martes, 1 de enero de 2013

“TRES PENSAMIENTOS PARA EL ÚLTIMO DÍA DEL AÑO”, DE DON AZCARATE, O.S.B.



“Cada vez que el calendario nos trae, inexorable, esta fecha del 31 de diciembre, no pueden menos que preocupar al hombre pensador, y más todavía al fiel cristiano, estos tres graves pensamientos:

el tiempo pasa,
la muerte se acerca,
la eternidad nos espera.

Efectivamente:

a. El tiempo pasa.

El presente año ha pasado como un soplo, y como él pasarán todos los que nos restan vivir, sean pocos, sean muchos; sean felices, sean desgraciados.

¿Qué se ha hecho de las penas y de los dolores? ¿qué de las alegrías locas y de los placeres de este año transcurridos?

Ni las penas ni las alegrías pasadas pueden ya volver. De ellas sólo queda el mérito de haber sufrido o gozado con conciencia pura y con alteza de miras, o, al revés, la responsabilidad de haberlo perdido todo por falta de espíritu cristiano.

El tiempo pasa para todos, este año ha pasado para todos, nadie ha podido detener el reloj. ¡Cómo hubiese deseado el gozador de la vida, el pecador disoluto, que no hubiesen pasado sus horas de placer, sus días y sus noches de miel! Sin embargo pasaron para no volver.

Ha pasado este año corriendo, volando; pero no ha pasado en vano. Muchos desearían que hubiese pasado sin dejar huella, como el vuelo del pájaro; que lo pasado, como dicen, quedará pisado, mas no es así. Todo el pasado queda sujeto al juicio de Dios.

b. La muerte se acerca.

La muerte galopa y se acerca de día en día para cada uno. A muchos, a innumerables, los ha alcanzado en este último año, y los ha alcanzado sorpresivamente. A muchos que hemos conocido sanos y alegres, en pocos minutos, o en pocas horas o en breves días, los hemos visto desaparecer.
Ni la edad, ni el bienestar, ni la dignidad, ni la ciencia, ni el vicio, ni la virtud respeta la muerte inexorable. Todos tenemos nuestro día señalado, como lo tuvieron los que nos han precedido este mismo año y los años anteriores. Desaparecieron en un abrir y cerrar de ojos, y de muchos de ellos no queda ni el recuerdo.

¡Tanto afán por vivir, para vivir tan poco y tan tristemente! ¡Tanto cuidarse del cuerpo y del vestido y del negocio y de la honra, para perderlo todo tan presto y tan sin remedio! ¡Tanto alardear de las riquezas, de la hermosura, de las simpatías, de la influencia, para quedar de súbito reducido a un cajón de podredumbre!

c. La eternidad nos espera.

Nada sería que el tiempo pasase y que la muerte se acercara, si con ello todo se acabara. Mas no es así. Al morir, el hombre no muere del todo: perece la materia, pero el espíritu perdura. El cuerpo vuelve al polvo del sepulcro, de donde brotó; pero el alma retorna a Dios, que la creó.

Todo lo que aquí es pasajero, todo fenece; sólo el alma sobrevive en este general cataclismo. Por eso el hombre, aunque muere, no muere para siempre, sólo cambia de vida: de la vida temporal pasa a la eterna, del tiempo a la eternidad.

¡La eternidad! ¡Qué realidad terrible! Muchos la niegan porque les convendría que no existiese; así sus vicios no tendrían ninguna sanción ultraterrena. Otros muchos, los más, no piensan en ella, porque no la comprenden. Mas ni por negarla ni por desconocerla, la eternidad deja de existir y de esperarnos.

Nada fuera que la eternidad existiese, si esta fuese para todos bienaventurada y feliz. Pero no es así. Hay dos eternidades: la eternidad del cielo, para premio, y la eternidad del infierno, para castigo. Hay, pues, un premio eterno y un castigo eterno. Así lo ha dispuesto Dios, y nada ni nadie podrán hacer que no sea así.

Si, pues, te espera una eternidad feliz ¡oh cristiano!, después de los sufrimientos de esta breve vida, ¿Por qué no la soportas con resignación y con una santa esperanza? Y si a ti también te espera la eternidad, pero una eternidad desgraciada, ¡oh pecador y gozador de la vida!, ¿por qué prefieres un placer sucio y fugaz a una eterna dicha?”

Publicado por STAT VERITAS

lunes, 31 de diciembre de 2012

FE EN DIOS "Y" EN LA IGLESIA- LA IMPORTANCIA VITAL DE OBEDECER A LA IGLESIA


O LA TRAGEDIA DEL PROFESOR VAYLISKI


Por Juan J. Grinda

El que dice «creer en Dios pero no en la Iglesia», quiere llegar a Dios, por el camino opuesto al que el mismo Dios nos ha abierto. Quiere ir por el camino de la autosuficiencia humana, que sólo lleva a uno mismo; la Iglesia, en cambio nos conduce -- como Madre amorosa y Esposa fiel-- al Padre, haciéndonos hijos de Dios.

