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jueves, 24 de octubre de 2013

LAS "ELECCIONES" DEL DOMINGO PRÓXIMO


Por el Dr. Cosme Beccar Varela
Buenos Aires, 23 de Octubre del año 2013 - 1199

Lo importante es la Justicia. No me refiero al Poder Judicial sino a la Justicia como virtud principal en las relaciones sociales y en el gobierno de las naciones. Sin Justicia no hay posibilidad de vivir en paz, ni de formar y educar una familia, ni de trabajar, ni de ahorrar, ni de contratar, ni de mejorar en base al mérito, ni de reprimir la delincuencia, ni de aprender la verdad, ni de desenmascarar la mentira y el error, ni de confiar en las autoridades de la Iglesia ni del gobierno civil, ni en que la fuerza pública (militares y policías) se comportarán debidamente, ni en que habrá jueces que defiendan nuestro derecho con imparcialidad y diligencia. 

La vida en un país sin Justicia es la antesala del infierno. 

Ahora bien, no habrá jamás Justicia si los que tienen poder y el conjunto de la población no tienen un arraigado amor a la Justicia. Las mejores leyes no sirven si los que deben aplicarlas no la aman efectiva y eficientemente. Y no es posible esperar que se sancionen buenas leyes si los legisladores no son justos de verdad. 

Teniendo en cuenta estos principios elementales de todo pensamiento social y político veraz, cabe preguntarse cuales son las posibilidades de que las elecciones del próximo Domingo 27 de Octubre puedan terminar con el estado de injusticia flagrante en que vivimos bajo esta tiranía kirchnerista. Respondo sin dudar un instante: NINGUNA y me explico. 

Si, “haciendo de tripas corazón" nos tomamos el desagradable trabajo de revisar las listas de candidatos veremos que son las siguientes: 

1) El oficialismo, o sea, los cómplices de la tiranía. 

2) El PRO de Macri, cuyo gobierno de la ciudad aprobó la primera ley de homonomio, la ley de "prostitución inducida”, mal llamada de "salud reproductiva", y su jefe dijo que es "cada día más peronista; en un país católico lleva como primer candidato a un rabino que defiende el homonomio; apoya la inicua persecución contra los militares secuestrados, no impide la prepotencia de los piquetes en las calles de Buenos Aires, etc.etc. etc. 

3) El UNE del socialista-pituco Solanas y de la desequilibrada Carrió. Son de izquierda, abortistas y enemigos de la propiedad privada. 

4) El  socialismo y sus aliados, los radicales. 

5) Una multitud de partidos de izquierda extrema que fingen oponerse a la tiranía pero coinciden totalmente con su ideología. 

6) El peronismo kirchnerista reciclado de Massa, extraño invento de la prensa que no tiene ningún antecedente a no ser haber servido a la tiranía como jefe de la ANSES y de Gabinete cuyo coeficiente intelectual y moral es bajo, bajísimo. 

7) Otros peronistas como Scioli (quebrado en la actividad privada y mentiroso en la pública), Solá, Narvaez (que le compró su carnet de peronista a Duhalde) cuya confiabilidad está varios grados por debajo de cero. 

Cualquiera de estos esperpentos que gane alguna banca en el Congreso, hará lo que sea peor para el país y mejor para ellos. No merecen ni siquiera el beneficio de la duda a la hora de votar. 

Por lo tanto, que no me vengan con que "ahora van a ver los corruptos”, “los van a vencer en las urnas", etc. etc.etc 

Suponiendo que los "opositores" consiguieran algunos diputados, esos no harán nada (porque son afines) para que la tiranía cese, se libere a los secuestrados políticos y se abra la política a la gente de bien. No lo quieren y no les conviene. Si algún despistado vota por ellos porque son "el mal menor" estará apoyando la continuidad de este secuestro de la República que se está cometiendo a vista y paciencia de esos esclavos vocacionales que son los "argentinos". 

Sin embargo, existe la posibilidad de que el esquema de poder oficialista se mantenga porque ahí está INDRA contratada para el fraude electrónico. Gracias a los trucos de esa empresa y de sus patrones, el presidente de facto Zannini y sus adlateres, el kirchnerismo puede computar mucho más votos que los reales y organizar el reemplazo de la usurpadora Sra. Kirchner con toda tranquilidad.   

¿Entonces todo es inútil? No, lo que hay que hacer, según mi opinión, es formar una Asociación Patriótica que se proponga acabar con la tiranía, uniendo y organizando a todas las personas de bien que queden en el país para inciar la resistencia contra la tiranía que ordena el art. 36 de la Constitución (versión 1994). De ahí tendrá que surgir una nueva clase dirigente que reemplace a la "dirigencia" corrupta e inepta que ahora se ofrece en sus distintas versiones como un monopolio electoral aparentemente ineludible. 

Para terminar, casi como un acto de romanticismo político, debo decir que en la ciudad de Buenos Aires, está el Partido Popular de la Reconstrucción que presenta candidatos a concejales. El primer candidato es el Licenciado Gustavo Breide Obeid, la segunda es la Srta. María Marta Seineldin y el 8vo. nuestro amigo el Dr. Hugo Esteva. Ellos no pueden terminar con la tiranía, pero si consiguieran un gran número de votos podrían aumentar la importancia de su partido y ayudar a la recuperación nacional. Por eso los voy a votar. Recomiendo a los lectores que los voten. 

