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jueves, 13 de diciembre de 2018

DOCENTES ANTIVIDA CALUMNIAN Y DISCRIMINAN PARA ECHAR A SACERDOTE POR CATOLICO, EN ROSARIO

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En la foto: El Padre Sergio Héctor Casas Silva, sacerdote católico que usa sotana y que da clases en un instituto terciario docente de Rosario, Provincia de Santa Fe, el cual es objeto de bullying, calumnias y discriminación por parte de docentes antivida que buscan echarlo.

Por Emilio Nazar Kasbo

El sacerdote, Sergio Héctor Casas Silva, es objeto de bullying por parte de docentes de una institución terciaria de la localidad de Rosario, provincia de Santa Fe, los cuales buscan su expulsión por no adherir al pensamiento único (si puede llamarse pensamiento) del abortismo y la ESI. La convocatoria del mensaje viralizado en redes sociales, es anónima.

BULLYING DISCRIMINATORIO
Según trascendió en redes sociales, en la jornada de hoy jueves 13 por la mañana, fue convocada una Conferencia de Prensa bajo la consigna “Exigimos la separación del cargo del profesor Sergio Héctor Casas Silva. Contra los dogmatismos y el oscurantismo en la educación Pública”
El sacerdote es conocido en el ámbito docente, ya que concurre al profesorado con sotana. Consultado por Diario Pregón de La Plata, el sacerdote expresó lo siguiente: “no enseño Religión, enseño diversas materias. Respeto el marco legal y académico, rechazo públicamente las ideologías del liberalismo y del marxismo. Enseño el orden natural”.
Las materias que imparte el docente son: Pedagogía, Antropología filosófica, Historia de la educación argentina, Sujetos de la educación II, Taller de práctica docente III, Historia de la educación y política educativa argentina, Taller de Formación ética y ciudadana. Todas esas materias en las siguientes carreras: Profesorado de educación primaria, Profesorado de educación inicial; Profesorado de educación tecnológica; Tecnicatura Superior en Higiene y Seguridad del trabajo.
A su vez, los Institutos Superiores donde ejerce su función como docente son: Instituto Superior N° 24 "Héroes de Malvinas" de la ciudad Villa Gobernador Gálvez y su Anexo en Cabín 9 (ciudad de Pérez) e Instituto Superior N° 35 (Normal N° 2) de Rosario. Para quienes no conocen las localidades santafecinas, Villa Gobernador Gálvez y Pérez son ciudades que forman parte del Gran Rosario.
La convocatoria alegando estar integrada por docentes y estudiantes, que ha sido realizada en la sede gremial de AMSAFE Rosario, justifica la exigencia de “separación del cargo del profesor Sergio Héctor Casas Silva, por misógino, discriminador y antidemocrático”.

ANTICATOLICISMO MILITANTE
El solo hecho de ser sacerdote y de portar sotana, resulta además algo suficiente para los opositores. Claro que esos mismos opositores son los que admiran la presunta castidad y los mantos de los monjes budistas como señal de “pluralismo”, pero no admiten ver a un sacerdote con sotana.
El comunicado asevera en su autopercepción que “Desde hace un tiempo, vienen llegando al gremio referencias concretas en relación a las expresiones y el desarrollo educativo del docente en cuestión, específicamente en la formación docente”. Y prosigue: “El docente y sacerdote Sergio Casas Silva considera suya una cátedra en la que se desempeña como docente dentro de una institución PÚBLICA, el I.S.P. N° 24. No podemos permitir que exponga tan enfáticamente una apología de orientación dogmática y oscurantista, negando la Constitución Nacional, así como la Ley Nacional de Educación y la prescripción jurisdiccional. Pretendiendo en nombre de la libertad de cátedra impartir una educación autoritaria, que anteponga su definición preconciliar, expuesta en sus clases con apoyatura teórica en García Hoz, pedagogo franquista retomado por las dictaduras de Onganía y la Junta Militar en el ´76 y en innumerables santos y papas de la iglesia católica.”
Claramente, del mismo comunicado resulta la pretensión de entrometerse en los contenidos de cátedras ajenas. La libertad de cátedra es del docente, y por ende, claramente la cátedra es de su titular. Lo que pretenden los convocantes, realmente es la anulación de la libertad de cátedra en el marco de un bullying que el sacerdote oportunamente ha denunciado ante el Ministerio de Educación el día 1 de noviembre pasado.

EMBOYERÉ INTELECTUAL ANTINATURAL
Por otra parte, consultado el sacerdote por Diario Pregón de La Plata, ha manifestado que en ningún momento ha negado la existencia de la Constitución Nacional o la Ley Nacional de Educación, o la prescripción jurisdiccional, siendo las mismas afirmaciones carentes de sustento. Asimismo, las referencias a las dictaduras de Onganía o al Proceso Militar nada tienen que ver con la cátedra, y los “innumerables santos y Papas de la Iglesia Católica” no enumerados, constituyen en emboyeré intelectual incomprensible.
Cabe destacar que no existe una “definición preconciliar”, sino que la Iglesia Católica define una vez y para siempre, de donde proviene el error de los “denunciantes” al considerar que existen “dos Iglesias”, ya que bajo ese aspecto debemos reconocer que Iglesia Católica sólo hay una, y si hubiese “otra” predicando “otro Evangelio distinto” sería falsa.
La única Iglesia Católica es la que transmite el Evangelio de la Gracia, el Amor y la Caridad predicados por Jesucristo, lo cual es el tesoro portado por la Tradición desde el mismo Jesucristo. Nada tienen que ver el español Franco, Onganía o las Juntas Militares de Argentina con lo antedicho.