«Hay quienes suponen equivocadamente que Cristo puede ser separado de la Iglesia, que es posible que uno dedique su vida entera a Jesucristo sin referencia a la Iglesia. Actuando así olvidan la verdad proclamada por san Pablo en las palabras: La Iglesia es su Cuerpo, y nosotros sus miembros vivos» (Ef 5, 29-30)» (JPII en Australia, 25-XI-86)

«Lo absurdo de esta dicotomía (amar a Cristo sin la Iglesia) se muestra con toda claridad en estas palabras del Evangelio: "el que a vosotros desecha a mí me desecha" (Lc 10, 16). Cómo va a ser posible amar a Cristo sin amar a la Iglesia, siendo así que el más hermoso testimonio dado en favor de Cristo es el de San Pablo: "amó a la Iglesia y se entregó por ella" (Ef 5, 25)» (Pablo VI, Exh. Ap. Evangelii nuntiandi, 8-XII-1975, 16)

LA IMPORTANCIA VITAL DE OBEDECER A LA IGLESIA O LA TRAGEDIA DEL PROFESOR VAYLISKI

A los santos y a los herejes, una diferencia les separa: los santos han obedecido a la Iglesia; los herejes no. Los santos han puesto siempre, por encima de su propio pensar, sentir o desear la autoridad de la Iglesia. En cambio los herejes, por mucho que pensasen, sintiesen o incluso «gustasen» que estaban unidos con Dios, invariablemente han puesto su propio parecer por encima de Dios. Los herejes -- al despreciar a la Iglesia-- han caído en la trampa de que nos libra, precisamente, la primera función maternal de la Iglesia: el peligro de la autosuficiencia humana.

El error de pensar «nada ni nadie por encima de mi propio juicio o parecer», hace inevitable que uno mismo (un hombre y un juicio humano falible) se constituya en máxima autoridad. Ya no habrá fe en Dios, sino sólo confianza absoluta e ilimitada, eso sí en uno mismo; no habrá fe en Dios que «no puede engañarse ni engañarnos» (cfr. Dz. 1789), y sí fe absoluta e ilimitada en el juicio de un hombre, que por cierto puede engañarse y engañarnos (cfr. Dz. 2314).

Pensemos en un imaginario personaje: el profesor Vayliski (espero que nadie se llame así). Nos puede decir Vayliski que «cree en Dios pero no en la Iglesia». Quizás sea confuso lo que nos diga de Dios, pero de una cosa no cabrá la más mínima duda: Vayliski «cree», por encima de todo, a Vayliski y en lo que Vayliski dice. (Creer siempre es creer a alguien y en algo que ese alguien nos dice).

Y esa será la mejor forma de que a los demás --cuando Vayliski piensa que ya se entiende directamente con Dios y nos está haciendo a los humanos el inmenso favor de escuchar a Dios sin mediador alguno-- nos llegue, obviamente, no la voz de Dios, sino la voz de Vayliski.

¡Inmensa tragedia la de Vayliski!. Se ha convertido el pobre Vayliski, cuando puede pensar que su fe es la más pura, fiducial o liberada que imaginarse pueda en, de una parte, el ser más mediatizado que se conoce: el que queda prisionero y esclavo de su propio juicio, e, incluso, de sus propias debilidades psicológicas; y, de otra, en un verdadero intermediario maligno (aún a su pesar) entre Dios y los hombres, porque al escuchar mucho la propia voz de Vayliski, en vez de la de Dios «creerán» en Vayliski e irán a donde Vayliski vaya, pero, quizás no a donde Dios quiere que vayamos los hombres: hacia Él que es la Vida Eterna.

«Pertenecen a la fe» --decía Santo Tomás- «aquellas cosas que directamente nos conducen a la vida eterna» (2-2, q. I, A. 6 ad 1); «cuánto nos encamina a ella» (2-2 q. 1, a. 8 c) y, desde luego pertenece a la fe el creer en «la Iglesia que es Una Santa, Católica y Apostólica». Su mediación maternal sólo puede verse como la de un malévolo intermediario, cuando al «maligno intermediario» de verdad, lo tiene uno, por la soberbia, dentro de sí.

LA AUTOSUFICIENCIA DE VAYLISKI

Cuando uno mismo es y se hace a sí mismo por la autosuficiencia, maligno intermediario es cuando más se suelen ver intermediarios malévolos --que no lo son-- por todas partes: Sacramentos, Mandamientos, obediencia al Papa y a los Obispos en comunión con él, amor a la Virgen... medios todos ellos magníficos y soberanos para precisamente, ir matando, poco a poco y con perseverancia a ese maligno intermediario que, todos por la soberbia, tenemos dentro de nosotros mismos.

Le ocurre a Vayliski -en un plano distinto- lo que le sucedió realmente, a un sabio profesor de microbiología algo posterior a los tiempos de Koch (famoso descubridor del bacilo que lleva su nombre). Veía, aquél sabio profesor, tuberculosis por todas partes y había presentado a diversas Academias los más variados estudios y extensos ensayos sobre el famoso bacilo. Su fama y autoridad fue creciendo hasta que, un triste día, se eclipsó: el día que descubrió que el tuberculoso era él. En tanto tiempo no había hecho otra cosa que ver, en sus contaminadas preparaciones microscópicas, su propios bacilos. (Y, quizás, contagiar o ver a muchos enfermos que no lo eran). 

¡La Iglesia por encima de Dios!: han dicho falsamente algunos, probablemente autsuficientes. La Iglesia, habrá que repetir con paciencia infinita, no está por encima de Dios sino al servicio de Dios y de los hombres. Sirve de puente de unión, tanto entre Dios y los hombres como entre éstos y Dios, que es lo propio de un buen mediador.

La Iglesia sí está por encima del propio juicio de Vayliski, pero no de Dios. Comprendemos, sin embargo, que cuando Vayliski se piensa igual a Dios, se le pueda ocurrir que, al estar la Iglesia por encima de él, esté por encima de «dios».

