viernes, 30 de noviembre de 2012
ACTO POR EL PRONUNCIAMIENTO DEL 3 DE DICIEMBRE DE 1990
lunes, 13 de junio de 2011
IGNORANCIA GEOPOLITICA

domingo, 28 de noviembre de 2010
3 DE DICIEMBRE DE 1990 – 20 AÑOS DESPUÉS
Quienes fuimos protagonistas de aquel pronunciamiento militar, puntualmente, en cada aniversario, además de conmemorarlo, hemos reflexionado profundamente sobre sus consecuencias a la luz del tiempo transcurrido y de las causas que lo provocaron.
Así hemos visto a lo largo de dos décadas, cómo, año tras año y en forma creciente, las razones que dieron sustento al alzamiento se fueron clarificando hasta llegar a un punto hoy, que nadie las puede negar o soslayar.
Evidentemente, hace 20 años, la sociedad argentina en general, no estaba en condiciones de entender y comprender el mensaje desesperado que un grupo de militares Católicos y Nacionalistas lanzaban advirtiendo sobre el peligro que corría la Nación Argentina si no se detenía el ataque hacia sus Fuerzas Armadas, y que estas no podían ser arbitrariamente desmanteladas y desnaturalizadas para servir intereses oscuros impuestos desde el exterior e implementados por una clase política vernácula y corrupta más consustanciada con la entrega de la Patria que con su Defensa.
Ciertamente no se alcanzaba a comprender aquello que el coronel Seineldín denunciara ante los jueces de la Cámara Federal en agosto de 1991 en oportunidad de realizar su alegato cuando dijo: “Mientras Las Fuerzas Armadas, de Seguridad y Policiales, ya a cargo del Gobierno, desarrollaban la lucha contra el terrorismo y se triunfaba, llamativamente, se desata, desde los mismos Centros Financieros Internacionales, la maniobra denominada de los Derechos Humanos, que revertirá el éxito táctico sobre la Guerrilla, en una derrota Estratégica”…
“No estamos en condiciones de proteger los valores culturales y espirituales de la patria; no estamos en condiciones de proteger el territorio; no estamos en condiciones de proteger las riquezas alimenticias, energéticas y de interés geopolítico. Y tampoco estamos en condiciones de defender a los habitantes; que ya comienzan a sentirse desprotegidos”...
Y continúa diciendo el coronel Seineldín: “¿Cuál es el primer objetivo?... Cambiar los valores culturales y espirituales.”
“El segundo, cercenarnos y fragmentar nuestro territorio. Esto es viejo; el general San Martín, cuando viniera a estas tierras, trató de impedir el proyecto inglés de fragmentar los virreinatos españoles, aspecto que no pudo concretar. Luego el brigadier general Juan Manuel de Rosas luchó para evitar el desmembramiento de la Confederación Argentina; no lo pudo hacer y se fue fragmentando y perdiendo provincias argentinas”…
“Hoy, por otros medios, ese proyecto de fragmentación continúa…”
Hasta aquí algunas de las expresiones del coronel Seineldín extraídas de su alegato.
En efecto, la sociedad argentina no quería escuchar estas cosas que algunos tildaban de apocalípticas y prefería estar distraída. Por entonces, los viajes a las playas de Cancún y Cuba y los dólares eclipsaban a la clase media, y cualquier mensaje disonante en ese sentido era considerado aguafiestas y por tanto, inmediatamente descalificado. Aunque a la memoria colectiva le cueste aceptarlo, eso era lo que ocurría bajo el gobierno de Menem. Y en el orden militar, la euforia no era menor, las distintas promociones festejaban los fines de año con pintorescos cruceros, o excursiones a Punta del Este o México y la mayoría de los suboficiales viajaban a Europa integrando las misiones de paz. Precisamente esas misiones constituyeron la principal maniobra de la política exterior del gobierno menemista que se alió automática e incondicionalmente a los EE.UU. para servir a sus intereses en cualquier rincón del mundo donde el gobierno norteamericano lo ordenase.
