sábado, 16 de abril de 2011

CINE ARMENIO EN EL 29° FESTIVAL DE CINEMATECA URUGUAYA

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Organizado por el Armenian-Film-Program para Latinoamérica

SALA DOS - LUNES 18 DE ABRIL 1930

Presenta Jack Boghossian

 

No mires en el espejo

(Armenia, 2009, 100min)
Dirección: Suren Babayan

Elenco: Jean - Pierre Nshanyan

Contacto: jack.boghossian@gmail.com

Un hombre cuyas ambiciones artísticas han quedado en el pasado y vive de los retazos de un sueño de grandeza.

Un día se mira en el espejo y ve a alguien completamente diferente, así comienza una aventura que sorprenderá al espectador.

Un a verdadera lección de imaginería en la vida de hombre lleno de sueños.

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Suren Babayan, Nació en Yerevan. Se graduó en el Departamento de Arte en 1973. Trabajó como actor y director. Dentro de su filmografía se destacan: El Octavo Día de la Creación(1980), Frunze Dovlatyan (1986), Sangre (1987), Gyumri-review (1996), Jano (2004), No Mires en el Espejo (2009)

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Sala dos - miércoles 20 de abril a las 19:45hrs-

Presenta Jack Boghossian

 

Kayatsum

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(Armenia, 2009, 60min)
Director: Grigor Harutyunyan Music by: Avet Tertertyan, I. S. Bach
Contacto: jack.boghossian@gmail.com

Los últimos 20 años de la República de Armenia, a través de a memoria de un fotógrafo. La autodeterminación de la Guerra de los ciudadanos de Artsaj contra Azerbaiján en 1988, el terremoto de Leninakan y Spitak, las miles de víctimas. El bloqueo impuesto a Armenia por Azerbaiján y Turquía. Y el permanente progreso a pesar de todo.

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Grigor Harutyunyan

Grigor Harutyunyan, nació en 1950. Se graduó en el Instituto de Cultura de Yerevan. De 1981 a 1984 trabajó como director en los Estudios Yerevan de TV. Trabaja para los Estudios Hayk desde 1987.

De su filmografía se destacan: Theatre Square (1989), Diario de Artsaj #2 (1995), La Bidum (1996), Sin Título(1997), Momik (2003), Sobre ruedas(2006), El Legado de Saroyan (2008).

¡MANTÉNGANSE DESPIERTOS!

a Williamson Richard

El pensamiento de Mons. Richard Williamson

COMENTARIOS ELEISON 196 (16-IV-2011)

En una situación mundial tan grave inclusive se escuchan rumores de que el reciente desastre de Japón, con sus aproximadamente 27,000 muertos en tiempo de paz, no fue un acto de Dios sino un acto del hombre (ver HAARP tsunami en el Internet), ¿qué puede un Católico hacer para salvar su alma? A decir verdad no hay mucho que él pueda hacer para el mundo, pero lo menos que debe hacer para si mismo es velar, es decir mantenerse despierto.

Es Nuestro Señor en el Jardín de Getsemaní, quien pone el velar, el mantener nuestros ojos abiertos y no adormecernos, aún antes de la oración (Mateo XXVI, 41). La razón es obvia. Si, a ejemplo de Pedro, Jaime y Juan, no me mantengo alerta (Mateo XXVI, 43), cesaré de rezar, tal vez como en el caso de ellos, cuando Nuestro Señor más lo necesita. ¿Cuántos Católicos en los 1950´s y 1960´s, especialmente el clero, no estaban observando los signos de los tiempos en la Iglesia y en el mundo, y por lo mismo fueron sorprendidos completamente por la apostasía de Vaticano II? He aquí la razón por la cual los "Comentarios Eleison", como solían hacer las "Cartas del Rector", constantemente vuelven a la economía y a la política, para hacer que los Católicos despierten y se den cuenta de lo que es su religión con sus exigencias, superadas por mucho por sus promesas (I Corintios II, 9).

