domingo, 22 de noviembre de 2009

POESÍA: ¿COMO SALIR DE ESTE LIO?

En la foto: El General abogado periodista y economista Manuel Belgrano con la Virgen de la Merced

Por Tcnl. Jose Javier de la Cuesta Avila

Como salir de este lio
que la vida nos ha llevado
cuando todo era bueno
ahora es lo mas desgraciado.

Si mis abuelos supieran
que el mundo yo he cambiado
que me dejaron una Patria
que ahora esta en otro lado.

Que diria San Martin
o quizas Manuel Belgrano
todo lo que nos dieron
lo pusimos destrozado.

Como salir de este lio
me pregunto muy temprano
y como no tengo respuesta
se que lo hago en vano.

Argentina de mis padres
tierra donde yo he nacido
tu puedes superarte
ayudame a salir del lio.

Si alguno me ayuda
le pido me de una mano
todos juntos podemos
no hagamos de extraños.

sábado, 21 de noviembre de 2009

POESIA: DESPIERTA PATRIA MIA, VUELVE A SER ARGENTINA.



Por Tcnl. Jose Javier de la Cuesta Avila

Dios que todo lo puedes, no olvides a tus hijos
aquellos que un dia lejano a esta tierra llegaron
plenos de esperanzas soñando un mundo tan mejor
que solo en los cielos habia una comparacion.

Esta nacion espledente que a todos convocaba
cayo en una encrucijada dificil de nominar
por que a esta llegamos tan desprenvenidos
que solo con el olvido la podremos restañar.

Todo parece mentira cuando alrededor miramos
los cielos estan oscuros, la tierra con pantanos
donde habia flores perfumadas con colores variados
solo aparecen despojos muy tenebrosos pintados.

Donde esta mi Patria que morir por ella juramos
porque se la llevan y la destruyen cual tornado
no saben que eso no se puede, pues sera pecado
basta de vejarnos ya estamos muy mancillados.

Hasta las quejas pueriles nos hemos acostrumbrado
donde estan aquellos que eran varones alados
porque la Patria se muere ante todo desolado
devuelvanme Argentina, la queremos a nuestro lado.

POR EL ORDEN, JERARQUÍA Y EDUCACIÓN QUE ALENTABA AL CADETE VIRTUOSO A PERSEVERAR


Reproducimos aquí la desgrabación del discurso pronunciado por el Dr. Oscar A. Vigliani, realizada por la Asociación Civil Abogados por la Justicia y la Concordia, el día 30 de octubre de 2009 en la plaza de armas del Liceo Militar General San Martín, frente al cuerpo de cadetes, director, oficiales y profesores del Instituto y noventa egresados de la Promoción 17ª, en ocasión de celebrarse el cincuentenario del egreso de esa Promoción. En su discurso hizo alusión a la lucha contra la subversión y a prisioneros políticos del régimen.


Señor Director,
señoras, señores, liceístas:



Festejamos hoy el cincuentenario del egreso de la Promoción decimoséptima del Liceo Militar General San Martín y, consecuentemente, 55 años de su ingreso.



Pongo el acento en el ingreso por dos motivos:

* En primer lugar, fue el acontecimiento común a todos los ex cadetes acá presentes porque algunos, por distintas razones, no concluyeron el quinto curso;
* Por otra parte, fundamentalmente, ese ingreso fue el paso previo y trascendente que nos invistió, en 1955, del carácter de cadetes del Liceo Militar, que hasta el día de hoy llevamos indeleblemente impreso en el corazón; fue el paso que nos concedió el orgullo de vestir el uniforme del Instituto.



Orgullo que queda demostrado por esta nutrida concurrencia de canosos veteranos -algunos llegados de lugares tan lejanos como Misiones, Usuahia, San Martín de los Andes, Córdoba, Paraguay y Estados Unidos- que en una especie de peregrinación laica venimos, al cabo de 55 años del ingreso, a homenajear a lo que fue nuestra escuela, nuestro hogar, y el ámbito inolvidable en el que nació una amistad que el curso del tiempo agigantó y transformó en hermandad.



Lo paradójico del caso es que venimos a rendir tributo a un Instituto en el que afrontamos una dura educación.

* No era fácil responder a la exigencia de un nivel de rendimiento intelectual y físico que dejaba poco margen al descanso.
* No era fácil, a tan temprana edad, estar alejados del calor familiar, levantarse invariablemente a las seis de la mañana para cumplir con las obligaciones a las que estábamos sometidos bajo una rigurosa disciplina; no era fácil interrumpir el sueño nocturno para hacer las guardias llamadas “imaginarias”.
Pero esa paradoja de venir a rendir tributo a la dureza se despeja si advertimos que, en realidad:
* era admirable un régimen que, sin concesiones demagógicas, imponía una educación fundada en un justo sistema de premios y castigos que alentaba al cadete virtuoso a perseverar en el empeño y al revoltoso a rectificar su conducta, impulsando a todos a un continuo perfeccionamiento;
* era admirable un régimen que imponía un respeto irrestricto al orden, a la jerarquía y al prójimo fundado en una serie de valores necesarios para una vida armoniosa;
* era admirable una educación de cuya dureza surgió la templanza que nos preparó y nos ayudó para enfrentar los avatares de la vida. Nadie se entrena con éxito en la bonanza.



