Mostrando entradas con la etiqueta José María Sacheri. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta José María Sacheri. Mostrar todas las entradas

jueves, 10 de febrero de 2011

UN PROYECTO DE PACIFICACIÓN NACIONAL: 70 VECES 7

a Carlos Sacheri

Hace algo más de medio año, en ocasión de un panel de conferencistas sobre la reconciliación nacional, integrado por el arzobispo emérito de Resistencia, monseñor Carmelo Juan Giaquinta, y otras personas que en los dolorosos años 70 estaban en campos opuestos y enfrentados, salió a la luz la existencia de un movimiento que trabaja por la reconciliación de los argentinos.
     Con el propósito de hacerlo conocer por el público, enviaron a AICA el ideario del Proyecto 70 veces 7. El envío está firmado por José Sacheri, Beatriz Fernández y Cristina Cacabelos.

José María Sacheri, es hijo del dirigente nacionalista católico Carlos Sacheri, asesinado en 1974 por el ERP; Cristina Cacabelos, es hermana de una militante de Montoneros muerta en un enfrentamiento, y Beatriz Fernández integra la comunidad de la iglesia de Santa Cruz, donde fueron secuestradas monjas francesas desaparecidas.

     A continuación el texto del ideario del Proyecto setenta veces siete:

1. Quiénes somos

     Un grupo de personas deseosas de trabajar por la paz nacional mediante la conformación de espacios de reflexión, diálogo y encuentro entre los actores y testigos directos e indirectos, voluntarios e involuntarios, de los hechos de la década del 70 y sus antecedentes, época signada por la violencia y la fractura que nos afectó a todos -aunque de diferentes modos e intensidad- en nuestra historia individual y colectiva. Provenientes de muy distintas vertientes sociales y políticas, confluimos en este común anhelo.

     Con un criterio amplio, pretendemos humildemente convocar para la maduración y concreción de esta causa a todos los hombres y mujeres de buena voluntad que tengan como meta el bien común y la paz de los argentinos.

Por qué lo hacemos

     Porque nos duele nuestra patria herida y dividida por antinomias recurrentes, el tejido social fragmentado, disperso, con vínculos destruidos y una exacerbación del resentimiento entre hermanos, además de una ideologización y reivindicación acrítica de aquella lucha fratricida.

     Porque hemos experimentado que la compasión, el padecer con el otro que es nuestro hermano y ser conmovidos por su dolor, tiene el poder de curar las heridas y de encender la esperanza de una Argentina que, sin olvidar los momentos de inmensa tristeza y desazón, nos permita descubrir la fecundidad del dolor, trascenderlo creativamente y mirar hacia el futuro.

Para qué lo hacemos

     Para hacernos cargo de nuestra responsabilidad ciudadana en un proceso de pacificación humilde y sustentable que reconstruya relaciones quebradas por la violencia y que genere espacios de convivencia y concordia.

    Para que nuestros hijos y nietos hereden una Argentina en paz y no les dejemos la pesada carga de seguir padeciendo las consecuencias de una terrible violencia que ni siquiera vivieron directamente.

Creemos

     Que nunca el dolor ajeno puede ser visto como un triunfo propio, antes bien, puede volverse espacio para el encuentro fraterno.

     Que no hay unas historias de sufrimiento para exponer y otras para esconder, aunque respetamos profundamente el derecho al resguardo de los relatos que sus protagonistas prefieran mantener en la intimidad.

     Que tanto las relaciones personales como las sociopolíticas no deben seguir vertebrándose según el eje del poder y la violencia sino en torno a la contemplación del dolor desnudo e interpelante de quien sufre y a la práctica de la compasión activa, no un mero apenarse.

     Que es necesario que cada uno haga su propia introspección y asuma sus responsabilidades en esta historia profundamente dolorosa que cercenó vidas y proyectos y, aun hoy, más de treinta años después, sigue reabriendo heridas profundas que, en algunos casos, el tiempo había comenzado a cicatrizar.

