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sábado, 17 de junio de 2017

“¿HASTA CUANDO CAMARADAS…HASTA CUÁNDO?”




Buenos Aires, 16 de junio de 2017
Sr. Director

En las últimas horas un oficial superior retirado del Ejército Argentino intentó quitarse la vida. Semejante hecho, por cierto muy desgraciado, no tendría tanta trascendencia si sólo se tratara de un tema estrictamente personal, un problema de salud, una depresión o cualquier otra cuestión de orden individual, pero no, no fue un intento de suicidio más. Deliberadamente, de quien hablamos un excelente profesional y mejor persona aún, padre de familia y abuelo, se había prometido así mismo que no moriría injustamente preso en una cárcel, acusado de delitos que no cometió, que no sometería a su familia a semejante abuso, que antes prefería quitarse la vida y morir con honor como un buen soldado.
Enterado de una serie de detenciones de camaradas y previendo que él podría ser de los próximos, hace apenas veinticuatro horas, con la decisión tomada se vistió con su uniforme militar -ese que dejó de lucir hace más de 15 años cuando pasó a retiro-, puso como música de fondo una marcha militar y disparó su arma sobre su corazón. Por esas cosas de Dios, el proyectil no dio en el blanco elegido y salvó su vida milagrosamente.
Mientras esto ocurría y lo operaban para salvarle la vida, me dije a mi mismo que, terminase como terminase tan desgraciado acontecimiento, escribiría una carta de lectores dirigida al Ejército Argentino y que la titularía “¿Hasta cuándo camaradas… Hasta cuándo?”.
Tal vez más de un lector se podrá preguntar ¿por qué dirigirse a los camaradas y no al poder político? que en definitiva es quien avala la detención arbitraria y prevaricadora que sufren los militares mientras los terroristas subversivos gozan de total libertad y muchos son funcionarios públicos o presiden organismos de DDHH.
Y la respuesta está en la misma pregunta, pues los militares no pueden esperar justicia de un poder político que avala a un poder judicial que actúa contra derecho. De modo que, el interrogante “¿hasta cuándo camaradas?”, está dirigido hacia los únicos en quienes ellos pueden confiar y apela al espíritu de cuerpo que siempre caracterizó al Ejército Argentino y a sus soldados. Ese espíritu que nos recuerda que un soldado argentino jamás abandona a un camarada.
El mismo que tuvo el Sargento Juan Bautista Cabral cuando entregó su vida para salvar la del Gran Capitán Don José de San Martín en San Lorenzo, o más recientemente el que predominó en Malvinas con el Cabo Roberto Baruzzo y el Teniente Primero Jorge Echeverría, héroes ejemplares si los hay, o  el Soldado Esteban Tries salvando a su sargento Manuel Villegas.
De ahí que apelando a estos ejemplos, por todos los soldados que combatieron en defensa de valores y principios y que no cometieron delitos, por los que murieron injustamente en prisión y los que aún están prisioneros, digo:¿Hasta cuándo camaradas del Ejército?, ¿hasta cuándo vamos a soportar que sigan muriendo nuestros camaradas prisioneros de una guerra que el enemigo está decidido en no terminar?, ¿hasta cuándo vamos a soportar la aberrante injusticia que condena a nuestras familias y a nuestra institución?… ¿hasta cuándo camaradas, hasta cuándo?... Vamos camaradas que no buscamos un golpe, sólo que desde el poder institucional se hagan respetar y exijan al poder político que termine con la mentira y la arbitrariedad de mantener presos a nuestros camaradas inocentes y disponga lo que sea competente para juzgar y condenar a los responsables del terrorismo subversivo acontecido en nuestro país. No a la mentira y la injusticia, si a la Verdad histórica.

¡Por Dios y por la Patria!