¡La Iglesia por encima de Mi! es lo que realmente, debería decir y dice --escandalizado-- quien piensa que su Mi es un absoluto. Y es curioso observar cómo --lo que para los herejes es un escándalo-- para los santos, que han tenido la sabiduría de escribir su «mi» con minúsculas y por eso han llegado a ser, de verdad, grandes, es el mayor motivo de alegría y agradecimiento. Sabían muy bien que poniendo su propio juicio por debajo de la autoridad de la Iglesia no se engañarían jamás ni engañarían a los demás. Han sabido ver lo que hay debajo de ese dar un valor absoluto e ilimitado al propio juicio: la pretensión, tan vieja como el pecado original, de hacer «divino» mi propio juicio. En esa trampa han caído todos los herejes. Trampa que han esquivado los santos no poniendo su propio juicio y parecer por encima de todo, gracias a que ahí estaba la Iglesia, para poner el propio juicio bajo su autoridad. Han atinado, por su humildad, a ejercer esa función vital tan importante de obedecer a la Iglesia. ¿Y acaso se podría obedecer a la Iglesia si la Iglesia no existiese?

No se podría. El demonio debe saber lo que Vayliski, o el que dice «creer en Dios pero no en la lglesia», ignora.

OBEDECER A LA IGLESIA ES ESCUCHAR Y OBEDECER A DIOS

Gracias a la mediación de la Iglesia, al obedecerla, evitamos ese gran escollo de poner nuestro propio juicio por encima de todo; pero no estriba sólo en apartarnos de ese gran peligro su mediación maternal. Lo más importante de obedecer a la Iglesia es que, al obedecerla a Ella, estamos completamente seguros de obedecer a Dios de verdad, de escuchar a Dios de verdad, de escuchar a Dios que nos comunica, entonces sí, su Verdad y nos da esa participación en la misma Vida divina (la vida de la gracia) que Dios ha querido dejar en su Iglesia y dárnosla en Ella.

Al poner nuestro propio juicio bajo la autoridad de la Iglesia estamos poniendo, de modo inequívoco, nuestro propio juicio «debajo» de Dios, ya que, como se dice en la constitución Dei Verbum (n. 10) del Concilio Vaticano II, «la autoridad de la Iglesia se ejerce en nombre de Jesucristo»: no es una autoridad cualquiera a la que obedecemos al obedecer a la Iglesia; es la misma autoridad de Dios hecho hombre: «El oficio de interpretar auténticamente la palabra de Dios, escrita o transmitida, ha sido confiado tan sólo al Magisterio vivo de la Iglesia, cuya autoridad se ejerce en el nombre de Jesucristo». 

La Iglesia ejerce su Autoridad en nombre de Jesucristo, cómo su Divino Maestro pudo decir: «no hablo nada por mi propia cuenta, sino lo que el Padre me ha enseñado, eso es lo que hablo» (Juan 8, 28). Y así como oír a Jesucristo es oír al Padre («Felipe, el que me ha visto a mi ha visto al Padre», Juan 14, 9), oír a la Iglesia («quién a vosotros oye, a mi me oye», Lucas 10, 16), es oír a Jesucristo --«único mediador entre Dios y a los hombres» (I Tim, 2, 5)-- Fundador de la Iglesia (Mat 16, 18) y que estará con su Iglesia hasta el fin de los tiempos («Yo estaré con vosotros hasta la consumación de los siglos», Mat 28, 20).

PALABRAS HUMANAS CON AUTORIDAD DIVINA

Las palabras de la Iglesia son palabras humanas en atención a nuestra naturaleza humana, ya que -- como dice San Pablo-- «fides ex auditu»: «¿Cómo invocarán a aquél en quién no han creído? Y ¿cómo creerán sin haber oído de El? Y ¿cómo oirán si nadie les predica? Y ¿cómo predicarán si no son enviados?... Luego la fe viene de la audición, y la audición por la palabra de Cristo» (Rom 10, 14-17).

Pero son palabras humanas -- las de la Iglesia-- , dichas con autoridad divina; cómo también las palabras humanas de Jesucristo que oían sus contemporáneos en Palestina eran bien claras e inequívocas pero, los fariseos, por ejemplo, lo que rechazaban era la autoridad divina de esas palabras humanas. El «escándalo» de Jesucristo es el mismo ""escándalo"" de la Iglesia, ayer, hoy y siempre.

El número 10 de la Constitución antes citada del Vaticano II, Dei Verbum, no teme ese «escándalo» cuando, a continuación del párrafo citado anteriormente añade: «Magisterio que evidentemente no está por encima de la palabra de Dios, sino que sirve a ella, enseñando tan sólo lo que ha sido transmitido, puesto que, por mandato divino y con la asistencia del Espíritu Santo, lo oye con piedad, lo guarda santamente y lo expone con fidelidad; y de este único depósito de la fe saca todo lo que propone como verdad que, revelada por Dios, ha de ser creída».

Para que nos llegue de verdad la palabra de Dios, su propia voz, no la nuestra o la de Vayliski, es de todo punto indispensable que nos llegue con fidelidad y eso sólo es posible por la asistencia divina que el mismo Dios da a su Iglesia haciéndola participar de su misma autoridad para que proponga y explique, sin alteración falible humana, la Verdad divina.


