Mostrando entradas con la etiqueta Enrique G. Avogadro. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Enrique G. Avogadro. Mostrar todas las entradas

lunes, 21 de abril de 2014

PASION, MUERTE Y RESURRECCION DE UNA NACION



por Enrique G. Avogadro

“¿Cómo habían podido llegar al punto de que el fundamento de la democracia se viese amenazado por un sistema judicial deficitario?”
- Henning Mankell


Más allá de confirmar que, como había supuesto, el Ministro de Economía, con su “índice de precios al consumidor nacional urbano”, lo único que ha hecho es un nuevo dibujo de menores dimensiones respecto al que nos había acostumbrado Patotín hasta su viaje a Roma, lo cierto es que, en sólo tres meses, Bambino Kiciloff ha escamoteado casi tres puntos porcentuales de inflación; si sigue así, llegaremos a fin de año con 12% debajo de la alfombra. Nótese que ese ocultamiento, por sí solo, duplica o, en muchos casos, triplica la inflación anual de nuestros vecinos.

Como en el FMI nadie se chupa el dedo, difícil resultará llegar a un acuerdo que, a su vez, permita cerrar un trato con el Club de Paris, con vistas a volver a los mercados voluntarios de crédito, y la temperatura de la crisis volverá a crecer a partir de julio de este año, cuando los dólares de la soja hayan desaparecido. En este sentido, resultará útil escuchar qué dijeron el martes, cuando los invité al programa semanal que conduzco por www.canaltlv1.com, Susana Merlo, ex Subsecretaria de Alimentos y ex Directora de Canal Rural, y  Agustín Monteverde, economista, para hablar de la realidad del campo y de la soja, el estado de las finanzas públicas y escuchar sus previsiones; puede verse la entrevista haciendo click en https://www.youtube.com/watch?v=ri4OyiZpxXg.

El Gobierno coincide con el pronóstico de complicaciones graves para el segundo semestre, a punto tal que sus primeras espadas en la Cámara de Diputados (Kunkel y Di Tullio, entre otros) presentaron sólo ahora, cuando ha perdido el control de la calle, un proyecto de ley que -¡oh, milagro!- pretende regular la protesta social y, cuando ésta fuera “ilegítima”, sea disuelta por la policía o, como será el caso, por la Gendarmería; debe ser preocupante mirarse en el espejo anticipado de la Venezuela en ebullición.

Con ello y con el pase de gorra ante los organismos internacionales, el mamarracho que constituyó el “modelo” ha perdido los últimos jirones de un “relato” que se ha desflecado por completo pero que, durante diez años, le permitió convencer a tantos y comprar a muchos, y hoy ha dejado en evidencia qué fue en realidad: un obsceno sistema de acumulación de poder para robar empresas y dinero público, aún a costa de la muerte y del hambre de miles de argentinos.

Pero el objetivo de esta nota, y la razón de su título, es enunciar algunos puntos básicos sobre los cuales todas las fuerzas no kirchneristas debieran coincidir para transformarlas en políticas de estado –o sea, aquéllas que se extienden más allá de varios períodos de gobierno, cualquiera sea el partido gobernante-, firmando un pacto que permita resucitar a la Nación, que estará en coma 4 cuando doña Cristina, por las buenas o por las malas, deba entregar la banda y el bastón presidenciales a su sucesor.

Lo primero que nuestro país debe hacer es recuperar la confianza de propios y extraños, muchos de ellos curtidos por tantas décadas de desaguisados, sobre todo en la economía. Sin ella, nos resultará imposible obtener las inversiones indispensables para desarrollar un potencial que, desde hace más de un siglo, nunca se ha transformado en realidad. Los cientos de miles de millones de dólares que los propios argentinos tienen en el exterior (o en los colchones), por sí solos, bastarían pero, hasta que constaten que volver no significa asumir riesgos que superen al propio negocio, seguirán siendo nada más que cifras en un papel.

Tenemos una Constitución Nacional, o sea, un contrato social que hemos firmado para convivir en comunidad; nunca la hemos respetado, como tampoco lo hemos hecho con los códigos y demás leyes que reglamentan las obligaciones y los derechos que ella nos impone y nos otorga. Mucho hemos hablado, todos, de la libertad; sin embargo, ninguna sociedad es verdaderamente libre hasta que no se transforma en esclava de la ley, y el ejemplo siempre debe provenir de la cabeza, es decir, de quienes tienen a su cargo las mayores responsabilidades del Estado, pero cada uno de nosotros tiene un papel a desempeñar y debemos ajustar estrictamente nuestro proceder a ese texto.

Creo que todos coincidimos en que los principales temas a discutir hoy por la ciudadanía, y por quienes pretendan representarla en los comicios, deben ser: la inseguridad, el narcotráfico y el lavado de dinero, la salud y la educación públicas en todos sus niveles, la colonización y el funcionamiento de la justicia, la corrupción generalizada y su impunidad, el unitarismo fiscal de un país teóricamente federal, la indefensión de la nación, la inexistencia de leyes migratorias, el colapso de nuestra moneda, el gasto público y la desaforada inflación, la desmesurada presión impositiva, la desintegración de los organismos de control, las reelecciones indefinidas en ámbitos públicos, la inexistencia de planificación en materia de infraestructura y el actual estado de ésta, la recuperación el autoabastecimiento energético, la reinserción social de los ni-ni, la informalidad laboral y las relaciones internacionales y el papel geopolítico de la Argentina en el mundo.

Por mi parte, he formulado algunas propuestas concretas, que pueden verse clickando en http://egavogadro.blogspot.com.ar/2012/02/la-argentina-que-quiero.html. Sin embargo, hasta ahora no he escuchado a ninguno de los partidos políticos expresar claramente qué piensan hacer respecto a cada uno de esos temas fundamentales; en algunos casos, pocos, los precandidatos en danza se oponen a medidas concretas del Gobierno y, aunque reconozco que esa actitud ha sido esencial para impedir nuevos avances del kirchnerismo sobre la república, no han dejado de constituir hechos aislados.

Es indispensable que los ciudadanos exijamos que se pongan de acuerdo (como empezará a hacerlo UNEN el martes) en la forma de encarar a lo largo de mucho tiempo cada drama de los enumerados, lo firmen todas las fuerzas democráticas y las expliquen públicamente. Sólo así dejaremos de elegir nuevos mesías, a quienes entregamos la suma del poder, y después nos lamentamos al descubrir que, una vez más, se nos ha engañado y se nos ha hundido aún más en la ciénaga inmunda en que nos debatimos hace décadas.

El mundo nos sigue dando oportunidades que no merecemos, y debemos rogar que se nos permita, al menos, alcanzar el último coche del tren del progreso. Si lo perdemos, si las desperdiciamos, la Argentina dejará de ser un país viable y habrá muerto, como nación soberana, en el fondo de cenizas del baúl de la historia de la humanidad.

Sin una justicia independiente, seria y rápida nada podrá ser posible pero, con ella, todo lo será, porque habrá recuperado su rol de último custodio e intérprete de la Constitución, y podrá obligar a su estricto cumplimiento, tanto por parte de las autoridades cuanto de los ciudadanos de a pie. Hoy, aunque no los utiliza, la Corte Suprema dispone de remedios para hacer cumplir sus fallos al Poder Ejecutivo; sin embargo, cuando hoy es desobedecida y se limita a lamentarse como si fuera un mero testigo, o cuando se transformó en un instrumento indispensable para ejecutar la falsa política de derechos humanos de los Kirchner, tolerando y respaldando tantos simulacros de juicios, degrada su función legal y denigra a sus integrantes, por muchos lauros académicos y conductas republicanas exhiban en sus antecedentes personales. El próximo martes, a las 20:30 hs., siempre por www.canaltlv1.com, el invitado será el Dr. Alejandro Fargosi, representante de los abogados en el Consejo de la Magistratura, con quien conversaré sobre estos temas y, en especial, sobre el presente de ese órgano del Poder Judicial.