Hugo Reinaldo Abete

Ex Mayor E.A.

domingo, 7 de agosto de 2016

DENUNCIAN VIOLACIÓN A LA DIGNIDAD DE LA PERSONA HUMANA EN EL CASO DEL COMISARIO GRAL MIGUEL ETCHECOLATZ



En la foto: El Comisario Miguel Etchecolatz, de 87 años, en huelga de hambre (foto del Diario Hoy de La Plata)


Por Emilio Nazar Kasbo

En un mail de fecha 5 de agosto de 2016, el Dr. Cosme Beccar Varela denuncia que se encuentra “el Comisario Gral. Etchecolatz en un infierno a las órdenes de Macri”, responsabilizando en forma directa al Presidente de la Nación y al sistema judicial de ejecución penal. Ello, en el marco de los envíos del medio del cual es titular, denominado “La botella al mar”.
¿Qué sucedería si el actual gobierno pusiera en la cárcel a integrantes de “La Cámpora” y los sujetase a las mismas condiciones y trato que los militares de la década de 1970? ¿Qué sucedería si se considerasen, tal como lo son, los delitos de corrupción estatal como Delitos de Lesa Humanidad, y por tanto imprescriptibles, ya que constituyen los Derechos Humanos de Cuarta Generación? ¿Qué juicio de valor harían los defensores de los reos, imputados, procesados o meramente detenidos?
Todos coincidimos en que los Delitos de Lesa Humanidad, tales como las Desapariciones Forzadas de Personas, deben ser juzgados por el Derecho Natural como reflejo del Derecho Eterno, y por tanto en su condición de imprescriptibles. Pero también debe uno entrar en razones de políticas de pacificación nacional, que permitirían una elasticidad en la aplicación de tales criterios en pos de alcanzar una paz social que de otro modo se vería dificultadas.
Kant afirmaba que es requisito de toda norma que pueda ser universalizable, es decir, que pueda ser aplicada a todos los casos similares. ¿Aceptarían ese desafío quienes protagonizaron actos terroristas en la década de 1970, o quienes en el pasado reciente han estado involucrados en causas de corrupción? ¿Qué valoración harían, acerca de esta cuestión?

LA BOTELLA DEL NÁUFRAGO
Muchos de los que reciben la información, cual bañistas en la playa, ven la botella y la dejan pasar, de modo que este tipo de informaciones no trascienden por lo habitual a los grandes medios de comunicación, que tienen otras “prioridades”.
La publicación del Dr. Beccar Varela se debe a un “informe de la Sra. De Etchecolatz”, Graciela del Bosque de Etchecolatz, quien lo visitó el día 4 de Agosto de 2016, en el Hospital del Penal de Ezeiza. Y tal difusión es efectuada por el Dr. Beccar Varela, según sus palabras, “no porque el Presidente Macri no sepa cuál es la situación del Comisario General Etchecolatz, víctima de los jueces prevaricadores de izquierda cómplices del kirchnerismo y ahora del propio Macri que podría resolver la situación en un día, sino para que quede constancia pública de lo que pasa y quitarle toda excusa por lo que no hace”.
El autor de la nota, indica que Macri “sabe muy bien que debe indultar a TODOS los secuestrados políticos y en especial al Comisario General Etchecolatz, por más que la izquierda lo haya convertido arbitrariamente en una especie de símbolo de su odio. Y si no lo indulta, al menos debe ordenar su inmediato traslado a su casa y su urgente tratamiento en un Sanatorio adecuado y no en ese mal Hospital para presos comunes que es el Hospital del Penal de Ezeiza”.

