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domingo, 19 de febrero de 2012

EL USO CIPAYO DE UNA CAUSA NACIONAL



Por el Mayor Hugo Reinaldo Abete


Buenos Aires, 18 de febrero de 2011

Sr. Director

El uso cipayo de una Causa Nacional

En el año 1983, previo a las elecciones que llevaron al poder a Alfonsín, no había plataforma política de ningún partido político argentino que no denostara a las FFAA y lo que estas habían hecho en la guerra contra la subversión y en Malvinas. Quien no lo hiciera, de hecho se estaba marginando de la carrera política. Así pensaba y actuaba la clase política argentina por aquellas épocas: todos contra los militares, todos contra lo que se hizo en la guerra contra la subversión y todos contra lo hecho en Malvinas. Nada de lo que habían hecho los militares debía quedar sin condena social. No importaba si habíamos librado una Guerra Justa o no… todo estaba mal porque lo hicieron los militares.

La consolidación de una democracia antimilitar que se apoyó en estos parámetros, fue alimentando cada vez más el odio hacia todo lo que vestía uniforme y generando una tremenda confusión sobre el verdadero significado de aquellas dos guerras. Y, en lugar de rescatar lo mejor de ellas, los políticos antinacionales y corruptos se encargaron de resaltar para la historia futura, lo peor de las mismas. Dejando de lado  la guerra contra la subversión que, por el momento, no es el motivo principal de este escrito, aunque tiene íntima relación con la de Malvinas, centraremos la atención específicamente en esta última.

En tal sentido, hoy ocurre que el gobierno antimilitar por excelencia que combatió como ninguno a los resabios de las FFAA que les dejaron sus antecesores, de pronto, se encuentra con una importante crisis económica y política que lo obliga a tomar profundas medidas de ajuste que, seguramente, traerán serias consecuencias sociales. Y es ahí, justo ahí cuando surge, una vez más, la necesidad de contar con una causa convocante, algo que esté insito en el corazón de los argentinos y permita llevar la atención de la sociedad hacia otra dirección: Malvinas. Pero ¿cómo hablar de Malvinas si lo hicieron los militares, y todo lo que hicieron los militares, estuvo mal y es materia condenable por parte de los “demócratas”?...

“Debemos malvinizar la política argentina”, dicen ahora en el gobierno (cuando en 1990 y antes también, los “carapintadas” decíamos que había que Malvinizar, nos trataban de fanáticos, fundamentalistas y violentos). Pero como no se puede ir en contra de la realidad, la proclamada y falsa malvinización expuesta por la presidente, no es más que otra muestra del “cipayismo” que caracteriza a la clase política entreguista argentina. Seamos claros, malvinizar sin reconocer a Malvinas como una Guerra Justa, malvinizar sin héroes, sin patriotas y sin soldados no es Malvinizar, es traicionar la sangre derramada y la Gran Causa Nacional que significa Malvinas.

En efecto, volver a poner énfasis en lo peor de la guerra y no en los actos de heroísmo que fueron muchos, denostar lo que para todos los países de Sudamérica es el principal motivo de orgullo por enfrentarnos al poder pirata mundial para defender nuestra legítima soberanía, es hacerle el juego perfecto a Gran Bretaña. ¿“Para qué desarrollar una política para destruir los fundamentos argentinos si ellos mismos son los primeros en destruirlos”?, argumentan los ingleses.

Para deslegitimar la decisión de Galtieri sobre la guerra, nos machacan constantemente de que la misma se tomó para perpetuar en el poder a la junta militar. Y nos recalcan que para ello, los militares recurrieron a una causa convocante como lo es Malvinas, es decir, exactamente lo que hoy está haciendo el gobierno de la presidente.

Es tan claro y tan profundo el sentimiento argentino de que Malvinas es una Causa Nacional, que los políticos siempre tienen in mente, el acertado concepto de que quien logre recuperar para la Patria las islas irredentas, tendrá garantizado un importante lugar en la Historia Argentina amén de asegurase unos cuantos años más en el gobierno.

Lo que no tienen claro es el sentimiento de Patria que mezclan con los negocios espurios, los intereses personales y las actitudes cipayas como las que hoy pretenden disimular bajo el concepto Malvinizar. Las banderas de Malvinas flamean demasiado alto para ser enarboladas por los cipayos que se mueven al ras del suelo.

¡Gloria y honor a todos los patriotas argentinos que supieron defender la Causa de Malvinas durante la Guerra y a quienes hoy, por otras formas continúan librando ese Buen Combate!. 


¡Por cada Día un 2 de Abril!

¡Por Dios y por la Patria!

Hugo Reinaldo Abete
Ex Mayor E.A.




miércoles, 15 de febrero de 2012

¡RISAS INGLESAS SOBRE ISLAS MALVINAS!



