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jueves, 19 de diciembre de 2013

SALUDO DE NAVIDAD DE LA EXPOSICION DEL LIBRO CATÓLICO



Comité Ejecutivo de la Exposición del Libro Católico
37 Años difundiendo el Buen Libro

VILLANCICO
En Belén, villa de amor
del rosedal nació una flor
Virgen sagrada.

En Belén, villa real
flor de nieve da un rosal
Virgen sagrada.

Del rosal nació una flor
Jesús nuestro Salvador
Virgen sagrada.

Flor de nieve da un rosal
Dios y hombre natural
Virgen sagrada.

Blanca y rosa estáis, Señora
noche buena por ahora
Virgen sagrada.

Pero en cánticos y en luz
piensa el niño ya en la cruz
Virgen sagrada.

Pero hoy no importa nada.
¡Tiempo habrá para la pena!
¡Noche buena, noche buena!
¡Virgen sagrada!

Padre Leonardo Castellani

Al acercarse
la celebración de la Natividad del Señor,
el Comité ejecutivo de la
Exposición del Libro Católico
le hace llegar su cordial saludo
y los mejores deseos de gozo y paz
en Cristo Jesús y su Santísima Madre.

MANUEL OUTEDA BLANCO
Fundador y Presidente

Ciudad de Ballester, Diciembre A.D. 2013

jueves, 14 de marzo de 2013

ENTREVISTA A HUGO ABETE: "SOMOS UN PUEBLO DESTINADO A VIVIR COMO DIOS MANDA"





De paso por Santiago, en una visita que hizo para sumarse a un homenaje a Mohamed Ali Seineldin, en un aniversario de su desaparición física, Hugo Abete, quien tuviera un intenso protagonismo en el movimiento carapintada de fines de la década del ochenta, dejó algunas definiciones.

Luego de un repaso de lo que fue el movimiento que encabezó Seineldin, dijo que cuando le preguntan que pretende, lo resume en una frase: “que vivamos como Dios manda. Esa sería la síntesis filosófica, mi pensamiento más elevado. Nosotros hemos sabido vivir como Dios manda, somos un pueblo destinado a vivir como Dios manda. La educación que nos han dado nuestros padres, nuestros abuelos.”. Agrego que en la Argentina “tenemos el prócer más importante del mundo, el arquetipo en la figura de José de San Martín, que no es más conocido en el mundo porque es argentino y porque era católico”.

Por otra parte recordó que en el grupo carapintada, tiene fama, en los términos que se manejan en la modernidad, de ser un fundamentalista, por que invoca mucho a Dios y a la Virgen María, lo mismo que Seineldin.  En ese sentido recordó que alguna vez le preguntaron al padre Leonardo Castellani cual es la misión principal del hombre. “entonces habla de la gloria de Dios y salvar las almas, y respeto de la Patria, ¿viene después? Y responde que no, que esta estrechamente unida la salvación de las almas y de la Patria”.

Sostuvo que los tiempos de Dios y de la Patria “ahora se están dando, porque hay mucha gente que antes tampoco tenía estos conceptos como primordiales”. Dijo que ahora se esta peleando “por las cosas fundamentales, por las cosas esenciales: diría que nuestra plataforma política pasa por los Diez Mandamientos más que por otra cosa, porque el mundo está tan convulso, el hombre está tan alejado de Dios y ha cometido tantos errores en su soberbia.” Por otra parte señaló que “Se ha impuesto una moral y una ética en la que es bueno lo que yo pienso y lo que yo digo y lo que dicen todos y hay tantas morales como habitantes existen que tiene que conducir indefectiblemente a un desastre”. Y resumió su pensamiento al expresar que: “el problema no es ni económico ni político ni sociológico sino religioso.”

El partido de la Reconstrucción

Respecto de la democracia, reiteró conceptos fundamentales del nacionalismo. Y al recordar tiempos en que estaba preso, para justificar el nacimiento del partido Popular por la Reconstrucción Nacional, explicó: “En ese momento nosotros creíamos en el movimiento y no queríamos saber nada con la partidocracia. Pero llegaba el momento de las elecciones y venía la gente más cercana y nos preguntaba “por quién voto”. No había nada que pudiera dar respuesta a ese voto de aquellas personas cercanas a nosotros, que por ahí creían en el movimiento, pero lo veían como algo muy lejano, muy difícil de concretar y la realidad es que “el domingo que tengo que votar, vos decime a quién”. Teníamos que votar por algún partido que defendiera la familia, la Iglesia Católica con todos sus valores, a las Fuerzas Armadas, las instituciones fundamentales y fundacionales de la patria. Entonces surgió la estrategia de fundar un partido político para darle respuesta y cabida a todos esos que querían ejecutar su pensamiento”.
Así, sin creer en los valores de la partidocracia se formó el partido. Estaba encabezado por Gustavo Breide Obeid, que siempre tuvo la responsabilidad política. Abete era el referente militar. Luego de varias elecciones ahora hay un concejal nacionalista en Mar del plata, al partido le fue muy bien en Entre Ríos, provincia donde esta fuerte, sobre todo en Concordia. Según relato Abete, el año pasado se comenzó a estudiar la idea de volver a la intención primigenia del movimiento, sin un objetivo ampuloso, sino con miras mas posibles, “hacer un movimiento a partir del cual se pueda discutir nuestro pensamiento, en el que podamos dar charlas, conferencias, desarrollar el espíritu de las Malvinas como causa nacional. Tenemos objetivos más cercanos, más posibles, más reales”.
Luego de haber leído esta revista y volver a reunirse con quienes la hacen, les dejó un concejo: “que se reafirmen en tres aspectos fundamentales. Primero en la faz religiosa, en la faz espiritual, en los valores de Dios, segundo en recalcar la importancia de la defensa del último bastión que nos queda, que es la familia, como ese casillo en el que nos tenemos que meter, rodearlo con la zanja de agua bien profunda, preparar en las torres el aceite hirviente y adentro, la familia. Y adentro la familia, el abuelo, la abuela, el tío, la tía, el hermano, el hijo el padre. Ese castillo es el que están atacando con todo y que quieren destruir de todas formas porque se trata del último bastión que nos queda. Y en el aspecto nacional, darle muchísimo valor y muchísimo sentido a la causa de las Malvinas, que es la causa nacional y la causa de la patria. Tenemos el orgullo de que fue una guerra moderna, en la que los argentinos libramos un buen combate. Era una guerra justa contra un invasor pirata.”
Reflexionó: “A partir de lo que se haga con esto, si los demás saben que uno es nacionalista, todo lo demás viene por añadidura. No hay que preocuparse tanto por definiciones y en cosas que dividen. Hablemos en los barrios de la droga, del alcohol, de la previa de los boliches. Son cosas importantes que podemos hacer y que están al alcance de todos nosotros.”
Por otra parte hablo de Seineldin, que fue su jefe, su comandante “y tuve la gracia de Dios de que también nos uniera el afecto”
A partir del 2007, desde que Abete publicara su libro “Testimonios II”, decidió salir a las provincias para hacer presentaciones y entre los lugares que tocaron figuró Santiago. Aquí conocí al grupo de amigos que Seineldin cosechó mientras realizaba sus actividades laborales. “Por eso cuando surgió la idea de hacerle un homenaje en Santiago, no dudé un instante en que tenía que estar presente por aquí.”

