miércoles, 4 de noviembre de 2009

VISIÓN DE MONS WILLIAMSON SOBRE OBISPOS Y SACRAMENTOS VÁLIDOS


Por Monseñor Richard Williamson

Comentario Eleison Nº 121

31 de Octubre de 2009

¿Obispos válidos?



Una notable confirmación de la posición equilibrada de la FSSPX sobre la validez de los sacramentos de la Nueva Iglesia, apareció la semana pasada en el combatiente boletín galo “Courrier de Tychique”. Según una “fuente confiable” parece que la masonería, antigua enemiga de la Iglesia, previó, en la Revolución Conciliar, invalidar los sacramentos católicos; no por la alteración de sus formas, que los harían inválidos ipso facto, sino más bien por una ambigüedad del rito en su conjunto, socavando a la larga la necesaria intención sacramental del Ministro.

La “fuente confiable” es un francés que escuchó de boca de un sacerdote anciano y venerable, lo que el cardenal Lienart le confesó en su lecho de muerte. Sin duda, temiendo el infierno, el cardenal pidió al sacerdote que revelara esto al mundo, y así lo liberó del sigilo sacramental de la confesión. El clérigo en adelante actuó discretamente en público, pero en privado era más abierto acerca de lo que el Cardenal le reveló sobre el plan de tres puntos de la Masonería para la destrucción de la Iglesia. Haya entrado o no en la masonería a la edad precoz de 17 años, el cardenal le prestó su máximo servicio cuando sólo dos días después de la apertura del Concilio Vaticano II desvió su rumbo, exigiendo irregularmente que los documentos Tradicionales cuidadosamente preparados se rechazasen por completo.

Según el cardenal, el primer objetivo de la masonería en el Concilio fue destruir la Santa Misa, alterando el rito de tal manera de debilitar a largo plazo la intención del celebrante de “hacer lo que hace la Iglesia”. Poco a poco el rito iría induciendo a los sacerdotes y laicos a tomar la misa como un “memorial” o una “comida sagrada”, en lugar de un sacrificio propiciatorio. El segundo objetivo era quebrar la sucesión apostólica, a través de un nuevo rito de ordenación que con el tiempo socavaría el poder de los obispos de conferir el Orden Sagrado, en primer lugar, por una nueva forma que no lo invalidaría automáticamente pero que fuera lo suficientemente ambigua como para sembrar la duda, y, sobre todo porque ese nuevo rito en su conjunto —también aquí— acabaría por diluir la intención sacramental del obispo consagrante. Esto tendría la ventaja de fracturar la sucesión apostólica tan suavemente que nadie se enterara. ¿No es esto exactamente lo que temen hoy en día muchos creyentes católicos?

Lo que sea que ocurra con la “fuente confiable”, en cualquier caso los ritos actuales de la misa y de las consagraciones episcopales en la Nueva Iglesia, se corresponden exactamente con el plan masónico que dio a conocer el Cardenal. Desde que estos ritos se introdujeron a fines de los años 60 y principios de la década del 70, muchos católicos serios se han negado a creer que podrían ser utilizados válidamente. ¡Ay!, no son automáticamente inválidos (¡qué simple resultaría si así fuera!). ¡Son peores! Su forma sacramental es en apariencia suficientemente católica como para persuadir a más de un oficiante que se pueden utilizar válidamente, pero están diseñados en su conjunto para ser tan ambiguos y tan sujetos a una interpretación no católica, como para invalidar con el tiempo el sacramento, corrompiendo la intención de cualquier celebrante demasiado “obediente”, o que vele y rece insuficientemente.

Tales ritos, suficientemente válidos para que fueran aceptados por casi todos los católicos en el corto plazo, pero lo suficientemente ambiguos como para invalidar los sacramentos en el largo plazo, constituyen una trampa satánica sutil. Para no caer en esa maquinación, los católicos deben, por un lado, evitar todo contacto con estos ritos, pero por otro lado no deben desacreditar sus instintos de tono Católico con exageradas acusaciones teológicas que se apartan de la doctrina Católica. No siempre es un equilibrio fácil de mantener.

