no se distribuye por dificultades económicas. No es ajena a los vaivenes de la economía liberal a la cual nuestro país se encuentra sujeto. No tiene recursos económicos ni quien la asista económicamente.

miércoles, 21 de octubre de 2009

TERCERA JORNADA DE HISTORIA ARGENTINA

Colegio Sagrada Familia
Pardo 2068 Muñiz

Hacia el Bicentenario
2009-2010


Dr. Anibal D’Angelo Rodríguez

“LA PATRIA Y SUS
RAÍCES HISPANICAS”

SÁBADO 24 DE OCTUBRE 2009


PROGRAMA


9.00 hs. Presentación y acreditación


10.00 hs. “ESPAÑA EVANGELIZADORA”
R. P. Carlos Biestro


11.30 hs. “ESPAÑA CONQUISTADORA”
Dr. Hugo Esteva


13.00 hs. ALMUERZO


15.00 hs. “ESPAÑA INSTITUCIONAL”
Dr. Alberto Mansilla


17.00 hs. “ESPAÑA AL 25 DE MAYO DE 1810”
Dr. Juan Esteban Olmedo Alba Posse


18.15 hs. CLAUSURA Y CONCLUSIONES
Profesor Claudio Rossi


19.00 hs. SANTA MISA


20.30 FOGÓN
Habrá BUFFET a cargo de 3° polimodal


También habrá venta de libros a cargo del Club del Libro Cívico

lunes, 6 de abril de 2009

ALFONSIN NO ES EL PADRE DE LA DEMOCRACIA: ES UNO DE SUS HIJOS

En la foto: Raúl Ricardo Alfonsín, considerado por los medioscomo  sinónimo de la "democracia" moderna argentina, que yace en su féretro, siendo despedido por Madres de Plaza de Mayo.   
   

4 de Abril de 2009



Hace mucho tiempo que los sociólogos inteligentes (Tocqueville, Pareto, Mosca) advirtieron sobre lo que en verdad es la democracia moderna, más allá de la mitología enternecedora para espíritus bienpensantes del tipo de Grondona, Botana, Fraga.

Una de las muchas cosas que advirtieron fue la paulatina degradación del personal que la democracia recluta para las tareas de gobierno.

El argumento es este: si Usted pone un brete por el que tiene que pasar obligatoriamente ese personal, luego no se asombre de que todos los que lo pasan tenga la medida de ese brete. Si Usted recluta el personal mediante una carrera dentro de un partido, lógicamente lo que salga será a la medida de esa exigencia. ¿Y qué es un partido político moderno? Un espacio de  pequeñas intrigas, de zancadillas, de alianzas que se tejen y se traicionan, de maniobras al borde de lo legal, de influencias basadas en las peores condiciones humanas. ¿Parece esto una caricatura? Si, puede que un Partido no sea SOLO eso, pero todo está presente y es muy fácil demostrarlo.

¿Qué sucederá? Que de ese brete se irán excluyendo todos los magnánimos, todos los hombres de verdadero valor. En muchos casos, probarán suerte pero terminarán por irse, disgustados con las cosas y las personas con las que tienen que convivir.

No hay ningún sistema de selección tan malo ni tan bueno  que no permita de vez en cuando una excepción. Por eso a  veces pasa alguien un poco mejor. Pero no cambia el fondo del asunto. Un sistema malo recluta gente inferior en mayoría.

Alfonsín es, pues, un hijo de este sistema. Uno de sus “méritos” era su voz abaritonada que permitía (a los previamente convencidos) creer que decía cosas importantes. Era un típico hijo del comité, un mediocre total que jamás entendió lo que el país verdaderamente necesitaba en 1983. Ni en cuanto a lo político, ni en lo económico, ni en nada. Por eso su presidencia es una seguidilla de fracasos y frustraciones y su huída el lógico resultado de esa seguidilla, no un accidente.

Es curioso - e ilustrativo - que se exhiba como un mérito la honradez. Muy enfermo está un sistema que haya llegado a celebrar como un triunfo que sus seleccionados no roben. Y en efecto, eso es todo lo que se puede rescatar de Raúl Ricardo Alfonsín.


Aníbal D´Angelo Rodríguez

Catapulta .com.ar

Artillero : Profesor Dr. Augusto Padilla

Centurión : Jorge Ortiz