domingo, 1 de julio de 2012
UN SECRETITO DE CRISTINA FERNÁNDEZ: ALICIA KIRCHNER FUE FUNCIONARIA DEL PROCESO MILITAR
miércoles, 21 de marzo de 2012
LA VERDADERA HISTORIA
lunes, 5 de marzo de 2012
VIDELA:"LA ÚNICA VÍA ES SACARLOS (A LOS K) DEL GOBIERNO"; “NO SALIMOS A CAZAR PAJARITOS, SINO AL TERRORISMO Y A LOS SUBVERSIVOS”
En esta segunda entrega de la entrevista concedida en exclusiva a CAMBIO16, el exdictador, lejos de moderar sus declaraciones, persiste en mantener una visión radical de sus actuaciones al frente del país y no se arrepiente de la “caza al terrorista” que causó miles de desaparecidos
Esta decisión dio lugar a que se
produjeran una serie de acciones encubiertas. Y lamentablemente la mano
ejecutora de este grupo que operaba bajo las órdenes y el consentimiento de
Perón era el ministro de Bienestar Social, José López Rega,
que organiza la Triple
A, las famosas tres A (Alianza Anticomunista Argentina), un
hombre de confianza del presidente que se dedica a ejecutar las órdenes que le
da el viejo general y que no siempre se atienen a la legalidad. De esta manera,
se van dando los primeros pasos y pone orden en el país, pero, sin embargo, el
líder ya no es el de antes y tiene la salud muy
desgastada.
Incluso para poner coto a las
actividades de López Rega, que mataba por razones ideológicas, pero que
también lo hacía por otras razones para cobrarse algunas cuentas pendientes. La
situación, como ya he dicho antes, era muy difícil, reinaba un gran desorden. A
Isabel se le hizo saber este estado de cosas y destituye finalmente a
López Rega, que lo envía de embajador itinerante al exterior. Así se
cumplía el deseo de muchos, entre los que me encontraba, que no queríamos que
este hombre siguiera al frente de sus responsabilidades.
Estamos preparados, como militares,
para matar o morir, estábamos en una guerra ante un enemigo implacable, aunque
no mediara una agresión formal, estábamos en una lucha. Así, a principios de
octubre de ese año, entramos en una guerra de una forma clara. Desde el punto de
vista del planeamiento no fue sorpresa porque el ejército ya jugaba con
hipótesis de conflicto, una de las cuales era un desborde sorpresivo terrorista
que sobrepasara a las fuerzas de seguridad y que se tuvieran que emplear a las
Fuerzas Armadas para detener la amenaza. Teníamos esa contingencia prevista y,
ante tal eventualidad, lo único que teníamos que hacer era salir a luchar con
los planes previstos.
El Proceso había cumplido sus objetivos
a mediados del año 1978, este es un punto crucial que quiero destacar. La
pregunta era: si el Proceso había cumplido sus objetivos, ¿por que no darlo por
terminado? No había otra razón de ser, las cosas ya se habían hecho. O había que
darle otro sentido. Y si así era, el Proceso iba a languidecer porque no tenía
otra razón de ser en aquellos momentos.
Es un trabajo en el que se lleva
trabajando desde hace años, pero este gobierno se niega a reconocer
sistemáticamente que existieran víctimas del otro lado, ya que si lo hiciera
tendría que juzgar a los terroristas que produjeron aquellos hechos y actos que
provocaron la existencia de víctimas. Fíjese que hasta en el gobierno de
Menem había paridad y cierto respeto a las
fuerzas de las dos partes que lucharon o se enfrentaron en aquellos años,
incluso emite varios decretos que tienen una dirección simétrica hacia las dos
partes.
Hay un tema importante: ¿es cierto que
se intentó recrear la
Cámara Federal en lo penal y que no se
encontraron jueces voluntarios?
El golpe de Estado viene dado por otras
razones que ya expliqué antes, como el desgobierno y la anarquía a que habíamos
llegado.