Por lo tanto un experto del Wall Street (ver jsmineset.com, 30 de Marzo, 2011) puede decir, "El sistema financiero está tan dañado que ya no puede repararse. Además, no existe deseo alguno de repararlo porque los hombres inteligentes saben que es imposible. Es el mundo que la destrucción de la Banca Lehman ha creado. No es un corajudo nuevo mundo..." Jim Sinclair dice que no importa cuanto “dinero divertido”, como uno puede llamarlo, los bancos centrales continúen creando... "El daño está hecho y no existe solución... por favor sean materialmente auto-suficientes"  (dice él, subrayado por mi).

Todavía, aún los Católicos Tradicionales están siendo tentados para cabecear, hasta quedarse dormidos. Aquí dos recientes testimonios. El primero es de un maestro en una escuela Tradicional: - "Me siento tremendamente solo en la batalla, no la batalla con los enemigos externos del mundo, sino aquella dentro de la Fraternidad de San Pio X. Esta batalla interna está siendo librada tan sutilmente que nadie parece estar consciente de ella. Es lo mismo que sucedió en la Iglesia oficial en los años 1960´s, el mismo cambio gradual y lento en el comportamiento."

El segundo viene de un observador dentro de la escena Católica Tradicional en los EUA de hoy: - "Me parece que la militancia Católica está en decadencia. Veo muchos Católicos Tradicionales, especialmente padres de familia, aceptando las corrientes del mundo. La lucha ya no es importante para ellos. Están felices de poder tener su hermosa Misa los domingos, pero los Lunes mandan a sus hijos a escuelas públicas. Cada Noviembre salen para votar por el menor de los dos demonios, ven Fox News (¿conservador?) y esperan del Partido Republicano (¿conservador?) la solución a todos los problemas del mundo actual. En mi humilde opinión esta falta de militancia está penetrando más y más en el mundo Católico Tradicional. ¿Estamos nosotros (los laicos) recreando el mismo conjunto de circunstancias que nos llevó al Vaticano II? ¿Es el Católico tibio hoy en día la predominante mayoría en el movimiento Tradicional? Temo que la respuesta a ambas preguntas pueda ser, sí."

¿Pues no es mucho más fácil renunciar a nadar en contra de la corriente actual, mucho más acogedor el abandonarse en los brazos del Sueño? Lo menos que puede uno hacer por sí mismo es deshacerse del televisor.

Kyrie eleison.

AGUER: “LA REALEZA DE CRISTO Y EL PAPEL DE LOS CRISTIANOS” QUE “NO SE IMPONE POR LA FUERZA DE LAS ARMAS”

Mons Hector Aguer

En su reflexión televisiva semanal, en el programa “Claves para un Mundo Mejor” (América TV), Mons. Héctor Aguer, Arzobispo de La Plata, ante el Domingo de Ramos, reflexionó sobre “la Realeza de Cristo y el papel de los cristianos” señalando que son “quienes por la proyección de su vida en la realidad social, a través de la actividad cotidiana, tienen que ir transformando las estructuras temporales para que estas se acomoden al designio de Dios”.

Comenzó destacando el hecho “misterioso” de Jesús entrando a Jerusalén pues se “cumplen una serie de profecías del Antiguo Testamento” que habla “del rey que llega montado en un burrito, pacífico, manso, tranquilo” y manifestó que “nosotros también en esta Semana Santa, en este Domingo de Ramos, aclamamos a Cristo como Rey, lo reconocemos como Rey… aclamamos de hecho la realeza de Cristo que se ejerce también hoy”, dijo.

El prelado platense recordó que “el Magisterio de la Iglesia, especialmente en el ámbito de lo social, de lo político, de lo económico, ha hablado con frecuencia del reinado de Cristo. Cristo es Rey de todos los hombres… Es rey por derecho de nacimiento, siendo el Hijo de Dios, Dios verdadero, y por derecho de conquista, por ser nuestro Redentor”.

“Ese reinado de Cristo no se impone. No se impone por la fuerza de las armas, no se impone tampoco por la decisión de un Parlamento democrático, (sabemos muy bien que los Parlamentos democráticos suelen votar cosas que son disparatadas e ir a contramano de la Verdad). No, se impone simplemente por la fuerza de la Fe y el Amor”.