Hace 2.300 años, Aristóteles enseñaba en su “Ética a Nicómaco” que la templanza era una de las virtudes cardinales, junto con el conocimiento intelectual, la justicia, la prudencia y la valentía.



Esas virtudes, heredadas y perfeccionadas por el cristianismo, conformaban las pautas y valores vigentes en este Liceo Militar y en las Fuerzas Armadas de la Nación;

* esas Fuerzas Armadas que, nacidas en los albores de la Nación, consolidaron con su presencia el territorio nacional y aseguraron las fronteras;
* que durante la vigencia del servicio militar obligatorio crearon conciencia de argentinidad en cientos de miles de hijos de inmigrantes llegados a estas tierras; que alfabetizaron al iletrado; que curaron al enfermo en un relevamiento sanitario anual que abarcaba toda la población masculina del país; que enseñaron normas de urbanidad básica a quiénes no habían tenido la suerte de gozar de educación;
* esas Fuerzas Armadas que llevaron los mencionados criterios de orden, de respeto a la jerarquía y al prójimo, imprescindibles para la convivencia humana razonable, a ámbitos en que eran desconocidos;
* esas Fuerzas Armadas que llevaron, en síntesis, la luz de la civilización a los más remotos lugares del país y cuyos hombres, por centenares, dieron la vida por la Patria, como el Capitán Rubén Márquez –liceísta cuyo nombre enaltece esta plaza de armas- caído en 1982 en Malvinas y el soldado Luna, muerto en 1975 defendiendo el Regimiento de Formosa contra el terrorismo subversivo.



Dijo el Mariscal Foch, héroe francés de la Primera Guerra Mundial: “es el balance de aciertos y errores lo que permite juzgar la eficacia de una gestión y no la falta de errores de quién por inacción no ha sido capaz de tener aciertos”.

Y el balance histórico de nuestras fuerzas armadas –más allá de sus errores- es altamente positivo, siendo para nosotros, los ex cadetes, una honrosa distinción ser sus reservistas.



Vaya también una voz de agradecimiento a nuestros educadores civiles y militares, la mayor parte de los cuales descansan en la Casa del Padre junto con nuestros compañeros fallecidos, cuyos nombres enunciamos en el acto religioso, ese pelotón hoy formado en el cielo, que está espiritualmente presente.



También recuerdo particularmente a cuatro compañeros.

El primero, Carlos Hanssen, trabajó entusiastamente hasta poco antes de fallecer, superando los padecimientos de su enfermedad, para reunir a los integrantes de la Promoción, haciendo un esfuerzo que no olvidaremos.

Los otros tres merecedores de una mención son el Teniente Coronel Jorge Fariña, el Capitán de Navío Médico Jorge Magnacco y el General de División Eduardo Cabanillas. Estos soldados, después de destacadas carreras militares, plenas de méritos que el Estado les reconoció al ascenderlos a esas jerarquías, hoy se encuentran privados de su libertad por razones de carácter político.



Termino rogando a Dios que este Instituto continúe siendo la fortaleza donde se guardan, se enseñan y se defienden valores trascendentes que, así como constituyeron nuestra guía, sirvan de faro luminoso a muchas generaciones futuras.


www.ordendeloyola.org

HUMOR: CARIDAD PARA UNA VIUDA CON TRES HIJOS


Isaac está de pie frente a la sinagoga, con la mano extendida pidiendo:
- Tsedaká (caridad) por favor.
Llega el rabino de la sinagoga y le pregunta:
- Isaac, ¿qué es lo que estás haciendo?
E Isaac responde:
- Rabino, estoy juntando dinero para una mujer viuda, con 3 pequeños hijos que está debiendo tres meses de la renta, y si ella no paga los 1,500 dólares hasta el final del día de hoy, el propietario la va a sacar a la calle.
- Isaac, usted es un buen hombre. ¿Cuánto lleva recolectado para ayudar a esa señora necesitada?
- Mil dólares, rabino.
- Mira, -dice el rabino conmovido por la situación y por el gesto de Isaac- para una mitzvá (caridad) tan importante de ayudar a una viuda, yo te daré los 500 dólares restantes.
- ¡Le agradezco en nombre de la viuda, rabino! -respondió Isaac rebozante de alegría
- Isaac, usted tiene un buen corazón ¿La viuda es su familiar?
- No, ¡¡¡es mi inquilina!!!