TELAM Y DIARIO HOY
La última noticia de relevancia que aborda la situación de Etchecolatz, es de Telam y del Diario Hoy, de fecha 3 de agosto pasado. En el último medio, bajo el tendencioso e inexacto título “Un genocida en huelga de hambre”, sostiene en la bajada de la misma: “Miguel Etchecolatz tiene cuatro condenas por delitos de lesa humanidad, pero la Justicia de La Plata lo habilitó para volver a su casa. El beneficio, que aún no se efectivizó, llega a poco de cumplirse 10 años de la desaparición de Jorge Julio López”.
Cabe destacar que solamente este titulado acredita la violación de toda normativa jurídica nacional. En efecto: 1) No existió Genocidio alguno en Argentina, y ningún organismo de Derechos Humanos efectuó jamás una denuncia por la violación de tal tratado, y ello motivado por la falta de fundamento de hechos y extremos que pudieran fundamentarlo, siquiera de forma remota; 2) Que el sistema penal argentino unifica las condenas y no admite múltiples condenas a un reo, y mucho menos por los mismos hechos; 3) Que se presenta como una irregularidad la prisión domiciliaria, cuando ella se encuentra contemplada por los mismos tratados de Derechos Humanos; y finalmente, 4) que se pretende una coincidencia con los 10 años de la desaparición de Jorge López.
Continúa la referida nota del Diario Hoy de La Plata con el siguiente contenido, que no sólo muestra tendenciosidad sino además la explícita desinformación: “Miguel Etchecolatz es el genocida condenado no solo una sino cuatro veces a cadena perpetua, por su comprobada actuación en el genocidio perpetrado durante la última dictadura militar. Jorge Julio López desapareció por segunda vez en el marco del primer juicio a este hombre, luego de haber dado un testimonio clave en el proceso judicial. Sin embargo, el pasado viernes 22 de julio, el Tribunal Oral N° 1 de La Plata le concedió la prisión domiciliaria, a quien fue la mano derecha de Ramón Camps durante la dictadura, condenado en seis oportunidades e imputado en una gran cantidad de causas que aún no llegaron a juicio. La polémica decisión judicial se tomó en base a los 87 años que tiene el hombre, la hipertensión que padece y el riesgo de sufrir un accidente cerebrovascular. Sin embargo, la medida no se efectivizó y Etchecolatz sigue alojado en el Hospital Penitenciario de Ezeiza. Ahora, según trascendió en las últimas horas, el ex director de Investigaciones de la policía bonaerense resolvió iniciar una huelga de hambre hasta tanto se efectivice el beneficio otorgado.”

CONDENA MEDIÁTICA NO JURÍDICA
En este caso, vemos una “condena mediática” por un crimen no cometido: Genocidio, al cual se le achaca a Etchecolatz ser “el genocida condenado no solo una sino cuatro veces a cadena perpetua, por su comprobada actuación en el genocidio perpetrado durante la última dictadura militar”. La conclusión es que el Comisario General Miguel Etchecolatz necesita cuatro vidas para poder cumplir cuatro cadenas perpetuas, dado que el sistema jurídico no permitirá que deje de cumplirlas… a no ser que tales cuatro condenas de cadena perpetua sean una completa ridiculez y una fantochada jurídica inadmisible en nuestro sistema penal bajo todo punto de vista. Cualquier estudiante de derecho puede darse cuenta, y no sólo eso, se trata de una ofensa al sentido común el pretender que una persona cumpla cuatro condenas de cadena perpetua. ¿Comprobada actuación en un genocidio perpetrado durante la última dictadura? Semejante afirmación debe ser comprobada, ya que no existe ni una sola denuncia por genocidio al presente que haya tenido curso.
La nota mezcla el tema con Jorge López, cuyo testimonio no resultó de relevancia a la condena, que estaba redactada y dada de antemano, ya que era público que Etchecolatz iba a ser condenado, desapareció en las condiciones que refirió la Revista Noticias que abordó la investigación de modo inmediato, ni bien se dificultó la ubicación de López (señalándose que todo indicaba que la “desaparición” fue por su propia voluntad y no a raíz de “secuestro” alguno como se ha pretendido, sobre todo porque hubo diversos testigos que dijeron haberlo ubicado, entre otros con una salida por la frontera hacia Paraguay, lo cual se “ha investigado” según quienes llevaban la causa, sin tener novedades públicas acerca de tal “investigación”).
La prisión domiciliaria de Etchecolatz es legal. Y el hecho de que fuese “la mano derecha de Ramón Camps durante la dictadura, condenado en seis oportunidades e imputado en una gran cantidad de cosas que aun no llegaron a juicio”, no significa que deban violársele los derechos que posee y su dignidad como persona. Sobre todo, porque tiene 87 años, con hipertensión y riesgo de sufrir un accidente cerebrovascular, todo lo cual ameritaría a que el Comisario General interponga una demanda por daños contra el Estado por violársele sus derechos. Aun en el caso de que hubiese violado derechos ajenos, no se le puede negar el ejercicio de los propios derechos a Etchecolatz, so pena de incurrir en delitos reprimidos por nuestro Código Penal y por nuestra Constitución Nacional.

