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miércoles, 4 de diciembre de 2013

"LA TAREA AUN NO HA TERMINADO": PALABRAS DE ROMERO MUNDANI EN EL 23 ANIVERSARIO DEL 3 DE DICIEMBRE DE 1990


PALABRAS DEL MAYOR HÉCTOR ADRIÁN ROMERO MUNDANI EN EL 23 ANIVERSARIO DEL PRONUNCIAMIENTO MILITAR DEL 3 DE DICIEMBRE DE 1990.- (03 de diciembre de 2012)

Señor Coronel D Mohamed Alí Seineldín. Como cada año, una vez más aquí están tus hombres, aquellos que tuvimos el honor de elegirte para que nos condujeras por el camino del honor y la dignidad, aquellos que tuvimos la gracia de acompañarte en el intento de restaurar la Patria en sus Esencias y de estar a tu lado a la hora de la prueba y el escarnio, espalda contra espalda, procurando el triunfo, pero dispuestos al testimonio y hasta la muerte si fuera necesario.

Y lo hacemos hoy, en el aniversario de la Gesta, porque al pasar del tiempo cada vez más valoramos tu increíble capacidad intuitiva de predecir el futuro y confirmamos la absoluta necesidad de haber intentado lo que intentamos para procurar evitar este presente inicuo de la Patria.

Predecir el futuro, sí, porque era aún una realidad la Guerra Fría y la Unión Soviética mantenía su status de potencia, cuando nos explicabas la futura síntesis de ambas concepciones ideológicas, diferentes formas de un mismo mal, el materialismo, que deshumaniza al hombre desnaturalizándolo, al decir de Chesterton, quitándole hasta lo natural por no reconocerle lo Sobrenatural.

Recuerdo ahora que hace algunos días, mi Párroco, en su habitual homilía dominical, hizo una clásica pregunta: “¿Se puede construir un mundo sin Dios?”… y la sorpresiva respuesta que dio a continuación, no fue la esperada en un  creyente: “Sí, se puede”, expresó…  y,  luego de una expectante pausa, agregó: “es el que tenemos… y sus consecuencias están a la vista”

Luego continuó aclarando que, obviamente, esto no era porque Dios no existiera, sino porque los hombres hemos expulsado a Dios de nuestras vidas y hemos decidido vivir como si Él no existiera. Y, así, Dios ha sido excluido de la sociedad, de las instituciones y hasta de las Familias y Él, siempre respetuoso de la libertad de sus creaturas, se ha quedado afuera.

Y es así como la sociedad está desintegrada, las instituciones ya no existen (o mantienen una existencia meramente formal), las Familias han sido desnaturalizadas y, como consecuencia, el hombre ha quedado solo, en una soledad que lo aliena y angustia… esa es la “felicidad” que nos ofrece un mundo sin Dios.

Indudablemente estos conceptos, a la luz de la realidad que hoy vivimos, nos ayudan a comprender aquel tradicional lema de los comandos argentinos que el coronel Seineldin generalizara entre sus seguidores: “¡Dios y Patria… o muerte!”; ya que pese al escándalo que produce una expresión tan políticamente incorrecta, no se trata de amenazar con la muerte a quien no tiene Fe, sino explicitar que donde no reina Cristo… reina la muerte… esa es nuestra sociedad actual.

Y es que la Revolución Mundial, siempre recreándose, llega a nuestros días de la mano de Toni Negri como “Guerra Social”, una nueva etapa de la Guerra Revolucionaria que mantiene sus objetivos funcionales al Imperialismo Internacional del Dinero, disfrazado siempre de progresismo que, siguiendo cabalmente las directivas gramscianas, procura cambiar las pautas culturales atacando sus bases: la Familia y la Iglesia.

Y si de progresismo hablamos, hoy tan de moda, encontramos que el Santo Padre Francisco, comentando la lectura del Libro de los Macabeos, nos decía al respecto hace unos días: “que el Señor nos salve del espíritu mundano que negocia todo, no solo los valores, sino también la Fe” y continuaba diciendo que los líderes del pueblo, atraídos por la mundanidad, ya no quieren ser distintos y abandonan sus propias Tradiciones para ir a negociar con el extranjero.
“Van a negociar, y se sienten entusiastas por esto. Es como si dijeran, vamos con el progreso, donde va toda la gente”, y advirtió que se trata del “espíritu del progresismo adolescente” que “cree que ir adelante en cualquier elección, es mejor que permanecer en las costumbres de la fidelidad”.