Kyrie eleison.

Londres, Inglaterra

12 MOTIVOS POR LOS QUE NO PUEDE LEGALIZARSE EL MATRIMONIO HOMOSEXUAL


1) Los homosexuales se pueden casar en cualquier país

Los homosexuales pueden casarse igual que cualquier otro, con los mismos derechos y obligaciones que los heterosexuales. Es decir, sólo con otra persona y sólo del sexo opuesto y que tenga cierta edad y dé su consentimiento. Que un homosexual se queje de discriminación porque no le dejan casarse con alguien del mismo sexo es como si un polígamo se queja de discriminación porque no le dejan casarse con varias mujeres, o un pederasta con un niño, o un secuestrador con su secuestrada (en muchos países aún se practica el secuestro de mujeres para casarse). No hay discriminación con ninguno: la ley es igual para todos y la sociedad tiene un modelo de matrimonio que ha demostrado su eficacia durante siglos.
2) Casar homosexuales es un experimento social inédito

Casar personas del mismo sexo es un experimento social que nunca antes se ha intentado. Ninguna civilización ha practicado jamás el matrimonio homosexual. Incluso sociedades que permitían la homosexualidad y hasta la fomentaban en ciertas edades y clases sociales, como los griegos antiguos, entendían claramente el matrimonio como la unión estable entre un hombre y una mujer abiertos a tener hijos. Una cosa eran las prácticas sexuales de los ciudadanos y otra muy distinta la familia y la generación/educación de hijos. La homosexualidad ha adoptado muchas formas en distintas sociedades, pero nunca se le ha relacionado con el matrimonio. Experimentar con la sociedad es irresponsable y peligroso. Como dice la prudencia popular, los experimentos, mejor en casa y con gaseosa.

3) Sólo un hombre con una mujer generan niños y los crían de forma idónea

El matrimonio es un status especial que la sociedad reconoce a la unión comprometida entre un hombre y una mujer por una razón: porque su relación corporal es la única capaz de generar nuevos miembros de la especie humana y porque su relación interpersonal es la idónea para criarlos, protegerlos y educarlos. Este servicio es tan importante y benéfico para la sociedad que merece protección legal. Por el contrario, ningún acto corporal entre homosexuales puede generar nuevos seres humanos, y tampoco dos personas del mismo sexo son idóneas para la cría y educación de los niños, que carecerían de referente paterno/masculino (si son dos lesbianas) o materno/femenino (si son dos homosexuales). Son los homosexuales los que deben cargar con el peso de la prueba y demostrar que pueden cumplir las mismas funciones que el matrimonio.

4) Para evitar abusos contra/entre homosexuales o desamparo legal no hace falta aprobar el matrimonio homosexual

Casi todos los beneficios de un matrimonio a nivel de herencias, transmisión de bienes, propiedades compartidas, etc... pueden regularlo dos (o más) personas con acuerdos legales ante notario, independientemente de que tengan relaciones sexuales. De hecho, las pocas parejas homosexuales realmente interesadas en estos temas ya han establecido acuerdos así ante notario. Es de destacar que en el contrato matrimonial hay limitaciones, por ejemplo, los cónyuges se comprometen a ser fieles el uno al otro y a la ayuda mutua; en cambio, dos (o más) homosexuales o un grupo de amigos que viven juntos pueden, ante notario, regular muchas de las ventajas del matrimonio sin comprometerse ni a fidelidad ni a ayuda mutua.

5) Legalizar el matrimonio homosexual establece un agravio comparativo con las personas que viven juntas sin relaciones sexuales

Dos ancianas que viven juntas, tres hermanos en una casa, cuatro amigos que comparten piso desde hace seis años... Tienen una relación con afectividad, compromiso y convivencia, igual que puedan tener dos homosexuales. Sin embargo, se ven privadas de las ventajas legales del matrimonio gay porque no practican sexo entre ellos. El matrimonio gay en realidad premia a los practicantes de cierto tipo de sexo, privilegiándoles sobre otras convivencias afectivas y estables. Es evidente la diferencia con el matrimonio verdadero, que premia la complementariedad hombremujer estable y abierta a la generación y crianza de los hijos.