ABANDONO DE PERSONA SEGUIDO DE MUERTE
Continúa el Dr. Cosme Beccar Varela su artículo refiriendo que “En caso de que (Mauricio Macri) no haga nada de esto (indultar o buscar alternativas de solución), por miedo a la izquierda o por simpatía con ella y el Comisario General muriera, sepa el Presidente que podría ser acusado de abandono de persona seguido de muerte y por incumplimiento de su deber de hacer cumplir la Convención de Derechos Humanos del Pacto de San José de Costa Rica que forma parte de nuestra Constitución por virtud del art. 75, inciso 22 de la Constitución Nacional (versión 1994), cuyo artículo 7mo. dice que todo hombre tiene derecho a la libertad personal y los 7 incisos que integran ese artículo especifican, entre otras cosas, que "nadie puede ser sometido a detención a encarcelamiento arbitrarios". Junto con eso debería ser acusado en juicio político para ser destituido por delito en el ejercicio de sus funciones y por mal desempeño (art. 53 de la CN). Lo mismo les cabe a los jueces que no disponen su detención domiciliaria, delito ese agravado por lo dispuesto en el art. 18 de la Constitución Nacional. Además del delito de prevaricato a los "jueces" que lo "condenaron" con sentencias dictadas en "juicios" obscenamente nulos. Queda Ud. notificado, Sr. Presidente Macri, porque no hay duda de que sus vastos servicios de informaciones están entre los varios miles de lectores de "La botella al mar" y no puede ignorar lo que en ella está escrito.”

PRISIONEROS DE GUERRA
A continuación, Beccar Varela reproduce la carta de la Sra. De Etchecolatz, en la cual refiere su informe: “Ayer estuve en el HPC (Siglas del Hospital de Ezeiza dentro del Penal) viendo a mi esposo. Mi intención era además de verlo, intentar disuadir a Miguel de la continuidad de esta huelga. Debo confesar que no lo logré. Por lo demás vi a mi esposo en cama, en penumbra, desmejorado, muy delgado y sumido. Me comentaron los compañeros y las enfermeras que se había mareado, que el día anterior se había caído y que por esa razón estaba en cama”.
Esta es la condición en que se encuentra una persona de 87 años detenida, con prisión domiciliaria, y contra toda normativa jurídica argentina. Efectivamente, todo esto que hemos detallado marca que se trata de juicios de tendenciosidad política e ideológica, juicios no jurídicos, donde ninguna garantía o derecho constitucional vale.  Es decir, las condenas violan todo derecho de defensa, y por tanto son nulas, además de que con una extensión de promedio de 200 páginas aparecen escritas de un día para el otro, lo cual no responde a tiempos humanos, y por tanto debe presuponerse que han sido redactadas previamente al ejercicio del derecho de defensa.
La Sra. De Etchecolatz continúa su relato, que es una denuncia, explicando: “las cárceles, por lo general no son lugares agradables, pero el Hospital de un penal que fue diseñado para una población carcelaria que no superen los 30 o 35 años, y que hoy está abarrotada por estos presos políticos y de guerra, con bastones, sillas de ruedas para trasladarse, algunos sin piernas, cuadripléjicos, otros ciegos, con problemáticas graves de salud ¡Es como mucho! Siento al ver a estas personas cuyos nombres e historias en la mayoría de los casos desconozco, una profunda impotencia. Son casi todos personas mayores, por decir ancianos, que más allá de lo que se diga que cometieron, en tiempos de conflicto armado, cuarenta años antes, hoy en democracia se los tortura psíquica y físicamente deteriorando día a día su salud y acortando su expectativa de vida. Créame que es como revivir Los Miserables de Víctor Hugo. Bajar a un infierno incomprensible para personas civilizadas, en donde uno se pregunta qué pasa por la mente de quienes disfrutan con la perversidad de castigar a seres disminuidos, enfermos, gerontes. La venganza no es justicia. Es ver en el espejo del otro nuestras propias miserias, nuestras propias bajezas. No se puede hablar de Derechos Humanos si cometemos estos actos salvajes, carentes de toda Misericordia, de toda compasión.”
Así, extiende la situación de Miguel Etchecolatz a todo el resto de los detenidos, de los presos de Guerra, los cuales no son reconocidos en su dignidad como personas. El problema además, es que muchos se encuentran detenidos incluso de forma antijurídica, sin sentencia, y en diversa condición procesal. Por ello, no se puede hablar de “presos políticos”, ya que las detenciones y condición resulta ser tan variada, que más se asimila su actual situación a un “campo de concentración” donde se reúnen “prisioneros de guerra” encerrados por los vencedores de la guerra. De modo que son juzgados por situaciones, normas y reglas de tiempos de paz, los actos que fueron desarrollados en tiempos de guerra, y así el resultado es que existen prisioneros de guerra, ya que no les cabe otro encuadre jurídico.