“No es la bella Globalización de la unidad de todas las Naciones, cada una con sus propias usanzas; es la Globalizacion de la unidad hegemónica, es, precisamente, el pensamiento único”.

Y se pregunta luego “pero Padre, ¿esto también sucede hoy?” Y se responde “Sí, porque el espíritu de mundanidad también existe hoy, también hoy nos lleva con este deseo de ser progresista siguiendo el pensamiento único”… “esta gente, movida por el espíritu del mundo, ha negociado la propia identidad, ha negociado la pertenencia a su pueblo”

Y, finalmente, advirtió que “hoy se piensa que debemos ser como todos, debemos ser normales, como hacen todos, con este progresismo adolescente.”.   Hasta aquí, he seguido las reflexiones del Santo Padre.

Y así, hemos llegado al aquelarre de la dictadura de las minorías, donde el derecho (o seudo derecho) de los pocos, está por encima del derecho de las mayorías y el Bien Común; donde está prohibido tener pensamientos propios; donde las mayorías nos vemos silenciadas por la prepotencia del poder; el ataque a la Familia ya es desembozado, la falta de pudor, la carencia de honestidad, la corrupción como habitualidad, la ausencia del Estado con sus consecuencias de inseguridad, el libertinaje que corrompe a nuestros niños desde el mismo estado (de derecha y de izquierda)… ya no hay límites, todo está permitido.

Asumimos y declamamos que la sociedad está en crisis y, para solucionar el problema, profundizamos “el modelo”: peor educación, menos seguridad, más impunidad… todo está permitido, porque todo es relativo. Si no hay trascendencia, ¿qué es la verdad?, ¿qué es el bien? ¿Qué es la belleza?... Lo que yo quiero… lo que a mí me gusta. Y, así, hemos entrado en un círculo vicioso que en lugar de sacarnos de la crisis, la profundiza y, lo peor, es que ese es el objetivo: centrifugar la sociedad hasta que el hombre quede sólo e indefenso y, para sobrevivir, acepte cualquier cosa.

La sensación de que “el mundo va para allá”, la vergüenza a ser o pensar distinto porque de inmediato se recibe la condena social que repite el “relato” que le han inventado, ya se trate de la Historia, de la Moral o lo que fuere. Todo ha sido reescrito y nadie puede pensar distinto.

Hace 23 años, 1000 hombres, siguiendo a Seineldín intentamos evitar la desnaturalización de las FFAA. Sabíamos que destruir las instituciones custodias de “los más altos intereses de la Nación” era el primer paso, luego seguirían una a una cada una de las instituciones que naturalmente a lo largo de los años se había dado la sociedad.

En reiteradas ocasiones, comenzando en el juicio que afrontamos por haber intentado evitar la destrucción, he demostrado que nuestra intención no fue la de efectuar un Golpe de Estado, lo cual quedó confirmado por la justicia. La mejor prueba de ello, es que el formidable poder de combate reunido en Boulogne, al llegar a la Panamericana, pudiendo ir hacia la Casa de Gobierno y quedarnos con todo, decidimos doblar hacia la Provincia para ser fieles a nuestros objetivos y limitaciones autoimpuestas: no era un Golpe de Estado.

En los últimos tiempos, a la vista de las consecuencias de nuestra derrota, que fue la derrota de la continuidad histórica de la Nación ya no estoy tan seguro de no habernos equivocado. Es este un pensamiento exclusivamente personal, pero cuando veo los despojos de la Patria, la inmundicia y la falta de pudor, el ataque a la Familia, los niños y los jóvenes, la mentira instaurada en el poder ya no estoy tan tranquilo con mi conciencia como cuando tuvimos que decidir. Jamás pensamos que pudiera llegarse a tanto.

Quizá una persona con la inteligencia y sensibilidad fuera de lo común, como la del Coronel D Jorge Alberto Romero Mundani, mi querido jefe y hermano, pudo ver más allá y, vislumbrando las consecuencias de la derrota, quiso dar un grito desesperado alertando sobre la disolución Nacional. Quizá el noble y valiente corazón de mi Coronel Seineldín, no pudo soportar la incomprensión de lo que él veía tan claramente y estalló ante el profundo dolor de la Patria.

Hace 4 años, en este mismo lugar, expresé que después de la Gesta de Malvinas, la Patria quedó inexorablemente dividida en dos: los del 14 de junio (quebrados, entregados y sometidos), los que creen que hay que seguir la corriente porque es inevitable, y los del 2 de Abril, los que creemos que la Patria es posible, que tenemos el derecho a ser lo que DEBEMOS y queremos ser.