CROMOSOMAS DISCRIMINATORIOS…
El comunicado continúa con la acusación, en el mismo tenor, al afirmar: “Sus afirmaciones homofóbicas y misóginas merecen un repudio inmediato, pues violan las leyes que se complementan con la de educación, a saber, Ley de identidad de género 26.743 Ley de Educación Sexual Integral 26.150, Ley de Matrimonio Igualitario 26.618, como podemos constatar en una carta, dicho profesor, sostiene las siguientes afirmaciones:
 “Un padre jamás puede hacer de madre (…) El temperamento heredado (…) la sensibilidad, la misericordia y la preocupación que son propias de la mujer (…) y  (su) estado anímico, o la fuerza, la justicia y la veloz acción sin amaneramientos propios del varón (…) Existe un deber en el Estado (…) que mal haría si fomentara, por ejemplo la denominada “disforía de género” (que en realidad es la impotente y estéril homosexualidad, dejando aclarado que en sí la tendencia homosexual es un tema de emocionalidad y afectividad desviada de su objeto propio). Está siendo este tipo de anti-educación, impartida en muchos tipos de establecimientos públicos de gestión estatal y de gestión privada de la Argentina, lo cual consiste ni más ni menos en corrupción de menores (…) y pornografía lo cual es contenido de todos los cuadernillos de “educación sexual” distribuidos gubernalmente, así como la promoción de la prostitución (…) Todos estos delitos resultan cometidos por quienes brindan educación sexual o ESI” (páginas 5 y 6 de 8)
Para Casas Silva la ESi “resulta un contrasentido ya que el sexo es un dato biológico no debatible, basado inicialmente en la identidad otorgada por los cromosomas (XX o XY, no existiendo alternativa alguna a ello. (…) Es decir, el dato biológico no resulta “educable” (..) La identidad de los cromosomas no se elige. Y por ende no resulta educable, siendo ellos la base sexual que no puede ser “educada” (…)”
Estas son sólo algunas de las afirmaciones en una nota dirigida a las autoridades de la institución.  Insistimos en que preocupa que el profesor anteponga su fe a la educación democrática y laica en la formación docente, incumpliendo las normativas del diseño, en detrimento de la formación general y específica de un instituto de formación docente.
-  Basta de oscurantismo en la educación pública.
- Separación inmediata del profesor Casa Silva.”

DISCRIMINACIÓN POR VARÓN Y POR CATÓLICO
Claramente citan frases del sacerdote, y carecen de una refutación científica, mientras que los datos ofrecidos por el Padre Casas Silva no hacen alusión específica a la Fe Católica sino a la mera naturaleza y al dato biológico de los cromosomas y su influencia en la conformación humana, a lo cual se suma la educación.
La convocatoria resulta ser una reacción a una denuncia efectuada por el sacerdote contra una docente que quiso manipular y meterse en sus clases “para imponer aborto, (des)educación sexual e ideología de (de)género”.
Los organizadores incurren en su acción, encolumnada en la denuncia previa efectuada por el sacerdote ante el ministerio de Educación, por violencia de género y discriminación al varón y discriminación religiosa con persecución ideológica in odium fidei atentando contra la libertad de cátedra. El bullying efectuado con estas metodologías, que son públicas, no son más que un atentado no sólo al orden natural y la libertad de cátedra, sino que buscan imponer su ideología por encima de la misma Constitución Nacional, pues niegan el artículo 2 y las Leyes que lo reglamentan.

VARÓN Y MUJER
Quienes hablan de “heteropatriarcado” o “muerte al macho”, lo único que hacen es mostrar su odio, prejuzgar, atentar contra lo “distinto”. Recordemos que hetero, significa distinto, y por ello el varón es distinto a la mujer, ya que si fueran idénticos no habría distinción ni en el nombre cuyo término es convencional, ni en la realidad que lo respalda. Responsabilizar al “patriarcado” de todos los males sociales y personales, es olvidar que en la Argentina hubo dos mujeres que han ejercido la Presidencia de la Nación, que han conducido los destinos gubernamentales, y mal podrá achacarse a los varones por las decisiones que ellas han tomado.
Por otra parte, el Catolicismo que recibe la Iglesia Católica en su Tradición, es esencialmente la Gracia y el Amor de Dios transmitido a todos los seres humanos, sin distinción alguna. Mal puede llamarse a tal transmisión “discriminatoria”.
Es cierto: Dios ha creado al varón y a la mujer. Pero no es menos cierto que la biología creada por Dios mismo, científicamente reconoce la existencia de los cromosomas distintivos de ambos. Quienes se oponen a esto, carecen de respaldo científico, y además con conductas semejantes cometen delitos de calumnias agravados por la discriminación sexual y religiosa contra el Sacerdote católico.
Todo lo que es "binario" es rechazado por los intelectuales antivida, ya que involucra un "estereotipo", mientras ellos niegan que justamente lo que buscan imponer es un "estereotipo". Y como todo lo binario alude a una similitud con los cromosomas, con macho y hembra, por ejemplo, buscan erradicarlo. Suponemos que no serán jamás capaces de utilizar computadoras o celulares ya que toda la informática se basa en el sistema binario discriminatorio... porque o es "cero" o es 1 .

viernes, 11 de julio de 2014

EL CONCUBINATO SIN HIJOS HA SIDO EQUIPARADO EN ARGENTINA AL MATRIMONIO ¿POR QUÉ NO DEROGAR LA LEY DE MATRIMONIO?