Mientras los militares argentinos se vestían como norteamericanos, hablaban en inglés y defendían los intereses anglo-norteamericanos en distintas misiones, –en la isla de Chipre se llegó al extremo de que tropas nacionales se subordinaran a un comando inglés, es decir al país que aún usurpa nuestras Islas Malvinas –, en la Argentina se continuaba el desguace de las FF.AA. sin pausa y a toda marcha. Así fueron haciéndose extraordinarios negocios desde el área de la Defensa Nacional, cerrándose unidades y comandos cuyos terrenos luego eran rematados. Esto fue tan así que para avalarlo baste recordar que quienes ejercían el cargo de Ministros de Defensa, eran expertos liquidadores de empresas.
Pero, muchos militares, no alcanzaban a ver más allá de los viáticos que les generaban las comisiones en el exterior y cumplían felices y contentos el desguace material y espiritual al que Menem los sometía con la obsecuente ayuda del traidor Balza y todos sus generales.
Menem no hubiese logrado semejante nivel de destrucción de las FF.AA. sin la acción previa de Alfonsín y sin el colaboracionismo de Balza y todos sus generales –tan responsables como él–. Así llegó el falaz arrepentimiento por la participación de los militares en la guerra contra la subversión en el que, Balza arbitrariamente, comprometió a las FF.AA., y todos los generales y el Ejército callaron… luego llegó la venta de armas a Croacia y Ecuador y todos los generales y el Ejército volvieron a callar… también llegó el falaz montaje pergeñado por Balza en la causa Carrasco para encontrar culpables y, otra vez, generales y Ejército volvieron a callar y algunos a mentir… Balza compró jueces, fiscales y testigos para encubrir delitos cometidos en la investigación y… nuevamente, todos callaron…
Los únicos que no callamos y además actuamos en contra de tanta corrupción y entrega, fuimos los “carapintadas”… ni siquiera la prisión ni los agravamientos de condena, precisamente por no callarnos, lograron detenernos. Y por esa actitud que para nosotros fue desinteresada y patriótica, nos ganamos el rechazo de gran parte de la sociedad y de nuestros propios camaradas, algunos de ellos engañados por la propaganda disolvente que partía de la clase política entreguista y corrupta, pero otros, convencidos que éramos el verdadero enemigo de la Patria.
Respecto de estos últimos, hoy 20 años después, se da la triste paradoja que muchos que nos combatieron con ferocidad el 3 de diciembre de 1990, se encuentran en prisión por sus responsabilidades en la guerra contra la subversión. Teniendo la oportunidad de unirse a los camaradas que en aquella jornada intentamos salvar al Ejército de la destrucción que inexorablemente vendría años más tarde, eligieron aliarse al poder político y apuntaron sus armas hacia sus camaradas.
Tanta confusión en el orden castrense recién comenzó a clarificarse cuando después de 30 años de acontecida la guerra contra la subversión, esta alcanzó el poder y comenzó su venganza, colocando presos a todos los militares que habían participado de aquella contienda. Recién ahí, los militares ex combatientes de aquella guerra fratricida ya retirados, comenzaron a comprender quién era el verdadero enemigo y a sufrir las consecuencias del abandono de los camaradas en actividad y de la institución toda que, al igual que ellos anteriormente, seguían y aún hoy siguen, sin saber dónde está el verdadero enemigo y sirven incondicionalmente al poder político que procura su destrucción.
Como ya dijéramos al inicio de este artículo, hoy dos décadas después los hechos hablan por si solos sin que en todo este tiempo hayamos tenido que recurrir a frases tales como: “Teníamos Razón” o “Nosotros lo dijimos”. Más allá de que nunca hemos dejado de expresar nuestros pensamientos, fueron dos décadas en las cuales los sucesos ocurridos fueron el fundamento que reafirmó la legitimidad de aquel pronunciamiento:
· A 20 años al país se le ha enajenado su soberanía, la FF.AA. están de rodillas y el país indefenso ante los enemigos interiores y externos.