En estos últimos está nuestra Esperanza; en los Argentinos del 2 de abril está la Esperanza de la Restauración de la Patria para felicidad de su pueblo. La tarea no es fácil, luchamos contra el relato oficial… y el de la oposición (ambas caras de una misma moneda). Habrá que comenzar como en los inicios, cuando todo un pueblo decidió que había llegado la hora de la libertad y, sin medir consecuencias, tuvo la locura de alzarse contra la potencia de la época… y fue libre.

Fue libre en las puebladas como las de Cuyo, formando el Ejército de los Andes, o el Éxodo Jujeño y tantas otros… pero fue libre también, de la mano de hombres como Saavedra, Belgrano o San Martín que ponían el triunfo de las armas de la Patria en las manos de Dios Nuestro Señor y su Santa Madre.

Las épocas han cambiado, la Guerra es otra y sus técnicas también. A la Guerra Social se la gana desde una sociedad esclarecida, donde en el boca a boca cada uno que en su fuero íntimo, en el fondo de su corazón, siente que este no es el camino de la Felicidad, pueda saber que no está solo, que cientos, que miles, que millones de Argentinos quieren volver a sentirse orgullosos de ser honestos, de ser padre de sus hijos, maestro de sus alumnos, autoridad velando por el Bien Común de sus conciudadanos

Solo hay que atreverse a hablar con el vecino, con los amigos, con la Familia y, como en aquel clásico cuento, veremos que sólo hace falta que alguien se atreva a gritar que ¡el Rey está desnudo! Y, así, muchos volverán a ver la realidad.

El tiempo sigue pasando y la tarea apenas comienza y, aunque he buscado otras formas, no he podido evitar terminar con las mismas palabras que hace 4 años: el Coronel Seineldín nos devolvió la Esperanza… victorias o derrotas son dos impostores que no están en nuestras manos, solo la lucha nos pertenece y a ella nos debemos. No es hora de descanso, es hora de vigilia, es hora de trabajo, la Patria necesita ser restaurada en sus Esencias, la tarea aún no ha terminado.


Dios y su Santa Madre protejan a la Nación Argentina. ¡VIVA LA PATRIA!

viernes, 11 de diciembre de 2009

DISCURSO DE ROMERO MUNDANI CON MOTIVO DEL 19 ANIVERSARIO DEL 3 DE DICIEMBRE DE 1990


Transcribimos a continuación el discurso del mayor Héctor Adrián Romero Mundani en el 19 aniversario del pronunciamiento militar del 3 de diciembre de 1990, que fue pronunciado durante el acto desarrollado en el Cementerio de Chacarita en Buenos Aires, ante los restos mortales del Coronel Mohamed Alí Seineldín:



3 de diciembre… 19 años del pronunciamiento militar de 1990.-
¿Por qué la conmemoración en este lugar?, porque aquí yace quien lo gestara y ordenara. Porque aquí yace nuestro jefe, aquí yace el Cnl Mohamed Alí Seineldín.

Porque no es Seineldín el Jefe que se hace cargo de la locura de sus hombres, sino el jefe que asume honrosa y orgullosamente la responsabilidad de haber ordenado la acción.

Ahora bien, ¿por qué fue el 3 de diciembre?
Hace unos días, una pobre mujer de 40 años, adicta al paco, mató a su hijo de 11 años, (a quien enviaba a mendigar para sostener su adicción), por no haber traído lo suficiente para comprar su dosis de cada día.

¿¡Cómo llegamos a este extremo!?, ¿¡Cómo puede llegar a anularse el más poderoso de los instintos, el instinto maternal!?

Hace más de 20 años, Seineldín había adelantado: “si seguimos por este camino nos convertiremos en el emporio del narcotráfico, seremos los herederos de Colombia como ésta lo fue de México”.

Comenzaba en nuestro país, allá a fines de los 80, comienzos de los 90, el maridaje “narcotráfico – poder político”, con su ataque directo a la familia, célula básica en la contención del flagelo… parecía tan lejano… podíamos ser un lugar de tránsito, nunca de consumo…

Era Seineldín un hombre que sabía ver el futuro. Que no se preparaba para la guerra que pasó, sino para la que viene:

1. Anunció la guerra psicopolítica,
2. Denunció las falsas opciones: derechas e izquierdas,
3. Advirtió respecto del ataque a la familia y su desnaturalización
4. El ataque a las soberanías nacionales mediante ardides como el ecologismo y el indigenismo.
5. La destrucción, por desnaturalización, de las instituciones de la república, de sus FFAA, de seguridad y policiales.
6. El Estado fallido
7. La disolución nacional.