Definiciones desde el margen

Luego de casi dos horas de conversación, quedaron algunas definiciones que dio Hugo Abete a los nacionalistas santiagueños, algunas de las cuales, las mas interesantes, son las que siguen:

“El carapintadismo es un movimiento que surgió en 1987 con el primer pronunciamiento militar, encabezado por el teniente coronel Aldo Rico y tenía como finalidad pronunciarse para que el Ejército recuperar su honor y su dignidad, dado que estaba siendo cuestionado y perseguido por su participación en la guerra contra la subversión y los generales y comandantes que habían impartido las órdenes para participar en esa guerra, permitían que fueran encarcelados, subalternos que habían cumplido órdenes de ellos, un verdadero despropósito.”

“No es malo que Rico haya entrado a la política sino que se haya convertido en un político, eso sí es malo. Con todos los vicios de la política que conocemos, porque es un ámbito en que los valores van cediendo porque en política todo se negocia. Él tuvo un caudal importante de votos en su momento, fue el que definió la reforma constitucional en la provincia de Buenos Aires y después todo eso se fue dilapidando, a medida que se acomodaba más a la política y se olvidaba de lo que lo había llevado a ese lugar”.

“Dimos un testimonio muy importante, lo dimos en el momento justo, cuando teníamos todo en contra. Por eso fue muy importante. Todo lo que denunciamos en aquellos momentos, indefectiblemente se ha ido cumpliendo.”

“En algún momento llegué a pensar que de alguna manera estaba todo perdido, porque al Colegio Militar ingresaban jóvenes que ya tenían un lavado de cerebro muy grande, pero pude comprobar que felizmente y por gracia de Dios, el germen está y eso, por más que quieran combatirlo, no lo van a vencer.”

“Seríamos injustos que toda la movida contra el Ejército viene a partir de Néstor Kirchner, él hizo el trabajo más fácil, la explotación; hay un gran combate inicial, un gran enfrentamiento inicial con todas sus consecuencias, hay una penetración y cuando ya el enemigo está derrotado y huyendo, viene la explotación, que es cuando se le da con todo. Las Fuerzas Armadas totalmente debilitadas, sin ningún tipo de poder, inermes, les puso el pie en la cabeza y las terminó de aplastar.”

“En el mundo nuestras ideas son marginales, estamos en el borde de la marginalidad, casi vamos a tener que meternos en las catacumbas. Cuando hablamos en nuestro idioma y expresamos nuestro pensamiento ante otras personas que no son de nuestro sentir, nos miran como diciendo “estos tipos están locos”. Y yo pienso exactamente al revés, no que los demás están locos, sino que estamos en medio de los tiempos de la confusión.”

“hay que saber interpretar los tiempos. Estos no son nuestros tiempos, son los tiempos del demonio, que está jugando a sus anchas, Va a llegar el momento en que van a dejar de ser los tiempos del demonio y tal vez vengan los tiempos nuestros, todo para mayor gloria de Dios.”


Esta es una buena y excelente revista

“Milo me ha parecido una muy buena y excelente revista, sobre todo. Más que nada me sorprendió el título y el perfil  inconfundible de nuestro camarada, amigo y líder del movimiento nacional, el coronel Mohamed Alí Seineldín. Pienso que la revista es una contribución muy importante para el pensamiento nacional y católico y su difusión también es muy importante porque es un elemento más de la población como para conocer nuestro pensamiento.”