· El narcotráfico y la delincuencia común se han hecho dueños de la calle.
· Las patotas oficiales pasaron a ser el brazo armado del gobierno para imponer sus políticas o para disuadir a los opositores.
· La degradación social alcanzó niveles hasta hace poco, inimaginables.
· Las milicias populares aguardan su turno para entrar en acción en caso de que el proyecto político populista se debilite.
· Se ha insuflado en el pueblo una cultura anticristiana.
· La anarquía se insinúa diariamente en las calles argentinas.
Es por todo lo expresado que, hoy 20 años después, los militares “carapintadas”, reafirmamos nuestra condición de soldados más allá de haber perdido el derecho al uso del uniforme y nuestros grados militares y, junto a nuestros hermanos civiles que nos acompañaron en el pronunciamiento y dieron su testimonio en la prisión o el exilio, decimos que no hemos perdido la esperanza, y reivindicamos patrióticamente las causas que nos llevaron a protagonizar los hechos del 3 de diciembre de 1990 a la vez que reafirmamos nuestro compromiso de continuar bregando por los Valores y Principios de una Patria Cristiano-Católica y por un Ejército Nacional Sanmatiniano dispuesto a defenderlos…
La Patria vive en quienes respetan sus tradiciones.
¡Por Dios y por la Patria!
Firman: En Representación del Personal Militar Participantes del Pronunciamiento del 3 de Diciembre de 1990
Jorge Di Pasquale Hugo Reinaldo Abete Adrián Romero Mundani
Ex Tcnl E.A Ex mayor E.A. Ex Mayor E.A.
Pedro Edgardo Mercado Gustavo Luis Breide Obeid Rodolfo Barrio
Ex Mayor E.A. Ex Cap E.A. Ex Tte 1ro E.A.
lunes, 12 de abril de 2010
MALVINAS: PUNTO DE INFLEXION EN LA DEFENSA NACIONAL
Por los mayores del E.A. D. Hugo Reinaldo Abete, D. Héctor Adrián Romero Mundani y D. Pedro Mercado (h).
Escrito en el Penal Militar de Magdalena y publicado en el diario “Los Nacionales” en noviembre de 1993
En vísperas del 2 de abril de 1982, los cimientos que establecieran Savio y Mosconi en el campo de la siderurgia y los hidrocarburos, se habían ensanchado y consolidado, constituyendo la base de una industria que, en el área de Defensa, descollaba nítidamente en la región y dentro de los países de avanzada del mundo.
La Fábrica Militar de Aviones y el Complejo de Falda del Carmen, en la aeronáutica y la misilística; los Astilleros Navales de Río Santiago y Domecq García, en la construcción de unidades de superficie y de submarinos convencionales de última generación; la Fabrica Militar TAMSE, constructora del Tanque Argentino Mediano que, en su momento, fuera uno de los mejores blindados de batalla del mundo; la investigación y el desarrollo que, sobre los más variados tipos de armamentos en las áreas de la misilística, la cohetería, la electrónica, el láser, la artillería de tubo, y muchas otras, llevaban a cabo Ingenieros Militares de nuestras tres Fuerzas Armadas en CITEFA; las Fábricas Militares de Armas Portátiles, de Munición, de Pólvoras y Explosivos, de Material de Comunicaciones y tantas otras; y, por cierto, los emprendimientos y logros de la Comisión Nacional de Energía Atómica; todos ellos, eran la expresión cabal de la capacidad real y potencial de la República que, de por si, confería una autonomía, una capacidad de negociación y de decisión, y una gravitación dentro del concierto de las naciones del continente y del mundo, por demás destacadas.