Alguna vez nos preguntamos ¿por qué si casi todos los países de Iberoamérica vivieron procesos militares que gobernaron y combatieron el flagelo del terrorismo internacional con métodos similares, sólo en la Argentina se consolidó una persecución total y final contra toda institución que representara el orden y la seguridad?

La respuesta es simple, nuestro país tuvo el orgullo y el honor de hacer frente al Imperio cuando en 1982 dijo basta y consumó la gesta sin medir consecuencias, porque no caben especulaciones cuando de defender la dignidad y el honor se trata, pues como dijo el poeta “el honor es del alma y el alma sólo es de Dios”

La derrota en la batalla de Malvinas signó nuestra suerte. Había que marcar el escarmiento, no podía un país de Iberoamérica sostener la independencia tecnológica que nuestro país había alcanzado con la calidad de sus mentes (energía atómica, desarrollo y construcción de aviones y misiles como el cóndor, blindados como la familia TAMSE, su propia artillería pesada y de cohetes, etc. Etc.) Y fue así que aquellos mismos con los que manteníamos estrechas “relaciones carnales” nos hicieron y nos siguen haciendo pagar la indemnización de guerra.

Después de Malvinas, la Patria quedó lamentablemente dividida en dos: los del 14 de junio (quebrados, entregados y sometidos), los que creen que hay que seguir la corriente porque es inevitable, y los del 2 de abril, los que creemos que la Patria es posible, que tenemos el derecho a ser lo que DEBEMOS SER.

Las características de los hombres del 2 de abril, podemos encontrarla en los más de 1000 participantes de aquel lejano 3 de diciembre, ejemplo maravilloso dado por hombres y mujeres, por nuestros admirables suboficiales y sus familias que en silencio, con trabajo y tesón pusieron en obra aquello de:

“si puedes aguantar que a la verdad por ti expuesta la veas retorcida por los pícaros, para convertirla en lazo de los tontos; o contemplar que las cosas a que diste tu vida se han desecho, y agacharte y construirlas de nuevo, aunque sea con gastados instrumentos… serás un hombre ¡hijo mío!”

Recuerdo cuando pocos días después del pronunciamiento, se abrió la puerta del pabellón 14 de la Cárcel de Caseros e ingresó el Cnl Seineldín que había sido trasladado para afrontar el juicio militar junto al resto de los Jefes detenidos. Luego de emotivos saludos, nos formó en semicírculo y preguntó: ¿Quienes están dispuestos a seguir?... Ese era el Jefe, mientras afuera discutían si nos fusilaban o no, él estaba reorganizando para continuar en la forma y con los medios disponibles… y nosotros respondimos, lo seguimos, nos quedamos con él…

Si hoy estamos aquí, es porque ante las circunstancias que vive la Patria volvemos a sentir el toque de reunión de nuestro Jefe que, como el legendario Cnl Dorrego, nos repite: “el lugar de reunión, es el campo de batalla”

Porque fueron destruidas las instituciones armadas y la investigación y desarrollo para la defensa, hoy estamos indefensos en el marco de vecinos cada vez más y mejor armados y organizados… pero no hay hipótesis de conflicto.

Porque fueron destruidas las instituciones de seguridad y policiales, hoy estamos indefensos, la vida del ciudadano no vale nada y el narcotráfico trae a nuestras tierras la triste figura del sicario, mientras nos roban a nuestra juventud.

Porque fueron destruidas las instituciones de la República, el hombre común ha quedado sólo a merced de los caprichos del gobernante de turno.

Para evitar confusiones, es importante recordar que pese a la persistente mentira de los medios (miente, miente, que algo quedará) los jueces que nos sentenciaron a las más duras condenas del Código Penal, dejaron perfectamente aclarado que el 3 de diciembre de 1990 no se había siquiera intentado dar un Golpe de Estado y que las motivaciones de los participantes, obedecieron a razones de elevado carácter moral y social.

Desde que el Cnl Seineldín nos dejara, es frecuente escuchar la pregunta ¿quién es su heredero?. No tenemos duda en afirmar que el Coronel no tiene herederos, porque la Historia nos demuestra que los hombres extraordinarios no los tienen, no se repiten.

Quienes aquí estamos, quienes convocamos a esta reunión, no nos atrevemos a sentirnos herederos ni capacitados para transmitir herencias.

