domingo, 25 de diciembre de 2011

NIÑO NECESARIO




El pensamiento de Mons. Richard Williamson

Obispo de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X

Número CCXXXII (232) 24 de diciembre 2011

Constantemente en las noticias de hoy aparece la crisis mundial financiera y económica, especialmente en Eurolandia. Un comentarista Holandés (Court Fool.info) propone una solución clásica: sacarle el dinero del Estado de las manos a los banksters. La Navidad puede parecer un momento extraño para considerar tales problemas de dinero, pero toda la cuestión es saber si las soluciones aparentes son realmente soluciones.

A menos que el Euro haya sido positivamente diseñado como un medio para forzar una unidad política por encima de la variedad de las naciones europeas, estuvo, como moneda común para una docena de economías nacionales muy diferentes, condenado desde el vamos. Para empezar permitió realmente a las naciones miembros más pobres pedir prestado y gastar, pedir prestado y gastar, mientras ayudó a las naciones más ricas a exportar y prestar, exportar y prestar, pero el proceso no podía seguir por siempre. Cuando los países más pobres ya no pueden pagar ni siquiera el interés de sus deudas, los países más ricos están también amenazados con la parálisis de sus economías por la quiebra de sus mayores bancos que han hecho los disparatados préstamos.

En ese momento la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional, cooperan para proveer financiamiento de emergencia, en otras palabras, ¡para resolver el problema de la deuda con más deuda! Sin embargo, una condición para recibir estos fondos es que los países que están endeudados más allá de toda esperanza, deben someterse a una tutela internacional la cual impondrá recortes de gastos que harán a los gobiernos nacionales cada vez menos capaces de gobernar. En cuanto a los gobiernos más ricos, ellos también tendrán que hacerse impopulares recortando sus gastos, con el objeto de cubrir las pérdidas provocadas por los disparatados préstamos de sus mayores bancos, dice el Sr. de Ruijter.

Ahora viene su solución. Él dice que es sencillo. En lugar de inyectar docenas de billones más en un Euro que está condenado a desaparecer tarde o temprano, y en lugar de que las agencias internacionales impongan recortes de gastos, “podemos establecer el dinero de Estado”. Un banco central Estatal reemplazará al actual banco central el cual, como en la mayoría de los Estados del mundo, está ahora bajo control privado. Únicamente el banco Estatal estará autorizado a crear moneda. Todos los préstamos se entregarán como dinero Estatal. A todos los bancos privados o no-Estatales se les prohibirá inflar sus balances artificialmente, en otras palabras el sistema bancario de reserva fraccional será prohibido (ver EC 224). Estos bancos no-Estatales recibirán una retribución por sus servicios, pero no estarán autorizados a cobrar intereses.

¿Y quién controlará al banco Estatal? El Sr. de Ruijter escribe, “esto caerá bajo la responsabilidad del Ministro de Economía y será controlado por el parlamento. Una comisión de gente bien formada controlará la salud a largo plazo del sistema monetario”.

Bien y bueno. Pero, Sr. de Ruijter, ¿Quién se ocupará de la formación de esta gente “bien formada”? ¿En qué escuela ellos aprenderán verdaderamente a cuidar el bien común? ¿Y qué motivación lo suficientemente fuerte les será dada a ellos para evitarles ser astutamente comprados por los banksters? ¿La democracia? ¡Es la democracia la que ha empantanado a Europa en este lío actual!

No existe más que una sola y completa solución: el divino Niño en el Pesebre de Belén. ¡Feliz Navidad, queridos lectores, y gracias a todos vosotros que me han enviado una tarjeta de Navidad, así como a aquellos que no lo han hecho!

Kyrie eleison.



LAS COSAS INVISIBLES - ¡FELIZ NAVIDAD!





“Creo en un solo Dios Todopoderoso, creador de todo lo visible e invisible”


Símbolo de Nicea





Podían verlo todo, aún a la distancia,

sin confundir el blanco del vellón o el granizo,

distinguir entre el verde marchito de una acacia,

la retama amarilla, el olivar cobrizo.



Podían ver el tramo final de cada noche,

agazapando sueños bajo una luna fría,

los rebaños ajenos, iguales y distintos,

cada cual con su nombre, su cencerro y su guía.



Eran pastores diestros, podían asimismo,

ver en cada horizonte como en cada cayado,

el porvenir del tiempo, la luz de la madera,

el próximo torrente donde unir al ganado.



Los valles o las cimas no guardaban secretos,

para sus ojos hechos a contornos posibles,

pero un día inefable les fue dada la gracia

de contemplar silentes las cosas invisibles.





