jueves, 28 de julio de 2011

HUMOR: VOTO REFLEXIVO PARA LAS ELECCIONES

A la hora de votar, todavía hay personas que razonan su voto en la partidocracia.
Claro, la partidocracia obliga siempre a votar por el mal menor, y jamás por un Bien integral, por el Bien Común (el cual tampoco puede ser objeto de votación)
He aquí un hombre que afirma:
- Ya he reflexionado. Voto a Alí Babá... así sé que sólo me robarán 40 ladrones

¡CHAU, PAIS!



Por Marcos Attias

El segundo vaciamiento del país,  se viene produciendo inexorablemente.
Desde otros lugares del mundo, con más inteligencia, más ordenados, más preocupados por las necesidades futuras urgentes, ya han venido y comenzado por la extracción del gas y petróleo, por perforar todo y llevarse todo lo que hay debajo de nuestro suelo. Hasta construyen un túnel para poder llevárselo mas fácil por el oeste.
No solo se llevan  lo que esta debajo del suelo sino también lo que se produce en la superficie. No perdonan ni a los glaciares, con perforaciones tan profundas que destruyen parte del país.
El agua, tan sagrada que el 2050 será motivo de guerras implacables, porque ya es en gran parte del mundo, por su escasez, la materia vital y esencial para poder sobrevivir. Está calculada la inmensa masa de personas que morirán por la falta del preciado líquido.
Se llevan  la soja, que produce alimentos, aceite y biodiesel, ¿qué nos quedará a nosotros? Un país cubierto de tierras desérticas e improductivas.
Se llevan todos los minerales y todos los materiales estratégicos como el litio, el petróleo, el gas, los alimentos… No nos quedara nada.
Nada se ha hecho para poder evitarlo. La falta de comprensión, inteligencia y capacidad de quienes gobiernan han permitido que todo esto se pueda producir.

LA PROVINCIA CONVOCA A ABOGADOS MEDIADORES BONAERENSES



El Ministerio de Justicia y Seguridad de la provincia de Buenos Aires convoca a la primera inscripción de aspirantes a rendir las evaluaciones exigidas para acceder al Registro Provincial de Mediadores previsto en la Ley 13.951 y la Reglamentación aprobada por Decreto 2530/10 (Título II, arts 2º, 4º y CC).
La inscripción se llevará a cabo en forma on-line en la página de la cartera de Justicia y Seguridad a partir del 26 de julio y hasta el 19 de agosto del 2011 (www.mjys.gba.gov.ar).
El aspirante seleccionará la Universidad o el Colegio de Abogados donde presentará la documentación respaldatoria.
Documentación a presentar:
1.- Copia simple DNI (dos primeras hojas y domicilio).
2.- Fotografía 4 x 4
3.- Certificado de matrícula de abogado acreditando tres años de antigüedad.
4.- Acreditación de Formación en Mediación en la Provincia de Buenos Aires, según los Programas Homologados por el Ministerio de Justicia y Seguridad de la Provincia de Buenos Aires. 
Con la documentación respaldatoria, los Colegios de Abogados de los distintos Departamentos Judiciales llevarán a cabo la formación de un legajo de cada uno de los aspirantes a integrar el registro de Mediadores de la Provincia de Buenos Aires.