A punto está de que en Argentina
estamos sin oposición y un país no puede vivir sin oposición. Los que ejercen el
gobierno lo hacen con pretensiones de crear un caudillato sin que nadie los
critique y todo el mundo asienta. ¿Se saldrán con la suya?
Esa sociedad se defendió a través de su
brazo armado de esa agresión que sufría de unos grupos armados bien conocidos.
Luego está la figura del chivo expiatorio, que han sido los militares, y la
sociedad argentina actuó de una forma cobarde y dejando abandonado a su
ejército, que fue el principal actor en ese conflicto defendiendo a su país de
esa verdadera agresión.
y algunas incluso a mano deseando mi
libertad, solidarizándose conmigo y esperando un “nuevo amanecer”. Ahora se vende por ansias de poder y denigra a sus antiguos
compañeros, ¡qué miserable!jueves, 21 de abril de 2011
EL DESTEÑIDO ESPEJO DEL ‘74
Por Enrique Guillermo Avogadro
“La soledad es el miedo
que se teje callando,
el silencio es el miedo
que matamos hablando,
¡y es un miedo el coraje
de ponerse a pensar
en el ultimo viaje …
sin gemir, ni temblar!”
Eladia Blazquez
Si quisiéramos buscar en el espejo de nuestra historia situaciones similares a las que estamos viviendo, deberíamos remontarnos a 1974 y 1975, aunque la imagen aparecería sumamente desteñida. Todos sabemos como terminó ese periodo.
Entonces, como ahora, la figura mas importante de la política argentina se acababa de morir, y su viuda había alcanzado la cima del poder. Entonces, como ahora, la situación económica se había tornado insostenible por la inflación y el atraso en materia de tarifas. Entonces, como ahora, las alas derecha e izquierda se enfrentaban, pero con otros métodos.
En el caso de Juan Perón, su influencia directa sobre la realidad había durado mas de tres décadas. En el caso de don Néstor (q.e.p.d.), solo siete años.
María Estela Martínez de Perón había llegado a la Vicepresidencia por decisión exclusiva de su marido, después que el debilitado líder viera fracasar su propósito inicial de sentar, a su diestra, a Ricardo Balbín y enterrar así el enfrentamiento suicida de los argentinos. La formula Perón-Perón se debió, entonces, a la necesidad de continuar arbitrando entre las distintas corrientes que integraban al Movimiento.
Cristina Fernández de Kirchner también ocupó la Presidencia por una difícil elección interna en la cual votó solo su cónyuge, que continuo reteniendo el poder real hasta su muerte, y que le ha dejado, como le ocurrió a “Isabelita”, un vacío imposible de llenar: el del arbitro equilibrista.
El oficialismo actual esta presenciando una lucha por el poder, que hoy lleva al campo de batalla a La Cámpora y a la CGT de Moyano, al “cristinismo” a ultranza vs. el “pejotismo” territorial, a los antiguos “jóvenes idealistas” vs. los postkirchneristas. Ese escenario, en el cual don Néstor (q.e.p.d.) sabia desenvolverse tan bien, hoy carece de un operador verdadero, mas allá de las meras maniobras electorales que personas como el “Chueco” Mazzon llevan adelante, con singular pericia pero efímera vida.
Cuando digo que el reflejo vuelve empañado del espejo hablo, sin lugar a dudas, de la imbécil y asesina ideología que llevo a tantos jóvenes de entonces a matar y a morir, en notoria contraposición con la actual, que solo piensa en las prebendas y en las billeteras.
Entonces también el Poder Ejecutivo tenia frente a si un problemón, determinado por el atraso cambiario y de tarifas, caída en el ingreso real de los trabajadores y creciente inflación. “Isabelita”, por determinación de López Rega, designó Ministro de Economía a un hombre de éste, que no encontró mejor solución que el “rodrigazo”.