Un Angel fue primero, heraldo del pesebre,

de la impar teofanía custodio y pregonero,

un Angel señalado para que todos sepan

que el Verbo se hizo carne y refulge el lucero.





Mas después, tras el Angel, se dejó ver arriba,

una recia milicia celeste que alababa,

dando gloria al Nacido y paz para los hombres

de voluntad maciza como una antigua aljaba.



Oyeron viejos himnos, salmodias milenarias

hosannas y loores.Al fin todo calló.

Se cumplió la Escritura cuando entre sombras claras

notaron que era aquello lo que oído no oyó.



Danos Señor la gracia de poner la mirada,

en las cosas eternas que no solemos ver,

en las imperceptibles, incorpóreas, perennes,

brotadas al Principio de tu divino ser.





Concede a quienes pueblan esta patria de llantos,

la ciencia de saber que no sólo has creado

lo que pesa, se mide, se calcula o se vende,

sino la Cruz que supo dar nombre a lo fundado.





Haz que el mundo visible se rinda ante tu cuna,

así la sangre abraza dolorida a la llaga,

que la materia toda se convierta en vestigio

de la vez que dijiste: ¡Que la tierra se haga!

Vuélvenos pastoriles los oídos cansados

de escuchar estridencias más oscuras que el lodo,

que nuestra vista sea la de esos mayorales,

y por otear con Fe lo contemplemos Todo.







ANTONIO CAPONNETTO

sábado, 24 de diciembre de 2011

EL PESEBRE EN LLAMAS


 


Por Antonio Caponnetto



El pasado 20 de diciembre, un revoltijo inmundo de agrupaciones comunistas se dio cita en la Plaza de Mayo para recordar la caída del funesto delarruismo, y la serie de oscuros episodios que envolvió a aquella infeliz jornada.



En tales circunstancias se quemó impunemente un pesebre y un árbol navideño, amén de consumarse las consabidas pintadas agraviantes sobre el frente de la Catedral. Las imágenes del Nacimiento estaban bendecidas, y habían sido hechas por las piadosas manos de unas ex alumnas del Colegio María Auxiliadora. En cuanto al árbol, y mas allá de la vulgarización comercial que de él se ha hecho, no deja de ser un símbolo tradicional del lignum vitae, del leño de la vida, prefiguración del de la Cruz.



Nada cuesta deducir que el hecho tiene todos los caracteres de un sacrilegio y de una profanación.



Es cierto que aquellos manifestantes blasfemos expresaron su oposición al actual gobierno. Pero también es cierto que coinciden con él en lo sustantivo; esto es, en la subversión cultural, espiritual y moral, en virtud de la cual, unos y otros viven para ultrajar al Decálogo cada día.



Acaso como un símbolo procaz de lo que decimos, Fernando Esteche, uno de los visibles responsables de la manada agresora, es al mismo tiempo profesor en la Universidad Nacional de La Plata, y en carácter de tal ocupó el palco oficial con que las autoridades educativas kirchneristas premiaron a Hugo Chávez el 29 de marzo de 2011. La libertad de la que goza para consumar reiterados desmanes y delitos a la vista del público, es la prueba ilevantable de su condición de compañero de ruta de los actuales dueños del poder.



El Gobierno, pues, no es ajeno a este vejamen. No sólo porque nada hace para contener el salvajismo o para castigarlo después, sino porque lo engendra y alimenta, lo acompaña y cultiva, toda vez que el desprecio a las enseñanzas de la Fe Católica es política de Estado.



El Ministro de Ambiente y Espacio Público porteño, Diego Santili, se quejó por los ciento cincuenta mil pesos que costó reparar el daño al espacio público. ¡Insensato crapuloso! Como si la ofensa al Verbo Encarnado fuera una cuestión presupuestaria o una alteración del paisaje.



El Jefe de Gabinete macrista, Horacio Rodríguez Larreta, twitteó “lamentar muchísimo que volviera a vivirse lo que justamente se estaba repudiando". ¡Imbécil consumado! Como si diez años atrás las masas se hubieran movilizado para repudiar la persecución a la Iglesia. Como si no hubiera un solo y único hilo conductor entre la gimnasia revolucionaria del marxismo, otrora y ahora, década mediante.



La DAIA condenó la afrenta “a un símbolo de la grey cristiana, representativo del espíritu de paz y armonía que las fiestas encarnan”, reafirmando “sus principios permanentes de respeto a los símbolos de todos los credos, de fortalecer los valores de promoción de la diversidad y la armónica convivencia de todos quienes conformamos el mosaico multicolor del tejido social argentino”.



