sábado, 30 de junio de 2012
A PROPÓSITO DEL CASO BARGALLÓ - EL SEGUNDO MANDAMIENTO
lunes, 28 de diciembre de 2009
LA SEMANA TOMISTA 2010: “PATRIA Y BIEN COMUN”

En marzo de 2010 se enviarán las correspondientes invitaciones, que permitirán la inscripción y anuncio de trabajos.
La XXXV Semana Tomista – 2010, lleva por lema "Patria y bien común- Reflexiones en torno al Bicentenario 2010-2016”, y se desarrollará en Buenos Aires del 6 al 10 de septiembre de 2010
sábado, 26 de septiembre de 2009
HAY QUE “ECHAR UN FLIT” FILOSÓFICO

Por Emilio Nazar Kasbo
Es necesario y urgente “echar un flit”* filosófico, para expulsar todo lo que contamina la Filosofía y la desvía de su único fin. Puede aceptarse el pensamiento y metodología Agustiniano y el de la Escolástica como Filosofía Perennis que tiene su culmen en Santo Tomás.
Los petulantes modernos pretendieron despreciar y descalificar a la verdadera Filosofía, que busca y alcanza la Verdad, para internarse en los extravíos de su devaneo intelectual que lleva no solamente a la necedad sino también a la infelicidad.
Filósofos o sofistas
Hay dos criterios para abordar la Filosofía. El primero es el que interpreta la Filosofía como una amistad con la Sabiduría, el amor al saber en la Verdad. El segundo, es el que sin importar la Verdad, y sin importar si los principios de los que parte el razonamiento son verdaderos o falsos, sino solamente para arribar a conclusiones desde una aparente coherencia interna. En este último caso, el calificativo de “filósofo” se aplicará a quien diga el disparate más coherente, que además debe reunir los requisitos de novedoso y original.
Siendo el segundo criterio erróneo, solamente puede ser calificado de Filósofo aquél que alcanza la Verdad. ¿Y el resto qué son? Son autores de una literatura imaginaria con referencia a alguna cuestión filosófica pero que jamás puede ser calificada de Filosofía. Se asemejan más a cuentos o a novelas, tal cual existen actualmente en materia histórica: novelas situadas en contextos históricos y que hasta pueden citar hechos ciertos, pero que no pueden ser consideradas “Historia” por carecer de la metodología propia de la ciencia, y sobre todo por los agregados carentes de sustento histórico que invalidan al texto como “histórico”.
“¡Pero vos lo que querés es eliminar de la Carrera de Filosofía a dos materias: moderna y contemporánea!” Así me “retó” un docente de la carrera. Sin embargo, si tales personas que se autocalificarón de “filósofos” no son tales, no tienen por qué figurar en la Carrera. Algo muy simple, y que salta a la vista. A esto se llama cuestión notoria y evidente.
Idiotas filosóficos
“Desafío a cualquiera a demostrar que Descartes, Rousseau o Kant son unos idiotas, que no son inteligentes”, refirió otra profesora. Pero veamos primero qué dice el Diccionario de la Real Academia Española sobre el término idiota: 1. Que padece de idiocia (que es un trastorno caracterizado por una deficiencia muy profunda de las facultades mentales, congénita o adquirida en las primeras edades de la vida). 2. Engreído sin fundamento para ello. 3. Tonto, corto de entendimiento. 4. Que carece de toda instrucción.
En el primer sentido se trata de una enfermedad, por lo cual no puede referirse a ello el desafío. Pero en los restantes sí les cabe el calificativo. Tras hallar la cumbre del conocimiento de la realidad y del saber, comienza un retroceso del cual Descartes es un acelerador y propulsor, que sólo es posible a partir de la soberbia del engreimiento carente de fundamento, en razonamientos que por aceptar postulados falsos tornan a quien sostiene el pensamiento en un tonto y corto de entendimiento, ya que carecerá de la profundidad y alcance adecuados para desarrollar la ciencia que se propone. Y acerca de que carecen de toda instrucción, en este caso se trata específicamente de toda instrucción filosófica. Así, todo aquél que se aparta del pensamiento realista cae en el idealismo espiritualista o materialista, y por tanto en una cortedad mental: se convierte en un verdadero idiota.