OBEDIENCIA DEBIDA


Por el Dr. Jorge B. Lobo Aragón
No conozco los códigos de justicia militar ni lo que en la práctica se disponga para procurar que las órdenes de un jefe sean fielmente acatadas por sus subordinados, como es imprescindible en las tareas de ellos. Para servir a la patria se requiere subordinación y valor. Es lógico. Aunque, en principio, estoy en contra de la obediencia debida.
Entiendo que se exagera. El militar puede desobedecer lo que le parezca impropio para el servicio de la patria. De hecho, los militares levantan como paradigma de conducta la figura del General San Martín, de quien se recuerda, y se celebra, una célebre desobediencia. Fue una desobediencia debida. Cuando San Martín en Chile preparaba la campaña del Perú, se le ordenó volver con sus tropas para sofocar la rebeldía de los caudillos federales de las provincias; y el general no acató la orden. Dejó ejemplo de que el militar puede, y debe, desobedecer la orden recibida si con ello se hace un mejor servicio a la patria.
Aldo Rico alguna vez explicó que no hay tal obediencia debida que obligue a los militares a actuar contra su conciencia. Los que emplearon la violencia no lo hicieron contra su voluntad, por una imperiosa y ciega obediencia, sino pensando que así cumplían con su deber. El militar tiene la obligación de emplear hasta la máxima violencia para vencer al enemigo. ¿Se quiere algo más espantoso y aterrante que matar a un prójimo de sangre y hueso?  Y el militar debe hacerlo porque esa es su función. Por eso es que se considera tan digna y honorable la carrera militar, por tratarse de hombres que superan sus humanas limitaciones en busca del bien general, del bien de la patria. De modo que el militar que ha hecho lo que más espantoso nos resulta, matar a otro hombre, no lo ha hecho por una ciega obligación mecánica de acatar lo que un superior le ordena, por una obediencia debida, sino por una vocación de franquear sus propias barreras humanas, de imponerse sobre sus melindres, de superar los dictados de su fuero interno en aras de la patria. Por eso muchas veces se ha relacionado la milicia con la nobleza.
Los militares que han matado a subversivos no han acatado una obediencia debida sino que han cumplido con el deber que les imponía su estado militar, la forma de servicio asumida por ellos.
Sabemos que se han hecho barbaridades y que se han cometido equivocaciones. Los militares no han estado obligados a cometer barbaridades, y las equivocaciones son equivocaciones, no la consecuencia de una orden. En todo caso si estaba equivocado el que daba la orden otro la cumplía interpretando que era su deber, no que esté obligado a obedecer todo lo que se le mande.
 Se ha matado guerrilleros y se han mantenido en secreto sus nombres; nos parece una violencia inicua y abusiva no entregar los cuerpos para que sus deudos los velen y sepulten. Sin embargo se dijo que esto se debió a la necesidad de que el enemigo, al no conocer sus bajas, los siguiera dando por vivos. Puede ser. Seguramente se ha exagerado con mantener ese secreto, pero no ha sido un secreto por pura obediencia sino que, en alguna medida, tuvo un fin militar.
Soy un abogado enamorado de mi quehacer. Creo que uno de los grandes logros históricos del derecho ha sido la abolición de la tortura. Antes se torturaba por orden de los jueces y bajo su supervisión, para obtener confesiones abreviando el trámite de la investigación. El primer país que rechazó las confesiones logradas bajo tormento fue el reino de Aragón. De ahí viene el refrán: niega que negarás, que en Aragón estás, pues no podía torturarse al reo; en otras partes la pertinaz negación implicaba graves consecuencias. Aunque, después de siglos de abolida, se sabe que a veces se la aplica, y no los jueces a la luz del día sino personal subalterno como única forma de conseguir información que se considera valiosa. En la guerra contra la subversión se la ha aplicado en muchos casos, procedimiento que condeno con energía. Condeno la tortura, aunque reconozco que el estado de Israel, moderno y democrático, la incluye entre sus instituciones legales. ¿Será porque allí se vive una paz precaria, una paz con sobresaltos guerrilleros?  Igual la condeno, pero reconociendo que soy un abogado y un padre de familia argentino; si fuera israelí, viviera allá y tuviera que mantener la seguridad de un pueblo, quizás no la condenaría con tanta facilidad.
¿Que las torturas que se han aplicado aquí no han tenido sólo el objeto de obtener información sino que en muchos casos se ha obrado con perversidad, con saña, con maldad propia de desalmados?  Aunque no me conste, creo que es así. Y los que procedieron de esa manera no pueden tener ninguna obediencia que los exima de sus culpas. También se sabe, o por lo menos se sospecha, de casos en que las fuerzas de represión cometieron saqueos. Pruebas no tengo, pero en su momento se dijo que una delegación de la policía federal que actuaba aquí fue despachada de vuelta debido a que sus miembros procedían con ánimo de pillaje, como salteadores; los reemplazaron gendarmes que habrían tenido, al parecer, mejor conducta. Ninguna obediencia puede justificar estas conductas y a los saqueadores, en el caso de ser aprehendidos, debiera aplicárseles todo el rigor de la ley. Nadie puede justificar que se hayan cometido depredaciones y latrocinios en nombre del orden ni justificados por una irracional obediencia ciega.