Por Adrian Salbuchi*
 
Mientras a lo largo de las últimas tres décadas los británicos se dedicaron a erigir una poderosa base militar nuclear en Malvinas, a la Argentina se le impuso una “democracia” de corte estadounidense controlada por el poder del dinero.
A medida que se acerca el próximo 2 de abril – trigésimo aniversario de la Guerra de Malvinas- los medios de prensa occidentales propagan noticias sobre supuestas “crecientes tensiones entre Gran Bretaña y Argentina”. La verdad, sin embargo, es que los británicos meramente necesitan reconfirmar urbi et orbi su soberanía sobre aquellas islas desoladas, barridas por el viento, ricas en petróleo y estratégicamente ubicadas del Atlántico Sur.
De manera que cuando Reino Unido despachó su destructor más potente –el modernísimo ‘HMS Dauntless’- y un submarino nuclear a las Malvinas, seguramente aguardaban con jocosa expectativa la previsible reacción de la presidente argentina Cristina Fernández de Kirchner. Pues mientras que a lo largo de las últimas tres décadas los británicos se dedicaron a erigir una poderosa base militar nuclear en Malvinas que sirve los intereses estratégicos del Reino Unido y EE. UU. en la región, como castigo por haberse atrevido a recuperar esas Islas en 1982, a la Argentina se le impuso una “democracia” de corte estadounidense controlada por el poder del dinero.
De forma tal que desde que la “democracia” regresó a Argentina en 1983, sus sucesivos gobiernos han ido de mal en peor, hundiendo al país cada vez más. Desde el presidente Raúl Alfonsín (que condujo al país directamente a un colapso hiperinflacionario en 1989), pasando por los presidentes Carlos Menem (quien de la mano de su ministro de Relaciones Exteriores, luego de Economía y miembro de la Comisión Trilateral, Domingo Cavallo, desmanteló la economía y las Fuerzas Armadas); Fernando de la Rúa (quien en 2001 arrastró al país a ciegas al peor colapso financiero de su historia… ¡y lo trajo de vuelta a Cavallo!); Eduardo Duhalde; hasta Néstor Kirchner y su hoy sucesora-esposa elegida “a dedo” por él mismo: Cristina Fernández de Kirchner. En verdad, los Kirchner simpatizan tanto con los grupos terroristas de los años setenta cuya violencia preparó el camino para el golpe militar de 1976, que muchos de sus miembros hoy ocupan cargos relevantes en su gobierno.
Estos sucesivos gobiernos de la “democracia” tienen algo en común: han mantenido en alto dos banderas clave en total alineamiento con los intereses y objetivos de los Dueños del Poder Global:
1) JAMÁS investigaron el origen mayormente ilegítimo de la gigantesca deuda externa argentina contraída bajo el régimen cívico-militar que usurpó el poder entre 1976 y 1983. Dicha deuda debiera ser repudiada como “Deuda Odiosa” según las leyes internacionales; y, para asegurarse que lo que arriba indicado jamás se haga y que los Dueños del Poder Global mantengan su control integral sobre el país,
2) DESMANTELAR SUS FUERZAS ARMADAS – Esto ha sido casi plenamente logrado; hasta tal punto que hoy la credibilidad y capacidad disuasiva militar argentina es nula; no sólo ante Gran Bretaña (y EE. UU.) contra quienes luchamos en 1982, sino ante vecinos tradicionalmente aliados con Gran Bretaña y EE. UU. como Brasil y Chile, quienes sí mantienen fuerzas armadas modernas, profesionales y creíbles.
De manera que cuando la presidenta Kirchner habló por cadena nacional de radio y televisión para anunciar lo qué su Gobierno hará ante la renovada agresión colonialista británica, ella dijo que:
1) Argentina denunciará el “colonialismo” británico ante la ONU (...los ingleses sólo son colonialistas desde hace unos cinco siglos…);
2) El Gobierno argentino divulgará el contenido del “Informe Rattenbach” redactado hace casi treinta años por un general fallecido, en el que demuestra que la junta militar liderada por el General Leopoldo Galtieri cometió un cúmulo de errores políticos, diplomáticos, militares y estratégicos (¡como si no nos hubiéramos enterado de ello!), y
3) Argentina jamás, jamás contemplará acciones militares contra el Reino Unido en Malvinas (¡cómo si tuviéramos capacidad para hacerlo!).
Todo esto sonó como música para los oídos británicos...
Pero, ¿porqué tanto ruido y justo ahora? De lo que se trata –y siempre se ha tratado– es de preservar cuatro objetivos geopolíticos angloestadounidenses:
1) Preservar su poderío geopolítico sobre el Atlántico Sur;
