jueves, 12 de agosto de 2010

HOY HABRÁ UNA LLUVIA DE METEOROS PERSEIDAS

Perseidas 2010 (Pete Lawrence, 200 píxeles)

En la foto: un meteoro Perseida tomada en agosto del año 2009 por Pete Lawrence, en Selsey, Reino Unido.

Anótelo en su calendario: el jueves 12 de agosto de 2010, una alineación planetaria en el cielo del atardecer indicará el inicio de la lluvia de meteoros más impactante del año: las Perseidas.

Agosto 5, 2010: Será memorable cuando una alineación de planetas es la segunda cosa más emocionante que ocurrirá.

Este jueves 12 de agosto será una noche de ese tipo.

El espectáculo comenzará al atardecer, cuando Venus, Saturno, Marte y la Luna creciente aparezcan hacia el Oeste formando una estrecha conjunción. Los cuatro astros celestes se encontrarán dentro de un círculo de aproximadamente 10 grados de diámetro y brillarán en conjunto a través de los pálidos colores del atardecer. No será necesario emplear un telescopio para disfrutar de este evento.

Los planetas estarán en el cielo occidental hasta alrededor de las 10 p.m. Cuando desaparezcan, siguiendo al Sol bajo el horizonte, le convendrá quedarse ya que es entonces cuando comenzará la lluvia de meteoros Perseidas. Desde las 10 p.m. hasta el amanecer, se podrán observar meteoros surcando el cielo estrellado en un espectáculo que será aún más gratificante que una conjunción de planetas.

Los escombros del cometa Swift–Tuttle provocan la lluvia de meteoros Perseidas. Cada 133 años, el enorme cometa visita al sistema solar interior y deja detrás un sendero de polvo y guijarros. Cuando la Tierra atraviesa estos escombros, los diminutos fragmentos de material cometario se precipitan a través de la atmósfera a aproximadamente 225.000 kilómetros por hora (140.000 millas por hora) y producen destellos luminosos al desintegrarse. Estos meteoros se denominan Perseidas porque emanan de la constelación Perseo.

La zona donde se encuentran los escombros del cometa Swift–Tuttle es tan amplia que la Tierra permanece varias semanas en su interior. Los meteoros podrían convertirse en un auténtico torrente entre los días 11 y 13 de agosto, cuando la Tierra pase a través del corazón del sendero de escombros.

El año 2010 es bueno para las Perseidas porque la Luna no estará visible desde la medianoche hasta el amanecer, y precisamente este es el período de mayor actividad. El resplandor lunar puede arruinar una buena lluvia de meteoros, pero éste no será el caso en esta ocasión.

A medida que la constelación de Perseo suba en el cielo y la noche se haga más profunda, la cantidad de meteoros aumentará. El mejor momento para observar es durante las horas más oscuras, antes del amanecer del viernes 13 de agosto. Es entonces cuando la mayoría de los observadores podrán ver docenas de meteoros por hora.

Perseidas 2010 (mapa celeste de las Perseidas)

En la foto: Cielo del Noroeste cerca de la medianoche del 12 y 13 de agosto. El punto rojo es el radiante de las Perseidas. Aunque los meteoros Perseidas podrán aparecer en cualquier parte del cielo, todos sus rastros apuntarán hacia el radiante.

Para que el espectáculo sea más impresionante es mejor alejarse de las luces de la ciudad. La oscuridad del cielo nocturno en el campo multiplica la cantidad de meteoros visibles de 3 a 10 veces. Un cielo muy oscuro incluso hará que la alineación planetaria sea más impresionante, permitiendo de este modo que los tenues Marte y Saturno también contribuyan al espectáculo. Muchas familias han planeado sus viajes de campamento para que coincidan con las Perseidas. La Vía Láctea asomándose detrás de una cadena de montañas brinda un paisaje de fondo ideal para una lluvia de meteoros.

TRATADOS POR MALVINAS: LA ENTREGA DEL PAÍS A GRAN BRETAÑA

a Vimos Rendirse a los Ingleses

Por Patricio Ariel Mendiondo

Comentario de la Redacción "El Malvinense"

El día 16 de febrero de 1990, todos los medios masivos de difusión tanto estatales cuanto privados anunciaron que se habían restablecido las relaciones diplomáticas entre la República Argentina y el Reino Unido de Gran Bretaña. El instrumento jurídico que determinó esto fue firmado en Madrid en un salón del Ministerio de Asuntos Exteriores de España. El texto del documento se integra con dieciocho (18) artículos y cuatro (IV) anexos que abarcan un total de catorce carillas.

El presidente Carlos Menem, y el por entonces Ministro de Relaciones Exteriores, Domingo Cavallo, firmaron el Acuerdo-Tratado de Madrid en los días 14 y 15 de febrero de 1990.

Al pueblo argentino, se le hizo creer que las negociaciones con Gran Bretaña ya habían regresado luego de ocho años, gracias al "gran presidente", que había logrado firmar la "paz" con el país que invadió las islas Malvinas en enero de 1833, y provocó el conflicto de 1982.

Justamente, este Acuerdo, o mejor dicho como dice su título "Declaración Conjunta", es inconstitucional. Nuestra Constitución dice claramente, que le corresponde al Congreso, declarar la paz o la guerra, y este "Tratado" nunca fue analizado ni aprobado por el Congreso. Por tanto, jamás debió de entrar en vigencia.

El pueblo siguió y creyó el engaño sin chistar, gracias a los medios masivos de comunicación. Y por si fuera poco, jamás se ha enterado de cuanto ha perjudicado y sigue perjudicando este "Acuerdo" a la Nación entera.

Argentinos... no perdamos la memoria, no nos dejemos engañar, recordemos y tengamos en cuenta...