Aquél “sólo sé que no sé nada” socrático, se convierte en “no sabemos nada, dudamos de todo, y jamás podremos alcanzar la certeza de la Verdad” de los idiotas cínicos. ¿Cómo ha de calificarse a quien sigue tales posturas? Pues con tal vocablo se adjetiva toda una personalidad: no han de entender razones, sino que se guían por el capricho de negar la evidencia y la admiración que da inicio a la sincera reflexión filosófica que parte de la contemplación de la realidad.
Historia del desvarío
Descartes centró el universo en la conciencia de la persona, identificando a su vez a la persona con su misma conciencia. Del pensar propio no se concluye la realidad del mundo, de allí que cita como “garante” a Dios de tal conexión. Y necesita de tal “garantía” porque su razonamiento parte de postulados erróneos. El Dios de Descartes es el que aparece en la mente propia, no el de una realidad externa como Creador y Gobernante del Universo, el Dios personal.
Rousseau comienza negando el Pecado Original como base del mal en la conducta humana, y por tanto cae en el pelagianismo de sostener que el hombre es bueno por naturaleza pero que es la sociedad quien lo corrompe. Naturalista, Deísta y anticatólico, su reflexión pretende lograr un “superhombre” que crece por su sola fuerza y sin el acompañamiento de la docencia, cuyo saber parte completamente de sí mismo.
Luego Kant será el encargado de afirmar que el universo es una categoría en la mente humana, y por tanto se desconoce su existencia real. ¿Existe o no existe Dios, el Universo y la realidad del propio ser? No lo podemos saber a ciencia cierta, sino que sólo comprobamos los fenómenos que aparecen a la conciencia sin poder conocer algún ser que sustente tal fenómeno. ¿El hombre? Es una categoría del pensamiento ¿La muerte? También. Por lo tanto, la muerte de un hombre no podemos saber si en realidad es eso, ya que la ontología es desconocida: el homicidio ya no es la muerte de una persona, sino la categoría de la mente en la cual aparece un fenómeno que podría ser (o no) la extinción voluntaria de la vida ajena. Tal es la consecuencia de seguir un razonamiento extraviado, por ejemplo, al igual que sucede con los anteriores ¿“filósofos”? Cuando el hombre no es hombre, matar no es matar.
Hegel rompe con el principio metafísico de No Contradicción. De allí en más, todo es posible, nada es imposible, y marca el culmen del idealismo, con su idea de identidad entre los opuestos. Para Hegel, el principio de identidad (A=A) es una tautología que nada aporta, y de allí a la ruptura con el principio de no contradicción y del tercero excluido había sólo un paso. La razón quedó enloquecida y librada a la desconexión no solamente con la realidad sino en su identidad con sí misma. Todo puede ser y no ser a la vez… ¿es así el Universo en el que vivimos y nos movemos? Dios es y no es a la vez… ¿esto se enseña en los Seminarios?
Nietzsche, finalmente es otro ejemplar de los autores que son estudiados en la Filosofía. Su pensamiento del “superhombre” y su “razonamiento” es estudiado por muchos. Lástima que pocos saben que acabó encerrado en un manicomio y que estaba reloco. ¿En filosofía hay que estudiar la “coherencia” de los locos? Y cabe destacar que no es una “locura por Cristo”, sino una locura vitalmente anticrística y anticatólica. El hoy muerto fue quien proclamó la muerte de Dios, quien sigue vivo en la Eucaristía.
Y de la muerte de Dios a la muerte del hombre había un solo paso. Así lo ha proclamado el existencialista Foucault: “el hombre ha muerto”. Luego, para quienes aun estamos con vida todo es lícito.