Por Emilio Nazar Kasbo

Hoy parece que “toda unión ya es matrimonio”, que el matrimonio “es cosa de papeles”, que da lo mismo casarse o vivir “arrimados”, y que lo importante que define el matrimonio es que ambos (quienes sean) vivan bajo un mismo techo. Este criterio, es el único que permitiría habilitar la inscripción como “Bien de Familia” en el Registro de la Propiedad por parte de quienes no se encuentran casados.
Si “todo es matrimonio”, entonces la institución de Orden Público carece de sentido. Si “todo es familia”, entonces todos pueden tener iguales derechos, disolviéndose así la diferencia específica de la institución.
La Cámara Nacional Civil revocó una resolución del Registro de Propiedad Inmueble que negaba a una pareja el derecho a inscribir un inmueble como bien de familia por no haber contraído matrimonio ni tener hijos.
Cabe destacar que el Bien de Familia tiene como justificación la perdurabilidad, que en principio era indisolubilidad civil, del vínculo matrimonial, y ello además en virtud de la constitución de la sociedad conyugal. Por su parte, siendo las uniones de hecho por su propia naturaleza autodisolubles y no existiendo sociedad conyugal alguna, la declaración como Bien de Familia de un inmueble no sería más que una maniobra de evasión de obligaciones.
No obstante ello, la Sala M de la Cámara Civil consideró que si bien el derecho civil argentino sólo reconoce la existencia de la familia en relación con la institución del matrimonio o del parentesco, es insoslayable que los estándares que definen a una familia en nuestra sociedad han evolucionado más allá de la familia tradicional. Por lo tanto, excluir a una familia de no casados del beneficio del régimen de familia conlleva “una discriminación infundada e inaceptable”. Cabe destacar que en este pronunciamiento se confunde el matrimonio con la misma familia, cuya existencia surge con el nacimiento de los niños, y cuyo ámbito humano, jurídico y espiritual se encuentra dado por el matrimonio o en su caso por el concubinato, incluyendo el caso del vínculo civil adoptivo. No obstante ello, hablar de “familia” sin hijos adoptivos o propios “de la pareja”, resultaría un contrasentido, se alegue lo que se alegue, incluso que se haya “evolucionado más allá de la familia tradicional”, motivo por el cual debiera también eventualmente incluirse en el concepto a la unión bestial, de una persona que dice amar profundamente a su mascota (sin discriminación de sexo de ésta). Luego, si “todo es matrimonio” y si “todo es familia”, no hay nada que distinga como familia a los habitantes de un edificio, de un zoológico, o de un matrimonio constituido “por un hombre y una mujer, consorcio de toda la vida, unión del Derecho divino y humano” (como definía el pagano Modestino) y los consecuentes hijos que surgen de tal relación
La “pareja” conformada por el periodista Pedro Brieger y Ana Laura Martín presentó una queja ante la justicia cuando recibieron la noticia de que la Dirección del Registro de la Propiedad Inmueble no les permitiría registrar su casa como bien de familia porque no estaban casados ni tenían hijos. En su recurso, Brieger y Martín sostuvieron que la resolución era discriminatoria y violaba la garantía constitucional de igualdad ante la ley al requerir que los concubinos tengan hijos para poder inscribirse, dado que la ley no impone dicha condición. En ese sentido, criticaron la aplicación que realizó el Registro de la sentencia “Marchetti”, donde se amplió el concepto de cónyuges admitiendo como tales a los concubinos que tengan hijos en común.
Es decir, la sentencia “Marchetti” ya involucró la incorporación de “parejas de hecho y con hijos” como si fuesen “familia”, y ahora se suman las “parejas de hecho y sin hijos”, porque así se supone que existe igualdad ante la Ley entre quienes se casan y quienes no se casan.
Los jueces Elisa Díaz de Viva y Fernando Posse Saguier hicieron lugar a la queja y reconocieron que una pareja de concubinos también conforma un núcleo familiar. A pesar de que esto actualmente no se encuentre plasmado en nuestro sistema de derecho, el fallo tuvo en cuenta las modificaciones que a este respecto plantea el proyecto de ley de unificación del Código Civil y Comercial de la Nación. Es decir, la fuente de la sentencia no es la Ley, sino un proyecto de Ley que no se encuentra aprobado, el cual ha sido aplicado incluso por sobre la Ley vigente.
El proyecto, que tiene media sanción del Senado, incorpora a “la familia moderna” reconociéndole los mismos beneficios que a los casados en el régimen de bien de familia. El artículo 509 del mismo, define el concubinato como "la unión basada en relaciones afectivas de carácter singular, pública, notoria, estable y permanente de dos personas que comparten un proyecto de vida común, sean del mismo o de diferente sexo". Cabe destacar que al no definir la palabra “personas”, y en tanto ya se habla de “derechos de los animales”, lo cual involucra reconocerlos como personas y por tanto con “personería”, permitiría que tales uniones puedan darse también en el zoológico (considerado como un “campo de concentración” moderno en el cual se cometen delitos de lesa humanidad manteniendo tras las rejas a animales sin juicio previo y de modo ilegal y a los cuales se les niega el ejercicio de sus derechos, en contra del artículo 18 de la Constitución Nacional”, según esta interpretación “más abierta”). Así, una futura reinterpretación del Proyecto de Reforma del Código, permitiría juzgar por delito de lesa humanidad a las actuales autoridades gubernamentales por haber mantenido los zoológicos como “centros clandestinos de detención”. Para esto no falta mucho, y la saga de “El Planeta de los Simios” es un adelanto figurativo de esta interpretación”.
Cuando todo ha perdido sentido, el único sentido que queda es el del humor. Por su parte, hoy la ley vigente define el derecho al bien de familia en función de la unión matrimonial sin importar la identidad sexual de los contrayentes, así como en función del parentesco sanguíneo o adoptivo: "...la constituida por el propietario y su cónyuge, sus descendientes y ascendientes o hijos adoptivos; o en defecto de ellos, sus parientes colaterales hasta el tercer grado inclusive de consanguinidad que conviven con el constituyente".
Para los camaristas, la tutela  sobre los derechos de familia no puede reducirse al matrimonio, sino que debe extenderse a todo tipo de uniones, que merecen la misma protección por parte del Estado, puesto que de lo contrario se agraviaría el derecho de igualdad ante la Ley.
La inscripción como bien de familia convierte al inmueble en un bien inembargable del patrimonio, y que por lo tanto, no podrá ser reclamado ante eventuales deudas de su propietario. Este régimen tiene como claro fin la protección de la familia (entendida del modo más amplio posible según el criterio de la Exma. Cámara) y el derecho a la vivienda familiar, por eso los jueces determinaron que no hay razón alguna que justifique la discriminación sobre su alcance cuando la familia es de carácter convencional, tanto como cambiar de camisa o adquirir goma de mascar, que se usa y se escupe.