En 1982 cuando terminó la guerra, Argentina quedó en mejor posición que antes, ya que si bien no había obtenido el triunfo y el territorio, logró que la cuestión Malvinas se haya difundido en el plano internacional. Tal es así que en noviembre del mismo año, la ONU insta a Gran Bretaña y a nuestro país a resolver el problema de soberanía, apoyando a Argentina.

Por su parte, Gran Bretaña había logrado usurpar otra vez las islas, pero con grandes perdidas económicas, no solo por la guerra sino la posguerra, ya que construyeron una enorme base militar y debieron de prescindir de todas las ventajas que Argentina daba a los isleños previo al conflicto, por lo que se encareció el mantenimiento del más importante bastión en el Atlántico Sur. Desde el 1982 a 1989 los gastos ascendieron a 16mil millones de dólares. No había ingreso alguno, ya que lor recursos de pesca no salían de sus 3 millas alrededor de las islas, con excepción que a partir de 1986, extienden las millas a 200 y comienzan a explotarlas.

La guerra no se perdió en 1982, sino en un escritorio en 1989, bajo la firma de Menem y de Cavallo regalando a Gran Bretaña todo lo que ellos pretendían. Y es ahí donde finaliza el conflicto, y en donde realmente los argentinos perdemos toda dignidad.

Por ello aquí presentamos tres notas, con los tres puntos más influyentes que han provocado y envuelto de hambre, miseria y humillación a todo el pueblo argentino. El primero, nos habla de los recursos pesqueros regalados a Gran Bretaña, entregados a cambio de nada; el segundo nos explica como nuestro país pasa a ser parte del "Commonwealth", colonia pirata; El tercer punto nos muestra la rendición total de las FFAA a las Fuerzas británicas.

Un acuerdo de entrega: soberanía marítima compartida con el Imperio, recursos regalados

15 de febrero 1989: Argentina, colonia británica

Subordinación de las Fuerzas Armadas argentinas a las Fuerzas Armadas británicas

El Tratado de febrero de 1990, se complementa luego en diciembre del mismo año, con posterior trato en el Congreso de la Nación, bajo la ley 24.184. Dicha ley dio paso a las privatizaciones de las empresas estatales y de los recursos naturales del Estado. Por si fuera poco, Gran Bretaña tiene el privilegio de ser la Nación más favorecida desde 1825, provocando que la mayoría de las empresas extranjeras establecidas en el país, correspondan a manos británicas.

Estos dos dictámenes (el Acuerdo y la ley 24.184) han provocado bajo el mandato de Carlos Menem, la muerte de más de 400.000 argentinos, y dejando a otros tantos sin empleo ni sustento económico alguno para satisfacer sus necesidades básicas. No olvidemos que estos documentos siguen vigentes, y que todos los presidentes posteriores a Carlos Menem, son también culpables, inclusive el actual Jefe de Estado, Nestor Kirchner.

Todo lo dicho aquí y en las notas respectivas, está probado por centenares de noticias en los medios, y en las vivencias de un pueblo, traicionado por sus gobernantes, que hoy ya no sabe porque lucha ni conoce el motivo de la traición más grande que vivió la Nación Argentina. El Tratado de Versalles luego de la Gran Guerra, impuesto a Alemania, no tiene ni punto de comparación con el tremendo castigo que nos han impuesto los británicos, avalados por los gobernantes cipayos de turno.

Argentinos: aún estamos a tiempo, despertemos.

"A la Argentina hay que revolcarla en el barro de la humillación".

(Winston Churchill -nieto- en el Parlamento, 21/06/82)

PRESENTAN PROYECTO DE LEY PARA REGULAR INGRESO Y REINSCRIPCIÓN DE ALUMNOS EN COLEGIOS PRIVADOS

Establecimientos Educativos de Gestión Privada de la Provincia de Buenos Aires en todos sus niveles, que negasen la inscripción a un alumno/a o la reinscripción para el año o ciclo siguiente, estarán obligados en los casos que les fuera solicitado, expresar fundamentos por escrito de las causas que llevaron a la decisión adoptada.

“El derecho de admisión en la Educación Pública de Gestión Privada es un tema que en la actualidad ha tomado plena vigencia”, explicó la Senadora FPV-PJ Edda Acuña autora del proyecto de ley que consiguió ser aprobado en la Cámara Alta y que fue girado a Diputados para su sanción definitiva.

“En esta Ley- siguió Acuña- se regula el Derecho de Admisión de los alumnos que asisten a Colegios de Gestión Privada, a partir de la innumerable cantidad de situaciones conflictivas que se han venido sucediendo en distintos Establecimientos Educativos de la ciudad de Buenos Aires, sin embargo esta realidad no es ajena al ámbito de la Provincia de Buenos Aires, ya que también existe una conflictividad permanente con el tema en cuestión”.

La Legisladora precisó que ante la situación que se presenta sobre la negativa de una Institución Educativa de Gestión Privada a inscribir como alumno o a reinscribir a un alumno en el ámbito educativo, “nos hallamos en una zona en la cual debemos encontrar una solución que equilibre los principios de igualdad y de autonomía de la voluntad, ambos de raigambre constitucional”.

“El principio general en materia educativa es claro y no reviste ninguna controversia, en nuestro país la educación es pública, estando gestionada por el Estado sea nacional, provincial o municipal y por Instituciones Públicas y Privadas, estás últimas con el pertinente reconocimiento oficial”, precisó la zaratense.

NUEVO CURA EN EL PUEBLO

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Por Emilio Nazar Kasbo

Y llegó el nuevo cura al pueblo. Sí, todos lo estaban esperando… El otro sacerdote ya estaba algo viejito, y era previsible el cambio en cualquier momento.