Publicado en: Revista "Milo" Nº 4, Octubre del 2011.

lunes, 29 de octubre de 2012

ORACIÓN POR NOSOTROS LOS VENCIDOS




Por el Dr. Cosme Beccar Varela
Buenos Aires, 30 de Octubre del año 2012 - 1139

INTRODUCCIÓN: 
Publiqué ya en el número 2415 del "Correo del Lector", el 16/10/2008, este verso del mayor de los poetas argentinos, el Padre Leonardo Castellani. Pero como temo que muchos no leen esa sección sino que, con buena suerte, leen apenas el artículo de fondo que les mando por subscripción, lo publico nuevamente como editorial. Nada más a propósito para este momento en que todo parece perdido. Todo. En esta hora de las tinieblas en que triunfa la perversidad de los malos, mentirosos, ladrones y fraudulentos, aquí, en el mundo y hasta en los ambientes del clero "católico"; en esta hora en que los "buenos" son casi todos idiotas, conformistas, vendidos y cobardes; y para todos aquellos que permanezcan fieles, sin pena de sí mismos pero sin engañarse sobre la magnitud de la derrota que estamos sufriendo, ellos y quienes queremos ser buenos sin lograrlo, nada más maravilloso que este poema inspirado. Si consigue leerlo sin derramar ni una lágrima, me temo que Ud. está en la enorme multitud de los que no entienden nada.

Cosme Beccar Varela  

          *       *       *

Dios, que recibes hasta la derrota,
cuando ha luchado tanto el derrotado
que de su sangre la postrera gota
quedó sobre el costado traspasado.

Dios, que no despreciaste ni el desastre
cuando ha luchado un poco el desastrado
pero la ola, el viento, el rumbo, el lastre
y los astros no estaban de su lado.

Dios, a quien no lo aterra ni el derrumbe
cuando el escombro de lo derrumbado
dejó un pabilo, un hálito, una lumbre
con que encender el incendio iluminado.

Dios, que eres capaz de alzar la ruina
cuando no amó su ruina el arruinado,
cuando gime sobre ella y adivina
la huella en ella del primer pecado.

Que con dejar lo caedizo
no quedarías bien acreditado,
harías como todos, como hizo
siempre el vulgo desaconsejado.

Señor, que siempre sanaste lo vencido
más que al triunfante desapoderado
porque incluso de lo ya fenecido
surge, si quieres, lo resucitado.

Rey, cuyo corazón se va al herido
más bien que al corazón acorazado,
que más por el enfermo habrás venido
a nuestra tierra que por el sanado.

Rey a quien no interesa la victoria
sino que sea el juego bien jugado
y más que los laureles de la historia
que salga alguno, y sea buen soldado.

...

Mírame, oh Rey, mi vida dimediada
la flor de mi vivir ya dimediado,
con este gran dolor en el costado
de no haber hecho nada, nada, nada.

De no haber hecho nada consecuente
a todo lo soñado y deseado,
de no haber hecho nada equivalente
al gran honor del estandarte alzado.

Mírame, oh Rey, el hontanar vacío
el gran terreno yermo abandonado
y ven Tú mismo un día como un río
en mi vacío nunca resignado.

Ven Tú mismo, Señor, a mi hondo abismo
y no lo cures por apoderado,
pues creaste el mundo por Tí mismo
y portmismamente lo has salvado.

Porque si llego al ataúd sombrío
sin una flor en el peñón pelado
no eres injusto porque nada es mío,
pero no fueras tan santificado.

Pues fuera todo desaprovechado
y un lance y un albur tan mal perdido
de hacer un gran milagro insospechado
diferente de todos los que han sido.

El más milagro y milagrez más pura,
el más sencillo y simplemente dado
inmerecidamente regalado
a su creatura de la nuca dura
por el Creador de todo lo creado.