Una Nación con tantos recursos, con el potencial humano y material que disponía; con el nivel científico y tecnológico alcanzado; sin peligros internos que acecharan su sistema de vida. Una Nación orgullosa de su historia y de sus tradiciones; con alma y temple victoriosos... Un pueblo con ese caudal, debía ser quebrado en su espíritu, limitadas sus aspiraciones, sometidas sus dirigencias, aniquilados sus paradigmas. Su existencia, podía constituirse en un mal precedente de soberanía y autodeterminación.
Así se concibió la trampa. Había que empujar esta Nación a la encrucijada. Para ello había que tocarla en su "Honor Nacional", darle una serie de señales falsas que le permitiera creer que los aliados del enemigo, lo eran de ella. Había que estimularla en uno de sus más viejos y caros anhelos: restituir aquella "hermanita perdida" al seno del hogar. Todo estaba decidido... La Argentina debía ser quebrada.
Pero los argentinos sabían lo que hacían, conciben y ejecutan una operación tan brillante, que amenaza echar por tierra la estrategia concebida. Con la Operación "Rosario", las armas de la Patria reconquistan las tierras invadidas sin causarle bajas al enemigo inglés, pese a sufrirlas en las propias filas, y se dispone a negociar... el coraje, la eficacia y la potencia de nuestras Fuerzas Armadas, proporcionan las bases que pueden permitir salvar el Honor mancillado y evitar la guerra. Más... "la suerte estaba echada", el viejo pirata sabe que todo vale para no perder y, desde el corazón del "Foreign Office", sale la orden: ¡Hundan al Belgrano!... El golpe fue muy grande, ya no había retroceso, se cayó en la trampa, la guerra fue inevitable...
Se suceden las traiciones. El TIAR es olvidado, claro... ¡cómo compararlo con la OTAN!. Los vecinos nos "cuidan las espaldas", pero en su territorio aparecen aeronaves enemigas. Todos declaman su apoyo... sólo unos pocos, inolvidables hermanos Iberoamericanos, dan su ayuda. Enviados norteamericanos ganan tiempo para la "Task Force"; en isla norteamericana se abastecen barcos y aviones enemigos, satélites norteamericanos espían nuestra flota, misiles norteamericanos derriban nuestros aviones, destruyen nuestros radares, matan nuestros soldados. Es la Argentina contra los grandes del mundo, es Iberoamérica poniéndose de pie, ¡cuánto coraje lindo de la raza!... Pero no basta, el 14 de junio termina en rendición.
Sólo los Argentinos creemos que "la victoria no da derechos". No habíamos sido derrotados por Inglaterra, ella no bastaba; habíamos caído ante un "Primer Mundo" ávido de mercados, de materias primas, de mano de obra barata, de reservas ecológicas, de lugares donde volcar las basuras contaminantes que sus pueblos ya no aceptan, y que, para ello, descaradamente imponen un vasallaje indigno de pueblos libres. La Argentina había sido derrotada, ahora, debía ser escarmentada para ejemplo de los que pudiesen verse tentados a sacudir el yugo de la esclavitud.
En realidad, la derrota no sobrevino con la firma de la rendición de aquel aciago 14 de junio. No era la primera vez que las Armas de la Patria sufrían una derrota. También lo fue Cancha Rayada en la Gesta Libertadora, pero allí estaba el espíritu indomable de un verdadero Conductor, respaldado por el sentimiento de un Pueblo dispuesto a vencer... y la derrota trocó en victoria. Decimos derrota, porque el enemigo logró el objetivo de la guerra: QUEBRAR LA VOLUNTAD DEL ADVERSARIO, al menos, la de los mandos militares de la época.