Cosme Beccar Varela 

martes, 6 de noviembre de 2012

SOBRE LA LIBERTAD EN CUOTAS



Por Hugo Esteva

Así como las palabras “gratis” y “nuevo” (free y new) son, según se sabe, las que más han vendido en el comercio norteamericano, las palabras “libertad” y “democracia” vienen también “vendiendo” como nadie entre las inteligencias políticas a partir de la Revolución Francesa, fecha de comienzo de su popularización. Lo singular es que quienes compran unas y otras de estas palabras mágicas saben que, aplicadas en el contexto en que se las aplica, son mentira. Y, sin embargo, las compran.
            Está claro, la mayor parte de los productos que se anuncian como nuevos son más o menos los mismos que ya estaban en el mercado, apenas cambiados de envase o de envoltorio. Por su parte, el empleo de la palabra gratis es sólo un modo de llamar la atención para vender cosas que se pagan tanto o más de lo que se pagaban. El asunto, se dirá, es una convención sobreentendida en el marketing y aceptada por los compradores. No del todo grave, aunque someta a ese pequeño mundo de verdades a medias que, por supuesto, no son verdad. Pero la cosa es mucho más seria cuando se trata de una forma de gobierno, como la democracia, y mucho más, de la libertad, a la que quiero referirme una vez más con cierto detalle.
            Sin ir más lejos, me consta cuánta más gente era libre a mi alrededor hace cincuenta años que ahora. No teoricemos, como les gusta a los representantes de ideologías cada vez más despobladas de fieles ingenuos. Miremos la realidad: hace medio siglo nuestra sociedad estaba proporcionalmente constituida por muchos más pequeños comerciantes, artesanos, técnicos y profesionales que trabajaban por su cuenta sin caer en la lamentable categoría actual de “cuentapropistas”. Hoy hay tantos más empleados de grandes cadenas comerciales, de centros masivos de producción, de emporios profesionales en expansión. La capacidad de decisión sobre su destino de la que gozaban aquéllos no tiene nada que ver con la vida bajo la espada de Damocles del despido que sufren los actuales. Y esto, a pesar de las vacaciones y del aguinaldo que, por su parte, ya están hoy cada día más “pre-digeridos” por la necesidad o la propaganda en el momento en que se los otorga.
Para no hablar de la serie de controles que la cibernética ha posado sobre nuestra intimidad. Tarjetas de crédito, computadoras, teléfonos celulares, cabinas de peaje y ahora hasta los pases para viajar, son trazadores capaces de contar detalles sobre nosotros que nuestros más cercanos no conocen. Ni los mejores directores espirituales han de haber estado tan bien informados.        
Pero, además y paso a paso, hemos sido acondicionados para ir perdiendo nuestra libertad de espíritu. En lo grosero, aquella propaganda de jeans que en los años setenta decía “Lee identifica”, como sugiriendo que usarlos otorgaba identidad, nos fue en efecto haciendo idénticos, unos iguales a otros en nuestra falsa diversidad. Más profundamente, medio siglo ha servido para desnaturalizar a las naciones, hasta el punto de que si a uno lo largan recién despierto en Buenos Aires, en Chicago, en Madrid o en Shanghai, tarda un buen rato, abrumado por idénticas propagandas de grandes cadenas, en adivinar en qué continente está. Ayudan todavía algunos colores de piel, algunos ojos rasgados, pero hasta eso se va diluyendo poco a poco. Con el agravante de que la pretendida integración cultural que esto podría indicar, difícilmente pasa en los grandes números de una aceptación más o menos voluntaria de usos y costumbres apenas exteriores. Que, eso sí y paradójicamente, sólo reúne alrededor del abandono de lo más profundo de cada cultura, de cada tradición, para adoptar con despreocupación sólo lo más superficial. La violencia, tan evidente en Europa y tan claramente fomentada por el indigenismo en Iberoamérica, es la resultante obvia de este choque capaz de engendros tales como el que azota al Ecuador, campeón de la charlatanería sobre etnias originarias pero país despojado de moneda propia, vuelto al dólar que fabrica la Reserva Federal norteamericana.
            La pérdida de la libertad de espíritu es directamente proporcional a la de la calidad de la educación. Como lo demuestran manifiestamente nuestros políticos y nuestra Presidente en particular, escaso conocimiento es igual a cero de libertad. Y, peor, la poca libertad se vuelve chabacanería cuando pierde los límites. Porque, claro, hay más libertad –y más belleza- dentro de los límites clásicos de una sonata de Bach que en toda la música dodecafónica. Y así en todas las eternamente reiterativas ramas del arte moderno que, con todas su aparentemente inconmensurables posibilidades, aburren en el acto bajo la sensación de que, apenas conocida una, se han visto todas las obras. La libertad es una dimensión en profundidad, y no en anchura; y no hay nada que hacerle.
Por eso no se puede tener libertad para elegir si no se tienen los conocimientos que permitan discernir entre lo que conviene y lo que debe ser descartado. Pero, justamente, la educación moderna –que fomenta cada vez menos el ejercicio de la abstracción, atributo exclusivo de la inteligencia humana que se busca opacar- tiende hacia la sobresimplificación, al juicio ligero, al pensamiento dirigido, sin discernimiento. Como la comida chatarra, sacia pero no alimenta y, en cambio, enferma. De modo que así el ciudadano, a los saltos entre trámites cada vez más numerosos y sometedores, va perdiendo independencia y se va adaptando, con la panza llena del peor consumo, a los escasos grados de decisión que le permite el sistema. Basta ver el listado de nuevas carreras “universitarias”, que de universales no tienen nada y limitan la enseñanza a un “entrenamiento” con título sobre cualquier disciplina, a la manera inventada en las del Medio Oeste norteamericano. Con lo que amputan lo que tradicionalmente se ha establecido como formación cultural universitaria, que debe tender a la búsqueda de la verdad general desde lo particular.
            Otro tanto sucede con la llamada democracia, ficción de capacidad para elegir gobernantes. Todo el mundo sabe que elige dentro de un espectro de lo más estrecho, desconociendo a los hombres y a las ideas, cada vez más inducido por las maniobras de los medios de comunicación. Y, lo peor, así como nos limitan, nos hacen responsables del resultado. De ahí que sobrevuele los espíritus argentinos una suerte de pesadumbre por haber votado, sucesivamente, a Alfonsín, a Menem, a de la Rúa, a Néstor, a Cristina… ¡Qué ejemplares, pobre sociedad abrumada! Pretendidos representantes de una sociedad a la que no representan sino en sus peores aspectos, estos son los políticos que el sistema puede y quiere dar. Un sistema que se ha reforzado a través de sucesivas reformas constitucionales que apuntan siempre a lo peor.
            Los caminos parecen cerrados. Y lo están dentro del sistema planeado y probado para amputar lo mejor de los hombres y de las naciones; donde gobierno y falsa oposición coinciden y se alternan para su mal, porque de eso viven sirviendo a sus verdaderos amos, manipuladores de los pueblos.
            Sin embargo, hay salida. Bastaría volver a la Constitución original -que no obliga a tener partidos políticos, ni permite las recontra-reelecciones- para encontrar una forma de representación inmediata y genuina que pudiera dar lugar a una verdadera república. Para eso los argentinos tendríamos que decidirnos al honesto, austero y duro ejercicio de no comprar ni vender nada nuevo ni nada gratis, nada falsamente libre ni nada falsamente democrático.
            Ni siquiera si nos lo venden en cuotas.

lunes, 7 de mayo de 2012

PERO NACIONALISMO, NO


 
Por Hugo Esteva.
 
El Nacionalismo Argentino es un movimiento político y cultural al que se ha dado fecha de nacimiento alrededor de 1930, aunque arranca de mucho más atrás. No sólo quienes nos identificamos con él, sino todo el mundo medianamente interesado por las ideas entre nosotros, lo sabe. Y sabe también que lo que caracteriza al Nacionalismo es su natural ligazón al origen y a las tradiciones de la patria argentina. Por eso, sin ser confesional, está íntimamente ligado al catolicismo. Por eso, sin ser español, es singularmente hispánico.
 
No se trata, entonces, de la mera defensa de los intereses argentinos. Tampoco de la sola defensa de la soberanía física. Eso está implícito, pero el Nacionalismo va mucho más allá. El Nacionalismo es, excluyentemente, la amante asunción de la patria y de su pueblo, desde el remoto origen y el espíritu de su fundación, pasando por los aciertos y errores de su historia, hasta su futura proyección al infinito. Sí, al infinito; porque –más allá de que la nación argentina pueda un día desaparecer por obra de las groseras fuerzas internas y exteriores que amenazan su vida- el espíritu del Nacionalismo va a estar ahí para siempre.
 
El embrollo reciente por YPF/Repsol y las “discusiones” por Malvinas han sido categorizadas como “nacionalismo” por muchos y hasta por la prensa extranjera. Así “Le Fígaro”, calificada expresión de la derecha liberal francesa, brinda toda su 2ª. página del 30 de abril pasado a los recientes pasos de “Cristina Kirchner, pasionaria del nacionalismo argentino”. Pasionaria sí, podría decirse, pero nacionalista no; antes de dar vuelta la hoja de un artículo que no agrega novedades para quienes vivimos el cotidiano de las mentiras en nuestra Patria.
 
Pasionaria sí, en la medida en que se desviva por dejar bajo tierra los deslices –también internacionalmente comentados- de su Amado Boudu. Pasionaria sí, en la medida en que aliente la confusa ideología de su “joven” (un grandulón de más de 40 años) Kicilloff, mezcla rara de Keynes y de Marx; metido hasta la verija en el barro de su materialismo, como habría dicho Hilaire Belloc si hubiese hablado en criollo.
 
Pero nada de eso es Nacionalismo, con sus permanentes llamados a la “democracia” y a los “derechos humanos”, hijos de la más sangrienta Revolución Francesa y pretexto para las más violentas exacciones que vendrán.
 
Porque aunque hasta el “contrera” Morales Solá coincida en calificarlo de nacionalista, esto de la confiscación de Repsol (no voy a derramar una lágrima) no tiene nada que ver con la explotación de los recursos energéticos por y para el país, como debería. Como no lo tuvo, en su momento, la “nacionalización” de la Compañía Italo de Electricidad por Martínez de Hoz. De todo esto se sabe ya lo suficiente; apenas se ignora quién se quedará finalmente con este negocio de los Kirchner-Esquenazi: seguramente no va a ser la Argentina y probablemente sí alguno de los verdaderos amos del mundo, enemigo de las naciones.
 
Y tampoco es nacionalismo esta falsa arremetida palabrera por Malvinas, hecha por un gobierno que emplea para calificar la gesta los mismos argumentos que los ingleses acerca de las “necesidades políticas” del “Proceso”, y por una gobernante que se ufana por haber concurrido el 14 de junio de 1982 a la plaza de la derrota.
 