El sacerdote viejito había cuidado la Iglesia, y había conservado con cuidado el dogma y la liturgia entre los feligreses, difundiendo la piedad y las obras de Caridad.

Pero el anciano cura ya no estaba más. Llegó el cura nuevo. Al principio, todo bien: hablaba poco, parecía parco, pero lentamente fue tomando confianza, conociendo la feligresía. Y a medida que conocía a los fieles, empezaba a mostrar lo que llevaba en su interior.

“Esta iglesia es antigua, como el cura que estaba antes”, dijo en una de las homilías. “El último Concilio estableció que el Sagrario no debe estar en el centro del edificio”, siguió afirmando. Y al poco tiempo consiguió una estatua de San José (pero era tan moderna que podía ser San José, San Pedro o San Luis de Francia… indistinguible). Los feligreses sabían que era una estatua de San José porque lo dijo el cura, y porque había una pequeña placa debajo que en el grabado decía: “San José”. Y justamente esa estatua la puso donde antes estaba el Sagrario, que fue corrido a uno de los laterales.

Claro, el cura anterior no quería saber nada con los pecados… pero en el mundo hay pecados, todos somos pecadores, y el sacerdote es un hombre más, común y corriente, en medio del mundo… es decir, del pecado. El trato del sacerdote también cambió: ya no había más distancia. “No me llamen Padre, díganme “Dabu”, como me dicen mis amigos”, dijo en otra homilía. Abrazaba muy efusivamente a las chicas y muchachos… pero más a las chicas, mostrando que el cura también sabe entender y captar la onda.

No faltaron las nuevas teorías que ponen en tela de juicio el Dogma, el Magisterio y la Tradición entera. “Los pecados, no son pecados. Pecado es el hambre, el resto no tiene mucha importancia. Muchos se quejan de los pecados de la lujuria y cosas así, pero eso es un lenguaje antiguo. Ojo que esto que digo es una materia discutida hoy, pero se los tengo que decir”, afirmó. “Es tan difícil que alguien vaya al infierno… se necesitan tantos requisitos para que exista realmente un pecado mortal que dudo que haya alguien en el infierno, y lo mismo en el Purgatorio, si es que el infierno y el purgatorio existen”, dijo en otra oportunidad.

Ah, el nuevo sentido de la vida que traía el cura justificaba todo: “Miren: Jesús vino a traernos calidad de vida, no vino a reprimir nuestra psicología y nuestra sexualidad, porque Jesús era un revolucionario. Por eso, podemos decir que está bien que haya muchos homosexuales y que los hijos de ustedes puedan elegir la homosexualidad como una opción, porque no es un pecado abominable, sino algo muy positivo, como lo dice el eminente teólogo Anselm Grün, cuyos libros pueden encontrar en toda librería que se diga católica”. Para quien no lo sabe, Grün efectivamente justifica la homosexualidad y afirma que es algo “creativo” y un “don”, y ni hablar de sus afirmaciones sobre los vicios y pecados de lujuria.

- Pero… ¿este cura es puto que justifica tanto a los putos? –salió diciendo en aquella oportunidad un feligrés enojadísimo en el atrio.

- No, ¡qué va a ser puto! ¿No ve cómo abraza a las chicas de la Parroquia? Yo le dije a mi nieta que ni se le acerque –dijo una señora mayor

- Bueno, si no es, la mira con cariño. Por ahí le gusta de todo un poco, algo como revuelto de gramajo –dijo otro feligrés que oyó el diálogo.

Cuando llegaba la fecha de su cumpleaños, distribuyó a la salida de la iglesia las tarjetas de invitación a la fiesta. Al final del texto, pedía: “traer cotillón”.

¿Qué era esto? La iglesia se despobló. La feligresía lo abandonó. Solamente iban a escucharlo personas que querían justificar sus propios pecados, que no querían abandonar la vida de pecado, que no querían confesarse. ¡Si el cura ni confesaba! ¿Para qué confesarse? ¿O acaso hay alguna acción humana que ofenda a Dios? Tal vez el hambre, pero ¿cuántos son los verdaderos responsables del hambre en el mundo? Ninguno de los que concurría a esa Misa tenía pasión por la virtud o por la santidad. Todo eso es una exigencia muy grande, y Jesús no vino a traer ninguna exigencia, según el cura predicaba.

Sí, el cura venía de un pueblo pequeño, su familia no tenía muchos recursos económicos y le costó mucho lograr la ordenación como sacerdote. “Nunca tuve un anillo de oro, así que de lo que se junte en la colecta, voy a ir separando dinero para comprarme uno”, confesó a una ministro de la Eucaristía, según relató una monaguilla de 11 años que lo empezaba a acolitar. ¿Ministro de la Eucaristía y Monaguillas? Eso no existía

- Padre, ¡perdón! Dabu… ¿En qué seminario le enseñaron estas cosas? –preguntó un feligrés dudando de que este sacerdote realmente pudiera haber sido ordenado en la Iglesia Católica

- Bueno, al principio estuve con los jesuitas, y como imagino que sabrá, yo soy sicólogo, tengo el título otorgado por la UFA (Universidad Freudiana Argentina). Ahí asistí a unos retiros espirituales ignacianos reformados, es decir, que no son los de San Ignacio porque no se entiende lo que él escribió, y como son nuevos podíamos tratar desde el aumento de la energía en las facturas al consumidor hasta el derecho a la diversidad sexual (o sea, la homosexualidad) en la Iglesia. Pero después me pasé a los los franciscanos, porque consideré que podía expresarme mejor con ese carisma, y ahí tuve oportunidad de conocer a un sacerdote que se había jugado la vida asesorando a personas que hacían reivindicaciones sociales por la fuerza (o sea, grupos armados revolucionarios), y además vi que podía actualizar el mensaje de San Francisco de Asís en la vida de los hippies. Finalmente pude ordenarme en un seminario diocesano de Paraguay, porque como no tienen sacerdotes es mucho más fácil ser ordenado ahí, y no hay que hacer tanto papeleo y tantos exámenes. Al final ¡sólo hace falta saber que Dios es Amor y la Suprema Tolerancia de todo! ¿Hay algo más que eso? En cuanto a mi formación, siempre he seguido los libros de Gutiérrez y de Leonardo Boff, que hoy mismo se pueden conseguir en cualquier librería católica, y aunque algunos dicen que el Papa los condenó, sin embargo no los han mencionado de forma explícita.