     Que solo la verdad nos hace libres y permite caminar hacia adelante. Y es profundamente sanador pasar de la culpa o del rencor destructores a la responsabilidad integradora.

     Que es posible una espiritualidad de la apertura, del reconocimiento del otro y la inclusión respetuosa y tolerantemente activa –no indolente- de la diversidad.

     Que solo el diálogo, el encuentro humano, el perdón y la reconciliación o la concordia llevan hacia la paz:

     Que el diálogo entre quienes no comparten las mismas razones y los mismos argumentos vale la pena en pos del bien. Requiere arriesgarse a perder seguridades adquiridas, cuestionarse principios considerados inamovibles, tomar conciencia de los límites de las verdades personales o del grupo de pertenencia, estar disponibles a escuchar sin prejuicios y a descubrir al otro.

     Que el encuentro, cuando es realmente humano, es profundamente humanizante. Según palabras de Martin Buber: Únicamente cuando el individuo reconozca al otro en toda su alteridad como se reconoce a sí mismo y marche desde este reconocimiento hacia el otro, habrá quebrantado su soledad en un encuentro riguroso y transformador.

     Que el perdón -que se gesta en la intimidad personal– libera y posibilita la vida en comunidad mediante el ejercicio de la no violencia como medio para promover la paz; la renuncia a la venganza y el amor creativo.

     El perdón es un humilde y generoso gesto de misericordia hacia quien ha ofendido o lastimado. Puede trascender al Derecho, en una elección libre, para abrir en el ofendido y en el ofensor un camino que se sitúa en otro plano diferente al de la justicia humana. Es un acto de amor hacia el prójimo, generalmente de la víctima hacia el victimario, para intentar buscar y restaurar la paz alterada o perdida entre ambos.

     Si bien el perdón no prescinde nunca de la verdad, puede -no exige, y allí radica su posibilidad de mayor perfección-  renunciar al reclamo de justicia para permitir y facilitar la reconciliación.

     El perdón, nutrido de misericordia, deja de lado cuestiones de la ofensa recibida, yendo al abrazo del otro para permitir que a su vez, reconozca la ofensa y manifieste su deseo de ser perdonado, acrecentando el bien y la satisfacción de ambas partes. Desde esta perspectiva a la justicia se le suman la solidaridad y la compasión.

     Diferentes tradiciones religiosas y escuelas filosóficas brindan bases sólidas para reflexionar sobre esta actitud, muchas veces mal interpretada como desmovilización de la capacidad de asumir una causa o, más crudamente, como traición a dicha causa.

     Que la reconciliación no es una mera vuelta atrás sino una novedad constituida por relaciones diferentes y mejores que las conocidas. Reconciliar es: establecer la armonía, acercar unos a otros, acortar distancias entre voluntades opuestas, allanar los caminos para encuentros cruciales que eliminen la enemistad entre grupos humanos. La nueva creación no se produce por la supresión de una de las partes sino por la aceptación e integración de las causas del conflicto y de los factores de separación, en procura de la común resolución de los mismos. No se trata de que un grupo absorba a otro, lo reduzca, asimile, haga desaparecer o destruya. Consiste en crear un nuevo cuerpo social y hacerlo con la conciencia atenta y vigilante a todas sus dimensiones: personales, sociales y políticas.

     Que trabajar por la paz es cuidar la vida, optar por una forma de estar en el mundo desde los débiles, los vulnerados, los heridos, los excluidos, los olvidados. Sin adhesiones idolátricas, sin negar el conflicto ni huir de él, sino afrontándolo sin miedo y sin odio.