FALSA DISYUNTIVA: DIOS O LA IGLESIA

Sólo así llegamos a un trato directo con Dios. A veces se presenta un dilema disyuntivo completamente falso: trato directo con Dios o mediación de la Iglesia: ¡elija usted! No hay tal disyuntiva; la realidad es un distinto dilema: mediación de la Iglesia y trato directo con Dios o no mediación de la Iglesia y trato directo, pero no con Dios sino con uno mismo. «Voy a la Sangre de Cristo», decía Santa Catalina de Siena cuando se iba a confesar; ¿cabe un trato más directo con Dios? ¿Es posible mayor trato directo con Dios que unirnos en la Misa al Sacrificio Redentor de su Hijo?

Sin la mediación de la Iglesia se interpondrá nuestra propia autosuficiencia entre Dios y nosotros como un gran obstáculo y no habrá nada de sobrenatural.

San Juan de la Cruz nos da en una sola frase todo un curso acerca de lo sobrenatural: «Porque sobrenatural eso quiere decir, que sube sobre lo natura/; luego el natural abajo queda» (Subida al Monte Carmelo, 2, 4). Cuando, por la soberbia, nada hay ni puede haber por encima de mi propio juicio (por encima de mi natural) nada puede haber, obviamente, por encima y «sobre» mi natural; esto es: nada de sobre-natural.

Cuando «mi natural abajo queda», por la obediencia a la Iglesia, nunca mis propios pensamientos, gustos o sentimientos podrán gastarme la pesada tragedia de que, por la soberbia, yo obedezca a mi natural, en vez de a Dios: que haga mi voluntad en vez de la Voluntad de Dios.

La obediencia a la Iglesia es también un criterio esencial, como remarcan por igual San Juan de la Cruz, Santa Teresa y tantos más, para distinguir a la verdadera mística de la falsa.

Qué lejos estaba Lutero de pensar -- el que tanto despotricaba de la razón humana-- que su famosa fe fiducial más que fe en Dios, era, más bien, la confianza absoluta e ilimitada que Lutero tenía en su «natural» --en la propia inteligencia y subjetividad humana de Martín Lutero--. Rousseau se quejaba: «Hombres, siempre hombres entre Dios y yo». No se daba cuenta de que la Iglesia está precisamente para que entre Dios y Rousseau no se interponga, malévolamente, un hombre: el propio Juan Jacobo. Y para que el demonio no abra «su puerta» a través de la soberbia humana: «¡Con qué infame lucidez arguye Satanás contra nuestra Fe Católica! Pero, digámosle siempre, sin entrar en discusiones: yo soy hijo de la Iglesia» (Camino, n. 576).

Yo pediría, para terminar, a Vayliski, que respete mi opción y mi libertad: prefiero obedecer a la Iglesia que obedecerle --con todo respeto también-- a él. (Algo difícil para Vayliski, porque cuando alguien hace de su propio juicio un valor absoluto tiende enseguida a convertirse en un tirano). Obedeciendo a la Iglesia estoy bien seguro de no seguir a otro hombre --aunque se llame Vayliski-- ni a mí mismo que podría ser --si Dios no ayudase-- el mismísimo Vayliski.

Pero Dios nos ayuda y, por eso, nos ha dado su Iglesia. Sobre todo para otra función que escapa ya a estas líneas: para que, a través de Ella y con la fidelidad a su doctrina, a sus sacramentos y a sus Mandamientos podamos los hombres identificarnos con el Sacrificio Redentor de Jesucristo; para que podamos ser, entre los hombres, lo que los cristianos debemos ser: «Cristo que pasa» usando el título de la conocida obra de Homilías del Fundador del Opus Dei.-
Juan J. GRINDA - ESCRITOS ARVO. N° 60

DIALOGANDO SOBRE “LA VERDAD”