- Pero Padre, digo… Dabu, ¿usted estudió Liturgia? Le pregunto estas cosas, porque en la última Misa Ud trajo a un grupo de rock, y en medio de la Eucaristía nos hizo bailar, y además Ud agrega palabras en la Consagración, quita otras, entra bailando… ¿cómo es eso?

- Ah, es que yo ahora soy carismático, entonces tenemos que mostrar la alegría de que somos católicos, y la alegría se muestra en la fiesta. La Misa es una fiesta, como las bodas de Caná, donde Jesús seguro se emborrachó y quedó dado vuelta con todo el vino que se tomaron junto con todos los invitados. ¡Y fue por la intercesión de María!

- ¿Eso le enseñaron en el Seminario? Nunca lo había escuchado…

- ¡Claro! Usted nunca lo escuchó, porque el cura que estaba antes seguramente pertenece a esa Iglesia antigua, a esos “tradicionales”, seguro que era un “preconciliar”. Muchos no entienden que la Iglesia Católica cambió, que ahora hay otra Iglesia, hay un antes y un después de Constantino en la Iglesia Católica, y hay un antes y un después del Concilio Vaticano II en la Iglesia, que va evolucionando en el tiempo, adaptándose a la modernidad y las exigencias históricas que se presentan. El mensaje de Jesús antes se interpretaba de un modo, y ahora de otro, se inventan dogmas y se derogan también, se inventan liturgias y se derogan… pero lo importante es tener calidad de vida, Jesús vino para eso.

- Pero… ¿y  los mártires? –preguntó sorprendido el feligrés

- Los mártires son fruto de una idea preconciliar. Eso había antes, cuando se exigía sacrificio en la vida personal a todos, a laicos y a la jerarquía de la Iglesia. Hoy el martirio es por ejemplo que cuando uno desayuna el café esté frío, o que no haya gas y no haya agua caliente para el uso cotidiano, por ejemplo… ¿Me está tomando examen? –dijo el cura ofendido, y cortó la conversación para ir a desarrollar sus quehaceres.

Un día el Obispo lo llamó para dialogar y manifestarle que parecía que alguna de las expresiones del sacerdote podían llegar eventualmente a sonar heréticas.

- ¿Usted me cita para eso? –inquirió el cura al Obispo. ¿Usted es preconciliar de esa Iglesia Monárquica y Jerárquica que obedece al Papa y de la cual pido perdón por pertenecer a esa Institución? ¿Acaso Usted pretende que la homosexualidad, el aborto, la eutanasia y la Carta de la Tierra contradice el Evangelio?

El Obispo no reaccionó a tales manifestaciones. O no supo o no quiso reaccionar. Si excomulgaba a este sacerdote, debería hacerlo con otros tantos que predican lo mismo, y hasta podría quedarse prácticamente sin sacerdotes. Es más, tendría que expulsar autoridades y docentes de la Universidad Católica que de él dependía, lo cual además tendría un costo económico muy elevado. Así que prefirió dejar las cosas como estaban.

Todo el mundo sabe cómo terminó este cura: colgando la sotana que jamás usó, y casándose con otro homosexual. El había sido uno de los promotores para equiparar legalmente la unión antinatural de homosexuales con el matrimonio en Argentina, que se había aprobado. Al final, acabó como asesor de un diputado y con planes de candidatearse en las próximas elecciones.

Lo que no quedó claro a muchos feligreses, es si el cura no era un hereje… o sí.

ASCÉTICA PARA EL BICENTENARIO

Por Jorge Bosco *

En memoria de Leopoldo Marechal,
el Poeta Depuesto;
y del Padre Leonardo Castellani,
el Cura Loco.
“Porque la Patria es aún la pena de una flor sin Sol,
o de un amor sin Luna…”

I
Oh, Santos: bien sé yo que la flor de tu juventud
creció allí entre tropillas y mazorcas de una pampa
bruñida al calor del Sol y al sudor del hombre.
Gastado ya por las batallas de la tierra,
no te desanime, Santos, el rostro de Elegía
que hoy adorna de grises a la Patria:
Argentina es un retoño de promesas,
en ansias aún de su cosecha.

II
Si apurásemos el trago picante
de las inquisiciones,
pronto balbuciría para ti un ramillete
de respuestas; si quieres saber
cuál es el motivo de nuestro encuentro,
te diré sin más demoras
que el hastío que proviene
de la contemplación de sombras
me impele a una obra de luz,
en este rincón que nos cobija
del mundo y sus tormentas;
en esta región del Sur
bien sazonada por cuatro vientos,
dos mares, y un Cielo.