2) Proyectar el poderío angloestadounidense sobre la Antártida, dónde los reclamos territoriales del Reino Unido y EE. UU. se superponen con similares reclamos de la Argentina (que prácticamente se ha retirado del Continente Blanco), y Chile (que no constituyen problema por ser un tradicional aliado del Reino Unido);
3) Proyectar el poderío estadounidense y británico sobre la inmensamente rica y peligrosamente sub-poblada Patagonia Argentina, cuyas costas miran hacia las Islas Malvinas, y –último pero no menos importante-
4) ¡Petróleo!
El petróleo es siempre un factor clave para las “democracias occidentales”, que sus obedientes multimedios globales procuran desenfatizar. Sea en Libia, Irak, Irán, Afganistán, Venezuela o… en el Atlántico Sur… Recientes estimaciones indican que en la plataforma continental debajo del Mar Argentino, de cuyas aguas relativamente poco profundas sobresalen las Islas Malvinas, existen reservas por unos 8.300 millones de barriles de petróleo. Una cifra tres veces superior a las reservas británicas, colocándolas en el decimoquinto lugar de las reservas petrolíferas mundiales.
No habrá entonces de sorprender los miles de millones de libras esterlinas y dólares que se están canalizando para explotar el petróleo malvinense, tan importante en momentos de crecientes tensiones en Medio Oriente y en el Golfo Pérsico.
Gigantescas petroleras como Hess, Noble y Murphy (EE. UU.), Cairn Energy, Premier Oil (Reino Unido) y, Anadarko Oil de Houston, están operando a toda marcha. Anadarko es un caso interesante: cuenta en su directorio con el General Kevin Chilton (ex comandante militar del Comando Estratégico Militar de EE. UU.) y el ex funcionario del Pentágono, Preston M. Geren III.
A su vez, la firma Rockhopper UK Exploration, anunció que ha hallado reservas estimadas en unos 700 millones de barriles cerca de las costas malvinenses.
Dicen algunos observadores agudos, residentes en las costas patagónicas argentinas, que tras los “anuncios” de Cristina Fernández de Kirchner del martes 7 de febrero, cuando el viento sopla desde las Islas Malvinas casi pueden oírse las risas británicas…
En verdad, el más fundamental sentido común geopolítico indica que mantener fuerzas armadas creíbles resulta absolutamente vital para todo país que se respete a sí mismo. No para atacar a nadie –eso hay que dejárselo a EE. UU., Reino Unido, la OTAN e Israel, que lo hacen permanentemente– sino como defensa y disuasión ante, precisamente, esos mismos países. En el caso de la Argentina, Inglaterra tiene malos antecedentes ya que -a lo largo de los últimos trescientos años– trató repetidamente de invadir a ese país.
En realidad, Cristina Fernández de Kirchner solo hizo aquello que todos los políticos argentinos hacen con inusitado talento: o sea, nada. Pues los “anuncios” de Kirchner del martes pasado no solo fueron aplaudidos por su propio partido, sino por la casi totalidad de la mal llamada “oposición”. Claramente, ella no es la única responsable. Por allá por el año 1990, bajo el presidente Carlos Menem, Argentina suscribió lo que muchos en ese país consideran su “Tratado de Versalles”, en alusión a similar tratado devastador impuesto en 1919 sobre una derrotada Alemania por Reino Unido, Estados Unidos y Francia.
Domingo Cavallo, ministro de Relaciones Exteriores de Menem, negoció la rendición incondicional argentina ante Gran Bretaña, suscribiendo un tratado convertido en Ley No. 24.184 por casi unanimidad en el Congreso argentino el 11 de diciembre de 1990. Mediante el mismo, Argentina abría su economía a la desregulación, privatización y endeudamiento irrestrictos, y desmantelaba sus Fuerzas Armadas, especialmente en la crítica zona patagónica. Poco tiempo después, se suscribieron tratados similares con EE. UU. y la Unión Europea.
La realidad es que hoy Argentina no es un país soberano, ya que la independencia nacional presupone que existe la voluntad de ser libres; aún a riesgo de ir a la guerra. En verdad, el último bastión de la soberanía nacional de todo país son sus fuerzas armadas. ¡No así en el caso de la República Argentina! Pues al no disponer de fuerzas armadas creíbles, más que una nación “soberana e independiente”, Argentina es meramente un país “aún no invadido”.
Pues si mañana se decidiera en Londres, Washington, Brasilia, Santiago, la OTAN o Tel Aviv llevar a cabo alguna intervención militar contra Argentina, no habría absolutamente nada que ese país pudiera hacer para evitarlo. Los británicos saben muy bien que esto es así. Será por eso se ríen tanto…