El fallo de la Cámara Civil fija un importante precedente que habilita a las parejas no casadas y sin hijos, sean heterosexuales u homosexuales, puedan acceder al beneficio de inscribir sus inmuebles como bienes de familia. Falta la reinterpretación de la composición de la “familia” por “personas” sin discriminación de especie animal, que para muchos sería una animalada, y para otros un “adelanto del futuro”, porque “los animales también dan y reciben amor”, lo cual fue ampliamente aceptado de modo social en Sodoma y Gomorra.

viernes, 27 de junio de 2014

PRESIDENTE DE LA EXPOSICIÓN DEL LIBRO CATÓLICO ADHIRIÓ A CONDENA DE MONS AGUER A VIDEO BLASFEMO FILMADO EN LA CATEDRAL


Don Manuel Outeda Blanco, como Fundador y Presidente de la Exposición del Libro Católico que se desarrolla en Capital Federal y en La Plata, expresó su “adhesión” a las palabras de Mons. Héctor Aguer en referencia a un blasfemo video filmado por homosexuales en la Catedral de La Plata, la cual se encuentra a cargo del responsable Cura Párroco y custodiada por personal de seguridad de la Policía bonaerense.
Outeda Banco se pronunció como representante del Comité Ejecutivo de la Exposición, en una carta, firmada el 25 de junio del corriente año, en la cual manifiesta la “adhesión a su claro pronunciamiento (de Mons. Aguer) ante el sórdido y blasfemo hecho ocurrido en la Catedral platense, con la incomprensible campaña mediática que se ha orquestado tratando de confundir a la opinión pública.”
Agrega que “en nuestro país vivimos tiempos de confusión doctrinal y relativismo moral, y son pocas las voces que se alzan para alertar sobre el perligro que conlleva para la paz social y la convivencia armoniosa de los argentinos. Los valores cristianos que cimentaron la Nación se hallan difuminados y muchas veces son objeto de desprecio: esos principios dieron vida a nuestra Patria y son los cimientos del entramado social argentino. Hace unos años era inimaginable que se produjera un film depravado y abominable en el interior de un lugar consagrado, haciendo mofa de bienes sagrados”. Cabe destacar, asimismo, que esta situación es cada vez más frecuente en Europa, extendiéndose de allí a América, como señal de la degradación cultural y moral que marca la decadencia social que se vive en el mundo.

Luego pondera la carta el pronunciamiento de Mons. Aguer expresando que “su pronunciamiento diáfano y sabio, expresado en su homilía del Corpus en La Plata, nos confirma en nuestra tarea de cristianos de llevar el Evangelio de Jesucristo, que es luz, verdad y vida para los hombres. Constatamos con tristeza tantos silencios ante situaciones como la descripta que hacen mucho daño a la conciencia social de nuestra Patria; y nos confortan sólidamente en nuestras convicciones sus rectas y precisas palabras que iluminan las tinieblas de la confusión”.

miércoles, 27 de noviembre de 2013

EXPERIENCIAS DE LA TRINCHERA CATÓLICA (*)


Fuente: transcripción de carta publicada en el blog Página Católica.