6) Legalizar el matrimonio homosexual establece un agravio comparativo con los polígamos... y con cualquier otra combinación numérica

Al contrario que el matrimonio homosexual, que nunca ha sido aceptado por ninguna civilización, la poligamia tiene una larga tradición en numerosos países y sociedades, incluso en nuestros días. Si casamos a dos hombres, ¿con qué argumentos impediremos a nuestros ciudadanos islámicos o de origen subsahariano que no se casen con dos o más mujeres? ¿Puede un emigrante pedir por reagrupación familiar que vengan sus tres esposas? Al menos, las uniones polígamas tradicionales tienen hijos y suelen ser estables, lo cual es un bien social. ¿Con qué argumento los defensores del matrimonio gay lo impedirían? Después de todo, “si se quieren...”

Pero lo cierto es que en los ambientes homosexuales lo que ya se pide es la aprobación de la poligamia bisexual. Un famoso escritor lo ejemplificaba en un número de la revista homosexualista Zero: un amigo suyo está casado con una mujer, madre de sus hijos, y la quiere; pero es homosexual, y tiene una relación con un hombre. ¿Por qué esconderlo? ¿Por qué no casarse todos entre ellos? Así, los niños tendrían dos papás, que siempre es mejor que uno. Cuando el matrimonio deja de ser lo que naturalmente se ve (un hombre y una mujer unidos en un acto de amor que puede generar nuevas vidas –el coito natural está diseñado para uno con una, nadie más–, entonces puede redefinirse para ser cualquier cosa. Una palabra que sirve para todo ya no sirve para nada.

7) Legalizar el matrimonio gay debilita la fortaleza del matrimonio natural, igual que la moneda falsa debilita la moneda verdadera

Muchas personas piensan que no les afecta en nada que los homosexuales se casen. Es lo mismo que pensar: “no me afecta en nada que haya gente que haga circular falsos billetes de 100 euros, yo soy honrado y no los usaría, de hecho casi nunca veo billetes de 100 euros”. Sin embargo, es evidente que la circulación de moneda falsa nos afecta a todos, porque se pierde confianza en esa moneda, la gente la usa con reticencias, prefiere usar otras monedas (dólares, por ejemplo) o no comerciar o no aceptar ciertos billetes y al final la economía de todos se resiente porque todo es más costoso. Lo mismo pasa cuando se hace circular un matrimonio falso como si fuese matrimonio real.

En los países nórdicos, donde el matrimonio entre homosexuales hace años que existe, la mitad de los niños nacen fuera del matrimonio. Al aprobar el matrimonio homosexual se da el mensaje a la sociedad de que en realidad casarse no significa nada (mensaje reforzado en cualquier país donde exista el divorcio). Como consecuencia la gente no se casa y su compromiso (de pareja y a menudo social) es débil. Igual que la moneda falsa crea desconfianza en el sistema económico, el matrimonio falso crea desconfianza en el compromiso interpersonal y social. Una sociedad basada en la desconfianza, la desvinculación y la falta de compromiso nunca funcionará tan bien como una basada en familias fuertes, comprometidas de por vida por el bienestar de los cónyuges, hijos y parientes.

8) En realidad, pocos homosexuales se casan; el objetivo del movimiento gay es destruir el matrimonio heterosexual

Lo han reconocido muchas veces los líderes homosexuales en España y en el resto del mundo. En realidad muy pocos de ellos quieren “casarse”. Pero el movimiento del homosexualismo político se vuelca en la exigencia del matrimonio para cambiar la sociedad y eliminar una institución (el matrimonio monógamo y de por vida) en la que no creen.

