lunes, 7 de diciembre de 2009

CARTA ABIERTA A KIKO ARGÜELLO (FUNDADOR DEL CAMINO NEOCATECUMENAL)


En la foto: Kiko Argüello, fundador del Camino Neocatecumenal.


Tengo el gusto de dirigirte desde este medio, con todo cariño, una carta que pretende ser muy amistosa, como corresponde a personas que navegan en la misma barca de la Iglesia, y desean lo mejor para ella.

No he tenido la oportunidad de conocerte en directo, aunque eres sobradamente conocido a través de mil medios. Y quiero en primer lugar felicitarte por haber sido fiel a una llamada de Dios, entonces y ahora, y haber mantenido en producción un carisma tan peculiar como el que Dios le ha dado. Los frutos están ahí.
Yo no soy del Camino, pero lo conozco, y a mi parroquia acuden mensualmente Comunidades Neocatecumenales para celebrar las convivencias que tienen por costumbre. Son todos muy amables con los sacerdotes, y muy generosos con la Iglesia. Tienen un concepto de la obediencia cuasi castrense, y esto les hace constituirse como un ejercito en orden de batalla, a todo terreno, y muy unidos.


Destaco en los miembros de las Comunidades, familiarmente conocidos como kicos, un apertura plena a la Palabra de Dios, que tienen como alimento principal. La Biblia es realmente para vosotros lo que es, un libro sagrado, el Libro de la Palabra. Un fuerte espíritu celebrativo que materializan y alimentan cada sábado en la Eucaristía comunitaria. Una defensa a ultranza de la familia numerosa. Una simpatía especial por el mundo judío, de entonces y de ahora. Tierra Santa es una meta de peregrinación casi obligada. Plena identificación con Su Santidad el Papa y con los obispos, en especial con aquellos que mejor los acogen y comprenden... Todo ello lo considero muy positivo.

Pero me gustaría que las Comunidades mejoraran en algunos aspectos que me llaman la atención, y que enumero esquemáticamente:

- Más devoción eucarística fuera de la Santa Misa. Es decir: contar más con el Sagrario, al que considero que no se le da la importancia que tiene como presencia real de Cristo entre nosotros las veinticuatro horas del día.
- Valorar más la celebración eucarística entre semana. No es frecuente ver a miembros de Comunidades participar en la Misa diaria.
- Mayor frecuencia del sacramento de la Penitencia. Bastantes se conforman con la celebración penitencial marcada como norma en los tiempos litúrgicos fuertes, y no le dan tanta importancia a la necesidad de vivir en gracia para recibir debidamente la Eucaristía. La expresión “Dios me quiere como soy” puede ser la excusa para no plantearse el esfuerzo ascético de ser mejor. Parece que todo se deja en manos de la Gracia, sin un plan de perfección, para lo cual es muy conveniente la dirección espiritual.
- Hay entre vosotros un fuerte sentido de pertenencia a “mi Comunidad”, pero muchos olvidan la comunidad de donde vienen o en donde son acogidos, como es la Parroquia. No es fácil desde la Parroquia contar con la colaboración de muchos neocatecumenos porque parece no entrar en sus planes la colaboración en otros apostolados, o no tener tiempo para ello.
- Respeto todo lo que la Santa Sede les haya aprobado en relación con las celebraciones. Pero me resulta un tanto extraño el paralelismo que se observa entre las celebraciones eclesiales y las de las comunidades, sobre todo en Semana Santa.
- Quieren mucho a los sacerdotes, pero observo un predominio del catequista sobre el presbítero, que ha de estar en casi todo a las órdenes de aquel.
- Insistís en que las comunidades están y son de las parroquias, pero en la práctica están más que son. Que todo es un proceso Neocatecumenal que acaba con el periodo de formación, pero en realidad siempre siguen vinculados a su Comunidad, ubicada en la parroquia de origen, y generalmente las parroquias propias no se ven revitalizadas con los cristianos “reconstruidos” por el proceso.
- Me gustaría que se subrayase más el carácter laical de los miembros de las comunidades. Esto les ha de llevar a evitar costumbres propias de clérigos o religiosos/as, e involucrarse más en las demandas sociales.

Puede haber algunos detalles más que me llaman la atención, pero esto no es ni una crítica exhaustiva, ni mucho menos una descalificación. Sencillamente es una exposición en voz alta de lo que me gustaría que se perfilase en el Camino para evitar malos entendidos, quejas innecesarias, o excusas para eludir una total apertura a una realidad eclesial que está haciendo mucho bien, y debe seguir haciéndolo.

Muchas felicidades Kico por el Camino que Dios ha querido poner en tus manos. Todos tienen una confianza y obediencia absoluta en tu persona. Cualquier detalle que haya que tener en cuenta basta que lo indiques para que todos, con una docilidad cristiana envidiable, lo tengan en cuenta. Seguimos contando con todos vosotros para hacer posible que Cristo Resucitado reine en este mundo tan complicado en el que vivimos.

Un cordial abrazo.

Juan García Inza
juan.garciainza@gmail.com

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