No, señora. Lo suyo puede ser, en tanto resulte algo más que otro negocio de los propios, un conjunto de desordenadas medidas buscando apoyo en el aprecio de los argentinos por lo propio. Es, de hecho, la expresión de emociones comunes a los descarados funcionarios de su gobierno, a las “madres y abuelas”, a radicales comerciables, a socialistas de alma esotérica…
 
Pero Nacionalismo, no.

martes, 22 de febrero de 2011

UNITARIOS.COM.AR

Hugo Esteva

Por Hugo Esteva

América empezó a perder las virtudes del espíritu fundador cuando los borbones llegaron al trono de España al comenzar el siglo XVIII. Las que hasta entonces habían sido provincias se transformaron en colonias. Y lo que había sido un reino capaz de contemplar las particularidades de cada región, se convirtió en una administración centralizada.

            El ejemplo típico en el Río de la Plata fue el virrey Vértiz que, como estaba escrito, concentró su poder, sus esfuerzos y la capacidad económica de la corona en Buenos Aires.

La iluminó, la hizo mirar como nunca hacia afuera, dejó que creciera en comercio y contrabando, y contribuyó a grabarnos un signo centralista de dominio que, pocos años después, iba a dar paso al partido unitario.

            Error histórico habitual es creer que el centralismo es sólo ejercido por los porteños. De hecho, cada provincia argentina tiene, en su capital burócrata, una “Buenos Aires” que posterga al interior. Pero además, muchos de los finalmente unitarios han sido provincianos “aporteñados”.

            Valga esta brevísima y necesariamente simplificada introducción para mostrar que nada cambió. Y para empezar a ver cómo la dinastía de los Kirchner (disculpen los monárquicos este exabrupto) podría engancharse con naturalidad con los borbones que repudiamos hace doscientos años por indolentes e incapaces. Probablemente fue eso lo que evocaron los kirchneristas con su mamarracho de desfile en el bicentenario.

            Nuestros neo-borbónicos no son ni han sido los únicos, seamos justos. Para no remontarse demasiado, la reforma constitucional arreglada entre radicales y menemistas no ha hecho otra cosa que ahondar el unitarismo. Encima, dando a los partidos políticos la exclusividad en materia de representación ciudadana. Si uno no está dispuesto a agachar la cabeza (como dicen ahora que va a haber que hacer cuando se visite el mausoleo de Kirchner) y afiliarse a un partido, no puede ni soñar con representar a sus compatriotas. Si a eso se suma que la ley hace cada vez más difícil fundar y sostener un Partido, el esquema queda armado. Uno o dos, manipulables, y ya está: todos los argentinos a la misma bolsa y a pegar.

            El afán monopolizador no cede. A las internas amañadas –es mentira que la gente vaya a elegir a los candidatos, va a apostar entre los ungidos- seguirá el cuento de las colectoras. Todo mirado desde el vértice de una pirámide que, por supuesto, tiene los pies hundidos en la arena de las imprescindibles pobreza e ignorancia de los de abajo. Hacia allí apunta lo más grave: la ficción de la democracia desvirtúa cada vez más los principios de la república. Entonces, no importa la caída del Muro,  acá nos manejamos con un soviet supremo.

            Prueba es “La cámpora”, un conjunto de avivados que no cree sino en la oportunidad del bolsillo. En nombre de quien fue un felpudo están fabricando ropa de marca: de marca trucha, pero con toda la plata del Estado detrás.

            Nada es nuevo. Pero, más que nunca, la pretendida elucubración política es burla desnuda para el tristemente llamado ciudadano. Gobierno y oposición, como eternos fulleros, esconden en la manga hasta el nombre de sus candidatos cuando sólo faltan unos meses para la ficción electoral. Una falta de respeto, sí, en nombre de la soberanía popular.

            La única diferencia es que la mentira corre ahora por internet. Un sistema que, más allá de la obvia utilidad que tiene para los cada vez menos que lo pueden usar con criterio, ayuda todavía más a centralizar, esta vez el pensamiento. Mar enorme, pero de escasa profundidad, que –como la comida chatarra- tiende a saciar alimentando mal. De hecho, todo el mundo se siente informado; pero sabe sólo aquello que se le quiere informar.

            Y ahora los informadores nos hacen creer que se puede esperar una reacción de los intendentes del conurbano bonaerense, como en otro momento se nos quiso hacer creer en la reacción de los gobernadores. No hay ni va a haber tal. Porque gobernadores e intendentes son tan unitarios como el gobierno central. Y, cuando se llega al momento de la verdad, unos y otros saben que sólo responden al mandato de la caja capitalina para evitar que los mismos subsidiados del gobierno nacional les quemen municipios y provincias. Así de cerrado, así de solidificado –como corresponde a toda decadencia- está el sistema. Y, dentro de él, los más vivos o los más inescrupulosos –como el señor Alperovich en Tucumán, por ejemplo- se compran con plata ajena los medios de comunicación para seguir haciendo girar la rueda.

            Volvamos hacia atrás: ¿qué otra cosa podía surgir de la mentira de hace dos siglos? ¿O nadie sabe del olor a protestantismo, a Revolución Francesa, a socialismo incipiente con que se adornaba el régimen impío que instauraban desde el centro los unitarios?

            Más allá del juicio a las personas, que frente a la historia siempre queda chico, el movimiento sigue. No obstante, de tanto en tanto el espíritu escondido de un pueblo engañado parece despertar. Así sucedió con las Malvinas, así quiso insinuarse con el movimiento del campo. Pero a los propios dirigentes les falta estatura entonces y todo vuelve. Como una especie de congelamiento de las mejores fuerzas del país.

            Aún así, los vientos insinúan querer cambiar. Y no sólo entre nosotros. Crece por todas partes el repudio a este viejo sistema de mentira organizada que lleva casi tres siglos. Repugna tal cantidad de políticos que sólo piensan en la reelección que les asegure más dinero, más impunidad. El problema es argentino pero, si se mira un poco más allá de los diarios, es también brasileño, europeo, norteamericano. Occidente comienza a pensar en no resignarse. En lo particular, nos va a encontrar de pie. El asunto es que no nos hayan ganado de mano chinos y musulmanes.

martes, 4 de enero de 2011

EL DUELO DE LA CALANDRIA



Por Hugo Esteva

La Calandria, se sabe bien y ya lo hemos comentado, tiene una fama de buena cantora que no es verdadera. Se la hizo entre nosotros Luis Pedro Blomberg, lleno de méritos por otra parte, cuando dijo que como ella cantaba la pulpera de Santa Lucía. Pero Blomberg sabía mucho de letras musicales, bastante de historia y casi nada de calandrias. Porque la calandria no tiene canto propio, sino que copia el de otros pájaros. Dicho de otro modo: en materia de canto, la calandria repite como un loro. Se parece a la pulpera, eso sí, en el sentido en que se puede volar de un momento a otro.

El asunto no sería nada si la Calandria se hubiera podido quedar en un discreto segundo plano, actuando piezas de otros autores. Pero la nada sorpresiva muerte del Pingüino la lanzó al, para ella, terrible espacio de las decisiones. Y el exhibicionismo y la depresión alternantes no son compatibles con la necesaria reflexión a la hora de decidir.