P. Leonardo Castellani SJ
e-mail: correo@labotellaalmar.com

domingo, 8 de abril de 2012

DOMINGO DE RESURRECCION


 
P. Leonardo Castellani
 
 
“En el Domingo de Resurrección la Iglesia lee sencillamente siete versículos del último capítulo de Marcos que narra la vida de las Santas Mujeres con sus bálsamos ya inútiles al Santo Sepulcro, que encontraron vacío; y la aparición de un jovencito (de un “ángel”, dice Mateo, de “dos hombres en vestes lúcidas”, dice Lucas) que les anuncian la Resurrección y les dan orden de avisar a Pedro y a los Discípulos;  cosa que ellas  no hicieron de miedo. Cuando les pasó el miedo, por la  aparición de Cristo mismo, avisaron y no las creyeron. Las mujeres eran: María Magdalena, Juana, la otra María madre de Santiago el Menor, Salomé, madre de Juan “y otras”.
 Quienes primero vieron a Cristo fueron mujeres, en este orden: primero, su Santísima Madre; después, la Magdalena; después, el resto del grupito que llama el Evangelio “syneleelythyiai ek tes Galilaias” (“las que lo escoltaban desde Galilea”), una especie de rama femenina de la Acción Católica de aquellos tiempos.  Y nadie las creyó: “según dicen las mujeres”, les dijeron los dos discípulos de Emmaús al Misterioso Peregrino, y en ese momento él se les enojó, y les dijo: “¡Oh cabezaduras!”, Pero, lo mismo, en la Iglesia primitiva se siguió invocando el testimonio de los varones, como lo hace San Pablo en su Primera Carta a los Corintios, XV, 4: “Resurgió al tercer día según la Escritura, y fue visto por Pedro y luego por los Doce; después fue visto por más de 500 hermanos juntos (el día de la Ascensión) de los cuales están vivos los más hoy día y algunos murieron ya; después fue visto por Jácome y por todos los apóstoles; y el último de todos, como un abortivo, fue visto también por mi”. Eran un poco cabezas duras estos israelitas; y más dispuestos a negar todo que a ver visiones.
  Si yo dijera aquí la Resurrección de cristo es el suceso más grande de la Historia del mundo, repetiría un lugar común; pero no rigurosamente exacto, si se quiere.
  La Resurrección no es un suceso de la Historia, porque está por arriba de la Historia de los hombres; lo cual no quiere decir que los testimonios que tenemos de ella no sean rigurosamente históricos;  pero quiere decir que es un suceso trascendente, como la Encarnación misma y todos los Misterios. Son objeto de la Fe. Los sucesos históricos, rigurosamente demostrables y que no se pueden racionalmente ni negar ni tergiversar, nos ponen delante de una afirmación enorme y nos invitan a hacerla; y somos nosotros quienes la tenemos que hacer. Hay un paso que dar; o un salto, mejor dicho: un salto obligatorio por un lado; y por otro, libre. Si a mí me hacen la demostración del binomio de Newton o el teorema de Pitágoras, yo no soy libre de aceptarlos o negarlos; me veo intelectualmente forzado a admitirlos. Si me hacen la demostración de la Resurrección de Cristo, aunque en su plano sea tan racionalmente completa como las otras, yo soy libre de creer o no creer. Por eso la fe es meritoria: porque su objeto no es natural sino sobrenatural.
  En una historia Universal, la más popular que existe en el mundo, y que fue propuesta por el autor nada  menos que para libro de texto de todas las escuelas de Inglaterra, da cuenta de la Resurrección de Cristo con estas palabras: “La mente de los discípulos se hundió “por una temporada”en la oscuridad. “De repente surgió” un susurro entre ellos y varias historias, historias “más bien discrepantes”, que el cuerpo de Jesús no estaba en la tumba en que fue colocado, y “primero éste y después estotro” lo habían visto vivo. Pronto ellos “se hallaron consolándose con la “convicción” de que se había mostrado a muchos y ascendido visiblemente a los cielos. “Testigos fueron hallados para declarar” que positivamente lo habían visto subir al cielo. El se había ido, a través del amor a Dios…”.  (el entrecomillado interno fue puesto por L.C.)
  Esta es la versión que da del suceso básico de la fe cristiana la impiedad contemporánea.  (esto dice el autor en 1955/56; actualmente, año 2012, la impiedad sería muchísimo mayor -- N del T--). Mientras se mantiene en esa maliciosa vaguedad, el absurdo no salta a los ojos;  pero cuando quieren determinar la historia de la explosión de la mañana de Pascua, entonces cuentan ellos como nuevos evangelistas “varias historias, historias más bien discrepantes”: unos dicen que Cristo en realidad fue enterrado vivo; y en consecuencia se despertó en su sepulcro, se liberó de mortajas y vendas, rodó la gran piedra de la entrada y huyó, desnudo y con una lanzada en el corazón; otros dicen que el cadáver se pudrió en su sepulcro y todo lo que vieron Apóstoles y discípulos, incluso en las orillas del lago de Galilea, fueron “alucinaciones visuales y auditivas…” ---táctiles también, en el caso de Santo Tomás el Desconfiado---; otros, finalmente que los Apóstoles robaron el cuerpo y lo escondieron, “que es lo que dicen hasta hoy los judíos”  advierte San Mateo.
 Von Paulus, Reimarus, Meyer, Schmiedel, Kirsopp Lake, Renan… La escuela de París, la escuela de Tubinga, la escuela de Marburgo…
 Hay que explicar de algún modo “racional” esa historia extraordinaria. Entonces toman los cuatro Evangelios, y con un lápiz colorado van borrando todos los versículos o perícopas que ellos quieren;  y con lo que les queda, escriben pomposamente una Verdadera Historia de Cristo. Pero salta a los ojos que de unos documentos tan extraordinariamente mentirosos como serían los Evangelios en ese caso, no se puede uno fiar en nada; y que la única consecuencia lógica sería negar incluso la misma existencia de Cristo; que es dónde han llegado algunos, llamados “evhemeristas”, como Baur, por ejemplo.
  Pero negar la existencia de Cristo es mucho más difícil que negar la existencia de Julio César, de Napoleón Bonaparte o de Sarmiento. Ese salto de la fe es difícil de dar, algunos prefieren empantanarse en el absurdo.
  “Increíble es que Cristo haya resucitado de entre los muertos; increíble es que el mundo entero haya creído ese increíble; más increíble de todo es que unos pocos hombres; rudos, débiles, iletrados, hayan persuadido al mundo entero, incluso a los sabios y filósofos, ese Increíble. El primer increíble no lo quieren creer; el segundo no tienen más remedio que verlo; de donde no queda más remedio que admitir el tercero”, argüía San Agustín en el siglo IV.  La existencia de la Iglesia, sin la resurrección de Cristo, es otro absurdo más grande.
  Leyendo los disparates de los seudosabios incrédulos, recuerda uno el final de la oda de Paúl Claudel a San Mateo, en la cual el poeta lo pinta escribiendo pacientemente, con el mismo instrumento de su oficio que le sirvió para hacer números y cuentas, su testimonio seco y descarnado:
“Y a veces nuestro sentido humano se asombra ,
                                     ¡ah! Es duro, y querríamos otra cosa.
                   ¡Tanto peor! El relato derechito continúa y no
                                      hay corrección ni glosa.
                   He aquí a Jesús , más allá del Jordán, he aquí
                                      el Cordero de Dios, el Cristo.
                   El que no cambiará; he aquí el Verbo que yo he visto.
Sólo lo necesario es dicho, y por todo una palabrita
                                                        irrefrenable
tranca a punto fijo la rendija de la herejía y de la
                                                                     fábula,
Manda un camino rectilíneo entre los dos,
de los que niegan que fue un hombre, de los
                                     que niegan que fue Dios,
para la edificación de los Simples y la perdición
                                           de los Complicados,
para la rabia, agradable al cielo, de los sabihondos
                                        y los curas renegados.”
 