III
Santos, en el invierno de la Patria
quiero anunciarte ya la primavera posible,
porque sé acabadamente que anónimos labradores
no cesan de trabajar el suelo noble
de las almas patriotas:
yo espero aún la Gran Argentina
que soñaron mis maestros.
El letargo de la Patria soñada, si bien se mira,
es el insomnio de una Patria real,
cuyas potencias deben ser ordenadas
al Fin último y necesario.
La Patria no es una añeja definición libresca,
o un idilio ajado por derrotas pasajeras,
o una entidad etérea sin encarnadura:
la Patria es un cuerpo carnal y espiritual,
la Patria ríe y llora,
la Patria es un ansia de frutos
porque es una espiga de sacrificios.

IV
Hablaremos, pues, de la Patria
en la versión urgente de mis ánimos:
mis palabras serán los refucilos lejanos
que anuncian la llegada de la tormenta.

Yo sólo quiero unir el tono de mi voz
al libre juego de tus manos:
y así quizás el arte sea por fin un día
la manifestación fiel y arquetípica
de una bien modelada arcilla de la realidad.

V
Adelanté ya el tema y la ocasión de mi canto:
te propondré una ASCÉTICA
que considero necesaria en la lista
de quehaceres inmediatos de la Patria;
daremos a luz el embrión ejemplar
de una Gran Argentina
en el día de conmemoración de su ya BICENTENARIO
arribo a esta tenebrosa edad de los pueblos.
No puedo adelantarte, sin embargo
(y es que no hallarás el don de profecía
entre las palabras de tu servidor),
la suerte del presente clamor.
Tú bien sabes, Santos,
que el mucho gritar no es señal
del mucho hacer, ni del mucho lograr.
De allí que no sea raro ver a muchos gritones solemnes
contraídos en sus voceríos
por oportunos catarros:
a veces la corruptibilidad de nuestro cuerpo
nos amonesta por nuestra culpable corrupción del alma.

VI
Las cosas de Arriba no son dadas
a la contemplación de muchos,
y sin embargo la ASCÉTICA es necesaria a todos.
Por eso, deberás ser tú primero
el ánimo de la debilidad argentina,
y luego, la debilidad de su soberbia.
Quizás entonces impere en nuestro suelo
y sus mil habitantes,
la armonía que da el orden,
y la libertad que da la disciplina.

VII
En el elogio necesario de la Patria,
nunca mientas sus glorias ni sus penas:
el exceso y el defecto son a la Verdad
lo que la penitencia y la gula
al alma que principia su devoción.
Sé, pues, un equilibrado devoto
de tu Patria de la tierra, y entonces podré anunciarte
tu ya próxima ciudadanía en la Patria del Cielo.
Pero no calles, sin embargo, sus grandezas,
bajo el cariz de una falsa humildad.
Ambas cosas (el mentir y el callar)
son el doble rostro de la cobardía:
sólo que la segunda disfrazada de pudor.

VIII
Enceguece ante el despliegue hipnótico
de los colores del mundo;
enmudece ante los oídos del mundo,
sedientos de calumnia;
ensordece ante la verborragia insípida del mundo,
que no es más que un manantial de distracciones
que paraliza el obrar, agiliza el hablar,
y disuelve el sabor de las palabras justas
en una vendimia retórica, ebria de nada.
No malgastes entonces tus palabras
en extensas peroratas insulsas,
y mucho menos en las agrias calumnias.
La palabra del hombre es una imagen
fiel y semejante a aquella Palabra

que desde la Eternidad es Proferida:
el peso de la insensatez en el hablar,
es un oro profanado
a la cordura divina del Verbo.
Y en nuestra Patria, bien lo sabes Santos,
las palabras sobran,
y las obras faltan.

IX
Un santo (¡Santo como tu nombre!)
de la Madre Patria que nos dio a la luz
de esta provincia de la tierra
que habitamos por gracia del Cielo,
supo decir que “lo que importa
es callar y obrar; porque el hablar distrae
y el callar y obrar recoge”.
Y ya la Escritura nos previene
de esa verborragia insensata:
“de la abundancia del corazón
habla la boca”.
Huye, Santos, de los charlatanes
y su fiebre de literatura:
“por tus palabras serás justificado,
y por tus palabras serás condenado”.

X
Por eso, mantén tu mente con el pensamiento
en lo que haces;
mantén tus manos obrando constantes
en lo que haces;
y mantén siempre en tus oídos la Palabra de Dios
diciendo lo que debes hacer.
Pues que la realidad se fecunda
con la carga grave de las obras
y no con el juego libre de las palabras,
escucha bien mi primer anuncio: “la santidad no es
la teorización aguda de las virtudes,
sino la práctica heroica de ellas”.

XI
Querrás tener entonces, Santos,
una mente esclarecida, aun
por aquellas verdades que no alcanzas a entender
(no otra cosa es, sino la Fe);
un corazón colmado
por el deseo de lo que no posees
(no otra cosa es, sino la Esperanza);
y dos manos abiertas al clamor
de tus hermanos, pues que
hermanos somos en Cristo Jesús
(y no otra cosa es esto, sino la Caridad).

XII
No quieras lanzarte al vértigo
de las profecías futuras
sin el freno de las obras presentes.
Recréate en la cordura
del que busca las cosas del Cielo
labrando la tierra, y no las cosas de la tierra
hurgando en los asuntos del Cielo.
¡No es otra la euforia que a tantos arrebata,
por medir las magnitudes geométricas de las profecías!
Necio es el carrero que monta la carreta
por delante del burro;
o el labrador que extiende el acero del arado
frente a la resignación del buey: no habrá siembra posible,
y la fatiga infértil será todo su premio.
Olvídalo, Santos, y las conjeturas posibles
serán actuales en tu medida de hombre;
única geometría de prudencia, en esta métrica terrena.