Por Emilio Nazar Kasbo

Numero Negidio: No hay que hablar con los cristianos fascistas o integristas…
Aulo Agerio: El hecho de que no seas católico, no debe llevarte a calificar a los que somos católicos de "fascistas", vocablo tan amplio como estrechos de mente son quienes lo aplican. Ese es un simple rótulo sin contenido alguno, que ni siquiera hace alusión al régimen que gobernó Italia antes y durante la II Guerra Mundial, rótulo utilizado con la finalidad de denigrar a su destinatario.
Numerio Negidio: No asocié en ningún momento una cosa con otra. Que quede claro. Hay fascistas de todas las religiones y tambien ateos. Y para mi todos los totalitarismos son excecrables por igual: Nazismo, fascismo y comunismo stalisnista. Y hay gente católica, musulmana, judía, atea, budista etc, cuya practica religiosa los hace ser buenas personas y buenas obras. Estos tienen todo mi respeto, siempre que no sean integristas y que quieran imponer su moral y sus creencias a los demás, y crear "Estados religiosos". En esos caso, no encuentro diferencia tampoco entre integristas critsianos, musulmanes o judíos. Parten de las mismas premisas y son igualmente antidemocraticos.
Aulo Agerio: Como vos no creés en la Verdad, no hay conversación posible en esta materia, Numerio...
Numerio Negidio: No creo en TU verdad Aulo, ni en que NINGUN SER HUMANO tenga la capacidad de conocer más que retazos de esa verdad/conocimiento. Creer lo contrario sería soberbio, sectario y una actitud de cerrazón e ignorancia. Como dice un dicho sufí, en todo caso si la cuestión es deísta, "hay tantos caminos para llegar a Dios, como almas en este Mundo", u otra frase "Dios es demasiado grande para caber en una religión". Ahora si vivís ese retazo de verdad con amor, bondad y sentido de hermandad, me parece bien y te felicito. Si además de eso, te hace ser mejor persona y hacer cosas buenas por los demás, te aplaudo.
Aulo Agerio: El problema no es que el hombre llegue a Dios por un camino, que sería pelagianismo, sino que se trata de una Gracia de Dios que mueve a la persona hacia El. Es algo distinto. Vos no creés ni en "mi" verdad (que no tengo ninguna, sino que en materias de Dogma simplemente trato de transmitir la enseñanza trimilenaria de la Iglesia), pero tampoco creés en ninguna otra verdad, tal como la decís. Por eso, no hay conversación posible en esta materia. Para vos no hay Verdad. Vos mismo lo reconocés: para vos, la existencia o el reconocimiento de la Verdad sería un acto de soberbia, de sectarismo, de cerrazón e ignorancia. En cambio, desconocer la Verdad para vos es un acto de humildad, de "apertura", de "mente abierta" y de sabiduría. Nadie te obliga a creer en la Verdad (que para vos es ignorancia), y por eso te quedás con tu sabiduría propia, que es la que divulgás y enseñás, porque sos vos el que se constituye en última autoridad de la demolición de la Verdad (que para vos es equivalente a ignorancia). Por otra parte, si para vos cumplir con los Diez Mandamientos y tratar de vivir las virtudes en la medida de la perfectibilidad humana, y con los humanos defectos es algo malo... pues bueno, estás haciendo apología del desamor a Dios, a tomar el nombre de Dios y jurar en vano, a no santificar las Fiestas, a deshonrar al padre y a la madre, a matar, robar, mentir, y a la lujuria en sus diversas formas de pecado... en lo cual considerarás que hay "sabiduría". Claro que para pontificar calificando y rotulando a los demás, es necesario sentirse "libre de pecado", para juzgar a los otros... ¿Quién dice cuál es "buena persona"? ¿Si no hay Verdad? Esa es la contradicción que mostrás. Fijate cómo sos vos quien introduce los calificativos de "fascista" o no sé qué cosas más. Si "integrista" es aceptar a Dios y su Revelación en la Iglesia Católica, y tratar de modelar la vida conforme las enseñanzas de la Tradición Católica y la Doctrina Social de la Iglesia... pues ¿qué querés que te diga? seré integrista nomás...
Numerio Negidio: Que te vaya bien Aulo. No te voy a contestar ni me interesa convencerte de nada. Ya somos adultos.

domingo, 30 de diciembre de 2012

DEFENSA DE LA CIUDADELA DEL MATRIMONIO



Una de esas extrañas contradicciones de los liberales es que ellos pueden cambiar su posición cuando les conviene.
Fue en los años sesenta que comenzaron su brutal ataque contra el matrimonio. Las feministas odiaban la institución, porque decían que las “esclavizaba”. La liberación sexual debería extenderse a quienes lo quisieran.
Todo fue hecho para quitar el prestigio y la estima de esta querida institución. Pronto se puso de moda que las parejas vivieran juntas. Los resultados son bien conocidos. La institución del matrimonio ha sufrido un daño inmenso. Vemos las consecuencias del amor “libre” en la proliferación de hogares monoparentales, divorcio, aborto, las prácticas anticonceptivas, enfermedades de transmisión sexual y los estilos de vida sexual con desvíos de todo tipo.
La única forma en que el matrimonio puede defenderse valientemente era no ceder e insistir que es una unión permanente, excluyendo cualquier otra. Maridos y esposas valientes han resistido al ataque del amor “libre” de la revolución sexual y, aunque maltratado por la guerra cultural, el estandarte sagrado del matrimonio sigue flameando en la ciudadela a pesar de todo.
Ahora parece que aquellos que eran tan anti-matrimonio se han convertido en pro-matrimonio.
Cuando el matrimonio se convierte en un obstáculo insalvable para la agenda sexual revolucionaria del amor “libre”, los liberales no tienen ningún problema en convertir el matrimonio en una institución que promueva su agenda, bajo la forma de un “matrimonio” homosexual.
Es por eso, la misma gente que promueve toda la gama de posiciones revolucionarias en materia sexual, está ensalzando las maravillas del “matrimonio” homosexual.
Los que llamaban al matrimonio esclavitud en los años sesenta, ahora insisten en su “derecho” a casarse.
Ellos no han cambiado sus posiciones sobre el aborto, la anti-concepción, el divorcio o el amor “libre”. Todavía apoyan con entusiasmo estas posiciones contrarias al matrimonio. Veremos a esos liberales huyendo de la castidad, de la abstinencia, de la modestia y de la virginidad como los murciélagos huyen de la luz.
Sin embargo, ellos toman esta nueva posición porque saben que, mientras el estandarte sagrado del matrimonio indisoluble ondee en la ciudadela, la sociedad reconoce que la moral sigue existiendo. Mientras la moral aún exista, el programa del amor “libre” encuentra un obstáculo que los liberales encuentran insoportable.
Es por eso quieren destruir la fortaleza no desde el exterior sino desde dentro. Tratan de eliminar los límites de exclusividad que hace que el matrimonio sea lo que es. Esa exclusividad que marca el patrimonio como una unión fructífera y permanente de un hombre y una mujer, deberá ser inclusiva y estéril.
Está en la naturaleza de las pasiones desenfrenadas el no aceptar ninguna restricción y condenar toda moralidad. Así, los nuevos “defensores” del matrimonio no estarán contentos hasta que estandarte sagrado del matrimonio indisoluble sea abatido y la bandera del arco iris sea puesta en su lugar.
No estarán satisfechos hasta que toda y cualquier relación sexual, “géneros” y estilos de vida sean aceptados. Es decir, nunca serán felices, porque nunca la sexualidad desenfrenada trae la felicidad, sino sólo frustración, ansiedad y desilusión.
Fuente: TFP Ameriana
Acción Familia