Espero que, en esta Pascua de Resurrección –y en este Pésaj- a los argentinos se nos conceda la gracia de vislumbrar, al menos, el final de un camino de decadencia y desintegración como sociedad, que iniciamos hace muchas décadas, para poder reinsertarnos entre las comunidades civilizadas del mundo y, sobre todo, para ofrecer a nuestros hijos y nietos un país digno, libre, democrático, justo y republicano, capaz de verse Nación.

Este es un reenvío de un mensaje de "Tábano Informa"
Para subscribirse envíe un mensaje a: tabano_informa-subscribe@gruposyahoo.com.ar

lunes, 15 de abril de 2013

LOS LÍMITES TODAVÍA SON FLEXIBLES



Por Carlos Manuel Acuña
Para algunos observadores la situación política e institucional se acerca más rápidamente de lo previsto a un desenlace cuyas formas todavía son difusas. Por ende, admiten reflexiones cambiantes pero todos los análisis coinciden en que la trama de los hechos, la dinámica que los alimentan, confluyen hacia un punto todavía indefinible pero con escasos y nulos misterios acerca de su contenido.


De todos modos, la propaganda desarrollada desde 1983 y en particular por el actual oficialismo, ha calado hondo en determinados sectores donde circunstancias fortuitas - el clientelismo que genera los subsidios-  permitieron demorar la caída de la imagen positiva que aún mantiene el cristinismo aunque en franco proceso de retirada. Para decirlo más crudamente, otra tragedia como la ocurrida en La Plata puede tener consecuencias políticas de alcances realmente críticos e indomables. Sin embargo, si quisiéramos definir cual sería el rumbo de esos hipotéticos acontecimientos, todavía es difícil presumirlos con cierta aproximación. En otras oportunidades o si se prefiere, en momentos más normales de la vida del país, podrían preverse pero hoy día la hondura de las crisis es tan profunda y abarcativa, que incluso toma cuerpo la expresión nacida como una broma para responder a esa expresión del enojo popular que desde hace tiempo pide "que se vayan todos". Ahora, con sus más y con sus menos, se repite que "venga alguien" y los más osados añaden todavía en voz baja "...y que sea cualquiera. Siempre será mejor que esto..."

Si meditamos por unos segundos sobre el contenido de estas frases y su tremendo significado, podemos apreciar que que sobresale la esperanza y la necesidad de que aparezca un liderazgo que se ocupe de atender la peligrosa problemática en que se desenvuelve la sociedad argentina, es decir los intereses legítimos del estado y de los ciudadanos. La ausencia de liderazgo no está referida solamente a una persona o caudillo que asuma las funciones que corresponden a todos, sino que expresa la inexistencia de una verdadera clase dirigente que marque rumbos para salir del marasmo en que estamos metidos.

Toda esta introducción al comentario de hoy nos facilita recordar que desde hace mucho hablamos en esta misma Hoja acerca de la posible derivación de la crisis hacia una Liga de Gobernadores que asuma la responsabilidad de evitar una guerra civil o una quiebra económica y productiva que coloque a nuestra ex República - otrora orgullosa, atractiva y prometedora de éxitos y poder - en el camino de la recuperación. Para ese entonces los problemas ya eran tan agudos que la población aceptaría medidas de excepción e incluso los políticos - tan silenciosos para atender los momentos de peligro y tan declamatorios cuando ven que su futuro entra en zona de riesgo - respaldarían una salida de la encrucijada siempre y cuando se mantuvieran las formas y la vigencia del sistema. Sin embargo, nada ocurrió, el tirabuzón descendente mantuvo su ritmo de decadencia, quienes estaban (y están) ubicados en los lugares privilegiados de la corrupción contuvieron la respiración por unos instantes y ésta prosiguió extendiéndose, lograba  más adeptos, los gobernadores conversaban entre si no tan preocupados como lo hacen en estos momentos y los militares soportaban a pie firme los agravios cotidianos y las  barbaridades jurídicas, económicas y funcionales que se adoptan para desmerecerlos, carcomerles la íntima moral y destruir el profesionalismo que siempre los destacó. El escenario no podía ser más deprimente aunque comenzó a registrar un fenómeno que sólo ahora es perceptible sin que nadie se queje si lo mencionamos: el ingreso de la Argentina como fenómeno extraordinario en los niveles superiores de la opinión pública de los lugares más significativos del planeta. Así, el periodismo extranjero y figuras representativas del pensamiento se expresan con creciente acidez sobre el caso argentino y decir que de la acidez al desprecio hay un trecho muy corto, se convierte en algo doloroso al tener que escribirlo.

Las honduras de esta realidad asume un perfil más agudo si reflexionamos que la actitud que comentamos proviene de países y sociedades con enormes problemas estructurales tanto económicos como políticos y sociales, pero que buscan sus soluciones con personas responsables y un  medido ejercicio de la capacidad. Cuando no es así, tarde o temprano son reemplazados lo que demuestra otros parámetros de comportamiento, el mismo que repara en nuestra riqueza anterior, de la potencial que mantenemos inmóvil y hasta agredida como sucede con el campo y que podría crecer si nos dejaran hacerlo aquellos que fueron elegidos para gobernar. Para más datos podemos acotar que se piensa en nuestros grandes espacios, en la variedad de nuestro clima, en la alfabetización que habíamos logrado y perdemos rápidamente, en el deterioro progresivo de nuestro sistema educativo, en nuestra inseguridad y en ciertas intimidades que aluden a la disminución o pérdida del sentido de pertenencia. Así, nadie se explica más allá de nuestras fronteras el motivo de los agravios que desde e poder político se lanza contra nuestros próceres o nuestros héroes o personalidades modernas. Cuando se sabe que fue descolgado el retrato del almirante Castro Madero en el lugar desde donde fue el principal creador de nuestra capacidad nuclear o el del capitán Ghiachino, primer muerto del desembarco en Malvinas, nadie puede creerlo y mucho menos cuando se enteran que se desean destruir los monumentos del general Roca, padre de la Argentina moderna, con su territorio y sus fronteras hoy desguarnecidas.

Si acudiéramos a los ejemplos  - aunque sea a los más destacados -  no tendríamos espacio para continuar con esta disección y sus alternativas más inmediatas. El miércoles 10, quien esto escribe participó con su amigo Enrique Avogadro de una asamblea para analizar la situación que se vive. La síntesis que ofreció la entusiasta concurrencia fue la urgente necesidad de salvar a la República, de defender y mejorar el funcionamiento de la Justicia, de afirmar la división de poderes y fundamentalmente, con referencia al poder Ejecutivo y quienes lo sostienen, se acordó en ¡que se vayan! y dejen el camino libre para ensayar la difícil recuperación que nos espera. Por cierto, se coincidió en participar de la concentración del 18 de este mes y aceptar el reto de asumir responsabilidades políticas en el futuro cercano. No se habló ni de mecanismos ni de exclusiones -sólo las expresivas de la corrupción vigente- e incluso se abogó por una unidad que no excluyera a confiables ejecutores de nuestra política enferma. Todas fueron señales del ánimo que rige nuestro presente y de la expectativa que permanece abierta.