“Luchar por el matrimonio del mismo sexo y sus beneficios y entonces, una vez garantizado, redefinir la institución del matrimonio completamente, pedir el derecho de casarse no como una forma de adherirse a los códigos morales de la sociedad sino de desbancar un mito y alterar radicalmente una institución arcaica. [...] La acción más subversiva que pueden emprender los gays y lesbianas [...] es transformar por completo la noción de familia” [Michael Signorile, activista homosexual y escritor, citado en Crisis Magazine, 8 de enero de 2004]

El activismo homosexual no quiere formar “familias como las demás”. Más bien, quiere llegar a que todas las familias sean como las suyas, para lo cual la clave es desmontar concepto arcaicos y caducos como fidelidad, monogamia, compromiso, fecundidad, paternidad/maternidad, etc...

9) Legalizar el matrimonio homosexual significa legalizar la entrega de niños a homosexuales

Hay gente que dice “yo veo bien que los gays se casen pero no que adopten niños”. Es un error pensar que se va a legalizar el matrimonio sin la adopión: si se legaliza el matrimonio incluirá siempre la adopción. Quien apoye una cosa estará apoyando, quiera o no, la otra. Aunque algunas lesbianas tienen hijos de anteriores relaciones o los han buscado (mediante inseminación artificial o con la cooperación de un hombre) la adopción se plantea para que los homosexuales que, obviamente, no tienen niños, accedan a la educación de niños que, obviamente, eran de parejas heterosexuales.

La adopción de homosexuales tiene diversas desventajas para la sociedad que la permita, empezando por que la escasez de niños hace que se traigan de China, Rusia y otros países... que no van a dar niños a países donde los homosexuales adopten. Así, el deseo de una minoría ínfima va a dificultar a miles de matrimonios que quieren adoptar. Pero el punto clave es que un niño tiene derecho a un padre y una madre, derecho conculcado si se le entrega a dos hombres o a dos mujeres.
10) Legalizar el matrimonio homosexual significa poner toda la maquinaria educativa y mediática del Estado al servicio del homosexualismo político

Si el matrimonio gay es legal, se enseñará en las escuelas. Los libros de texto de los niños explicarán la doctrina que las asociaciones homosexualistas hayan indicado: que la homosexualidad es normal, que es bueno tener dos papás y dos mamás, que los niños deben experimentar con su sexualidad para descubrir qué sexo les atrae más y que las personas que se oponen a la homosexualidad (como los papás de los niños cristianos) son intolerantes. Por supuesto, cada serie de televisión tendrá su pareja de homosexuales o lesbianas con niños, conviviendo felices para ejemplo y edificación de tantos matrimonios con problemas. De hecho, hay en España centros de scouts y de ocio infantil que activamente difunden ya esta ideología.

11) Legalizar el matrimonio homosexual implicará a medio plazo multas y penas de cárcel para quien critique la actividad homosexual

En Suecia, donde hay uniones gay desde 1995 con adopción de niños desde 2002, se decretó pena de cárcel para un pastor pentecostal que básicamente se limitaba a predicar las palabras de San Pablo sobre la homosexualidad. Otro país donde criticar la homosexualidad ha significado multas y juicios es Canadá. El grado de respetabilidad de la relación gay (no ya de la persona, que obviamente es merecedora de respeto simplemente por ser persona) será extremo y su crítica punible. La libertad de expresión se verá recortada y probablemente también la libertad religiosa.

12) Legalizando el matrimonio homosexual, Argentina ensanchará su abismo con otras civilizaciones y la propia cultura occidental

La mayoría de los musulmanes del mundo conocen poco de Occidente y de su democracia. Lo que conocen es básicamente lo peor: que producimos pornografía, que la exportamos en grandes cantidades, que –a sus ojos– nuestras mujeres visten impúdicamente, y que estas mismas mujeres, cuando se les da un cargo en una prisión (ver Abu Ghraib en Irak), vejan, humillan, desnudan y filman pornografía con los prisioneros y la hacen circular. Algo parecido piensan en la China comunista, incluso en las masas populares de la democrática y anglohablante India. Tiranos y fundamentalistas islámicos o comunistas señalan con razón estos y otros elementos para justificar en sus países que “lo que los occidentales llaman democracia es vicio y degeneración”.