*Adrian Salbuchi es analista político, autor, conferencista y comentarista en radio y TV de Argentina.
Fuente: Más información www.politicaydesarrollo.com.ar

martes, 14 de febrero de 2012

EL BASTARDEO DE MALVINAS


Por  Nicolás Márquez
Independientemente de la nobleza de la causa, ninguna duda cabe que toda la cuestión en torno a Malvinas es recurrentemente utilizada por la partidocracia estable con propósitos demagógicos, a los efectos de entretener a la opinión pública y distraer así escándalos de corrupción, ajustes fiscales o entuertos varios que puedan significar un costo político para los gobernantes de turno. Asimismo, otra característica de la temática en cuestión, es que la misma es insistentemente usada para bastardear una gesta, oportunamente apoyada con fervor por los mismos partidos políticos que hoy cargan tintas demonizando al gobierno de facto y jamás asumiendo responsabilidades por el papel que la dirigencia y la sociedad civil tuvo en abril de 1982.
En efecto, al igual que tantos pasajes de los años ‘70, la guerra de Malvinas también ha sido maltratada y distorsionada. En las constantes simplificaciones y propensiones a buscar chivos expiatorios que tienen los propagandistas del régimen, se suele recurrir a sloganes baratos tales como que “fue una guerra promovida por un borracho trasnochado”, cuando la mentada “borrachera” en todo caso era colectiva, ya que la población entera aplaudió y respaldó la guerra; tanto es así que hubo numerosos y multitudinarios actos de apoyo en los que el Presidente Leopoldo Fortunato Galtieri se vió obligado a saludar desde los balcones de la Casa de Gobierno ante el insistente clamor de la multitud que lo vivaba.
En efecto, un arrasante fervor popular apoyaba al gobierno y se manifestaba a favor de la guerra, al igual que lo hicieron numerosos dirigentes políticos que salieron de inmediato a dar su incondicional respaldo. Tanto es así que, inmediatamente, el 7 de abril, “dirigentes gremiales como Lorenzo Miguel y Saúl Ubaldini y políticos destacados como los peronistas Antonio Cafiero y Deolindo Bitel, el radical Carlos Contín (Presidente del Comité Central del Partido), el populista Oscar Alende y Jorge Abelardo Ramos, de la izquierda nacional, viajaron a las Islas Malvinas para la farsesca asunción del efímero gobernador general Menéndez. El 10 de abril se congregaron en Plaza de Mayo cien mil personas con banderas, entre las que se destacaba un cartel con el lema ‘CGT presente, soberanía o muerte’”.  El procesista  Ernesto Sábato hacía declaraciones para la radio española alegando: “no es la dictadura la que está luchando, es el pueblo entero”[1]. Desde Comodoro Rivadavia, en una declaración radial, Deolindo F. Bittel (ex candidato a Vicepresidente de Luder en 1983 por el P.J.) declaró: “entendemos que la justicia y la reivindicación contenidos en este acto de gobierno merecen que la decisión sea compartida por todos los habitantes de la República Argentina”[2]. En esa misma ocasión, Antonio Cafiero dijo que “la afirmación de nuestra soberanía, el mejoramiento de la imagen exterior y la consolidación de la unidad nacional son tres de los principales réditos que el enfrentamiento armado está en condiciones de dejar. Por otra parte, el gasto que demanda es infinitamente menor que el déficit provocado por la política de despilfarro aplicada en épocas de paz” y  seguidamente agregó: “A medida que las acciones resultan más dramáticas se va diluyendo nuestro objetivo partidista, y por esa causa nos propusimos dejar de hacer todo aquello que pudiera dividir la opinión de la comunidad, decidiendo entonces entrevistar a los jefes de las guarniciones patagónicas”.
Políticos de todas las ideologías se reunieron con el Ministro del Interior, Gral. Harguindeguy el 2 de mayo. Al salir de la tertulia, el izquierdista Oscar Alende declaró: “Estamos gozosos de poder asistir a un hecho trascendental. Es un acto de decisión y arrojo que hace honor al gobierno y a las fuerzas armadas argentinas” y en igual circunstancia el relevante dirigente justicialista Torcuato Fino ratificó “La solidaridad del justicialismo con esta actitud del gobierno”; en representación del radicalismo, Francisco Rabanal expresó: ”El episodio de hoy fue anhelado por varias generaciones de argentinos”. Lleno de júbilo, dos días después Arturo Frondizi declaraba que “La acción de las fuerzas armadas, tendientes a poner fin a la usurpación de Inglaterra en Las Malvinas y demás islas del Atlántico Sur, merece todo nuestro apoyo”. El gobernador de la Provincia de Bs.As., Gral. Saint Jean, también se reunió con los representantes de los partidos Intransigente, Demócrata Cristiano, U.C.R, M.I.D, P.J, y Demócrata Progresista y al salir, hizo mención al apoyo brindado por los dirigentes y afirmó haber recibido expresiones que “fueron conmovedoras”[3].