Tanto es así que, dicen, ni siquiera fue dueña de tomar la iniciativa a la hora de elegir qué tipo de velorio quería para su marido. Es cierto que no habrá sido fácil acertar un rumbo propio frente a la muerte de alguien capaz de equivocarse obstinadamente, hasta el punto de concluir que sabía más que quienes le indicaban bajar la velocidad por unos pocos meses y tomar bien los remedios, hasta que se le endotelizara el “stent” que, con discutible criterio pero con todo el exceso de responsabilidad que se suele invertir ante los notorios, le habían instalado en, dicen, la coronaria circunfleja. No ha de haber sido sencillo tomar la batuta ante la muerte súbita de quien menospreció a los que lo rodeaban hasta el punto de martirizarse al divino botón, apenas para no perder un par de meses de protagonismo en la campaña política: precio tonto, sin disculpa. Lo cierto es que parece que, frente al marido yacente a la hora de despertarse, la reacción de la Calandria fue llamar a su asesor de imagen, así de grotesco. No podía pedirse a la Calandria una frialdad de pingüina y, como siempre e inevitablemente igual a su naturaleza, eligió otra vez volar, siguiendo el camino indicado por otro. Sí, en eso tan íntimo, tan inexcusablemente íntimo, la Calandria aceptó el consejo de velar al Pingüino con toda la pompa, pero a cajón cerrado; de manera de ser ella, la llorosa Calandria viuda, el centro de todos los objetivos, el punto codiciado de todas las cámaras, el sujeto de excitación de todos los paseantes fúnebres, tanto de los que acudieron espontáneamente como de los muchos que llegaron en colectivos fletados, con una gaseosa como premio pero sin siquiera un sándwich (planificado beneficiario arreado dixit) para aliviar la larga jornada hacia la Plaza de Mayo.

Después se vio bien, vestida de negro –apariencia de unos kilos menos, los muslos no tan redondos,- y se enfundó en su traje de viuda. Dicho sea esto sin menoscabar ningún sentimiento porque a eso no tiene uno derecho, no hay duda de que se ha sentido cómoda con el impensado “look”. Sin embargo, el asunto no es la apariencia sino el canto. Y ahí no tenía alternativa porque el bicho que vivió siempre del canto ajeno no iba a inventarse uno a las puertas de la vejez. Y así es como, muerto el Pingüino que, por lo visto, le daba letra y música, tuvo rápidamente que recostarse en otra inspiración.

Lo primero que hizo fue empezar a alejar a los loros, comenzando por el loro bigotudo que siempre va al frente con los gritos pero no resuelve nada. De los loros, a los que el Pingüino tenía a los saltos, enseguida aprendió a desconfiar. Y se entregó a las urracas.

Sabido es que el criollo llama pirincho a la urraca, como si con eso quisiera abarcar a ambos sexos. Pues bien, pirinchos y urracas fueron la preferencia inicial en el duelo de la Calandria. Los hay hembras, machos y hasta pichones, medio crecidos pero pichones al fin, y ambiciosos para el recambio. Sabido también es el carácter de las urracas: ladronas, conspiradoras, quejosas. Sobre todo esto último, insaciablemente quejosas. De hecho, ellas tienen claro que su política es reclamar hasta el fin, por lo menos mientras no se queden con todo el poder.

Hubo que observar a la Calandria en medio de las urracas que, por supuesto, son todas aliadas pero no se pueden ver entre sí. Bochornoso resentimiento en medio de un duelo que la debería haber amansado. Pero lo peor son los pirinchos machos y, sobre todo, el más rapaz, pendenciero, de “inteligencia”, pico torvo y canto bajo. Bajo, quejoso, pero por momentos hasta canto bien hilvanado ya que información no le falta. Y ahí está la clave, porque este y los otros “inteligentes” están para otra cosa: a ellos les viene bien que todo se vaya al diablo porque esa es la casa de ellos. A ellos les viene bien el caos ante el cual se quedan quietos porque horada a la patria, porque enfrenta a unos con otros, como intentaron hacer cuando eran jóvenes. Es así, las urracas, los pirinchos, llegan por su segunda oportunidad a un país debilitado en todo menos en la plata, que ellos manejan con profunda vocación.

El hornero anda alarmado porque ve cómo, cada día, más y más de sus hermanos se pelean sin ton ni son. Y otra vez lo buscó al tero, que está serio como nunca y de pésimo humor. Naturalmente, la pregunta es la que nos hacemos todos: ¿hasta cuándo?, ¿hasta dónde? El tero, con el ceño bien fruncido, como en señal de alarma, se estiró el chaleco más formal que nunca y dijo:

“Hay que desconfiar, hermano, de esta mujer que al marido

Recién muerto se lo oculta al país que busca verlo,

Porque si hay cosa importante, es esa de ver los muertos.

Ella se puso adelante; sin evitar payasadas,

Musitaba unos cariños que quién sabe si le daba.

Pero lo más importante, es que otro pensó por ella

Y ella, confusa, acataba los mandamientos ajenos,

Rodeada por las urracas pedigüeñas, resentidas,

Intrigantes, insaciables…

Mire, hornero, y no se olvide de lo que la historia manda:

A mujer que no decide, la arrollan las circunstancias.”

El hornero se marchó como atajándose.

jueves, 4 de noviembre de 2010

REVISTA CABILDO: TRAMOYA PARLAMENTARISTA EN CONTRA DE “LA TRAMOYA DEL PARLAMENTARISMO”

Hay un diputado al cual la Revista Cabildo no le agrada, y por tanto quiere aplicar un repudio como moción de censura en el Congreso de la Nación contra esa revista, en nombre de… ¿la libertad de prensa?

Esta no es una noticia actual, pero es una noticia vigente. Muchos no lo saben, o no se han dado cuenta, pero la Revista Cabildo hace varios meses que no puede ser editada, publicada y distribuida por falta de recursos económicos. Idéntica situación padecen numerosas publicaciones impresas ya sean nacionalistas, católicas o nacionalistas católicas.

TRAMOYA PARLAMENTARIA

Acerca de la Revista Cabildo, fue presentado un proyecto de Resolución ante la poco honorable Cámara de Diputados de la Nación, cuyo N° de Expediente es 3494-D-2010 siendo su trámite parlamentario de fecha 20 de mayo de 2010 bajo el N° 060. En dicho proyecto se expresa un “repudio por el Editorial titulado ‘La Tramoya del Parlamentarismo’, publicado en la Revista Cabildo en la edición abril-mayo 2010”.

El firmante es el diputado Antonio Arnaldo María Morante, en que plantea que la Cámara exprese “su más enérgico repudio a la prédica antidemocrática y golpista del editorial titulado "La Tramoya del Parlamentarismo",firmado por el director de la revista Cabildo, Antonio Caponnetto, en su edición abril-mayo 2010”.

En sus fundamentos resalta la actividad de la revista, que fuera incluso clausurada en tiempos del Proceso Militar, mezclando argumentos ciertos con falacias introducidas en busca de rédito político.

En la introducción expresa: “Cabildo es una revista Argentina considerada como el principal organismo de prensa del catolicismo nacionalista en el país. Publicada por primera vez en los años setenta y luego inactiva durante la mayor parte de los noventa, la revista se ha vuelto notoria por su prensa xenofóbica y anti-semita”. Lo primero es cierto (es el principal órgano de prensa del catolicismo nacionalista del país, que diera inicio en la década de 1970, y que estuvo inactiva durante casi todo el gobierno de Menem. Lo segundo, que se trata de “prensa xenofóbica y anti-semita”, es falso. En primer lugar porque el catolicismo nacionalista condena la xenofobia y el racismo, y en segundo lugar porque sigue la Doctrina Social de la Iglesia en su ortodoxia que también condena ambos errores. No existe odio alguno al extranjero, pero sí un llamado a la defensa de la propia Soberanía. Por otra parte, no se ha de calificar de “anti-semita” a un medio que denuncia los tejes y manejes con repercusión nacional de algunos miembros de la colectividad judía, y que son miembros además del sionismo internacional como movimiento político mesiánico con el que la mayoría de los mismos judíos no están de acuerdo. Por otra parte, decir que los judíos siguen un error teológico que niega Mesías Jesucristo, quien fue el Rabí condenado por la Sinagoga y el Imperio Romano, tampoco puede ser calificado de “antijudaísmo”.

CENSURADA POR LOS MILITARES

En sus fundamentos, el anteproyecto informa: “Una de las pocas revistas políticas autorizadas por el régimen militar de 1976-83, Cabildo fue brevemente suspendida en 1977, ocasionando una protesta internacional que incluyó notas en The New York Times, Le Monde y Time… Cabe señalar que, en 1980, Cabildo se vendía más que cualquier otra publicación política y, si bien perdió su preeminencia con la restauración de la democracia, aún tiene predicamento en ciertos círculos”.