jueves, 5 de noviembre de 2009

ENTREVISTA A JOSÉ MARÍA SACHERI SOBRE SU PADRE, CARLOS SACHERI


Diario Pregón de La Plata entrevistó al Dr. José María Sacheri acerca del pensamiento y la vida de su padre, el filósofo católico Carlos Sacheri.
La entrevista se desarrolló el día 3 de Noviembre de 2009, en el marco de la XI Exposición del Libro Católico en La Plata, cuyo Fundador y Presidente es D. Manuel Outeda Blanco. En dicha oportunidad, el Dr. José María Sacheri, formó parte de un panel junto con el Dr. Enrique Díaz Araujo y el Dr. Héctor Hernández, autor del libro titulado "Sacheri: predicar y morir por la Argentina".
A continuación reproducimos la entrevista:
Diario Pregón de La Plata (P)- ¿Qué es lo más importante de esta jornada de presentación de un libro sobre la vida de su padre?
Dr. José María Sacheri (S)- Me pregunta qué es lo más importante. Lo más importante me parece que es actualizar la figura de Carlos Sacheri a 35 años de su muerte y lo que él hizo por la Argentina, una Argentina Cristiana. El era un profesor de filosofía que fue asesinado por el ERP 22 de Agosto a los 41 años, tuvo 7 hijos, yo soy el mayor de los hermanos, yo tenía 14 años y la hermana menor 3 años, y su único "delito", si es que puede decirse de ese modo, fue enseñar. Era profesor de Filosofía, se había doctorado en Canadá, y el terrorismo argentino con raíz cubana y soviética de aquél entonces decidió que no le gustaba lo que papá enseñaba en materia de Filosofía, y entonces decidieron su muerte porque era el único modo que encontraron razonable para apagar su voz

P- ¿Qué diferencia hay entre la Argentina que él soñaba y la Argentina que hay hoy?
S- Bueno, no solamente la Argentina de hoy está a años luz o siglos luz de lo que él soñaba, sino que está a siglos luz de lo que cualquier argentino con medio dedo de frente puede anhelar para su Patria. La Argentina de hoy está saqueada, está saqueada no solamente en sus arcas económicas y dinerarias, sino en su ser nacional. La Argentina está siendo despojada de sus tradiciones, de su historia, de su vida, de sus raíces. Hoy la política es el modo más perfecto de prostituir a la Argentina, y de prostituirnos o de intentar por lo menos prostituirnos a los argentinos. Papá fue asesinado en 1974 en pleno gobierno democrático, el 22 de diciembre. Ese mismo año había muerto Perón, y en diciembre gobernaba Isabel Martínez de Perón por sucesión presidencia. Y hoy hay una parodia de democracia donde no se mata con una pistola, hay asesinatos incluso del gobierno kirchnerista pero son relativamente pocos, pero sí se está asesinando al país a través del hambre, a través del saqueo, a través de la privación de su verdadera historia, incluso a de la memoria de sus héroes y de sus mártires. Entonces, qué diferencia me pregunta Usted hay entre la Argentina que soñó mi padre y la Argentina que hoy tenemos, o los despojos de la Argentina que nos van dejando. Y, son tantas que son imposibles de establecer. Lo que sí podemos señalar es lo que están haciendo estos gobernantes, y particularmente aquellos que fueron terroristas en los años '70, tanto en gobiernos de facto como en gobiernos democráticos. El Embajador en España Carlos Bettini ha asesinado con sus propias manos ha asesinado a un capitán de la Armada llamado... no recuerdo en este momento (se refiere al Capitán de Corbeta Jorge Bigliardi, asesinado a tiros por la espalda por Bettini el 12 de julio de 1976, cuando salía de su casa en 53 entre 7 y 8 de La Plata). Hay muchos asesinos en el gobierno, gente que ha puesto bombas, que ha asesinado a mucha gente. Eso es lo que no podemos permitir, los argentinos tenemos que tratar de sacarnos de encima a esta gente y elegir razonablemente a nuestros gobernantes para que ellos busquen el Bien Común que todos anhelamos.