Por eso no puede evaluarse el escenario político sin tomar en cuenta la importancia de ea fecha que convocará una movilización ciudadana en todo el país. Al respecto, resulta inexplicable que Cristina se haya adelantado al 18 de este mes para lanzar su proyecto de controlar al Poder Judicial para mantener, renunciar o nombrar jueces de acuerdo con su conveniencia. En resumidas cuentas, de eso trata la llamada "democratización de la Justicia", proyecto que ya es emblemático y será resistido en términos impredecibles. Para algunos, marca el límite de la tolerancia, para otros, será el comienzo de una aceleración de la crisis que posiblemente establezca las condiciones para una derrota electoral en este año crucial para el futuro. Si bien el gobierno de Cristina avanza de error en error, las alternativas para revertir la tendencia hacia el rechazo popular cada vez son menos y angostan la senda hacia un final decoroso. De allí, que hasta los observadores más optimistas aprecian que la flexibilidad de los límites puede agotarse y romperlos y si eso sucede es muy difícil hablar de formas y previsiones, Tan frágiles se muestran las cosas, que mientras unos aprecian que podría haber renunciamientos otros, tal vez más realistas, consideran inevitable que surgirá una etapa de violencia. Cristina no retrocederá ni un paso y por lo contrario, aumentar su apuesta. Desde el interior, viejos montoneros tratan de resucitar la organización, anuncian que "las armas no están enterradas" y tácticamente propician la vía democrática para el ejercicio de la política. Estos reorganizadores - que compiten y simultáneamente coinciden con La Cámpora - sostienen que las crecientes condiciones de pobreza, la desocupación y la parálisis económica del país, son factores ideales para recrear su viejo proyecto y ejercen el optimismo al evaluar que las Fuerzas Armadas y de Seguridad carecen de las capacidades que les permitió vencerlos en los años setenta.

Alrededor de estos componentes hay todo un ejercicio de probabilidades que también transitan por el campo cultural donde a la inversa de lo que puede imaginarse, no se toma en cuenta la modificación estratégica que ha sufrido el mundo. Cuba perdió fuerza y su vida interna aún registra una incógnita, Bolivia carece de significado en todo sentido, Venezuela marcha hacia una catástrofe en todos los órdenes y Ecuador, con su economía dolarizada, es una contradicción que sumada a su pequeñez es algo así como un punto en el mapa. Buenos paisajes, lindos colores y China como único comprador de su petróleo. En la Argentina sólo los twitteros pueden aspirar a reunir un par de millones de personas, la vacancia generacional es un fenómeno que reúne perfiles misteriosos y tan contradictorios como para que algunos analistas sostengan que una confrontación es inevitable ...... y necesaria. 

miércoles, 10 de abril de 2013

ASAMBLEA POLÍTICA PARA DEFINIR EL "DESPUÉS" QUE SE AVECINA



MIÉRCOLES 10, A LAS 19 HORAS, 

EN LOS SALONES DEL COFA,
AVENIDA QUINTANA 161

HABLARÁN EL PERIODISTA CARLOS MANUEL ACUÑA
Y EL DR. ENRIQUE GUILLERMO AVOGADRO

MODERADOR: JORGE MONES RUIZ
EL PÚBLICO INTERACTUARÁ CON LOS PANELISTAS

martes, 15 de enero de 2013

EL TRUCHO-CID Y LA TRUCHO-REINA



Por el Dr. Guillermo Avogadro 
La tragedia de la muerte es lo que transforma la vida en destino . André Malraux

En estos días, la peste que llevó a países como Nicaragua, Cuba, Venezuela, Ecuador, Bolivia y Argentina a quedarse tuertos, ha llegado con fuerza a otros cuyo comportamiento serio los hacía parecer inmunes a ese virus; me refiero, concretamente, a Brasil y a Uruguay. La posición adoptada por ambos frente a la enfermedad terminal de Hugo Chávez Frías, y a la consecuente imposibilidad de asumir nuevamente su cargo el jueves 10 ante la Asamblea Legislativa venezolana, da acabada cuenta de la propagación del mal.

Para evitar la segura lucha interna por el poder que se dará entre los candidatos chavistas a suceder al caudillo cuando su muerte sea reconocida, y con una notoria influencia de la cúpula cubana en el evento, el oficialismo venezolano   llegó a un pacto que carece de antecedentes en América Latina. Ya que se trataba de una reasunción del mismo Presidente, la Sala Constitucional del Tribunal Supremo consideró que, en realidad, no era preciso ese juramento y, minutos después, la Asamblea Legislativa le concedió la posibilidad de ausentarse del país por tiempo indeterminado; es decir que, en lugar de conquistar Valencia después de muerto, como hizo el Cid Campeador, nuestro numen bolivariano continuará gobernando desde un hospital habanero o, tal vez, desde el más allá. Mientras tanto, ejercerá la Vicepresidencia Nicolás Maduro, no electo sino designado por Chávez para el cargo en su período vencido.

Es decir, en Venezuela se ha roto con la Constitución de manera notoria y, sin embargo, la reacción de los países vecinos fue diametralmente opuesta a la que se produjo cuando la crisis en Paraguay llevó a su Congreso a destituir al Presidente Lugo, lo cual fue convalidado luego por la Corte Suprema de Justicia de su país. Para ser más claro: mientras que en Asunción fueron respetados todos los procedimientos constitucionales, en Caracas simplemente se la violó para impedir que el chavismo implosionara inmediatamente con la muerte de su mentor.

Esos países, que ya habían instaurado la cláusula democrática en la Unasur cuando una simple huelga policial en Quito por mejores salarios fue disfrazada de intento de golpe de estado por Correa, la hicieron jugar para suspender la membrecía de Paraguay en el Mercosur y, de ese modo, permitir el ingreso resistido por el Congreso en Asunción- de Venezuela por la ventana del -a partir de entonces- Truchosur,poniendo de manifiesto la hipocresía de todo un continente, de la cual sólo resultan exceptuados Chile, Perú y Colombia.   

La inquietud de Cuba con relación al futuro del régimen chavista está, por supuesto, enormemente justificada, ya que los Castro -¿será Fidel otro Trucho-Cid?- sobreviven sólo por el cordón umbilical de energía y dólares con que Venezuela alimenta a la isla; y muchas otras naciones del Caribe también han recibido grandes apoyos desde Caracas. Brasil, por su parte, está tratando de mantener su rol de líder regional. En nuestro caso, ocurre algo similar, ya que debemos a don Hugo Chávez y a su país mucho, muchísimo dinero por la importación de combustibles y por préstamos financieros (¿recuerda el cacareado desendeudamiento con el FMI?), amén de la eventual fantasía de doña Cristina de reemplazar al Papagayo como jefe internacional del socialismo del siglo XXI . Si el péndulo político en Venezuela se moviera violentamente, es muy probable que la crisis económica real que atraviesa el país obligue a su nueva dirigencia a interrumpir esas colaboraciones con el extranjero y hasta a reclamar lo que se adeuda.

Volviendo ahora a nuestras pobres pampas, la insignificancia del acto, no del gasto, del recibimiento de la fragata en Mar del Plata me exime de hacer mayores comentarios, lo que no sucede con la última cadena nacional que nos propinó doña Cristina el jueves 10, antes de partir hacia Cuba para saludar a los familiares de Chávez y, fallidamente, despedirse de su amigo antes que la muerte los separe.