Un extraño párrafo del proyecto, en que cita al Dr. Cosme Beccar Varela explica la situación cultural vigente: “la subversión existe y es corrosiva; usted no se da cuenta porque ya fue cooptado; los terroristas no ganaron la batalla militar, pero al convencerlo a usted de que somos malos ganaron la batalla cultural. O como decía Cosme Béccar Varela con más elegancia, "usted ya es un comunista, sólo que no se da cuenta".”

Acerca de los artículos, el proyecto menciona: “El staff de Cabildo muestra continuidades notables. El director fue Ricardo Curutchet hasta su muerte, acompañado de Juan Carlos Monedero como secretario de redacción y tesorero. Entre los colaboradores se puede ver, ya hace treinta años, a Antonio Caponnetto, actual director, y a plumas como el médico Hugo Esteva, profesor de cirugía en la UBA y colaborador en publicaciones afines como Patria Argentina.”

¿Cómo define el anteproyecto al Nacionalismo? Con las siguientes palabras: “Como el nacionalismo reaccionario, elitista y chupacirios es químicamente piantavotos -acerada definición del Perón de 1946-, sólo mojaban cuando gobernaban por la fuerza las minorías a las que influían. Así fue en 1943 y 1955, y así fue en 1966 y 1976. El sector llega a este nuevo milenio en un estado de marginalidad completa, sin la influencia cultural a la que se habían acostumbrado y pasados por derecha por otros sectores. Sólo les queda algún militar, juez o párroco, que trata de que no se noten sus convicciones”.

Y los anhelos nacionalistas son descriptos del siguiente modo: “El único ambiente donde el nacionalismo católico juega de local es ese arrabal de la Iglesia que sueña con cruzadas de limpieza y piensa que con Franco estábamos mejor. Esto explica que los nuevos héroes de Cabildo sean obispos militarizados como Antonio Baseotto y sus actos de desafío al "régimen" consistan en misas en Luján o ataques a artistas como León Ferrari… Y también explica el vueltero hispanismo de la prosa cabildesca, donde los colaboradores firman sus notas desde "San Luis de la Punta de los Venados" o desde el "Fuerte de San Felipe de Montevideo", escriben de tú o arman diálogos platónicos, como Aníbal D'Angelo Rodríguez, editor de cultura, sobrino de Ivannisevich y racista que se llevó racismo a marzo.”

CABILDO MEDIEVAL

El proyecto transcribe un trabajo de Jorge Saborido, publicado por la Universidad de Buenos Aires y la Universidad Nacional de La Pampa, titulado “El nacionalismo argentino en los años de plomo: la revista Cabildo y el proceso de reorganización nacional (1976-1983)”. Allí se define que “un punto de partida adecuado para iniciar el análisis de las bases del pensamiento de Cabildo es definirlo como una "teología política"; es decir, como un intento de legitimar una determinada praxis política a partir de una doctrina religiosa. Esta doctrina religiosa, de claro sesgo tradicionalista, destaca la existencia de un "orden natural" basado en valores absolutos, que proviene de un orden sobrenatural y pende de éste "como la materia de la forma, como la consecuencia de la causa, como lo accesorio de lo principal". Por lo tanto, la providencia divina es la base de todo lo existente; el mundo humano descansa en un orden eterno, y toda ley humana en la ley eterna. Ese "orden natural" se ha constituido a los efectos de la realización del bien común, asignando "a cada uno su sitio en función del principio del Orden". El "sitio" que ocupa cada uno en la sociedad está establecido en función del todo social preexistente", de una "tradición heredada" que debe ser respetada. El Estado constituye "la unidad totalizadora y perfecta en su orden, armónica y adecuadamente limitada por las sociedades intermedias, en cuyo ámbito se desarrolla la vida de la Nación"… La Historia consiste en el desenvolvimiento de la ley divina y depende de la capacidad del hombre para comprenderla y seguir sus preceptos.”

El texto citado, consigna que “el "orden natural" al que hacen referencia fue alcanzado durante la Edad Media, verdadero momento de plenitud en el que imperaban los valores absolutos…: "antes la Tierra era lo grande y todo giraba a su alrededor. Y era verdad, en un sentido más amplio que el matemático, como que incluía la vida". El universo medieval "era por entero teofanía, es decir, manifestación de Dios y jerarquía". Luego describe malamente el texto la degradación cultural, moral, social y política y espiritual que va desde la baja Edad Media y el movimiento humanista hasta nuestros días, pretendiendo develar una Filosofía de la Historia.

PROGRAMA POLÍTICO

Dicho autor pretende develar un “programa político” de la Revista del siguiente modo:

“- La política social parte del rechazo de "toda concepción que promueva el enfrentamiento social y su consecuencia, la lucha de clases". Para ello, por una parte el Estado "deberá asegurar al trabajador de cualquier especie la obtención de una retribución, que le permita vivir decorosamente, la seguridad en su empleo y la igualdad jurídica respecto de sus empleadores". Por otra, la solidaridad social conduce al agrupamiento de los trabajadores "mediante asociaciones que representen sus intereses y se integren con las demás ramas y jerarquías laborales -obreros, técnicos y patrones- en forma vertical, favoreciendo de ese modo el acuerdo social y el amparo de las fuentes de trabajo y producción esenciales para la Nación".

“- La política económica está encuadrada en su concreción por el "proyecto político nacional", por lo que "debe servir a la Sociedad y a la Nación como instrumento del Bien Común. Para cumplir con esa tarea se hace imprescindible: a) la "efectiva independencia económica que, al desligarnos de las presiones del capitalismo financiero internacional y de sus agentes nativos, haga realidad la nacionalización de nuestra economía", b) la revalorización del "papel del Estado en la economía, por la aplicación sustantiva y no meramente supletoria del principio de subsidiariedad, claramente enseñado por la Doctrina Social de la Iglesia"; c) la implantación de un "decidido proteccionismo industrial, correlativo a rígidas normas referentes al destino del beneficio"; d) el rechazo enérgico de "la economía de lucro", lo que implica que "la economía debe estar al servicio de la persona -materia y espíritu- y no de un conjunto de hombres que, mediante el manejo inmoral de los medios de comunicación, promuevan artificialmente un desenfrenado hábito consumista".

“En resumen: la economía debe "asegurar la justicia distributiva, fomentar la propiedad privada -incluida la de los medios de producción-, potenciar al país para asegurar su independencia, proveer de fuentes de trabajo, hacer posible la honestidad personal y eliminar los factores que degradan el nivel ético general".

- En cuanto a la política exterior, ésta debe partir de ciertas premisas: 1) La Argentina es un país occidental "y no del Tercer Mundo, entendiéndose que Occidente es un orbe histórico-cultural, de signo espiritual cristiano, sin concreción o liderazgo en el mundo actual"; 2) En defensa de los valores espirituales occidentales debe actuar con firmeza e incluso "asumir la iniciativa" en todo lo referente a la amenaza del imperialismo comunista; 3) Dado que las actuales organizaciones de vinculación internacional no responden "a las exigencias del derecho de gentes de las naciones cristianas", la permanencia en ellas "no se estimará como un acto necesario o imprescindible"; 4) El enemigo histórico es Brasil (no adversario, enemigo), a quien, por tanto, la Argentina "debe disputarle todos los espacios en la región y procurar excluirlo del Atlántico Sur y de la Antártida"; 5) Debe ser misión propia del país "la de proyectar su Política Nacionalista en la América hispana, colaborando con todos los gobiernos agredidos por la guerrilla marxista"; 6) Respecto de las vinculaciones con la URSS, un tema caliente en ese momento como consecuencia de las relaciones comerciales anudadas, la política "debe ser de rechazo de todo acuerdo económico, financiero, técnico o cultural, que comprometa la límpida conducta patriótica y occidentalista de la República"; 7) Frente a los contenciosos con Chile y Gran Bretaña, es preciso "una política del hecho consumado, es decir, la recuperación militar de las tierras ocupadas (...), que terminaría concluyente y definitivamente toda cuestión".