“Cristo reina ante todo en el corazón de aquellos que lo reciben como Rey. Pero los que lo recibimos como Rey no nos contentamos simplemente con creer en Él, sino que el vigor y la profundidad de nuestra fe se manifiesta en nuestra conducta y se proyecta en todo lo que hacemos”.

Mons. Héctor Aguer afirmó que “son los cristianos los que están llamados, por el mismo ejercicio de la vida de Fe, a ir transformando la realidad social de tal manera que esta se convierta en Reino de Cristo”.

Por último indicó que “cada Semana Santa, en este inicio admirable con la entrada de Jesús en Jerusalén, nos recuerda esta realidad fundamental de la fe y de la vida cristiana: Cristo es nuestro Rey… Él reina en el corazón de los creyentes. Y son los creyentes, son los fieles, son los cristianos quienes por la proyección de su vida en la realidad social, a través de la actividad cotidiana, tienen que ir transformando las estructuras temporales para que estas se acomoden al designio de Dios. Ese es el camino de la verdadera paz y de la verdadera prosperidad de los pueblos”.

E invitó a celebrar “dignamente esta Semana Santa y que toda ella sea expresión de nuestra profesión de la realeza de Cristo”.

Adjuntamos el texto completo de la alocución televisiva de Mons. Héctor Aguer:

“La Semana Santa, queridos amigos, comienza con la celebración de la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén. Jesús se dirigía a la Ciudad Santa con sus discípulos. Era una peregrinación y en el camino mucha gente se fue uniendo a ellos, muchos nuevos peregrinos hacia Jerusalén”.

“Pero ocurre algo muy misterioso: Jesús prepara esa entrada con algunos detalles que aparecen bien claros en los evangelios. Manda a buscar un burrito para subirse en él; los discípulos extienden sus vestidos sobre el camino para que el Señor pase allí por una calle alfombrada y todos comienzan espontáneamente a aclamarle como Hijo de David”.

“Digo que es algo misterioso porque en ese momento parece que se concreta esa gran aspiración del pueblo de Israel que esperaba al Mesías, y se concreta en la persona de Jesús. Lo aclaman diciendo: “Bendito el que viene en nombre del Señor”, “Bendito el reino que viene, el reino de nuestro Padre David”.

“Allí se cumplen una serie de profecías del Antiguo Testamento especialmente las que la liturgia ha recogido en el capítulo 9, versículo 9, del Libro de Zacarías, que habla del rey que llega montado en un burrito, pacífico, manso, tranquilo. El significado es muy profundo, porque la figura de Jesús es todo lo contrario de un rey temporal. No entra a caballo, no con un ejército armado, sino que es una pacífica y entusiasta peregrinación la forma en que el Rey Mesías entra serenamente en esa ciudad”.

“¿Qué significa este episodio? La Iglesia lo ha recogido en la liturgia y lo celebra como el comienzo de la semana en la cual nosotros revivimos el misterio pascual del Señor”. La entrada triunfal en Jerusalén es el preludio de su muerte y resurrección.

“Jesús reina, pero reina desde la Cruz. Precisamente esa aclamación al Rey Mesías se va a transformar, pocos días después, en el pedido de su muerte y allí se va a cumplir lo que Jesús había preanunciado: “Cuando Yo sea elevado en lo alto atraeré a todos hacia mí”.

“Jesús reina desde la Cruz. Allí es donde se manifiesta el amor del Padre que lo entrega y el propio amor de Jesús que se entrega por nosotros. Su realeza es, entonces, la realeza de la caridad”.

“No es un recuerdo folklórico lo que nosotros evocamos en la Semana Santa reviviendo esta celebración inicial, sino que aclamamos de hecho la realeza de Cristo que se ejerce también hoy”.

“Las palabras que recoge el Evangelio, pronunciadas por la muchedumbre en la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén, son las que repetimos cada liturgia eucarística al final del prefacio, al comienzo de la gran plegaria de la consagración. Nosotros decimos “Bendito el que viene en el nombre del Señor”, y estamos proclamando que la realeza de Cristo, muerto y resucitado por nosotros, se concreta en la Eucaristía, en esa Eucaristía que estamos celebrando, que es la actualización del misterio pascual”.