Casar homosexuales y destruir la familia no va a ayudar nada al diálogo OrienteOccidente ni a mostrar las bondades de la democracia. Llamar “derechos humanos” al matrimonio homosexual va a servir para erosionar los verdaderos derechos humanos, para que el mundo no Occidental vea que Occidente impone una moral (o una inmoralidad, desde su punto de vista) no basada en la naturaleza común del ser humano sino en el individualismo, el materialismo y el hedonismo. Millones de musulmanes y de chinos (y la autoridad moral de Occidente) van a ser perjudicados por esta piedra en el camino de extender una auténtica democracia y unos derechos humanos auténticos.

Hay pues muchas razones perfectamente prácticas para que una sociedad responsable diga "no" al matrimonio entre homosexuales desde el respeto a estas personas.
Fuente: http://www.fluvium.org/textos/sexualidad/sex76.htm

¿PARA CUÁNDO PROPONEN LA PEDOFILIA LEGAL ?


DIGAMOS LA VERDAD :

¿PARA CUÁNDO PROPONEN LA PEDOFILIA LEGAL ?...

Legalizar el matrimonio GAY

es poner al servicio del homosexualismo

todo el sistema educativo y mediático del Estado.

Legalizar el matrimonio homosexual

es permitir la entrega de menores a homosexuales.

¿¿¿Quién DEFIENDE a esos niños???

Los Más DEBILES = Los más DESPROTEGIDOS!!!

MILES de matrimonios normales y niños solos

esperan hace años en listas de ADOPCION,

¿¿¿Y ahora además tienen que competir con los putos???

BASTA DE CULTURA HOMOSEXUAL

NO A LA UNIONES DE PUTOS

POR NUESTRAS FAMILIAS

POR NUESTRA JUVENTUD

JUEVES 5 DE NOVIEMBRE 10 HS.

RIVADAVIA Y CALLAO

LOS VERDADEROS ENEMIGOS DEL MOVIMIENTO GAY:

EL MATRIMONIO NORMAL Y LA FAMILIA.

PARA QUE LA CONTRANATURA DEMOCRÁTICA NO NOS GOBIERNE MÁS

Agrupación Nacionalista Custodia

tu puesto en la lucha

¡Viva Cristo Rey!
¡Viva la Patria !



agrupaciónnacionalistacustodia@yahoo.com.ar

martes, 3 de noviembre de 2009

BENEDICTO XVI: SE DEJARON DE ENSEÑAR CIERTAS VERDADES FUNDAMENTALES DE LA FE


Según Benedicto XVI, se dejó de hablar de ciertas verdades fundamentales de la Fe, como el pecado, la gracia, la vida teologal y los novísimos.

Son palabras del Papa Benedicto XVI con motivo de la vista "ad limina" de varios obispos brasileros. Criticó la mentalidad secularista surgida con posterioridad al Concilio Vaticano II, la ausencia de Dios, e instó al celo y responsabilidad pastoral de los Obispos para tener cuidado en la designación de los futuros pastores desde la formación en los seminarios.
Destacó asimismo la falta de formación de muchos, sumada a una visión deformada de la Fe, lo cual surge explícito de las palabras del Papa.
Existen numerosas similitudes entre la situación de Brasil con la Argentina y muchos países latinoamericanos, que hacen importante la lectura del texto que a continuación se reproduce.

Traducción de Diario Pregón de La Plata


Palacio Apostólico de Castel Gandolfo
Lunes, 7 de Septiembre de 2009



Queridos Hermanos en el Episcopado

Con sentimientos de íntima alegría y amistad, doy la bienvenida y saludo a todos y cada uno de vosotros, amados Pastores de las Regiones Oeste 1 y 2 en el ámbito de la Conferencia Nacional de los Obispos de Brasil. Con vuestro grupo, se abre la larga peregrinaión de los miembros de esta Conferencia Episcopal en visita ad limina Apostolorum, que me dará ocasión de conocer mejor la realidad de las respectivas comunidades diocesanas. Serán jornadas de reunión fraterna para reflxionar juntos sobre las cuestiones que os preocupan.