¡Hipócritas! ¡Sepulcros blanqueados! Como si fueran equivalente el Misterio de la Encarnación y los falsos cultos, la Religión Verdadera con las mendaces, la manifestación de Cristo con los tenebrosos enredos sectarios, el horrísono Talmud con el Santo Evangelio, la Natividad del Redentor y las maquinaciones de los deicidas. Como si no fuera la causa de tanto estropicio “la promoción de la diversidad”, eufemismo vil utilizado para encubrir a los peores degenerados. Como si “el mosaico multicolor” no fuera otra elipsis para justificar la lenidad absoluta de cuanto pervertido ande suelto.



Cristina y su séquito peronoide, que parlan en cadena a cada instante para inaugurar una cloaca con el nombre de “él”, o comunicarle al país los últimos estertores de su rencor indigno, callaron ante tamaña irreverencia. ¡Miserable ella, de mil maneras merecedora de ser llamada estulta, irreligiosa e infame. Antítesis de la mujer cristiana, deshonor para sus congéneres y encarnadura penosa de arrogancia y maldad. Heredera política al fin de aquel cínico impar que incendiaba los templos, enmandilaba sus leyes, judaizaba sus programas de gobierno y declaraba a la vez su pertenencia a la grey católica.



Los obispos, por supuesto, también callaron. El Arzobispado de Buenos Aires repone el pesebre, vuelve a bendecir las imágenes, llama a la convivencia pacífica, a la construcción de una sociedad plural, al ecumenismo irrestricto de todas las creencias, y todo sigue su curso. ¡Ciegos que guían a otros ciegos! ¡Pastores devenidos en lobos! ¿Qué más tiene que suceder para que tomen conciencia de la tragedia que estamos viviendo? ¿Qué nueva conducta endemoniada tienen que presenciar para que escudriñen y vean con claridad lo que está sucediendo, para que reaccionen con firmeza, para que luchen con varonía, para que llamen a la resistencia activa y ardiente en defensa de la Cruz? ¿En que momento crucial de sus carreras eclesiásticas fueron emasculados de consuno, para que nadie quiera quebrar la colegialidad cobarde, llamando al combate frontal contra los enemigos de Dios y de la Patria?



En cuanto a los incendiarios, llegan tarde y en vano al festín del demonio. El Cristo que adviene ha derrotado al furente Herodes y ha dado cumplimiento a las profecías. Nace en la próxima, en las anteriores, en las futuras y en las eternas Nochebuenas. Él es el fuego, la lumbre, la llama, la brasa y el ardor.



Contra su ígnea divinidad se estrellan los Caifás y el Sanedrín en pleno. Contra su rostro irrefragable se tumban las teas de los caínes y los judas. Sobre su pecho manso y viril habita el cirio de la Pascua Nueva, las candelas lumínicas de María Santísima, el blandón de José, la promesa intacta de venir a la tierra a arrojar fuego (Lc. 12, 49), y a desear que su combustión amorosa y salvífica se extienda victoriosa sobre todas las naciones de la tierra.

AGUER: NAVIDAD ES UN MISTERIO DE LA FE, NO ES PAPA NOEL NI LA "COCA COLA"


En el programa “Claves para un Mundo Mejor” (América TV), Mons. Héctor Aguer, Arzobispo de La Plata, dedicó su habitual reflexión televisiva semanal, a la celebración de la Navidad afirmando “el pesebre, es el símbolo por excelencia de la Navidad. El pesebre es la imagen típicamente católica, en la que se expresa la comprensión correcta de este misterio. En esta perspectiva, podemos desearnos feliz Navidad. En el saludo no sólo se desea la paz, el bienestar, la prosperidad, sino principalmente la causa de todos esos bienes. Es algo mayor: que nosotros podamos acercarnos efectivamente a la salvación que nos trae el Salvador”.

Consideró que, en la actualidad, “las cosas están confundidas. La Navidad se anuncia públicamente por medio del arbolito, pero creo que la mayor parte de la gente que arma el arbolito o contempla esos arbolitos limitados a puro esquema que aparecen en el ámbito público, no reconocen qué significa este signo. En realidad, el arbolito es un símbolo cristiano de la Navidad, que representa la vida nueva. El árbol siempre reverdece a pesar de que se lo corte; por eso representa la vida nueva que Cristo vino a injertar en el seno de la historia humana”.