 
Extractado por Ricardo Díaz de “EL EVANGELIO DE JESUCRISTO”,  P. Leonardo Castellani, ed. Biblioteca Dictio, Buenos Aires, 1977. 

miércoles, 14 de marzo de 2012

PADRE LEONARDO CASTELLANI, UN PENSADOR POLÉMICO

 
Por: Carlos Sforza
Castellani brilló con luz propia desde muy joven. Estudió en nuestro país y se perfeccionó en Europa, donde fue discípulo de Joseph Marechal, el recordado autor de El punto de partida de la Metafísica. Aprovechó su estada en Francia para asistir en la Ecole d’Antropologie de París a las clases del P. Marcel Jousse, especialista en psicología lingüística aplicada a la crítica bíblica, que Castellani utilizó e hizo conocer a muchos, en el estudio introductorio a su libro El Evangelio de Jesucristo (1958) donde comenta los evangelios de los domingos y que, con su estilo personalísimo, introduce mucha luz en la interpretación de los mismos.
En Francia, asistió a las famosas reuniones de Meudon, organizadas por los esposos Jacques y Räissa Maritain y en las que alternó con Jean Cocteau, Gustave Thibon, Stanislas Fumet, Jacques Madaule y muchos otros destacados intelectuales que eran habitués a esos encuentros.
En 1929, estando en el Vaticano, estuvo con Gilbert K. Chesterton a quien hizo conocer estudios de nuestro país incluidos en su libro Crítica Literaria (1945) en el que también descubre para muchos lectores argentinos a Paul Claudel.
Fue ordenado sacerdote el 31 de julio de 1930 en la iglesia romana de San Ignacio por el cardenal Marchetti-Selvaggiani. Al recordar ese momento, Castellani escribió: “Me emocioné mucho. Estuve llorando todo el tiempo”.

TÍTULOS ACADÉMICOS.
El P. Leonardo Castellani obtuvo diversos títulos académicos en su larga y azarosa vida. Así fue doctor en Teología por la Gregoriana y en Filosofía por la Sorbona. Asistió a cursos de los grandes maestros de teología, filosofía y psicología en su estada europea. Discípulo de Santo Tomás a través de la exégesis que del aquinatense hizo Joseph Marechal, fue asimismo lector de Rosmini. El filósofo y amigo Alberto Caturelli escribió que Leonardo Castellani ha mostrado “un pensar escatológico, doloroso y místico. Por él pasa la Argentina contradictoria, la lucha con los hermanos, el dolor de la creación y, sobre todo, por él pasa la evidencia de la Existencia como radicalmente re-ligada”. Otro filósofo amigo, que en más de una ocasión pasó por Victoria (Entre Ríos), Luis Farré, escribió que Castellani “profesa un escolasticismo crítico, mesurado, no solamente conocido, sino profundamente vivido… Su alerta contra el intelectualismo plasmó luego en una transfiguración por el dolor, que convierte a un hombre en signo. En el dolor del hombre religioso está la existencia del gran salto, en una intuición que lo aproxima a Kierkegaard”.
Diría que Leonardo Castellani recibió una verdadera impronta de San Agustín, como filósofo de la existencia. De allí el estudio, conocimiento y valoración que el autor hizo, entre otros, del danés Soren Kierkegaard.
Fue docente, crítico, escritor, periodista, pensador y, esencialmente hombre religioso y comprometido con el dolor de una Argentina que amaba y a la que, como el tábano de Sócrates, permanentemente la picaba para mantenerla despierta.

SUS LIBROS.
La bibliografía de Castellani no sólo es amplia en cuanto a libros publicados sino lo es en cuanto a los géneros y materias que abarcaban. Desde la teología, pasando por la filosofía, la psicología, la crítica literaria, la novela, las fábulas, los cuentos policiales, nuestro autor abordó los más diversos géneros en sus muchos libros.
Entre nosotros en 1944 comenzó a traducir y anotar la Suma Teológica de Santo Tomás en una edición que se publicó en veinte volúmenes y que luego continuó el P. Ismael Quiles, otro gran filósofo especializado en las filosofías orientales.
Quiero rescatar lo que Castellani escribió en el anteprólogo de esta monumental obra que se editó en nuestro país, sobre el filosofar: “La discusión es absolutamente necesaria en filosofía, cuando menos como método didáctico. Nadie puede enseñar la filosofía, se puede enseñar a filosofar. Filosofar es ejercitar la propia razón sobre los primeros principios hacia las últimas razones de las cosas”.
En 1946 se publicó el libro Lugones en el que analiza la obra poética y en prosa de ese autor y rescata la figura de gran poeta nacional y, al referirse al suicidio del escritor en una casa del Delta, concluye que estaba animado por una actitud: la de sentir la Argentina.
Anteriormente había publicado un libro en el que muestra las líneas esenciales de su Psicología. Se trata de Conversación y crítica filosófica (1941). También, con anterioridad, había reunido una serie de ensayos sobre la educación que publicó en 1939 bajo el título de La reforma de la enseñanza.
Como autor de cuentos policiales, Leonardo Castellani es uno de los nombres insoslayables en cualquier enumeración referida al género en nuestro país. Fue el creador del P. Metri, sacerdote detective, una versión criolla del P. Brown de Chesterton, que el autor, conforme lo ha dicho él mismo, tomó de un personaje real del norte del chaco santafesino.
En El nuevo Gobierno de Sancho, campea el humor a la par que penetra en profundidad en diversos estratos y dolorosas llagas de la vida argentina. No puedo dejar de mencionar la labor de fabulista criollo de Castellani, reunidos sus trabajos en Camperas donde se sirve de los elementos de la flora y la fauna y de los hombres de nuestros país, para relatar hermosas fábulas que lo colocan entre los grandes fabulistas argentinos.
La novela Su Majestad Dulcinea (1956) es una obra que cala hondo en el ser nacional. Gaspar Pío del Corro la llamó en su momento una novela teológico-nacional. Leerla es encontrarse con las heridas profundas de nuestros males y, a la vez, transitar por una obra profunda y que a la postre, hace pensar.
A esta novela siguió Juan XXIII (XXIV). Una fantasía que es una obra original, fuera de serie, con un personaje también fuera de serie como es el Papa Don Pío Ducadelia, a través de quien, también algunas ideas fuera de serie del autor, son llevadas a la Cátedra de Pedro por el Papa argentino.
Libros donde campea la teología y la exégesis bíblica son El Evangelio de Jesucristo (1958), Las Parábolas de Cristo (1959), Doce parábolas cimarronas (1959). A esta labor, el P. Castellani añade una traducción e interpretación del libro de la Revelación, como lo llama, bajo el título El Apocalipsis de San Juan (1963) y La Iglesia Patrística y la Parusía (1962).