¿Qué hará el Ministro del futuro Presidente que sea –incluida doña Cristina si, contra todas mis expectativas, decidiera presentarse- aun esta por verse, pero las mismas bombas de tiempo están plantadas en el futuro inmediato, agravadas por el descomunal gasto público y la insoportable voracidad fiscal. Salvo que consiguiera recuperar muy rápidamente la confianza en el Gobierno argentino en materia de seguridad jurídica y, con ello, recibir las indispensables inversiones, no tendrá muchos otros caminos para desenredar la perversa madeja inventada por el kirchnerismo.
Porque, si de futuro se trata, parece que la viuda de don Néstor (q.e.p.d.) no tiene demasiado interés en el. Si no fuera así, seria difícil encontrar una explicación –que exceda la profunda vocación por mejorar la caja oficial para continuar con el clientelismo y la corrupción- al decreto de necesidad y urgencia mediante el cual modifico una ley (marco en el cual fueron realizadas las inversiones de las ex AFJP’s) sin consultar al Congreso y desconoció –¡otra vez!- una sentencia concreta de la Corte Suprema de Justicia, que limita el uso de ese instrumento.
El pavoroso silencio de esta, que ha omitido generar el obligado pedido de juicio político a los funcionarios que incurrieron en tal delito, empaña un poco más, si cabe, esa imagen impoluta que tanto alaban muchos argentinos de todo pelaje.
Lo mismo sucede con todo el mundo empresarial del país que, compartiendo el dañino cortoplacismo que nos impregna y contamina, cree que el futuro se limita a la semana que viene, y que debe, cobardemente, transar con el gobierno de turno para mantener las prebendas que le permiten medrar, sin comprender que lo que esta en juego ahora mismo es su propia supervivencia.
El lunes por la tarde, mientras anunciaba descuentos en medicamentos para jubilados y la extensión del subsidio a las embarazadas, doña Cristina no pudo evitar caer en la tentación de referirse a este nuevo episodio de vulneración de las instituciones.
Lo hizo desde un ángulo sumamente curioso, porque exigió, en nombre de los cuarenta millones de habitantes, que una empresa privada distribuyera más dividendos que los que deseaba. Recurrió a un “relato” –así se llama ahora al dibujo de una falsa realidad- en el que los accionistas mayoritarios de Siderar aparecieron como unos criminales que impedían que se diera subsidios alimentarios a los desnutridos o mejores mensualidades a los jubilados. Peor aun, contó su teoría como si fuera una obligación de quienes poseen la mayoría de una sociedad inclinarse ante la voluntad de una minoría.
Incurrió, así, en varios disparates que llevan a una sola opción: ignora las normas mas elementales del derecho, confirmando que no se recibió de abogada, o es una cínica de marca mayor.
Lo primero que cabe decir es que, si al momento de concretar las ex AFJP’s sus inversiones en empresas privadas el marco jurídico existente (que impedía la concentración del voto en exceso del 5%) hubiera sido distinto, seguramente esas inversiones no se hubieran concretado. Después, la expropiación lisa y llana que hizo el Gobierno de todo el sistema de jubilaciones y ahorros privados fue una nueva alteración del ese marco jurídico, y permitió reunir en una sola mano, el Estado, dispersas inversiones realizadas por distintas entidades.
Luego, hay que explicar a quienes no son abogados ni expertos en materias societarias, que las empresas privadas son administradas por el directorio, cuya integración depende de la asamblea de accionistas, órgano máximo de expresión de la voluntad de estos. Ese directorio, anualmente, presenta a la asamblea un informe de la marcha de los negocios sociales y, en caso de existir ganancias, propone a los accionistas que hacer con ellas.
En general, puede decirse que se destinan a la constitución de reservas para momentos de crisis, a reinversiones en el propio negocio o a dividendos a distribuir entre los accionistas. La decisión final la adopta la asamblea, por mayoría de votos presentes. Entonces, la pretensión de doña Cristina de obligar a Siderar a distribuir mas dividendos constituye una injerencia inaceptable del Estado sobre una persona privada, aunque esta sea jurídica y no física.