DIALOGO SOBRE EL MATRIMONIO Y LA EDUCACION DE LOS HIJOS


Por Emilio Nazar Kasbo

Aulo Agerio: ¿Cómo anda, distinguido Numerio? ¿Cómo anda su noviazgo? ¿Todo bien? Yendo a lo práctico… ¿ya está comprando los muebles?
Numerio Negidio: estamos aguardando dos cosas para ello… 1) Cumplir un año de novios
Aulo Agerio: y 2) aguardar que se cumpla el punto 1) ¿?
Numerio Negidio: No, ¡qué va! Y 2) Que me asignen un nuevo puesto en el trabajo con mayor cantidad de horas como docente (lo cual sucederá a partir del inicio del ciclo lectivo del próximo año)
Aulo Agerio: ¿y una vez que llega el inicio del ciclo lectivo del próximo año?
Numerio Negidio: jajajajajaja! ahí arrancamos a comprar cosas y ahorrar dineros para la fiesta
Aulo Agerio: y para el viaje de bodas... todo puede llevar como 8 años... ¿Estaríamos hablando del 2021, verdad? Bueno, es una estimación, días más, días menos...
Numerio Negidio: ¡Oh, no! pensamos casarnos mucho antes. De última, la Luna de Miel será un romántico fin de semana en la Laguna de Chascomús, pero nos casaremos, Dios mediante, pronto
Aulo Agerio: eso es bueno. Cambiará su vida, su óptica... pero más cuando llegue la prole. Le recomiendo, distinguido, que vaya pensando en la posibilidad de mantener Usted solo a la familia, y que la esposa se dedique al hogar y al cuidado de los chicos principalmente. Ustedes harán lo que ustedes decidan, lo mío es sólo una recomendación.
Numerio Negidio: tomo de muy buena gana su consejo y se lo agradezco
Aulo Agerio: Una mujer no da abasto en el hogar si dedica su tiempo completo a criar los hijos. Delegar eso en terceras personas, trae demasiados inconvenientes: los hijos se criarán débiles de carácter y otros perjuicios mayores... porque es lo que conversamos siempre con mi esposa.
Numerio Negidio: estoy totalmente de acuerdo
Aulo Agerio: Los salarios no son justos, aunque los K digan que sí. Vea que tengo más de una actividad, y no alcanza así y todo...
Numerio Negidio: pero ella tiene iniciada una carrera (brillante por cierto) y la cree compatible con la maternidad bien encarada. La madre de ella, mi futura suegra, lo hizo, y ella cree que también podrá hacerlo
Aulo Agerio: A mi esposa le falta una materia para ser contadora. ¿Es más importante el título o sellar papeles que el esposo y los hijos? Bueno, así construye cada cual su propio matrimonio y su propia futura familia. Son cosas para conversar entre novios y luego entre esposos…
Numerio Negidio: Bueno, el tema está en si el dar esa materia implica abandonar esposo e hijos o si se puede compatibilizar todo sabiendo cuáles son las prioridades
Aulo Agerio: ¿Así que me dices que la felicidad de una mujer está en cuidar hijos ajenos, o en sellar papeles? Interesante dato. En el Planeta Romano Tradicional no es así...
Numerio Negidio: Además el trabajo de ella bien puede desarrollarse desde el hogar sin desatender los deberes de esposa y madre... ella es una gran ama de casa y es muy cuidadosa en el cumplimiento de sus deberes de estado
Aulo Agerio: Sí, con una familia de 1 hijo... cuando crece y es independiente, puede ser. Pero si uno plantea tener una familia numerosa (como es en el Planeta Romano Tradicional), la cosa se complica...
Numerio Negidio: No, no, la felicidad está en cumplir su vocación, pero digo que una cosa no es incompatible con la otra
Aulo Agerio: ¿Cuál es su vocación primordial, que le proporcionará mayor felicidad por tanto? ¿O ambas vocaciones proporcionan idénticas felicidades? Pregunto cuál es la vocación que proporciona mayor Felicidad, o si da lo mismo educar hijos ajenos y sellar papeles que educar a los hijos propios en el hogar y cuidar de su propio esposo
Numerio Negidio: Mmm... en el caso de mi novia, está el ser esposa y madre... y por eso la otra vocación se subordina al a primera
Aulo Agerio: La realidad indica que en general, la mayoría de las mujeres cuando tienen hijos dejan de trabajar... y por algo será. Una mujer, con 3 hijos, no da abasto en la casa. Más si uno piensa (como potencialmente en nuestro caso), brindar una educación personalizada al estilo de los Paidagogos grecoromanos mediante el vulgarmente llamado en inglés, como homeschooling
Numerio Negidio: Bueno, pero no es una máxima fija... la madre de mi novia siguió trabajando y educándola personalmente a ella y mal no le fue... se trata de priorizar la educación de los hijos y no trabajar una cantidad exagerada de horas
Aulo Agerio: Sólo comento mi pensamiento, que relativísticamente no es similar al suyo, con perdón de la palabra. Hubo una invasión cultural, por la cual las mujeres en una época dijeron a sus madres que eran unas frustradas. A esa generación le vendieron que su felicidad en realidad se encuentra en realizar las actividades del varón
Numerio Negidio: Estoy totalmente de acuerdo en que la dialéctica marxista devino en la ·ideología de género" y que uno de sus puntos es la disparatada igualdad entre el hombre y la mujer y que critican, por ejemplo, la naturalidad de la función de la mujer en el hogar y la atención de los hijos
Aulo Agerio: De ser minoritarias las mujeres que denigraron a sus madres, con el apoyo de los medios de comunicación se convirtieron en mayoritarias. Hoy se ha convertido en dogma.