Filosofía y Teología
Todo esto no es más que un disparate. El razonamiento extraviado que no es criticado en sus principios, invita a aceptar postulados falsos para introducirse en la reflexión de la coherencia interna de una disquisición ridícula (que como ya había sostenido Aristóteles: un pequeño error al principio es un grave error al final).
Para aceptar a un Filósofo en la Historia de la Filosofía, primero deben analizarse los principios de su pensamiento, luego sus conclusiones, y finalmente su metodología. Si alguno de esos elementos falla entonces no es ciencia, no es Filosofía, y debe ser extirpado de la Carrera de Filosofía por carecer de requisitos esenciales. No significan más que una pérdida de tiempo que debe ser aprovechada en otros menesteres intelectuales más importantes.
Toda herejía tiene consecuencias morales. Todo pensamiento humano “desviado” (y por tanto no filosófico) tiene consecuencias no sólo morales, sino también teológicas. ¿Es digno esto de ser enseñado en los Seminarios, como formación de los futuros sacerdotes?
“Es que fuera de la Iglesia hay muchos que viven y sostienen esas ideas”, responderá alguien, y hay que conocerlas. Es cierto, en el mundo hay personas extraviadas que se guían por una cosmovisión disparatada. Sin principios, sin método y sin Verdad, la Filosofía ya no es Filosofía. La exclusiva finalidad de analizar tales autores debiera ser apologética, y no de admiración acerca de la supuesta coherencia en la persistencia cínica de un error de postulado o de conclusión.
Para ser más precisos, desde la escolástica demoledora de cualquier idea errada por más grandota que parezca (es decir, demoledora de ideotas), podríamos postular del siguiente modo la cuestión:
“De si los filósofos modernos y contemporáneos (que no comparten la Filosofía Perennis) son realmente filósofos, o no”.
Y mi conclusión que desde el principio he adelantado, es que una vez arribados a la consecuencia lógica, corresponderá la labor práctica de echar flit de la Historia de la Filosofía, de la Historia de la Filosofía y de toda Carrera de Filosofía a tales autores, expulsándolos al sitio del que jamás debieron salir: el de la literatura fantasiosa y la ciencia ficción.
* “Echar a alguien flit”. Locución verbal. Argentina. Coloquial. Rechazar o apartar a alguien abiertamente de un proyecto, cargo, o de cualquier tipo de intervención en un asunto. Neologismo. “Flit” (marca registrada) es el nombre de un insecticida (matamosquitos) que se echaba con una máquina de rociar. Aplícase por extensión a cualquier insecticida. “Echar flit” a alguien significa ahuyentar o deshacerse de una persona. Significa también tarea muy simple; por ejemplo, esa persona no sabe ni “echar flit”.
domingo, 2 de agosto de 2009
REACCIONAR CONTRA EL ROBO

Por Antonio Caponnetto
Después de la pateadura electoral recibida el 28 de junio que —como en los peores circos— padeció el payaso en ambas nalgas hasta caer desdorosamente de bruces; después incluso de la frustra cuanto burlesca incursión punitiva de Cristina contra los golpistas hondureños, sólo comparable en ridiculez al presunto rescate de Betancourt entre la selva colombiana, protagonizado por Néstor; después de tanta porcina a que no puede bastar cuenta cierta —como dirían las coplas de Manrique— el oprobio mayor de la dupla kirchnerista fue la noticia del escandaloso incremento de sus riquezas, calculado en cifras siderales precisamente durante estos últimos años de manejo incondicional del poder.
Centremos el hecho en sus justas medidas. Lo que hace abominable la fortuna de estos personajes no es la riqueza en sí misma, que podrían tener legítimamente y disponer con generosidad encomiable, sino la sumatoria de al menos tres factores, a cual más ignominioso.
El primero es la certeza de que en el origen y en la acumulación de tanto capital se dan cita la rapiña, la usura, la codicia descontrolada y los negocios turbios, exitosamente consumados por el uso privado de los controles públicos.
El segundo es el cinismo cruel, propio de las tiranías, de declamar una política inclusiva, en pro de los necesitados o menesterosos y contraria a todo atropello imperialista, mientras la vida que llevan los tales declamadores ya no es la propia de prósperos burgueses sino la de impunes y reincidentes ladrones.