Muy queridos amigos:
Sé que han estado en oración por nuestra "patriada" de San Juan, por eso quiero ahora agradecerles esas oraciones y contarles algo de nuestra experiencia y reflexiones de lo vivido allí.
Volvimos en la madrugada de ayer con el cuerpo cansado y el dolor en el alma por esas mujeres deshechas, por su odio, por su desparpajo, por su obscenidad y grosería; pero al mismo tiempo con la sensación de haber hecho lo que Dios nos pedía y con la mejor disposición que pudimos.
Créanme que se percibe, ciertamente, el poder de la oración constante. Como todos los años las católicas logramos "tomar" la secretaría de muchos talleres y con mayor o menor éxito incluir la postura católica y pro-vida en las conclusiones.
Este año fuimos muchos, muchos los que nos movimos hasta San Juan para participar (unas 1500 personas). La organización local fue sumamente cuidadosa en todos los detalles necesarios para atendernos lo mejor posible. Hubo innumerables misas, confesiones, rosarios aún en medio de la vorágine del Encuentro.
Es de destacar la presencia permanente del señor Obispo que estuvo acompañándonos todo el tiempo, durante esos dos días. Creo que esto no ha sucedido antes, al menos no de un modo tan palpable.
Sin embargo, creo que también, en honor a la verdad, debo decirlo fue, al menos para mí, quien produjo un momento más de dolor, de lacerante dolor por la Iglesia.
Durante la Santa Misa, celebrada el domingo al medio día por el mismo señor Obispo las lágrimas que no me habían logrado sacar aquellas pobres mujeres confieso me las produjo el prelado.
Sucede que se agolpaban en mi pensamiento tantas cosas... Había dejado a mi familia un día y medio antes, con mi hijita más chiquita enferma, llevaba toda una tarde y esa mañana peleando contra unas mujeres que creían lo más natural del mundo que todos debían ver la vida desde la llamada "perspectiva de género" (estuve en el taller de Medios de Comunicación) insistiendo hasta el hartazgo de la importancia que tenía que por medio del lenguaje había que "liberar a la mujer", acabar con "estereotipos", "empoderar" a las mujeres, acabar con el "machismo patriarcal", con estas sociedades "conservadoras" y un interminable etcétera. 
Desde nuestro pobre lugar sólo nos quedaba defender el orden: que la ideología de género no es la manera de mirar el mundo y nuestras relaciones con los demás, que la educación y la educación sexual tiene su lugar en la familia, que lo natural es la complementación mutua y no la lucha de poder.
Cuando llego a la Santa Misa me encuentro que el propio Obispo durante toda la celebración, en la homilía e incluso en la lectura de las rúbricas, empleaba un lenguaje de género: "queridos hermanos y hermanas", "bienvenidos y bienvenidas", "nosotros y nosotras"...
Parecía además haber establecido el cupo femenino en la liturgia, lectoras y ministras de la eucaristía, cantantes y animadoras... Sinceramente el dolor y la profunda desazón me invadieron.
Me preguntaba ¿tendrá sentido estar aquí, dejar a mi familia, si ni siquiera el obispo entiende qué defendemos y de dónde viene el ataque?...
Ciertamente junto con la pregunta me veían las respuestas: estoy aquí por Cristo.
En ese momento creo que, más que nunca, me sostuvieron las oraciones de ustedes y las palabras exactas y convenientes de un sacerdote amigo . Lo cuento porque creo que este dolor debe tener un sentido y, al menos para mí, me reclama mayor oración y penitencia por la Santa Madre Iglesia.
La otra situación conflictiva se dio con la Defensa de la Catedral que siempre se hace durante la Marcha de las feministas.
Como me decían unas tucumanas que ocasionalmente estuvieron en mi mesa durante la cena (con mucha experiencia ellas de haber viajado reiteradas veces a estos encuentros), "es el momento crucial donde además se ven conversiones impresionantes".
Bueno, lamentablemente, la organización local había decidido que estaríamos dentro del templo rezando, en Adoración Eucarística y Misa, pero sin salir al atrio.
Finalmente, el Sr. Obispo, según dijo en la reunión de hombres el Domingo a mediodía accedió a que los hombres se apostaran por grupos en el atrio de la Catedral durante la Marcha de la feministas.
El atrio estaba vallado y con custodia policial para impedir que la Marcha se acercara. Los hombres insistieron en preguntar si iban a poder estar dando su testimonio público de defender a la Iglesia y se les respondió que sí.
Muchos habían venido desde lejos exclusivamente a eso: "dar testimonio público de la fe"
Lamentablemente, esto no fue cierto. Estuvimos desde las 16 hs. hasta las 22 aprox. cerca de 1000 personas encerrados dentro de la Catedral (gracias a Dios que no hubo que lamentar algún accidente, descompostura o imprevisto), sólo una vez por espacio de unos pocos minutos se les permitió a los hombres apostarse en el atrio y luego ya no se permitió volver a salir.
Las mujeres de la Marcha sabiendo que estábamos adentro se enfurecían gritando, se iban y volvían otra vez y, Dios sabe hasta qué hora hubiéramos estado en esa situación... (Durante todo ese tiempo, gracia aparte, fue la cantidad enorme de confesiones que los sacerdotes atendieron. Hubo uno que creo estuvo tres horas atendiendo sin parar).
Finalmente, con el dolor de haber sido engañados en nuestra buena fe, optamos por irnos... Allí, un grupo de hombres decidió apostarse antes del vallado y rezar.
Entonces aquel aquelarre humano descargó sus insultos y sus obscenidades, se burló de las oraciones, golpeó y pintó a los que pudo mientras ellos continuaban rezando.
Se dieron, como siempre, casos extraordinarios, como el de mujeres atacantes que terminaban siendo escudo que defendía a los nuestros, ¿conversión, conmiseración, amor materno? Sólo Dios lo sabe, nosotros solamente podemos dar fe de lo que vimos.
Sólo después de ese choque cara a cara se fueron. No les bastaba con los gritos frenéticos frente al templo, querían personalizar su odio en los hijos de la Iglesia.
Por su parte, los nuestros, así como las mujeres habíamos dado nuestro testimonio público en los talleres, querían y debían dar su testimonio público defendiendo el Templo.
A nuestro juicio, quedó demostrada la invalidez de las estrategias humanas. Estamos luchando contra poderes infernales, la respuesta debe ser desde la fe y no desde la confianza en instituciones policiales o procedimientos antimotines.
¡Era la Fiesta de Cristo Rey! Cristo nos pidió estar allí para testimoniar que su presencia social no es cosa del pasado medieval, que Cristo reina en nuestros corazones pero que Cristo también debe reinar en nuestras calles, escuelas, instituciones y que tiene decididos obreros dispuestos a trabajar por su Reino. Muchísimas gracias por vuestras oraciones y sacrificios, que Dios nos mantenga firmes en la brega.

