lunes, 11 de julio de 2011

AGENDA PRO-GAY DE LA ONU ARRIESGA LIBERTAD DE LA IGLESIA, DICE FUNCIONARIO VATICANO



El representante del Vaticano ante el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas en Ginebra, explicó que la reciente resolución sobre la "orientación sexual e identidad de género" aprobada en este organismo internacional es parte de una agenda que busca restringir la libertad de la Iglesia.

"La resolución marca un cambio. Se ve como el comienzo de un movimiento dentro de la comunidad internacional y las Naciones Unidas para incluir derechos de los homosexuales en la agenda global de derechos humanos", explicó Mons. Silvano Tomasi, jefe de la Misión Permanente de la Santa Sede ante la ONU en Ginebra, en una entrevista concedida por correo electrónico a ACI Prensa.

El Arzobispo expresó su preocupación porque las legislaciones que surjan a partir de la resolución pueden degradar socialmente al matrimonio y la familia al ponerlos al mismo nivel que las uniones homosexuales.

El representante del Vaticano también dijo que el matrimonio se vería amenazado por medidas para impulsar la adopción de niños por parejas homosexuales y la introducción de una "educación sexual obligatoria en la escuela que choca con los valores cristianos".

El pasado 17 de junio, el Consejo de Derechos Humanos de la ONU en Ginebra aprobó por 23 cobtra 19 votos y tres abstenciones, una resolución en la que se ordena realizar un estudio para medir "el grado de discriminación por orientación sexual o identidad de género en el mundo", celebrada por los activistas homosexuales y el Gobierno de Estados Unidos como un paso "histórico" en el impulso de la agenda gay.

En declaraciones a ACI Prensa, el Arzobispo Tomasi reiteró que la Iglesia no apoya la violencia contra los homosexuales ni los intentos de ciertos estados por castigar a una persona simplemente por "sentimientos y pensamientos."

"Creo que la violencia contra las personas homosexuales no es aceptable y debe ser rechazada, a pesar de que esto no implique una aprobación de su comportamiento", afirmó.

Sin embargo, aclaró que los términos "orientación sexual e identidad de género" no están "definidos en el derecho internacional" y para algunas personas "estas palabras son una frase en clave para ciertos tipos de conducta".

El Arzobispo observó que todas las sociedades regulan el comportamiento sexual, hasta cierto punto -al prohibir prácticas como el incesto, la pedofilia o la violación- por el bien del bien común.

"En lugar de 'género', el concepto que debemos utilizar es el 'sexo', un término universal en el derecho natural se refiere a hombres y mujeres", indicó el Arzobispo y advirtió que términos "como ‘género’ u ‘orientación sexual’ están pensados para escapar de la realidad y para dar cabida a una variedad de sentimientos e impulsos que luego se transforman en derechos", indicó.

Para el Arzobispo, este uso del lenguaje puede parecer superficialmente inofensivo mientras los derechos alegados parezcan confinados a la vida privada. Sin embargo, advirtió que estas demandas están en conflicto con derechos auténticos como el libre ejercicio de la religión y la educación de los hijos, cuando permiten legislaciones contrarias a la defensa de la vida, el matrimonio y la familia.

Citó el caso de España, donde en los últimos años se liberalizó el aborto, se regularon las uniones homosexuales y se adoptó una "política que niega el derecho fundamental de los padres a elegir la educación de sus hijos".

Mons. Tomasi señaló a ACI Prensa que los católicos de hoy tienen una responsabilidad "en aclarar los aspectos legales y morales de la cultura actual", haciendo una distinción entre los deseos y los derechos, la promoción de la síntesis católica de la fe y la razón, y dejando en claro que una sentencia en contra de la homosexualidad es no es una condena a los homosexuales.

"Hay una confusión en la mente de algunas personas, en la combinación de una relación justa y de protección para todas las personas - incluyendo a los homosexuales - y el apoyo a la función indispensable de la familia, el derecho de los padres a educar a sus hijos, el apoyo de la natural de la familia para el bien común", agregó.

Recordó que "la enseñanza de la Iglesia no está condicionada por el consenso político" y por eso "a veces es incomprendida e incluso se convierte en el blanco de represalias y persecución".