P- Muy brevemente, ¿qué era el patriotismo y la santidad para su papá?
S- Para papá el patriotismo era servir a la Argentina desde el lugar que le tocara. Era docente, era investigador y escritor de temas especialmente filosóficos, y desde donde le tocó sirvió a la Argentina. El en los últimos años llegó a dar hasta 4 o 5 conferencias por semana, eso sin contar las visitas de los alumnos a casa, o él ir a casa de los alumnos, y las clases en la Universidad. Y por eso lo mataron, por querer a su Patria y servirla aun con el riesgo de su vida y con el riesgo cierto de dejarnos huérfanos. Y la santidad, era un hombre que quería y actuaba conforme la Ley de Dios y buscó la santidad a través de todos sus actos. Y creo que la alcanzó plenamente, especialmente por la muerte que tuvo en ese ofrecimiento de su vida a Dios y a su Patria, que era la Argentina
P- Muchas gracias


martes, 3 de noviembre de 2009

FUE INAUGURADA LA EXPOSICIÓN DEL LIBRO CATÓLICO EN LA PLATA


En la foto: La Virgen del Libro, a quien se encomienda la Exposición del Libro Católico.


Bajo el lema "Toma y lee el buen libro" se inauguró en el Pasaje Dardo Rocha la XI Exposición del Libro Católico en La Plata.

Monseñor Héctor Aguer bendijo la Exposición, y remarcó la importancia de la lectura de buenos libros.
Del acto inaugural también participaron Eduardo Pettigiani, ministro de la Suprema Corte de Justicia de Buenos Aires; Manuel Outeda Blanco, fundador y presidente de la Exposición; el secretario de Cultura municipal, Iván Maidana y el presidente del Concejo Deliberante Javier Pacharotti.
Durante el acto, se entregó la Estatuilla "Padre Leonardo Castellani" a Mons. José Luis Kaufmann, director del archivo histórico del Arzobispado de La Plata; así como el Galardón "Cruz del Sur" a la Comisión Organizadora de la Junta Regional de Educación Católica.

La Exposición, que estará abierta hasta el día 15 de noviembre de 2009, presenta cerca de 10 mil volúmenes pertenecientes a un centenar de editoriales y expuestos en forma temática en más de cincuenta materias, entre ellas psicología, educación y pedagogía, literatura infantil, matrimonio y familia, educación sexual, bioética, mariología, doctrina social de la iglesia, sectas, historia, teología y filosofía.

El evento incluye visitas guiadas a establecimientos educativos, así como presentaciones de libros, conferencias y proyecciones de documentales.
El programa cuenta con un Homenaje a Carlos Alberto Sacheri a los 35 años de su partida a la Casa del Padre con la presentación del libro "Sacheri: predicar y morir por la Argentina" del Dr. Héctor Hernández, a cargo del Dr. José María Sacheri y del Dr. Enrique Díaz Araujo el día martes 3 de Noviembre.
Asimismo, el día 4 de Noviembre la presentación de la colección "Héroes y Santos" en 4 tomos del R.P. Dr. Alfredo Sáenz S.J., a cargo de la Prof. María Delia Buisel de Sequeiros (Profesora en Letras en la Universidad Nacional y en el Seminario Mayor "San José" de La Plata) y del Pbro Javier Espósito (Capellán Mayor de la Universidad Católica de La Plata).

http://www.librocatolico.yocreo.com/X_exposicion.htm

viernes, 26 de junio de 2009

SOLO UNA COSA

Por Horacio Palma
Solo quisiera comentar una noticia esta semana, antes de desaparecer del mundo. Y aprovecho estas pocas horas de efecto del poderoso analgésico para escribirla.

Tal cual lo afirma su familia, si la ministra de defensa de Argentina no fuera una ex oficial del grupo terrorista Montoneros, pocos se hubieran enterado de la muerte del General Wehner.

Rodolfo Wehner muere en Hospital Militar, sus restos son llevados a Salta. Allí, el general Jorge Altieri prepara una capilla ardiente en la V Brigada de Montaña General Belgrano. Pero la ministra no autoriza a montar en la unidad militar de Salta la capilla fúnebre para rendirle honores militares al general fallecido.

La excusa de la ministra Montonera, es que el general estaba siendo investigado por su accionar en los años 70 en la lucha contra el terrorismo.

La reacción inmediata del General Altieri fue pedirle disculpas a la familia de Wehner, y contarles que iba a presentar su pase a retiro.