Recordemos que, esta vez, la excusa para el abuso de la cadena nacional fue la compra de cuatrocientos coches para distribuir entre las líneas Sarmiento y Mitre de los ferrocarriles conurbanos. Si se tratara de una Presidente que hubiera asumido por primera vez sus funciones en diciembre, hasta sonaría como una propuesta razonables, dado el calamitoso estado en que ambas líneas se encuentran no son las peores, por cierto- pero, tratándose de alguien que lleva nada menos que diez años ejerciendo el poder ganancial, como ella misma afirma a cada paso, el barullo fue ridículo y canallesco. Voy a explicar, brevemente, por qué califico así el nuevo adefesio oral de doña Cristina.

Más allá de ser el enésimo anuncio en la materia soterramiento del Sarmiento, electrificación del Roca, vinculación ferroviaria con Uruguay, tren-bala , etc.- no recordó que los concesionarios ferroviarios han sido socios del despojo consumado por el matrimonio Kirchner y ejecutado por Julio de Vido y Ricardo Jaime, el único funcionario que no necesitaba golpear la puerta del despacho de don Néstor (q.e.p.d.) porque siempre tenía las manos ocupadas por las valijas repletas de reintegros en efectivo. Ello llevó a que se cometiera el homicidio de cincuenta y una personas y heridas a más de setecientos en Once, pero también a la infinidad de lastimados, discapacitados y fallecidos que, anualmente, se producen por el increíble deterioro de todos los ferrocarriles, después de diez años de ingresos fiscales inauditos.

Además, la señora Presidente nada dijo de las compras que Jaime realizó, motivando triunfalistas anuncios en su momento, de material ferroviario en Portugal y en España. Esos coches están herrumbrándose en desvíos varios Pilar y Las Armas, por ejemplo- y nunca fueron utilizados; hasta los coches Talgo, atribuidos a Ferrobaires (el ferrocarril estatal de la Provincia de Buenos Aires), ya han dejado de funcionar en el tramo Constitución-Mar del Plata. Lo curioso, y de allí las comillas de la palabra comprar , es que ambos países estaban dispuestos a pagar a quien se llevara ese material rodante, ya que contenía, en su construcción, materiales altamente contaminantes, ahora prohibidos para su uso en la Comunidad Europea. Sin embargo, apareció don Jaime -¿debería llamarlo Jaimito ?- y rápidamente, con un enorme cheque de don Néstor (q.e.p.d.), pagó para traerlos, contratando un flete carísimo y todo, para que se calcinaran al sol argentino, nacional y popular.

No quiero extenderme más. Sólo recordaré una anécdota que me contaron en Madrid. Resulta que un país africano había encargado la construcción de una importante cantidad de material ferroviario rodante. Cuando llegó el momento de efectuar el pago, los africanos preguntaron por la suya, a lo que los fabricantes respondieron que no había sido presupuestado sobreprecio alguno. Al borde del sofoco, los funcionarios preguntaron qué se podía retirar de los coches de manera de permitir el adecuado retorno; los industriales sugirieron que uno de los componentes más caros eran los equipos de aire acondicionado, lo cual fue velozmente aceptado por los compradores. Como las ventanas eran herméticas, puede suponerse qué les pasó a los pasajeros de esos trenes cuando comenzaron a correr por las planicies subsaharianas bajo un sol canicular. ¿Nota alguna similitud?

Bs.As., 13 Ene 13
Enrique Guillermo Avogadro
Abogado

martes, 18 de diciembre de 2012

ASOCIACION DE ABOGADOS POR LA JUSTICIA Y CONCORDIA ESTUVO EN TUCUMÁN



Buenas noches …

La visita de la Asociación de Abogados para la Justicia y la Concordia a Tucumán tiene un doble objetivo.

El primero, obviamente, es manifestar su apoyo a los señores militares que, por el sólo hecho de serlo y, como tales, haber cumplido las órdenes legales y legítimas emanadas del Poder Ejecutivo Nacional, hoy se encuentran sometidos a proceso, en un marco institucional destruido por el odio y la venganza. Estos señores militares estuvieron, en 1975 y 1976, defendiendo y venciendo en la lucha que toda la Nación emprendió contra quienes, mediante las armas, pretendieron convertir a esta Provincia en un Estado y, a partir de ello, obtener el reconocimiento internacional como parte beligerante en una guerra cuya existencia ahora se pretende negar.

El segundo objetivo, instrumentado a través de las diferentes entrevistas que hemos mantenido en el día de hoy y que continuarán mañana, es llevar a conocimiento de la Iglesia, de las asociaciones de profesionales del Derecho, y de las autoridades políticas el significado real de estos inicuos procesos, en tanto los mismos subvierten toda la estructura de derechos y garantías que regía en nuestro país, sin la cual resulta imposible la convivencia social. Para llevarlos adelante se han dejado caer, como si fueran frutas inservibles, los principios más elementales de cualquier sociedad civilizada que se precie de tal; me refiero a la presunción de inocencia, a la irretroactividad de la ley, al juzgamiento por los jueces naturales, a la legalidad y a la obligación del Estado de probar, más allá de cualquier duda, la culpabilidad de los acusados.

Quienes, a partir de 2003, se revistieron con la bandera de los derechos humanos, que desconocían hasta entonces, han obtenido el apoyo de los derrotados militarmente en el monte tucumano y en el resto de la geografía nacional. Invocando los derechos de los cobardes asesinos de entonces, hacen caso omiso de los derechos de los argentinos contemporáneos, a los cuales les son conculcados diariamente.

¿No tienen derechos humanos los padres que hoy, después de diez años de un crecimiento inédito de la economía, producto de los vientos que han soplado tan a nuestro favor, ven morir a sus hijos de hambre y desnutrición? ¿No tienen derechos quienes se ven obligados a viajar como ganado y a morir en terribles incidentes ferroviarios, causados por la corrupta sociedad entre funcionarios y empresarios? ¿No tienen derechos quienes, aún hoy, deben vivir hacinados en ranchos inmundos, sin agua ni cloacas? El profundo deterioro de la educación y de la salud pública, ¿no constituye una violación a los derechos humanos? En la medida en que todos los hechos de corrupción del Gobierno están costando la vida de comunidades enteras, ¿no constituye un genocidio?

Pero, en lugar de ocuparse del presente, este proyecto de odio y venganza prefiere hacerlo, para usarlo como bandera ideológica, de los derechos de los delincuentes subversivos de los 70’s, en una tergiversación de la Justicia a la cual, además, ha dejado tuerta. Tan tuerta como para permitir, hace pocas horas, que fueran absueltos individuos a los cuales cientos de testigos coincidentes vincularon con el secuestro, la trata y la prostitución de personas, mientras persigue, como he dicho, a militares por el solo hecho de haberlo sido.

Para llevarla adelante, con la imprescindible complicidad de la Corte Suprema, se ha atropellado todo el andamiaje basal del derecho penal, en causas que se llevan adelante con mentiras manifiestas, con falsos testigos, con contradicciones notorias y con evidente uniformidad en las penas. Todos los que se ven obligados a comparecer ante estos pseudo jueces saben, de antemano, que están condenados, y casi todos ellos reciben cadenas perpetuas o por períodos tan prolongados que, dada la edad de los protagonistas, se convierten en penas de por vida.

La indignación se hace más profunda cuando se comprueba, a diario, que quienes atentaron contra la Argentina, quienes mataron y robaron a mansalva en nombre de teorías mesiánicas, reciben cargos públicos y elevados sueldos, como inicuo premio otorgado por una nación a la que se ha puesto de rodillas.