¿JUECES RECUSABLES?
“Decir que somos un ejemplo en el mundo sobre Derechos Humanos, ocultando una parte dolorosa de la Historia, ocultando los otros muertos, las otras víctimas inocentes debajo de la alfombra. Ser indiferente a estos hechos habla de involución como seres humanos. Hoy me anoticié que el Dr. Rafecas y la Sala 1 de la Capital Federal le habían concedido a mi esposo el arresto domiciliario. Pero aun falta más… el Juzgado Nº 3 de La Plata a cargo del Dr. Ernesto Kreplak, integrante de “La Cámpora” y de “Justicia Legítima” debe expedirse. También los otros integrantes que conforman el Tribunal Oral Nº 1 donde están a la espera de juicios por otras causas, sabe Dios cuándo y que están en disidencia con lo resuelto por el Dr. Castelli y el Dr. Michelli. El cuento de la Buena Pipa que jugábamos de niños”, continúa refiriendo el informe.
De modo que la noticia difundida por el Diario Hoy y Telam, no resultaba ser tan cierta, ni la prisión domiciliaria se encuentra firme. Asimismo, indica la Sra. De Etchecolatz que existen “otros muertos”, es decir, “las otras víctimas inocentes debajo de la alfombra”, refiriéndose a los muertos por actos de terrorismo principalmente en la década de 1970, quienes al presente no han tenido ni reconocimiento, ni reparación, ni compensación económica alguna por tal motivo. Es más, existe prácticamente una unanimidad de criterios en que los actos de Terrorismo también son crímenes de Lesa Humanidad, y por tanto son imprescriptibles, mereciendo las mismas sanciones y trato que los actualmente recibidos por los vencedores de la Guerra Armada.
Concluye la Sra. De Etchecolatz consignando: “y algo más, de no resolverse será la Cámara Federal de La Plata cuyo presidente Dr. Leopoldo Schiffrin, de “Justicia Legítima”, a quien mi esposo tuvo preso, no por terrorista sino por integrar la liga de compras de propiedades y por amenazar a los propietarios que perdían sus casas en las hipotecas. Como verá está claro quiénes durante estos diez años ejecutaron encubiertamente a mi esposo”
Concluye Graciela del Bosque de Etchecolatz agradeciendo al Dr. Cosme Beccar Varela “por su lucha y por ayudar a esclarecer tanto odio y tanta oscuridad”.

