domingo, 23 de septiembre de 2012

UNA MARCHA POR SEMANA*



Por Carlos Belgrano *

Amigos:
 
Vivimos una realidad que se asemeja a una ficción, más bien a una mofa.
 
Que la banda que rodea a Kretina, identifique su pertenencia en homenaje a un fulano que "se disfrazó de monja" para evadirse de un penal en el lejano Sur cuando Perón fue depuesto.
 
Y que al momento de hacerlo, con el garbo que rodeó su miserable existencia, le juramentaba a su consorte en fuga Guillermo Patricio Kelly: "nunca más me meto en política", también lo es.
 
Que tengamos que oír aunque sea una fracción de segundos a la Presidente, con esa fonética, más asimilable a un silbato de fábrica ó a los chirridos de una rueda de carro sin engrasar, no lo es menos.
 
Pero existen otros acápites de esta sórdida proto historia justicialista que no son más desdeñables que los anteriores.
 
Estimados, esta "Ramera de Ocasión" no puede torcer el designio de una Argentinidad, que desde un lado ó del otro, antaño supo luchar por sus ideales y verter su sangre por ellos.
 
Desde los Militares que ofrendaron sus vidas contra la canalla terrorista primero y en Malvinas después de aquéllo, pasándo por todos los Civiles que perecieron por los "caños" que les metieron montoneros y erpianos por igual.
 
Pero en esos años incluso, en que jóvenes seducidos por ideales marxistas, empuñaron sus armas contra nuestro modo de vida, predominaba en esos disolventes, ciertos, digamos principios de lucha.
 
Al menos un antagonismo ideológico en reproche, establecía los términos de una disyuntiva.
 
Pero lo que vemos hoy, no es el triunfo tardío de "La Patria Socialista de 1973".
 
Es algo notablemente distinto.
 
Ésto no es más que el efecto residual de la oligofrenia alfonsinista; de un sistemático mecanismo de desfalcar menemista y de la institucionalidad del narcotráfico duhaldista.
 
Néstor tildó los tres antecedentes y comenzó a hacerlos rodar en paralelo.
 
Del idiota de Raúl Alfonsín y su discípulo De la Rúa, la apariencia de las reglas de la democracia; de su mentor Carlos Menem, a corromper con más agudeza a estos jueces de utilería con tretas y cotos de caza sin vigilancia ni control legislativo.
 
Y del crápula de Duhalde, a manejar personalmente a través del corredor aéreo que le brindó Eurnekian, las pistas de aterrizaje en Chaco, Formosa, Salta y Santa Fé, para el descenso con procedencia de Paraguay y Bolivia de marihuana y cocaína y la distribución bonaerense que "el cabezón" dejó en vacancia.
 
Fue un alumno brillante, porque genéticamente descendía de un abuelo proxeneta y un padre usurero y ello le otorgó el back ground que se requería para un aprendizaje tan velóz como despiadado e infelizmente muy eficiente.
 
Un incidente durante su niñéz agravó más esa personalidad lombrosiana, propia de los delincuentes innatos.
 
Cuando contaba con algo así, como unos diez años, contrajo coqueluche y con altísima fiebre.
 
En su natal Gallegos, el único hospital de renombre era el del Ejército.
 
La medicina, sin embargo era bastante precaria y los médicos, resolvieron la infección, pero no encontraron solución para el estrabismo ocular que le había provocado el severo estado febril que había padecido.
 
De allí en más su odio visceral contra todo lo que tuviera uniforme, lo acompañaría como algo sistémico y bizarro toda su vida.  
 
Su viuda que padece de una incurable y congénita incontinencia sexo/emocional, producto de su estigma por el desconocimiento de la identidad de su verdadero padre, a la sazón, un subofcial de la Armada, que prestaba servicio en el astillero Rio Santiago, en las cercanías de La Plata, y que sabedor del estado grávido de su entonces "querida" la Wilhelm, solicitó su traslado a un modesto barreminas de la flota de superficie, hace casi sesenta años, nos lo hace más difícil aún.
 
A los pocos meses un colectivero apellidado Fernández, se hizo cargo del embarazo ajeno de quien a partir de allí sería su concubina.
 
Como verán Amigos, dos infortunios personales, fueron y son una cuestión de Estado.
 
El odio de los K a las Fuerzas Armadas, proviene de esas lacónicas incidencias familiares y su política de desarme y sevicia, una simple secuela de lo otro.
 
El problema de la susbsistencia de esta Kretina es de imposible solución.
 
Perón quedó impotente, cuando sus testí...los impactaron contra un sobrestante, en el gimnasio donde practicaba a solas unas fintas de esgrima en el Colegio Militar, cuando era cadete.
 
Era hijo putativo de un borracho de almacén de una pulpería de Lobos, que fue obligado a contraer enlace con una cocinera de la estancia de los Del Carril, por entonces propietarios de un inmenso latifundio en ese Partido y enderezados en tapar el deslíz de uno de "La Familia" con una pobre doméstica.
 
Se rodeó de mujeres esclavizadas por el oprobio familiar, como la pobre de la Eva e Isabelita, porque eran de su mismo orígen; hermanadas en esa condición del resentimiento.
 
Y sumió a la Nación en una absurda división y el estancamiento económico durante una década y además fue el progenitor de esa forma de pensar y de actuar sindico/mafiosa.
 
E inauguró la tragedia de la "prodigalidad" en el manejo irrestricto de los fondos del Erario Público
 
Estos obscenos "comemi...rda" de los K, tienen genes peligrosa y fatalmente coincidentes.
 
Por ello, esta historia tan sórdida como reiterada, alguna vez tiene que cesar, pero de una manera tan ejemplarizadora, que las generaciones futuras ni siquiera estén del todo seguras que alguna vez el Peronismo existió en realidad.
 
Tenemos la obligatoriedad de sacar a esta "Cortesana Babilónica" -versión toloseña- y a sus asociados de ese lupanar rosado, que al anochecer, iluminado con destellos violáceos no parece otra cosa que lo que en realidad es y significa.
 
Pero para que ello mute de quimera en un simple hecho, nos debemos a Nosotros mismos...
 
UNA MARCHA POR SEMANA.
 
Atentamente Carlos Belgrano.-

* NOTA: Se publica la nota del Sr. Carlos Belgrano por considerarla de interés periodístico. No todos los conceptos vertidos por el autor son compartidos por el Editor. La veracidad de los contenidos se deja a la madurez y opinión de los lectores, que pueden dejar sus comentarios. Dos palabras han sido editadas con puntos suspensivos.

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