“Nosotros también en esta Semana Santa, en este Domingo de Ramos, aclamamos a Cristo como Rey, lo reconocemos como Rey”.

“Recordemos que el Magisterio de la Iglesia, especialmente en el ámbito de lo social, de lo político, de lo económico, ha hablado con frecuencia del reinado de Cristo. Cristo es Rey de todos los hombres, es Rey porque Él ha venido para salvarnos, porque se ha hecho hombre y se constituyó en cabeza de la nueva humanidad y porque en su entrega en la Cruz nos ha rescatado para Dios. Es rey por derecho de nacimiento, siendo el Hijo de Dios, Dios verdadero, y por derecho de conquista, por ser nuestro Redentor.

“Ahora bien, ese reinado de Cristo no se impone. No se impone por la fuerza de las armas, no se impone tampoco por la decisión de un Parlamento democrático, (sabemos muy bien que los Parlamentos democráticos suelen votar cosas que son disparatadas e ir a contramano de la Verdad). No, se impone simplemente por la fuerza de la fe y el amor”.

“Cristo reina ante todo en el corazón de aquellos que lo reciben como Rey. Pero los que lo recibimos como Rey no nos contentamos simplemente con creer en Él, sino que el vigor y la profundidad de nuestra fe se manifiesta en nuestra conducta y se proyecta en todo lo que hacemos”.

“Entonces, son los cristianos los que están llamados, por el mismo ejercicio de la vida de fe, a ir transformando la realidad social de tal manera que esta se convierta en Reino de Cristo”.

“Cada Semana Santa, en este inicio admirable con la entrada de Jesús en Jerusalén, nos recuerda esta realidad fundamental de la fe y de la vida cristiana: Cristo es nuestro Rey. Cristo es el Rey Universal y, como decimos en el Credo, su reino no tendrá fin cuando Él venga al fin de los tiempos a juzgar a los vivos y a los muertos. Pero ya, desde ahora, Él reina en el corazón de los creyentes. Y son los creyentes, son los fieles, son los cristianos quienes por la proyección de su vida en la realidad social, a través de la actividad cotidiana, tienen que ir transformando las estructuras temporales para que estas se acomoden al designio de Dios. Ese es el camino de la verdadera paz y de la verdadera prosperidad de los pueblos”.

“Celebremos dignamente esta Semana Santa y que toda ella sea expresión de nuestra profesión de la realeza de Cristo”.

EPITAFIO

Cosme Beccar Varela leyendo

Por Cosme Beccar Varela

Buenos Aires, 15 de Abril del año 2011 – 1039

Muchas veces he dicho que mi objetivo político máximo es la recuperación de la Argentina tradicional. Y como no hay ningún partido que se proponga eso, ni siquiera como un ideal remoto, dos veces intenté fundar un partido que se lo propusiera, una vez en 1987 y otra en el 2002. Si bien la respuesta popular fue buena, pues conseguimos en las calles de varias ciudades del país más del doble de las firmas necesarias para su reconocimiento de acuerdo a la inicua ley de partidos pergeñada por peronistas y radicales en 1985, no fue así en las "clases cultas", en especial las de más alto rango social, donde nos topamos con una indiferencia casi total.  

Y por supuesto, los jueces electorales y la propia Corte Suprema interpretando esa ley con una parcialidad inicua, favorable a la continuidad del monopolio de los dos partidos dominantes (y de la izquierda), hicieron lo suyo para que las firmas no fueran suficientes anulando injustamente muchas de ellas.

Durante la campaña para reunir las firmas y antes que eso, en mi actuación durante más de 20 años en la TFP, tuve una permanente actividad en las calles, en contacto con la opinión pública y pude ver cómo el espíritu tradicional de la Nación iba desapareciendo de las almas de los argentinos.

Después de eso, todavía participé en otra actividad en las calles pidiendo firmas para un petitorio de juicio político contra la usurpadora presidencial. Eso fue en el 2009.  En esta última ocasión fue evidente que el espíritu nacional había desaparecido casi completamente, en especial en la juventud, y que las apetencias, sensaciones y prejuicios constitutivos de otra argentina se habían impuesto en detrimento de la Argentina tradicional.