EL FIN DE UNA CULTURA DOMINANTE




Por Carlos Berro Madero
carlosberro24@gmail.com


“La vida es lo que te va sucediendo mientras te empeñas en hacer otros planes” (Fernando Savater)

El nacimiento de la tecnología nos exigió a los seres humanos -de alguna manera-, que no pensáramos, forzándonos a ejecutar tareas repetidas hasta el infinito y nos abrió la puerta simultáneamente a funciones que requieren de buen criterio e imaginación.
Hemos pasado a integrar una sociedad que parece estar “rompiéndose por las costuras”, en donde quienes constituyeron hasta hoy una “casta” política permanente, tienden a desaparecer.
Las antiguas maneras de integrar la sociedad, los métodos fundados en la uniformidad y la permanencia, han perdido su eficacia: nos guste o no, se han multiplicado las opciones casi al infinito.
Esto es lo que parecen no haber entendido quienes siguen creyendo que con unas encuestas seudo fraudulentas cada tanto tiempo y el empleo de la fuerza desde el poder podrán contener un ansia de diversidad que aumenta como nunca en el espíritu de la gente.
Entramos así en una era de constantes manifestaciones populares “por los medios que sea posible” y se está dando un nuevo nivel de diferenciación con el poder dominante y los partidos políticos tradicionales.
La primera implicancia de este estado de cosas es el nacimiento de un estilo de vida que ya no representa a una “clase”, sino que responde a posibilidades sujetas a una voluntad de cambio con matices aún difusos.
La segunda, es que el nuevo orden impone nuevos criterios para afrontar una realidad que puede llegar a ponernos frente a opciones relativamente ingobernables.
Es bastante poco lo que sabemos hasta hoy acerca del futuro desenvolvimiento de estas cuestiones, porque es “lo que está ocurriendo” mientras hay quienes siguen aferrados tozudamente a historias pasadas.
Los movimientos de masas responden ahora a iniciativas y modos de expresar la realidad totalmente distintos, con la activa participación de muchas “celebridades mediáticas” que han abierto el camino a demostraciones desconocidas hasta hoy y amenazan con dictar las nuevas reglas del humor y las preferencias del tiempo por venir.
Españoles, portugueses y griegos han visto en sus calles en estos días la presencia de este fenómeno social “en formación”.
Los gobiernos que usan ciertos apotegmas con olor a naftalina están pasando a resultar “indigestos” y terminan cayendo en la impopularidad cada vez más rápidamente, mientras la sociedad vive a desgano cada ciclo político y espera que se produzca un cambio “en el próximo”.
Todo el mundo se pregunta con angustia “quiénes somos y cuánto valemos”, mientras el nuevo sentido de pertenencia a algo aún indefinido parece posible ser moldeado a nuestro antojo.
Las políticas que pretenden volver al pasado ignoran que “lo anterior” puede servir como factor correctivo, pero nunca como un nuevo modelo de cara al futuro.
Son éstos los temas que debieran absorber nuestras preocupaciones, de modo que evitemos sentir que “cuanto más cambian las cosas, más siguen siendo las mismas”.
Nos hayamos frente al fin de las culturas dominantes y el comienzo de nuevas reglas políticas y sociales.
Quienes no lo comprendan acabadamente, están condenados al fracaso, porque como dice Schopenhauer “no hay ningún viento favorable para el que no sabe a qué puerto se dirige”.