Un momento profundamente esperado desde aquellos inolvidables días de mayo de 2007, en que durante mi visita a vuestro país pude experimentar todo el cariño del pueblo brasileño por el Sucesor de Pedro y, de modo especial, cuando tuve la posibilidad de abarcar con la mirada a todo episcopado de esta gran nación en el encuentro realizado en la catedral de la Sé, en São Paulo.


En efecto, sólo el Gran Corazón de Dios puede conocer, guardar y regir la multitud de hijos y hijas que Él aun generó en la vastedad inmensa de Brasil. Al largo de nuestras conversaciones de estos días, emergían algunos desafíos y problemas que enfrentáis, como el Arzobispo de Campo Grande refería al inicio de este nuestro encuentro.

Impresionan las distancias que vosotros mismos, juntamente con vuestros sacerdotes y demás agentes isioneros, tenéis que recorrer para servir y animar pastoralmente a los respectivos fieles, muchos de ellos lidiando con problemas propios de una urbanización relativamente reciente donde el Estado no siempre consigue ser un instrumento de promoción de la Justicia y del Bien Común.

No os desaniméis! Acordaos que el anuncio del Evangelio y la adhesión a los valores cristianos, como afirmé recientemente en la Encíclica Caritas in Veritate, «es un elemento útil y aún indispensable para la construcción de una buena sociedad y de un verdadero desarrollo humano integral» (n. 4).

Gracias, Señor Don Vitório, por las amables palabras y devotos sentimientos que me dirigió en nombre de todos y que me place retribuir con votos de paz y prosperidad para el pueblo brasileño este significativo día de su Fiesta Nacional.

Como Sucesor de Pedro y Pastor universal, puedo aseguraros que mi corazón vive día a día vuestras inquietudes y cansancios apostólicos, no cesando de recordar junto a Dios los desafíos que enfrentáis en el crecimiento de vuestras comunidades diocesanas.

En nuestros días, y concretamente en Brasil, los trabajadores en la Mies del Señor continúan siendo pocos para una cosecha que es grande (cf. Mt 9, 36-37). No obstante la carencia percibida, es verdaderamente esencial una adecuada formación de aquellos que son llamados a servir el Pueblo de Dios.
Por esa razón, en el marco del Año Sacerdotal en curso, permitid que me detenga hoy a reflexionar con vosotros, amados Obispos del Oeste brasileño, sobre el cuidado y empeño calificador de vuestro ministerio episcopal, que es la generación de nuevos pastores (Nota de traducción: se refiere a la dignidad del Obispo y el debido cuidado en la ordenación de sacerdotes).


Aunque sea Dios el único capaz de sembrar en el corazón humano la llamada para el servicio pastoral de su pueblo, todos los miembros de la Iglesia deberían interrogarse sobre la urgencia íntima y el compromiso real con que sienten y viven esta causa.

Un día, cuando algunos de los discípulos esperaban, observando que faltaban «aún cuatro meses» para la osecha, Jesus los rebatió diciendo: «Pues yo os digo: Levantad los ojos y ved los campos, como están dorados, listos para la cosecha» (Jo 4, 35). Dios no ve como el hombre! La prisa del buen Dios está dictada por su deseo de que «todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad» (1 Tm 2,4).

Hay tantos que parecen querer consumir la vida entera en un minuto, otros que vagan en el tedio y en la inercia, o se abandonan las violencias de todo tipo. En el fondo, no pasan de vidas desesperadas en busca de esperanza, como lo demuestra una difusa aunque a veces confusa exigencia de espiritualidad, una renovada búsqueda de puntos de referencia para retomar el camino de la vida.