Malvinas es el punto de inflexión a partir del cual se produce el desbande de las autoridades del Proceso. Intrigas, traiciones y defecciones se suceden, hasta llegar a la entrega del poder en condiciones vergonzosas, no porque se entregara a un gobierno constitucional (al fin, ese era el objetivo invocado por el Proceso al tomar el gobierno), sino por la lamentable forma en que se llegó a esa instancia... El enemigo impuso sus condiciones y, con el ignominioso regreso de los heroicos combatientes al continente, comenzó el proceso de Desmalvinización.
Estas condiciones, aceptadas por una conducción nacional ilegítima, quebrada y complaciente, y puntual y detalladamente ejecutadas por quienes le sucedieron, podemos concretarlas en tres aspectos:
1. Desarme: Destrucción de las FFAA Argentinas, mediante su desnaturalización y el achicamiento (no confundir con racionalización), hasta límites que impliquen una existencia tan sólo formal.
2. Desmovilización: Mediante acciones que impidan toda posibilidad de recomposición de las FF.AA.: eliminación de su autonomía logística (desmantelando el Sistema de Investigación y Producción para la Defensa), eliminación de las reservas instruidas y, fundamentalmente, la desvocacionalización de sus cuadros, "resocializándolos", a fin de que dejen de "ser soldados", para pasar a "trabajar de soldados".
3. Indemnización: Mediante escandalosas concesiones, incluso de áreas de importancia geopolítica o estratégica, como ser redes troncales de comunicaciones, vías de comunicaciones de carácter estratégico, fuentes de energía, fuentes de producción de energía, recursos ictícolas (con las consiguientes concesiones de soberanía), etc.
Así, hace tan sólo poco más de una década, comenzó el proceso que, rápidamente, sumió a nuestra Patria en una aguda crisis de Indefensión, situación ésta, que implica una flagrante violación a la Constitución Nacional y pone en serio riesgo la vida y los bienes de todos los argentinos, compromete potencialmente su bienestar general y la seguridad de su libertad, y hace peligrar la misma supervivencia de la Nación.
Sin lugar a dudas podemos asegurar que nuestra Patria está Indefensa. En un minucioso estudio que hemos desarrollado a lo largo de dos años y que, precisamente, publicamos en estos días bajo el título "La Patria Indefensa", amén de un detallado análisis de las circunstancias, los antecedentes y sus previsibles consecuencias, hemos compilado declaraciones y documentos -oficiales y extraoficiales- de especialistas en el tema, de jefes militares y de políticos de todo espectro ideológico, donde, con total objetividad, se verifica lo aquí afirmado.
Algunos dicen que la seguridad puede estar dada por terceros. Creemos que la actitud de los Estados Unidos en el conflicto "Malvinas" responde por sí misma. La realidad es que los países no tienen amigos, sino intereses. ¿No es sugestivo comparar la rápida reacción en defensa de Kuwait (petróleo mediante), con el "dejar hacer" en Bosnia o Somalia?.
No es ésta una propuesta belicista, pretendemos ser realistas. Creemos que la realidad de la hora y la agresión común que sufrimos los pueblos Iberoamericanos, nos exige una genuina pero urgente integración, basada en todo lo mucho que nos une y no en simples especulaciones de mercado, pero, mientras ella se va concretando, mientras vamos limando las asperezas que histórica y naturalmente nos separan, es imprescindible mantener un equilibrio de fuerzas que disuada de la tentación de aprovechar la extrema debilidad de algunos para satisfacer viejas aspiraciones de otros... "por la razón, o por la fuerza". Porque queremos la integración, queremos la paz, y porque deseamos la paz, aspiramos a revertir esta locura del desarme unilateral.
Eso fue Malvinas. Esa es nuestra realidad hoy. Allí está la razón de una guerra justa... pero provocada. El presente está signado por las consecuencias de aquella postración, y el futuro... el futuro sólo dependerá de la voluntad y la fibra de los dignos herederos de aquellos héroes, quienes, desde la primera Reconquista, en 1806, hasta la última, el 2 de abril de 1982, han jalonado la vida de la Patria bajo la advocación de Nuestra Señora del Rosario de la Reconquista.