¡Ven Señor Jesús! ¡Viva Cristo Rey!


(*) Nota de Página Católica: El título colocado sobre esta carta no es de la autora sino que nos pertenece. Por otro lado, antes de escribir la introducción, no habíamos advertido que el Arzobispo de San Juan falsea las rúbricas para adecuarlas al mundo, de lo cual tuvimos conciencia al releer la carta.

martes, 27 de agosto de 2013

RÉPLICA A MARIANA CARBAJAL


A propósito de su artículo “Imágenes de un derecho”,

donde justifica el aborto en el marco de una muestra en el Palais de Glace


“Poder abortar en mi casa, con pastillas,
me hizo sentir totalmente dueña de mí misma.
Una sensación de libertad muy similar
a la que viví cuando decidí ser madre”.

Por Juan Carlos Monedero

Da la casualidad de que las ideas no se sostienen por sí mismas en el aire, ni por sí mismas se difunden: son como flechas y balas que a nadie lastimarían si no hubiese quien las disparase. Es por eso que tanto esta justificación ideológica del aborto[1] –en manos de Mariana Carbajal, periodista de Página 12– como su correspondiente réplica, cobran un carácter personal. Necesariamente personal: se está metiendo con el más indefenso.
Se está metiendo con el niño por nacer. Esa criatura frágil –pequeña pero maravillosa– que pretenden borrar. Símbolo de toda pureza, página en blanco de la existencia, pura posibilidad, sólo promesa: hoy estás en peligro de extinción.
Este peligro no tiene relación con enfermedad alguna. No se trata de una peste o un virus. Es algo mucho peor: el egoísmo de tu propia madre. Un egoísmo que luego se disfraza de razones; que se cubre de eufemismos, que se presenta como arte cuando no es sino una triste parodia del mismo, tal como está ocurriendo en estos momentos en la muestra del Palais de Glace. Un egoísmo que encuentra en el ropaje ideológico feminista su justificación teórica.
Contra eso, ¿qué antídoto podríamos ofrecer sino el antídoto del amor? Una madre que ama no mata a su hijo. Una madre que ama no se elige a sí misma primero. Una madre que ama no racionaliza la vida que lleva en su vientre. Ama y punto. Y ese amor la lleva, si se deja llevar por la mano del Buen Dios, a consecuencias hermosas y difíciles. ¿Y qué es lo heroico, si no es la unión de lo hermoso y lo difícil?
Ser madre puede convertirse, hoy en día, en un acto de heroísmo.

Para afirmar este heroísmo –tanto para ellas como para nosotros mismos– escribimos estas líneas. Queremos apoyar pública, clara y firmemente a todas las mujeres que en cualquier circunstancia llevan adelante, con valentía y audacia, su embarazo. Un apoyo que no debe agotarse en lo retórico sino traducirse en actos concretos.
Contrario a lo que suele pensarse, los grandes amores exigen grandes repudios. Todo el que ama, repele lo que contraría su amor. Por eso, a la par de manifestar nuestra admiración, apoyo y respeto por las madres que llevan adelante su embarazo, repudiamos enérgicamente todo egoísmo que –bajo cualquier pretexto– pretenda la aniquilación del niño por nacer. Con el mismo énfasis con que afirmamos y queremos lo heroico para las mujeres, deploramos a quienes ofrecen la cobarde salida del aborto.
La Madre Teresa ha dicho: Si el aborto no está mal, nada está mal. ¡Tenía razón esta santa mujer! ¿Qué código puede quedar en pie si levantamos nuestro puño contra el niño por nacer? ¿Qué ley merece ser respetada si violamos de manera infame ese «santuario» de la vida: el vientre materno?

El artículo de Mariana Carbajal

            Como hemos dicho, hace unas dos semanas el suelto de Mariana Carbajal difundió la noticia de esta muestra en el Palais de Glace, eufemísticamente vinculada al arte. Digamos por lo pronto que se trata de un falso arte: aquí no hay técnica, no hay belleza, no hay nada que maraville la inteligencia ni nada que deleite la sensibilidad en la belleza. Estamos, lisa y llanamente, ante la promoción de un homicidio; la puesta en escena de una impostura. Han orquestado un sistema, una maquinaria de reblandecimiento mental. Lo prueba las transcripciones de Carbajal, muestrario de conciencias anestesiadas:

Nunca sentí que mataba a un bebé, más bien, fue un gesto de independencia”.

“Yo cuando me hacía el aborto era porque yo me quería sacar eso…”.

“Nunca me arrepentí”.