Una encuesta de la época efectuada por Gallup señalaba que el 90% de la población adhería a la guerra, y sólo el 8% se oponía. Los más entusiastas en apoyarla eran los sectores de izquierda. Otra acusación en torno a lo acontecido nos dice que el conflicto fue desatado por las FF.AA. para obtener rédito político y “perpetuarse en el poder”, sin embargo, hasta la mismísima justicia alfonsinista, cuando enjuició a Galtieri, determinó que “El fallo de la Cámara no implica críticas de manera alguna a la gesta de Malvinas […] La Decisión de la Junta Militar de ocupar las islas respondió a la necesidad de reaccionar frente a una añeja, pertinaz y ultimamente intolerable ofensa a la soberanía argentina […] esas circunstancias a modo de abanico fueron concentrándose hasta conformar una agresión, que no solo justificaba, sino que imponía una oportuna defensa en aras de proteger nuestros intereses superiores de la Nación”[4]. Tanto es así, que Galtieri ni siquiera fue condenado por la Corte Suprema de Justicia de la Nación, y los cargos que se le imputaron no tenían relación con la ocupación de Malvinas y la guerra contra Inglaterra, sino por haber mantenido el “combate una vez conocida la magnitud de la reacción inglesa, a las fuerzas propias en inferioridad de condiciones”.
Tampoco es cierto que los soldados argentinos fueran un temeroso tropel de “chicos asustados”, puesto que, a pesar de las notables desigualdades tecnológicas, pelearon palmo a palmo contra una de las potencias militares más importantes del mundo, hecho que fuera reconocido por los mismos militares y personalidades norteamericanas e inglesas, empezando por la mismísima Primer Ministro Margaret Thatcher, quien cuenta que varios años después de la guerra “un general ruso me dijo que los soviéticos habían estado absolutamente convencidos de que no lucharíamos por las Malvinas, y que de hacerlo, perderíamos”, episodio que obviamente no se dio, pero que no era impensado, puesto que al decir de la propia Thatcher “Sin los Harriers, con su gran capacidad de maniobra, piloteados con enorme destreza y valor, y empleando la última versión del misil Sidewinder aire-aire proporcionado por Caspar Weinberger, no hubiéramos podido recuperar las Malvinas”[5].
Asimismo, en momentos decisivos, el día 13 de junio de 1982 (un día antes de la rendición de las tropas argentinas), el Almirante británico Sandy Woodward (Comandante de la Fuerza de Tareas Expedicionaria Británica) elevó un dramático informe al Comando de las Fuerzas de Tierra, en el cual, tras relatar las profusas averías y el desmantelamiento que estaban padeciendo las tropas británicas concluyó: “Francamente, si los argentinos pudieran sólo respirar sobre nosotros, ¡nos caeríamos!. Tal vez ellos están igual. Solo cabe esperar que así sea, de otra manera estamos listos para la carnicería”. Lo cierto es que oficialmente (y sin contabilizar las bajas padecidas por las tropas de apoyo de los “Gurkas” y las escocesas) Inglaterra declaró que “en los 45 días  de guerra, proporcionalmente, perdió mas hombres que en la Segunda Guerra Mundial: 255 muertos y 777 heridos…en Inglaterra se suicidaron más veteranos de Falklands, que los veteranos de Malvinas en estos 20 años…de los 616 muertos argentinos, casi la mitad lo fueron a causa del hundimiento del Crucero Gral. Belgrano”[6] (fuera de la zona de exclusión).
Una vez más, el kirchnerismo (no sin complicidad de algunos sectores de la “oposición”) manosea una noble causa para tapar noticias incómodas a la vez que distorsiona y disfraza, por milésima vez, nuestro pasado reciente mancillando la memoria y buen nombre de nuestros veteranos de guerra.
La Prensa Popular | Edición 80 | Lunes 13 de Febrero de 2012