“El otro símbolo es Papá Noel. ¿Quién sabe que Papá Noel es una especie de transformación, diríamos, norteamericana, de San Nicolás? Hoy día nos evoca más a Coca Cola que al mismo San Nicolás”, indicó.



El prelado platense destacó que “esa ambigüedad de los símbolos parece que está manifestando también una ambigüedad de la comprensión del misterio” y “en los saludos se evoca genéricamente la paz, el bienestar, la felicidad, la prosperidad para el año que viene. La Navidad queda como absorbida en ese plural indefinido de “las fiestas”.



Además reconoció que “en algunos ámbitos católicos la interpretación de la Navidad es más bien sociológica. Estamos obligados a que el mundo ande mejor, como si el aporte del Cristianismo tuviera como meta principal lograr el desarrollo de los pueblos, la justicia en la sociedad, una mejor distribución de la riqueza. Son todas cosas muy nobles, muy dignas pero, sin embargo, nos están confundiendo respecto del significado de la fiesta”.



Manifestó que “Jesucristo vino al mundo para traernos algo mucho más alto, trascendente, que es la salvación, y de eso se trata: vino a liberarnos del pecado, vino a elevar la condición humana a la participación en la vida de Dios. Y desde allí se derivan todos los otros bienes posibles, que son como proyecciones culturales y sociales de la aceptación del Salvador”.



Mons. Héctor Aguer también dijo que “para que nuestra celebración sea como corresponde, para que responda a la realidad del acontecimiento, tenemos que pedirle a Cristo que nos traiga la salvación” y recordó que “cuando la Iglesia celebra, cada año, la Navidad no está simplemente evocando un hecho del pasado del cual se hace memoria, sino que está celebrando un misterio. Esto quiere decir que, en cada Navidad, Cristo se hace presente con su gracia y, podríamos decir, de alguna manera, que nace en nosotros”.



Afirmó que “la Navidad es un ejemplo” y que el ejemplo está dado en que “el eterno se hace temporal, el infinito se clausura en el seno de María y luego en la limitación de la infancia, el omnipotente se hace impotente, el rico se hizo pobre –como dice San Pablo- para enriquecernos a nosotros con su pobreza. Así nos indica cuál es el verdadero camino del hombre”.



Por último sostuvo: “Es curioso: la humanidad alcanza su auténtica entidad, reconoce su verdadera esencia, cuando el Hijo de Dios se hace hombre” y culminó deseando “¡Feliz Navidad para todos!”.



Adjuntamos el texto completo de la alocución televisiva de Mons. Héctor Aguer:



“Mis amigos, hoy quiero empezar con una pregunta: ¿Tienen ustedes un pesebre en su casa? Quiero decir, la clásica representación del nacimiento de Jesús. Y hago esta pregunta porque el pesebre, es el símbolo por excelencia de la Navidad”.



“Hoy día las cosas están muy confundidas. En general, la Navidad se anuncia públicamente por medio del arbolito, pero yo creo que la mayor parte de la gente que arma el arbolito o contempla esos arbolitos limitados a puro esquema que aparecen en el ámbito público, no reconocen que significa este signo. En realidad, el arbolito es un símbolo cristiano de la Navidad, que representa la vida nueva. El árbol siempre reverdece a pesar de que se lo corte; por eso representa la vida nueva que Cristo vino a injertar en el seno de la historia humana”.



“El otro símbolo es Papá Noel. ¿Quién sabe que Papá Noel es una especie de transformación, diríamos, norteamericana, de San Nicolás? Hoy día nos evoca más a Coca Cola que al mismo San Nicolás”.



“Pero volvamos a la cuestión fundamental: ¿dónde está la representación de la Navidad cristiana? Esa ambigüedad de los símbolos parece que está manifestando también una ambigüedad de la comprensión del misterio”.



“En los saludos se evoca genéricamente la paz, el bienestar, la felicidad, la prosperidad para el año que viene. La Navidad queda como absorbida en ese plural indefinido de “las fiestas”.



“Incluso, en algunos ámbitos católicos la interpretación de la Navidad es más bien sociológica. Estamos obligados a que el mundo ande mejor, como si el aporte del Cristianismo tuviera como meta principal lograr el desarrollo de los pueblos, la justicia en la sociedad, una mejor distribución de la riqueza. Son todas cosas muy nobles, muy dignas pero, sin embargo, nos están confundiendo respecto del significado de la fiesta”.