XIII
El mensaje arcano es, ciertamente,
arquetípico en su noción de fin
inevitable. Pero guárdate bien, Santos,
de caer en un quietismo inercial
que oculte bajo su rostro patético
la faz motora de los vaticinios.
“¿A qué te refieres?” Santos, todo anuncio verosímil
implica dos movimientos:
la resignación obediente a la ley y su fatalidad,
tal es el primero;
la reanimación vital en orden a las acciones
todavía posibles, cual es el segundo.
Atendiendo a eso, has de prestar tus oídos
a la predicción ineluctable,
pero no mezquinarás tus manos y sudor
a la obra inacabada del mundo.
“Dies irae, dies illa”;
comprende, Santos:
el día ni la hora nadie sabe, ni los ángeles del Cielo,
sino sólo el Dios Altísimo.
Lo que tú sabes es que el momento de la persecución,
es el momento de la confesión.
Resiste pues, hermano mío, y persevera hasta el fin:
más no puedes; menos no debes.

XIV
El mismo Jesucristo en su paso
por la tierra del hombre
dio testimonio de que un profeta
no es honrado en su Patria.
¡Oh, Santos, no querrás herir tu vocación
a obras tempranas, con la espada
de las palabras remotas!
Santos, quien no recibe el favor especialísimo de lo Alto
para anunciar los sucesos-que-han-de-ser,
ha de empeñar sus manos en la tierra
(y su corazón en el Cielo)
por los sucesos-que-ya-son.
De otra manera (y no son pocos los ejemplos
de esta apostasía de la ASCÉTICA),
empeñarías al Cielo en una grave subasta
de anuncios inverosímiles.
Si acaso buscaras aún la definición
de los dolores de parto que hoy agobian a la familia humana,
yo te alcanzaría, piadoso, el recuerdo de aquella predicción:
“la Caridad se verá enfriada en muchos”.
Y el frío, Santos, es la privación que da el reposo:
el calor, no otra cosa que el poncho natural que abriga todo movimiento.
¿Entiendes ahora la urgencia de esta ASCÉTICA?

XV
¡Mas cuídate de los falsos profetas!
“¿Pero cómo –me dirás- advertir
al falso profeta sin atender
a su mensaje bastardo?”
Oh, varón, tú conoces la ley evangélica:
manso como paloma, astuto como serpiente.
Habrás de inclinar tu rostro al afán cotidiano,
con la misma sencillez de la creatura alada,
desinteresada como es, del mundo circundante.
Como cordero que pace y duerme,
llevarás en calma tus horas
y ofrecerás tus pesares como un incienso
aromado de penas.
Pero mantendrás tus oídos alertas
al idioma de los lobos ignominiosos.
¿Cuál es la clave? Que no esperes la novedad
con la sed avarienta de los holgazanes,
sino que la dejes llegar a ti, abrupta entre tus ocupaciones,
como a la triste visita de lo terrible.

En esta edad del mundo
con sus muchas romerías, y colmada
de extravagancias y suntuosidades,
yo anuncio la prudencia de aquel
que rompe todos los espejos de su hogar.
Santos, en la estación de próxima cosecha
que por gracia nos toca vivir,
yo no confiaría ni en el más pudoroso
reflejo de mí mismo.
Entiende bien eso, y entenderás el alcance
de mi pobre consejo.

XVI
Santos, una lírica bien calibrada
me impone esos últimos cuatro versos,
pues que como verás, ocupan el espacio medio
de esta ASCÉTICA PARA EL BICENTENARIO.
No puedo negarte la necesidad imperiosa
que hoy obliga al rebaño fiel a escudriñar
las Escrituras (es mandato divino)
y atender a los signos, pesados ya por su evidencia.
Pero comprende, hermano mío,
que el Hijo del Hombre alentó la vigilia
(que es acción y es oración)
y no la ensoñación
(que es conjetura y es premura),
dejándonos una didáctica firme:
obrar la Caridad, para cuidar la Fe y sostener la Esperanza.
Ya te hablé del labrador, el arado y el buey:
si quieres trillar los caminos del Cielo,
ama a Dios, y a tu prójimo como a ti mismo.
Reposa en tu Dios, y atiende a tu hermano:
allí está la sabiduría que buscas,
y allí encontrarás el campo orégano de tus anhelos.
¿Te has empeñado ya en esos quehaceres?
Bien sé que no, y por eso he templado acabadamente
el metal de mis palabras.
“¿Acaso discurriendo podrías añadir un codo
a tu estatura?”, se pregunta el Maestro.
Y agrega: “el día de mañana a sí mismo traerá
su cuidado; le basta a cada día su propio afán”.
Ahora, Santos, levántate y anda:
el mundo se extiende fresco ante ti,
con el candor del primer amanecer tras el Diluvio.

XVII
El calor del día, o el frío de la noche;
la humedad de los veranos del Sur
o la aridez de sus inviernos,
no deberán animar ni desanimar
el fuego vivo de tu alma,
y para ello, te convendrá guardar celosamente
los tizones del espíritu
en el reparo de lo eterno;
allí donde las leyes cambiantes de la tierra
no someten el rostro inmutable del Bien,
ni de la Belleza, ni de la Verdad,
triple nombre del Único Nombrador
(¡aires de vidala soplan ya
en la llanura extensa de mi poema!).

XVIII
Sé de patriotas de rigurosa mecánica
que alzan el color de sus naciones
como un índigo inteligible
que a todos los pueblos del mundo
debería necesariamente adornar.
No, Santos, tú no querrás hacer aquello:
amarás a tu Patria en su color y medida,
y alzarás la gracia de su Bandera
en el postigo alto de tu alma,

sin olvidar que todo estandarte soporta
en su faz visible, el rostro de una Cruz velada;
signo de contradicción en el cual
reposa toda esperanza
(¡San Pablo la llamó “locura”!)
y de la cual brota el manantial
de una Vid Divina, que por la salvación de muchos
abrió el costado de su sarmiento:
y aquello hizo en un acto de Amor,
que no distingue razas ni banderas ni lenguas.