sábado, 7 de mayo de 2016

PRISIONEROS DE GUERRA






Por Hugo Reinaldo Abete *
Buenos Aires, 06 de mayo de 2016



Durante el régimen Kirchnerista, en sus ambas versiones, la de Néstor y la de Cristina y fundamentalmente en esta última, he dicho y escrito que los miembros de las FFAA, de seguridad, policiales, penitenciarios y civiles presos por haber combatido a la subversión en los años ’70, debían ser considerados como Prisioneros de Guerra. Y fundamentaba tal expresión en que la guerra contra la subversión no había terminado y que más de 2000 prisioneros contra derecho y 350 muertos en prisión eran la prueba más acabada de tal afirmación.
Seguramente para quien no esté muy familiarizado con la terminología militar, (guerra, prisionero, etc), el título de este escrito pueda parecerle una enormidad. Y si además esa persona es de los que hacen un culto del pacifismo (que no es lo mismo que ser pacífico), seguramente hasta le generará un cierto rechazo.
Pero lo cierto es que, si nos tomamos el trabajo de leer lo que dicen los manuales de guerra revolucionaria respecto de cuáles son las fases de la misma, podremos comprobar que, cuando la subversión llega al poder (sea por la violencia o por elecciones), lo primero que hace es quitarse del medio (fusilar o encarcelar), a todos aquellos que la combatieron durante la lucha armada y de esta forma evitar cualquier tipo de resistencia en la conquista de los objetivos revolucionarios. Es la fase de la consolidación revolucionaria.
Y en la Argentina, en efecto, eso es lo que han hecho los Kirchner con la complicidad de todos los jueces de la Nación que se avinieron a cometer el prevaricato de juzgar arbitrariamente a las Fuerzas del Orden que combatieron a la subversión terrorista y a no hacer absolutamente nada con los integrantes de ésta que, no sólo gozan de libertad, sino que cobraron indemnizaciones millonarias y muchos ocupan cargos en el gobierno o en las estructuras del Estado.
Como paralelamente, mediante un bombardeo permanente de acción psicológica, la subversión preparó a la población para hacerle creer que los militares eran todos unos asesinos y genocidas, en general, la sociedad ni se inmuta por lo que les pasa. Y entonces ocurre que transitamos esa Fase que mencionamos sin que nos demos cuenta que, efectivamente, estamos en una guerra aunque no suene un solo disparo.
Dicho esto del gobierno corrupto “revolucionario” Kirchnerista (más corrupto que revolucionario), cabría agregar ahora que muchos compatriotas creían que esta guerra se acababa cuando cambiáramos de gobierno, máxime si se tiene en cuenta que el nuevo presidente, en su campaña, había expresado que iba a “terminar con el curro de los derechos humanos”.
Si bien tengo opinión formada sobre el nuevo gobierno, deliberadamente, desde que asumió, dejé de mencionar en mis escritos los fundamentos esgrimidos en cuanto a que estamos transitando por una guerra y, consecuentemente, me llamé a silencio. Los pedidos de libertad para los presos políticos de Venezuela por parte del presidente Macri, hacían presagiar que en su propio país ya no iba a haber más presos políticos ni prisioneros de guerra.
Sin embargo, como bien dicen los sabios manuales de sana doctrina, las falsas ideologías, tanto de derecha como de izquierda, suelen juntarse e ir de la mano en lo que a materia cultural y militar se refiere, y hoy vemos que aún en el nuevo gobierno, la guerra continúa y que no hay ni va a haber justicia para los que combatieron a la subversión del lado de las Fuerzas del Orden de la Nación.
Quienes tengan oportunidad de ver por youtobe las grabaciones del juicio que, actualmente, se está llevando a cabo en la ciudad de Neuquén (y así son todos), podrá comprobar por sí mismo lo que es el funcionamiento de un verdadero tribunal revolucionario. Patotas descontroladas a las que se les permite todo tipo de agresiones verbales sobre los falsamente imputados, testigos inventados y descalificados como tales que desoyen a los jueces, no contestan las preguntas y desarrollan un libreto cargado de ideología marxista, fiscales rayando en lo cinematográfico y un payasesco y ridículo juez que tiene el agravante de apellidarse “Aguerrido”, conforman una escena Dantesca, muy difícil de explicar (hay que verlo para creerlo).
Estos jueces corruptos, sus auxiliares y secretarios también corruptos −porque saben que lo que hacen no se ajusta a derecho−, los testigos falsos y todos quienes en mayor o menor medida participan de estos tribunales revolucionarios, se olvidan aquello de que “nada es para siempre” y están sembrando las semillas de su propia desgracia. Cuando esos jóvenes secretarios, en el futuro sean juzgados por todos estos excesos y aberraciones jurídicas ¿qué van a decir? ¿que ellos eran solo escribientes y que no sabían lo que hacía el juez?.
Y a los jueces resulta oportuno recordarles otro sabio refrán: “En la vida todo vuelve…”

¡Por Dios y por la Patria!

* Hugo Reinaldo Abete
Ex Mayor E.A.