Queridos Hermanos, en las décadas posteriores al Concilio Vaticano II, algunos interpretaron la apertura al mundo, no como una exigencia del ardor misionero del Corazón de Cristo, sino como un tránsito a la secularización, vislumbrando en ésta algunos valores de gran contenido cristiano como la igualdad, la libertad, la solidaridad, mostrándose dispuestos a hacer concesiones y descubrir áreas de cooperación. Se asistió así a intervenciones de algunos responsables eclesiales en debates éticos, respondiendo a las expectativas de la opinión pública, pero se dejó de hablar de ciertas verdades fundamentales de la Fe como del pecado, de la Gracia, de la vida teologal y de los novísimos. Insensiblemente se cayó en la auto-secularización de muchas comunidades eclesiales; estas, esperando agradar a los que no no se acercaban (a la Iglesia Católica), vieron partir, defraudados y desilusionados, a muchos de aquellos que sí asistían: nuestros contemporáneos, cuando vienen hacia nosotros, lo hacen en busca de aquello que no hallan en ninguna parte, es decir, la alegría y la Esperanza que brotan del hecho de que estamos con el Señor resucitado.

Actualmente hay una nueva generación ya nacida en este ambiente eclesial secularizado que, en lugar de producir apertura y consensos, ve en la sociedad la profundidad de las diferencias y disputas sobre el Magisterio de la Iglesia, sobre todo en el campo ético, que se va incrementando cada vez más. En esta ausencia de Dios, la nueva generación siente una gran sed de trascendencia.

Son los jóvenes de esta nueva generación los que golpean hoy a la puerta del Seminario, quienes necesitan encontrar formadores que son los verdaderos hombres de Dios, sacerdotes totalmente dedicados a la formación, que testimonien el don de sí a la Iglesia, a través del celibato y de la vida austera, según el modelo de Cristo el Buen Pastor. Así estos jóvenes aprenderán a ser sensibles al encuentro con el Señor, en la participación diaria de la Eucaristía, amando el silencio y la oración, procurando, en primer lugar, la gloria de Dios y la salvación de las almas. Queridos hermanos, como vosotros sabéis, es la tarea del Obispo establecer los criterios esenciales para la formación de los seminaristas y de los presbíteros en la fidelidad a las normas universales de la Iglesia: en este espíritu deben ser desarrolladas las reflexiones sobre este tema, objeto de la asamblea plenaria de vuestra Conferencia Episcopal, en el pasado mes de abril (de 2009).
Seguro de poder contar con vuestro celo en lo que atañe a la formación sacerdotal, invito a todos los Obispos, sus sacerdotes y seminaristas a emular y reproducir en la vida propia la Caridad de Cristo Sacerdote y Buen Pastor, como hizo el Santo Cura de Ars. Y, como él, tomar por modelo y protección de la propia vocación a la Virgen María, que respondió de una manera única al llamado de Dios, concibiendo en su corazón y en su carne al Verbo hecho hombre para darlo a la humanidad. A vuestras diócesis, con un saludo cordial y la certeza de mis oraciones, llevad una paternal Bendición Apostólica.


Fuente del original:

http://www.vatican.va:80/holy_father/benedict_xvi/speeches/2009/september/documents/hf_ben-xvi_spe_20090907_ad-limina-brasile_po.html

JUAN CARLOS HITTERS FUE DESIGNADO PROFESOR EMERITO DE LA UNLP


En la foto: El Dr. Juan Carlos Hitters, ministro de la SCBA, quien ingresó a la UNLP como auxiliar ad-honorem en la cátedra de Derecho Procesal



El ministro de la Suprema Corte de Justicia de la provincia de Buenos Aires, Juan Carlos Hitters, fue designado Profesor Extraordinario en grado de Emérito de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP).

La decisión de la prestigiosa casa de estudios se fundó en su “notable trayectoria” en la actividad docente durante más de 30 años en la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales, a la que ingresó “como auxiliar ad-honorem” y pasó por casi la totalidad de los cargos hasta alcanzar el grado de Profesor Titular por Concurso de la Cátedra Derecho Procesal.

Doctor en Derecho y autor de una decena de libros de doctrina y más de 120 artículos jurídicos, Hitters es Profesor Emérito y Honorario de las Universidades de San Agustín, de Perú, y Central, de Chile, respectivamente, según informó Agencia Nova.

Convencional nacional constituyente en el año 1994 y experto de la ONU entre 1989 y 1993, el Dr. Hitters es ministro de la Suprema Corte desde el año 1994, habiendo sido presidente del cuerpo en dos oportunidades.