[1] Crítica a las Ideas Polítcas Argentinas – Juan José Sebreli 336
[2] Malvinas Diario del Regreso (Iluminados por el fuego) de Edgardo Esteban – Sudamericana, pág. 85 y 86
[3](Revista Primera Linea, año 1, N 3, Rosario, viernes 12 de junio 1987.
[4] Malvinas, Como, Por qué? Dr. Alberto de Vita.
[5] Los Años de  Downing Street – Margareth Tatcher
[6] Reflexiones Sobre Malvinas – Revista Cabildo – marzo 2003  -Delicia Diachino.

miércoles, 18 de enero de 2012

MALVINAS: HACE 30 AÑOS SE TOMABA LA DECISIÓN POLÍTICA DE SU RECUPERACIÓN POR ARGENTINA



99 años de negociación pacífica y paciente no fueron suficientes para que Gran Bretaña reconociera la Soberanía de la Argentina sobre las Islas Malvinas. Por un acto de piratería, Inglaterra se apoderó de territorios que jamás le pertenecieron. 129 años después, hoy, en nuestro presente, la situación inexplicablemente continúa igual.
  
LA DECISIÓN
En enero de 1982 la Junta Militar gobernante en la Argentina definió "la solución Malvinas", acción que consistía en utilizar para recuperar las Islas Malvinas los armamentos y la movilización tropas que habían sido dispuestos para una posible guerra con Chile por el Canal de Beagle en 1978.
En 1833 los ingleses se habían apoderado de las Islas Malvinas, expulsando al Gobernador y a los ciudadanos argentinos que allí vivían, deportándolos al Continente, y sustituyendo a las autoridades y pobladores por súbitos de la Corona Británica. Así surgen los denominados “kelpers”, ciudadanos “de segunda” del Imperio Británico que viven en las Malvinas. Estaban a punto de cumplirse 100 años de la ocupación británica, y se contemplaba además la posibilidad de que Inglaterra reclamara como propias las Islas agregando el argumento de 100 años de ocupación (que fueron interrumpidos por el conflicto bélico y la recuperación total de la Soberanía por la Argentina).
Así comenzó entonces la idea que condujo a la Argentina al momento de mayor unidad nacional en la Fe y en la identidad patriótica. Mientras se elaboraban los planes de recuperación de Malvinas, cuya idea fue anterior al gobierno del presidente de facto Leopoldo Fortunato Galtieri, los militares recibían un entrenamiento especial en secreto, al igual que numerosos soldados conscriptos, siendo estos entrenamientos brindados por Comandos como Robacio, Seineldín y Aldo Rico.
Mientras tanto, Margarita Thatcher ocultaba sus intereses personales en las Islas Malvinas. Quienes fueron a la Guerra en Malvinas no lo hicieron por el gobierno de turno, lo hicieron por Cristo Rey y por la Patria. Una cuestión que es importante aclarar.
 
EL RELATO DE YOFRE
El martes 12 de enero, la Junta Militar, reunida en el Edificio Libertador a las 9 de la mañana, terminó de completar un "análisis político", según había informado el diario La Nación, en la cual  "se trató la planificación militar de Malvinas como acción alternativa en caso de fracasar la solución negociada con Gran Bretaña y teniendo siempre el propósito de lograr el objetivo político a través de un acuerdo. Por resolución no incorporada al Acta de la Junta Militar se designó -por consiguiente- a los señores general de división García, brigadier mayor Plessl y vicealmirante Lombardo para analizar la previsión del empleo del poder político-militar que especificara los posibles cursos de acción. Se planeó asimismo que el trabajo sería secreto y manuscrito, eligiendo distintos lugares de reunión; y que además de los miembros designados, tendrían conocimiento del tema, en el momento oportuno, los jefes del Estado Mayor General de las tres Fuerzas Armadas y el Sr. Canciller". Esto es lo que sostiene la extensa documentación de la Junta Militar. Sin embargo, es difícil de imaginar que Nicanor Costa Méndez no haya participado, directa o indirectamente, de estas sesiones.
Una semana más tarde, el martes 19 de enero, la Junta Militar volvió a reunirse a las 9 de la mañana en el Edificio Cóndor y "se conversó acerca de la preocupación ante la posibilidad de filtraciones de prensa como la registrada el día 17 de enero referente a la previsión militar del caso Malvinas. Asimismo, se trató acerca de la llegada del señor embajador Carlos Ortiz de Rozas a Buenos Aires. En forma consecuente con la preocupación del gobierno por la reactivación del caso Malvinas, se intentó evidenciar la importancia que se le otorgaba al tema delante de terceros actores. Es así como el Sr. Canciller Costa Méndez informó al Senador Baker de los EE.UU, durante su visita de enero de 1982, que la situación entre Gran Bretaña y la Argentina era conflictiva y le pidió que hiciera conocer este tema a su gobierno. Igual pedido fue formulado ante el Sr. Pryce de la Cámara de Representantes de los EEE.UU.; y su numerosa comitiva cuando éste visitara la Argentina en enero del mismo año".
El martes 26 de enero la Junta Militar se reunió a las 9 de la mañana en el Edificio Libertad. Durante la reunión se resolvió "fuera de acta" que el "Grupo Malvinas" conformado por Lombardo, García y Plessl "preparara la exposición de los planes de la alternativa militar a mediados de marzo de 1982". A renglón seguido se produjo la nueva Directiva de Estrategia Nacional (DENAC) 1/82 y el Plan de Campaña Esquemático correspondiente a la Directiva de Estrategia Militar (DEMIL) 1/82.