Curiosamente, el general Rodolfo Wehner era el jefe del Regimiento de Granaderos en el momento en que se produjo el golpe Cívico militar del 24 de marzo de 1976. Y fue el mismísimo Wehner quien advirtió a sus camaradas que iba a defender la investidura presidencial hasta sus últimas consecuencias. Por eso, la primera junta de gobierno que tomó el poder, decidió arrestar a la viuda de Perón en el Aeroparque porteño y no en la Casa Rosada.

Wehner era investigado efectivamente por delitos ocurridos durante el último gobierno Cívico Militar. Pero nunca fue declarado culpable. Pero esto, se sabe, importa poco en esta justicia de las “orgas” de “derechos humanos” tan particular que sólo sabe a revancha.

Supongo que el disgusto de Nilda Garré de Abal Medina debe haber sido profundo. Lleva años intentando con su política de proctología, humillar a las Fuerzas Armadas.

Le debe haber dolido en el alma que un general recientemente ascendido, pida el pase a retiro “porque estaba harto de ser funcional a la destrucción de las Fuerzas Armadas de su país con el cuentito de los jóvenes idealistas que ya no creía nadie. Y que prefería enviar un mensaje a sus subalternos, de DIGNIDAD y VALORES con su pase a retiro”. Pobre ministra, tantos años para esto. Tantos años… para nada.

Es que la ministra Montonera no entiende nada más que el diccionario de la venganza. Y dice ante el incidente: “Continúa la actitud corporativa en las Fuerzas Armadas. Si bien la gran mayoría no coincide con lo que se hizo, hay una actitud de no castigar más a las personas que puedan ser involucradas por la Justicia. Creo que en el primer año de mi gestión era más difícil que hoy lograr que nos dieran información. Si bien nuestra función no es investigar, no vamos a encubrir a nadie”… ahí anda la ministra Montonera con rencores mal curados. Con sus intrigas de intentar buscar delatores.

Yo me quedo con los ojos enormes y brillantes de la Dra. Sarlenga. Me la encontré esta semana en la única salida que pude hacer antes de engriparme. Fue en la Corporación de Abogados Católicos de Buenos Aires, donde se le rendía un homenaje al Juez Quiroga, asesinado por un comando terrorista del ERP.

La Dra. Sarlenga escucha los discursos y rompe en lágrimas cuando José María Sacheri, hijo del profesor asesinado por un comando del Erp frente a toda su familia, relata cómo lo fusilaron al Juez Quiroga en pleno centro de Buenos Aires. ¿El delito del juez Quiroga?, haber enjuiciado a terroristas. Es que al padre de la doctora Sarlenga, cuando ella tenía tres meses de vida, también lo acribillaron los terroristas. Los Montoneros. Hacía diez días que había sido nombrado en Béndix S.A como gerente de personal. Ese día entraron los terroristas y preguntaron por el dueño. “No está”, dijo su padre. “Bueno, entonces te matamos a vos, por bocón, y a vos. Todos ustedes quedarán de testigos” Después de esas palabras, siete tiros en la nuca para cada uno. La Dra. Llora cuando escucha la muerte de Quiroga… “mamá siempre me repitió que nunca los odiara”. Tal vez la doctora no lo sepa, pero ésa es la victoria de las Víctimas que este gobierno pretende olvidar. Ellos sí supieron crecer sin odios.

domingo, 7 de junio de 2009

ACTO EN HOMENAJE AL DR. JORGE VICENTE QUIROGA

La Corporación de Abogados Católicos y la Asociación de Víctimas del terrorismo de Argentina tienen el agrado de invitar a usted al acto de homenaje al Juez Dr. Jorge Vicente Quiroga en ocasión de cumplirse los 35 años de su muerte. 
El mismo se realizará el próximo lunes 8 de junio de 2009 a las 19 hs., en Av. Santa Fe 1206,piso 1º Dto. “A”, Capital. 
En dicha oportunidad harán uso de la palabra los Dres. Enrique del Carril, Martín Anzoátegui y José María Sacheri.
 
Se ruega confirmar su asistencia al Tel. 4812-0544 ó a