Se está justificando un homicidio agravado por el vínculo. Ese vínculo es la maternidad y ese homicidio es el aborto. Justificación disfrazada con palabras elegantes, vistosos argumentos pero que –por la Gracia de Dios– no ha llegado a confundirnos.
            Mariana Carbajal habla de interrupción del embarazo. “El aborto interrumpe”, dice. ¡Falso! El aborto no interrumpe, el aborto destruye. Lo que se interrumpe puede volver a recomenzar. Cuando se interrumpe algo, queda suspendido pero con la posibilidad de continuar más adelante. Nada de esto pasa en el aborto: la vida que destruimos no es recuperable. No hay vuelta de hoja. Sin embargo, verán cómo se repite esta palabrita en su artículo.
            Mariana Carbajal habla de derechos: “el derecho al aborto”. ¿Cómo puede ser un derecho acabar con la vida de tu propio hijo, única e irrepetible? Por eso es que no se trata de limitarlo o extenderlo: se trata de que el aborto no es un derecho. En ningún sentido.
Mariana Carbajal habla de libertad: La primera foto que llama la atención es la de una espalda desnuda con la palabra ‘libertad’”, nos dice. La desdichada Camila Sánchez, coordinadora de este “taller”, cree poder engañarnos –y engañarse– diciendo: “Elegí esa palabra porque quería reafirmar que una tiene que ser libre para poder ser dueña de decidir sobre su cuerpo”.
Enmudezcamos a esta mujer: ¿Tu cuerpo? ¿No te das cuenta que no es tuyo? ¿Y no te das cuenta, Camila, de que –aunque fuese tuyo, que no lo es– tampoco tendrías derecho a hacer lo que quieras? Si fuese así, tendrías derecho a suicidarte. Pero si no tenés derecho a eliminar tu propia vida, ¿cómo vas a tener derecho a eliminar la de tu hijo? ¿No te das cuenta, Camila, que tenés una concepción capitalista del cuerpo? ¿Cómo no advertís que tu planteo no es otra cosa que la cobertura del egoísmo? ¿Y cómo puede hacernos libres el egoísmo, que nos vuelve ciegos para con los demás? ¿Cómo seremos libres si no amamos ni siquiera a ese pequeño ser –hueso de mis huesos, carne de mi carne–, independientemente de cómo haya venido a la existencia? ¿Se puede ser libre, estando ciego por el odio?
            Mariana Carbajal habla de 12 semanas. “Hasta las doce semanas, el aborto es una alternativa”, nos quieren hacer creer. ¿Cómo una cosa puede ser una alternativa y, al minuto siguiente, un asesinato? 12 semanas son 3 meses. 3 meses son 90 días. ¿Lleva durante 90 días la mujer algo distinto, acaso, a lo que lleva 60 segundos después?
            Mariana Carbajal habla de aborto quirúrgico, de medicamentos, de médicos, de pastillas, de servicios de salud, de clínicas, de hospitales, de guardias de hospital, etc. Todas palabras vinculadas a la ciencia médica. Pero cuidado: su utilización pretende hacernos creer que cuando hablamos de aborto, hablamos de una práctica relacionada con la salud o con la enfermedad. Totalmente falso: ni el embarazo ni el niño por nacer son una enfermedad. ¿Cómo pueden correr las palabras terapia o cirugía, cuando hay una persona en juego? Estamos hablando de vida, ¡no de un virus!
Digámoslo con todas las letras: el aborto NO ES una práctica médica. El aborto es una práctica que realizan algunos médicos. Y no todos. Lo cual es muy distinto. ¿Y qué médicos la realizan? Aquellos que violan su juramento. Como los desdichados Germán Cardoso Gabriela Lucchetti –cirujano y médica respectivamente–, quienes se prestaron para el circo del aborto en el artículo de Página 12. El médico está para proteger la vida, no para destruirla.
            El colmo del engaño de Mariana Carbajal está hacia el final de su artículo. Es ahí donde presenta su afirmación más tramposa y, por lo mismo, más repugnante. Una de estas desdichadas mujeres presta su voz para que Babel hable en ella. Y entonces Babel vomita lo que sigue:

“Supe que nuevamente estaba embarazada, el día siguiente a que mi hija cumpliera 10 años. Yo tenía en aquel momento 33 años y dos hijos. Poder abortar en mi casa, con pastillas, me hizo sentir totalmente dueña de mí misma. Una sensación de libertad muy similar a la que viví cuando decidí ser madre”.

            Este es, exactamente, el núcleo del error. Pretenden hacernos creer que abortar es una decisión equivalente a continuar el embarazo. Pretenden hacernos creer que ser madre de un hijo vivo es lo mismo que ser madre de un hijo muerto. ¡Pretenden igualar lo desigual, el amor con el odio, el sacrificio con el egoísmo! Apenas puede concebirse semejante violencia mental sin que nuestras entrañas mismas se vean conmovidas.
            A todas estas mentiras y falsos argumentos –y a las que pudiesen venir– opongámosle la palabra. La palabra veraz, una palabra que –si la embebemos en el cántaro de la Verdad– se convertirá en luz. Tal palabra, capaz de irradiar, es vida: vida de la inteligencia y vida del espíritu. La palabra del engaño –por el contrario– sólo nos lleva a la putrefacción y a la muerte.
Si callamos, pecaremos por cobardía: el silencio es contra el Verbo, decía el Padre Julio Meinvielle. No subestimemos el poder de la palabra ni la capacidad de afirmar: aunque sea una afirmación en soledad, un grito sin eco, cada verdad que afirmemos hace retroceder al reino de la mentira. La palabra veraz es como un hechizo. Es un conjuro. Y cuando el hombre la afirma, los demonios huyen. Es la hora de la palabra y es la hora de la Verdad.
No es hombre quien no ama la verdad. Y amar la verdad es amarla sobre todas las cosas, porque sabemos que la verdad es Dios mismo.
Volvamos entonces a nuestras ocupaciones con esa divisa: afirmar la Verdad. La verdad sobre la vida, el amor, el niño por nacer, el aborto. Afirmar estas verdades para que las mentiras retrocedan. Y así, respirar el aire puro y limpio que nos da esa libertad en la verdad, propia de los hijos de Dios. Que Nuestra Santa Madre, que cobijó en su seno al Niño Dios, nos acompañe en esta empresa.