Sólo un mérito tenemos, somos quienes estuvimos con el Coronel Seineldín, quienes combatimos a su lado por la causa de Dios, la Patria y la Familia, quienes dimos humilde testimonio de entrega total y somos quienes nos quedamos con él afrontando juntos la derrota, la muerte, la prisión y la reconstrucción del después.

Hace 19 años, en este mismo lugar era sepultado el cuerpo de mi querido Jefe y hermano, el Coronel Jorge Alberto Romero Mundani. Él había jurado después de Malvinas no volver a rendirse y cumplió su juramento ofreciendo su vida en testimonio de la necesidad de cambio de una Nación que también corre hacia su autoeliminación. Como le dijera en aquellas jornadas a mi querido sobrino, un adolescente que no hallaba explicación a la decisión tomada: tu padre murió siendo coherente… Coherencia entre lo que se piensa y lo que se hace, ejemplo, testimonio, valor de la palabra… ante la realidad que nos apabulla con permanentes actitudes borocotescas, el retorno a los valores se yergue como única base de partida para encontrar la solución.

El Coronel Seineldín nos devolvió la esperanza… victorias o derrotas son dos impostores que no están en nuestras manos, solo la lucha nos pertenece y a ella nos debemos. No es hora de descanso, es hora de vigilia, es hora de trabajo, la Patria necesita ser Restaurada en sus Esencias, la tarea aún no ha terminado.

Dios y su Santa Madre protejan a la Nación Argentina. ¡Viva la Patria!

sábado, 30 de mayo de 2009

SEINELDÍN Y LOS CARAPINTADAS PRESENTARON EL LIBRO DEL MAYOR ABETE TITULADO “TESTIMONIOS II”- PARTE I



Organizado por el Centro de Estudios Manuel Belgrano de La Plata, tras la presentación de los oradores por la Dra. Chinda Brandolino ante un multitudinario auditorio que desbordó la sala en que se realizó el evento, el Mayor Hugo Reinaldo Abete expresó que en el caso de la obra “Testimonios II” es un libro más que nada escrito con el corazón. Afirmó que no pensaba en escribir ni sabía hacerlo, pero le sugirió una persona entendida que “hay que dejar que el lápiz corra sobre la hoja”. Así, es autor de seis libros.

Asimismo, declaró que la presentación del texto no es un acto académico, sino que se trata de un acto patriótico, sobre todo teniendo en cuenta que el día es 29 de mayo, día del Ejército Argentino.

A renglón seguido, Abete ofreció lo que diera en llamar “el prontuario honorable de los presentadores” de la obra, que a continuación detallamos.

Mohamed Alí Seineldín

Encabezó los dos últimos pronunciamientos militares: el de Villa Martelli, por el que fue preso por diez meses en Palermo, y el pronunciamiento del 3 de diciembre de 1990, siendo condenado a reclusión por tiempo indeterminado.

Fue indultado por el presidente Eduardo Duhalde el día anterior a que Néstor Kirchner asumiera el Gobierno.

Escribió cientos de artículos y dio cientos de charlas. En dos obras escritas, se adelantó a lo que después sucedería en la Argentina. Los secretos profundos del conflicto bélico del Atlántico Sur se pueden leer en el capítulo 54 de su libro sobre Malvinas, con el relato de la gran causa.

Gustavo Breide Obeid

Junto con el Mayor Pedro Mercado, el Capitán Lic. Gustavo Breide Obeid participó en el centro de las operaciones en los cuatro levantamientos carapintadas, tomando el 3 de diciembre de 1990 el Estado Mayor del Ejército siendo Capitán, porque su superior no se hizo cargo. Fue condenado a 10 años de reclusión.

Desde la cárcel, junto con el Coronel Seineldín, fundaron el Movimiento por la Identidad Nacional y la Integración Iberooamericana. Además, surgió la necesidad del partido político ante las elecciones, fundando Breide Obeid un partido político desde la Cárcel, el Partido Popular de la Reconstrucción (PPR), porque la gente afín no sabía cómo votar en los comicios a un Partido que sostuviera las ideas nacionalistas y los principios patrióticos y de la moral cristiana. Gustavo Breide Obeid es actualmente candidato a diputado nacional.

Pedro Mercado

Por su parte, el Mayor Dr. Pedro Mercado condujo los vehículos blindados que tenía que llevar desde el Litoral hacia Buenos Aires el 3 de diciembre, siendo condenado a 20 años de reclusión.