COLOFÓN.
Podría seguir con el análisis de otros libros y artículos de Leonardo Castellani. Pero creo que como necesario recuerdo a su figura quizá hoy ignorada por cierta seudo inteligencia argentina, con lo dicho basta. Y, a la vez, como homenaje a quien nos honró con su amistad y nutrió con sus escritos.
Leonardo Castellani había nacido en Reconquista (Santa Fe) el 16 de noviembre de 1899. 
  

HOMENAJE AL P. LEONARDO CASTELLANI



El jueves 15 de marzo, se cumple el 31º aniversario de la muerte del escritor y pensador católico padre Leonardo Castellani, y el Comité Ejecutivo de la Exposición del Libro Católico vuelve a rendir un homenaje a su memoria por medio de la 18ª Entrega Faja de Honor que lleva su nombre, destinada a premiar obras editadas durante el año 2011 en su primera edición.
            Dicha Faja tiene, además, la finalidad de “alentar a los autores argentinos cuyas obras merezcan tal aliciente y estimular a quienes continúen con su labor la línea vigorosamente sostenida por el padre Castellani a lo largo de toda su vida, al servicio de la Iglesia y de la Patria”, señala la convocatoria.
            El jurado está integrado por los profesores José María Castiñeira de Dios y Enrique Mario Mayochi, y el presbítero Danilo Eterovic Garrett.
            Todas las distinciones se darán a conocer el lunes 3 de septiembre de 2012 a las 19, en el acto de apertura de la XXIV Exposición del Libro Católico, que se realizará en la Casa de la Empleada – Obra de Monseñor Miguel de Andrea (Sarmiento 1272, Buenos Aires).
            El ámbito para la elección de los trabajos que resulten premiados es amplio, y no tiene limitaciones por materia ni forma de trabajos (ensayos, narrativa, teatro, poesía), deberán ser obras editadas en su primera edición y el contenido debe constituir un aporte a la cultura nacional, coincidente con los valores en que se funda la civilización cristiana.
            El plazo de presentación vencerá el 30 de junio de 2012. Los autores podrán presentar directamente sus obras en la Casa de la Empleada o enviarlas por correo a Sarmiento 1272 (1041), Capital Federal, a nombre de: Faja de Honor “Padre Leonardo Castellani”.


Bases del 18º Entrega Faja de Honor
“Padre Leonardo Castellani”
El Comité Ejecutivo de la Exposición del Libro Católico, por décimo octavo año consecutivo, ha resuelto convocar a la Faja de Honor “Padre Leonardo Castellani”, la que será discernida entre los libros a presentarse, que hayan sido editados en su primera edición durante el año 2011, según las bases que siguen:

I )       Objetivos: El otorgamiento de la faja tiene un doble objetivo doble a saber: rendir homenaje a la memoria de ese gran escritor y pensador católico que fue el Padre Leonardo Castellani y, además, alentar a los autores argentinos cuyas obras, a juicio del jurado designado por los organizadores, merezcan tal aliciente.
II )    Orientación: En cuanto a su orientación, los organizadores se han propuesto estimular a quienes continúen con su labor la línea vigorosamente sostenida por el Padre Castellani a lo largo de toda su vida, al servicio de la Iglesia y de la Patria.
III )  Ámbito: El ámbito para la elección de los trabajos que resulten premiados es amplio, y no no tiene limitaciones por materia ni forma de trabajos, (ensayos, narrativa, teatro, poesía), reduciéndose los requisitos fijados a: 1) Que se trate de obras editadas en su primera edición. 2) Que el contenido de las mismas constituya, de una manera u otra, un aporte a la cultura nacional, coincidente con los valores en que se funda la civilización cristiana.
IV ) Plazo: Las obras que serán consideradas para recibir la Faja de Honor deberán haber sido publicadas dentro del año calendario anterior a aquél en que sean premiadas. El plazo de presentación vencerá el 30 de junio de 2012 y el jurado se expedirá en la inauguración de la XXIV Exposición del Libro Católico.
V )    Forma: Los autores podrán presentar directamente sus obras en la Casa de la Empleada (Obra de Monseñor Miguel de Andrea), Sarmiento 1272, (1041) Capital Federal, en el horario de lunes a viernes de 13 a 20 hs. o enviarlas allí por correo a nombre de: Faja de Honor “Padre Leonardo Castellani”. En cualquiera de los casos, se acompañarán cuatro ejemplares de las mismas, sin obligación, por parte de los organizadores, de devolver los ejemplares.
VI ) Distinciones: Las distinciones a otorgar serán las siguientes:
       - Primera, Segunda y Tercera Faja de Honor a las obras que resulten premiadas, por su  orden.
Se otorgarán diplomas a los autores para acreditar su distinción.
El Jurado queda facultado para otorgar hasta tres menciones.
VII ) El Jurado estará compuesto por: Prof. José María Castiñeira de Dios, Prof. Enrique Mario Mayochi y el Pbro. Dr. Danilo Eterovic´ Garrett.