Lunes 26 de agosto de 2013



[1] http://www.pagina12.com.ar/diario/sociedad/3-226476-2013-08-11.html

lunes, 29 de abril de 2013

VIOLENCIA DE GÉNERO: DECIR UNA VERDAD PARA DEFENDER UNA MENTIRA




Por Juan Carlos Monedero (h)

  Un folleto arrojado en la vía pública –y que llegara a nuestras manos al advertir su tema: Violencia de género– ha disparado este artículo. Porque, efectivamente, creemos que la retórica de la agresividad sufrida por las mujeres –de la forma que sea– es sólo una pantalla que enmascara intenciones y objetivos mucho más oscuros.
    Con ésto no se quiere negar la existencia de esta agresividad sino objetar la legitimidad de ese discurso. Y si pretendemos objetarla es porque bajo esos términos puede entenderse muchas cosas. Algunas, por ejemplo, son malas: el acoso verbal hacia una mujer, la humillación a la esposa por parte del marido, la agresividad física para con ella e incluso la trata de personas. Otras no, aunque nos las quieran vender como si lo fueran. Por éso, para no ser cómplices de la confusión, debemos hacer las siguientes aclaraciones.

1. La reprobación de estas agresividades sólo es “la punta de lanza” de la propaganda del pensamiento de género. Debe saberse que el rótulo de “violencia de género” encubre otras cosas que son muy buenas. Se dirá que llevar a término un embarazo no deseado es violencia de género, justificando el aborto; que el oficio de ama de casa también lo es, plantando la sospecha en el hogar; que la vocación de madre es violencia contra la mujer, sembrando la semilla de pensamientos anticonceptivos.
   El plan es sencillo: el descrédito de las cosas malas debe proyectarse sobre las buenas, ensuciándolas. La fuerza de esa indignación frente al mal –ese montar en cólera ante la injusticia– será conducida –mejor dicho: utilizada– contra el bien. Se condena la agresividad hacia las mujeres a los efectos de manipular esa adhesión. Se dice una verdad para defender una mentira.

2. Fue pretextando estos casos que se sancionó –el 11 de marzo del 2009– la ley 26.485, denominada Ley de protección integral para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres en los ámbitos en que desarrollen sus relaciones interpersonales”. Con semejante título, parecería que quien osara criticar la ley justifica la violencia contra la mujer. Así, de un lado, las mujeres luchando por “ser respetadas”. Del otro, arrinconados, los malvados varones a quienes sólo se nos permite asentir servilmente con la cabeza.

3. Como era de esperar, los diarios se hicieron eco de esta terminología nada inocente. Por ejemplo, Clarín –que para algunos “ahora es bueno” porque pelea contra el gobierno– tiene una sección denominada Violencia de Género, en donde notas tales como la muerte de una mujer a manos de su ex marido –antes ubicadas en la sección Policiales– ocupan ahora esa plana.
    La noticia recibe, por el peso mismo de esta palabra, una determinada “lectura”: antes, se trataba de un atentado contra la justicia; palabra que, por sí misma, nos remitía a la verdad. Ahora, el marco ha cambiado. Son problemas de género. El marco en el quese leen y se comprenden este tipo de noticias es la perspectiva de género; y luego, la falsa disyuntiva: ¿condena usted el hecho sucedido?
   Si decimos sin más que lo condenamos, habiendo aceptado esa palabra talismán, nos obligarán a aceptar también toda la galaxia de ideas que gira en torno a esa palabra. Pero si –en cambio– decimos que no lo condenamos en los mismos términos que ellos, astutamente nos acusarán de justificar la violencia contra la mujer. Es la falacia de las muchas preguntas; en efecto, se habla de varias cosas que pasan como si fueran una y la misma.

4. Debe comprenderse lo siguiente: la verdadera intención de estos ideólogos y de sus propagandistas no es eliminar las injusticias que la mujer pueda padecer. Ésa es sólo una pantalla. En realidad, pretenden legitimar tanto la promiscuidad sexual como el aborto, dos pilares de la mentalidad anticonceptiva.
     Que no nos confundan con estadísticas imposibles de comprobar. Que no nos confundan con su palabrería vana y su griterío desaforado. Las palabras “violencia de género” son un anzuelo: por ellas, se subordina la vida del niño por nacer a la elección de su madre. Y si la madre decide quitarle la vida “interrumpiendo su embarazo”, todo aquél que busque salvar al hijo ejercerá una inaceptable violencia contra su supuesta “libertad reproductiva”. Ésto no es una deducción nuestra ni una proyección arbitraria. Está en la ley mencionada, cuyo decreto reglamentario (1011/2010) es aún más explícito. Dice la ley:

    “Artículo 6°. Modalidades. A los efectos de esta ley se entiende por modalidades las formas en que se manifiestan los distintos tipos de violencia contra las mujeres en los diferentes ámbitos, quedando especialmente comprendidas las siguientes: (…) d) Violencia contra la libertad reproductiva: aquella que vulnere el derecho de las mujeres a decidir libre y responsablemente el número de embarazos o el intervalo entre los nacimientos…”.

    En una palabra: afirmar que la vida del hijo no es objeto del capricho de su madre, será violencia de género. Ésto es lo que buscan; si definen los términos del debate, definen asimismo el pensamiento que determinará el resultado de ese debate.

5. ¿Cómo escapar de este callejón sin salida?

    El camino para evitar estos males está en la inteligencia, “aquello que Dios más ama en el hombre”, según expresión de Santo Tomás. Sólo el cultivo permanente del discernimiento y la vigilancia constante del lenguaje puede impedir que caigamos en la confusión. De lo contrario, seremos víctimas de la guerra de las palabras, hoy desatada sin filtro alguno en nuestra sociedad. Que Cristo, Palabra Encarnada, se haga presente en nuestras gargantas para que nuestra voz sea un eco de la Voz. Si por nuestro testimonio salvásemos una sola vida, valió la pena.

27 de abril de 2013