- Finalmente, la política cultural y educativa plantea como objetivo "la restauración de la cultura", para la cual deben contribuir tanto la educación como la censura. La nueva política educativa debe reorientarse a fondo para producir "un despertar de la conciencia nacional y católica". En todos los niveles de la educación es preciso "estimular el sentido de pertenencia y arraigo a la comunidad histórica nacional frente a las acechanzas foráneas". A su vez, la censura sobre los medios de comunicación "debe significar la erradicación definitiva de la inmoralidad y la estupidez". Pero, sin duda, la clave de la política educativa es la siguiente: "El Nacionalismo no debe renunciar a su objetivo de extirpar de nuestra Nación la peste del laicismo y con ella la Ley de Enseñanza Laica, devolviendo a la educación el sentido religioso que le es esencial y, además, el propio de nuestra tradición".”

La Revista Cabildo actualmente no se distribuye por dificultades económicas. No es ajena a los vaivenes de la economía liberal a la cual nuestro país se encuentra sujeto. No tiene recursos económicos ni quien la asista económicamente.

lunes, 8 de marzo de 2010

LOS PARAISOS PERDIDOS



Por Hugo Esteva



Aunque todavía queden algunos pocos nostálgicos –cada vez menos y con menos nostalgia- los comunistas han tenido que aceptar la desaparición de su utopía igualitaria, simbolizada en la caída del muro de Berlín. Absurda muralla ésa, si se la mira con perspectiva, porque estaba de antemano destinada al derrumbe y, sin embargo, sostuvo por un tiempo y con toda crueldad la esterilidad de un Estado policial.
No pasa lo mismo con los adeptos/adictos a la utopía liberal, tanto más difícil de extirpar cuanto más manifiesta su carácter ameboide, escurridizo, capaz de reproducirse obsesivamente desde sus fragmentos. No hay un muro cuya destrucción pueda representar el fin de una era que, de todos modos, hubiera resultado más larga que la de su otro colega materialista. La decadencia es, por consiguiente, más sutil. Pero se la ve con claridad a poco que se examine lo cotidiano sin los prejuicios y la falsa esperanza que el propio sistema liberal alienta en todos nosotros, sus víctimas.
A esta altura, el mundo es testigo de esa caída aunque –como pasó con el comunismo- los adeptos/adictos digan que el liberalismo nunca fue del todo aplicado y pretendan mantener viva la apariencia.
En los EEUU el presidente/estrella no ha resistido ni siquiera unos meses, como si hubiera quedado atado a los bonos basura que hoy se traducen en desempleo. Los fondos de ayuda a la crisis se borraron del mapa en manos de los mismos pulpos financieros que crearon su necesidad. La máquina va a seguir funcionando aunque sea a palos; pero la fe que –mi generación es todavía testigo- tenía la masa del pueblo trabajador norteamericano en “la administración” se ha perdido para no volver. En ese sentido, la mentalidad Carter ha sobrevivido a la mentalidad Reagan, y ya no va a haber Rambo ni Rocky Balboa que levanten el ánimo de ese pueblo engañado.
Europa ha aprendido a los golpes sobre la trampa del euro, que la ató como a nosotros el “uno a uno” de Cavallo. Y lo malo es que, en Europa peor todavía que aquí, la moneda atada se llevó a la industria y a la producción en general a los sitios de mano de obra barata. Triste destino entonces el de una España falsamente rica, que apostó con estúpido orgullo a ser “un país de servicios”, destino volátil si los hay. Como el de la piratona Grecia, que parece va a quedar reducida a los manuales de historia. Y hasta el de la paciente Alemania, que a fuerza de soportar con trabajo la “unión” de naciones mucho menos laboriosas, ha perdido con la crisis hasta la capacidad de organizar modestos Congresos Médicos internacionales haciendo, como muestra, un papelón sin precedentes en ese pequeño rubro.
No lloremos sobre nuestra Hispanoamérica, tan desorientada desde hace doscientos años que la han dejado al cabo pobre y cada vez más dividida. Hay que visitar Panamá, pero también Ecuador, o Bolivia, o… para comprobar que el capitalismo liberal le construye apenas rascacielos financieros en medio de pueblos cada vez más miserables y más brutos, dejando fortunas en las manos de los implacables capangas nativos del dinero internacional.
La campaña llena de equívocos sobre el Chile devenido en primer mundo tuvo que sufrir los terremotos para desnudar tanta hipocresía –claro que también aprovechada por los hipócritas medios de comunicación-, que resultó ser más “marketing” que otra cosa. Y a la imagen de los carabineros insobornables a la hora de cobrarle boletas a los ciudadanos sencillos, ha habido que contraponer la de los poderosos constructores de edificios antisísmicos truchos. Pero, peor, al menos en nuestro país el Banco receptor de ayuda para los chilenos es, ni más ni menos, el Hong Kong & Shangai Bank –el HSBC, campeón del narcolavado- que ha aterrizado masivamente por toda nuestra América.
No me atrevo a pronosticar sobre los árabes que, cada vez más, mezclan petróleo y timba financiera. Ni sobre chinos e hindúes, ajenos e inteligentes dueños de toda la infantería del trabajo. Pero temo que tampoco ellos van a encontrar la clave de este sistema que, según el profeta Adam Smith, pretende hacer virtud de la suma de los egoísmos. Y que si la encuentran, a nosotros no nos va a ir nada bien el día que manden.
Aquí llegamos, pobre patria, a una Argentina dividida adrede, contra la voluntad de la mayoría, por un par de enfermos psiquiátricos y sus aduladores. Encima, al patrón se le pone de manifiesto una relativamente temprana arteriosclerosis. Y, ya se sabe, ahora va a tratar de cualquier modo de demostrar que está joven y bueno. Alto riesgo, me permito advertir, tiene este “síndrome Bolocco”, que lleva al hombre maduro a hacer más macanas de lo habitual.
Los gigantes materialistas del siglo XX, capitalismo y comunismo, dan toda la sensación de estar en tumbos agónicos. Tal vez el final sea apocalíptico. Pero quizás tengamos que volver a pensar en ese aire fresco, solidario con el prójimo y enamorado de la libertad y la vida, que fuera sistemáticamente bombardeado a partir de la entre-guerra europea.

jueves, 14 de enero de 2010

HISTORIA DEL PINGÜINO Y ROBIN HOOD

En la foto: Ricardo Corazón de León, un Cruzado ejemplar, modelo de gobernante católico


Por Hugo Esteva


El pingüino, como también había hecho la calandria –lo que explica que ella hubiera dejado sus estudios por la mitad-, se ufanaba de no haber leído. ¿Qué necesidad tenía de perder tiempo dando vuelta a las hojas de tanto libro si con lo que ya sabía le había alcanzado para llegar a reinar y mantener su poder? No le hacía ninguna falta ser uno más de esos diletantes, hubiera dicho si supiera algo de galicismos. Y, dentro de sus parámetros, hasta podía llegar a tener razón porque tampoco habían sido grandes lectores en su mayoría quienes le habían precedido en el mando.
Pero hete aquí que cayó en sus manos una versión de Robin Hood y, un poco por las películas, un poco por las historietas juveniles, un poco porque andaba medio al divino botón esa siesta en la quinta mientras la calandria se paseaba, se largó a leer. Leyó de un tirón y, digamos, la sorpresa de ver cómo tantas y tantas generaciones, por todas partes del mundo, se habían equivocado con el héroe no fue su menor incentivo. Si no hubiera sido por algunas moscas que como siempre le andaban atrás, hubiese leído sin levantar la vista, tal fue su entusiasmo de converso.
Para el pingüino no cabía la menor duda sobre la legitimidad de Juan sin Tierra. ¿Qué otra cosa sino legítimo podía ser quien había llegado al gobierno sin fervor popular, es cierto, pero con el espaldarazo de su razonabilidad y su capacidad para aprovechar la ocasión? Porque, sin duda, ya nadie podía tomarse en serio al loquito de Ricardo Corazón de León, más papista que el Papa, que se había largado a la Cruzada dejando desprotegida a Inglaterra. A partir de allí había que reconstruir el poder de la corona, tan alicaído a causa del irresponsable dedicado a la caballería y a la religión.
El poder es cosa seria, se decía el pingüino, y hay un solo modo de “construirlo”: la caja. Por eso era explicable que Juan sin Tierra se hubiera apoyado en Hugo de Reinault, el astuto y ambicioso abad, amigo de la coima. ¡Ese sí se las sabía todas en materia de cobrar y evadir impuestos! Y, entre paréntesis, al pingüino le hubiera venido tan bien un cura así…; pero para cuando él había llegado al gobierno los obispos adheribles ya estaban en su mayoría viejos y gastados por sus predecesores en la primera magistratura.