"La razón y la ley natural respaldan las posturas inspiradas en la fe, y la convergencia de la fe y la razón es sumamente provechosa para el progreso y el bienestar de la familia humana", concluyó.

Fuente: GINEBRA, 11 Jul. 11 / 12:18 am (ACI/EWTN Noticias)

MUJERES AUTOCONVOCADAS: ESCANDALOSA COLABORACIÓN ANTIVIDA DE LOS SALESIANOS EN BARILOCHE



Por Emilio Nazar Kasbo

Los salesianos de Bariloche colaborarán con el anticatólico “Encuentro Nacional de Mujeres” que se desarrollará durante del 8 al 10 de Octubre de 2011. Que Bariloche se prepare, porque les van a romper todo el centro comercial… 

EL "PRECIO" DEL ENCUENTRO
¿Cuánto cuesta cada Encuentro no sólo en organización, sino en reparación de los destrozos? ¿Y lo que deberá ser reparado por los bolsillos de los comerciantes y vecinos?
El Florecimiento de la caña Colihue y la erupción del volcán son hechos inevitables de la Naturaleza, pero la rotura y pintadas de negocios, locales, edificios y construcciones, de bienes públicos y privados, sí pueden ser evitados.
En el Encuentro de Mujeres del año 2010, los comerciantes de Paraná, ciudad donde se desarrolló el destructivo evento, emitieron varias declaraciones de repudio después de que fueran destruidos sus comercios, cuyo valor debían enfrentar ellos por su cuenta. Y eso sin contar el costo al erario público de la destrucción del patrimonio ciudadano.
Pero además existe el "precio espiritual" de almas que se corrompen arrastradas hacia el odio... incluso al odio contra su propia naturaleza como mujeres.

MERCADERES
Sabemos que existen personas que son militantes anticatólicos que desean destruir todo rastro de la Iglesia Católica, que existen personas que son “acatólicos” porque no les interesa siquiera su propia alma, que existen personas que son de otros cultos, pero que también existe una Iglesia Católica que está compuesta por personas que buscan realmente alcanzar la santidad.
En medio de todo esto, existen otra clase de católicos: los que pretenden la autodemolición de la Iglesia Católica. Laicos, sacerdotes y hasta de vez en cuando algún Obispo colaboran a ello. Enseñan un mensaje completamente opuesto al de Cristo, o pretenden una “pastoral” que pretende ser de los “mercaderes del Templo” enseñándole a Jesucristo cómo debe comportarse en ese lugar (comerciando, claro).
Después de hablar contra “el hombre” (responsabilizándolo de todo lo sucedido en el mundo), reivindicando un pelagianismo femenino, el feminismo de las Mujeres Autoconvocadas continuará con sus discursos particularmente denigrantes contra la Iglesia Católica y la Fe. 

AUTODEMOLICIÓN
“Iglesia basura vos sos la dictadura”, “saquen sus rosarios de nuestros ov…” y consignas semejantes serán cantadas en el interior de un Colegio a cuya protección Don Bosco encomendara a la Virgen María Auxiliadora.
Y no olvidemos que tales encuentros acaban con una multitudinaria manifestación de mujeres arrastradas porque de lo contrario les quitan sus planes sociales, las cuales tienen por misión arrasar con todo lo que se encuentre a su paso, destruyendo comercios, bares, restaurantes, kioscos, bancos y todo lo que haya en su camino… para terminar desfilando ante la Catedral de cada ciudad, a la cual pretenden ingresar para cometer actos sacrílegos. Claro que siempre existe un grupo de varones dispuestos a impedirlo, aunque ellas realizan actos que van desde el delito penal de exhibiciones impúdicas hasta arrojar vidrios, metales, piedras y objetos contundentes que hieren a los que defienden la Catedral. Todo el odio y la virulencia anticatólicos se hacen presentes en esos encuentros.
Los sacrilegios cometidos en iglesias durante épocas políticamente anticatólicas, eran impedidos por Obispos, Sacerdotes y laicos aun a costa de su propia vida. Hoy, el relativismo y el modernismo imperantes le resta importancia al Cuerpo y Sangre de Cristo y a todo lo que nos sirve para conducirnos hacia El.
Pero ¿Ante quién denunciar tamaña indiferencia, si nadie tomará medida alguna? Deberían ser sancionados, si hubiera alguien que sancionara... Debería interponerse una denuncia, si hubiese alguien ante quien poder denunciar...