Esa nueva argentina y su esencia despreciable, se caracteriza por justificar las mayores injusticias, aceptar el régimen de los Kirchner y de la “dirigencia” corrupta e inepta, tener instintos engendrados por la izquierda y aunque no sea capaz de teorizar, estar dispuesta a adoptar las opiniones fabricadas en los talleres del marxismo, a repudiar toda forma de sentido común favorable al orden social y ser impermeable a toda forma de idealismo católico. La mayor parte de la población ni siquiera cree en Dios, ni en la vida eterna, y sólo piensa en ganar plata, divertirse sin frenos morales y aborrece toda forma de compromiso al servicio del bien común.  El egoísmo más negro inspira casi todas sus decisiones.

Hay formas más moderadas de esta mentalidad execrable, sobre todo entre los jóvenes "derechistas" o "de centro", pero ninguna de esas formas atenuadas acepta combatir heroicamente aquella mentalidad constitutiva de la nueva argentina. Se limitan a no compartirla en sus versiones extremas y hasta se proponen algún objetivo justo, pero uno solo, y “a media máquina”. El centro de su interés sigue siendo no apartarse de la nueva argentina ni de su esencia despreciable.

* * *

Visto a vuelo de pájaro, este es el proceso degradante  que veo avanzar años tras año. No es una pura especulación abstracta sino que es el fruto de la experiencia y de la atenta observación de mis contemporáneos de todos los niveles, en la calle, en la prensa, en las reuniones sociales, en las conversaciones circunstanciales y en todo momento.  

Ojalá no fuera así. No deseo otra cosa que equivocarme en este juicio doloroso y que de repente aparezca otra realidad que no he visto hasta ahora y me lo demuestre.

Entretanto, debo aceptar lo que la evidencia me demuestra y tratar de imaginar qué puede hacerse para revertir esa horrible situación para recuperar la Argentina tradicional.  Por ahora no se me ocurre nada.

* * *

Lo primero que debo preguntarme es si esa Argentina tradicional existe y si existe, de qué manera y en donde. Confieso que con un optimismo ilusorio nunca me había planteado ese problema con suficiente atención, dando por sentado que sí existe, tal como la siento en el amor que le tengo.

Sin embargo, en estos días encontré un libro sobre el pensamiento del ilustre tradicionalista español, Don Juan Vazquez de Mella, uno de los cuales, a pesar de que no me convencieron algunas de sus ideas, me impactó dolorosamente.

Es aquel en que define la Nación y dice que ella, "más que un todo simultáneo es una especie de todo sucesivo formado por los siglos, por las generaciones unificadas en un mismo espíritu producido por una misma y poderosa unidad de creencias. Ese concepto de Nación es el verdadero y legítimo concepto... Ese concepto de la Nación como todo armónico que forma la cadena de las generaciones asociadas por un mismo espíritu y por una misma unidad de creencias, incluye la verdadera voluntad nacional, que no es la voluntad pasajera y mudable de un día, aún cuando fuese entonces expresión del estado de la opinión verdadera del país, sino que es la voluntad de las generaciones que se han sucedido sobre el suelo de la Patria y que se expresa no por actos pasajeros y mudables como el que nace de una elección parlamentaria, sino por hechos constantes de la Historia, que tienen su expresión exacta en las tradiciones fundamentales de un pueblo..." (citado en el libro "Nostalgia de Vazquez de Mella", del P. Osvaldo Lira, pág.. 81).

Esa Tradición, ese espíritu compartido y esa voluntad de las generaciones, es el alma de la Nación. Así como el hombre se compone de alma y de cuerpo, las naciones tienen un alma y un cuerpo. En ambos casos es el alma la que le da vida al compuesto. El hombre muere cuando el alma sale de su cuerpo. Las naciones mueren cuando el espíritu nacional se retira de la población que ocupa el territorio, siendo ambos, población y territorio, sólo el cuerpo nacional, sin identidad propia.

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Si el espíritu nacional resulta de  los "hechos constantes de la Historia, que tienen su expresión exacta en las tradiciones fundamentales de un pueblo", como dice Vazquez de Mella, hay que preguntarse cuales son esos hechos y cuales son esas tradiciones en el caso argentino.

