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lunes, 2 de febrero de 2009

400.000 anglicanos regresarían a la Iglesia Católica

El Papa Benedicto XVI conformaría una prelatura personal a la Traditional Anglican Communion

Según el semanario “The Record”, la TAC (Traditional Anglican Communion) podría ser recibida como una Prelatura Personal de la Iglesia Católica antes del fin de este año, implicando que unos 400.000 anglicanos volverían a la Iglesia Católica.
La Congregación para la Doctrina de la Fe habría decidido recomendar tal medida al Papa en caso de que acabe con éxito el diálogo dirigido a la unidad entre la TAC y el Vaticano. La TAC está formada por centenares de miles de anglicanos que se separaron del resto de la comunión anglicana cuando la misma aceptó la ordenación de mujeres. La disolución de la hegemonía cultural británica sobre sus antiguas colonias alimentaron las disputas dentro del anglicanismo con respecto al papel de las mujeres, los parámetros de matrimonio y divorcio, y la práctica de la anticoncepción y el aborto, y también los desacuerdos con respecto a la homosexualidad, todos temas que han tensado la unidad de la Comunión Anglicana Tradicional.
La TAC es una creciente comunidad de aproximadamente 400.000 miembros que durante el año 2007 dieron el histórico paso de buscar la comunión completa, corporativa y sacramental, con la Iglesia Católica que, de tener éxito, será el mayor progreso en las relaciones católico-anglicanas desde la Reforma de Inglaterra, bajo el rey Enrique VIII.
Los miembros de la TAC se separaron de la comunión anglicana basada en Canterbury y liderada por el Arzobispo Rowan Williams debido a cuestiones tales como la ordenación de mujeres al sacerdocio, el uso de anticonceptivos y la mentalidad antinatalista, y la consagración episcopal de mujeres y de homosexuales. Entre lo más conflictivo, se encuentra la ordenación episcopal de personas homosexuales no célibes (el caso de Gene Robinson).
El caso de la TAC pareció dar un significativo paso adelante en octubre del 2008, cuando se dio a conocer que la Congregación para la Doctrina de la Fe decidió no recomendar la creación de un rito anglicano distinto dentro de la Iglesia Católica Romana -como es el caso con las Iglesias Católicas de Rito Oriental- sino una prelatura personal. Una prelatura personal es algo así como una diócesis global sin fronteras, que depende del Papa y es guiada por su propio obispo y con sus propios miembros y clero.
Podría realizarse un anuncio al respecto poco después de la Pascua de este año. Se cree que el Papa Benedicto XVI, que ha tomado personal interés en el asunto, ha asociado la cuestión al año de San Pablo, el más grande de los misioneros en la historia de la Iglesia.
La Basílica de San Pablo Extramuros podría servir para poner de relieve un anuncio de este tipo, debido a sus lazos históricos y tradicionales con el anglicanismo. Previo a la Reforma en Inglaterra, ésta era la Iglesia oficial de los Reyes de la Liga.
El Primado de la TAC, el Arzobispo John Hepworth, que reside en Adelaide, expresó en declaraciones periodísticas que también ha informado a la Santa Sede que quiere llevar a todos los obispos de la TAC a Roma para la beatificación del Cardenal Henry Newman, también un converso del anglicanismo a la Iglesia Católica, como celebración de la unidad anglicano-católica.
Las dificultades existentes están siendo abordadas, entre ellas la cuestión de la pérdida de la sucesión apostólica en el anglicanismo, así como el esclarecimiento de posiciones no conformes al Dogma y la Tradición del Catolicismo, y de los cuales Enrique VIII se apartó en su oportunidad. La bula papal de 1896 "Apostolicae Curae", declaró las santas ordenes anglicanas como nulas y sin valor legal, que en su caso puede solucionarse con nuevas ordenaciones de estos sacerdotes y obispos.

sábado, 31 de enero de 2009

Herejes modernistas amenazan con un cisma en la Iglesia Católica

Leonardo Boff es el prototipo de los progresistas modernistas apóstatas que se desvían de la Tradición para acabar fuera de la Iglesia.

Boff: el apóstata
Tras haber sido sancionado por la Congregación para la Doctrina de la Fe en varias oportunidades y de insistir en posturas heréticas, abandonó sus hábitos franciscanos para continuar impulsando la mal llamada “teología de la liberación” condenada por su sustrato materialista y marxista.
La Congregación para la Doctrina de la Fe le retiró los permisos para ejercer la enseñanza en nombre de la Iglesia, y este sacerdote, cual nuevo Martín Lutero, se unió con Marcia María Monteiro, y tiene actualmente seis hijos “por afinidad”, como los denomina.
Desde allí, hoy es el “teólogo de la Carta de la Tierra” y de la “Nueva Era”, que pretende suplir los Diez Mandamientos dados por Dios a Moisés por un conjunto de principios pelagianos, sincretistas naturalistas y ecologistas. Es más, Boff habla de la “Tierra” con rasgos casi antropomórficos en la actualidad.

Con o contra la Tradición
Según manifiesta ahora este sacerdote apóstata, tras la declaración de nulidad de excomuniones a los Obispos de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, de seguir por este camino, “Benedicto XVI podría provocar un cisma”.
Desde su postura herética, seguida por algunos desprevenidos o mal intencionados, afirma que "la concesión del perdón a los lefebvrianos es sorprendente y, para muchos sectores de la Iglesia, incluso escandalosa. Parece claro que es una decisión que forma parte de la lógica del Papa Benedicto XVI, que pretende aglutinar a la Iglesia conservadora y tradicionalista, la que se distancia del Concilio Vaticano II. En este proyecto, los lefebvrianos son aliados naturales para él", explica.
"Esta decisión del Papa me parece despreciable, entre otras cosas porque tengo fundadas sospechas de que los lefebvrianos no se van a contentar con esta victoria, sino que pronto pasarán al ataque y exigirán más, hasta llegar a una revisión del Concilio Vaticano II... Si llegan a conseguir eso, podría incluso producirse un cisma dentro de la Iglesia. Porque el Vaticano II es universal y una ruptura con sus conquistas sería una ruptura en el cuerpo de la Iglesia", especula.

Contra el modernismo
De hecho, el modernismo ha sido condenado por el Papa San Pío X, y toda interpretación modernista del Concilio Vaticano II que sea fuera de la Tradición, o que pretenda suplir lo enseñado por Jesucristo, también es condenado.
No existe una “nueva Iglesia” tras el Concilio Vaticano II, porque implicaría la transmisión de contenidos no enseñados por Jesucristo y los Apóstoles. No es necesario que el Papa reitere condenas a herejías que han sido declaradas tales antes del Concilio Vaticano II.
Quienes asumen posiciones modernistas o que han sido condenadas por el Magisterio, se encuentran de por sí fuera de la Iglesia, tal como quedó el sacerdote católico Martín Lutero, el rey católico Enrique VIII, o Leonardo Boff en la actualidad.
Lo mismo que, por ejemplo, ser carismático o pertenecer al Movimiento Neocatecumenal no habilita a afirmar que el Espíritu Santo inspira cosas contrarias a los Diez Mandamientos, al abuso litúrgico, contenidos contrarios al Dogma Católico o a la Tradición. El Espíritu Santo jamás inspira herejías.
Si no se acepta la Tradición, el Magisterio de la Iglesia, y el Concilio Vaticano I que esclarece la autoridad del Papa, se está fuera de la Iglesia Católica.