La Presidente, en la alocución que cito, tan ponderada por la claque habitual de aplaudidores compulsivos, se permitió, además, decir que esos dividendos que pretende se repartan no la beneficiarían a ella, ni a su Ministro de Economía o a su Administrador de la ANSES, sino que seria alegremente repartido entre los habitantes del país.
Es sabido que este es el mas corrupto gobierno del que se tenga memoria en la Argentina, y que han sido precisamente los Kirchner quienes literalmente se robaron los fondos de Santa Cruz, entre otras muchas canalladas de similar tenor. Pretender que estos se#ores, amparados por los rápidos sobreseimientos de un juez con pasado prostibulario, administraran sanamente en el futuro los bienes públicos, parece cosa de risa, si no fuera tan trágica.
Nótese, además, que la suma que la Presidente pretende que Siderar distribuya –unos seis mil millones de pesos- implicaría para el Estado, dada su participación en el capital de la empresa, un ingreso del orden de los mil quinientos millones. Si, por arte de magia, los famosos fondos –provenientes, recordémoslo, de la venta de YPF a Repsol, que tanto apoyo don Néstor (q.e.p.d.) cuando era Gobernador- fueran devueltos por los Kirchner y reaparecieran en las arcas publicas, el Tesoro recibiría ¡cuatro veces más dinero!
La reiterada y lloriqueante mención a “el” en el discurso presidencial, que esta vez contuvo algunos sabios consejos del fallecido a su cónyuge supérstite referidos a los pobres, no hace más que aumentar la indignación frente a un Gobierno que, a fuerza de ser tan corrupto, se ha transformado en un verdadero genocida. Con la plata que se han robado –en los negocios brutales con Venezuela, en la sobrefacturación de obras publicas, en las actividades vinculadas con el narcotráfico y hasta en la falsificación de medicamentos para enfermos terminales- se podrían construir hospitales y viviendas dignas y dotar de agua corriente y cloacas a grandes conglomerados humanos que hoy, después de ocho años de kirchnerismo, han aumentado sensiblemente su tamaño.
La abrumadora y machacona cita de cifras de distribución de riqueza, de pobreza e indigencia, todas medidas con el falso termómetro del INDEC de Moreno, fue un nuevo agravio a la sensatez y a la inteligencia de los argentinos. Tanto como lo fue, al día siguiente, su desafío a la empresa a presentarse a elecciones, si pretendía desafiar al poder que doña Cristina ejerce.
Debe considerarse, también, que este nuevo ataque a las instituciones y a los grandes protagonistas de la economía agudizara la aversión al riesgo argentino en los inversores.
Sin la presencia de estos, y con el gasto publico enfocado solo al cortoplacismo y al clientelismo, resultará imposible que la Argentina crezca en desarrollo humano, que la riqueza que genera el tan favorable escenario internacional se distribuya mejor, que la mayor capacidad industrial permita crear más y mejores puestos de trabajo, que se amplíe la oferta de bienes y, con ello, que se reduzca la inflación.
En una nueva confirmación al aforismo “cada pueblo tiene el gobierno que se le parece”, las más recientes e incuestionables pesquisas realizadas muestran que mis compatriotas, por abrumadora mayoría, están conformes con la vocación estatista que hoy encarna el Gobierno.
Después de la pésima privatización de YPF por don Carlos Saúl, realizada con el esencial lobby de don Néstor (q.e.p.d.) entre los gobernadores remisos y de la tan curiosa “renacionalización” de una parte importante del capital de la petrolera y de la conducción de esta, un 67% de los argentinos cree que habría que reestatizarla. Como dijo Ricardo Salda#a esta semana, en su impagable nota “Y la nave va …”, solo el “síndrome de Estocolmo” que padecemos como sociedad puede explicar esta reiterada prueba de la estupidez nacional.
Para concluir, y dado este nuevo y gran paso hacia un futuro chavismo en la Argentina, solo cabe formular una pregunta: ¿alguien puede imaginarse la foto de doña Cristina entregándole mansamente la banda y el bastón a un sucesor de distinto palo?