La conclusión no puede ser más desoladora. Nuestra Historia tiene tres etapas:

1) La Conquista y Evangelización durante la cual primó el espíritu heroico y emprendedor de los españoles. Duró dos siglos y un poco más. Ese era el arranque legitimo de  nuestra Tradición y por ende, de nuestro espíritu nacional.    

2) La reforma liberal de Carlos III, el triunfo de la masonería en el gobierno y la expulsión de los jesuitas a fines del siglo XVIII, continuada por la Revolución de Mayo y por todos los avatares de la política en los que siempre prevaleció el liberalismo iniciado con Carlos III y sus ministros. Duró un poco menos de dos siglos, aproximadamente. Durante esta etapa todos los hombres de poder se dedicaron a destruir la tradición católica y la hidalguía hispánica en el espíritu del pueblo. En esta etapa se realizó la última gesta tradicional, que fue la derrota de los ingleses por Liniers, muerto poco después por sus antiguos compañeros de armas, y algunos años más tarde murieron, muy probablemente asesinados por los liberales en el poder, los últimos representantes de la tradición original, los lideres católicos José Manuel Estrada, Pedro Goyena y otros. Allí se cortó definitivamente la tradición católica e hispánica.

3) La revolución peronista, igualitaria, de inspiración marxista con maneras fascistas, oportunista, dehonesta y cínica. Ya lleva más de medio siglo de duración y es posible que continúe porque es afín a la izquierda, exitosa en el mundo entero, y ha contagiado a los partidos supuestamente "opositores".  El nacionalismo, que parecía querer reflotar la tradición católica e hispánica, no fue más que una apariencia de un instante, porque en definitiva terminó siendo tributario del peronismo o del “centrismo” liberal o, peor aún, de la izquierda montonera.  Es que el espíritu nacional había muerto ya hacía rato.

* * *

Siendo así, ¿cual es nuestra tradición? ¿Donde está la "la cadena de las generaciones asociadas por un mismo espíritu y por una misma unidad de creencias”?  Quedan restos dispersos del naufragio, uno de los cuales me considero, pero tan aislados y tan azotados por las olas del poder, que no alcanzan a formar ni siquiera un "enclave" de tradición en medio de la traición, pues la casi totalidad de la población ya no tiene ese espíritu ni sabe que existe, ni acepta que se le recuerde y si se le recuerda, no lo entiende ni le interesa entenderlo. En esa masa descastada quedan incluidos, lamentablemente, muchos de quienes por sus familias y apellidos tradicionales deberían ser otra cosa.

* * *

Por lo tanto, no tengo más remedio que concluir que la Argentina ha muerto porque ha muerto su espíritu nacional. Es otro país el que ha sepultado al fundacional. Para ser honesto me veo obligado a extender su certificado de defunción y sugerir que sobre este territorio que está al Sur de América, se inscriba el siguiente epitafio:

"Aquí yace, sepultada en un lodo putrefacto, la que hubo de ser una gran Nación católica, feliz y poderosa. Sobre su cadáver se ha levantado un país igualitario y ateo, con una cabeza de ladrones resentidos y un cuerpo de apóstatas, delincuentes, mercaderes y esclavos."

Ojalá alguien me pruebe que estoy equivocado.

Cosme Beccar Varela  

e-mail: correo@labotellaalmar.com

REVISTA CABILDO ESTARÁ EL LUNES 18 DE ABRIL EN LOS KIOSCOS

Cabildo abril 2011

La Revista Cabildo nuevamente sale a la venta el lunes 18 de abril.

El Editorial aborda el tema de que “la democracia es la enemiga del pueblo”. Pero también hay temas como el bloqueo a Cabildo; Por el Honor de la Sangre; Basteiro y otras evacuaciones; Malvinas ayer, hoy y mañana; A propósito del “Día de la Mujer”; Sugerencias del Cheff; Soberanía perdida; la impunidad de Israel; el testamento espiritual de un mártir; prepotencias judías, debilidades católicas… y mucho más.

En la tapa de esta edición, bajo el título “agentes de la indefensión”, aparecen en una foto la Presidente Cristina Fernández junto a la ministro de Inseguridad Nilda Garré.