En la DENAC 1/82 se explicitan conceptos referidos al Poder Nacional: "a) Objetivo Político: consolidar la soberanía argentina en las islas Malvinas, Georgias y Sandwich del Sur y contribuir a afirmar su pleno ejercicio en el Atlántico Sur; b) Resolución Estratégica Nacional: el Comité Militar ante la evidente y reiterada falta de progreso de las negociaciones con Gran Bretaña para lograr el reconocimiento pleno de nuestra soberanía sobre las islas Malvinas, Georgias y Sanwich del Sur y convencido de que la prolongación de esta situación afecta el honor nacional, el pleno ejercicio de nuestra soberanía en el Atlántico Sur y la explotación de recursos renovables y no renovables, ha resuelto prever el empleo del poder militar para el logro del objetivo político. Esta resolución deberá mantenerse en el más estricto secreto durante el planeamiento y circunscripta exclusivamente a los titulares de las áreas destinatarias".

La Directiva Estratégica Militar 1/82 era más explícita a los ojos de un lego: "La Operación desde el punto de vista militar es apta, factible y aceptable" y "la Fuerza Conjunta estaría en condiciones de ejecutar la operación a partir del 15 de mayo de 1982". La instrucción, sin embargo, tenía dos condiciones: "Debería mantenerse el actual estado británico de defensa de las islas y, además, de tenerse que recurrir a al fuerza, ésta sería restringida a operaciones incruentas a fin de minimizar la reacción británica y alentar a la mejor posición negociadora. Una vez recuperadas las islas se procedería a retirar las fuerzas de ocupación y se mantendría una reducida guarnición".
En la misma reunión se acordó para "mediados de marzo como más temprana" la fecha para la exposición de los planes del Grupo Malvinas. Luego los tres comandantes, ya fuera de toda formalidad (no quedaba asentada esa charla en actas) "conversaron sobre el lanzamiento de la Propuesta de Reactivación formulada por la Argentina a través del Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto. Se decidió que debía pedirse una contestación a dicha propuesta antes o durante la próxima ronda de negociaciones en Nueva York el 26/27 de febrero de 1982. Asimismo, se comentaron los contactos efectuados por el canciller con los representantes de los EE.UU. sobre el tema".".

Los párrafos entrecomillados pertenecen al libro de Juan Bautista Yofre, “1982 - Los Documentos Secretos de la Guerra de Malvinas/Falklands y el Derrumbe del Proceso”
(Sudamericana / 2011), citado por Urgente24.com

sábado, 29 de mayo de 2010

GALTIERI, UN GENERAL DE LA HISTORIA ARGENTINA, Y PERSECUCION INTELECTUAL POR LA “POLICIA DEL PENSAMIENTO”

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Alumnos de una escuela de La Pampa eligieron al General Leopoldo Fortunato Galtieri, ex Presidente de la Argentina, como una figura importante de nuestra Historia por haberle correspondido en ese momento la recuperación de las Islas Malvinas.

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Toda la canalla periodística que ostenta una perversión manifiesta o una ignorancia supina, respondió con críticas, insultos, agravios de toda clase, intentando desmerecer al General, en un discurso que es más antipatriótico que contrario a un ex Presidente. Lo único que falta es que declaren al señor millonario Ford que anda de papelón en papelón, como figura nacional y prócer representativo de… ¿de qué?

En Malvinas hubo Hombres, con mayúsculas. ¿Quién estaría hoy dispuesto a ello? La población argentina en su abrumadora mayoría estuvo de acuerdo con la recuperación de las Malvinas ¿Quién puede negarlo? ¿Eran acaso seres primitivos? No, fueron soldados, fueron héroes.

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La gente, en el fondo del alma, hace oídos sordos a tanta estupidez, grasa y sangre que chorrea del electrodoméstico que todo lo gobierna: el televisor. La gente continúa vibrando en su alma cuando escucha los relatos de aquél glorioso 2 de abril de 1982, cuando el pueblo espontáneamente rompió todas las barreras y salió a manifestar su júbilo por la Patriada. Efectivamente: los manifestantes que se reunieron en todas las plazas del país, no fueron arrastrados por un plan social o por un choripán y un tetrabrik, sino que fueron movidos por el puro Amor a la Patria, porque en ella está Jesucristo ya desde el origen, raíz y esencia.

Hay que agradecer a las Fuerzas Armadas por esa heroica gesta. Hay que agradecer al General Galtieri, ya difunto, y a todos los hombres que comandó en tan grande aventura.

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Todos sin excepción suelen decir que las Islas Malvinas son Argentinas pero cabría preguntar ¿cuántos sostendrían sus dichos con acciones coherentes?.  Hoy la chusma se da un baño de hipocresía y cinismo criticando al Gral Galtieri, salvo honrosas excepciones.

Hay que romper con la mediocridad.