CÁTEDRA DE ÉTICA
Según informó el blog secundumnaturamsecundumrationem.blogspot.com, de la Cátedra de Ética en Bariloche, un hecho gravísimo se sumará al detrimento de los Encuentros de Mujeres Autoconvocadas que este año se desarrollará en esa ciudad, con “un bochorno que afectará a la Iglesia Católica”.
“El encuentro nacional de mujeres (ENM) de este año, a realizarse en Bariloche, se reunirá en el Colegio Don Bosco, el colegio católico de la ciudad. Además utilizarán otros colegios, como hacen siempre”, consigna Beatriz Reyes Oribe, autora de la nota.
“Las autoridades del Colegio están informadas sobre lo sucedido en otras ciudades y especialmente en Paraná. Han visto las imágenes de lo sucedido el año pasado; saben que el Santísimo Sacramento será profanado, si allí lo dejan; saben lo que seguro les sucederá a las imágenes religiosas del Instituto; saben lo que les sucederá a las mujeres católicas que participen. Sin embargo, no se hacen problema”, afirma.
El siguiente diálogo fue eliminado del referido blog, pero ha sido reproducido en otros medios:
“A los padres que -todavía incrédulos- fueron a protestar se les respondió airada y descortésmente.
“Le reproduzco un diálogo textual:
- Madre: "¿Y el Santísimo?"
- Dama Salesiana: "No me importa lo que hagan. Además, ellas [las autoconvocadas] no creen que sea Dios".

“Los comentarios y reflexiones huelgan”, concluye el blog, que a continuación ilustra:

Pueden ver lo sucedido en Paraná aquí:

EL PENSAMIENTO DE BENEDICTO XVI- I



Por Mons. Richard Williamson
Obispo de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X
COMENTARIO ELEISON 208 (9-VII-2011)



El "Comentario Eleison" del 18 de Junio prometió una serie de cuatro números del "Comentario" que mostrarían cuán "desorientado" está el Papa Benedicto XVI en su "modo de creer". Ellos presentan de hecho un resumen del precioso tratado acerca de su pensamiento escrito hace pocos años atrás por Mons. Tissier de Mallerais, uno de los cuatro obispos de la Fraternidad de San Pio X. El tratado del obispo, La Fe Puesta en Peligro por la Razón, le llama "sin pretensiones", pero de hecho pone al descubierto el problema fundamental del Papa - cómo creer en la Fe Católica de manera tal que no se excluyan los valores del mundo moderno. El tratado muestra que esa manera de creer necesariamente está desorientada, aún si el Papa de alguna manera continúe en algún modo de creer.



Se divide en cuatro partes. Después de una importante Introducción a la "Hermenéutica de la Continuidad" de Benedicto XVI, Mons. Tissier revisa brevemente las raíces filosóficas y teológicas del pensamiento del Papa. En tercer lugar expone sus frutos para el Evangelio, para el dogma, para la Iglesia y la sociedad, para el Reinado de Cristo y para los Novísimos. Concluye con un juicio moderado de la Nuevafe del Papa, altamente crítico pero en su totalidad respetuoso. Empecemos con una síntesis de la Introducción:



El problema básico para Benedicto XVI, como para todos nosotros, es el choque entre la Fe Católica y el mundo moderno. Por ejemplo,  el ve que la ciencia moderna es amoral, que la sociedad moderna es secular y la cultura moderna multi-religiosa. El especifica que este conflicto se da entre la Fe y la Razón, entre la Fe de la Iglesia, y la Razón tal como se concibió a partir de la Ilustración del siglo XVIII. Sin embargo, él está convencido de que estas pueden y deben ambas ser interpretadas de manera que se puedan unir armoniosamente. De ahí su participación intensa en el Vaticano II, un Concilio que también intentó reconciliar la Fe con el mundo actual. Mas los Tradicionalistas dicen que el Concilio falló, debido a que sus mismos principios son irreconciliables con la Fe. De ahí la "Hermenéutica de la Continuidad" del Papa Benedicto, un sistema de interpretación para demostrar que no existe ruptura entre la Tradición Católica y el Vaticano II.