En la foto: El Príncipe Juan de Nottingham, usurpador del trono, tirano explotador del pueblo
Pero claro, el abad estaba rodeado de inútiles que hubieran provocado más de una explosión del pingüino, que no solo tenía irritable el colon. El primero era Robert, su hermano, pura masa y poco seso como raviol de fonda, compadrón y tan poco imaginativo como para no haber nunca sabido emplear bien la carta brava que tenía por ser tutor de la linda Mariana –casi una coparticipación federal, pensó nuestro pingüino- y dejársela captar por Robin. Y el otro imbécil de Guy de Gisborne, ridículo sheriff de Nottingham, que vivía diciendo y desdiciéndose bajo unos bigotazos de cotillón, como en el caso de los frailes y las valijas llenas de caudales que le incautaron los de Sherwood. Lo de siempre: el gran jefe tiene todo claro pero no faltan subordinados imbéciles. ¡Que bien entendía el pingüino al acorralado Juan sin Tierra, sin opciones entre el lirismo de su hermano caballeresco y sus propias necesidades materiales!
Él mismo había estado, mucho tiempo atrás, en esa disyuntiva: la rebelión revolucionaria o el arduo realismo de la política especulativa. No había errado al elegir la segunda: muchos de sus compañeros de otrora habían muerto en enfrentamientos, se habían suicidado, habían estado presos o por lo menos exilados. Y si bien algunos vivos habían vuelto para encaramarse en los escalones del poder y hacerse ricos desde allí, mientras otros seguían trabajando con sueldo seguro para la inteligencia extranjera, él había realizado la situación mejor que nadie. De hecho, cuando vio que la cosa se ponía espesa, levantó sus pocos petates de la zona de lucha, alzó a la calandria todavía pichona y voló hacia el Sur, buscando el fresco cobijo de su niñez. Una vez allí, ya se sabe: flamante diploma de avenegra y el viejo oficio heredado de prestamista, todo un capital. Que supo hacer producir. Empleados en apremios, deudores morosos, propietarios fundidos y toda clase de desprotegidos recibieron su ayuda financiera. Con un pequeño interés, claro está, porque de algo hay que vivir.
No faltó quien se quiso hacer el piola y dejar de cumplir con las cuotas; pero para entonces la gente del Proceso había inventado la indexación, facilitado los desalojos y tomado todas las medidas como para que se cumpliera lo de “el que la hace, la paga”. Y a él siempre le había gustado el “todos ponen” de la perinola.
Es cierto que alguna vez se vio medio apretado por los de la dictadura, con los que sin embargo no se llevó tan mal. Toda la vida supo manejarse ante las preguntas indiscretas, y si tuvo que contar algo fue poco, lo menos posible. Así que eso de alcahuete, que se lo digan a otro.

En la foto: Robin Hood, el justiciero
Después llegaron la derrota de Malvinas y la “democracia” acollaradas. Se subió al tren y convivió de perillas con el neoliberalismo, que le giró unos dolarcitos hoy “desaparecidos”. Cuando el vacío de poder lo vino a buscar -¿ven?, igual que a Juan sin Tierra- él estaba preparado. ¿Con qué derecho va ahora a reclamar ningún Robin Hood? Ni aunque se presentara Corazón de León en persona, vestido de Caballero Negro. Si, total, el tipo toda la vida fue un seco y él, hoy por hoy, es el pingüino Gardel.

miércoles, 21 de octubre de 2009

TERCERA JORNADA DE HISTORIA ARGENTINA

Colegio Sagrada Familia
Pardo 2068 Muñiz

Hacia el Bicentenario
2009-2010


Dr. Anibal D’Angelo Rodríguez

“LA PATRIA Y SUS
RAÍCES HISPANICAS”

SÁBADO 24 DE OCTUBRE 2009


PROGRAMA


9.00 hs. Presentación y acreditación


10.00 hs. “ESPAÑA EVANGELIZADORA”
R. P. Carlos Biestro


11.30 hs. “ESPAÑA CONQUISTADORA”
Dr. Hugo Esteva


13.00 hs. ALMUERZO


15.00 hs. “ESPAÑA INSTITUCIONAL”
Dr. Alberto Mansilla


17.00 hs. “ESPAÑA AL 25 DE MAYO DE 1810”
Dr. Juan Esteban Olmedo Alba Posse


18.15 hs. CLAUSURA Y CONCLUSIONES
Profesor Claudio Rossi


19.00 hs. SANTA MISA


20.30 FOGÓN
Habrá BUFFET a cargo de 3° polimodal


También habrá venta de libros a cargo del Club del Libro Cívico

miércoles, 14 de octubre de 2009

ESTÁN EN GUERRA



Por Hugo Esteva

Un personaje muy cercano al poder kirchnerista, de oído habituado y boca ligeramente desbordada, contó que hace ya unos años Kunkel había vociferado en los pasillos de la Casa de Gobierno que “ellos” están haciendo una revolución y que la iban a culminar “con los Kirchner o sin los Kirchner”. Esa es la verdad y ese es el “modelo” que nunca explican: la guerra revolucionaria por otros medios. La diferencia es que los Kirchner, revolucionarios de retaguardia en los setenta cuando había tiros, le han tomado el gusto y se quieren mantener a la cabeza ahora que están en el poder.

Es claro que hoy es más fácil porque el mundo ha girado culturalmente a la izquierda. Pero no lo es menos que estos gobernantes se han propuesto dar otra vuelta de tuerca al movimiento de las estructuras socio-políticas hacia la revolución. Tal la verdad de fondo y, en nombre de tal movimiento, todo lo que no acompañe va a ser arrasado. Tal la “única realidad” y la explicación para que esta banda siga caminando a paso acelerado, con la boca babeante de falsa democracia, aun en contra de la voluntad de la mayoría.

Esto, que surge del más elemental análisis, es sin embargo lo que callan toda la falsa oposición y los “comunicadores” en general. Allí demuestran ser socios, conscientes o no, del proceso revolucionario que no va a ser detenido hasta que se lo reconozca como tal.

No hay diálogo posible. Porque el diálogo, para los revolucionarios, es sólo una maniobra de entretenimiento hacia el adversario antes de volverlo a atacar. No hay concordancia posible porque el revolucionario sólo apunta a aniquilar. Va por todo: tiene que reemplazar el orden preexistente por el que le dicta su utopía. Es más, cuando uno se siente tentado a coincidir aún en lo mínimo con el revolucionario es porque ha empezado a claudicar en la defensa de lo propio.

El gobierno de los Kirchner ha dado ya pruebas más que suficientes. Y quien pueda haberse confundido por un instante cuenta ahora con todas las evidencias para saber adónde vamos. Porque se quieren quedar con toda, absolutamente toda nuestra libertad.

La lucha del gobierno contra el campo es el ejemplo más fácil de entender. Allí se ve con claridad que los destructores han preferido hacer perder al país una de sus más importantes oportunidades económicas, con tal de desarmar a un sector de la sociedad que podría conservar un grado de independencia que los revolucionarios no toleran desde lo más profundo de sus vísceras.

Pero ese conflicto es también la demostración de que los dirigentes necesitan un grado de cultura e inteligencia políticas con la que los agropecuarios no cuentan. Ellos no son cómplices como los políticos, pero su temor a la impopularidad mediática los ha paralizado. Van a necesitar de otros ingredientes si quieren hacer de su genuina lucha una fuerza que ayude a sacarnos del pantano al que empujan los revolucionarios.

Los revolucionarios han aprendido con el luciferino Gramsci que se trata, nada menos, que de cambiar a la sociedad su sentido común, para ellos demasiado cristiano a pesar de todo. De ahí que apunten, como hacen los Kirchner, a destruir la educación, la cultura, la justicia, la salud preexistentes sin reemplazarlas por nada. Con la utópica ilusión de sembrar luego sus semillas en el desierto.