En la respuesta, quizás, este contenido el futuro.
Bs.As., 20 Abr 11
sábado, 24 de octubre de 2009
JUAN DOMINGO PERON MURIO ANTES DEL 1 DE JULIO DE 1974

En la foto: Juan Domingo Perón, María Estela Martínez de Perón y José López Rega.
Por Juan Andrés Bello
(Especial para Diario Pregón de La Plata)
Contaré una historia que me refirió un galeno a quien llamaré J.C., en un almuerzo que compartimos con conocidos, acerca de un secreto no divulgado de la muerte del General Juan Domingo Perón.
Hablando de diversos temas, confesó una hecho que personalmente considero poco conocido, atento que en algunas biografías que tuve acceso sobre el General Juan Domingo Perón, se hace referencia que su muerte acaeció el día primero de julio del año 1974.
Lo que a continuación pasaré a narrar contraría dicha información, y si bien han pasado muchos años de su deceso considero que es importante se tome conocimiento de lo relatado por alguien que dijo ser testigo directo de los hechos, y pueda arrojar algún dato nuevo a la Historia. Por consiguiente, se esclarecerían además hechos y situaciones de aquél momento histórico.
Durante el almuerzo con el galeno J.C., el mismo por casualidad se refirió a que fue testigo de un hecho que da por tierra a la historia “Oficial”, aquella que con el aval del tiempo de la costumbre desplaza en muchos casos a la realidad.
En la conversación mantenida con el médico, y como si tal cosa fuera “la cosa”, me refirió una anécdota que le tocó vivir en su juventud cuando hacía poco tiempo que se había recibido.
El mismo fue llamado junto con otro colega a la quinta de Olivos, la residencia Presidencial. Era el día 26 de junio del año 1974, a las 16,30 hs aproximadamente, y el objetivo del llamado era hacer un electro cardiograma al presidente Juan Domingo Perón.
Al presentarse ante el portón de la mansión, y después de ser atendidos, el personal de seguridad les solicitó que esperen por unos momentos. Posteriormente se apersona en el ingreso una persona, que para su sorpresa era José López Rega. Este los saluda y les expresa su pesar, al tiempo que manifestaba apesadumbrado: “hace una hora, ha muerto el General”.
La sorpresa que sintieron los médicos fue mayúscula, pero se vio superada cuando él les ordenó y exibió que guardaran “silencio” ante la muerte del líder, expresándoles que en ese momento la Vicepresiente María Estela Martinez de Perón se encontraba en el exterior, y por consiguiente de anunciarse en ese momento el deceso del Presidente podría sobrevenir un grave problema político a nivel nacional.
Con tal información y órdenes imperativas, partieron consternados nuevamente para el nosocomio en donde desarrollaban sus actividades, seguros de haber sido protagonistas de un hecho histórico.
El relato durante el almuerzo compartido continuó incluso con derivaciones sobre hechos que sucedieron años después, pero esa será tela para otra historia.
El lector se preguntará “¿y qué?, Si murió un día u otro ¿qué me importa?”. Sin embargo, tal vez la incógnita propia de la curiosidad haga su labor, y se ponga a indagar con algún conocido sobre la cuestión que, por esas casualidades, como la de encontrarme con quien me relató este hecho desde su propia experiencia, pudiera haber sido testigo de un hecho similar. ¿A quién puede constarle la veracidad de esta versión que me relataron, y que contradice todo lo escrito hasta hoy?
Pero en fin la Historia no es letra muerta, no todo se dijo y se dice, ni consta en los libros o en Internet, y cuando en algunas ocasiones se miente la mentira aparentemente debe ser mantenida.
Pero la luz de la verdad con el tiempo se asoma, y lo narrado puede ser el puntapié inicial para que algunos investigadores puedan hurgar y confirmar o no lo expresado. O tal vez será mejor… “no hablar de ciertas cosas”.










