viernes, 21 de marzo de 2014

PARA RECORDAR EN EL DIA DE LA MEMORIA RENGA


Por Silvio H. Coppola
            El próximo 24 de este mes, se recordarán a las víctimas de la dictadura cívico-militar de 1976. Como todos los años, será una memoria parcial, donde se elevará al carácter de próceres a los perseguidos por ella, pero no se recordará a las víctimas de la subversión elitista de esa década. Ni siquiera a las víctimas primeras, que fueron los integrantes de los gobiernos nacionales y provinciales  en marzo de aquél desdichado año. Ellos están completamente excluidos del Parnaso oficialista, donde todavía se mantiene, pero sólo a efectos electorales, la figura de Perón, en el más antiperonista de todos los gobiernos desde 1955, si entendemos peronismo como la figura de Juan Domingo Perón, el enemigo número uno de los montoneros y de las bandas afines. Por eso y como un modesto recuerdo para aquellos que no vivieron esa época y para aquellos que habiéndola vivido, todavía tienen escrúpulos y aún temor para hablar, me voy a permitir señalar algunos hechos, cuando se atacaba al gobierno legalmente constituido, en una simbiosis que reunía a los violentos y soberbios grupos elitistas y a los militares igualmente soberbios, con ínfulas de salvadores de la patria. Todos ellos juntos en la violencia, en la falta de escrúpulos, en el creerse mejores y en el desconocimiento del derecho de todos los demás y muy principalmente del derecho de todos los ciudadanos, que hacía muy poco tiempo, habían elegido a las autoridades que iban a ser destituidas. ¿Y qué movía a esos grupos de la subversión, para reclamar la representación de un pueblo que nunca los acompañó? No era ni el amor hacia el mismo y mucho menos el amor a la patria. Sólo sería un instrumento más para arribar al poder. Que en su ceguera soberbia así pensaron que se haría, pues el creerse sin dudas como los mejores, pudieron pensar que otros también los verían con los mismos ojos.

            El manejable Héctor Cámpora, que como oficial de Perón había asumido la presidencia de la nación el 25 de mayo de 1973, al estar totalmente dominado por los grupos del elitismo guerrillero, fue desplazado de su efímero cargo al regresar el general y reclamar el poder como suyo. Los 49 días de Cámpora terminaron el 13 de julio y finalmente el 12 de octubre de ese año, la fórmula Perón-Perón después de ganar las elecciones por más del 62% de los votos, asume su mandato.  Entonces hubo una esperanza generalizada en el país, pues después de tantos años de gobierno militar (Onganía-Lanusse), finalmente se iba a entrar en una época de normalidad y progreso. Lamentablemente no fue así. Había grupos de poder, con dinero, armamento y falta de escrúpulos que aspiraban al poder, como lo eran las organizaciones guerrilleras. No creían que con las nuevas autoridades constitucionalmente elegidas, se iba a hacer la “patria socialista”, que en  su lenguaje era el poder para ellos y en contra de la “patria peronista”, independientemente y en contra de cualquier votación popular. Montoneros, Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP), Fuerzas Armadas Peronistas (FAP), Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) y varias más. Todas y todos se consideraban como elegidos sino por Dios por la Divina Providencia, con derechos varios, que iban desde el robo y  la intimidación, a los asesinatos, a los secuestros y a los atentados. Eso lo vivieron todos los argentinos de esa época y nadie se puede olvidar. Perón ya les había advertido a los jóvenes que tuvieran cuidado y que la sangre que querían derramar, no fuera la suya propia, como finalmente ocurrió. El caso es que a los dos días de las elecciones y como un mensaje al general, Montoneros asesina a José Ignacio Rucci, Secretario General de la CGT y brazo derecho sindical de Perón. Aviso y advertencia para todos. No se respetó la votación popular. El poder era lo buscado e independientemente de cómo se lograra. Sin las elecciones, con las elecciones o contra las elecciones, como finalmente pasó. Las aguas se dividen el Primero de Mayo de 1974, cuando en la Plaza, un ofuscado Juan Domingo Perón atrás de un vidrio blindado protector, echa de la misma a la guerrilla elitista, que cantaba estribillos agresivos y hasta ofensivos a la misma figura del general y ratifica su deseo de gobernar para todos los argentinos. Las organizaciones lo rechazan y al poco tiempo se declaran en la clandestinidad, como enseguida de asumir Perón, Firmenich por los Montoneros lo había asegurado. Cobrando a la muerte del general, el 1ro.de julio de ese año, plena vigencia la guerra por el poder y la desestabilización del gobierno nacional en manos de la vicepresidente, por los extremistas y por los militares, todos con fines propios, mientras el pueblo, el que trabaja, el que sufre, el que vive haciendo grande a la patria, era un convidado de piedra, que despreciaba y maldecía a unos y a otros.

            La Historia de esa época, está por escribirse. Por un giro extraordinario de la vida, llegaron los herederos de los antiguos militantes elitistas al poder. Y por eso, como la mentira dura poco, es que están tan preocupados para celebrar fechas y para hacer actos de homenajes, tratando de inculcar su visión de la historia, donde no es oro todo lo que reluce y donde se afirman mentiras y se defienden iniquidades. Por eso la celebración de este 24 de marzo. El que podría titularse como el  Día de la memoria renga.

LA PLATA, marzo 19 de 2014.


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