Numerio Negidio: De acuerdo, pero lo que digo es que una mujer puede cumplir con su rol natural de esposa y madre y al mismo tiempo tener una actividad académica, lo digo con fundamento in re: conozco mujeres que han atendido maravillosamente bien sus hogares y han tenido una carrera profesional, conozco abogadas, médicas, maestras, profesoras que han sido y son excelentes esposas, madres y profesionales. El problema aparece cuando la carrera desplaza a la maternidad...
Aulo Agerio: Dijo Rockefeller que la liberación femenina y la mujer en el trabajo han sido sido su estrategia para realizar una sobreoferta de mano de obra y hacer caer el precio de los salarios, percibiendo más impuestos por ello. Nicholas Rockefeller dijo que la Fundación de su familia creó la liberación femenina usando los medios como parte de un plan a largo plazo para esclavizar a la humanidad. Según contó Aaron Russo en una entrevista publicada en Diurnarius, su amigo Nicholas Rockefeller le confesó las verdaderas motivaciones detrás de la “liberación femenina” que ellos promueven: “Estábamos conversando y [Nicholas Rockefeller] comenzó a reírse y me preguntó, ‘Aarón, ¿qué crees que fue la liberación femenina?’ y yo le contesté (…) que las mujeres tenían derecho al trabajo y a una paga igual a la del hombre, del mismo modo en que ganaron el derecho al voto. Y comenzó a reírse y me dijo ‘eres un idiota’ y yo le pregunté ¿por qué soy un idiota?. ‘Déjame decirte de qué se trató; nosotros los Rockefeller financiamos eso, financiamos la liberación femenina, éramos los que salíamos en los periódicos y la televisión, la Fundación Rockefeller, ¿y quieres saber por qué? Hubo dos motivos principales; el primer motivo fue que no podíamos cobrarle impuestos a la mitad de la población antes de la liberación femenina; y el segundo motivo fue que ahora teníamos a los niños en la escuela a una edad temprana, y podíamos adoctrinar a los niños sobre cómo pensar, rompimos la familia, los niños ahora ven al Estado como su familia, al colegio y a los funcionarios como su familia, y no a sus padres educándolos’.” Obviamente, donde hay 50% de mano de obra femenina, y 50% de mano de obra masculina... los salarios del varón se reducen a la mitad (ley de la "oferta" y la "demanda"). De modo que un matrimonio, para juntar ingresos que permita el sostenimiento familiar económico, debe pensar en que ambos trabajen, o calcular que habrá carencias. Estoy con mi esposa en este último caso. En Internet puede encontrar mucha información sobre esta cuestión
Numerio Negidio: Mmmm... no quiero hacer juicios apresurados sobre información que me excede... Pero bueno, es que hay ámbitos laborales donde es necesaria la presencia de la mujer... y otros donde no
Aulo Agerio: No sólo estoy hablando en general, estoy hablando del caso propio, y de una realidad. Así, hoy la mujer que decide ser "ama de casa", que es la que en verdad trabaja... es una "frustrada"... ¿será? ¿Cuántos analfabetos ganarán el Cielo, y cuántos léidos lo perderán? Creo que se salvarán más de los primeros que de los segundos... porque los segundos tienen más responsabilidad
Numerio Negidio: Eso es lo que quiere meterle el Nuevo Orden Mundial en la cabeza a la gente y Dios… ¿no puede querer que una mujer además de madre sea una excelente profesional? ¿No son compatibles ambas cosas?
Aulo Agerio: Pero el tema no va por ahí, el tema va por el cúmulo de tareas de la mujer en el hogar. Si se dedica verdaderamente, no le alcanza el tiempo, y cuantos más hijos vienen menos tiempo tendrá, al punto de que necesitará asistencia de otras personas (digamos, personal doméstico) para auxiliarla
Numerio Negidio: decir "no le alcanzará el tiempo" ya es una apreciación suya, no una verdad evidente, hay que ver cada caso puntual si le alcanza o no el tiempo
Aulo Agerio: Lavar, planchar, cocinar a la hora señalada, cuidar a los niños, hacer las compras, enseñar a los niños, programar las actividades... aun cuando la moderna tecnología ahorre ciertos tiempos, no se da abasto, y no pensará tener 5 hijos en un monoambiente... Es decir, el castigo por el Pecado Original de ganar el pan con el sudor de la frente le corresponde al varón. A la mujer le corresponde otro castigo, distinto, que hace a su propia naturaleza. Si la mujer cree que asumiendo sobre su propia cabeza el castigo propio del varón ha de encontrar la Felicidad, considero humildemente que se equivoca, porque no condice con su propia naturaleza. No estoy negando que haya grandes santas que han sido Monarcas, o simples esposas, madres, intelectuales o místicas. Pero esto siempre ha sido con gran cuidado de la propia familia. Hubo, hay y habrá mujeres que deben afrontar responsabilidades ajenas por la irresponsabilidad del varón con el cual contraen matrimonio
Numerio Negidio: Por eso decimos... si cumple con sus deberes de madre y esposa en primer lugar y le queda tiempo luego... no está mal que tenga una profesión