 

Galtieri, "figura del Bicentenario"

En la escuela, Galtieri estuvo mencionado entre Julio Argentino Roca, Mirtha Legrand y Alberto Migré René Favaloro, Jorge Luis Borges y Carlos Gardel, entre otros. ¿Puede decirse que era una apología a todo lo malo que cada personaje elegido realizó? Si Mirtha Legrand trabajó durante todo el Proceso de Reorganización Militar… ¿significó eso una reivindicación de ese período histórico?

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La Escuela 133 de la localidad de General Campos, provincia de La Pampa, incluyó entre los personajes "destacados" de la historia argentina, en el marco de los festejos por el Bicentenario a una lista de personajes de la política, el deporte y el espectáculo.
Uno de los “distinguidos” fue el ex dictador Leopoldo Fortunato Galtieri, de quien la organizadora –la maestra Susana Orn- dijo en el acto: “El general Leopoldo Fortunato Galtieri, en su corto tiempo de gobierno, recuperó las islas Malvinas contra Inglaterra y la OTAN, conociendo todos el resultado desafortunado”.

Otro de los recordados fue Julio Argentino Roca, de quién dijo: “Fue presidente de la República, dirigió la expedición militar llamada del desierto con la que le dio fin a los avances de los indios, durante su mandato se implantó el servicio militar obligatorio; su carrera fue una cadena de acciones meritorias".
Tras la polémica desatada, la docente justificó su elección en una FM local. Allí dijo: “A Galtieri lo reinvindico porque recuperó las Malvinas, y sobre Roca, no hay mal que por bien no venga, gracias a él, que corrió a los indios, nosotros, los alemanes, podemos vivir acá”.
La lista de 63 personajes la completaban Juan Manuel de Rosas, Alberto Migré, Mirtha Legrand, René Favaloro, Jorge Luis Borges y  Carlos Gardel, entre otros.

 

a Policia del Pensamiento 1984
 

La directora de la institución, Mariela Weinberger, se disculpó si el acto ofendió a alguien y admitió que puede haber estado mal comunicado. "Se tomó una lista de personajes, no sólo de la historia, no sé, las chicas (por las maestras) lo incluyeron. No se destacaban ni lo bueno ni lo malo de las personas", dijo.
Por lo pronto, la directora de Nivel Inicial y General Básica, Ana María Fransante, dijo que inició un expediente sumarial a la escuela y que el ministro de Educación, Néstor Torres, "casi se desmaya" cuando escuchó las declaraciones de la maestra organizadora.

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“Policía del Pensamiento”

El ministro de Educación de La Pampa, Néstor Torres, resolvió finalmente separar de su cargo a la maestra de General Campos que en el acto por el Bicentenario incluyó como personajes destacados de la historia argentina al General Leopoldo Fortunato Galtieri y al ex presidente Julio Argentino Roca.

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"Nos preocupa el pensamiento" de la docente y que "se lo traslade a los alumnos", afirmó el ministro al ser entrevistado por periodistas de Radio América. Y subrayó que en el gobierno de La Pampa no están "en absoluto" de acuerdo con la postura expresada por la maestra.
En ese sentido, Torres dijo que "dentro de la investigación sumarial" que se está llevando a cabo "está la resolución de separarla del cargo (a la maestra) desde el día de hoy". Y agregó: "La sanción va a recaer en la docente responsable del acto y en la Dirección de la Escuela".
La Polémica tuvo origen el 25 de Mayo de la escuela 133 de General Campos. En el acto por el Bicentenario, organizado por la maestra Beatriz Horn, los alumnos levantaron pancartas con los nombres de quienes eran considerados como personajes a destacar en la historia del país.
De todos modos, la polémica estalló cuando aparecieron dos nombres: Leopoldo Fortunato Galtieri y Julio Argentino Roca. 
Cuando el hecho se supo, varios medios de comunicación locales contactaron a la maestra para que diera explicaciones. Y Horn defendió su decisión. Dijo que "gracias a Julio Argentino Roca se pudo correr a los indios" y de esa manera "los alemanes y otros grupos de inmigrantes" pudieron instalarse en La Pampa. "No hay mal que por bien no venga", argumentó al ser entrevistada en Radio Noticias.
"A Galtieri lo reivindico porque enfrentó a los ingleses por Malvinas. ¿Le parece que no fue un acto heroico lo que hizo Galtieri?", se preguntó la docente, al justificar su opinión.
Por su parte, Mariela Weinberger, la directora de la escuela 133, salió a pedir disculpas por lo ocurrido. Y aseguró que "la intención no fue resaltar ni lo bueno ni lo malo de estos personajes".

Resulta ahora que el espíritu democrático impone la censura… ¿Habrá que borrar la tapa del diario Clarín de la época?

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