Tan de rodillas como para tener que soportar, sin posibilidad de reacción alguna, la retención de la fragata “Libertad” por los jueces de Ghana, una de las democracias más serias y prestigiosas de África, o la demora en recuperar la corbeta “Espora”, fondeada en Ciudad del Cabo por la falta de pago a quienes deben suministrar los repuestos necesarios para su reparación.

Este insensato gobierno, que ha hecho perder a la Argentina la mejor oportunidad de crecimiento real y sostenido que dio en décadas, nos ha convertido en parias internacionales, merecedores sólo del desprecio del mundo globalizado, y todo ello en aras de implantar modelos ya fracasados en muchos otros países.

Esta digresión acerca de la situación de la Argentina no es gratuita, ya que gran parte de ese desprestigio que nos ha hecho desaparecer del mapa de las abundantes inversiones que se dirigen, por necesidad, al resto de Latinoamérica, se vincula con la falta de seguridad jurídica que reina entre nosotros.

Somos, a la luz del mundo, un país que viola las leyes y los contratos, cuyo parlamento nacional deroga normas ya sancionadas y donde el Poder Judicial, que debiera ser la última barrera de defensa de los derechos individuales frente a los abusos del poder se ha transformado, en las propias palabras del Presidente de la Corte Suprema de Justicia, en cómplice de “políticas de Estado” concertadas con el Ejecutivo para llevar adelante juicios ilegales e inmorales como el que hoy nos ha traído hasta aquí.

A la vez, mientras permitía el pisoteo de todos los principios del Derecho, este mismo Poder Judicial ha sido cómplice, todos estos años, en la desenfrenada corrupción de este gobierno, postrándose ante la Casa Rosada y las diferentes sedes de los ejecutivos provinciales, es decir, ensañándose sólo con los más débiles.

Así, hemos visto como se ha arrastrado ante los estrados de estos nefastos magistrados a ancianos enfermos, algunos de ellos ya sin conciencia real de lo que sucede a su alrededor, sometiéndolos a indignantes tratamientos, sin frenar siquiera ante la muerte inminentes de muchos, tantos que ya han superado largamente el centenar quienes han fallecido en cautiverio.

¿Qué peligro pueden representar, para el trámite de los procesos o para la seguridad ciudadana, ancianos que superan los setenta años si se les concede la prisión domiciliaria? Sin embargo, no solamente se hace caso omiso del beneficio legal sino que se los obliga a comparecer hasta en camilla, como fue el caso del Comisario Patti, o con las arterias canalizadas para el suministro de medicación. ¿Dónde está la Justicia que estos jueces pretenden corporizar?

Debemos recordar, ahora en especial dada la parodia de juicio a que es sometido nuestro distinguido colega y amigo Jaime Smart, que cuando se juzgó legalmente a los imputados de cometer crímenes con las armas guerrilleras, muchos de ellos fueron absueltos y aquéllos a los cuales se les comprobó la comisión de tales delitos, fueron liberados de las cárceles y, poco tiempo después, volvieron a empuñarlas para asesinar, entre otros, a los mismos jueces que los habían condenado.

Pero no estamos sólo ante un acto de venganza, utilizada como instrumento por el kirchnerato para disfrazarse de defensor de los derechos humanos, sino que también es un acto de notable corrupción. Para las dos organizaciones más reputadas por su actuación en el tema –me refiero, obviamente, a las Madres y a las Abuelas de Plaza de Mayo- los derechos humanos se han transformado en un verdadero negocio, sea por la vía de las indemnizaciones a los familiares de hasta quienes murieron asaltando cuarteles, sea por la construcción de viviendas, como demostró el caso Bonafini-Shocklender.

¿Alguien puede imaginar, detrás de la nebulosa con que el Gobierno ha ocultado el tema, cuántos millones de dólares del erario fueron a parar a estos fines? ¿Cómo fueron compartidas esas indemnizaciones entre los familiares de los guerrilleros y los funcionarios que los otorgaron? Para incrementar la cantidad de pagos, se ha recurrido a retrotraer el período que la ley contempla cada vez más hacia el pasado y, si esto sigue así, terminaremos indemnizando a los deudos de los indios muertos en los malones.

Pero no debemos perder las esperanzas. Este siniestro régimen que hoy impera en la Argentina terminará, más temprano que tarde. No porque se produzca una revolución, que debe ser descartada de plano, sino simplemente porque resulta imposible que el país continúe tres años más en este generalizado desmadre.

Y cuando se acabe, cuando implosione ante las naturales contradicciones entre sus alas ideológica y ladrona, dado el odio generalizado que han sabido cosechar sus funcionarios de todo nivel, estos sí serán juzgados por su corrupción, y ni siquiera estos jueces podrán evitar esa suerte, dado el prevaricato en que continúan incurriendo.

La República vive uno de los momentos más aciagos de su historia, ya que su Presidente pretende ahora someter a su voluntad al Poder Judicial, como ya lo ha hecho con el Legislativo, no para destruir a Clarín, que a nadie le importa, sino terminar con nuestras libertades más profundas, como son la libertad de informarnos y decidir. Una sociedad como la nuestra no puede tolerarlo, y saldrá a impedir que se nos sojuzgue como hicieron Chávez o Correa con sus pueblos.

Mal que le pese a nuestras autoridades, que no merecen serlo, la ciudadanía está de pie, ha reconquistado la calle y no dejará avanzar más a este totalitarismo de opereta. Jesús, el Señor de la Historia, nos lo exige, y nosotros cumpliremos el mandato.

Buenas noches, y gracias.

San Miguel de Tucumán, 12 Dic 12

Enrique Guillermo Avogadro
Abogado

lunes, 10 de diciembre de 2012

PERFUME DE FLORES MARCHITAS



Por Enrique Guillermo Avogadro
Abogado


“Luego hazte la pregunta: ¿dónde está ahora todo esto? Humo, cenizas, leyenda; o, tal vez, ya ni siquiera leyenda”. Marco Aurelio

La viuda de Kirchner confundió –al igual que su marido desde los lejanos días de la Gobernación de Santa Cruz- “Estado” con “Gobierno”, “Gobierno” con “Poder Ejecutivo”, la “representación” de los votantes por la “delegación” de esa soberanía, y “República” con “Imperio”. En razón de esa confusión, actuó como hemos visto, es decir, transformó a los bienes y medios del Estado en gubernamentales, redujo a una categoría constitucional inferior al Poder Legislativo y pretendió hacer lo mismo con el Judicial, y desconoció que, en una República, “gobierno” son los tres poderes, transformándola, en su febril imaginación, en una monarquía absoluta.

El jueves, un día antes del terrorífico pero finalmente inocuo 7D, la Cámara de Apelaciones en lo Civil y Comercial Federal, objeto de un inmundo e irracional atropello del Poder Ejecutivo, dictó una resolución que, sin exageración alguna, salvó a la República del abismo en cuyo borde mismo se encontraba. Doña Cristina, la auto-celebrada “abogada exitosa”, resultó aplazada en el examen de Derecho Constitucional al que eligió presentarse sin leer bolilla alguna.

Por la noche, después de digerir lo sucedido durante el día (más allá de la nube tóxica y el diluvio, el hecho más relevante de la década fue la declaración de todas las asociaciones de jueces del país) se me ocurrió una metáfora muy complicada. Los emperadores romanos, para calmar los reclamos de los ciudadanos en épocas de crisis, celebraban grandes fiestas, cuyo epicentro era el Coliseo, en el cual los cristianos y los gladiadores debían enfrentar a fieras salvajes. Doña Cristina hizo lo propio pero, con las tribunas llenas de fanáticos que aspiraban ver sangre, los que debían morir para contentarlos faltaron a la cita, por orden judicial.