¡Por Dios y por la Patria!
lunes, 1 de junio de 2009
SEINELDÍN Y LOS CARAPINTADAS PRESENTARON EL LIBRO DEL MAYOR ABETE TITULADO “TESTIMONIOS II”- PARTE III






sábado, 30 de mayo de 2009
SEINELDÍN Y LOS CARAPINTADAS PRESENTARON EL LIBRO DEL MAYOR ABETE TITULADO “TESTIMONIOS II”- PARTE I

Organizado por el Centro de Estudios Manuel Belgrano de La Plata, tras la presentación de los oradores por la Dra. Chinda Brandolino ante un multitudinario auditorio que desbordó la sala en que se realizó el evento, el Mayor Hugo Reinaldo Abete expresó que en el caso de la obra “Testimonios II” es un libro más que nada escrito con el corazón. Afirmó que no pensaba en escribir ni sabía hacerlo, pero le sugirió una persona entendida que “hay que dejar que el lápiz corra sobre la hoja”. Así, es autor de seis libros.
Asimismo, declaró que la presentación del texto no es un acto académico, sino que se trata de un acto patriótico, sobre todo teniendo en cuenta que el día es 29 de mayo, día del Ejército Argentino.
A renglón seguido, Abete ofreció lo que diera en llamar “el prontuario honorable de los presentadores” de la obra, que a continuación detallamos.
Mohamed Alí Seineldín
Encabezó los dos últimos pronunciamientos militares: el de Villa Martelli, por el que fue preso por diez meses en Palermo, y el pronunciamiento del 3 de diciembre de 1990, siendo condenado a reclusión por tiempo indeterminado.
Fue indultado por el presidente Eduardo Duhalde el día anterior a que Néstor Kirchner asumiera el Gobierno.
Escribió cientos de artículos y dio cientos de charlas. En dos obras escritas, se adelantó a lo que después sucedería en la Argentina. Los secretos profundos del conflicto bélico del Atlántico Sur se pueden leer en el capítulo 54 de su libro sobre Malvinas, con el relato de la gran causa.
Gustavo Breide Obeid
Junto con el Mayor Pedro Mercado, el Capitán Lic. Gustavo Breide Obeid participó en el centro de las operaciones en los cuatro levantamientos carapintadas, tomando el 3 de diciembre de 1990 el Estado Mayor del Ejército siendo Capitán, porque su superior no se hizo cargo. Fue condenado a 10 años de reclusión.
Desde la cárcel, junto con el Coronel Seineldín, fundaron el Movimiento por la Identidad Nacional y la Integración Iberooamericana. Además, surgió la necesidad del partido político ante las elecciones, fundando Breide Obeid un partido político desde la Cárcel, el Partido Popular de la Reconstrucción (PPR), porque la gente afín no sabía cómo votar en los comicios a un Partido que sostuviera las ideas nacionalistas y los principios patrióticos y de la moral cristiana. Gustavo Breide Obeid es actualmente candidato a diputado nacional.
Pedro Mercado
Por su parte, el Mayor Dr. Pedro Mercado condujo los vehículos blindados que tenía que llevar desde el Litoral hacia Buenos Aires el 3 de diciembre, siendo condenado a 20 años de reclusión.
Mercado, estando preso, estudió y se recibió de abogado.
En la cárcel tenía el compromiso de recibirse como abogado y poder liberar al resto de su condena. Pudo hacer lo primero, lo segundo no.
Adrián Romero Mundani
El Mayor Adrián Romero Mundani participó el 3 de diciembre a las órdenes de su hermano, Jorge Alberto Romero Mundani, veterano de Malvinas y autor del libro “La Patria Indefensa”, que redactara con el Mayor Abete, y de otro opúsculo con el texto de la sentencia condenatoria en que se destacaba la personalidad heroica y de bien de los condenados, titulado “El Veredicto de los Jueces”.