Con esa idea en el fondo de sus torvos corazones han peleado por la nueva ley de medios como si fuera la última vez. Y allí probablemente han cometido su primer gran error. No porque los actuales patrones desplazados, sus cómplices en gran parte, vayan a organizar ningún movimiento reivindicatorio; sino porque los obsecuentes van a empezar a escribirles el “diario de Irigoyen” como hacían los chupamedias del enfermo presidente radical.

Hay que tomarse el arduo trabajo de leer “El Argentino” o “’La Gaceta”, esos pasquines de distribución gratuita y cada vez más profusa que regalan los revolucionarios, para saber lo que viene en materia de medios: una pesada ensalada ideológica cada vez más alejada de la realidad. Y esa mentira va a confundir, antes que a nadie, a los propios revolucionarios, que van a perder noción y medida de lo que pasa.

Los demás vamos a acceder a la verdad por otros caminos, aunque sea porque la verdad siempre encuentra su modo de brillar.

Los Kirchner, como cabeza temporaria de la revolución, van a tratar de “profundizar el modelo” que consiste en desarmar todo atisbo de verdadera libertad dentro de nuestro pueblo. Porque están en guerra con la Argentina profunda. Con ese afán la han desarmado y la seguirán desarmando en todos los órdenes.

Lo que -en el mejor de los casos y para no tener que pensar que son tan miserables como para protagonizar a sabiendas semejante traición- quizás no miden es que su proyecto tiene patas cortas. Porque, por un lado, es altamente probable que poderes mucho más fuertes que el suyo terminen apropiándose de una Argentina decadente e indefensa, pero rica aún en recursos naturales. Por otro, es más seguro que la promesa fundacional de una patria noble apuntando a la Verdad renazca de los sueños de sus mejores hijos vivos y muertos, e ilumine al fin tanta tribulación. Por eso luchamos.

jueves, 26 de febrero de 2009

"¡CUIDADO CON LOS PROCERES!", por Hugo Esteva

Por Hugo Esteva


Así como Mitre y sus seguidores inventaron una historia y unos héroes a la medida de su proyecto político, que duraron intactos hasta que el Revisionismo demostró sus falsedades pero siguen haciendo daño; así la “cultura” reinante se apresta a lanzar definitivamente su versión. Más allá del disparate de la Presidente respecto de que estamos gozando de los mejores tiempos en 200 años de vida independiente, más allá de la interesada miopía de la “universidad” de las Madres de Plaza de Mayo, que literalmente induce a sus alumnos a hacer arrancar la historia argentina en los “años de plomo”, ya se perfila que muy pronto vamos a contar con dos nuevos próceres: uno en la “cultura”, Sábato; otro en la política, Alfonsín.


El prócer cultural

Literariamente diminuto, autor de una novela sólo pasable (“Sobre héroes y tumbas”) y una sintomática confesión pública de la propia desconfiada oscuridad (“El túnel”), Sábato se ha pasado la vida dedicado al autobombo falsamente modesto. Desde el ya legendario fraude de una carta de Graham Greene, en realidad un acuse de recibo, que –según contaba Delfín Leocadio Garasa a sus alumnos en los años 60- la mujer del escritor exhibía en la SADE como un trofeo; hasta cada una de sus entrevistas en papel de anciano bueno. Monótono, sin la chispa de Borges, de Bioy Casares ni de Mujica Láinez –para citar a aquellos con quienes la vacía “cultura” de la izquierda lo compara- Sábato no puede disimular una alta dosis de resentimiento. Pero tampoco de ambición. Y la prueba fue su papelón frente a Videla.

Seguramente nadie lo va a querer recordar cuando se erija el monumento a nuestro futuro prócer literario, pero tuvo la poca dignidad de pedirle trabajo a Videla en pleno “Proceso”; nada menos que él, adalid luego del “Nunca más”. Fue cuando Videla, en otra de las desubicadas estupideces de su tiempo, lo invitó a almorzar en la Casa Rosada junto a Borges y al padre Castellani. Este último, que pensaba no aceptar el convite, concurrió solamente porque la mujer de Haroldo Conti se lo pidió la noche anterior para que intercediese por su marido desaparecido, cosa que el padre –callado durante todo el almuerzo- cumplió sin suerte en la despedida. Borges habló de misceláneas e hizo después declaraciones anodinas a los medios, simulando que desconocía a Castellani. En cambio Sábato había ido con una propuesta que desarrolló entre plato y plato: agregar un representante de la “cultura” en todas nuestras Embajadas, seguramente para quedarse con la de París o Roma.


El prócer político

La memoria poco común y el importante archivo del Dr. Federico Scharn me han permitido tener una copia del artículo de El Heraldo de Concordia que el 6 de marzo de 1994 titulaba “Alfonsín recibió una valija con dólares” para luego desarrollar un reportaje al ex-gobernador radical de Entre Ríos, Sergio Montiel. Todo un adelantado maletero el de Chascomús, arando el terreno que hoy cosechan los Kirchner. ¡Con razón la emoción de Cristina cuando inauguró su busto de incógnito en la Rosada!

Eran tiempos del Pacto de Olivos y al radicalismo entrerriano le costaba tragarlo. “Alguna vez alguien habló de una valija llena de dólares…” sugirió Montiel, aunque rápidamente dijo que no tenía “ninguna constancia”. Pero como tampoco la “borocotización” es novedad, en el Congreso Partidario del 2000 Alfonsín y Montiel se fotografiaban nuevamente tomados de la mano (El Heraldo, 22/V/2000), mientras reclamaban “revalorizar los conceptos de nación e independencia económica”.

Toda esa hipocresía. Todo ese protagonismo en la falsa democracia, que Alfonsín empleó para hacernos más entregados, más deudores y más desarmados. Pagando, claro, el tributo a la derrota en Malvinas que lo llevó al poder.

¿Qué otra cosa podía esperarse de quien conspiraba en la Embajada de EEUU mientras se peleaba en las islas? ¿Qué de la falsedad de un político que, en plena guerra, “trabajaba” con el enemigo para voltear al gobierno y poner a Illia –notoriamente inútil y notoriamente enfermo- como Presidente de la República?

A ese hombre, que sentó las bases de nuestra inseguridad, de nuestra indefensión y de nuestra falta de Justicia, se lo va a homenajear lacrimosamente en breve. Y va a ser pavoneado como hacedor de la nueva democracia que ha vuelto al país más unitario que nunca. Si se llevó una valija por eso, es lo de menos. Lleno de palabras huecas nos ha robado el sentido de patria.


El beneficiario y su contrafigura

El minado de la cultura y la construcción de un sistema más centralista donde los partidos políticos monopolizan la representación, tienen hoy a Kirchner como principal beneficiario. Es él quien sabe moverse en la senda trazada por los nuevos ‘”próceres” y la ahonda para mal de la nación. Aquellos vientos trajeron estas tempestades. No aceptarlo implica recaer en lo mismo y jugar en terreno enemigo. Como va a hacer toda la falsa oposición que se anuncia.

Y tampoco eso es nuevo. Repite con exactitud el papel de los “próceres” de Mayo que, en su mayor parte, prepararon la tierra para que la Organización Nacional trazara el país al servicio del poder internacional del dinero que todavía sufrimos.

Un solo Movimiento, caracterizado por lo genuino de su representatividad, parece hoy capaz de torcer ese camino hacia el abismo. Ese Movimiento va encontrando al verdadero enemigo, que no hubiera sabido caracterizar unos pocos años atrás: el renovado unitarismo, asentado en el poder financiero de los Bancos y en las malas costumbres culturales. La ocupación por la acosada gente del campo de una sucursal del usurario -privatizado a manos de Ezkenazi, que es Kirchner- nuevo Banco de Entre Ríos Sociedad Anónima, es todo un signo. Pero de allí tendrá que derivar una acción política que no puede pasar por estos partidos cómplices. Es obvio ya que el sistema no da margen.

Recuérdeselo cuando tengamos que oír el panegírico de los próceres por fabricar.