Lo lógico hubiera sido que uno de los muchos maestros de ceremonias de la Casa Rosada –SanatellaAla-kAbalito, Anímal, Guita-rrita o Metralleta Kunkel- presentara las excusas del caso y despidiera a la multitud vociferante. Por orden directa de la Presidente, no se hizo y los actos previstos para hoy continuarán su desarrollo, aunque deban haber cambiado sus consignas. ¿Será así o seguirá echándose leña al fuego, aunque esté mojada? Con las desmesuras a las que la Casa Rosada nos tiene acostumbrados, es muy difícil prever qué sucederá, y ese incierto futuro inmediato no puede más que generar una honda preocupación.

Si la Comisión Nacional de Valores decidiera utilizar su nuevo recurso pseudo legal, que le permite prácticamente intervenir, en nombre de las minorías, los órganos de administración de las empresas, para destruir a Cablevisión con la excusa de “proteger” a Fintech, dueña del 40% (una situación incompatible con su condición de prestador de servicios públicos), generaría no sólo el descontento de sus usuarios, que son muchísimos, sino la reacción airada de sus combativos empleados; en resumen, una situación de complicado pronóstico.

Desde el viernes, desde Olivos emana un perfume a flores marchitas que predice, sin dudas, el comienzo del período del “pato rengo” en el pseudo imperio kirchnerista, confesamente sin herederos. Los sindicalistas, los suboficiales de las fuerzas armadas y de seguridad, los “barones” del Gran Buenos Aires, los gobernadores, los jubilados, la clase media, la Iglesia, los empresarios, los jueces y hasta los caciques del PJ han comenzado a percibirlo en sus fosas nasales y están preparando sus garrochas para abandonar el fracasado “modelo” de tan rimbombante nombre.

La señora de Kirchner, que no tiene un pelo –ni una extensión- de tonta, también está olfateando su final pero, como sostengo desde hace años, creo que estará dispuesta a transformarse en Nerón e incendiar Roma antes que someterse a la reglas de la democracia. Si Ud., lector, no me cree, simplemente cierre los ojos y trate de pensar en una foto en la cual se vea a doña Cristina entregándole banda y bastón a un sucesor que no sea del mismo palo. En cualquier escenario, el desastre que dejará cuando, finalmente, sea desalojada del poder –se mida en términos económicos o sociales- exigirá de quien se siente en el sillón de Rivadavia y en la ciudadanía toda un verdadero esfuerzo de imaginación y de coraje, de seriedad y de sacrificio.

Nada de eso es imposible, salvo que los argentinos insistamos en preferir este falso progresismo que tanto nos ha costado en materia de educación, de desarrollo, de empleo, de producción, de inseguridad, de descontrol gubernamental y hasta de secuestros de naves. Para readmitirnos en su seno, el mundo entero nos exigirá comportarnos como si fuéramos gente civilizada, capaz de respetar las normas y ser esclavos sólo de las leyes y de la palabra empeñada. Si, en lugar de buena educación o adecuado sistema de salud, de una infraestructura adecuada, de viviendas dignas o del autoabastecimiento energético, seguimos optando por irracionales subsidios, Fútbol para Todos, Aerolíneas Argentinas o la confiscación de YPF, si continuamos sin respetar contrato alguno o sentencia desfavorable, si continuamos tolerando que se barra con las instituciones, nuestro futuro será la nada, vestida de disolución nacional.    

Bs.As., 9 Dic 12

lunes, 3 de diciembre de 2012

LA SEMANA MÁS TRÁGICA



Por el Dr. Enrique Guillermo Avogadro
Es un déspota todo aquel que cree que ser opositor al gobierno es ser traidor a la Patria. Juan Bautista Alberdi

Visto lo sucedido a partir de la resolución de la Corte Suprema, ratifico que, en los próximos cinco días hábiles, es imposible que el viernes, el fatídico el 7D marcado en el calendario de doña Cristina para terminar con el grupo Clarín, alguna de las partes de la absurda e insólita guerra que ha distinguido a este año, obtenga una sentencia definitiva en Tribunales. Sin embargo, el Gobierno sigue batiendo el parche de una promesa, para cuyo cumplimiento carecerá de instrumentos legales. El viernes 30, por ejemplo, lanzó una nueva compaña, apoyada en una canción horrorosa, en la que se afirmó que, al cabo de una semana, el conglomerado encabezado por Magnetto dejará de existir; de la letra se desprende que ese fallecimiento incluirá al propio diario.

  Ahora bien, si no tendrá un fallo que le permita cumplir ese prometido objetivo, ¿qué hará la señora de Kirchner para evitar transparentar su fracaso frente a los fanáticos aplaudidores que la rodean? ¿Cómo hará, por ejemplo, para que la situación no resulte comparable a la inmunda maniobra de imputar a la viuda de Noble haberse apropiado de sus hijos o con el ridículo final que impuso el hermano de Graiver al relato oficial sobre los orígenes de Papel Prensa? En la respuesta a estos interrogantes debe buscarse la razón del título de esta nota.

Es posible –ignoro con qué grado de probabilidad- que doña Cristina pretenda tomar por la fuerza las instalaciones de las empresas del grupo enemigo, sea valiéndose de las fuerzas de seguridad, sea con las patotas que ha prohijado. Si una idea de ese tamaño está circulando por la cabeza presidencial, no estaría de más sugerirle con mucha intensidad que la descarte. Como ya he dicho, me consta que los mandos medios de Gendarmería y Prefectura han realizado consultas acerca de los alcances de la “obediencia debida” a una orden ilegal, lo cual se suma al descontento que continúa produciendo en su seno el tema salarial y el despido del vocero de la reciente protesta, y una invasión de una muchedumbre de energúmenos, integrada por barra-bravas y activistas entrenados produciría un zafarrancho tal que podría derivar en una verdadera conflagración. Antes de actuar de ese modo, doña Cristina debería recordar cuánto le costaron a Eduardo Duhalde las muertes de Kosteki y Santillán.

En condiciones normales, el mero planteo de una situación como la que describe el párrafo anterior sonaría, obviamente, a disparatado, pero estamos en la Argentina de 2012. O sea, un país que, además de exhibir su negativa a respetar contratos y fallos y estar aislado y segregado del mundo, se permite encomendar su representación en las cumbres internacionales a un conocido delincuente; un país en el cual sus organismos de derechos humanos se transforman en bandas de estafadores encubiertas bajo la forma de constructoras de viviendas; un país en el cual la campaña de su Presidente fue financiada por laboratorios falsificadores de medicamentos y traficantes de drogas; un país en el cual funcionarios y empresarios, que se roban impunemente los subsidios destinados al transporte público y a la construcción de caminos, causan la muerte de miles de conciudadanos; un país que encarga la impresión de su moneda a una sociedad fantasma, atribuida a su Vicepresidente; un país en el que sus jueces exhiben anillos inexplicables o propiedades destinadas a la prostitución; un país en el cual, a metros de las fastuosas residencias de sus gobernantes, los chicos mueren todos los días de desnutrición y hambre; y miles de etcéteras.