Los principios de la "hermenéutica" de Benedicto se remontan a un historiador Alemán del siglo XIX, Wilhelm Dilthey (1833-1911). Dilthey sostenía que debido a que las verdades se presentan en la historia, pueden ser entendidas únicamente en su historia, y las verdades humanas no pueden ser entendidas sin el involucramiento del sujeto humano contemporáneo en esa historia. Así es que para trasladar la esencia de las verdades pasadas al presente, uno necesita quitarle todos los elementos que pertenezcan al pasado, hoy en día irrelevantes, y reemplazarlos con elementos de importancia para el presente que se vive. Benedicto aplica a la Iglesia este doble proceso de purificación y enriquecimiento. Por una parte la Razón necesita purificar a la Fe de sus errores pasados, por ejemplo su absolutismo, mientras por otra parte la Fe necesita lograr que la Razón modere sus ataques a la religión y recuerde que sus valores humanos, libertad, igualdad y fraternidad, se originaron todos en la Iglesia.



El gran error del Papa en esto es que las verdades de la Fe Católica, sobre las cuales se fundó la civilización Cristiana y sobre las cuales sus restos débiles aún descansan, tienen sus orígenes de ninguna manera en la historia humana sino en el eterno seno del inmutable Dios. Son verdades eternas, desde la eternidad, para la eternidad. "El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán", dice Nuestro Señor (Mateo XXIV,35). Ni Dilthey ni, aparentemente, Benedicto XVI puede concebir verdades más allá de la historia humana y por encima de todo su condicionamiento.



Si el Papa piensa que al hacer dichas concesiones a la Razón sin fe, atraerá a sus adeptos hacia la Fe, que lo piense de nuevo. ¡Simplemente despreciaran a la Fe aún más! En el próximo número, las raíces filosóficas y teológicas del pensamiento de Benedicto.   

Kyrie Eleison.

domingo, 10 de julio de 2011

ACTO POR LA REVOLUCIÓN ESPAÑOLA EL 18 DE JULIO EN EL INFIP

 
Organiza el INFIP.
Estimados amigos:
 
El Instituto de Filosofía Práctica, conjuntamente con el Centro de Estudios Nuestra Señora de la Merced realizará un acto con motivo de los 75 años de la Revolución Española, en el que el Dr. Bernardino Montejano hablará sobre "La evolución política de José Calvo Sotelo" y el Dr. Juan Luis Gallardo leerá la poesía "Al Alzamiento de Julio", de la cual es autor.
Dicha reunión tendrá lugar el día lunes 18 de julio a las 19.15 hs, en la sede del INFIP, Viamonte 1596 (1er.piso) CABA.
Esperamos contar vuestra presencia, solicitándoles tengan la amabilidad de confirmar si podrán asistir, respondiendo a este mail o llamando al 4371-3315.
Saludamos a Uds. muy atentamente.
 
Comisión Directiva

SOBRE EL SERMÓN DE ORDENACIONES DE MONS. DE GALARRETA EN ÉCÔNE

 