El tercer factor sublevante, al fin, es que esta pavorosa oligarquía exhiba con desparpajo los frutos abundantes de su “balanza dolosa”, como la llama la Escritura (Proverbios, 20, 23), mientras en el pueblo común, al que dicen representar, crezca la estrechez de recursos, amén de la triste marginalidad de los ejércitos errantes de cartoneros y mendigos.
Cuando la fortuna privada de los gobernantes era pequeña, dice Horacio en su Oda XV, y la de todos grande, Roma conoció la grandeza de sus políticos austeros. El despotismo, contrariamente, reserva la opulencia para la clase gobernante y relega a la sociedad a condiciones lastimosas. Inicua paradoja de estas izquierdas progresistas, seducidas por el oro y los intereses de la plutocracia.
Si un resto de justicia quedara en la deshecha Patria, va de suyo que los Kirchner deberían ser encarcelados con prontitud, y juzgados duramente por las innúmeras vilezas cometidas. En la perspectiva jurídica castrista o chavista que tanto admiran, hechos de esta índole, incluso, podrían superar el castigo de las rejas por el irrevocable de una pena sin retorno. Aquí, por cierto, nada de esto ocurrirá, y quienes le sucedan a los esposos rapaces serán de la misma naturaleza que ellos, pelajes más, cirujías menos. No resoplará su inexorable sentencia ninguna voz catoniana. Como mucho se escucharán los versos de Cadícamo: “El ladrón es hoy decente, y a la fuerza se ha hecho gente, ya no encuentra a quién robar”.
Algo podemos y debemos hacer nosotros. Existir, diríamos escuetamente, si se nos permite explicar el giro verbal. El que ama le dice al amado: es bueno que existas, porque toma partido por la existencia del amado, según añeja enseñanza de Santo Tomás (“Suma Teológica”, II, II, 25, 7). Otrosí pasa con el que odia: tiene por malo la sola existencia del odiado.
Pues bien, los enemigos de Dios y de la Patria sufren con nuestra sola presencia, convertida en dedo acusador de sus malandanzas. Basta enterarse de las cosas que escriben sobre nosotros, y de las amenazas con que creen amedrentarnos. Entonces, existir, resulta hoy, frente al mundo, un verdadero desafío. Pero para eso, hemos de tener en claro qué significa existir. Algo nos dijo al respecto José Vasconcelos: “Nacer no es sólo venir al mundo, en que juntas persisten y se suceden la vida y la muerte; nacer es proclamarse; nacer es arrancarse de la masa sombría de la especie, quererse ir, levantarse”. Si existimos de este modo, ya nuestra sola existencia es signo de contradicción y piedra de escándalo. Si existimos de este modo militante, ellos y nosotros nos sabemos de sobra que apenas somos vencidos provisionales, como gustaba repetir León Degrelle.
Mucho ha de regirnos en la hora lo que nos enseñó el Señor: “Cuando estas cosas comenzaren a suceder, cobrad ánimo y levantad vuestras cabezas” (San Lucas, 21, 28). Es casi una orden castrense para adoptar una posición militar y combativa. ¡Cobrad ánimo y levantad vuestras cabezas! Te lo juramos, Señor.
martes, 28 de julio de 2009
SANTOS NO EJEMPLARES
jueves, 16 de abril de 2009
Ciclo a cargo del Dr. Antonio Caponnetto
Primer Ciclo de Conferencias
Los Clásicos
A cargo del Dr. Antonio Caponnetto
23 de abril
Platón y la Belleza
30 de abril
Aristóteles y la Retórica
7 de mayo
San Agustín y la Conversión
14 de Mayo
Santo Tomás y la concordia entre la Fe y la Razón
Todas las clases comenzarán a las 19 en punto
Viamonte 1596, Piso 1º, Ciudad de Buenos Aires
Centro de Estudios
Nuestra Señora de la Merced
