
El Papa resaltó también que la acción de quien administra la justicia no puede estar separada de la caridad. El amor a Dios y al prójimo debe orientar cada actividad, incluso aquella aparentemente técnica y burocrática.
En el campo del derecho, la caridad ayuda a no olvidar que se está siempre delante de las personas, cada una marcada por los problemas y sufrimientos.
Refiriéndose al tema del matrimonio específicamente, Benedicto XVI invitó a los jueces a trabajar para mantener este vínculo y no convertir cada dificultad en un síntoma de falta de actuación. La unión del matrimonio es en realidad un vínculo sacramental indisoluble y esta esencia no debe ser oscurecida.