El pensamiento del P. Juan Carlos Ceriani 

Sacerdote ex miembro de la FSSPX, seguidor de Mons. Marcel Lefebvre

TANTO VA EL CÁNTARO A LA FUENTE…

Tanto va el cántaro a Roma…
PALABRAS EPISCOPALES
Con ocasión de las ordenaciones sacerdotales del 29 de junio de 2011 en Écône, Monseñor Alfonso de Galarreta fustigó la ilusión del Concilio Vaticano II: intentar conciliar la Iglesia Católica y el espíritu liberal de 1789.
Luego de recordar textos famosos del Cardenal Ratzinger y de demostrar la incompatibilidad de ese espíritu con la Realeza de Nuestro Señor Jesucristo, concluyó con estas reflexiones:
Si las cosas son así, alguien me podría decir: pero entonces ¿por qué tener contactos con estas personas?, ¿por qué ir a Roma?
Parecería que, en principio, no debería haber contactos, ningún contacto con ellos.
¡Y Bien! Es todo lo contrario: en principio, es necesario que tengamos contactos, y en principio es necesario que vayamos a Roma.
Por supuesto, a continuación, es la prudencia la que determina las circunstancias y la que determina lo que realmente hay que hacer en un caso concreto.
Pero, en principio, es necesario ir, en primer lugar, porque somos católicos, apostólicos y romanos.
A continuación, si Roma es la cabeza y el corazón de la Iglesia Católica, sabemos que la crisis necesariamente encontrará su solución, la crisis desaparecerá en Roma y por Roma.
En consecuencia, lo poco de bueno que hagamos en Roma, es mucho mayor que el mucho bien que hagamos en otra parte.
Por otro lado, caritas Christi urget nos, la caridad de Cristo nos urge (2 Cor 5, 14).
Es necesario entender cómo es difícil dejar el error mientras se vivió toda su vida en el error. Es extremadamente difícil tener la luz y la fuerza para romper con una serie de vínculos de orden natural, una vida dedicada a esto, toda una enseñanza con la autoridad como fiador, y las consecuencias que se siguen.
Reconozcamos que esto no es fácil, y tengamos piedad.
Porque, finalmente, ellos necesitan simplemente lo que ya hemos recibido gratuitamente, la luz y la gracia.
Porque, ¿qué tenemos que no hayamos recibido? (1 Corintios 4, 7) ¡Y Bien! Ellos necesitan simplemente recibir lo que hemos tenido la gracia de recibir, por la misericordia y la generosidad de Dios. La caridad nos establece un deber.
Los que se oponen ferozmente y por principio a todo contacto con los modernistas me recuerdan un pasaje del Evangelio. Cuando Nuestro Señor no fue recibido en una ciudad, Santiago y Juan -los hijos del trueno- le propusieron hacer bajar fuego del cielo para consumir esta ciudad. Y Nuestro Señor, indulgente, pasa por sobre este monumental orgullo de los apóstoles -¡como si Nuestro Señor tuviese necesidad de ellos para resolver problemas!-, y les dice: no sabéis de qué espíritu estáis animados. (cf. Lucas 9, 51-56). Sí, todavía no habían recibido el Espíritu Santo que difunde la caridad en el corazón, y no sabían de qué espíritu eran. Ellos habían caído en el celo amargo.
¿Y cuál es este espíritu? Es el espíritu de Nuestro Señor Jesucristo. No es demasiado complicado, es necesario mirar cómo Nuestro Señor ha enfrentado a sus enemigos, a sus oponentes. Tanto San Juan como San Pablo nos dicen: es en esto que realmente hemos conocido el amor de Dios, en que el Padre nos amó y Cristo dio su vida por nosotros, mientras que éramos pecadores, mientras que éramos sus enemigos. Es en esto que especialmente se manifiesta la caridad de Dios, y hemos creído en esta caridad. Entonces debemos hacer lo mismo. (cf. 1 Jean, IV, 9-16 y Efesios II)
¿Cómo es que el amor de Nuestro Señor se manifiesta? ¿Por la guerra, los anatemas, las condenaciones, o haciendo caer fuego del cielo? ¡No! Esta obra de amor se cumple por la humildad, por la humillación, por la obediencia, la paciencia, el sufrimiento, la muerte y perdonando a sus enemigos sobre la Cruz.
A lo largo de su vida Nuestro Señor ha desplegado todos los medios posibles y razonables para hacer admitir la verdad a los fariseos y ofrecerles la salvación y el perdón. He aquí, simplemente, lo que debemos seguir.
No veo cómo la firmeza doctrinal sería contraria a la flexibilidad, a la ingeniosidad e incluso a la audacia de la caridad.
No veo. No sé cómo la intransigencia doctrinal sería contraria a las entrañas de la misericordia, al celo misionero y apostólico.