“Jesucristo vino al mundo para traernos algo mucho más alto, trascendente, que es la salvación, y de eso se trata: vino a liberarnos del pecado, vino a elevar la condición humana a la participación en la vida de Dios. Y desde allí se derivan todos los otros bienes posibles, que son como proyecciones culturales y sociales de la aceptación del Salvador”.



“Pero entonces para que nuestra celebración sea como corresponde, para que responda a la realidad del acontecimiento, tenemos que pedirle a Cristo que nos traiga la salvación. Cuando la Iglesia celebra, cada año, la Navidad no está simplemente evocando un hecho del pasado del cual se hace memoria, sino que está celebrando un misterio. Esto quiere decir que, en cada Navidad, Cristo se hace presente con su gracia y, podríamos decir, de alguna manera, que nace en nosotros”.



“Sin duda que también la Navidad es un ejemplo. Los Padres de la Iglesia decían que todos los hechos de la vida de Jesús son misterio o sacramento, y ejemplo. Pero si no son misterio, es decir, si Cristo no se hace presente efectivamente con su gracia y reconquista nuestro corazón para darnos su salvación, su vida sobrenatural, difícilmente podamos seguir su ejemplo”.



“¿Y cuál es el ejemplo? El ejemplo está dado en esto: en que el eterno se hace temporal, el infinito se clausura en el seno de María y luego en la limitación de la infancia, el omnipotente se hace impotente, el rico se hizo pobre –como dice San Pablo- para enriquecernos a nosotros con su pobreza. Así nos indica cuál es el verdadero camino del hombre”.



“Es curioso: la humanidad alcanza su auténtica entidad, reconoce su verdadera esencia, cuando el Hijo de Dios se hace hombre”.



“Este es el sentido de la Navidad. El pesebre es la imagen típicamente católica, en la que se expresa la comprensión correcta de este misterio. En esta perspectiva, podemos desearnos feliz Navidad. En el saludo no sólo se desea la paz, el bienestar, la prosperidad, sino principalmente la causa de todos esos bienes. Es algo mayor: que nosotros podamos acercarnos efectivamente a la salvación que nos trae el Salvador”.



“¡Feliz Navidad para todos!”

DOS VERSIONES DE LA CANCIÓN DE NAVIDAD DE 1975



Existen dos versiones de la canción navideña titulada "CARTA A MI PEQUEÑA HIJA". La primera de ellas fue durante el Operativo Independencia declarado por el gobierno de Isabel Martínez de Perón, y fue difundida en la Navidad de 1975 por todos los medios de comunicación. Fue cuando la Argentina se negó a que un trapo rojo como símbolo del odio anticatólico marxista ondeara como bandera de nuestro país.
La segunda versión pertenece al disco Fogón de Magdalena, grabado por el Conjunto Patria en 1992 en el Penal Militar de Magdalena. Allí se encontraban presos los patriotas del 3 de diciembre de 1990. El conjunto era integrado por algunos oficiales y suboficiales del sector nacionalista del Ejército que dejó testimonio de patriotismo en dicha jornada.


A continuación, la letra:



CARTA A MI PEQUEÑA HIJA



Esta noche tan nuestra, querida,

hija mía que allá en la ciudad,

sos la luz de bengala y un beso,

para abuela, y abuelo y mamá.



Quiero estar yo también a tu lado

mientras llega Jesús, Navidad,

y contarte en mis brazos la historia,

del soldado al que nombras "papá".



Hoy la Patria me llama, pequeña,

para hacerte una tierra mejor,

sin piratas de rojas banderas,


y hombres que odian por no tener Dios.



Tengo espada; por vos y por todos,

voy al monte de mi Tucumán.

Canto y lucho alegrías muy tiernas,

aunque estalle de rabia el fusil.



Navidad en la selva, pequeña,

y un fogón compañero, recuerdan,

las familias lejanas, muy cerca,

y un aliento de pueblo hasta el fin.



Hoy la Patria me llama, pequeña,

para hacerte una tierra mejor,

sin piratas de rojas banderas,


y hombres que odian por no tener Dios.



Tengo espada; por vos y por todos,

voy al monte de mi Tucumán.

Canto y lucho alegrías muy tiernas,

aunque estalle de rabia el fusil.



Y contarte en mis brazos la historia,

del soldado al que nombras "papá".





LA PATRIA NECESITA DE SUS MEJORES HIJOS...
QUE ESPERÁS PARA UNIRTE A LAS FILAS DEL NACIONALISMO...

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VANGUARDIA DE LA JUVENTUD NACIONALISTA

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PARTIDO POPULAR DE LA RECONSTRUCCIÓN

¡POR DIOS Y LA PATRIA!