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lunes, 27 de febrero de 2012

CUANDO EL P. CASTELLANI DESCRIBIÓ AL CLERO ARGENTINO EN 1954



En una carta que enviara al Nuncio Zanin en el año 1954, el Padre Leonardo Castellani S.J. decía: 
   
"En la Argentina no hemos tenido pastores santos, si se exceptúa el bondadoso y un poco corto Mamerto Esquiú. Hemos tenido en cambio pastores malnacidos, pastores cobardes, pastores avarientos, pastores iletrados, pastores simoníacos, pastores embusteros, pastores calumniadores, pastores concubinarios; y lo peor de todo, pastores villanos, estúpidos o idiotas.
Yo lo pongo en tiempo pasado, S.E. es muy posible que pueda conjugar el tiempo, si, como creo, no pertenece a ninguna de esas categorías.
El diablo conoce muy bien aquello de “heriré al pastor y se dispersarán las ovejas”.
En nuestro país ha hecho una obra fina; y a consecuencia de ella, la Iglesia Argentina es un montón de ruinas, donde se esconden no pocos bichos, algunos venenosos".

miércoles, 22 de febrero de 2012

GENTA: SOCIOLOGÍA ANTIMILITAR EN EL COLEGIO MILITAR

Por Antonio Caponnetto
EL GENERAL RATTENBACH
El pasado 13 de febrero hicimos circular una nota titulada La fregona de Buckingham. Hacíamos referencia en la misma a la gravísima significación que posee el hecho de que, para Cristina Kirchner, el General Benjamín Rattenbach debe ser tenido como un “orgullo de los argentinos y un verdadero hijo del ejército sanmartiniano”.
  
Así se expresó pública y oficialmente desde la Casa de Gobierno, el 7 de febrero del corriente, en el acto de firma del Decreto de Desclasificación del Informe Rattenbach, con la presencia estelar del hijo del homenajeado,también militar.
  
Esa gravísima significación a la que aludimos se debe, por un lado, al hecho de que Rattenbach ha manifestado en toda su carrera una ideología precisamente contraria y opuesta a la de alguien que debería ser objeto de orgullo, porque es la ideología de los enemigos de Dios, de la Patria y de las Fuerzas Armadas. Por otro lado,y consecuente con esta cosmovisión, el aludido general fue uno de los artífices de la deshonrosa desmalvinización comenzada en tiempos del Proceso, con la anuencia de cierta cúpula castrense y dialécticamente en contra de aquellos jefes que alentaron la guerra justa, o anhelaron al menos un final no signado por la rendición incondicional.
  
Envuelta en las exasperantes contradicciones y sinuosidades propias del peronismo, Cristina Kirchner ha decidido montar su show malvinero rindiéndole tributo a un personaje siniestro.
  
Sobre este personaje pronunció palabras clarividentes y veraces Jordán Bruno Genta, hace más de treinta y cinco años. Nos place reproducirlas ahora, para aprovechamiento de los argentinos de bien. Aparecieron en el períodico Combate, Buenos Aires, edición del 18 de julio de 1966, página 3, bajo el título Sociología Antimilitar en el Colegio Militar.
  
Antonio Caponnetto
  
  
SOCIOLOGÍA ANTIMILITAR
EN EL COLEGIO MILITAR
Por Jordán Bruno Genta
La Sociología y Psicología son dos carreras universitarias que están de moda. Sociólogos y psicólogos se producen en serie y se introducen de inmediato en todas partes para conducir a las almas y orientar la convivencia.
   
Ambas disciplinas se encaran desde un punto de vista empírico, positivista, experimental, como ciencia de fenómenos; esto es, sin consideración alguna de la naturaleza del hombre y del fin de su existencia. Se prescinde pues de la Religión y de la Metafísica, de todo juicio de valor y de fin, como si se tratara del estudio de los fenómenos físicos.
  
Claro está que dicha pretendida neutralidad religiosa y moral en aras de la objetividad científica, no excluye realmente ni el supuesto religioso ni el metafísico. Por el contrario, es parte de la irreligiosidad y de una pseudometafísica materialista; se niega la presencia de lo religioso y de lo metafísico en los fenómenos sociales tanto como en los fenómenos psíquicos.
  
El Gral. Benjamín Rattenbach se ha ajustado a este criterio empírico y positivista al redactar un manual titulado El sector militar de la sociedad, que se usa oficialmente en el Colegio Militar de la Nación.
  
No puede ser más pobre, ni más vulgar, ni más desmoralizadora la idea que pueden formarse de la institución militar, los futuros oficiales a través de las páginas de este libro. El autor decribe las características comunes de las Fuerzas Militares con la misma indiferencia de un botánico al describir y clasificar las raíces, tallos u hojas. De ahí su aclaración inicial sobre el criterio científico que sigue en su estudio: la sociología “es una de las ciencias sociales que busca mediante procedimientos empíricos el conociminto de la sociedad humana. Se puede decir que la sociología militar, es una ciencia social empírica que persigue sólo el conocimiento” (p. 24).
  