Presentación del autor
El Coronel Seineldín hizo la presentación del autor del libro de una manera muy singular. Refirió que la política en las naciones tienen etapas similares: la juventud, la adultez, la enfermedad y la agonía.
La Argentina tuvo un proyecto de grandeza en crecimiento entre 1816 y 1852. En 1852 empieza la agonía hasta 1920, en que se produce una enfermedad. Pero en 1945 el país resurge, y cae en 1955 para mejorar un poco en 1974 y luego desde 1976 va en completa caída. Estamos en el período de la caída, y es muy largo, supera la agonía, y no hay posibilidad o reservas para salir.
En la primera etapa hay empuje, ánimo, se siguen ideas; en la agonía se buscan personas que liberen; y en la caída vienen los intereses, los mercenarios, los que se compran y venden, los que preguntan ¿qué me dan?
En la caída aparecen personajes, que se llaman testigos en el sentido cristiano de la palabra (esto es, con vocación de mártires). En estos testigos el alma supera las flaquezas del cuerpo, sin pensar en cálculos humanos. El Mayor Abete un día le salió el indio de adentro, y comenzó otro tipo de carrera en el sacrificio, la cárcel y las penurias, siguiendo el ejemplo de Jesucristo.
Ante la situación difícil se crean en el hombre conductas que no tienen necesidad de órdenes, ni de que le digan lo que tiene que hacer. Hoy, al ser tan larga esta caída, se necesita hacer resurgir a los testigos para que salgan a defender los valores.
“La Patria Argentina está condenada a resurgir con los testigos a la cabeza de su pueblo”, afirmó Seineldín.
Carapintadas, o nacionalistas católicos
El Capitán Breide Obeid se dedicó a relatar el surgimiento del movimiento carapintada, en atención a que el auditorio tenía gran proporción de jóvenes, que en general desconocen los sucesos.
“Lo de 'carapintadas' es un mote que pusieron los periodistas, los carapintadas no existen, porque en realidad lo que nos define es ser nacionalistas y católicos”, afirmó Breide Obeid.
Luego arrancó con una pregunta: “¿Por qué hubo levantamientos?”, para responder que veían con indignación la verdad de la década de 1970 (que es hoy mayor aun) y de la guerra de Malvinas que padecía la “desmalvinización”, pero lo que se siempre se defendió más profundamente es a la Patria y a Dios. La mayoría de los carapintadas eran excelentes soldados, muchos veteranos de Malvinas y del Operativo Independencia.
En la década de 1970 el marximos quería imponer en la Argentina un sistema ateo y marxista por la violencia. En el Operativo Independencia se comenzaron los combates a las órdenes del Gobierno constitucional, y después de 1976 no se perdió la legitimidad de la lucha, pero sí la legalidad.
Después de Malvinas, desde 1983, muchos jefes no asumían su responsabilidad, y se citaba a soldados subordinados (que sólo cumplían órdenes) a comparecer ante la Justicia, incluso eran citados en las Unidades Militares por aquéllos que habían impartido órdenes.
El General Héctor Ríos Ereñú era el Jefe del Ejército, dijo durante la negociación de uno de los levantamientos que “el pueblo lo apoya al Presidente (Alfonsín)”, mientras tenía sobre su escritorio un diario que tenía una fotografía con una manifestación “roja”, de la ultraizquierda. Gustavo Breide Obeid le expresó: “Usted dijo, General, que esos son los enemigos que había que combatir”. Ante ello, el General respondió: “las cosas han cambiado”. Esto era una muestra de cómo había cambiado su posición práctica, su modo de dar órdenes, y su negación del pasado.
En aquella época, lo que se buscaba era la destrucción de las Fuerzas Armadas, la Familia y las Instituciones.
Continúa mañana en la Parte II, y con la cobertura fotográfica el lunes 1 de junio de 2009, en la Parte III