No se tiene que elegir: o la fe o la caridad. Se debe abrazar las dos. En incluso, sin la caridad, no soy nada; incluso si tengo una fe para mover montañas… Si no tengo la caridad no soy nada. Si doy mi vida por los pobres y no tengo caridad, no soy nada. (cf. 1 Cor 13, 3)
Releed los elogios de la caridad que hace San Pablo en su Epístola a los Corintios (1 Cor 13), aplicadlo a la vida de Nuestro Señor, y sabréis sin confusión posible lo que es el espíritu católico.
La caridad es paciente, es buena, no es envidiosa, no busca su interés, ignora el mal, hace el bien, excusa todo, todo lo cree, lo espera todo, lo sufre todo.
He aquí cómo realmente podremos cooperar en la restauración de la fe, en la restauración de todas las cosas en Cristo.
 En pocas palabras, para Monseñor de Galarreta es necesario ir a Roma porque:
 * somos católicos, apostólicos y romanos.
 * la crisis desaparecerá en Roma y por Roma.
 * la caridad de Cristo nos urge.
 Esto ya no sorprende ni a sacerdotes, ni a feligreses de la FSSPX.
 Al igual que ellos, Monseñor de Galarreta parece olvidar aquellos textos claros y aquellas consignas precisas de Monseñor Lefebvre después de su desengaño de noviembre 1987 – mayo 1988.
Recordemos algunas citas:
Monseñor Lefebvre, Retiro Sacerdotal, 9 de septiembre de 1988:
¿Salir, por lo tanto, de la iglesia oficial? En cierta medida, sí, por supuesto.
El libro del señor Madiran, “La Herejía del siglo XX” es la historia de la herejía de los obispos.
Si uno no quiere perder su alma, es necesario salir de este medio de los obispos.
Pero no es suficiente, porque es en Roma que está instalada la herejía.
Si los obispos son herejes (incluso sin tomar este término en el sentido y con las consecuencias canónicas), no es sin la influencia de Roma.
Si nos alejamos de estas personas, es absolutamente como con las personas que tienen SIDA.
No hay ningún deseo de contagiárselo.
Ahora bien, tienen SIDA espiritual, enfermedades contagiosas transmisibles.
Si uno quiere mantener la salud, es necesario no ir con ellos.
Monseñor Lefebvre, Entrevista concedida a Fideliter, Nº 66, noviembre-diciembre de 1988:
No tenemos la misma manera de concebir la reconciliación. El cardenal Ratzinger la ve en el sentido de reducirnos, de traernos al Vaticano II. Nosotros la vemos como un retorno de Roma a la Tradición. No nos entendemos. Es un diálogo de sordos. No puedo hablar mucho del futuro, ya que el mío está detrás de mí. Pero si vivo un poco aún y suponiendo que de aquí a un determinado tiempo Roma haga un llamado, que quiera volver a vernos, reanudar el diálogo, en ese momento sería yo quien impondría las condiciones. No aceptaré más estar en la situación en la que nos encontramos durante los coloquios. Esto se terminó.
Plantearía la cuestión a nivel doctrinal: “¿Están de acuerdo con las grandes encíclicas de todos los papas que los precedieron? ¿Están de acuerdo con Quanta Cura de Pío IX, Immortale Dei, Libertas de León XIII, Pascendi de Pío X, Quas Primas de Pío XI, Humani Generis de Pío XII? ¿Están en plena comunión con estos papas y con sus afirmaciones? ¿Aceptan aún el juramento antimodernista? ¿Están a favor del reinado social de Nuestro Señor Jesucristo?
Si no aceptan la doctrina de sus antecesores, es inútil hablar. Mientras no hayan aceptado reformar el Concilio considerando la doctrina de estos papas que los precedieron, no hay diálogo posible. Es inútil.
Las posiciones quedarían así más claras.
Último reportaje realizado a Monseñor Lefebvre, dado a conocer en enero de 1991, Fideliter N° 79, el periodista le pregunta: “¿qué puede decir a los fieles que esperan siempre en la posibilidad de un acuerdo con Roma?”
Monseñor Lefebvre respondió con estas palabras que deberán servir de reflexión a aquellos aún capaces de recapacitar:
“Nuestros verdaderos fieles, aquellos que han comprendido el problema y que justamente nos han ayudado a seguir la línea recta y firme de la Tradición y de la fe, temían las tratativas que hice en Roma. Me han dicho que era peligroso y que perdía el tiempo.
Sí, por supuesto, yo esperé hasta el último minuto que en Roma testimoniaran un poco de lealtad. No se me puede reprochar de no haber hecho el máximo.
Por eso, ahora, a los que vienen a decirme: es necesario que usted se entienda con Roma, creo poder decirles que yo he ido más lejos de lo que tendría que haber ido.”