La señora Presidente, una vez más, se vio obligada a cancelar su presencia en la cumbre de UNASUR. La información acerca de su salud, cuyo secretismo sólo es comparable a la forma en que se maneja igual tema en Cuba o Venezuela, es de enorme trascendencia institucional. Nótese que hasta el señor Binner, en su condición de médico, hizo suya la primigenia recomendación pública de Nelson Castro, que sugiriera un urgente descanso a nuestra primera magistrada. Pero, claro, un régimen tan personalista como el que nos rige, en el cual sólo existe una persona en su vértice, no permite delegar el mando; por lo demás, si la ciudadanía se enterara que Guita-rrita Boudou o Beatriz Rojkés de Alperovich quedan a cargo de la Casa Rosada, saldría de inmediato a la calle a manifestar su descontento y su hartazgo.

Pero la soledad presidencial, que describí en una nota reciente –“Adán en el ‘Día de la Madre’”- se agravó esta semana, tal vez debido al cuadro psicológico -¿o psiquiátrico?- que afecta a la viuda de Kirchner, cuando ésta comparó, por su enésima cadena nacional, a los denostados fondos-buitre con los jubilados, que infructuosamente demandan en los tribunales que se les pague sólo lo correcto, siempre más que sus actuales salarios de hambre. No se detuvo la señora Presidente en ese infausto comentario sino que, a renglón seguido, dijo: “es muy fácil hacer socialismo con la plata del Estado, con la plata del Estado todas hacen socialismo y justicia social”; lo absurdo es que la haya pronunciado quien ha usado y abusado, tantos años, de ese recurso en su propio beneficio. A la enajenación de toda la clase pasiva –con la natural exclusión de quienes fueron beneficiados sin haber realizado aportes- se sumó la indignación, al saber que la madre de doña Cristina, de edad muy inferior a la de muchos reclamantes, no sólo hizo juicio a la ANSES sino que, milagrosamente, logró cobrar lo que la sentencia ordenó.

El documento de la Iglesia, difundido esta misma semana, puso los puntos sobre las íes, y lo mismo hicieron los jueces de la Cámara Civil. Sean bienvenidas todas esas advertencias y quejas, aún cuando hubieron podido y debido ser formuladas hace mucho tiempo: ni los fantasmas del enfrentamiento civil y de la disolución nacional, ni el atropello a la Justicia son una novedad; es más, con sólo revisar el curriculum de los Kirchner se comprueba que no han cambiado nada desde los ya lejanos días de Santa Cruz. En el mismo sentido, aunque también muy tarde, Luis Bameule llamó a sus colegas empresarios a la reflexión, recordándoles que los modelos prebendarios, de los que tanto disfrutaron, producen atraso y pobreza.

En fin; Argentina entró en la recta final, camino a un disco envuelto en la bruma. Qué encontrará el viernes 7D, cuando llegue a él, sólo lo sabe la Presidente más poderosa y más solitaria de nuestra historia reciente.

Bs.As., 2 Dic 12

lunes, 29 de octubre de 2012

HIRVIENDO LA LECHE



Por Enrique Guillermo Avogadro
Abogado
Bs.As., 28 Oct 12


La felicidad consiste en saber unir el final con el principio
Pitágoras
A la luz de los hechos generados por el Gobierno –que se ha quedado tan solo- en los últimos tiempos, hay una pregunta para la cual no encuentro respuesta: ¿puede todo esto ser mera torpeza o responde a un plan maestro para que doña Cristina pueda huir del poder envuelta en el halo de una inventada conspiración mediática?



¿A qué atribuir la afirmación de que se puede comer por seis pesos diarios unos días antes de la manifestación del 13-S? ¿Qué quiso  decir la Presidente al afirmar que, si la inflación fuera del 25%, el país estallaría? ¿Por qué dijo Patotín Moreno que la carne tiene los mismos precios que en 2010? ¿Qué motivó el  desgraciado discurso que incluyó el “Podrán quedarse con la fragata…”? ¿Cuál fue la razón del giro en la relación con Irán que, además de agraviar la memoria de 85 muertos argentinos, la enemistó con la colectividad judía mundial? ¿El Gobierno no percibe cuánto le está costando su inmunda presión sobre la Justicia en una pelea que a nadie interesa? ¿Por qué conservan sus cargos Twitterman y Guita-rrita? ¿Cómo se atreve la verborrágica doña Cristina a ignorar la inflación, la inseguridad, el crimen de Once, el affaire Ciccone?



Tal como planteara –esbozando mis sospechas- en ocasión del pago del Boden 2012 –si estamos en default con el Club de Paris, con los holdouts, con las sentencias del CIADI y hasta con los dueños de las empresas “estatizadas”, ¿por qué la compulsión para efectuar ese pago, sacrificando tanto caudal político y tantas otras prioridades?- ha quedado demostrado que ese esfuerzo fue inútil, ya que la Argentina ha vuelto a encabezar la trágica lista de países en los cuales resulta riesgoso invertir, y la Justicia norteamericana le ha dado la razón a los holdouts. La noticia de que Bolivia –sí, ¡la Bolivia de Evo Morales!- recibiera ofertas de US$ 5.000 millones cuando sólo necesitaba US$ 500 millones, y todo ello al 5% anual, debiera llamar a la reflexión a los tan enconados defensores del “modelo”, que ya no encuentra latas en los que “rascar” fondos, para desesperación del pobre Gallucchio.
La viuda de Kirchner ha aumentado la llama sobre la cual hierve la leche del humor ciudadano, de la mano de hechos entre los cuales, obviamente, sobresale la negativa a depositar –a embargo, no en pago- la fianza requerida por la Justicia de Ghana para reemplazar el que pesa sobre la fragata “Libertad” y la mantiene inmovilizada en el puerto de Tema. El humillante regreso de la tripulación a bordo de un avión “charteado” a Air France permitió la más gruesa comparación: la suma que, con soberbia, la señora Presidente ha rechazado dar en garantía equivale a ¡siete días! del monumental subsidio a Aerolíneas Argentinas que, en derecho, aún es española. La escasa tripulación dejada en África impediría la navegación de la nave de regreso a la Argentina, por lo cual debe suponerse que, como mínimo, doña Cristina sabe que seguirá allí mucho tiempo o, en última instancia, que será rematada para servir como yate privado a algún millonario.
El agravio que, con tanto desparpajo, se ha propinado al pabellón nacional no hace más que confirmar cuál es la posición oficial respecto a las fuerzas armadas de la Nación. La reciente y masiva detención de los oficiales y suboficiales que participaron del Operativo Independencia, en la Provincia de Tucumán y en plena democracia, en nombre de una falaz política de derechos humanos, es una tergiversación más de la historia, de las muchas que ha practicado el kirchnerismo; ahora, olvida que un gobierno constitucional envió a las tropas al monte para desbaratar a una organización guerrillera que, declarando la independencia de la zona que ocupaba, pretendía el reconocimiento internacional como parte beligerante en una guerra que ella misma había desatado.
Pero no le ha bastado a la viuda de Kirchner con perder la fragata. Muy por el contrario, sigue agraviando a la ciudadanía, aún sabiendo que ese calor se expandirá por calles y plazas de todo el país y del extranjero el 8 de noviembre.
La sanción de la ley que impide el reclamo en la Justicia laboral de quienes sufrieran accidentes de trabajo y se vieran obligados a aceptar, por urgencia, la indemnización que las ART´s les ofrezcan, ha enfurecido a la CGT (Moyano) y a la CTA (Micheli) que, antes del ominoso 7-D, pretenden realizar un paro nacional conjunto, y ha dejado colgadas de un pincel a la CGT (Caló) y a la CTA (Yasky) que, tascando un complicado freno, siguen apostando a su relación con la Casa Rosada. Si el Gobierno tenía tanto interés en esa ley, ¿por qué no esperó un mes y la incluyó en la agenda de eventuales sesiones extraordinarias del Congreso? ¿Para qué dar una nueva bandera a quienes protestarán el 8-N en todo el país?
Los empujones de todo tipo, y los agravios proferidos por los legisladores cómplices de este gobierno desmadrado, realizado todo ello a la luz pública y en contra de otro poder del Estado, con el único propósito de intentar evitar una irremisible derrota –en términos temporales- en Tribunales por la mera aplicación del Código Procesal, pondrá al Ejecutivo frente a una única opción para cumplir sus objetivos mediáticos: las vías de hecho, de imposible pronóstico. La indignación generalizada ha alcanzado tal magnitud que, me temo, recorrer ese camino lleve a una confrontación que los argentinos no queremos, pero que deberemos aceptar como inevitable si el Gobierno no reacciona, deja de pensar en su jefa como una emperatriz y pretende recortar, aún más, nuestros más elementales derechos constitucionales.