Mercado, estando preso, estudió y se recibió de abogado.

En la cárcel tenía el compromiso de recibirse como abogado y poder liberar al resto de su condena. Pudo hacer lo primero, lo segundo no.

Adrián Romero Mundani

El Mayor Adrián Romero Mundani participó el 3 de diciembre a las órdenes de su hermano, Jorge Alberto Romero Mundani, veterano de Malvinas y autor del libro “La Patria Indefensa”, que redactara con el Mayor Abete, y de otro opúsculo con el texto de la sentencia condenatoria en que se destacaba la personalidad heroica y de bien de los condenados, titulado “El Veredicto de los Jueces”.

Presentación del autor

El Coronel Seineldín hizo la presentación del autor del libro de una manera muy singular. Refirió que la política en las naciones tienen etapas similares: la juventud, la adultez, la enfermedad y la agonía.

La Argentina tuvo un proyecto de grandeza en crecimiento entre 1816 y 1852. En 1852 empieza la agonía hasta 1920, en que se produce una enfermedad. Pero en 1945 el país resurge, y cae en 1955 para mejorar un poco en 1974 y luego desde 1976 va en completa caída. Estamos en el período de la caída, y es muy largo, supera la agonía, y no hay posibilidad o reservas para salir.

En la primera etapa hay empuje, ánimo, se siguen ideas; en la agonía se buscan personas que liberen; y en la caída vienen los intereses, los mercenarios, los que se compran y venden, los que preguntan ¿qué me dan?

En la caída aparecen personajes, que se llaman testigos en el sentido cristiano de la palabra (esto es, con vocación de mártires). En estos testigos el alma supera las flaquezas del cuerpo, sin pensar en cálculos humanos. El Mayor Abete un día le salió el indio de adentro, y comenzó otro tipo de carrera en el sacrificio, la cárcel y las penurias, siguiendo el ejemplo de Jesucristo.

Ante la situación difícil se crean en el hombre conductas que no tienen necesidad de órdenes, ni de que le digan lo que tiene que hacer. Hoy, al ser tan larga esta caída, se necesita hacer resurgir a los testigos para que salgan a defender los valores.

La Patria Argentina está condenada a resurgir con los testigos a la cabeza de su pueblo”, afirmó Seineldín.

Carapintadas, o nacionalistas católicos

El Capitán Breide Obeid se dedicó a relatar el surgimiento del movimiento carapintada, en atención a que el auditorio tenía gran proporción de jóvenes, que en general desconocen los sucesos.

Lo de 'carapintadas' es un mote que pusieron los periodistas, los carapintadas no existen, porque en realidad lo que nos define es ser nacionalistas y católicos”, afirmó Breide Obeid.

Luego arrancó con una pregunta: “¿Por qué hubo levantamientos?”, para responder que veían con indignación la verdad de la década de 1970 (que es hoy mayor aun) y de la guerra de Malvinas que padecía la “desmalvinización”, pero lo que se siempre se defendió más profundamente es a la Patria y a Dios. La mayoría de los carapintadas eran excelentes soldados, muchos veteranos de Malvinas y del Operativo Independencia.

En la década de 1970 el marximos quería imponer en la Argentina un sistema ateo y marxista por la violencia. En el Operativo Independencia se comenzaron los combates a las órdenes del Gobierno constitucional, y después de 1976 no se perdió la legitimidad de la lucha, pero sí la legalidad.

Después de Malvinas, desde 1983, muchos jefes no asumían su responsabilidad, y se citaba a soldados subordinados (que sólo cumplían órdenes) a comparecer ante la Justicia, incluso eran citados en las Unidades Militares por aquéllos que habían impartido órdenes.

El General Héctor Ríos Ereñú era el Jefe del Ejército, dijo durante la negociación de uno de los levantamientos que “el pueblo lo apoya al Presidente (Alfonsín)”, mientras tenía sobre su escritorio un diario que tenía una fotografía con una manifestación “roja”, de la ultraizquierda. Gustavo Breide Obeid le expresó: “Usted dijo, General, que esos son los enemigos que había que combatir”. Ante ello, el General respondió: “las cosas han cambiado”. Esto era una muestra de cómo había cambiado su posición práctica, su modo de dar órdenes, y su negación del pasado.

En aquella época, lo que se buscaba era la destrucción de las Fuerzas Armadas, la Familia y las Instituciones.

Continúa mañana en la Parte II, y con la cobertura fotográfica el lunes 1 de junio de 2009, en la Parte III