Aulo Agerio: Yo no dije que esté mal que tenga una profesión. Personalmente aliento a mi esposa a que rinda la última materia que le falta, es ella la que no quiere... Son cosas distintas. Por ejemplo, como contadora puede ejercer la profesión en gran parte desde el hogar... dedicando un breve tiempo semanal. Pero hay que entender que primero es el esposo, y luego los hijos. El proyecto de vida matrimonial, es ENTRE LOS CÓNYUGES primero, y LUEGO respecto de los hijos. Si eso no está claro, sucederá lo que a muchos matrimonios antiguos en la modernidad: como se concentraron exclusivamente en los hijos, nunca tuvieron en claro que ellos iban a crecer y a abandonarlos como dice Jesús... y en ese momento aparece como un vacío existencial
Numerio Negidio: Totalmente de acuerdo
Aulo Agerio: El proyecto entre ambos cónyuges, debe tener en claro el Primer Mandamiento en la vida de ambos. Se casan no para un goce recíproco (que existirá), sino para dar gloria a Dios y cumplir con Su Voluntad. Entonces, debe haber un proyecto conjunto para cuando los hijos crezcan...
Numerio Negidio: De acuerdo, sí, sí... así es... estamos de acuerdo y mi novia también lo está
Aulo Agerio: Sin embargo, hay que tener en cuenta que los primeros años de los niños, y no hará falta explicárselo a un docente que habrá cursado y aprobado Psicología Evolucionista: hasta los 7 años se forja la personalidad de los niños. ¿Quieren criar nobles? Pues los criarán en ese tiempo ¿Cómo criarán nobles en un matrimonio, si ambos están "ocupados" con niños ajenos, y llevan trabajo al hogar? Los menores aprenden por imitación, Regina hoy mira y reproduce TODO lo que se hace delante de ella. si la sometemos a una guardería o a un Jardín, va a recibir estímulos ajenos. En cambio, si queremos enseñarle a rezar (cosa que no hacen en NINGUNA guardería o jardín), se le enseña con el ejemplo
Numerio Negidio: Bueno, tampoco está mal que de a poco empiece a conocer al mal para poder identificarlo como tal. Conozco lamentables casos donde, con la intención de preservarlos del mal, criaron hijos incapaces de interactuar con las personas e incapaces de luchar contra el mal por no reconocerlo
Aulo Agerio: Si se le quiere enseñar la piedad, la conducta, la Historia de la propia familia... ¿quién se la va a enseñar? Si va a la escuela, le van a enseñar la historia oficial del país, no la historia de mi familia, que solamente la conoce MI FAMILIA
Numerio Negidio: Te equivocas... en el colegio en que enseño, los niños rezan, y rezan muy bien. Conozco al menos 5 colegios donde tienen un nivel de enseñanza excelente…
Aulo Agerio: Es un caso excepcional. Sin embargo, los niños de su colegio están sometidos a diversos estímulos: TV, mundanos, barrio... etc, y no todos son uniformemente católicos
Numerio Negidio: Bueno, hay que exponer a los chicos a eso y enseñarle que es malo... si no, no sabrán luchar contra ello
Aulo Agerio: Si a mis hijos los mandara a semejantes instituciones, los terminaré anulando. No quiero debiluchos. Los romanos no somos debiluchos. Espero forjar personitas con autodominio, de fuerte carácter dominado por la prudencia ejercida con Sabiduría. Todo el resto, es mentira. Que los chicos socializan en el jardín o el colegio, que aprenden... todo es falso
Numerio Negidio: Aulo, conozco casos de chicos que luego, de adultos, eran incapaces de entablar relaciones sociales fuera del ámbito familiar...
Aulo Agerio: Bueno, es posible que suceda en ciertos casos, pero se ve compensado por otras cosas... en la lucha contra el demonio y el propio "yo", así como contra el mundo. Y contra cada uno de estos enemigos de forma concreta y real...
Numerio Negidio: bueno... hubo santos sociales y santos ermitaños... qué sé yo...
Aulo Agerio: Sí. Pero creo que hoy es un obstáculo todo tipo de escolarización. Andá a cualquier colegio a ver niños en las guarderías y jardines de infantes... Conozco suficientes niños. La educación degénero ya la están aplicando, homosexualizando a los niños ¿En el colegio donde Usted enseña tienen todo muy en claro? Sí, tiene una línea de "vanguardia" y después una línea media en una gama que tiende a un grisáceo oscuro. La realidad social ingresa por los poros, y se pone cada vez peor. Precisamente, la integración social se brinda en el deporte, y en la reunión con familias más o menos afines, mientras más afines mejor... de modo que el carácter se forme corporativamente, enfrentando al mal, pero sabiendo a la vez que no están solos
Numerio Negidio: Eso es evitar exponer a los chicos al mal, y eso los incapacita a reconocerlo primero y enfrentarlo luego…
Aulo Agerio: Profesor, ¿usted considera que introducir intencionalmente a los niños en un ambiente nocivo es algo bueno? Antes se decía que la manzana podrida pudre al cajón. Yo sé que Usted es de los modernos que cuestionan eso... ¡pero Usted está planteando poner manzanas sanas en cajones podridos! ¿Eso es algo positivo? Ah, "porque tienen que conocer el mal". Bueno, no sé dónde Aristóteles habrá enseñado eso. Creo que por el contrario, pretendió enseñar la Virtud. Lo mismo Platón y Sócrates previamente…
Numero Negidio: Bueno, discúlpeme pero se me hace tarde para llegar a tiempo al colegio. Después continuamos la conversación
Aulo Agerio: ¡Seguramente continuaremos la conversación más tarde! Cordiales saludos