XIX
Santos, no detengas el minuto intelectivo
ni ofrezcas el instante volitivo
(un instante basta a Dios
para enriquecer al pobre, afirma la Escritura)
ante el discurso falaz de la que he dado en llamar
“herejía del patriotismo argentino”,
una neo-doctrina hastiada de neo-errores,
con sus correspondientes neo-heresiarcas
y no pocos neo-feligreses.
“¿De qué me hablas?”, te preguntarás en justicia,
y ahora respondo.
Esta neo-herejía, huérfana del materialismo moderno
(muy pródigo en hijos que abandona tras verlos nacer),
está compuesta de un cierto
maniqueísmo patriótico,
donde los bienes espirituales de nuestra Patria
se ven superexaltados entre la silogística interna de la escuela
(los iniciados hablan de un “Paraíso Argentino”),
y sus defecciones terrenales son supervapuleadas
(en el así llamado “Infierno Argentino”).

XX
Estos maniqueos de la nueva hora tienen,
sin embargo, la edad joven de la tierra
que los parió: ya corrían sus rumores idiotas
en los cimbrones de la Patria, dos siglos ha.
Así, exaltados por las posibilidades espirituales
de una Patria idílica,
denigran hasta la náusea
las carencias materiales que pesan
sobre el fértil suelo del país,
ignorantes quizás de la razón sencilla
que hace de un suelo rico en el plano de lo posible,
una tierra pobre en el plano de lo dado:
y la razón es, ¡oh, Santos!,
la ya nombrada gula de palabras en que reboza
el espíritu argentino, no sometido aún a aquella
ASCÉTICA del obrar que ya te he anunciado.

XXI
Escandalizados en su cortedad,
desertan el amor de la Patria
(“postrero como es después del amor de Dios”,
según sentencia del Cura de esta argéntea parroquia),
excusados en una maquinal repetición
que denuncia las ya conocidas asimetrías
de los patéticos balances contables
en las livianas alforjas de la Patria.
¡La Patria no es una caja de ahorros!
Y un patriota, Santos, no es un frígido calculador
de intereses compuestos.

XXII
Quiero advertirte también, Santos,
de aquel patriotismo de utilería
que se declara vencedor en debates
inacabables como el gesto burlesco
de una estatua de piedra,
y tan infructuosos como la burla
y como la piedra.
Reúnense patriotas de vidriera con sus mejores galas
(se exponen a la Patria amada
adornando por fuera lo que carecen por dentro)
en largas mesas de bares de poca monta:
largos tablones regados generosamente con café colombiano,
bares eclipsados por el humo de cigarros cubanos,
mentes aleladas y bocas exaltadas por whiskys escoceses,
y corazones infectos de anglomanía.
Abandona, hermano, esa costumbre rápida al devaneo
que a todos nos tienta con la sutileza de lo liviano:
no son los enemigos de la Patria
enormes molinos que tuercen
los vientos de la insania,
sino verdaderos gigantes con carne de créditos,
huesos de finanzas, corazones de hierro
y mentalidades volátiles e indóciles
como el turbio e incógnito humo.
“¿Y el alma de los gigantes?”
Para hablar de ella, deberíamos hundir nuestras narices,
no en el fango terrestre, sino en el quemante lodazal
de más oscuras profundidades.

XXIII
Por ello, ante la neo-herejía,
habrás de emprender la neo-reconquista de la Patria,
anunciando a sus cuatro rumbos,
tres climas, dos rostros y un destino,
que Argentina no es pródiga en bondades espirituales,
porque sus hijos
(tus hermanos y los míos)
no son industriosos en la siembra,
regadío y cosecha de las virtudes de lo Alto.
Y añadirás a tu prédica
el anuncio solemne de una edad recién descubierta:
la Patria es una amante que ha sido sometida
al bravo fuego de un Purgatorio de Amor.
Ni pretendidos Paraísos, ni mentirosos Infiernos
dan el color y la temperatura de una tierra
abierta por el dolor de sus purificaciones.
Amar las virtudes de Argentina,
y Padecer y denunciar sus vicios
son los dos platillos de la balanza
de esta ASCÉTICA que nos apremia.

XXIV
Pues que denunciando misericordioso los pecados de tu pueblo,
y aclamando sus muchas virtudes en estricta justicia,
los mil habitantes de Argentina
entornarán sus rostros reconociéndose
en un aquí y en un ahora,
que por dos siglos les ha sido velado
por el embuste de los muchos farsantes
que ocuparon la dignidad de los altos puestos
de denuncia, y de aclamación.
Santos, “el bien es difusivo de sí mismo”:
abraza tú el Bien, obrando según la Belleza.
Así la Patria, hija de una mentira ya lejana,
ha de ser restablecida en adopción
a una futura Verdad sin mácula.