lunes, 24 de septiembre de 2012

LA DANZA DE LAS FECHAS



Por Enrique Guillermo Avogadro

“Casi todo lo que realice será insignificante, pero es muy importante que lo haga” Mahatma Gahdhi

Que gran parte de la ciudadanía terminó la marcha del 13 de septiembre con ganas de seguir es indiscutible, ya que eso se vio desde entonces en todas las redes sociales. Además, pudo comprobarse que muchos, que no se atrevieron a asistir por distintas razones, ahora lo lamentan y exigen la convocatoria inmediata a una nueva manifestación a favor de la libertad y la república, y contra la inseguridad, la inflación y la corrupción. También lo es que gran parte del multitudinario éxito se debió a las palabras de la señora Presidente, cuando recomendó, en cadena nacional, tenerle un poquito de miedo, y a dipsómanos como Abal Medina, Kunkel, Anímal Fernández y Coscia, que ningunearon o insultaron a los asistentes y han servido como fuelles para el fuego que consumirá al “proyecto” oficial.

Estas inquietudes y estas premuras ciudadanas fueron percibidas por las usinas oficiales que, con rapidez, comenzaron a actuar en las redes para desorientar y confundir a quienes quieren continuar, ya mismo, con la protesta, habida cuenta de que la viuda de Kirchner parece no haberse enterado de lo que sucedió en el país entero mientras ella inauguraba una fábrica de la marca Lacoste en San Juan. Raro, ¿no es cierto?, porque hasta el famoso cocodrilo del emblema quedó con la boca abierta.

Internet se pobló, repentinamente, de convocatorias a nuevas marchas, en distintas fechas y lugares, y comenzó una verdadera guerra de mensajes que consideraban a unas u otras las auténticas. La primera es para el 28 de septiembre, en Plaza de Mayo; a priori, me parece falsa porque pretender reunir a una cantidad importante de ciudadanos un viernes a las 19:00 en el centro porteño resulta, francamente, ilusorio. 

Hoy, esa danza de fechas tiene dos protagonistas principales: la convocada para el lunes 1º, a partir de las 18:00, en el Monumento de los Españoles, en Palermo, y otra, muy fuerte también, para el 8 de noviembre, en el Obelisco. Contra la opinión de muchos amigos, creo que, por no resultar excluyentes, debemos sostener ambas, ya que dejar transcurrir tanto tiempo puede tener efectos negativos sobre la moral épica de la ciudadanía.

Por otra parte, el 7 de octubre se producirán las elecciones en Venezuela y su resultado, de ser favorable a Capriles, seguramente traerá aparejadas nuevas manifestaciones públicas, dada la importancia que eso tendrá para la Argentina y para la región. Y el 11 ha sido convocada una gran marcha que unirá, por primera vez, a la CGT Azopardo (Moyano), a la CGT Azul y Blanco (Barrionuevo), a la verdadera CTA (Micheli), la Federación Agraria (Buzzi), organizaciones sociales como la CCC y Barrios de Pie, y seguramente asistirá también UATRE (Venegas); creo que, despojándose tanto de miedos cuanto de reservas y antiguos rencores, sería muy importante que la clase media la acompañara porque, al menos circunstancialmente, los reclamos son los mismos.

El 27 de octubre, el agrupamiento oficialista, Unidos y Organizados, pretende recuperar la Plaza de Mayo para conmemorar la muerte de don Néstor; una dura competencia con la ya mencionada marcha del 8 de noviembre, porque resultarán claras las imágenes de muchos colectivos y puestos de “choripán” versus la espontaneidad y la falta de organización. Luego llegará el 7 de diciembre, con la carga de acciones que los spots cruzados entre el Gobierno y Clarín están preanunciando; tal vez, conviertan a ese mes en definitorio para el futuro inmediato.

El jueves 13 de septiembre la ciudadanía llana irrumpió espontáneamente en escena y el Gobierno recibió un sorpresivo golpe que, obviamente, lo hizo trastabillar y, al menos por ahora, congelar su proyecto de modificar la Constitución. ¿Hará lo mismo con el voto a los 16, después de la derrota aplastante que todas las organizaciones de estudiantes K sufrieron en la UBA? Sin embargo, creo que el mayor y más importante aviso de alerta tuvo como destinatario obligado a la oposición, ese circo de infantes personalistas que siguen sin entender el mensaje.

La gente en la calle pidió a sus dirigentes que se juntaran en una sola mesa, no para evitar las competencias electorales o programáticas, sino para dejar explícitamente claro que se oponen a la reforma constitucional, a la falta de libertades, a la inseguridad reinante, al unitarismo que asfixia a las provincias, a la corrupción rampante, a la falta de independencia judicial, a la destrucción de los organismos de control; en suma, a evitar que se convierta a la Argentina en un país como el que nos devuelve el espejo de la Venezuela chavista. En 1972, Perón y Balbín unieron sus fuerzas en una convocatoria similar –“La Hora del Pueblo”- a la que se sumaron los demás partidos y, todos juntos, arrancaron a Lanusse las elecciones libres.

De eso se trata, de dejar la concepción infantil de la política de lado y unirse en ese generalizado reclamo que las multitudes llevaron a la Plaza de Mayo y a todas las plazas del país. Luego, cuando entre todos hayamos desalojado del poder al “proyecto”, habrá tiempo para conquistar, cada uno con sus propuestas específicas, la voluntad del electorado.

Para terminar, otra historia siniestra. Tal como sospechaba cuando escribí que el pago del Boden 2012 –los dólares huyeron del país- beneficiaba principalmente a los tenedores K, este año y el próximo se repetirá una de las mayores estafas a los argentinos: por la baja estimación del crecimiento, comparada con el que realmente se produce, llevamos pagados más de US$ 6.000 millones desde 2005, y el 15 de diciembre de este año, los tenedores del Cupón PBI cobrarán otros U$S 3.500 millones. Es decir, un total de casi US$ 10.000 millones perdidos por “malos” cálculos. En un Gobierno que se precia de su inteligencia, ¿resulta difícil deducir quiénes son los verdaderos tenedores de esos bonos que, en el último año, se valorizaron el 60%? 

Espero que los opositores se pongan los pantalones largos y asuman, de verdad, su papel en la sociedad, porque el riesgo que las multitudes movilizadas espontáneamente conllevan se puede traducir, por falta de liderazgo genuino y de generosidad política, en otra crisis institucional que nos retrotraiga al 2001, pero con más violencia aún.

Bs.As., 24 Sep 12