Pero anteriormente, todos los Superiores de la FSSPX suscribieron un Carta abierta Cardenal Gantin; fue el 6 de julio de 1988:
Eminencia, reunidos en torno a su Superior general, los Superiores de los distritos, seminarios y casas autónomas de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, piensan conveniente expresarle respetuosamente las reflexiones siguientes. Usted creyó deber suyo, por su carta del 1º de julio último, hacer saber su excomunión latae sententiae a Su Excelencia Monseñor Marcel Lefebvre, a Su Excelencia Monseñor Antonio de Castro Mayer y a los cuatro obispos que ellos consagraron el 30 de junio último en Ecône. Quiera usted mismo juzgar sobre el valor de tal declaración que viene de una autoridad que, en su ejercicio, rompe con la de todos sus antecesores hasta el papa Pío XII, en el culto, enseñanzas y el Gobierno de la Iglesia.
En cuanto a nosotros, estamos en plena comunión con todos los Papas y todos los Obispos que han precedido el Concilio Vaticano II, celebrando exactamente la Misa que ellos codificaron y celebraron, enseñando al Catecismo que ellos compusieron, oponiéndonos contra los errores que ellos condenaron muchas veces en sus encíclicas y cartas pastorales. Quiera usted entonces juzgar de qué lado se encuentra la ruptura. Estamos extremadamente apenados por la ceguera de espíritu y el endurecimiento de corazón de las autoridades romanas.
En cambio, nosotros jamás quisimos pertenecer a ese sistema que se califica a sí mismo de Iglesia Conciliar y se define por el Novus Ordo Missæ, el ecumenismo indiferentista y la laicización de toda la sociedad. Sí, nosotros no tenemos ninguna parte, nullam partem habemus, con el panteón de las religiones de Asís; nuestra propia excomunión por un decreto de Vuestra Eminencia o de otro dicasterio no sería más que la prueba irrefutable. No pedimos nada mejor que el ser declarados ex communione del espíritu adúltero que sopla en la Iglesia desde hace veinticinco años; excluidos de la comunión impía con los infieles.
Creemos en un solo Dios, Nuestro Señor Jesucristo, con el Padre y el Espíritu Santo, y seremos siempre fieles a su única Esposa, la Iglesia Una, Santa, Católica, Apostólica y Romana. El ser asociados públicamente a la sanción que fulmina a los seis obispos católicos, defensores de la fe en su integridad y en su totalidad, sería para nosotros una distinción de honor y un signo de ortodoxia delante de los fieles. Estos, en efecto, tienen absoluto derecho de saber que los sacerdotes a los cuales se dirigen no están en comunión con una iglesia falsificada, evolutiva, pentecostal y sincretista.
Después de releer estos textos, uno se pregunta:
¿Se atreverá, Monseñor de Galarreta a decir que Monseñor Lefebvre y todos los Superiores de la FSSPX de 1988 no eran católicos, apostólicos y romanos?
¿Dirá, tal vez, que ellos pensaban que la crisis desaparecería fuera de Roma y por otra vía?
¿Sostendrá que la caridad de Cristo nos los urgía, o de que estaban animados por un celo amargo?
¿Qué piensan y dicen de esto los sacerdotes y feligreses de la FSSPX?
Sin esperar sus respuestas, recordemos un último texto capital:
Siempre la Iglesia se opuso a los errores. Frecuentemente los condenó con la mayor severidad.
En nuestro tiempo, sin embargo, la Esposa de Cristo prefiere usar la medicina de la misericordia más que la de la severidad.
Ella quiere venir al encuentro de las necesidades actuales, mostrando la validez de su doctrina más bien que renovando condenas.
La Iglesia Católica, al elevar por medio de este Concilio Ecuménico la antorcha de la verdad religiosa, quiere mostrarse madre amable de todos, benigna, paciente, llena de misericordia y de bondad para con los hijos separados de ella.
Además de que ella, valiéndose de sus hijos, extiende por doquier la amplitud de la caridad cristiana, que más que ninguna otra cosa contribuye a arrancar los gérmenes de la discordia y, con mayor eficacia que otro medio alguno, fomenta la concordia, la justa paz y la unión fraternal de todos.
El lector avisado habrá reconocido las palabras de Juan XXIII en el Discurso inaugural del Concilio Vaticano II, el 11 de octubre de 1962.
 ¿Simples coincidencias?
 ¡No! Tanto va el cántaro a Roma…, que al final termina llenándose de su espíritu… Al menos en un 95%…
 Padre Juan Carlos Ceriani