Lo que no dice el Gral. Rattenbach es qué clase de conocimiento y qué valor tiene para el futuro oficial. No dice que se trata de un conocimiento superficial, superfluo y de valor negativo, porque deja de lado la cualidad moral, el sentido interior, la característica distintiva esencial que acusan los fenómenos sociales.Y por esta grave omisión, el examen se limita a las características comunes, materiales y externas, que por sí solas, hacen que se confunda un acto de coraje heroico con un asesinato alevoso y cobarde, tal como se advierte en el capítulo VI de este increíble manual, donde se tratan “las contradicciones morales” que afectan al sector militar (p. 90 y ss).
  
Es notorio que los fenómenos sociales de matar, espiar, engañar, atacar por la espalda a uno o a muchos semejantes, tengan lugar en la guerra o en la paz y sean obras de militares en servicio o de pistoleros en atracos, se parecen como una gota de agua a otra, si atendemos únicamente como lo hace el Gral. Rattenbach a las características comunes, superficiales, materiales y externas. Y es así como tan irrisoria comparación se puede aventurar el insólito juicio de los pacifistas cuáqueros o trasnochados.
   
 “En el sector militar se enseñan y aplican ciertos principios que, indudablemente, representan una   propia, subsiste en este campo la inversión del precepto moral civil en cuanto al significado del homicidio y la muerte. Más aún, todavía se admira y se consagra como héroe a aquel que logra destruir a muchos adversarios en un acto de arrojo o de temeridad. Un proceso parecido sufre el problema del espionaje” (p. 99).
  
El subrayado nos pertenece. Hemos querido destacar ese “todavía se admira y se consagra como héroe” en la pluma de un general argentino y en la formación ética de los cadetes que llevan, uno y otros, la réplica del corvo de San Martín.
  
Quiere decir que, según el Gral. Rattenbach, llegará tiempo en que el arrojo de San Martín, de Dorrego, de Lavalle, de Lamadrid, dejará de admirarse y de ser consagrado como heroico.
  
Causa estupor que el Colegio Militar de la Nación, se enseñe a los futuros oficiales de nuestro Ejército que las más altas virtudes militares y guerreras están en contradiccion con los principios morales que rigen al resto de la sociedad, como si hubiera una moral civil y una moral militar; como si los principios morales que rigen en el cuartel fueran bárbaros, crueles, el todo está permitido y el fin justifica los medios, frente a los principios civilizados, pacíficos, que mandan obrar el bien y no hacer el mal, por ejemplo, “no matar”.
  
El soldado que mata en la guerra en que se juega el destino de la Patria, su Soberanía, su Honor, no lo hace porque se cree dueño de las otras vidas, ni de la propia, ni movido por odio personal hacia el adversario, ni en procura de su propio interés. Lo hace porque está en juego un bien que vale más que la propia vida temporal y la de los otros, porque el Bien Común es más importante que el bien particular, porque pertenecemos a Dios, a la Patria, a la Familia, y nos debemos a estos principios de vida más que al cuidado de lo que en nosotros es de la muerte; porque sin esos bienes la vida sería peor que la muerte. Hasta el poeta pagano Horacio canta:
“Por la Ptria morir es dulce y noble.
También la muerte al desrtor acosa,
ni perdona a rodilla que se dobla
ni a espalda que se vuelva temerosa”.
  
Y el Padre Castellani, en versos inspirados por el gran Péguy insiste:
  
“Dichoso aquel que muere por su casa y su tierra
pero sin haber hecho dolo ni causa injusta […]
Dichoso aquel que muere para que siga indemne
la vida de un niñito, la gloria de un país”.
  
Lo que vale para morir, vale igual para matar, porque es la vida que se hace don en uno y otro caso, es la sangre que se derrama inocentemente por una causa justa y solemne.
  
¿Cómo se puede confundir con el asesinato o con el suicidio, con el que desprecia la vida del otro o la propia? ¿Cómo se puede confundir a un soldado que dispara su ametralladora en defensa de su Patria, con un pistolero que dispara su ametralladora en el atraco de un banco?
  
Son dos fenómenos sociales materialmente parecidos, pero moralmente opuestos en orden al mismo principio supremo de la moral cristiana: “Ama a Dios sobre todas las cosas y a tu prójimo como a tí mismo”.
  
En principio, el hombre debe respetar la vida de otro hombre, pero en el caso concreto y extremo de la defensa de su Religión, de su Patria, de su casa, de su prójimo, debe matar si es preciso. Y entonces muere y mata por amor.
  
No hace falta apelar aquí a otros argumentos ante cosa tan notoria; tampoco hace falta insistir en otros temas tratados por el Gral. Rattenbach, para poner en evidencia el espíritu antimilitar y antisanmartiniano de su libro, así como su pluralismo y relativismo éticos.
  
Es increíble que manuales como El sector militar de la sociedad puedan ser escritos por un general, editado por el Círculo Militar, y usados oficialmente en la formación de los jóvenes que se preparan para morir y matar en defensa de la Patria y del Occidente Cristiano.
  
Si en cualquier época sería un contrasentido manifiesto, en la presente que se caracteriza por la Guerra Revolucionaria, en la que domina el aspecto doctrinario y la subversión social, resulta suicida; una contribución activa al desarme moral de los hombres de armas.