LA FEMINEIDAD REDESCUBIERTA


En la foto: Moda de una mujer de principios del Siglo XX, y una foto actual de recatada moda joven para la playa



Madre de Dios, por favor consigue para nosotros hombres varoniles sin los cuales difícilmente tendremos mujeres femeninas.
Por Mons. Richard Williamson

Cuando un pueblo amurallado está siendo atacado, y el enemigo está continuamente atacando una parte de esta muralla, los habitantes deben continuar defendiendo esa parte de la muralla.
Hoy en día el enemigo de la humanidad, Satanás, está continuamente atacando a la verdadera feminidad, porque sin verdaderas mujeres no pueden existir verdaderas madres, ni una vida de familia verdadera, ni niños verdaderamente felices y por ende tampoco seres humanos verdaderos.
Ojalá pudiera citar el testimonio completo de otra ex feminista quien me escribió hace algunos meses para agradecerme por "afirmar y sostener nuestra naturaleza verdadera como mujeres", de acuerdo a como ahora ella lo percibe. Enseguida presento un escueto resumen de su carta, que es considerada un clásico por su contenido:

Nacida a mediados de los años 60's, tuve a un padre violento y abusivo, y no he contado con una figura paterna desde entonces. Después de que el murió, cuando yo apenas tenía 14 años, rechacé mi Fe Católica y me alejé de la Iglesia -es difícil creer en un Dios de Amor cuando no eres amada por tus propios padres-. Lejos de la Iglesia abracé al feminismo radical y al paganismo, terminé por odiar los vestidos porque estos eran descritos como una forma inferior de vestir a la que usaban los varones. Me pregunto ¿de dónde saqué la idea de que las mujeres son débiles? Ahora entiendo que las mujeres no son para nada débiles, sino que somos fuertes en aspectos diferentes a los de los hombres.

Fui a la Universidad determinada a demostrar que yo podía hacer cualquier cosa que un hombre podía hacer, pero en mis próximos siete años como policía me di cuenta de que la agresividad y la dominación requerida por aquel trabajo no se me daban naturalmente, y que nunca podría ser tan fuerte físicamente como los hombres. Así es que equiparé cualquier signo de feminidad en mí con debilidad. Al mismo tiempo, como feminista radical, odiaba a los varones y deseaba no necesitar a ninguno de ellos, y debido a toda esa basura feminista, casi no llegué a casarme. Pero al llegar a los treinta y tantos me di cuenta de que corría el riesgo de quedarme sola por el resto de mi vida, así es que decidí comenzar a salir con muchachos. Poco tiempo después conocí a mi futuro esposo.

Cuando él me pidió que usara un vestido porque era más atractivo, ¡exploté! Sin embargo, me lo probé únicamente para darle gusto. Fue entonces que mi comportamiento empezó a cambiar lentamente, y a medida que empecé a actuar y a sentirme más femenina, descubrí que me gustaba sentirme así porque se sentía algo natural para mí.
Cuando después de algún tiempo nos casamos, mis prioridades cambiaron, y mucho deseaba quedarme en casa. En el trabajo puedo imponerme, pero no es algo que disfrute. Entiendo perfectamente ahora que es normal para mí, como mujer, preferir no ser el líder, porque esa es la manera en que Dios me diseñó.
He pasado toda mi vida de trabajo tratando de competir con hombres e intentando ser como ellos, y esto me ha hecho infeliz y me ha orillado a sentirme fracasada porque por más que lo intentaba, no soy como los hombres ni nunca podré serlo, porque no soy un hombre.

Fue el amor de mi esposo que me permitió después de 26 años, volver a la Iglesia, a regañadientas ¡Es que Dios me llamaba! Allí encontré todo algo diferente de como lo recordaba, y para empezar no estuve de acuerdo con la postura de la Iglesia en todas las cuestiones que involucran a las mujeres. Pero a medida de que leía más, mis ojos se abrieron y me di cuenta, entre otras cosas, cómo la manera en que visto da forma a mis sentimientos e inclusive a mi personalidad. Cuando me pongo vestidos o faldas me siento gentil y femenina, más natural. Mi educación continua en las enseñanzas de la Iglesia, que incluye las "Cartas del Rector", me ha ayudado a respetarme a mi misma como mujer y no como un pseudo-varón. Es en detrimento de todos que el feminismo se haya arraigado en nuestra cultura (Fin del testimonio).

Madre de Dios, por favor consigue para nosotros hombres varoniles sin los cuales difícilmente tendremos mujeres femeninas.

Kyrie eleison.
Fuente: www.panoramacatolico.info