XXV
Crecer por dentro y despuntar por fuera
es la ley de toda fruta.
Has de esforzar entonces el vigor de tu espíritu,
pues que en cada gramo de virtud que crezcas,
aumentará el peso maduro de la Patria.
Recuerda siempre, Santos, que Dios no mira
montones ni medidas,
y sus cálculos no están sujetos
a códigos ni barras.
Plomo y pluma son idénticos a los ojos de Dios,
Quien sólo atiende a la intensidad de nuestras obras
que realizadas al modo divino
(¡mira bien la importancia de los Dones del Espíritu!)
bien pueden hacer subir al plomo,
y caer a la pluma.
Sé celoso en mi segundo anuncio:
“en la horizontal extensa de la creación,
ver un llamado a la vertical intensa de la salvación”.
“¿Cómo?” Santos, un alma abrasada de Amor
es más pesada en la divina balanza
por el ardor liviano de sus llamas amorosas,
que mil almas comunes y silvestres,
densas y frías en sus labores gredosas.
Aún más, toda la carga grave de una vida de pecados
es disuelta en un instante, por el fuego
quemante de un solo acto de perfecta Caridad.
¿Has visto, pues, cómo lo liviano
vuélvese pesado cuando libre
de la vana joyería de la tierra
abraza humilde la pobre desnudez del Cielo?
Ahí tienes, Santos, a la fruta madura de la virtud,
ya liviana de artificiales atavíos,
ya pesada por una desnudez inefable.

XXVI
¡Pero cuidado! Esa agreste faena
reclama el sudor de muchos:
calor de la égloga; Sol del Evangelio.
¡Hinca, Santos, tu voluntad de plata
ante un Rey de Oro,
y pídele que envíe más obreros
-ya de manos consagradas por un Orden celeste,
ya de manos por consagrar en labores terrestres-
a la mies de la Argentina!
Cada mella en el duro hierro de un arado es,
para el ojo avizor, una espiga ya entera en su posibilidad.
¡Rotura tu cuerpo arando virtudes
en el siempre fecundo campo del alma!
Atiende bien a esto, pues que la Caridad florece
allí donde uno la siembra,
y si el tesoro está en el Cielo,
y en él nuestro corazón, entonces estallará de albores
y frutos la fertilidad de nuestro suelo,
y será la conquista del Reino celeste
bien recompensada con un frugal botín
de añadidura terrestre. No otra es la Ciudad Cristiana
en el bien diagramado Plan de la Providencia.

XXVII
“Cada hombre es el arquitecto
de su propio destino”, anuncia
una vieja sentencia de la casa de mi padre.
Y el destino, Santos, es un acero que se forja
con el rojo fuego de nuestras acciones.
Camina en la virtud, para que tu combate
sea por las potestades del Cielo,
y no la corrupta mueblería
de una tierra en mudanza: “el reino de Dios
no está en palabras, sino en virtud”,

proclama el Apóstol de las Gentes.
Si así lo hicieres, un día
reposarás en el Trono del Hijo,
según su tan lejana como siempre fiel promesa.
Y junto a ti sosegará por fin el jadeo
penoso de Argentina,
cual Novia que detiene su fuga
al cobijo de su Esposo.

XXVIII
La Patria es una niña cuya virginidad
fue custodiada por quince mayos de inocencia.
¿No la ves en el día en que su flor despunta,
abriendo ante la vista atónita
de un mundo desengañado
el frescor de sus anhelos,
cual doncella expectante por la llegada del doncel?
La Patria es una niña, sí.
Y si la infancia es la promesa
de un destino posible,
la adultez es la dicha de una batalla cumplida:
si la batalla se librara en la tierra,
la dicha será la heroicidad.
Si la batalla, en cambio, librárase
en las campañas del Cielo,
la dicha sería transfigurada
en el retoño de una santidad
colmada de alabanzas.

XXIX
¿Qué batalla librará la Patria,
en la ya desatada guerra
por el reposo eterno de las almas?
La frente niña de la Patria podría ser coronada
por la virilidad de un hierro bien torneado
por combates terrenales, sí;
nuestra Patria sería el numen hoy,
del elogio futuro
de una heroicidad pasada.
O nuestra Patria sería inocente en su infancia
de toda sangre derramada en su nombre
(y acaso derramaría la suya sola),
y sería víctima amante de un Amor celeste
aún no correspondido
en este suelo ingrato del mundo.

XXX
Sería pues Argentina
una flor de pureza
adornada por un carmesí de sacrificio,
y un oro de abnegación;
en su entrega amorosa
hallaría la gracia del Esposo,
y entraría en el gozo de su Señor,
según palabra y promesa divinas.
Pero entonces, ¿qué será
de la niñez de la Patria?
Atiende, Santos, a mis palabras,
pues que de las acciones que emprendas
en la edad inocente de la Argentina,
dependerá la gloria de su edad madura.
Y tú no quieres, varón justo,
entregar por nada ni nadie,
la inocencia de una niña.

XXXI
Santos, la poesía es una llaga abierta
en el costado del poeta;
una herida en la transparencia de su alma,
por la cual se translucen y reflejan

los dolores de sus hermanos;
una pena que brota en la faz
de un espíritu atormentado
y de la cual mana una sangre
de letras e imágenes,
que son la materia próxima del poema.

XXXII
Yo te dejo, así, este trago de mi propia cosecha,
para que lo alces con las manos
de tus días,
y lo bebas con la boca
de tus noches,
y que el mosto de las penas que aquí te he revelado
embriague tu corazón cristiano:
buen anuncio será de la sobriedad venidera.
¡Qué nada ni nadie destemple
tu forja de herrero!
De traidores e imbéciles
(¡oh, etimología!)
está rebosante el viñedo del mundo.

XXXIII
¡Oh, Santos! “Mira que al recibir un nombre,
se recibe un destino”, es la sentencia del Poeta.
Y he querido hablarte, pues,
sólo a ti de la Patria. Quizás tú puedas entender
la razón de mis palabras,
o valorar el peso de mis obras,
o contemplar los matices de mi arte,
o reír o llorar según la dinámica
de mis alegrías y de mis penas,
que como al pan de mi alma te comparto,
siendo pobre, sediento y desnudo.
Que así sea.

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* 25 de Mayo de 2010, AÑO DEL BICENTENARIO
Virgen de Luján, salvad a la Patria
Brooksville, Florida
Estados Unidos